Work Text:
Shiho Miyano/Shuichi Akai
Shinichi los miraba a ambos sin decir absolutamente nada, era un ambiente incomodo en todo el sentido de la palabra. "¿Qué demonios hago aquí?" pregunto el cruzándose de hombros mientras hacia un puchero.
"Te dije en un principio que me acompañarías a hacer compras, les prometí a los chicos que les prepararía chocolates este San Valentín." respondió ella como si nada.
"Bien… y ahora que haz hecho las compras…"
"Quería un café." dijo ella automáticamente reclinándose en su asiento. Shuichi se rio levemente mientras miraba su móvil.
"Sabes que… ya te ayudé, asi que me retiro."
"¿Ya conseguiste el regalo de Ran-san?" pregunto ella, Shinichi solo frunció el ceño y miro a Shuichi.
"¿Te gustaría acompañarme Akai-san?" pregunto.
Shuichi lo miro, dispuesto a responder, pero Shiho se adelantó. "No." Shinichi poso su mirada en ella automáticamente.
"Sabes que… me voy." dijo el empezando a alejarse.
Ella lo miro con una sonrisa pintada en su rostro, cosa que a Akai le pareció algo divertido. "Eres cruel, jajaja" ella le saco la lengua de forma algo infantil, que lo hizo reír aun mas fuerte.
"¿Cruel yo? Para nada Shuichi-san."
"Ahora que has comprado los ingredientes para preparar los chocolates ¿qué planeas hacer?" pregunto el con curiosidad.
Si lo meditaba bien, no es como si tuviera demasiados planes, ya que los niños aún estaban en clases asi que podría decir que dedicaría su día a preparar chocolates.
"En realidad no es como si tuviese algo planeado." respondió ella mientras se levantaba de su asiento seguida de Shuichi. "mi tarde será invertida en preparar chocolates, ¿Tu tiene algún plan para hoy?" pregunto ella de nueva cuenta encaminándose a los estacionamientos mientras que Akai la ayudaba a llevar las bolsas.
"Masumi, aun no llega de la universidad, pero dijo que por la tarde se reuniría con los chicos, mi madre tiene una cenan con Shukichi y su esposa. Y bueno… yo básicamente no tengo nada planeado, nada mas que ayudarte a preparar chocolates en casa del profesor."
"Ah… ahora recuerdo que el profesor, hoy se vería con Fusae-san." dijo ella pensativa, tratando de recordar si se le escapaba algún detalle.
Cuando entraron al auto el silencio los inundo, aunque este no era incomodo, asi que Shiho volteo a verlo y dijo. "Bien entonces ya que ninguno tiene algún otro compromiso que te parece si tenemos ¿una especie de cita esta noche?"
él la miro analizando lo que acababa de proponer y no era una mala idea después de todo, una velada nocturna no estaría mal. "Bien, creo que no sería mala idea tener una cena, amistosa." respondió el de forma tranquila mientras centraba su atención en conducir.
. . .
Por la tarde Shiho se encontraba en la cocina esperando que el horno diera la señal mientras decoraba las galletas con Ayuda de Ayumi y Shuichi mientras que los chicos jugaban con un videojuego que les había dado el profesor.
"Preparas chocolates, pero no me das ni uno solo." dijo Shinichi entrando en la cocina en compañía de Ran quien le dio un golpe juguetón en el hombro.
"No molestes Kudo-kun. Mejor toma el delantal, los guantes y ayuda a Shuichi-san a sacar las galletas del horno."
Los chicos empezaron a reírse mientras que el joven detective refunfuñaba ya que no le gustaba para nada lo que su colega le había pedido.
"¡¡Chicos aquí están sus galletas!!" exclamo la pelirroja ordenando las tres bolsitas en su lugar.
"¡Siii!" exclamaron emocionados los tres jóvenes.
"¿Qué tienes planeado para esta noche científica loca?" pregunto Shinichi con una sonrisa burlona en el rostro.
"Desubicado." murmuro ella tomando un poco de chocolate y probándolo. "¡Mhm! Nada mal." el joven detective la miro boquiabierto al ver como la chica lo ignoraba.
"Deja de agobiarla Shinichi." susurro Ran dándole un beso en la mejilla. "Nosotros ya nos debemos retirar" dijo Ran sonriendo a lo que Shiho le respondió al mismo tiempo con una sonrisa.
"¿Si gustan podemos dejarlos chicos?" pregunto Shinichi a lo que los tres chicos respondieron de forma afirmativa. "Bien nosotros nos retiramos, Akai-san fue un gusto verlo."
"Lo mismo digo, chico." sonrió.
"Espera Kudo-kun, antes de irte en estas cajas hay chocolates, para ustedes, Masumi, Hattori-kun y Toyama-san."
Ambos los despidieron en la entrada, ella les había prometido a los chicos que la próxima seria una barbacoa, a lo que Shinichi empezó a reñirla por consentir a su manera a los chicos.
Mientras acomodaban la cocina Shiho la miro por un segundo fijamente y pregunto. "programe la cena de hoy de ocho en adelante ¿te parece bien?"
"Si claro no tengo ningún inconveniente, Shuichi-san."
"Perfecto. Tengo preparado también, cocinar pasta."
"Yo llevare el vino, y galletas con chocolate." dijo ella sonriendo de medio lado.
"Bien entonces me retiro… Nos vemos mas tarde Shiho-san." se despidió él.
Cuando se encontró en total soledad, subió a su habitación. La que le había designado el profesor desde el momento en el que decidió establecerse ahí de forma permanente. Buscaba en el armario un vestuario que fuera adecuado para la cena de esta noche, y que a la vez este no fuera muy ostentoso.
Diría muy en el fondo que era extraño, lo cercano que se volvieron ambos después de todo lo ocurrido con la organización, aprendió a perdonarlo… aunque ella sabia muy en el fondo que no tenía la culpa, aunque asi él lo sintiera. Y en cierta forma era agradable, se les presentaba la oportunidad de conocerse mas a fondo y de relacionarse, entablar una amistad.
Era como un hermano mayor para ella, y también había empezado a relacionarse mas seguido con Masumi, también descubrió que eran muy similares, a ambos les gustaba el café, tenían una fijación por trabajar demasiado, y eran demasiado fríos e inexpresivos, en algunos aspectos…
. . .
Shuichi se encontraba preparando la mesa, colocando velas y los cubiertos, sus habilidades culinarias habian aumentado de forma notable asi que esperaba que ella disfrutara de la cena, y también meditaba como hacerle la propuesta.
Hace unos meses atrás después de haber acabado con la organización, los responsables llevados a juicio y estos pagaban por los crímenes cometidos en aquella época; James hablo con el comentándole que quería hacerle una oferta de trabajo a Shiho trabajando para en FBI en el área forense, o más bien como una consultora, dada su información académica la cual era muy sobresaliente.
Y el en el fondo esperaba que ella aceptara la oferta de trabajo… aunque también debía analizar y prestar atención adecuada a lo que ella quería dedicarse en realidad, después de todo ella había conseguido la libertad que tanto deseaba. Cumplió parte de su promesa; mantenerla a salvo, esa fue su misión en un principio… y esta misión la había cumplido con éxito, ahora se había propuesto a si mismo velar por el bienestar de ella asi ya no fuera necesario.
Era parte de su familia, asi lo veía el… a su manera, su amor por ella era un amor que rosaba la amistad y muchas otras cosas más, todo ello desde que empezó a cuidarla en las sombras. Y era agradable tenerla a su lado.
. . .
El reloj había marcado las ocho, y al mismo tiempo sonó el timbre a las afueras del departamento. Ella había llegado. "¡Un momento!" Exclamo el mientras acomodaba los últimos detalles.
Cuando todo estuvo listo el abrió la puerta, dando paso a una Shiho algo resplandeciente sin nada muy llamativo, característica de ella, era muy sencilla en ciertos puntos. "Buenas noches Shuichi-san."
"Shiho." respondió el dándole una sonrisa "se ve bellísima esta noche joven dama." comento el nuevamente mientras le daba un leve asentimiento haciéndose a un lado para abrirle paso. A lo que ella le regalo una sonrisa radiante.
"¡Vaya! Huele delicioso." comento ella mientras le regalaba una sonrisa. "No puedo esperar a probar lo que preparaste Shuichi-san." el se rio ante su comentario.
"Toma asiento, si gustas," dijo el mientras se encaminaba a la cocina con las dos botellas de vino y los chocolates que había preparado ese día por la tarde. "¡Podemos cenar directamente si gustas!" dijo el desde la cocina a lo que ella respondió.
"Me parece perfecto." dijo ella mientras observaba con curiosidad como el se acercaba con los platos en ambas manos. "Definitivamente has mejorado Shuichi-san." dijo ella mientras que ambos ser reían, ya que era irónico, Yukiko no había sido la única en invertir tiempo enseñándole a cocinar, si no que Shiho de su propia mano decidió enseñarle.
"Tuve a dos excelentes maestras." comento, mientras se acercaba con dos copas y una botella de vino. Y ella le regalo una sonrisa.
El resto de la velada siguió su curso, con normalidad, entre risas, comentarios sarcásticos y miradas de agradecimientos el uno al otro. Para ambos resulto agradable, esta cena… no solo compartían tiempo, sino que también hablaban de todo y a la vez de nada. Como si se pudieran comunicar a través de los pensamientos, o como si ellos pudieran leerse el uno al otro de una forma impecable.
"Definitivamente eres un buen cocinero." comento ella. "Todo gracias a mí." alego ella con suficiencia a lo que Shuichi se rio sonoramente.
"Definitivamente eres algo increíble." comento el entre risas. "Me he sentido muy a gusto, esta noche contigo"
"Se podría decir lo mismo de ti, es agradable tener tu compañía, Shuichi-san."
"Es bueno saberlo… nunca llegue a imaginar que esto fuera posible." dijo el, tomando asiento al lado de ella en el sillón. "Pero me alegra saber que no hay rencor alguno Shiho-san."
Era sonrió de una manera cálida a su parecer. "Aun recuerdo la primera vez que ella me hablo de ti." comento, mientras se reía al traer a su mente ese bello recuerdo. "Ella no paraba de hablar de lo hermoso que eran el color de tus ojos." ambos se rieron. "Y de cuan avergonzada se sentía por haberte chocado."
"Sin duda…" murmuro él. "Era una mujer adorable, y cariñosa. Recuerdo que durante nuestras citas no paraba de hablar de ti." dijo el mientras posaba su mirada sobre ella quien tampoco dejaba de mirarlo. "Su ser más amado, de lo bella que eras… y que en el fondo a pesar tener una personalidad un tanto delicada, muy en el fondo tu corazón era noble y lleno de calidez."
"Ella también era mi ser mas amado… por eso cuando el me había dicho que estaba muerta, no vi otro motivo por el cual seguir con vida… y traté de suicidarme." confeso ella finalmente. "Pero mi intento de suicidio fallo de ser una mujer de casi veinte años, pase a ser una niña de siete… me sentía tan sola y perdida, que cuando la vi a ella por primera vez, trate de mantenerme lejos."
Él lo sabía, a qué se refería, después de todo no era un secreto para el que Ran había sido una pieza clave durante su tiempo como Haibara Ai. —Su gentileza, y esa forma de ser, siendo capaz de poner su vida por delante de los demás solo para brindar su protección.
"En eso no te equivocas, ambas son muy parecidas… y ambas tuvieron el mismo objetivo." agrego el mientras posaba una de sus manos sobre la mejilla derecha de la pelirroja, quien al sentir su tacto reposo su rostro en la palma de su mano. "Mantenerte a salvo… eso fue lo mismo que yo hice. Asegurar tu bienestar. Todas y cada una de las cosas que han pasado hasta ahora, son causa de ser dueña de tu libertad." siguió hablando el, sin apartar su mirada de ella. "Ella quería que tuvieras felicidad, y libertad. Y al final del camino encontraste todas y cada una de esas cosas"
Y no era mentira, ella lo sabía, él tenía razón. Ella pudo salvarse asi misma de ese inmenso poso de oscuridad que amenazaba con devorarla de nueva cuenta. Ya no estaba en compañía de la soledad, había hecho amigos, tenia una hermana, y familia… el profesor, los niños, Shinichi, Ran e incluida la familia Akai.
"Gracias." susurro ella mientras se dejaba acariciar por el sin queja alguna, se sentía cómoda y a gusto, mientras se apoyaba el su pecho. "Gracias, por estar aquí para mi… como un hermano mayor"
"No deberías darme las gracias, Shiho. Para mi es un placer tener la oportunidad de cuidar de ti, y de protegerte, convirtiéndote también en un miembro mas de mi familia."
"Al igual que ella ocupas un puesto especial en mi corazón…" el le dio un suave beso en la frente mientras la abrazaba a él con fuerza, pero a la vez con un toque de delicadeza.
Y se mantuvieron asi por el que pareció ser un largo tiempo, pero era cómodo y agradable. No había incomodad, ni dobles intenciones, solo dos mejores amigos dándose un cálido abrazo.
Pasado un tiempo el decidió que era el momento de hablar sobre la propuesta, con la firme esperanza de que ella aceptaría. "Shiho." dijo el de forma leve mientras le acariciaba el rostro y ella aceptaba sus caricias con gusto.
"¿Sí?"
"Hay algo de lo que me gustaría hablar contigo…"
"Claro, dime." dijo ella esta vez levantando su rostro para encontrar su mirada con la suya.
"Veras… hace unas semanas. Antes de tomar mis vacaciones, algo extendidas, Jame me pidió que te hablara respecto a una oferta." ella asiente mientras lo escucha concentrada. "Y ya que tienes una basta sobresaliente académicamente hablando, y que estudiaste química, entre otras cosas… me pidió que te hablara de una oferta."
"Espera…" murmuro ella sorprendida, al captar lo que ella quería decir.
"Si. James quiere que trabajes para el FBI…"
. . .
SEMANAS MAS TARDE…
Shinichi los miraba fijamente sin decir absolutamente nada, mientras que Masumi los ignoraba de una manera magistral. "Asi que… ¿ustedes dos?" pregunto el frunciendo los labios
Shiho frunció el ceño, sorprendida de la clara insinuación que hizo su amigo. "¡Oye pero que-!" El detective se encogió de hombros. "¡Nooo! somos amigos."
"Los vi besándose…" el trio volteo a ver a la morena y a los niños quienes se quedaron estáticos y unos dos segundos después ya no se encontraban a la vista.
"Decías…" dijo Shinichi de nueva cuenta, dejando en blanco a la pelirroja.
"Ella y yo iremos juntos a Estados unidos."
"Acepte la propuesta del FBI." dijo ella sonriendo con suficiencia, a lo que Shinichi se rio.
"Bueno… pues espero en algún momento llegar a tener la oportunidad de trabajar junto a ustedes." dijo el mientras que Shuichi y ella compartían una gran sonrisa, y miradas de complicidad.
