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El verano de Stiles

Summary:

Stiles y su verano nada normal donde hay bebés de hombres lobo, magia y mucho más.

¡¡¡Esta historia de varias partes es para Yuki_Yuki, quien siempre hace traducciones increíbles!!!

Notes:

Chapter Text

El verano de Stiles no ha comenzado exactamente como le gustaría. No se imaginaba estar cubierto de heridas, tener alguna aún sangrando, y odiar a una persona mayor mucho más que a un Alpha loco, pero claro, ya nada le sorprende.

—Niño, te ves mal. —Murmura el sheriff cuando entra en la habitación de su hijo y lo ve tumbado en la cama, con una bolsa de hielo sobre las costillas y una mueca de dolor e incomodidad en el rostro. —Creo que deberíamos ir al hospital.

—No, no. Por favor, hospitales no. Estoy bien, lo prometo. —Murmura Stiles antes de intentar levantarse de la cama de forma lenta pero segura, al verse como una tortuga incapaz de darse la vuelta, el sheriff suspira y lo ayuda a levantarse con el ceño fruncido por la preocupación. —Estaré bien, papá. Te esperan en la comisaría.

El sheriff suspira de nuevo antes de despedirse de su hijo, dejándolo rebuscar entre su ropa mientras se viste con un poco de dificultad en sus movimientos. Stiles consigue vestirse rápidamente, diga lo que diga el reloj, decididamente no ha tardado cuarenta minutos en ponerse un pantalón y una camiseta.

Con cuidado, se sube a su jeep y conduce hacia la veterinaria de Deaton. Puede que su pseudo mejor amigo no responda a sus mensajes o llamadas, pero eso no signifique que él no pueda entretenerse de otra forma, y ha decidido que este verano quiere aprender más de eso que dijo Deaton sobre él, su chispa.

Al llegar al edificio, entra por la puerta trasera sin tocar, encontrándose a Deaton limpiando las orejas de un gatito que parece bastante enfermo. Stiles hace una mueca de pena y se aleja de la mesa metálica para mirar a los demás adorables animales mientras el veterinario termina.

—Por supuesto, Stiles, puedes pasar. —Murmura Deaton, y Stiles sonríe divertido caminando por el pasillo de las jaulas viendo un montón de gatos y perros hasta que la jaula más alejada y que no conecta a las demás le llama la atención. Dentro de ella hay un pequeño cachorro de lo que parece ser un husky bastante fiero que no debe tener más tres meses. Es bastante hermoso, y le llama la atención su pelaje color crema.

—Hola pequeño, espera, ¿eres un chico o una chica? —Pregunta al cachorro antes de inclinarse brevemente. —Oh, si, un campeón. ¿Cómo estás, cachorro?

El pequeño cachorro aúlla feliz y se acerca a los dedos de Stiles que pasan por las rejas, dejando gustosamente que lo acaricie como pueda. Sabe que no debe abrir una jaula sin que Deaton esté o le dé su visto bueno, pero esta cosita es demasiado adorable para no abrazarla, por lo que abre la jaula y lo saca con cuidado, dejándolo sobre su regazo, acariciándolo y dejando besitos entre sus orejas puntiagudas.

—¡Stiles! —Exclama Deaton sorprendido, apresurándose hacia el humano y el pequeño animal antes de quedarse quieto a mitad de camino, mirando a Stiles con una mirada bastante extraña. —¿Ha dejado que lo alces? ¿Ha dejado que lo abraces?

—Claro que sí, doc. Nunca haría daño a un perrito tan adorable como este. —Dice Stiles antes de abrazar un poco más fuerte al cachorro, temiendo que el doctor le quite al animal de los brazos.

—¿Perrito? No es un perro, es un cachorro de lobo. —Dice Deaton, y en cuanto lo dice, Stiles se fija mejor en los detalles del cachorro, y si, en sus brazos hay un pequeño lobo, no un pequeño perro. —Me lo dejaron en la puerta esta mañana. Está sano, pero no deja que lo toque ni que me acerque.

—Hueles a gato mojado, por supuesto que el lobito no quiere oler eso. —Murmura Stiles arrullando al cachorro hasta que jadea y se aleja del lobo, mirando entre asustado y fascinado. —¡Oh, dios mío!

Deaton se muestra sorprendentemente asombrado, aunque solo lo demuestra abriendo levemente los ojos, pero para el veterinario ese gesto es colosal según Stiles. Y todo porque el pequeño cachorro se ha transformado en un lindo niño de un año que mira a Stiles con un puchero bastante adorable.

Algo dentro del humano parece despertar, porque en cuanto ve que el pequeño bebé está a punto de llorar, lo alza en brazos y lo abraza con suavidad, moviéndose levemente de un lado para otro para calmar al niño, cosa que funciona bastante rápido, puesto que pasa sus bracitos por el cuello de Stiles y apoya su cabeza en el hombro del humano, cerrando los ojitos.

—Esto si que es sorprendente. —Murmura Deaton mirando al niño que dormita en los brazos de Stiles, quien ha olvidado por completo sus heridas que, sorprendentemente, ya no siente en absoluto. —Deja que vea que está bien.

Stiles ve a Deaton acercarse a él, y racionalmente sabe que el veterinario nunca haría daño al niño o a él mismo, pero una parte de él que no sabía que tenía lo hace alejarse unos pasos y esconder al cachorro de la vista de Deaton.

—Oh. —Murmura Deaton, moviéndose hacia un armario que tiene en la esquina para sacar un espejo, lo coloca frente el rostro de Stiles, y este jadea en shock. No solo sus moretones se han ido, sino que sus ojos brillan en tonos plata. —Sabía que eras una chispa, no sabía que fueras tan poderoso.

—¿P-poderoso? —Pregunta Stiles intentando no alterar el sueño del cachorro en sus brazos. —Y-yo venía a por libros sobre chispas, y ahora tengo un cachorro que mi cerebro ve como mío y unos ojos plateados que me hacen verme tan raro…

Deaton guarda el espejo y sigue mirando a Stiles como si fuese un maldito dragón o un maldito unicornio, y sinceramente lo hace sentir incómodo, por lo que intenta buscar cualquier excusa para alejarse del veterinario. Algo dentro de él le está exigiendo que aleje a su cachorro y su magia del druida. Y sin embargo, ¿magia? ¿Stiles tiene tan si quiera magia?

—Ehm, tengo que irme. Creo que debo vestir a este pequeñín con ropa de su edad y no con una camisa a cuadros, y seh… —Dice Stiles caminando hacia el jeep, dándose cuenta de que no hay heridas en su cuerpo. Está confundido, curado y con un cachorro a su cuidado. Stiles no sabe qué hacer, pero mirando al cachorro que duerme en el asiento del copiloto se decide rápidamente. —Hey, hola.

—¿Qué has hecho ahora? —Pregunta su padre cuando responde a la llamada. —Por favor, dime que no has vuelto a secuestrar a nadie.

—Uhm, no. Solo que… ¿Puedes venir a casa como ahora mismo? —Pregunta Stiles, y desde el otro lado de la línea le viene un montón de ruido, sabiendo que su padre está saliendo de la comisaría.

—Como esto no sea importante, estarás castigado. —Dice el sheriff con un suspiro cansado, y Stiles se siente mal por ponerle tanta carga sobre sus hombros.

—Es importante. —Dice Stiles, y cuando su padre está a punto de colgar, Stiles cae en la cuenta de algo importante. —¡Hey papá! ¿Aún guardamos la ropa de cuando era bebé en el desván?

—Si, ¿por qué? —Pregunta su padre, pero Stiles cuelga y sigue conduciendo hasta casa, donde saca al niño con cuidado de que ningún vecino lo vea. Entra en casa y deja al niño durmiendo en el sofá antes de conseguir la ropa de cuando era niño, dando gracias a su vagancia por no tirar las cosas. Viste al niño, y cuando está plácidamente dormido de nuevo cae en la cuenta de algo importante. ¡Tendrá que contarle a su padre sobre todo lo sobrenatural!

Stiles intenta no entrar en un ataque de pánico. No sabe nada de su “magia”, de su “chispa”, de sus ojos plateados, y ahora tiene un hijo, porque si, sea lo que sea que hay dentro de él considera al cachorro sin nombre como suyo.

—¿Niño? —Pregunta el sheriff al entrar en casa. Se queda quiero en la entrada y ve al bebé de Stiles durmiendo sobre su sillón, con su hijo teniendo un ataque de pánico y llorando. —¡Stiles!

—Papá… —Dice Stiles e intenta no llorar mientras su padre lo abraza, intentando parar el ataque de pánico. —Yo… Mi bebé… La magia… Y ahora…

—Sh, niño. Calla y concéntrate en respirar, ¿de acuerdo? —Murmura el sheriff hasta que Stiles es capaz de respirar de nuevo aún abrazado a su padre. —Ahora dime porqué hay un niño de apenas un año en mi sillón.

Stiles suspira y mira a su padre a los ojos, siendo consciente de que a partir de ahora su padre estará en peligro por su culpa, pero de forma decidida y no solo por él, sino por su cachorro también, comienza un relato de casi dos horas sobre todo lo que ha pasado en Beacon Hills desde el incendio de la manada Hale hasta el día de hoy. Deja a su padre beber dos vasos de whiskey mientras asimila la información recibida.

—Papi. —Susurra el cachorro cuando despierta mirando a Stiles, y algo dentro de él hace que se apresure hacia su niño sonriendo, lo alza en brazos y lo sostiene cerca.

—Así que, ahora soy abuelo. —Murmura el sheriff mientras mira al niño de cabello oscuro casi negro, ojos azules y una piel clara como la de Stiles, pero sin lunares. El niño lo mira fijamente y levanta la manita mientras lo saluda de forma vergonzosa pero adorable. —¿Y como se llama ese pequeñajo?

—Uhm. —Dice Stiles mirando a su bebé, y algo dentro de él sabe su nombre sin tan si quiera saber cómo. —Jake. Se llama Jake.

Nada más decir su nombre, Jake comienza a aplaudir y sonreír, apoyando su cabecita bajo la barbilla de Stiles, quien mira a su padre y suspira.

—Bueno, sinceramente no sé que hacer ahora. Es evidente que te creo niño, durante tu ataque de pánico tus ojos brillaban en plata, pero no sé como ayudarte. —Dice el sheriff levantándose del sofá y acercándose a su hijo y a su… y a su nieto. —Pero puedo asegurarte que confío en ti niño, y sé que siempre contarás con mi apoyo.

Stiles sonríe de forma llorosa y se apoya en su padre unos momentos antes de mirar a su cachorro, que parece tener hambre, así que se va a la cocina rápidamente y lo sienta sobre la encimera mientras prepara de forma rápida unos macarrones con queso. De reojo, ve a su padre al teléfono hablando con alguien, pero no puede escucharlo desde la cocina. Mientras come algo con su cachorro, su padre vuelve a la cocina y comienza a comer.

—Acabo de llamar a la comisaria. Tengo el día libre para pasarlo junto a mi hijo y mi nieto. He hablado con Parrish para que me ayude con los papeles para que este señorito sea oficialmente un Stilinski. —Dice el sheriff mirando a su hijo sonreír aliviado. Si, puede que Noah no sepa como ayudar a su hijo con lo que sea que le haga tener los ojos plateados, pero si puede hacerle las cosas más fáciles. —Además, tenemos que preparar la habitación de invitados en la habitación de Jake. Tengo unos ahorros para muebles, pintura, juguetes, ropa… Hoy nos encargaremos de que al niño no le falte de nada.

Stiles intenta no llorar cuando se levanta y abraza con fuerza a su padre con fuerza, sintiéndose aliviado de sentir el apoyo y cariño de su padre. —Gracias. —Susurra de forma queda antes de volver a sentarse junto a Jake y comer sus macarrones felizmente.

Pasan la tarde limpiando la habitación que queda frente a la de Stiles, yendo a Ikea, comprando ropa, comprando juguetes, y preparando todo para un Jake que mira todo con los ojos abiertos con sorpresa. Y así, durante el fin de semana, los Stilinski hacen aparecer de la nada al hijo de Stiles, con su habitación, con sus papeles, y contando una historia de cómo dejó embarazada a una chica que no quería saber nada del bebé. Stiles no pudo tener un ataque de risa al imaginarse la cara de la gente cuando se enterase de que él, un chico de apenas diecisiete años dejó embarazada y ahora es padre adolescente.

Pasa una semana cuando Stiles se cruza con Derek en el supermercado. El Alpha de Beacon Hills mira fijamente a Stiles y luego su mirada se centra en Jake, que balbucea sobre su peluche de lobo mientras va sentado en el asiento para bebés del carro de la compra.

—¿Qué demonios haces con un cachorro de lobo? —Sisea Derek en cuanto se acerca a Stiles, quien sonríe de forma divertida ante la reacción del lobo.

—No sé a lo que te refieres, Sourwolf. Este es mi hijo, no sabía de él hasta que su madre me lo dejó en casa sin querer saber nada de él. —Dice Stiles sabiendo perfectamente que Derek va a detectar la mentira, pero vamos, es divertido ver la vena de Derek hincharse. —Jake, este es Derek, Derek, este es mi bebé Jake.

Jake balbucea sobre la oreja del peluche mientras sus ojos se fijan en Derek. El Alpha deja brillar sus ojos rojos para que, al instante, los de Jake brillen dorados.

—¡Qué d-domingos te pasa! —Exclama Stiles, corrigiendo la mala palabra antes de que su bebé lo escuche. —No vuelvas a amenazar a mi cachorro o te juro que te lo haré pagar.

Derek abre los ojos sorprendidos y mira fijamente a Stiles hasta que este cae en la cuenta de que sus ojos también brillan, los cierra con fuerza y calma su magia antes de volver a tener sus ojos ámbar de siempre.

—No sabía que eras una chispa suprema. —Murmura Derek asombrado y ¿orgulloso? Stiles no sabe que emoción ve en el Alpha. —Es… Es increíble.

—¿S-sabes lo que soy? —Murmura Stiles con ansias de responder sus preguntas, ya que lleva una semana buscando en internet sobre chispas y ojos plateados sin muchos resultados. —Deaton dijo que era poderoso, pero algo dentro de mí me hizo alejarme de él.

—Haces bien. El poder de las chispas supremas es codiciado entre los druidas y los darach. Ellos no tienen poder propio y teniendo una fuente tan poderosa cerca, bueno, no suele acabar bien. —Dice Derek sorprendiendo a Stiles, pues es la primera vez que Derek habla tanto seguido sin insultarlo o tirarlo contra una pared. —T-tengo algunos libros al respecto si quieres.

—Si, por favor. —Dice Stiles rápidamente, y ambos se quedan en silencio mirándose a los ojos. Es tan raro pero natural que hace que ambos salten cuando Jake hace un ruido demasiado alto demandando atención. —¿Qué pasa, cachorro?

—Ahora dime, ¿qué haces con este cachorro? —Pregunta Derek sintiendo a su lobo revolverse ante la imagen de Stiles cuidando así de bien al cachorro. Stiles le cuenta la historia de como conoció a Jake, de como su magia lo reclamó como suyo y como su padre ahora sabe todo sobre lo sobrenatural. —Jake necesita una manada. Tú también. Normalmente las chispas se convierten en emisarios de las manadas.

—¿Me quieres en tu manada? —Pregunta Stiles sorprendiéndose, y cuando Derek asiente y las puntas de sus orejas se tornan rojas, bueno, el corazón de Stiles salta ante un sentimiento desconocido, abrumador y reconfortante. —Uhm, me gustaría… Bueno, nos gustaría unirnos a tu manada.

—Esta tarde nos reunimos en mi nuevo loft. Te mando la dirección por mensaje. —Dice Derek antes de irse del supermercado. Stiles mira a Jake quien sonríe de forma adorable sobre la cabeza del lobo de peluche, y Stiles no puede evitar hacerle una foto y enviársela a su padre. Sabe que tiene como seiscientas fotos solo en la primera semana de estar con Jake pero su bebé es malditamente adorable por lo que hará las fotos que quiera.

Stiles y Jake terminan la compra y vuelven a casa para encontrarse a Scott sentado sobre el porche, esperando su llegada. Al ver al bebé sus ojos se abren por la sorpresa y se queda con la boca abierta.

—¿Eso es un bebé? —Pregunta Scott al ver como Stiles desata a Jake de su silla y lo deja en sobre el césped, puesto que el pequeñín ya sabe caminar lentamente mientras se tambalea. Stiles saca la bolsa de la compra y le ofrece a su cachorro su mano, haciendo que caminen de forma lenta pero segura hacia el boquiabierto beta. —¿Bro? ¿Entonces es cierto el rumor que corre por la ciudad? ¿Te liaste con una chica sin decirme nada?

—Scotty, eso no es cierto. Mi padre se lo inventó para que nadie sospeche de porqué ahora tengo un bebé hombre lobo como hijo. —Dice Stiles mirando de forma preocupada como Jake sube los escalones lentamente. Al ver la cara de su mejor amigo suspira. —Mira, me dejaste de hablar después de lo de Gerard, así que fui a donde Deaton para buscar libros sobre chispas y bueno, me encontré a mi bebé en una jaula como un pequeño lobito.

Scott va viéndose más y más sorprendido conforme Stiles le va contando todo lo que le ha pasado, y la chispa intenta no reírse del lobo, pero es bastante difícil teniendo en cuenta la cara que tiene.

—Así que… ¿Soy tío? —Pregunta Scott viendo al cachorro jugar en salón con unos bloques de colores mientras ellos están en la cocina.

—¿Quieres serlo? —Pregunta a su vez Stiles, recordando como no respondió a sus mensajes y llamadas y como lo ha ignorado. —Porque si entras en la vida de mi bebé no voy a dejar que le hagas daño desapareciendo luego.

—¡Oh, dios! Es verdad que tus ojos son plateados. —Murmura Scott antes de percatarse de lo que su mejor amigo ha dicho. —¡Bro! Nunca le haría eso a… ¿Cómo se llama?

—Jake.

—Nunca le haría eso a Jake, y a ti tampoco. Siento mucho no haberte devuelto las llamadas y los mensajes. Allison se ha ido a Francia a pasar el verano sin decirme nada antes. —Dice Scott antes de sentarse a la mesa y suspirar. Stiles intenta distraer a su mejor amigo, y entre él y su cachorro lo consiguen hasta que es hora de irse al loft de Derek, aunque Stiles no es capaz de decirle a Scott donde van.