Chapter Text
Sabo y Ace habían regresado a casa tras un largo viaje de negocios.
Al menos Sabo era quien trabajaba en una compañía. Ace, por su parte, era un asombroso bombero al que le habían dado una buena oportunidad de trabajo en otro país, y tuvo que irse por un tiempo, dejando al último y hermano menor solo en casa. Aún les dolía recordar la tristeza en el rostro de Luffy al enterarse de que no vería a sus hermanos por un tiempo.
Por eso, ambos mayores planearon regresar a casa al mismo tiempo y darle una gran sorpresa.
Aquel ansiado día había llegado. Los dos hermanos se saludaron con mucha alegría al reencontrarse en el aeropuerto, pero sabían que alguien hacía falta para complementar su felicidad. No perdieron más tiempo y se apresuraron en regresar a casa.
Se imaginaban ser recibidos por la alegre voz de Luffy, llorar entre los tres por su larga separación, comer en familia y recuperar el tiempo perdido.
El trayecto a casa se hacía cada vez más corto; podía reconocer el vecindario en el que habían crecido.
—Crees que Luffy esté en casa? —preguntó Ace, nervioso por la emoción. Habían llegado finalmente y estaban sacando sus cosas de la maletera del auto.
Sabo asintiendo con una sonrisa. Antes de salir del aeropuerto, se había comunicado con los amigos de Luffy para avisarles sobre su llegada y la sorpresa. Ellos le informaron que no habían tenido noticias de él desde la noche anterior, pero que posiblemente seguía en casa descansando.
Ace sacó las llaves de su bolsillo y las introdujo en el picaporte, abriendo la puerta con cuidado de no hacer ruido.
Para su sorpresa, su hermano no se encontraba en ninguna parte del primer piso y, peor aún, toda la casa estaba ordenada, cosa extraña para alguien tan revoltoso como él.
—Qué extraño… —murmuró el mayor de los hermanos—. Quizás esté durmiendo. Vamos a su habitación. —Apuntó con el dedo hacia arriba, guiando a Sabo para que lo siguiera.
—Crees que Luffy esté en casa? —preguntó Ace, con una sonrisa nerviosa—. Me muero por ver la cara que pondrá.— mencionó sacando sus cosas de la maletara del auto.
Sabo asintío con una sonrisa, antes de salir del aeropuerto se comunicó con los amigos de Luffy avisandole sobre su llegada y que era una sorpresa para su hermano, ellos le informaron que no había tenido comunicación con Luffy desde ayer en la noche pero que posiblemente siga en casa descansando.
Ace sacó las llaves de su bolsillo y las metió en el picaporte, abriendo la puerta con cuidado de provocar algún ruido.
Para su sorpresa, su hermano no se encontraba en ninguna parte del primer piso y, peor aún, toda la casa estaba ordenada, algo extraño para alguien tan revoltoso como él.
—Qué extraño… —murmuró el mayor de los hermanos—. Quizás esté durmiendo. Vamos a su habitación. —Apuntó con el dedo hacia arriba, guiando a su hermano para que lo siguiera.
Dejaron las maletas a un lado y subieron las escaleras con cautela, emocionados con la divertida idea de despertar a Luffy de un susto. Pero se detuvieron en el antepenúltimo escalón al escuchar voces. Una de ellas era inconfundible: la de su hermano. La otra, en cambio, resultaba difícil de reconocer.
—“Me llamaste diciendo que era algo importante…” —aquella voz era gruesa y coqueta—. “No creí que me tendrías toda la noche en tu cama.”
Un leve gemido se escuchó a lo lejos.
El terror se dibujó en el rostro de ambos muchachos, que permanecieron inmóviles, rehusándose a creer lo que estaban escuchando.
Ace le hizo señas a Sabo pidiéndole alguna explicación, y él le respondió aún más desconcertado.
—“Te extrañé tanto, Torao…” —la voz de Luffy sonó caprichosa, casi melódica.
Ambos hermanos se miraron impactados. Aquellas palabras debían ser para ellos, no para ese tal Torao. Se sintieron derrotados, reemplazados por un desconocido de voz sexy.
Pronto dejaron de escucharse únicamente palabras: los exagerados ruidos de besos, el rechinar de una cama y los gemidos cada vez más intensos los hicieron querer retroceder, tomar sus maletas y marcharse.
—¿Nos vamos? —preguntó Ace, entre la vergüenza y la indecisión.
Sabo, conteniendo las ganas de irrumpir en la habitación y echarlos a patadas por perturbar la paz de su hogar, simplemente asintió. Ambos bajaron las escaleras.
No regresarían al aeropuerto, pero quizás aprovecharían en dar un vistazo a la ciudad hasta que su hermano y aquel tipo terminaran de hacer… eso tan “importante” que tenían pendiente.
Sin embargo, sus planes se arruinaron cuando un escandaloso sonido de teléfono empezó a resonar por toda la sala. Alarmados, los dos hermanos buscaron de dónde provenía aquel ruido, ya que evidentemente no eran sus propios celulares.
—¡¿Dónde demonios está?! —Ace rebuscó entre los cojines del sofá hasta que lo encontró—. ¡Lo tengo!
En un pobre intento de escape de la situación, la persona que menos esperaban ver ya estaba de pie frente a ellos.
Piel morena, tatuajes que cubrían la parte superior de su cuerpo, cabello desordenado, marcas de chupetones… Un claro ejemplo de haber tenido un sexo apasionado y desenfrenado en una casa que no le pertenecía.
—Ese es mi teléfono —la profunda voz del chico hizo que Ace quisiera devolverle el aparato, disculparse y salir corriendo. Pero Sabo lo detuvo.
—¿Quién demonios eres y qué haces en mi casa? —se adelantó a preguntar, intentando imponer autoridad.
El sujeto estaba a punto de responder cuando la voz de Luffy los interrumpió desde la escalera:
—¡Torao, apúrate!… —su mirada pasó de su novio a los dos rostros que conocía perfectamente—. Oh… mierda.
Los dos hermanos mayores lo miraron entre felices y enojados. Feliz de verlo al fin… pero en las peores condiciones que jamás imaginaron.
El silencio se volvió más pesado que cualquier ruido.
Ace mantenía el teléfono en la mano, como si fuera un objeto prohibido, mientras Sabo no apartaba la mirada del intruso semidesnudo frente a ellos.
Law carraspeó, notando que él era el unico problema, incomodó, decidió hablar:
—Disculpen la intromisión, me llamo Donquixote D. Trafalgar Law, y salgo con Luffy.
Sabo sabía qué clase de relación tenia ese sujeto con Luffy, pero no dejaba de sorprenderle que sea cierto.
Notando que nadie más se atrevia a hablar, fue Luffy quien lo hizo:
—Estas no son las mejores condiciones la cual esperaba encontrarmelos, así que primero dejennos vestirnos, debo decirles algo muy importante. —Tomó de la mano a su novio y sin esperar una explicación ambos chicos ya se habían encerrado en la habitación.
Verguenza
Pena
¿Miedo?
Muchas emociones pasaban por la cabeza para alguien tan inexpresivo como Law. El haber conocido a los hermanos de tu novio no tenia nada de malo, el verdadero problema era encontrartelos despues de haberse cogido a su tan adorado hermano. Ambos hermanos no dejaban de verlo como si hubiera cometido pecado dentro de su casa.
—¿Estás bien?
Luffy, preocupado, se asercó hasta el otro, rescontandose encima del cuerpo ageno en un acto de cercania entre la pareja. Law soltó un suspiro exhaustivo y apoyó sus brazos sobre el cuerpo de su novio en un abrazo.
—No estaba preparado para esto. —sonaba decaído—Dios, esto fue vergonzoso…—exhaló con brusquedad.
Luffy se acercó a los labios del otro para unirlos en un tierno beso que fue correspondido. El abrazó se hizo más fuerte.
—Yo tampoco —mencionó con una risilla— Esto nunca se les olvidará.
—Cariño no me estás ayudando.—rechistó.
—Law, no podemos cambiar lo que pasó, pero si arreglar lo que viene— acarició su mejilla— y estoy igual que tú de avergonzado, pero no me arrepiento de lo que hice— lo miró con una sonrisa pícara.
Law lo tomó firmemente, cambiando de posicisión, ahora con luffy boca arriba sobre él. Se asercó hasta su rostro y empezó a besar cada parte de él. Luffy, ante las cosquillas, intentó detenerlo, pero su novio se adelantó, tomandoló de las manos en ambos costados de su cabeza.
Luffy comenzó a reír, risa que se escuchó por toda la habitación.
—¿Desde cuando eres tú quien da los consejos?— lo miró con una sonrisa burlona
Luffy levantó los hombros siguiendole la broma.
—Siempre fui así, no entiendo la sorpresa— bufó con un falso enojo, haciendo reír a Law.
—Luffy-ya, desde que tengo consciensa, me acostumbré a hacer todo bien, siempre tenia un plan para todo— sonrió orgulloso de si mismo, recordando a su padre siempre felicitandolo, hizo una pausa— pero ahora que estoy contigo, todo es tan ocurrente ¡No lo odio! de hecho, me das experiencias por las cuales vivir.— salió encima de él para sentarse a su lado — así como ahora, no estoy acobardado ni asustado, estoy nervioso, nervioso por no ser lo suficiente para ti y ser rechazado por tus hermanos.
—¿Qué interesa si ellos te aceptan? yo te amo —afirmó, reicorporandose de la cama.—Si mi familia no te acepta entonces me iré contigo.
Law sintió su corazón acelerarse antes las graciosas pero inolvidables palabras de su novio.
—Mi padre te amaría tanto como yo,— tomó sus manos con determinación—pero haré que tus hermanos me acepten.
Luffy le devolvió la sonrisa.
—No dejes que te intimiden, solo están celosos.
despues del último consejo, tomaron sus pertenencias y se arreglaron lo más rapido posible para efrentar el problema que se había creado abajo.
—Podrías decirnos ¿quién es él? — Había algo en ese chico de tatuajes que no le garantizaba que fuera la pareja ideal para Luffy.
O quizás era la desconfianza del momento.
Antes de que Luffy pudiera presentarlos como es debido, Law prefirió tomar la palabra.
—Me llamo Trafalgar D. Watter Law, soy estudiante de medicina y estoy saliendo con Luffy hace dos meses. Él me habló de ustedes; mucho gusto en conocerlos. — Extendió su mano, esperando a que ambos lo recibieran con gusto y no dejarlo colgado. Mentiría si dijera que no estaba nervioso, pero era bueno en disimularlo.
—Alguien como tú no puede ser médico… —Sabo miró de arriba abajo al hombre, que ahora se veía más presentable. El comentario había sido muy imprudente y, apenas Luffy se dio cuenta, no dudó encarar con la mirada a su hermano.
Sabo se disculpó por su comentario.
Los dos hermanos mayores se miraron con complicidad. Luffy no dejaba de sonreír tras escuchar la presentación de su enamorado. Tenían entendido que ahora el favorito de su hermano era el Trafalgar Law.
Ace suspiró rendido, extendiendo su mano para aceptar gustoso al nuevo novio de su hermano.
—Mucho gusto, soy Ace y él es Sabo —golpeó al rubio en el hombro para que aceptara el saludo. A regañadientes lo entendió e hizo su intento en saludar.
Law pudo soltar todo el aire contenido al percibir que las cosas comenzaban a mejorar.
—Espero que tus intenciones con mi hermano sean buenas; si lo hieres, nos desharemos de ti. —Con esa sonrisa neutral, resultaba difícil de distinguir si lo decía de broma. De todas maneras, Law lo tomaría muy en cuenta.
—Les aseguro que mis intenciones con Luffy son buenas. De lo contrario, tienen mi permiso para golpearme si lo último, lo cual dudo que suceda —expresó en tono irónico, haciendo reír a su pareja, quien giró los ojos, divertido.
—Me alegra que al fin se calmen las cosas.
—Ni lo creas, primero; advertirles de no usar la casa para sus… revolcadas. —Luffy miró hacia un lado y Law carraspeó la garganta, incómodo. —Segundo; no conozco del todo a tu novio y, si bien nosotros lo aceptamos, veamos que dicen el abuelo y tu padre —advirtió Sabo con una mueca divertida y Ace siguiéndole con las risas. —Necesitamos conocerte más, puede venir las veces que desees, y si piensas dormir aquí, será en el cuarto de invitados.
Luffy presionó el entrecejo por la segunda advertencia.
—No me importa si lo acepta o no. No me alejaré de Torao.
—Ya sabes cómo es él de codicioso, si Torao tiene lo que busca el abuelo, pues felicidades… —comentó Ace con aburrimiento y sin importarle usar el divertido apodo.
—Ah?— Law aún no estaba enterado de nada.
—Dinero.—dijeron al mismo tiempo los dos hermanos mayores.
Law tenía la aceptación de toda la familia de Luffy.
¿Pero Luffy tenía la aceptación de la familia de Law?
