Chapter Text
"Entonces cariño, ¿podrías repetir que fue lo que pasó?". Pregunto intentando tener la calma su madre.
Había llegado a casa siendo un manojo de nervios porque no sabía cómo explicarle a su madre como había perdido su mochila con todas sus cosas dentro hace menos de una hora. Además su uniformado está hecho un asco y algo del olor de toda la basura había decidido ir con él hasta su casa.
Volviendo con la mochila.
Recordaba haberla dejado al lado de las escaleras al momento de llegar pero también había ido a una tienda cercana y no sabía si se la había llevado o la había dejado tirada, tal vez el dejo en la tienda o votada al lado de la playa y alguien la había tomado, solo sabía que su vida era una desgracia.
No tenía un don.
No tenía amigos.
No tenía un sueño porque este fue destruido.
Y no tenía su mochila.
Tampoco tenía la firma de All Might.
Sabía que tenía que haberla enmarcado cuando tuvo la oportunidad.
Lo único que tenía eran las infinitas lágrimas que caían de sus ojos y que amenazaba con inundar todo el departamento, además de preocupar a su madre que no sabía cómo consolarlo.
"intenta tranquilizarte un poco izuku, respira conmigo, vamos dentro y fuera, tú puedes cariño". Su madre intentó que la siguiera para tranquilizar su respiración.
Luego de unos segundos se fue tranquilizando poco a poco hasta ser capaz de pronunciar frases más entendibles.
"Mamá... Yo.... Perdí mi mochila con las cosas de la escuela... Yo... Lo siento... No se como...". Murmure entre sollozos lentamente mientras contaba lo que sucedió, mientras tanto mamá comenzó a poner una expresión cada vez más triste.
"Oh Izuku, tranquilo cariño, lo solucionaremos". Dijo mientras me abrazaba y me acariciaba suavemente la cabeza.
Se sentía sumamente mal, había sido irresponsable y había perdido algo importante, y su madre ni siquiera en esos momentos había sido capaz de regañarlo, solo lo había visto con una mirada llena de sufrimiento mientras lo consolaba.
Una mirada qué ya había visto anteriormente.
La misma mirada que ponía antiguamente.
La misma mirada que ponía cuando mentía al llegar a casa con los útiles perdidos y el uniforme todo sucio.
Oh.
Su madre no le creía que había perdido la mochila por un descuido.
De la misma forma que no le había creído con sus anteriores mentiras.
Su madre lo seguía viendo como un chico que toda su vida había estado sufriendo por culpa de otros.
Esto no era algo nuevo.
Su madre siempre reponia las cosas que otros destrozaban. Su madre siempre intentaba ayudar en lo que podía aunque no sabía cómo hacerlo.
En estas semanas sin maltratos, en estas semanas siendo solo un fantasma en clases había olvidado cómo era su vida anteriormente, había olvidado cómo preocupaba a su madre todos los días.
Era patético.
Cómo podía desear anteriormente ser un héroe que trajera felicidad, si no podía traer felicidad ni tranquilidad ni siquiera a su propia madre, toda la vida la tenía llena de preocupación, era tanta que ella por ansiedad había llegado hasta subir de peso.
Lo peor es que no sabía cómo arreglarlo, como hacer confiar a alguien al cual leas mentido toda tu vida, como hacer confiar a alguien que ya no te cree.
Como hacerla ver que ya no lo seguían maltratando, que esto era culpa de una distracción y no algo deliberado.
Pero.
¿Qué pasa si vuelve el maltrato?
Que pasa si en la escuela lo vuelven a molestar.
¿El volverá a estar callado como antes?
¿El volverá a mentirle a su madre como antes?
¿El volvería a preocuparla como antes?
Era patético.
Nunca se había defendido, siempre terminaba en el suelo temblando de frustración y rabia, siempre terminaba aguantando todo como si fuera algo que mereciera.
No era capaz de defenderse a sí mismo.
Cómo podía soñar en defender a otros.
Tenía que hacer un cambio, y no solo cambiar cómo ayudar a otros, sino el cambiar el cómo ayudarse a sí mismo.
Debía de ser fuerte.
No debía seguir dejándose pisotear, no podía permitirse seguir siendo el patético Deku qué todos conocían, tenía que esforzarse más, mostrar en la escuela que él podía ser alguien.
Él tenía que ser fuerte.
Él tenía que ser escuchado.
Él tenía que ser visto.
Él tenía.
Él tenía.
Él tenía.
"No irás más a esa escuela". Dijo con decisión su madre.
Él tenía qué no ir más a la escuela.
¿Él tenía qué no ir más a la escuela?
Que.
"Es-Es-Espera mamá". Grité mientras me movía para liberarse de sus brazos para poder ver su cara con mayor precisión. "N-N-No es necesario llegar a esos extremos". Intente persuadir.
Se suponía que este era un nuevo comienzo, un momento para cambiar las cosas, para expresar su voz.
Pero su madre se veía sumamente determinada ante su decisión, con sus ojos llenos de coraje, nunca la había visto así antes.
Se veía muy decidida a no permitir que volviera a poner un pie en esa escuela.
"Izuku ya no puedo seguir viendo esto". Dijo con una voz llena de frustración. "Creí que con el tiempo pararía, que todas las veces que hable con la escuela serviría de algo". Se notaba el cansancio en su voz.
¿Mamá había estado hablando con la escuela?
"Pero ya no puedo seguir siendo participe de esto". Las lágrimas contenidas habían comenzado a caer de sus ojos. "Siempre me he sentido tan inútil al no poder ayudarte más". Sentí como su mano acariciaba mi rostro muestras limpiaba mis lágrimas.
El también había comenzado a llorar.
"Mamá.... Yo". Murmuré en un susurro.
"Es momento de que cambien las cosas, y comenzaremos cambiándote de escuela".
Y con eso, toda la conversación terminó, ella no me dejo convencerla de ninguna manera.
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Maldición creí que era mi día de suerte cuando vi a ese chiquillo distraído, se quejó mientras revisaba todas las pertenencias qué se encontraban en la gran mochila amarilla.
Había sido fácil llevársela, , el niño verdoso andaba tan distraído que simplemente la había dejado tirada, lista para poder llevársela, pero terminó teniendo puras cosas escolares, que se suponía que haría con esas baratijas.
¿La tarea de matemáticas del crió ese?
No había nada en esa mochila que pudiera vender.
Con un suspiro el hombre tiró todo el contenido de la mochila al basurero y se llevó la mochila vacía.
Estaba en un buen estado por lo que podría serle de utilidad, solo tendría que pintarla de otro color y nadie la reconocería.
Con la mochila en hombros, el hombre comenzó a marcharse del callejón en donde se encontraba para llegar a su hogar pero mientras salía, volteo la mirada al callejón al escuchar el gran estruendo que produjeron los botes de basura al ser tirados con brusquedad.
Al no mirar nada extraño continuó con su salida.
“Las ratas están cada día más locas”. Murmuró.
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Una semana después, se encontraba inscrito en una nueva escuela y vistiendo un nuevo uniforme.
Además de obviamente una nueva mochila.
El cambio había sido rápido y nadie parecía con intenciones de extrañarlo, aunque Kacchan lo había observado fijamente mientras el profesor informaba de mi transferencia a otra escuela.
No me había visto desde hace dos meses.
Luego del accidente del villano de lodo.
La verdad es que cambiar de escuela no había sido una experiencia tan mala.
Todos habían sido muy amables, y nadie lo había ignorado.
Tal vez tuvo que haberse cambiado de escuela desde el principio, estar en un círculo tan pequeño de personas había producido qué conociera a todos desde la infancia lo que significaba que todos conocían de su “situación”.
Estar con solo gente nueva había sido algo muy bueno.
Además, la escuela estaba cerca de la playa lo que ayudaba mucho para seguir limpiando.
Le había comentado toda la situación a su madre y ella había parecido entender que no habían sido sus antiguos bullyings los que habían desaparecido la mochila.
Pero eso no cambió la decisión de no cambiar de escuela.
Por lo menos, le permitió seguir limpiando la playa siempre que tuviera las precauciones requeridas, no fuera que terminará con tétanos o algo más.
La vida parecía que de verdad estaba mejorando.
“Entonces Midoriya kun, ¿Cuál es tu don?”. La dulce voz de Rin Rin se escuchó en todo el salón mientras jugaba con su cabello que estaba hecho de perlas.
Había pasado una semana desde que había entrado a esta nueva escuela, y había sido un milagro que nadie preguntara todavía su don.
En esta sociedad en donde presentarte con tu don era tan importante como decir tu apellido, esperar una semana había sido un verdadero milagro.
Pero él ya estaba preparado para esta situación.
No permitiría que volviera a pasar lo mismo que en su anterior escuela.
Él sería fuerte.
Él se daría a respetar.
El sería valorado.
“Entonces, ¿Tu don es llorar mucho?”. Preguntó el chico.
¿Había mentido?
Si.
¿Le importaba?
No.
La mayoría de los dones no tenían sentido y muchos hasta eran solo estéticos.
Como el caso de Rin Rin su don era que su pelo estaba hecho de perlas, lo que daba la impresión de que tenía rastas en el cabello solo que más brillantes y con menos cuidados, él le había contado que en su infancia sus padres estaban ilusionados con el poder vender las perlas de su cabello, lamentablemente estas eran falsas y no tenían ningún valor en el mercado.
Además, tenía que reconocer que a veces él y su madre parecían que tenían un don para llorar.
Había mentido mucho en su vida, no hacía mal mentir un poco más por su propio beneficio.
“La verdad, es un don un poco vergonzoso”. Murmuró mientras se avergonzaba.
“No digas eso Midoriya kun, todos los dones son geniales”. Intento motivar a su compañero.
Y la verdad tenía razón, todos los dones eran geniales siempre y cuando tuvieras uno, esta sociedad ya no aceptaba a personas diferentes.
A veces desearía que eso fuera diferente.
“Oigan escucharon, la nueva heroína Mt. Lady fue atacada recientemente.”.
Su interés se fue rápidamente a la conversación de los chicos ubicados delante del salón.
“Al parecer fue atacada dentro de un callejón, por suerte uno de sus compañeros se dio cuenta de su desaparición y pudo rescatarla”. Relato Nogata un chico de cabello azul brillante.
“Qué, pero si su don es tan genial y fuerte ¿Como pudo ser derrotada?”. Preguntó Sanami sorprendida.
No puede activar su don en callejones.
Rápidamente se dio cuenta que todos voltearon a mirarlo, sonrojado por la nueva atención rápidamente comenzó a disculparse por meterse en la conversación de la nada.
Todavía no aprendía a no murmurar todo lo que pensaba.
“¿Por qué dices que no puede activar su don en un callejón?”. Pregunto más interesado en su comentario que molesto por estar escuchando conversaciones ajenas.
“Bu-Bu-Bueno el don de Mt. Lady es gigantificacion, lo que significa que puede hacerse gigante, pero ella no puede controlar el tamaño por lo que al estar en un espacio reducido si llegara a utilizarlo podría destruir los edificios de su alrededor y dañarse tanto a ella misma como a las personas entre de los edificios, tampoco le permitiría tener movilidad por el espacio reducido”. Explicó mientras sus compañeros observaban asombrados. “Lo que me intriga es el porqué decidió adentrarse al callejón sabiendo que era una de sus debilidades”. Como era su propio don ella debería saber más que nadie cuáles eran sus debilidades y fortalezas.
El ya había escrito eso en su diario la primera vez que la vio, su transformación era tan grande que solo en espacio de gran tamaño podía actuar, en una ciudad llena de callesjones y espacios reducidos estaría enfocada más en no destruir nada que perseguir al villano, es por estas razones que trabajaba mayormente en equipos o con villanos qué también agrandaban su tamaño.
Todavía extrañaba su diario.
Se compraría otro cuaderno más tarde.
“Guau… Mt. Lady apenas lleva dos meses como nueva heroína y ya sabes tanto sobre ella”. Dijo uno de sus compañeros asombrado de toda su información.
Sonrojándose de nuevo comenzó a explicar que era una extraña manía que había tenido desde pequeño.
No quería que empezarán a llamarlo acosador.
Las clases habían terminado y poco a poco todos los estudiantes comenzaron a marcharse para sus respectivos hogares, mientras caminaba en dirección hacia la playa, siguió pensando en el caso de la nueva heroína.
Por lo que pudo investigar en la hora del almuerzo.
Un villano la había atacado sin razón aparente con todas las intenciones de matarla, casi lo había logrado hasta que uno de sus compañeros pudo rescatarla, Mt. Lady se encontraba en estado crítico y todavía no despertaba, los médicos todavía no sabían si podría recuperarse para volver a ser una heroína.
Porque atacarian a un nuevo héroe, eso no era algo común, mayormente los nuevos héroes siempre eran ignorados hasta poder haber investigado todo sobre ellos, pero ella apenas llevaba dos meses y solo había aparecido en 4 casos, alguien había sido capaz de notar sus debilidades tan rápido, ¿Tal vez un don que le permitiría descubrirlo?.
Y porque la atacaron.
¿Por venganza?
Sus casos anteriores siempre habían sido en grupo porque la atacan solo a ella.
¿Por fama?
Algunos villanos atacaban a héroes para generar fama y temor en el público.
Pero no salía nada de información del villano, al parecer le gustaba el anonimato.
Entonces ¿Por qué…
“Cuidado”. Sintió como era agarrado del cuello y tirado hacia atrás deteniéndolo antes de que fuera arrollado por un carro.
