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Allí abajo hay un mar de luces, de rostros sonrientes, de parejas enamoradas, de niños emocionados por un sinfín de regalos.
Todos están experimentando la magia de la navidad.
Esa esplendida fiesta occidental que alguien le dio por llevarla allí, por hacerla a ojos propios una tontería.
Estas fiestas no las siente propias, no las siente felices y mucho menos deseadas. Por muchos años quiso ver su familia reunida, disfrutando una agradable cena e intercambiando unos cuantos presentes pero no necesita ni aclarar que eso nunca pasó.
Y no importa si ahora tiene 18 años y no 8, por este día sigue con su tradición de aislarse del mundo, huir de los que están felices, rechazar todo goukon, no ver centros iluminados e intentar no recordar al niño de 5 años que aún no perdía la ilusión.
Por estas fiestas no quiere la compañía de nadie, ni de ese peliverde que le ha texteado 20 veces junto a 22 llamadas, ni del imbécil rubio que le hizo 1 sola llamada. Solo por este día ese lado de la colina donde no se ven los juegos artificiales se siente su mejor aliado.
Midoriya Izuku ama la navidad, de eso no cabe duda pero esta vez puede asegurar que nunca ha tenido una navidad tan atareada ni estresante como esta.
– ¡Kacchan te digo que le sigas marcando, hasta que conteste! ¡Diablos, ahhhh!
– Sí, sí... ya te dije que le marque Deku–. La verdad aun no sabe porque carajos estaba siendo tan insistente, el pendejo ese ya llegaría a la hora que quiera. Fácilmente si el mitad-mitad no quería pasar navidad con ellos, pues él si ansiaba pasarla con Deku.
Y si no fuera porque Midoriya ha desarrollado una gran paciencia en este momento estaría colapsando. Pero para entender mejor porque necesita con tanta urgencia que Shouto conteste el celular hace faltar empezar desde, como dicen redundantemente el principio.
Todoroki Shouto es uno de sus novios, y si "uno" porque el rubio descarado que le ha dejado casi todo el plan en sus manos alegando que lo suyo era la cocina es otro.
Y a pesar de lo que diga la gente, esa extraña relación de 3 parece funcionar, bueno lo funcional que se puede llegar a ser con un temperamento explosivo como el de Kacchan y una postura seria y fría como la de Shouto. A veces son como 2 polos opuestos pero otras veces cree que tienen muchas cosas en común.
Para Izuku salir con 2 personas al tiempo es raro, principalmente porque nunca salió con ninguna, pero eso no lo ha frenado de ser tal como le llama el rubio "dulce hasta el hastió" ya que para él es importante hacer felices a sus parejas, tal como le miman y le hacen feliz a él. Si tuviera que confesar un secreto seria que desde que Kacchan se vio acorralado por lo tierno que es Todoroki ha intentado serlo también, fracasando muchas veces pero haciendo su mejor intento, lo que le importa muchísimo.
A sí pues se ha encargado de celebrar cumpleaños, logros heroicos, Halloween e incluso aunque Kacchan lo joda mucho por infantil los meses de aniversario y especialmente el reciente aniversario de un año.
Pero en esta fecha navideña lo que la hace diferente a cualquier otra celebración, es que no estaba al tanto de un hecho ineludible.
Todoroki odia la navidad. ODIA con letras mayúsculas y lo ha hecho durante casi toda su vida.
La primera vez que se enteraron se sintió horriblemente mal, ya que las razones que tenía eran demasiado tristes y válidas. Y Midoriya de solo imaginar a un pequeño solitario de 5 años, llorando sin una familia que le enseñara lo maravillo de este día sintió que le estrujaban el corazón.
En casa su madre siempre preparaba una cena exquisita, y juntos hacían una larga llamada telefónica cuando su padre no estaba, también destapaban uno por uno los regalos que su papá les enviaba desde el extranjero que eran sin mentir demasiados. Al llegar la nochebuena hallaban un sitio tranquilo donde apreciar los esplendidos juegos artificiales para irse después a dormir cansados y sonriendo.
Para Katsuki la historia si bien diferente no era menos feliz, su madre compraba el tradicional menú navideño de Kentucky Fried Chicken disfrutaban una cena más tranquila y calma que el resto del año, le mimaban con postres y pasteles para luego poder intercambiar regalos, momento donde siempre él era el más beneficiado. Ese día incluso los gritos de su madre mermaban y solo gritaba a causa de su desobediencia infantil por querer abrir regalos al escondido antes de cenar.
Si bien el corazón no se le acongojo tanto como a Deku igual se le hizo indudablemente miserable, por ello cuando su impulsivo peliverde lo atosigo para reescribir estas fechas para el doble cara, acepto, a regañadientes pero acepto.
La operación "Plan navidad" comenzó inmediatamente ya que solo se enteraron 10 días antes del dicho 24 de diciembre. Cuando por casualidad hablaban de si iban a pasar la fecha como la mayoría predilecta de Japón, o sea en plan enamorados o iban a volver a los días familiares.
Ahora después de mucho correr, ambos habían comprado algunos detalles para intercambiar, Deku hizo la interminable fila en una de las mejores pastelerías de la ciudad para obtener un delicioso pastel navideño adornado por una multitud de vistosas y jugosas fresas, junto a trocitos de chocolate blanco y amargo, de donde finalmente salía un pequeño letrerito en fondant que con azúcar glaseada deletreaba un precioso "Te amamos". Además la casa estaba redecorada para hacerla más acogedora, su mamá fue muy amable en pasar esas fechas con Mitsuki y su esposo.
Y a pesar del tema de estar en otra casa Bakugou se tomó la cocina como propia, y juro que iba a lucirse en la cena. Aunque la verdad se partió un poco la cabeza pensando en si debía hacer soba frito por ser el favorito del mitad-mitad o simplemente hacer algo más elaborado y exquisito para sorprenderlo. Igual para comer soba ya estaba a la vuelta de la esquina año nuevo, donde sabia prácticamente se iba embutir.
– ¡ MALDITA SEA, KACCHAN HAS ALGO! – grito exasperado a punto de sentarse a llorar, Todoroki ni aparecía. Ya no podía seguir calmo, de solo imaginarlo en algún lugar solitario y oscuro aun si ya no tenía 5 años le destrozaba el corazón.
Katsuki entendía que el peliverde necesitara sacar su frustración pero que tan solo se atreviera a gritarle y sobre todo esa frase que cuestionaba todo su maldito esfuerzo invertido le cabreaba.
–¡Vete a la mierda Deku, que putas hago si el imbécil doble cara no quiere aparecer!
Odio la manera tan seca de responder que tuvo el rubio, fue imposible evitar esas pequeñas lagrimas que se acumularon en sus ojos listas para salir como ríos. Estaba dolido, quizás solo a él le importaba el plan y Todoroki.
–¡Idiota Kacchan si no te importa para que diablos viniste! – cuestiono furioso mirando directamente al imbécil que tenía por novio.
Suspiro frustrado con ganas de aplastar con su puño las pequeñas entradas con forma de Santa Claus que preparo. Su Deku era como siempre un pendejo irremediable que lo enfurecía más que cualquiera con solo abrir esa preciosa y puta boca.
–Vine porque quería pasar una maldita y agradable navidad con mis imbéciles novios, pero a cambio te tengo a ti gritándome por algo que no puedo controlar y al supremo imbécil de Shouto metido en quién sabe dónde cuando perfectamente podríamos estar aquí comiendo la malnacida comida que les hice.
Izuku sabía que a pasar de las malas palabras y la ira tenía razón, él también quería un día especial pero a este punto ya se sentía perdido y desilusionado. Solo pudo agachar la mirada decepcionado, en una fecha que tanto amaba no pudo hacer sonreír a Shouto y ahora además estaba discutiendo con Kacchan.
Una mierda de novio es lo que se sentía.
No pudo ver más a su pecoso con esa aura tan oscura y depresiva, se quitó el maldito delantal de un jalón para acercarse hasta donde estaba y envolverlo en un abrazo, donde no desaprovecho morder considerablemente fuerte su oreja. Generando que Izuku pusiera una mano en su pecho para intentarse alejar.
–Idioota se supone que me estas consolando, no me muerdas– murmuro mientras protegía su oreja entre su mano. Ante su queja solo fue apresado con más fuerza entre los brazos ajenos.
Con una linda presa atrapada Katsuki se dedicó a llenarle de besos y mordidas todo lo que su boca alcanzara sin aflojar ni cambiar la postura de Deku. Cachetes, orejas, cuello y hombros fueron sus principales objetivos. Fue inevitable comenzar a forcejear mientras reía, Kacchan se le asemejaba mucho a un perro.
Cuando esa tierna risa inundo el departamento considero que era suficiente.
–Voy a intentar contactarlo, ya enseguida vuelvo–. Se alejó de Izuku mostrándole el celular para ver si quitaba la expresión de estúpido que hacía. Arrugo el ceño saliendo directo al pasillo del edificio, antes de salir se aseguró de amedrentar al pecoso para que no se comiera lo que preparo.
Katsuki sabía de sobraba que Todoroki tenía tonos diferentes para él y Izuku, así que si Deku lo atormento con 50 mensajes y llamadas quizás sería diferente si él que solo le había hecho una le volvía a llamar.
Escucho aunque no quisiera admitir con nerviosismo el timbre mientras esperaba que contestaran al otro lado de la línea; él también deseaba que su imbécil mitad-mitad apareciera pronto. Después de todo no se esforzó tanto para nada, y aunque nunca lo admitiera cocino especialmente pensado en esas niñerías culinarias que a cualquier niño en esta época se le antojaría, ya que su novio nunca había tenido oportunidad de probarlas.
Todoroki sabía que para obtener privacidad y absoluta soledad hubiera sido mejor apagar o poner en silencio su celular, sin embargo supo que si lo hacía se estresaría demás en pensar si a quienes amaba le importaba siquiera lo más mínimo como para llamarle.
A pesar de la penumbra y tristeza, sentía más cálido el pecho de solo escuchar el millón de mensajes y llamadas de Izuku, aunque el cretino rubio que se suponía también era su novio dejaba mucho que desear. Bueno tampoco tenía esperanzas en saberse una prioridad de Katsuki, estaba enamorado pero no estúpido.
Quizás por ese pensamiento fue que le extraño escuchar ese infantil rington de explosiones y risas que le tenía al rubio. Río un poco ante el contraste que hacía su celular contra el silencio sepulcral de ese lugar. Giro su rostro hacia el cielo sosteniendo contra su pecho el aparato que aún sonaba, sabía que pronto la llamada se iría a buzón de voz.
Bakugou reposaba los codos y su frente en la baranda del balcón, no quería observar ese inmenso panorama y darse cuenta que precisaba con ansias saber en que punto exacto un idiota peliblanco y rojo escuchaba ese insufrible tono del demonio ignorándolo olímpicamente.
Vamos inútil#2 contesta, no quiero entrar y encontrarme con las intragables lágrimas de Deku.
Su suplica a la nada, fue escuchada.
No supo bien porque, él no quería hacerlo, él no quería contestar, ni verse expuesto a los gritos y reclamos del idiota de Bakugou pero tampoco quiso dejar se apagaran esas explosiones para ser desplazadas por el silencio, preferible era pasar de ese ruido a la gritada voz del rubio.
Por un par de segundos no supo realmente si Todoroki le contesto, ya que nada se escuchó a través del parlante.
–...–
No sabía que era lo que tenía que decir.
Definitivamente Deku era el bueno con las palabras.
–Ni se te ocurra colgarme... Si estás ahí déjame aclararte 2 cosas idiota. Sino apareces harás llorar a Izuku, y a mí me harás cabrear como el diablo. Si no quieres arrastrar tu trasero hasta la casa de Deku iremos hasta donde mierdas te hayas metido. Para ser tan listo eres realmente tonto Shouto, desde hace más de un año nos tienes en tu jodida vida para tus lloriqueos o alegrías aquí estamos, y si quieres llorar y lamentarte hoy, vale esta bien pero hazlo donde el pendejo de Deku te pueda acobijar mientras te abraza y donde yo pueda reírme de tus mocos.
Con su hombro sostenía el celular contra su oreja, mientras con sus manos abrazaba sus rodillas. Escuchar el intento de consuelo de Katsuki le hizo soltar una risilla.
–... No quiero te rías de mis mocos... Solo por hoy esta bien que lo celebren ustedes dos, aprovecha. – Estaba dispuesto a colgar, sin embargo el evidente esfuerzo de Katsuki conteniéndose de mencionarle hasta de que se iba morir lo detuvo.
–Mierda, mierda... ¿por qué carajos es tan jodido contigo idiota? – cuestiono a punto de hacer explotar su celular.
–Eso no...
–¡SÍ!¿Qué maldita cursilería de mierda tengo que decir para que entiendas que Deku y yo queremos tu frio trasero acá?
–Esa ya de por si es una cursilería Bakugou, pero podrías hacerla mejor– dejo salir con un poco de gracia, era un evento milenario que él otro estuviera tan condescendiente y amable sin mandarlo a la mierda, así que olvidando un poco su tristeza se dejó contagiar de esa chispa de gozó al joder al explosivo tipo que tenía por pareja.
Katsuki alejo el teléfono para lanzar un gruñido furioso, ese imbécil se estaba divirtiendo de lo lindo.
–Mira, si las 1000 llamadas de Deku y que yo este acá sin mandarte a la mierda no te han dado a entender que queremos pasar este día de navidad contigo, no sé qué más necesitamos. Así que dame una pista.
Pudo escuchar como del otro lado, pequeños sollozos intentaban ser contenidos. No sabía si estaba siendo brusco pero no se rebanaría la cabeza con una respuesta que tenía el mismo Todoroki.
–L-lo si-iento...– murmuro ahogando las lágrimas. – Y-yo solo no puedo... perdón p-por ser egoísta.
Estaba arruinando la navidad de dos personas que si podían disfrutarla. Solo por su egoísmo infantil, era frustrante y débil.
Soy muy patético...
–Todoroki, deja de llorar allí. Sí, estas siendo egoísta pero es infame que pienses que nos hace mejor si te alejas. Si entro por esa puerta para decirle a Deku que no vendrás esta noche no te lo voy a perdonar. Voy a colgar para que pienses que diablos harás. – Su voz sonaba lo más calmada que podía, se sentiría defraudado si ese imbécil no aparecía.
No pudo contener el llanto por más tiempo, hacia tantas navidades no lloraba que se le hizo un nudo amargo.
–Y-yo solo no puedo... No cuelgues B-bakugou... N-no seré capaz...– susurro con la respiración contraída. Necesitaba, ser obligado a desprenderse de ese sentimiento que lo marginaba siempre en esa fecha, ese que lo hacía sentir que no tenía derecho a participar y ser feliz de lo que le ofrecía.
–Colgare– sentencio con voz gélida, Todoroki iba a decidir por sí mismo si ambos eran tan importantes como para matar los malditos fantasmas del pasado o seguiría relegado a la soledad.
No pudo ser más un simple espectador, acorto el camino hasta Kacchan con 2 simples zancadas. Llevaba largo rato escuchando la conversación tras la puerta, sentía como el corazón le latía sin control.
– ¡Por favor no le cuelgues Kacchan! – suplico aferrado a su camisa. –Convéncelo por favor Kacchan, no cuelgues, dile que venga que sin él no importa celebrar nada, que le queremos aquí díselo... Kacchan... dile que no haremos nada que quitaremos todo, que será como otro día normal, yo solo quiero que Shouto este con nosostros.
De sus ojos verdes brotaban cálidas lágrimas que morían en la camisa de Katsuki, al ser contenido contra su pecho.
–Shh Deku, no llores inútil–. Beso tiernamente las mejillas del menor al tiempo que colgaba definitivamente la llamada.
Abrazo un largo rato a Deku que soltaba uno que otro insulto hacia su persona por dejar a Todoroki solo y llorando. Sin embargo sin dignarse alejarse de sus brazos. Cambio varias veces la mirada de su teléfono a la ciudad, sea donde sea que estuviera Todoroki esperaba que estuviera acortando el camino hasta ellos.
Contemplo por minutos la pantalla ya apagada de su celular.
Eran cerca de las 6:30 de la tarde. Volvió acostarse en la hierba. A ese miserable día le quedaban menos de 6 horas para acabar.
Si se ponía a reflexionar, ya hizo llorar a Midoriya, ya hizo cabrear al rubio y seguro ya no iba a ir esta noche así que seguro Bakugou no le perdonaría. Así que ahora no encontraba razón para levantarse del frio suelo.
Allí solo se estaba bien.
No mejor que entre los brazos de Midoriya recostados contra el pecho de Katsuki.
Pero se estaba bien.
No tan bien como entre los besos de Midoriya, y las descaradas caricias de Katsuki.
Pero de algún modo se estaba bien.
Ni cerca de cómo es estar entre los muslos de Midoriya y los brazos de Katsuki...
Pero...
Quizá no se estaba tan mal.
Si no contemplaba estar rodeado de los mimos amorosos de Midoriya y las no admitidas muestras de cariño de Katsuki.
Definitivamente...
Allí no estaba bien. No ahora...cuando ya no estaba solo.
Allí no era su lugar.
Su lugar favorito en el mundo era cuando Midoriya se sentaba sobre sus piernas a besarlo y jugar con su cabello, mientras Katsuki hastiado de tanta melosería se acercaba a su cuello para morderlo y toquetearle el culo al peliverde. Dejándolos con ganas de no solo besarse, sino de seguir la maldita y sugerente invitación.
Allí...justo allí con sus 2 amantes estaba el paraíso.
¿Ahora que tenía amor, felicidad y compañía porque estaba amargándose la existencia en esa puta montaña?
«Para ser tan listo eres realmente tonto Shouto, desde hace más de un año nos tienes en tu jodida vida.»
Sonrió con energías renovadas, el idiota de Katsuki tenía razón.
Deku estaba recostado sobre su pecho, ambos se encontraban esparcidos como bien podían sobre uno de los 3 puff que acomodaron en la sala de star. Realmente no querían voltear a ver la decoración, ni la comida así que se quedaron sumergidos es su propia burbuja de resignación.
Oficialmente el "Plan navidad" fracaso.
– Kacchan...– suspiro abatido, se sentía enojado consigo mismo por ser tan inútil. –Lo siento, si yo... –. Una mano sobre su boca fue lo que le detuvo de echar una extensa disculpa por todo lo pasado.
–Cállate nerd de mierda... solo por un rato mantén esa linda boca charlatana cerrada o mejor hazme una mamada a ver si al menos no se va tan a la putísima mierda esta noche– escupió con altanería.
Estaba decidido pero cuando los pequeños murmullos al otro lado de la puerta, estallaban en risas y gritos sintió que tal vez sí estaban mejor sin él.
Aun así hizo lo que su cuerpo le pedía.
Un ruido inundo sus oídos, un ruido que los hizo mirarse a los ojos y luchar por salir corriendo hacia la puerta.
Las miradas, las sonrisas, las disculpas, las lágrimas...incluso las palabras sobraron.
Solo necesito tener a Izuku aferrado a su cuerpo, y a Katsuki dirigiéndole la más soberbia y ganadora de sus sonrisas para sentirse en casa.
Cuando sus labios intentaron dejar escapar un perdón, ya estaba siendo besado.
Y antes incluso de poder corresponder ya estaba siendo empujado dentro entre gritos, risas estridentes y jubilo era besado y amado.
Hasta que todo pareció simplemente lejano cuando la magia empezó a estallar alrededor en luces, brillo y esplendor.
Si alguno de los dibujos de ensueño navideños de Todoroki Shouto se hubiera salvado, posiblemente ahora estuviera frente a sus ojos.
Un árbol envuelto en luces y cintas navideñas era rodeado de cajas, bolsas y empaques coloridos, una mesa de centro era habitada por quizás los más tiernos aperitivos, un olor sin igual que salía de la cocina haciéndole salivar demás, unos ojos verdes aun llorosos que no paraban de trasmitirle amor y un gesto por demás ofuscado que quería casi estallar a carcajadas.
Había tanto calor y amor que pensó sería suficiente para derretir toda capa de hielo que aún cubriera su corazón.
–Diablos ya eres feo pero llorando, te vez peor–. Katsuki limpiaba sus mejillas con sus pulgares, al estar acunado entre sus manos, no podía concentrase mucho más allá de esos iris carmín intenso. – Cuando se te salen los mocos no me dan ganas de besarte Shouto–.
Por primera vez en lo que llevaba de vida pudo reír a carcajadas en nochebuena, tanto hasta que le dolió el estómago. Efectivamente si se estaban burlando de sus mocos.
Por primera vez devoro un Santa tras otro, los que eran de pequeñas fresas, los que eran de arroz y tocino, aquellos de tomate y queso gratinado, y cuanto le gustaron esos besos de Izuku sabor a Santas de salmón.
Por primera vez fue regañado por sentarse en el pollo de la cocina con Izuku mientras robaban comida y molestaban a Bakugou cocinando.
Por primera vez comió un platillo preparado con un amor inmedible pero tan mal negado que solo le daban muchas más ganas reír.
Por primera vez recibió una cake christmas de la que quiso comer hasta reventar, y vio tantos regalos para él juntos, de Izuku, de Katsuki, de las madres de ambos, de algunos compañeros de la AU, de uno que otro docente, de uno que otro héroe profesional, y sobre todo...
Fue la primera vez en la vida que recibió aquello que tanto anhelo a sus 5 años un regalo de mamá.
Una cartica con fotos familiares de las que poco recordaba, junto a unas palabras que se clavaron en su alma y brotaron en forma de lágrimas por nostalgia, por tiempo perdido, por recuerdos, por heridas curadas y sobre todo porque esas palabras demostraban todo el amor del que ahora gozaba y también la apacible forma que tuvo su madre de aceptarlo.
Shouto ellos te quieren mucho, la próxima vez que me visites háblame de esos chicos si son importantes para ti, también quiero saber de ellos.
Alguna vez espero vengan los 3 a visitarme.
Mamá te pide otra vez perdón, y solo recuerda que te amo mi hermoso hijo.
