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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-05-27
Updated:
2025-09-17
Words:
13,657
Chapters:
3/?
Kudos:
2
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1
Hits:
112

Aun Desafortunado

Summary:

El universo era retorcido y le encantaba reírse en la cara de las personas, eso era seguro por que quien podría pensar que en un giro aleatorio de los acontecimientos la vida de Ranma Saotome cambiaria para siempre.

Chapter Text

Residencia Saotome, Tokyo

 

Nodoka Saotome no estaba deprimida o eso se decía a sí misma, después de todo no es como si una mujer como ella hubiera estado pasando por una fase de duelo después de que su hijo fue arrebatado de su lado hacía ya 5 años. Nodoka sabía que no era digno de una mujer de su cuna y educación ir lloriqueando por la vida, después de todo ella era una mujer noble y aun que había perdido todo estatus al casarse con Genma que solo era un artista marcial errante no se permitiría perder su compostura e imagen.

Eso pensó Nodoka antes de que una lluviosa tarde mientras cuidaba de su jardín recibiera una llamada que cambiaría más de una vida “Buenas tardes ¿con la señora Saotome?” una voz femenina que sonaba cansada pregunto desde el otro lado de la línea “Buenas tardes, se comunica con ella ¿en que la puedo ayudar?” Nodoka contesto sin dudar aun que preocupada de que fuera algún cobrador buscando a Genma “mi nombre es Naoko Kimura, soy asistente social y encargada de menores en situación vulnerable del hospital general de Kioto, necesito hacerle algunas preguntas respecto a su hijo” cuando la mujer termino de hablar Nodoka sintió que su mundo se derrumbaba y cayo de rodillas “tiene que haber algún error” Nodoka farfullo entre temblores “¿usted es Nodoka Saotome? Esposa de Genma Saotome y madre de Ranma Saotome” la voz cuestiono inconsciente del estado de la mujer con la que hablaba “lo soy… ¿qué necesita saber?”  Nodoka respondió con la poca fuerza que pudo reunir mientras contenía las lágrimas que amenazaban con empapar su rostro.

 

Hospital general de Tokyo, una semana más tarde

 

Genma había fracasado, no solo en la promesa que había hecho para convencerla de permitir a Ranma participar en el viaje de entrenamiento, sino como padre. Es inconcebible que un padre pueda permitir algo así a su propio hijo. Ni Nodoka ni el personal del hospital de Kioto conocían exactamente por lo que había pasado Ranma; solo sabían que días antes de la llamada, una patrulla policial, con la ayuda de una pequeña comunidad rural, había capturado y sometido a Ranma, quien se había vuelto psicótico y había atacado casas para robar comida. Los policías lo describieron como salvaje, casi como un gato asustado y agresivo.

Las múltiples fracturas y laceraciones ya curadas presentes en el cuerpo de Ranma eran evidencia de lo que había ocurrido. Aunque Nodoka desconocía los detalles precisos, fue obligada a responder ante los servicios sociales que amenazaban con quitarle a su hijo. A pesar de no haber sido educada para actuar de esa manera, Nodoka actuó pensando exclusivamente en ella y su hijo. Su esposo tendría que asumir toda la responsabilidad de lo sucedido. En esencia, Nodoka había traicionado a su esposo al poner todos los cargos de abuso infantil sobre él. La educación tradicional le indicaba que debía aceptar la culpa junto con su esposo, pero recordó que desde el día en que se casó con Genma ya había fallado en seguir los valores que le habían inculcado, de esa manera Nodoka lo había dejado salir todo y conto toda la historia a la asistente social, las aspiraciones de su marido, el tiempo que llevaba sin saber del estado ni el paradero de ambos y para su pesar la patada que Genma le había dado en una de las ultimas discusiones que habían tenido antes de su partida. Poco después de eso Nodoka había sido tachada como una víctima más de Genma, un par de cargos mas se sumaron al prontuarió policial de Genma pero Nodoka sabía que había hecho lo correcto en el instante que pudo entrar a la habitación de su hijo y coloco una mano sobre su mejilla.

De todo eso ya había pasado una semana y Ranma se había recuperado sorprendentemente rápido al menos físicamente, el doctor que había estado dando seguimiento a su caso desde que fue trasladado al hospital de Tokio había explicado que Ranma había pasado por un evento traumático del que era incapaz de hablar, cuando el chico era interrogado sobre el tema únicamente era capaz de temblar visible mente y farfullar palabras inconexas sobre demonios y un pozo. Los médicos habían llegado a la conclusión de que Ranma había sido atacado por una jauría de gatos salvajes y hambrientos por improbable que fuera, después de todo las heridas del muchacho solo coincidían con las mordidas y arañazos de gatos.

 

Cafetería, Hospital general de Tokyo

 

“Ranma por favor come más despacio” Nodoka regaño con suavidad a su hijo mientras este engullía con una velocidad aterradora un plato de arroz y pescado a la plancha, ante esto Ranma se detuvo por un segundo para mirar a su madre con una expresión de culpa antes de seguir comiendo a un ritmo mas recatado. Nodoka se limitó a suspirar preocupada, el medico había afirmado que Ranma volvería a hablar cuando se sintiera listo, atrás había quedado el niño ruidoso y alegre que Nodoka recordaba.

Nodoka solo pedía a Kami que esto no fuera algún tipo de estrés post traumático, ella recordaba muy bien las historias que su madre le había contado sobre lo que la guerra le había echo a su padre y sobre cómo había tardado años en volver a ser el mismo hombre, ella aun recordaba sus gritos ahogados por las noches y la manera en la que sus manos temblaban en año nuevo cada vez que explotaba un fuego artificial. Su madre afirmaba que una parte de su padre se había quedado en el campo de batalla y que siempre seria así, Nodoka solo podía rezar para que su hijo no pasara por algo similar.

“¿de qué te ríes?” Nodoka fue sacada de sus pensamientos por la voz de su hijo que hablo desafiante a una niña que parecía ser un poco mas joven que el “comes como un monstruo” la pequeña de cabello negro comento mientras señalaba el plato de Ranma en el que no quedaba ni un grano de arroz “que vas a saber tú de monstruos” Ranma refuto en tono desafiante “para tu información mi abuelo es el encargado de un santuario y es un experto en monstruos, el me enseño todo lo que sabe” la niña respondió molesta mientras colocaba las manos en sus caderas en un intento de verse más amenazante “¿el encargado de un santuario?” Ranma pregunto extrañado.

Nodoka solo pudo sonreír al ver a su hijo hablar con la niña, tal vez el era mas fuerte de lo que ella le estaba dando crédito, quizás todo lo que necesitaba Ranma para mejorar era volver a ser un niño y hacer cosas de niños como jugar o simplemente charlar con otros niños, quizás incluso ir a la escuela.

“Hola pequeña, mi nombre es Nodoka Saotome ¿Qué haces aquí tu sola?” Nodoka pregunto a la niña de cabello negro que acababa de terminar una diatriba sobre lo genial que era su abuelo y sus talismanes “mi nombre es Kagome Higurashi, vine a buscar un bocadillo” la niña ahora conocida como Kagome se presentó con una reverencia antes de señalar una bolsa con galletas que Nodoka había visto entre los postres disponibles en la cafetería “que señorita tan educada” Nodoka aplaudió complacida ante los modales de la niña.

Por unos segundos Kagome pareció complacida por el cumplido dado por la mujer mayor hasta que comenzó a retorcerse ligeramente mientras daba miradas furtivas a su alrededor “yo no me acuerdo” Kagome murmuro mientras miraba sus pies “¿qué te pasa?” Ranma pregunto con genuina confusión al ver a la niña que ahora actuaba raro “yo no me acuerdo, no recuerdo como volver a la habitación de mi mamá” Kagome dijo mientras se esforzaba visiblemente en contener sus lágrimas, Ranma pareció estar a punto de burlarse de la niña pero una mirada aguda de su madre lo hizo tragar saliva nerviosamente “yo Ranma Saotome te juro por mi honor como artista marcial que te ayudare a encontrar a tu mamá” Ranma declaro mientras saltaba de su silla y tomaba la mano de la niña para guiarla por un pasillo aleatorio, Nodoka complacida soltó una risita y comenzó a seguir a paso tranquilo a los niños para evitar que se perdieran aún más.

 

Residencia Saotome 5:30 A.M, años después

 

“Ranma Apresúrate o llegas tarde” Nodoka grito a un pelinegro de kimono que se encontraba practicando kenjutsu con una espada de madera “claro madre” el joven respondió tranquilamente mientras comenzaba su camino hacia la mujer que le había hablado “puedes secarte un poco antes de ir al baño” Nodoka comento mientras ofrecía una toalla pequeña a su hijo. En respuesta Ranma solo asintió con tranquilidad mientras tomaba la toalla ofrecida y entregaba la espada “¿recuerdas tus deberes de hoy?” Nodoka cuestiono a su hijo antes que se retirara “claro madre…presentar mis respetos en el templo, recoger a Kagome y escoltarla a la escuela…fácil” Ranma comento con una sonrisa confiada antes de girar sobre sus talones y comenzar su camino hacia el baño donde sabia que su madre ya había preparado una bañera con agua caliente para él.

Nodoka solo miro a su hijo mientras este se alejaba por el pasillo de la casa e ingresaba al baño, a ella le resultaba gracioso ver a su hijo en estos días, poco se parecían el joven que ella tenia en su casa hoy con el que su marido le había devuelto hace ya casi 8 años. Nodoka estaría mintiendo descaradamente si dijera que educar a Ranma para ser un hombre bajo su definición de la palabra había sido fácil, después de todo su hijo a pesar de tener 7 años era prácticamente analfabeto, comía como si todo lo que tuviera en frente fuera a ser su última cena y como olvidar sus conocimientos en general, cual quiera hubiera pensado que Ranma había sido criado en el periodo Sengoku.

Nodoka dejo escapar una risita ante este pensamiento mientras comenzaba a caminar por la casa “ahora solo necita una buena esposa” comento para si misma cuando sus pasos la depositaron en la cocina de la casa “quizás se pueda arreglar algo” Nodoka farfullo pensativa mientras se acercaba a la estufa sobre la cual una olla dejaba escapar suavemente vapor. Negando suavemente con la cabeza Nodoka disipo los pensamientos sobre el futuro de su varonil y ejemplar hijo para poder concentarse en la tarea que tenía frente a ella, terminar el desayuno.

 

Santuario Higurashi 6:20 A.M

 

Kagome Higurashi no era una chica feliz, hoy era su último primer día como estudiante de secundaria,  para su irritación fue despertada 1 hora antes de que sonara su despertador y por nada mas que una campana que ya era muy conocida para ella “Saotome” la chica gruño entre dientes mientras saltaba de su cama apresuradamente y tomaba un suéter que colgaba en la silla de escritorio junto a su cama, en su prisa Kagome ignoro al gato gordo que salió corriendo asustado por el movimiento brusco de la cama. “Kagome ¿Qué ocurre?” una voz femenina grito desde la cocina “alguien intenta arruinar mi día mamá” Kagome grito cuando llego al final de la escalera con su suéter a medio colocar y giro apresuradamente “sabes que el no tiene malas in…” Kagome no termino de escuchar las palabras de su madre por que ya estaba corriendo a través de la puerta con furia en sus ojos.

“me alegro de oírlo abuelo” Ranma comento alegremente mientras barría algunas hojas que se habían acumulado sobre el camino principal del santuario “yo también estoy feliz muchacho, mas visitantes significa que podremos mantener en mejores condiciones el santuario” el anciano Higurashi comento mientras daba una suave palmadita en la espalda de Ranma “con ese dinero podríamos restaurar los daños en el torii ¿no cress?... en el estado que esta ahora dudo que mantenga fuera a cualquier yokai o espíritu mal intencionado” Ranma declaro con seriedad “tienes razón, quizás podrías volver por la tarde para hacer algunos talis…” el anciano no pudo terminar su sugerencia cuando un zapato voló frente a su nariz en dirección al rostro de Ranma.

Con un suspiro Ranma movió ligeramente la escoba y bloqueo el zapato que volaba en rumbo de colisión directo con su rostro “Ranma Saotome se puede saber qué horas son estas para aparecerte” Kagome reprocho mientras sostenía otro zapato que estaba listo para ser usado como proyectil “buenos días para ti también Kagome” Ranma saludo a la chica con la sonrisa educada pero vacía que su madre lo obligaba a practicar “eso no responde nada” Kagome gruño mientras amenazaba con un ademan de lanzar el otro zapato, con un suspiro Ranma se encogió de hombros “decidí pasar a presentar mis respetos al santuario y charlar con tu abuelo antes de acompañarte a la escuela”  Ranma explico mientras volvía a barrer las hojas con suavidad.

“quien te dijo que tenias que acompañarme” Kagome refuto mientras sus mejillas se sonrojaban ligeramente, Ranma dejo salir una pequeña risita burlona antes de mirar a Kagome y  hablar “bueno no me gustaría que las viejas costumbres se pierdan…” Ranma parecía que se seguiría burlando, pero repentinamente se tenso y dejo caer la escoba “Buyo…muy…cerca…rápido” Ranma dijo entre susurros entre cortado mientras apuntaba a al gato gordo de tres colores que se frotaba entre los tobillos de Kagome “tranquilo Ranma…vamos a dentro y dejemos a Buyo con el abuelo” Kagome dio un giro de 180 grados en su actitud y comenzó a hablar con suavidad mientras hacia un gesto a su abuelo para que recogiera al gato “yo…yo …puedo” Ranma tartamudeo mientras intentaba mantener su mirada en el gato con poco éxito “shhhh se que puedes pero no es necesario” Kagome tranquilizo mientras daba un paso hacia adelante y ofrecía una mano a Ranma “¿podemos…beber té?” el chico cuestiono ahora mas tranquilo mientras alcanzaba la mano de la chica con la suya propia “claro mamá ya estaba haciendo el desayuno cuando salí, podemos beber té y me cuentas sobre tu bachillerato” Kagome explico mientras guiaba suavemente a su amigo hacia la casa dejando atrás a un anciano y a un gato que parecían suspirar uno de alivio y el otro de desconcierto “parece que no paso a mayores” el abuelo comento mientras dejaba al gato en el piso nuevamente.