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You make it easier when life gets hard

Summary:

En un día lluvioso, Cellbit conoce a Roier, un androide sin memorias que precisa de su ayuda.

Notes:

- Fic basado en los personajes del QSMP, no los streamers.
- Revisen las etiquetas. Ninguna de las más graves es una escena explícita, pero es discutida por los personajes brevemente. Al final del día, esto en realidad es solo Cellbit enamorándose de Roier.
- Tercer día de la guapoduoweek a cargo de @guapoduoartes en twitter.

Work Text:

Cellbit se levanta y ya sabe que ese día va a ser un dolor de cabeza apenas ve el mensaje de Forever pidiéndole ir al taller por “asuntos de suma importancia”. Generalmente, si el asunto en cuestión es algo serio, Forever le diría de que se trata. Esta vez, Forever se mantiene en silencio incluso con las preguntas de Cellbit, solo diciéndole que se apure.

Al menos, él sabe que no se trata de algo muy preocupante porque Forever le hubiera llamado, especialmente si se tratara de que alguno de ellos salió herido o peor.

Por suerte, o desafortunadamente, últimamente no ha tenido mucho trabajo. Cellbit culpa principalmente al nuevo androide detective de la Federación, Cucurucho, que fue enviado para mantener la armonía entre los humanos y androides, aunque todos los que tengan al menos una neurona saben que esa no es la verdad.

Cellbit lo sabría mejor, tiene cicatrices que lo prueban.

 

El taller de Forever se encuentra en un rincón escondido del resto de la Favela, en una localización donde sería fácil ver a cualquier trabajador del gobierno que desee probar su suerte. Por supuesto, ellos no suelen llegar tan lejos.

A Cellbit no le suele gustar entrar al taller, tanto por el olor como porque suele llenarse de gente. Pero esta vez, el taller está cerrado, lo único indicando que hay gente es la luz en la parte trasera. Cuando entra, se encuentra con ropas mojadas secándose, que no parecen pertenecer a nadie que conozca. Quizás un desafortunado cliente que se quedó atrapado en la lluvia.

A medida que se acerca empieza a escuchar la voz de Forever, pareciendo bastante animada. Su curiosidad aumenta cuando escucha otra voz, con un acento que no puede distinguir, respondiendo.

Cuando abre la puerta, todo queda en silencio al punto que Cellbit puede escuchar su propio corazón latiendo en su pecho.

Porque allí, sentado en una de las mesas del taller, estaba el hombre más hermoso que jamás había visto.

— Oh, tu debes ser Cellbo, Forever no me dijo que eras un gatinho.

Y esa es la primera impresión que tiene de Roier.

 

La razón por la cual Forever lo llamó se hace muy clara cuando le cuenta la historia de cómo encontró a Roier. O, más bien, cómo Pac y Mike lo encontraron.

Es conocido por todos que el gobierno de Quesadilla suele tirar cualquier residuo en lo que antes era una de las fábricas más famosas, ahora cerrada después de que se encontrara evidencia de abuso de androides. Para el resto de la ciudad, es solo un lugar desagradable. Para Tazercraft, es una oportunidad.

Ellos siempre encuentran la manera de utilizar la basura de otros para su beneficio, y es un buen lugar donde reunir materiales cuando no quieres que la Federación se de cuenta de qué estás construyendo. Lo último que supo es que ellos estaban pensando renombrar la fábrica a Chume Labs y utilizarla como un almacén para todo experimento y maquinaria que no quieren que sea encontrada.

Así es como terminan allí en un día lluvioso, cuando una mano sale de entre la basura y agarra la prótesis de Pac. En defensa de Roier, como él mismo contó después, en realidad no sabía que estaba ligada a otra persona y él solo buscaba una forma de reparar su propia pierna dañada.

Aunque Roier también dijo que asustarlos fue divertido, así que Cellbit no duda de que hubiera hecho lo mismo incluso si supiera que era la pierna de un humano muy vivo.

La cosa más interesante viene después, cuando se dieron cuenta que no solo Roier era un androide, sino que tampoco tenía recuerdos antes de despertar en el basurero. Lo llevaron a Forever para averiguar más, pero a pesar de sus esfuerzos ni siquiera pudo identificar el modelo de Roier.

Lo único que Forever pudo descubrir es que la memoria de Roier no parecía haberse borrado, por lo que la teoría principal es que sufrió algo lo suficientemente fuerte como para que su sistema decidiera que era más seguro bloquear la información. Todos en la habitación oyeron el implícito “trauma”, pero Roier parecía muy incomodo por la situación y ninguno de los dos eran personas crueles.

Pero todo esto significaba que la única esperanza de que Roier recuperara algo de su vida era Cellbit.

Y, por suerte para Roier, él amaba un buen enigma.

 

Por supuesto, Roier necesita un lugar donde quedarse. Un lugar escondido de los ojos de la Federación y su estricta regla con “androides perdidos”, que es solo una excusa para “vamos a reprogramarlos para que trabajen con nosotros”. Considerando que Cellbit debe estar atento a cualquier señal que le indique de dónde proviene Roier, debe ser un lugar en el que pase mucho tiempo.

No puede ser su oficina, porque Cucurucho tiene esa zona vigilada. Definitivamente no su departamento, que no tiene lugar para más que su hermana y él.

Así es como Roier acaba quedándose en la Ordo, un cuartel bajo tierra para todo aquel que trabaje en contra de la Federación.

Es una buena decisión, porque también significa que Cellbit puede escuchar miles de elogios cuando Roier descubre que la decoración fue hecha por él.

 

Roier no se queda en la Orden todo el tiempo, pero allí es donde Cellbit lo encuentra la mayoría de veces. El cuarto de Roier, ubicado en el ala de investigación, pronto se llenó de color con los regalos que otros le traían. Cellbit está orgulloso de decir que, de todos, el favorito de Roier son sus flores.

Los días pasan y Cellbit no es capaz de encontrar información sobre el pasado de Roier, aunque él no parece molesto por esto. Luego de todo el tiempo que pasaron juntos, está seguro que Roier solo está ocultando lo que realmente siente, aprovechándose de que ser un androide le permite fingir la sonrisa perfecta.

Pero eso no significa que sus esfuerzos son inútiles. En todo caso, aprende mucho de Roier. Incluso llega a llenar un cuaderno completo con todos los datos.

Los más importantes, remarcados para que Cellbit no los pierda de vista, son tres:

  1. Su nombre es Roier y fue creado en México por un anciano (los únicos detalles que él recuerda).
  2. Gusta de tener pinturas por su cuarto, el olor lo tranquiliza (¿quizás hay una razón para esto?).
  3. Adora leer sobre psicología, especialmente infantil (tal vez debería traer a Richas para que lo conozca).

El cuaderno al principio se guarda en la mochila de Cellbit, pero pronto lo deja en el cuarto de Roier cuando nota que desaparece bastante. Desde entonces, parece más feliz.

 

Un día, Richas aparece de visita y es en ese momento que Cellbit se da cuenta que está enamorado de Roier.

En su defensa, cree que es imposible no enamorarse al menos un poco de Roier. Estas semanas han sido las más maravillosas de su vida, con él haciéndolo reír y cuidándolo y haciéndolo sentir seguro. Es muy difícil que Cellbit se sienta seguro, pero Roier de alguna manera logra eso con solo una sonrisa. Verlo siendo tan cariñoso y cuidadoso con su hijo, cargándolo como si tuviera experiencia y pintando con él, colgando sus dibujos en el cuarto, enseñándole algunas recetas de cocina, compartiendo música...

Todo lo que Cellbit pudo pensar fue “quiero casarme con él”.

Richas nota esto al instante y comienza su propia misión personal para reunirlos y, en general, hacer la vida de Cellbit más difícil. Roier, con todos sus coqueteos, no ayuda.

 

Es cuando están viendo una película (Spiderman, a elección de Roier) en la habitación de Roier que descubren algo esencial.

Hace tiempo que tenían la costumbre de ver algo juntos. Estaban acurrucados en la cama (que Roier pidió con el solo propósito de obligar a Cellbit a dormir cuando pasaba demasiado tiempo trabajando) cuando una voz llama su atención.

Al principio, cree que viene de la película, hasta que se da cuenta que el hombre a su lado es la fuente del sonido.

— No todos pueden hacer eso.

Roier se congela en el lugar, aparentemente sin darse cuenta de lo que hizo. Parece un cachorro por la forma en que lo mira, confundido.

— Androides. Uno pensaría que sería fácil de implementar, pero no es exactamente algo que pensaron como una necesidad al crearlos. Solo empezó a implementarse hace unos meses.

Mientras más explica, más Roier parece entender lo que implica el hecho.

— Si podemos averiguar quién te los implementó...

 

Reciben la respuesta dos días después, cuando Forever les envía una dirección de un mecánico al otro lado de la ciudad. Cellbit no está muy feliz con la ubicación, estando demasiado cerca de las oficinas de la Federación para su gusto, pero intenta no preocuparse por eso.

No quiere arruinar la emoción de Roier, que empezó a preparar un disfraz apenas escuchó la teoría de Cellbit. No puede evitar el cariño en su pecho cuando parece tan contento, incluso si tiene que soportar miles de coqueteos de “Melissa”.

— ¿Porqué elegiste a Melissa, de todos modos?

Roier se detiene, como si él mismo no pensó en la respuesta.

— … Ahora que lo dices, solo me resulta familiar.

 

El nombre del mecánico es Maximus, y no es tanto un mecánico como un programador. Tiene dos hijos, una androide llamada Sofía y un humano llamado Trumpet. Éste último es quien reconoce a Roier primero, corriendo a abrazarlo.

Maximus es el siguiente, quien se queda llorando por varios minutos antes de que puedan sacar la historia de él.

— Tienes un hijo.

Y Cellbit observa como el mundo de Roier se derrumba debajo de él.

 

El nombre del hijo de Roier es Bobby y, en palabras de Maximus, es una alimaña. Roier se ríe mientras escucha todas las travesuras y dolores de cabeza que ha ocasionado en su corta vida. La foto que le muestra es de un androide de cabello negro, que lleva una bandana en un obvio intento de parecerse a su padre.

Roier sostiene la foto contra su pecho, como si fuera el tesoro más precioso de todos. Cellbit piensa en Richarlyson y sabe que, para un padre, eso es exactamente lo que un hijo es.

Lamentablemente, tanta información comienza a afectar a Roier. Incluso cuando todo lo que quiere es correr hacía su niño, se obliga a si mismo a retirarse antes de hacerse daño.

Es una decisión dolorosa, pero probablemente lo mejor. Prometen volver al día siguiente y Roier pasa todo el camino a casa mirando la foto.

Duermen juntos esa noche, a pedido de Roier. Aunque el único que puede dormir es Cellbit, cerrando los ojos mientras escucho a Roier susurrar a la foto.

— Bobby, Bobby, Bobby, Bobby, mijo...

 

Las siguientes semanas son las más informativas y a la vez estresantes de toda su vida, porque Roier comienza a recordar.

La mayoría de las veces es algo feliz.

Roier recuerda que vivía junto a una artista llamada Jaiden, cuyo nombre le suena familiar por alguna razón. Ella es su mejor amiga y la madre de Bobby, a quien criaron juntos después de que intentara morder la pierna de Roier. Actualmente se encontraba fuera de la ciudad, pero según Maximus debería volver a inicios del mes siguiente.

Cellbit no la conoce, pero ya le tiene cariño solo por la manera en la cual Roier habla de ella.

Ella y Bobby, que es el tema favorito de Roier apenas comienza a recuperar sus memorias. Bobby, quien habló en mil idiomas distintos antes de dignarse a disculparse en español. Bobby, que amaba las flores y pintar y canciones antes de dormir. Bobby, que pelearía con Roier todo el tiempo pero a la vez era muy celoso. Bobby, el niño de mamá. Bobby, que tenía una pistola de juguete con la cual disparaba a todos.

Y Bobby no es el único. Roier no recuerda muy bien, pero cree que había alguien más que pasaba el rato con ellos. Sabe que su nombre es Tilín y que lleva una cinta roja, pero parece que siempre le duele cuando intenta recordar porqué estaba con ellos.

Hay muchas cosas que resultan difíciles de recordar. Cada vez que pasa, tienen que volver a casa más temprano y Roier lo odia. Cellbit intenta consolarlo lo más que puede.

Lo lleva a todos los lugares que conoce, le da todas las flores que puede, cocinan juntos y visitan a Richas y al resto de la Favela. Roier encaja perfectamente allí, con ellos, y una parte egoísta de Cellbit desea que, después de que recupere su vida, todavía haya lugar para ellos en ella.

— Literalmente lo llevas a mínimo dos citas cada semana, Cellbo, no creo que tengas que preocuparte por eso.

Cellbit le tira lo primero que tiene cerca, que resulta ser un destornillador. Forever lo esquiva con una risa, que es acompañada por las de Pac y Mike.

— ¡No son citas! — Siente sus mejillas enrojecer ante las miradas de incredulidad que sus amigos le dan. — … No se lo pedí formalmente, así que no son citas.

Felps le da un golpe en el hombro para llamar su atención.

— ¿Y qué estas esperando?

Cellbit no puede responder.

 

La cosa es que Roier también gusta de Cellbit. Si sus interminables coqueteos no son una señal, la forma en la cual lo mira ciertamente lo es. Es raro, hace años, antes de que él siquiera naciera, los humanos ni siquiera considerarían la posibilidad de que los androides pudieran sentir amor. Muchas cosas han cambiado desde entonces.

Cuando era un adolescente, ni siquiera se dio cuenta que el amor era posible para él. Cellbit, también, ha cambiado mucho desde esa época.

Entonces, ¿qué está esperando?

 

Falta una semana para que Jaiden vuelva a Quesadilla y, por lo tanto, Cellbit tiene una semana para hacer algo antes de posiblemente perder a Roier para siempre.

...Está bien, quizás está siendo un poco exagerado. En el peor de los casos, Roier visitaría la Favela por Richas, al menos. Después de todo, él le prometió que conocería a Bobby. Es una receta para el desastre, pero está seguro que serían buenos amigos.

Con el tiempo que tiene, debería ser perfecto para planear una confesión. Al final, Roier se le adelanta.

 

— Tenemos que hablar. — Cellbit levanta la vista de sus papeles completamente asustado. — Gatinho.

Su cuerpo se relaja ante el apodo, ganándose una risa de Roier. Le hace una señal para que lo siga, lo que Cellbit cumple al instante, olvidándose de cualquier cosa que estuviera haciendo antes.

Roier lo lleva a pasear por la Favela, saludando a algunas personas con las cuales se familiarizó durante su estancia en el lugar. Mientras caminan, Cellbit casi tiene un paro cardiaco cuando Roier toma su mano.

La piel sintética es fría, pero no de una forma desagradable. No cree que pueda encontrar ninguna parte de Roier desagradable, incluso si lo intentara.

Es una sensación extraña contra las cicatrices en su propia piel, pero no menos bienvenida. Cuando Cellbit enreda sus dedos, Roier se voltea para mirarlo con la sonrisa más brillante de todas.

Terminan en un lugar apartado de la gente, donde Cellbit suele venir a recolectar flores cada mañana. Esta vez, es Roier quien le da una flor, colocándola detrás de su oreja.

Es un amaranto, y Cellbit no puede evitar preguntarse si Roier sabe el significado.

— Te ves ¿cómo era? fofo.

Roier ya no lo dice con acento mexicano como antes, su portugués ha evolucionado desde la primera vez que le preguntó a Cellbit que le enseñara algunas palabras.

— ¿Sabes porqué estamos aquí? — Roier señala el lugar. Es ciertamente hermoso, especialmente a esta hora con el atardecer, pero por la mirada de Roier no es el paisaje la razón.

Cellbit siente su boca seca. — Creo que si, guapito.

Roier sonríe cariñosamente ante el apodo, que Cellbit le había puesto hace unos días atrás cuando aprendió la palabra.

— Si lo sabes ¿qué estás esperando?

Cellbit se inclina y lo besa.

 

Besar a Roier es la mejor experiencia de toda su vida. Sus labios están fríos y saben a metal, pero eso no hace diferencia alguna. Ningún ser humano, o persona, podría compararse a lo que siente en el instante que Roier rodea su cintura con las manos, acercándolo para profundizar el beso.

No son fuegos artificiales ni mariposas como otros lo describen. Es más como volver a casa.

En los brazos de Roier, se siente seguro, deseado, querido. Lo único que podría acercarse era su lugar con la Favela, e incluso eso no se compara a su guapito.

Cellbit cree que podría quedarse así para siempre, pero los humanos necesitan respirar. Eso no les impide permanecer abrazados.

Roier lo balancea de un lugar a otro, cantando una canción que no reconoce pero que buscará más tarde. Cellbit ríe y esconde su cara en el hombro del otro, sabiendo muy bien que su rostro debe estar completamente rojo ahora. Roier le da un beso en la cabeza, pasando una mano por su cabello.

— Te amo.

Y lo dice por todos los momentos que no tuvo el valor para hacerlo, por todas las tardes juntos, por todas las mañanas compartiendo café, por todas las películas vistas y todas las flores regaladas.

— También te amo, cariño.

Lo besa otra vez, porque ahora puede. Y lo besa muchas veces más después de eso.

 

Reciben la dirección de la casa de Jaiden y Roier. Por las imágenes que Max le envía, grita familia.

— Pintamos las paredes juntos, pinche Bolby culero seguía tirándome pintura y por eso hay manchas en todos lados.

— Estoy ansioso por conocerlo.

Roier lo besa por eso.

— Deja de ser tan lindo filho da puta.

 

Cellbit lo acompaña hasta que está enfrente de la casa. Es aún más bonita que en la foto.

— Creo que necesito hacer esto solo.

Cellbit mira a Roier ante eso. Hace tiempo que ha dejado de fingir con él (”confío en ti”, le había dicho cuando preguntó al respecto) y su rostro no muestra inseguridad ni miedo. Así es como sabe que Roier estará bien.

Esta es su familia, después de todo.

— Está bien, cualquier cosa que necesites, estaré afuera.

Aprieta su mano una última vez ante de soltarlo, observando desde lejos cuando toca la puerta.

La mujer que lo abre comienza a llorar al instante, abrazándolo como si fuera a desaparecer en cualquier segundo.

Roier desaparece detrás de la puerta cerrándose y Cellbit sabe que es su hora de irse cuando recibe un mensaje minutos después, con una foto de los tres juntos.

“Te veré mas tarde”, dice, y Cellbit confía en eso.

 

Más tarde resulta no ser al día siguiente, ni al otro. Cellbit intenta no preocuparse mucho, pero Roier tampoco ha enviado un mensaje a ninguno de ellos.

— Tal vez recordó algo más ahora que está con ellos y tuvo que descansar.

— Conociéndolo, su casa debe estar llena de amigos. Max le advirtió que eso podía pasar.

— Estoy seguro de que volverá.

Las palabras de sus amigos lo tranquilizan un poco, pero todavía tiene un mal presentimiento al respecto.

 

Está en su departamento en la ciudad cuidando a Zeno mientras Bagi compra comida cuando Roier aparece.

Está lloviendo afuera y sabe que sus amigos deben estar en sus casas, cálidos y a salvo. Bagi tiene, obviamente, la llave de su propio lugar. Así que los golpes desesperados en la puerta inmediatamente ponen tensión en su cuerpo.

Agarra un bate con clavos que Baghera le regaló para su cumpleaños y se dirige lentamente a la ventana.

Cuando ve quién está afuera, no puede abrir la puerta lo suficientemente rápido.

— Estoy en casa.

 

Eso es todo lo que Roier dice por la siguiente hora. Cellbit, por supuesto, lo abraza en el instante que lo ve, no importándole mojarse también.

Lo lleva hasta el sofá y comienza a secar su cabello. Roier no responde a ninguna de sus preguntas y la preocupación crece en su pecho.

— Guapito ¿me escuchas? — Roier asiente. — Necesito que te cambies la ropa, está demasiado mojada, podría dañarte.

Guía a Roier hasta su cuarto, donde le da una remera nueva. Mientras está buscando un pantalón, siente a Roier tocando su hombro.

Cuando se voltea, no es solo la vista de un Roier sin camisa lo que lo calla, sino también la enorme herida cicatrizada que cruza por su pecho.

— Recordé como llegué ahí.

 

Esta es la versión de Roier sobre los hechos:

Llegó a Quesadilla con muchos sueños, el principal siendo abrir una taquería junto a sus amigos. Mariana, Missa, Quackity y Spreen (el dice todos los nombres con nostalgia, excepto el último).

Las cosas comenzaron a complicarse cuando llamó la atención de Osito Bimbo, un agente de la Federación que quería asegurarse que todo estaba en orden y terminó quedándose por la “calidad de los tacos” (aunque Roier y Mariana suponían que en realidad tenía un crush en Roier). Al mismo tiempo, Spreen se hacía conocer en la ciudad mediante las artes marciales y su increíble habilidad para molestar a todo el mundo con su arrogancia.

Pronto, Spreen se había metido en problemas con la Federación y Roier había intentado usar su conexión con Osito Bimbo para sacarlo de ellos.

Al final, nada de eso importó, porque Spreen había terminado lidiando con eso solo… al hacer un trato con el diablo.

Aparentemente, a muchos no les gustaba que un androide estuviera “manipulando” a su mejor agente para ayudarlo. Así que para que la Federación promoviera la carrera de Spreen, él tenía que asegurarse de que Roier deje de ser un inconveniente.

Eso llevó a que cerraran la taquería por “insalubridad” y, meses después, cuando Roier había reconstruido su vida desde cero gracias a Jaiden y Bobby, a un basurero.

 

— ¿Me matarías a mí?

Roier se acurruca debajo de sus brazos, apretándose alrededor de Cellbit como un koala, como si no acabara de soltar una de las cosas más horribles que Cellbit ha escuchado.

— Jamás, eu mataria por você, más nunca você.

 

Roier se apaga unas horas después. Cellbit no siente miedo, ser amigo de Forever significaba que sabía cómo los androides funcionaban y, después del día que ha tenido, es comprensible que eso pasara.

Recibe un mensaje de un desconocido que descubre es Jaiden, quién tenía su número gracias a Roier. Ella llena los espacios que Roier no pudo.

Bobby le había pedido cocinar tacos cuando sintieron un golpe en la puerta. Habían estado teniendo visitas todo el día anterior, pero Jaiden le dijo que faltaba una persona.

Quackity, según lo que le cuenta, estuvo en parte involucrado con lo que pasó, no necesariamente porque quería. Aún así, ambos habían permanecido amigos, al punto que la hija de Quackity, Tilín, era mayormente cuidada por ambos.

Cuando Roier lo vio, inmediatamente tuvo un ataque de pánico (o, más bien, su sistema se sobrecalentó por el estrés) y salió de la casa corriendo, sin importarle la lluvia afuera.

Ellos continúan charlando incluso después de que le cuenta que Roier está bien, y pronto Cellbit entiende porqué es tan especial. Él se asegura de decírselo.

— Yo también entiendo ahora porque Roier te ama tanto, pero si alguna vez le haces algo...

— Tienes mi permiso para matarme.

Lo dice completamente en serio.

— Bueno saber que estamos en la misma página.

 

Roier duerme por otro día entero, lo que significa que no conoce a Bagi hasta mucho más tarde. Aún así, apenas lo hacen se agradan al instante.

Eso es un alivio, porque Roier se queda con ellos el resto de la semana, mientras lentamente se recupera. Esta vez, van a donde Jaiden juntos, y finalmente puede conocer a Bobby.

 

— Mi apa me habló mucho de ti.

— Yo también hablo mucho de tu papá.

Bobby lo inspecciona de abajo hacía arriba, ganándose la risa de sus padres. Pero Cellbit está completamente serio, este es un momento muy importante después de todo.

Parece aprobarlo, porque le sonríe y vuelve a jugar.

Más tarde, Roier le contará que esa noche Bobby dijo que “iba a robar el corazón de su nuevo papá”. Cellbit no le ve la necesidad, él ya lo tenía en el instante en que conoció su existencia.

 

Juntar a Bobby y Richas va justo como lo esperaba, lo que significa que no va bien en absoluto. Por suerte, Bobby es de metal, porque sino ya tendría un fuerte moretón con la silueta de la prótesis de Richarlyson.

Ellos y Tilín (que es una niña muy dulce y cuyo padre no es tan malo, aunque da un poco de pena) se vuelven inseparables y pronto se los puede ver corriendo por la Favela.

Jaiden y Roier deciden mudarse allí, porque el lugar antiguo ya no es seguro sabiendo que la Federación podría buscarlos. No venden la casa, sino que deciden transformarla en el taller de arte de Jaiden, donde guarda todas las pinturas (incluyendo las de Richas).

Al mes siguiente, Cellbit le propone matrimonio.

Roier, por supuesto, dice que sí.

 

Es un día soleado cuando Cellbit es obligado por Roier a ir al basurero. Algo sobre ayudar a Pac mientras Mike está en la universidad, aunque él cree que su guapito solo quiere cerrar una etapa de su vida.

Ha mejorado desde entonces, incluso llegando a trabajar como un psicólogo bien reconocido por los habitantes de la Favela. Él también tiene trabajo de sobra, considerando que allí solo van a vivir los que han tenido problemas con la Federación, especialmente con Ordo Theoritas allí.

El cuarto de Roier no está más allí, pero tiene una linda oficina justo al lado de la de Cellbit. Todo el lugar también se ha expandido desde entonces, gracias sobre todo a la ayuda de Maximus, quien pronto se convirtió en uno de sus mejores informantes y un grandioso amigo con el cual teorizar.

— ¡Creo que encontré algo!

Ambos van hacía Pac y miran hacía la pierna robótica entre medio de la basura. Parece pequeña, pero probablemente servirá para mejorar la prótesis de Richas.

Pac tira de la pierna y de pronto se encuentran cara a cara con un niño, que inmediatamente comienza a llorar. Pronto, otra niña sale de entremedio de la basura y patea la pierna de Pac, haciéndolo soltar al pequeño androide.

Así es como conocen a Pepito y Esperanza.

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