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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-09-15
Completed:
2025-09-15
Words:
20,996
Chapters:
38/38
Comments:
1
Kudos:
118
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33
Hits:
2,108

“La biblioteca de los suspiros” 📖

Summary:

—Sienta esto —susurró, llevando la mano del duque a su propio corazón. El pulso de Penélope era firme, constante, un ancla en medio del caos.
—Siga mi ritmo… inhale… exhale… conmigo.

Chapter 1: El inicio inesperado

Chapter Text

El salón estaba abarrotado de risas, música y miradas expectantes. Las debutantes rondaban al duque de Hastings como abejas al néctar, todas ansiosas por ganar su atención. Daphne insistía con delicadeza, pero para Simón aquello se transformaba en un peso insoportable. Su pecho comenzó a cerrarse, el aire parecía escaparle, y el murmullo de la sala se convertía en un estruendo sofocante.

Con paso rápido, casi desesperado, salió por el pasillo, buscando un respiro, un rincón donde nadie lo viera en ese estado. Lady Danbury, que siempre lo observaba con la aguda atención de una madre, notó de inmediato lo que ocurría. Sin levantar sospechas, lo siguió a distancia, sin interrumpir, sabiendo que cualquier mirada ajena podía convertirse en un arma contra él.

El ataque lo alcanzó con fuerza en el pasillo: la respiración entrecortada, las manos temblorosas, la mente atrapada en un remolino de recuerdos y angustias.

Fue entonces cuando Penélope Featherington, que acababa de salir de la biblioteca huyendo de la imagen de Colin conversando animadamente con otra joven, lo vio. Ella no dudó. Supo de inmediato lo que sucedía. Sus propios silencios y dolores le habían enseñado a reconocer la fragilidad detrás de las máscaras.

Sin pensarlo, se acercó y lo tomó del brazo.
—Venga conmigo, Su Gracia —murmuró con firmeza.

Antes de que él pudiera resistirse, lo arrastró suavemente de nuevo a la biblioteca, cerrando la puerta tras de sí.

Allí, bajo la penumbra tranquila de los estantes, Penélope lo obligó a sentarse.

—Escúcheme… respire conmigo —le dijo con respeto, con la calma de quien guía a un niño asustado.

Él negaba con la cabeza, los ojos desorbitados. Entonces ella se inclinó, tomó su rostro con ambas manos y pegó su frente a la suya.

—Sienta esto —susurró, llevando la mano del duque a su propio corazón. El pulso de Penélope era firme, constante, un ancla en medio del caos.
—Siga mi ritmo… inhale… exhale… conmigo.

Poco a poco, como si las palabras fueran un hechizo, la respiración de Simón comenzó a acompasarse con la de ella. El temblor de sus manos cedió, la presión en su pecho se alivió. Cuando por fin levantó la mirada, sus ojos encontraron los de Penélope a tan corta distancia que por un instante olvidó dónde estaba.

En silencio, Lady Danbury observaba desde la rendija de la puerta, con una ceja alzada. No intervino. Sabía cuándo el destino trazaba caminos que ni los más tercos podían evitar.

Aquella noche, sin que nadie más lo supiera, había comenzado algo nuevo. Encuentros fortuitos en pasillos, escapadas de bailes, risas compartidas en rincones discretos… Sin darse cuenta, Penélope empezaba a soltar la sombra de Colin, mientras Simón, contra todo lo que se había prometido, abría poco a poco su corazón.

El primer suspiro tranquilo después del pánico no fue solo un alivio, sino el inicio de una complicidad que nadie habría imaginado.