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Portgas D. Ann es hermosa. Podrías preguntarle a cualquiera y te lo dirían. Ella era bien conocida en su isla por tener gente que se confesaba desde que cumplió 16 años, no importaba si era hombre o mujer siempre llegaban confeciones diarias. Era tan atractiva que la fruta Fuego Fuego se sintió atraida por ella. Tan hermosa que todos lo que peleraon con ella y sobrevivieron se enamoraron perdidamente. Los Piratas Barbablanca no creyeron las historias, creían que estaban exagerando. Despues de todo, era Boa Hancock, portadora de la fruta Enamorar Enamorar, conocida como la mujer mas hermosa del mundo.
Entonces, la mujer apareció en busca de una pelea. La vieron abalanzarse sobre Pop con todas sus fuerzas. Dandole a su tripulacion una salida para escapar, salvandoles la vida. No es como si ellos planearan matarlos de todos modos. ella peleó con fuerza y poder, incluso despues de pelear días contra Jinbe. Sonreía mientras luchaba, se veía como un fuego salvaje que amenazaba con devorar un bosque.
Ella es hemosa, pensaron.
Cuando despertó en su barco, se mantuvo firme y sin miedo. Mirando fijamente a su capitan y le preguntó que querían de ella. Estaban impresionados por su audacia. Sus manos en sus caderan y el ceño fruncido. Las pecas no la ayudaban a parecer intimidande. Incluso cuando atacó a Pops de nuevo depues de que le dijera que se convirtiera en su hija. Perdió y se levantó para intentarlo de nuevo. El sentimiento de la derrota no era algo que la preocupara. Incluso depues de pelear tanto, negando ser parte de la familia.
Pensaron, es hermosa.
Una mañana, mientras paseaba por la cubierta del barco, contemplando el mar, vieron cómo la luz se curvaba a su alrededor, como si brillara para ella. Observaron le daba una pequeña sonrisa a la luz como agradeciéndole por venir. Se veía libre y feliz de serlo. Cuando empezó su día ignorandolos, no sintiron enojo por eso.
Ella es hermosa.
Irrumpió en el comedor mirando a su alrededor. Cuando hizo contacto visual con los comandantes, corrió hacia ellos. Su piel brillaba mientras las llamas lamían sus brazos. Eran pequeños destellos de llamas. Su cabello recogido se balanceaba un poco al caminar. "Se acerca una tormenta. Necesitan cambiar de rumbo", dijo con un acento que hizo que algunas rodillas se debilitaran. Los comandantes le preguntaron por qué se lo había dicho. "Estoy en su barco. Si se hunde, yo también lo haré". Lo dijo como si tuviera sentido. Como si no hubiera podido saltar a un bote y salvarse. Se pusieron a trabajar, pero vieron que la mayor parte ya estaba hecho. Los artículos de la cubierta estaban atados. De repente, el brillo de su piel tenía más sentido. No entró en sus habitaciones para atar cosas, así que eso quedaba por hacer, pero la cubierta estaba a salvo. La sala de navegación estaba cerrada con llave, ya que tenían un invitado en el barco. No podían arriesgarse a que el invitado interfiriera en su camino.
Fiel a su palabra, se desató una tormenta. Era fuerte y habría sido difícil atravesarla si no les hubiera avisado. La observaron mientras miraba las olas chocar contra el barco, enojadas y molestas. su bondad se hizo evidante en ese momento, tuvo el tiempo suficiente, podría haberse salvado. Ella es hermosa.
Thatch la hizp reír por primera vez, fue un chiste terrible, uno tan malo que la mayoría de la tripulacion se quejó. Pero Thatch vio que su invitada se tapaba un poco la boca. Provando las aguas, contó otro chiste atroz. Sus hombros temblaron un poco esta vez. Su mano cubriendo aún mas su boca. Thatch hizo otro juego de palabras, apuntando a su invitada cuando Izou le dio una patada. Ese último juego de palabras la hizo reír. Eran como campanas suaves y alegres que resonaban en un día nevado. La risa los llenó de calidez, la sonrisa les quemó las mejillas. Es hermosa.
Cuando se unió a ellos, vieron más amabilidad y calidez. No esperaban ese giro de 180 grados en su personalidad. Era como el fuego que controlaba. Cálido y reconfortante, pero capaz de quemarte en un abrir y cerrar de ojos. Un fuego descontrolado que se desbocaba con voluntad propia. Comprendieron la teoría que la fruta llama llama buscaba para ella. ¿Cómo no iba a serlo si era fuego? Les compraba regalos y probaba las cosas que les gustaban. Iluminaba y brillaba en cualquier habitación en la que entraba. Es hermosa.
Cuando Luffy consiguió su primera recompensa. Marco hizo un comentario sobre el novato que derribó a Crocodile y cómo su recompensa creció. Ann se giró arrancándole el periódico de la mano. Leyó el artículo con una sonrisa creciente. La vieron vibrar de felicidad. Las llamas lamían sus hombros y brazos mientras leía. Se giró corriendo hacia Pops "¡Papá, mira! ¡Mi hermanito está pateando traseros!" Dijo mostrando el artículo. Hubo sorpresa en la tripulación sobre el hermano pequeño de Ann. No hablaba mucho de sí misma, y si lo hacía era después de convertirse en pirata. Los días siguientes habló de su hermanito que se metía en más problemas que ella. El amor que resonaba en su voz y sus ojos mostraba cuánto lo adoraba la mujer. No les importaba que presumiera de él o escuchar las mismas historias una y otra vez. La mirada en sus ojos hizo que valiera la pena y los puso un poco celosos. Ella es hermosa.
La primera vez que alguien se le confesó a su hermana pequeña, la tripulación casi se desespera. Era un hombre desconocido de una isla donde atracaron y donde compraron comida. La vio boquiabierta al verla pasar, recoger las provisiones y cargarlas. Era uno de los hombres que los estaba ayudando a cargar. Era obvio que sus grandes musculos le dejaron un complejo. Se creía todo un genio, pero sabían que se necesitaba algo más unos simples musculos para ser fuerte. Aunque no era un problema si él pensaba eso de sí mismo. No era como si le estuvieran pidiendo que se uniera a ellos.
Thatch, el que estaba al mando, no le dio mucha importancia. No podría luchar contra ellos solo. Su mirada no le molestó a Ann. Si le hubiera molestado, lo habría echado. Ann era fuerte y a menudo levantaba más peso que algunos de los hombres de su tripulación. Era la primera vez que alguien la miraba fijamente por su fuerza.
Cuando estaban a punto de terminar, el hombre hizo su jugada. Se acercó a Ann. "Oye, cariño, ¿Quieres quedarte conmigo esta noche?", preguntó, haciendo que todos lo miraran. Estaban enojados porque el tipo pensara que Ann se acostaría con él solo por ser una pirata. Los hermanos mayores de Ann lo fulminaron con la mirada, pero él no los miró.
Ann dejó que sus ojos recorrieran su cuerpo. Él se hinchó un poco. Pensó que tenía esto en la cama. Entonces, con una suave sonrisa, "no puedes manejarlo" dijo, alejándose. Para echar más sal a la herida, se acercó al contador, que era más delgado que el otro hombre. "Tú, en cambio, me gustaría ver si puedes jugar con fuego...", ronroneó. Era lo más raro y gracioso que habían visto en su vida. El contador simplemente asintió. No tenían que preocuparse demasiado de que tratara esto como el regalo que era. Después de todo, ella es hermosa.
Ella es su hermanita. Es una hermanita llena de vida que siempre enamoraba a la gente. Su risa y sonrisa eran una luz en la oscuridad para ellos. Su preciosa hermanita. Nada cambiaría eso.
