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Cambia la profecía

Summary:

Hace un mes, Tim descubrió que Jason Todd era su alma gemela, lo que detuvo los intentos de asesinato impulsados por la ira del Pozo Lázaro. Cuando Jason huye a Crime Alley, Tim decide tomar las riendas de su vida y se muda a Park Row, esperando acercarse a su alma gemela. ¿Están Jason y Alley preparados para la llegada de Tim y Red Robin?

Notes:

Continuación de "You're on your own, kid (You always have been)". Puede leerse de forma independiente. El título proviene de la canción "The Prophecy" de Taylor Swift.
Puedes encontrar la traducción al inglés en mi perfil.

(See the end of the work for more notes and other works inspired by this one.)

Work Text:

Interlude: The Prophecy

Please, I've been on my knees. Change the prophecy.
Don't want money, just someone who wants my company.

Como afirmará cualquiera que lo conozca, Tim Drake sabe una cantidad nada detestable de datos aleatorios sobre cultura popular. Cientos de datos, sobre los temas más dispares, desde diálogos de Viaje a las estrellas, hasta las teorías más increíbles de ciencia ficción especulativa, como los universos de bolsillo. Un hecho de público conocimiento del cual bromean a su costa amigos y familia. Sin embargo, Tim está orgulloso de ser un friki. Nunca se avergonzará de ello.

Durante años, mientras permaneció solo en ese prístino mausoleo infernal al que llamaba casa, la cultura popular fue todo lo que Tim conoció, lo más parecido al calor de caricias familiares que le fueron negadas. De niño pasaba en soledad ciclos interminables de días y noches, cumpleaños y festividades. Sin embargo, en medio de pasillos silenciosos y comidas recalentadas, estaba siempre Diane Swayer deseándole una buena mañana antes de ir a la escuela. Allí estaban esperándolo Rachel y sus amigos a su regreso, en otra reposición interminable, para hacerle compañía en tardes monótonas. Y allí estaba, sin falta, Fran Fine, arropándolo con palabras predecibles hasta quedarse dormido.

La cultura popular fue una parte fundamental de la vida de Timothy Drake. Incluso cuando era un niño pequeño que corría por los tejados de Ciudad Gótica, persiguiendo la adrenalina de la noche, y acechando a los héroes de su infancia. Cuando Jason Todd, su Robin favorito y alma gemela, fue asesinado, Tim tuvo que ponerse sus botas de duendecillo todavía calientes y aprender a escuchar la música, dar saltos mortales y golpear primero, o al menos dar pelea. Incluso cuando Tim fue y robó la ropa de Jason, su cama y su familia, todavía entonces la cultura popular fue su refugio seguro, su único consuelo ante la pérdida indescriptible de la única alma con la que alguna vez había conectado.

Así que sí, Tim sabía algunas cosas sobre cultura popular. La primera, Taylor Swift siempre tiene la razón. La segunda, las secuelas por lo general apestan. Era casi una ley de la física, inevitable. Entonces, tenía sentido estar nervioso por los nuevos comienzos, pensó, mientras daba el último paso al interior de su nuevo hogar y dejaba la última caja de mudanza en el piso de su departamento andrajoso en Crime Alley.

Fue más dificil dar con un piso de lo que Tim supuso. Para un joven que creció con dinero, no esperó la resistencia y desonfianza de su comprador. Para ser justos, Tim temía ser el estafado en Crime Alley, pero entendía porque los compradores que había visitado estaban nerviosos por tratar con él. Un joven del Distrito Diamante, el notable heredero Drake-Wayne, sin ir más lejos.

Tim supuso que podría haber usado una identidad falsa, comprar una casa segura y volverla un hogar. Pero no quería iniciar su nueva vida con mentiras, pensó. Ya tuvo suficientes malentendidos con Jason sin añardir leña al fuego, pensó, trazando las palabras grabadas en relieve en su muñeca: Casi te asesino esta noche... No, él y Jason ya habían tenido demasiados malentendidos entre ellos como para intentar nuevos trucos en su territorio, sin avisar siquiera.

Así que Tim Drake se había mudado legítimamente a Crime Alley. Dejó voluntariamente la dirección de Wayne Enterprises a un consternado Brucie Wayne, se despidió (temporalmente) de Alfred, Dick y el mocoso demonio, vendió la solitaria mansión familiar Drake. Y allí estaba, parado en un andrajoso departamento ruinoso en medio de Crime Alley, con sus pocas pertenencias apiladas en cajas alrededor, preguntándose si a esto se referían los antiguos griegos cuando hablaban de la Manía que provocaba Amor: una locura que llega en noches de verano.

Como Timothy juraría más adelante ante su intrometida familia y ante cualquier hipotético tribunal que se precie, solo fue una coincidencia que a solo unas cuadras de su nuevo apartamento se encontrara la última guarida conocida de su alma gemela, Jason Todd. Mejor conocido por la gente de Alley como su nuevo y más querido señor del crimen, Red Hood.

Hace exactamente un mes, Timothy Jackson Drake había descubierto accidentalmente que su alma gemela era el revivido Jason Todd. Alguien que hasta hace un mes deseaba verlo muerto por sus propias manos. Jason es Caperucita Roja, el pícaro más nuevo de Gotham, un criminal de renombre, que puso seis cabezas en una bolsa de lona, y que intentó asesinar a Tim al menos dos veces. Ese era su alma gemela. ¿Y no eran esas palabras que Tim nunca pensó decir? Tim río histérico a un piso vacío, y las paredes le devolvieron el eco de su risa. Era divertido porque Tim había estado enamorado de Jason, en otra vida. Una vida más solitaria y menos dolorosa. Una vida donde no era Robin, solo era su sombra. No era hijo de Bruce Wayne, solo el vecino de al lado, un personaje secundario sin trama relevante. Pero luego Jason había muerto y Tim se vio obligado a salir de las sombras, para cubrir su papel en la vida de los Wayne y en Ciudad Gótica.

Muchas cosas habían sucedido desde entonces. Jason había regresado de entre los muertos. E intentó matarlo dos veces. La tercera vez descubrieron por accidente que ambos eran almas gemelas. Jason huyó entonces, saltando por la ventana de un rascacielos (los murciélados eran dramáticos). Tim no había vuelvo a verlo desde ese día. Y, sin embargo, aquí estaba. Se había mudado al otro lado de la ciudad por él, había desecho su vida en un suspiro, todo por un viejo enamoramiento de la infancia (los murciélagos eran intensos, Tim era prueba viviente de ello).

Como consecuencia de sus acciones precipitadas, mañana el joven heredero de Industrias Drake iría a trabajar por primera vez a las oficinas en The Bowery, la intersección entre Burnley, Alley y Robbinsville. Tim supervisaría como iban las nuevas instalaciones de Drake Foundation en Crime Alley. Era arriesgado para un joven heredero mudarse al barrio más peligroso de la ciudad más homicida de América. Pero Tim podía cuidarse a sí mismo. Y era un hombre enamorado (otra vez). En el amor, las secuelas eran las tragedias más devastadoras de todas, y las más exquisitas. Tim podía dar fe de ello. Era, en ese mismo momento, todo esperanza sin sentido y anhelo sin fin.

Sin embargo, tenía fe. Tim pensaba que Jason podría amarlo de vuelta, si se le daba el tiempo y la oportunidad de hacerlo. Por eso había entrado a Alley con las manos desnudas en alto, gritando su nombre metafóricamente. Jason debía saber que venía, tan pronto como Tim firmó los papeles y el contratista apareció en aquella esquina ruinosa. Todo Gótica sabía que el heredero de Drake venía a Alley.

Tim caminó lentamente hasta el borde de su nuevo balcón. La luz dorada entraba por el vidrio y teñía la habitación blanca de amarillo cálido. Los atardeceres eran el momento favorito de Tim para captar con su cámara. No estaba seguro de en cual caja estaba en ese momento, así que decidió captar el momento con la cámara de su teléfono. Bastaría por ahora. Luego de vacilar un momento, envió la foto a Dick y a Bruce, antes de apagar el teléfono. No quería que lo molestaran con más protestas y consejos no solicitados sobre sus más recientes decisiones de vida.

Mirando como el sol se ponía en el horizonte de Gótica, Tim pensó en las palabras que Jason le dijo hace casi un mes, en la Torre de los Titanes: ...los niños no salvan a los adultos...Y sí los adultos no te salvan, entonces debes salvarte tú mismo, ¿lo entiendes? Porque nadie más vendrá por ti, estás por tu cuenta... No era un mal consejo, pensó Tim, probablemente por undécima vez. Sin embargo, esperaba que Jason estuviera equivocado en eso último. Esperaba que Jason quisiera salvarlo. O al menos que decidiera acompañarlo en esta nueva aventura. Esperaba que el ex Robin se quedara en su vida más allá de un par de puestas de sol. Que soportara el paso de los meses y años, porque todos se alejaban tarde o temprano del solitario Timothy Drake.

—Te toca... —Timothy susurró a su alma gemela en la soledad del apartamento.

***

But even statues crumble if they're made to wait.
I'm so afraid I sealed my fate. No sign of soulmates.

En algún lugar de Crime Alley, Jason Todd escuchó un susurro en el viento y levantó la vista, solo para encontrar unos familiares ojos verde esmeralda mirándolo desde la página de un diario sucio en la acera. ¡TIMOTHY DRAKE SE MUDA A CRIME ALLEY! reza el titular encima de la fotografía. Jason gruñe con sentimiento, solo para ocultar un suspiro apesadumbrado.

El temible Caperucita Roja no puede ser visto suspirando con pesar al pensar en su recién descubierta alma gemela. Quien es solo un adolescente precoz, apenas un adulto funcional, si Jason pretende mentirse a sí mismo. El mismo todavía se siente como un adolescente precoz la mayoría de los días. ¿Cómo lidiará con todo el equipaje emocional de Timothy Jackson Drake, heredero prodigio? Jason no lo sabe.

Ni siquiera sabe por qué el destino los emparejó. Ambos son como el día y la noche, fuego y hielo. Y, sin embargo, allí estaba aleteando el alma de Jason, esa parte del joven que habían enterrado, con ojos brillantes y sonrisa confiada. Una vez Jason fue un joven romántico que soñaba con encontrar a su alma gemela, su caballero de brillante armadura que lo salvaría de morir asesinado en las brutales calles de Gótica.

Demasido tarde para eso, pensó Jason, luchando contra la tentación de rascarse las familiares palabras en su brazo, mientras veía emerger la vida criminal de la ciudad al caer la noche. Había estado allí. Fue asesinado por sueños y esperanzas juveniles. No cometería el mismo error dos veces. Y, sin embargo, no podía ignorar la mirada acuosa de Timothy, entre la basura de las alcantarillas. Algo tiene que ceder, Jason pensó, deseando que esta vez no fuera él. Solo era cuestión de tiempo para encontrarse con su alma gemela en las calles de Gótica. Y Alley era una pocilga bastante pequeña, Jason le daría una semana como máximo hasta que ambos se reunieran por accidente, si el destino le sonreía.

—Listos o no, pajarito... Aquí voy —Jason susurró en la oscuridad de la noche, alejándose silbando una melodía familiar, que su madre juraba atraía a las almas en pena. Era apropiado entonarla, Jason pensó, considerando que él mismo era ahora un fantasma. Una sombra pálida del joven alegre y romántico que fue una vez.

Como Robin, Jason conoció la magia de los cuentos de hadas, y luego se la arrebataron. Ese niño, muerto tiempo atrás, permanecería enterrado para siempre, ignorante de como Jason había vuelto mal, repleto de ira vengativa. Jason se guardaría para sí mismo como todavía sentía el frío helado de la muerte en los huesos, como se despertaba por las noches sudando frío, con el sonido de sus propios gritos en sus oídos, recordando los sollozos que dio al morir ahogado en su propia sangre. Si Jason tiene un poco de suerte en esta segunda vida, Timothy Jackson Drake, su alma gemela, nunca sabrá la verdad sobre cuán dañado está realmente, una sombra de quien solía ser.

Esta historia continúa en Cigarette Daydreams (You were only seventeen): https://archiveofourown.org/works/69127851

Notes:

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Esta serie está completa y concluye con la historia Cigarette Daydreams (You were only seventeen).