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Sabe que es una mala idea pero es la única salida que tiene para distraerse al ver sus manos temblando, se repite una vez en su cabeza mientras siente los ojos hambrientos encima suyo aún en aquel lugar pobremente iluminado pero ya lo ha decidido y no puede retractarse.
Con el sabor amargo del alcohol en su garganta y las manos ligeramente heladas toma la bebida que le han puesto en la barra y se lo bebe en un solo trago haciendo que su garganta ardía al sentir el líquido raspar mientras lo bebe para poco después poner el dinero en la superficie de la barra sin mirar si la cantidad es correcta y salir de ahí.
No mira hacia atrás pero no hace falta, puede escuchar los pasos detrás suyo aún cuando sale de aquel bar y camina por las calles concurridas bajo las luces de neón hasta que llega a un pequeño callejón es cuando siente unas manos detrás de su espalda haciendo que su corazón se acelere a causa de la adrenalina que empieza apoderarse de su cuerpo.
Con la mano puesta poco debajo de su espalda lo guía hacia una bodega que hay al fondo, la cual está pobremente iluminada hasta que llegan a un pequeño apartado donde hay un escritorio y un viejo sillón que ha visto días mejores; siente como su acompañante se restriega y puede sentir su miembro sobre su trasero, así que el pelirrojo solo baja sus pantalones con la ropa interior hasta que llegan a sus tobillos, su miembro aún dormido.
Escucha la ropa de su acompañante caer y Obi-Wan sabe que es su señal para dejarse caer en cuatro contra el sillón dejando su culo al aire, dejando ver su segundo sexo expuesto y lleva una de sus manos a su entrada para prepararse, no toca su pene en lo absoluto.
Cierra los ojos al sentir que apartan sus dedos y siente aquel pedazo de carne restregarse en su entrada antes de entrar de golpe, sintiendo un poco de dolor antes que lo empiecen a follar con fuerza, su propio miembro dormido empezando a despertar ante la fricción sobre la superficie; gime y gruñendo sin formar alguna palabra coherente, sintiendo el peso del cuerpo ajeno y la mano que viaja a su miembro descuidado para que empiece a recibir atención.
El viejo sillón rechinando y los cuerpos chocando de manera obscena hasta que lo obliga a terminar en un clímax, haciendo que abra los ojos con pereza y siente cómo su cuerpo se sigue moviendo ante la fuerza con la que lo están follando; relaja su cuerpo y deja que el otro consiga su propio clímax mientras que el pelirrojo siente que está llegando a tener otro, se aferra a la superficie cuando siente como en otro se deja caer encima suyo al sentir la semilla caliente y con un clímax que no se llega a completar o al menos eso cree pues las caderas de su acompañante aún se siguen moviendo de forma perezosa hasta que logra su cometido.
Sus ojos parpadean con pereza y su mejilla arde al estar sobre aquella superficie rasposa de la vieja tela. Quiere levantarse y subirse los pantalones pero no puede así que se gira y ve la mirada excitada de Anakin, sus ojos se puede apreciar cómo sus pupilas dilatan mientras lo ve.
Anakin solo se acomoda en medio de sus piernas aprovechando que su pene flácido aún sigue dentro del interior de Obi-Wan, atrayendo al pelirrojo en un abrazo mientras esté último solo mira el techo de aquella bodega fría, olvidada y vieja.
Quiere quitarse el sabor amargo de la boca que nada tiene que ver con el alcohol que había bebido, es más la sensación de ser una prostituta barata que follan detrás del basurero pero solamente lo único que los diferencia es que Obi-Wan al parecer solo tiene un cliente en lugar de varios sin rostro que tocan y usan su cuerpo a su antojo.
Después de un rato es cuando deciden levantarse y ponerse decentes, Obi-Wan ignora la sensación pegajosa en su cuerpo y en su ropa antes de salir de aquella bodega. Caminan hasta que llegan a una estación y toman el metro, durante el camino Anakin aprovecha la multitud que hay en el vagón para restregarse y meter una de sus manos debajo de su túnica hasta que llegan a la parada, cambiando su acción con tomar su mano mientras salen del vagón.
Caminan hasta llegar a un edificio de departamentos donde ingresan y caminan un poco más hasta llegar al departamento 515 donde entran cerrando la puerta detrás de ellos.
Sin decir nada se quitan las botas y las sudaderas dejándolo en la entrada antes de ingresar a la pequeña cocina donde el castaño calienta algunas sobras y comen en silencio, donde Obi-Wan se obliga a sí mismo comer y una vez que han terminado se dirigen hacia la habitación.
Esta vez se quitan todas las prendas hasta que quedan ambos desnudos, sin perder tiempo Obi-Wan se coloca en medio de la cama boca arriba y con las piernas abiertas, una de sus manos abriendo su entrada y Anakin no pierde el tiempo sino que empieza a masturbarse y una vez que está semi erecto guía su miembro hacia la entrada entrando tranquilo, aún sensible por el sexo que tuvieron antes.
Gimen al sentirse nuevamente unidos, el castaño tomó las piernas del pelirrojo y este capta el mensaje así que las enreda en la cadera de este, sintiendo como lo folla nuevamente, el miembro de Obi-wan en medio de aquellos cuerpos antes que el pelirrojo decida masturbarse con fuerza, acariciando primero la cabeza y el tronco hasta que despierte por completo haciendo que se aferre más a su compañero para dejar atrapado su miembro en medio de ambos para incrementar su propio placer, mientras escucha las palabras en huttunes de Anakin sobre su piel y los dientes morder sus hombros.
Siente los dedos se clavan sobre su piel pálida de su cadera y el aliento entrecortado en su oreja así que aún masturbándose con sus propios cuerpos y siendo empalado utiliza uno de sus brazos para jalar el cabello castaño y el otro rasguñar su espalda, aplacando sus gritos al morder con fuerza el hombro de Anakin haciéndolos sangrar.
Follan hasta que no pueden más, sus cuerpos satisfechos por el placer y el orgasmo que venía después de otro en sus cuerpos ya sensibles; el alcohol se puede saborear en la piel del otro con el sabor salado del sudor.
Siente la lengua del más alto sobre su piel: cuello, mejillas antes de pasar a su entrada donde limpia los restos de su semilla. Cierra los ojos al sentir la boca sobre su miembro ya flácido y solo toma su cabello al sentir la calidez de aquella boca mientras le hace una mamada.
Cuándo termina se permite cerrar los ojos solo un momento para descansar aunque sea un poco.
Se despierta al sentir como lo vuelve a tomar así que solo lo deja, abre más las piernas para darle mejor espacio y acaricia sus cabellos al sentir la boca de Anakin succionando uno de sus senos, así que trata de volver a dormir otro rato más.
Cuándo Anakin termina Obi-Wan está adolorido pero no se queja mientras recibe aquellos besos dulces antes de separarse.
Escucha el sonido de la regadera detrás de la puerta y el pelirrojo solo se levanta para tomar el botiquín y empezar a curarse con los parches de bacta tales como mordidas, rasguños y rozaduras.
No se molesta en vestirse mientras recoge la ropa tirada y retira las sábanas sucias antes de meterlas en la lavadora; camina desnudo por el departamento al poner la tetera para hacerse un poco de té y unas galletas que había dejado encima del refrigerador.
Siente un beso detrás de su cabeza y el pelirrojo toma esa señal de que es su turno de tomar un baño, así que entregando la taza con el té recién hecho se dirige hacia la regadera donde decide lavarse toda la suciedad a conciencia; se talla su cuerpo con tranquilidad, cuenta las marcas nuevas que han dejado aquellas manos y los dolores que están empezando a manifestar en su cuerpo.
Cuándo sale de bañarse mira su rostro ojeroso, pedido y pecoso en el espejo así que lo ignora y toma un cepillo para desenredar su cabello rojizo que parece un nido, mira su rostro donde no sabe que encontrar pues cree que puede ver dos personas distintas pero al mismo tiempo iguales que existen en armonía haciendo que maldiga su condición andrógina que caracteriza su raza de stwejion.
Su rostro pálido y pecoso parecía de porcelana, sus ojos tornasol y cabello rojizo hasta los hombros haciendo una apariencia casi angelical. Se cuestiona si debe cortar su cabello y hacer el intento de crecer una barba para eliminar aquella faceta tierna e infantil.
Se viste con una túnica azul de mangas largas y un pantalón suelto de color blanco.
Cuándo llega a la pequeña cocina hay un desayuno puesto en la pequeña mesita de dos sillas haciendo que sus labios den una sonrisa antes de sentarse y probar un bocado.
Acepta la taza de té recién hecha y hace una ligera mueca al percibir el sabor amargo en su paladar que aún no se llega a acostumbrar, no dice nada y en cambio acepta la pastilla que le ofrecen, el cual se lo bebe con lo último del té.
Escucha las palabras de Anakin, en dónde ha estado durante su ausencia en los últimos 9 días y las aventuras que ha tenido estando fuera en aquella vasta galaxia.
En cambio Obi-Wan le cuenta de su rutina que ha estado llevando desde que se instalaron en el planeta de Coruscant; el pequeño trabajo que tiene en una librería, las breves visitas al mercado, sus terapias para sobrellevar su adicción.
Anakin solo besa una de sus manos al escuchar lo último y solo le puede decir lo orgulloso que está, siente un ligero calor que lo envuelve y responde al saludo al recibir aquella firma torpe sobre la suya.
“Muy pronto dejarás aquella adicción y una vez que lo hagas nos iremos muy lejos, a un planeta con agua y plantas donde abrirás una pequeña escuela para niños como nosotros y yo te ayudaré mientras abro un pequeño taller.” Le promete. “Tal vez incluso podremos tener nuestra propia nave, viajar por toda la galaxia y tener nuestras propias aventuras antes de formar una familia.”
Obi-Wan solo sonríe mientras inclina su rostro al sentir la mano de Anakin acariciar su mejilla y aprovecha para besar su muñeca.
Vuelven a la cama poco después para estar abrazados un rato antes que Anakin se vuelva a ir a ver si hay algún otro trabajo rápido para ganar un poco de dinero, tal vez una reparación de una nave, reprogramar un droide o participar en alguna carrera en los niveles bajos; la mano del castaño viaja hacia el cuello del pelirrojo donde yace la vieja marca de aquel chip donde fue esclavo.
Ve el rostro de Obi-Wan, demasiado ojeroso y cansado aunque más vivo que cuando lo encontró hace unos años atrás.
Su mente viaja a las viejas memorias donde había salido de Tatooine al haber sido del planeta al haber sido apostado y perdido por Watto siendo un adolescente a causa de los juegos de apuestas contra unos piratas dejando a su madre sola.
Había forjado su huida, obtenido su libertad y forjado su fama como cazarrecompensas fantasma para comprar la libertad de su madre.
Se había unido a un grupo que le había prometido un gran botín, así que con una paga grande y promesas de más recompensas por sus servicios había terminado en aquellas minas al estar haciendo un ataque pirata con sus compañeros antes de toparse con la mirada desconcertada del pelirrojo.
Demasiado sucio, flaco y débil pero con la suficiente fuerza para decir lo que quería pero siendo controlado y manipulado por la droga a la que lo hicieron adicto durante su estancia en aquel planeta.
Recuerda cómo se lo había llevado lejos de aquel ambiente turbio, donde cambiaba caricias con sus compañeros de mina a favor de comida, agua y drogas para sobrellevar la adicción.
Había convencido a sus compañeros que Obi-Wan sería su pago y estos aceptaron al ver qué se habían ahorrado los créditos a favor de obtener a una pequeña prostituta personal.
Anakin le había ofrecido su libertad, un lugar seguro, un plato de comida caliente; Obi-Wan había aceptado sin chistar al ver la pequeña bolsa ignorando las primeras promesas sinceras de ayudarlo. Le ofreció la opción de casarse con él para que pudiera obtener su ciudadanía que lo dejarán ver qué ya era una persona libre.
Obi-Wan solo había aceptado ansioso, su abstinencia haciéndolo irritable y violento pero queriendo recuperar un poco de control en su vida.
Se habían casado en una pequeña y vieja oficina oficiada por un droide que les dio sus papeles poco después.
La abstinencia era dolorosa, el pelirrojo lloraba durante días y se autolesionaba al sentir como su cuerpo pedía la droga, incluso tanto de forzar su huida para obtenerla en algún callejón de mala muerte con tal de saciar su adicción, solo siendo detenido por el castaño que lo impedía hasta un punto que le daba medicamento para dormir.
Desesperado investigaba en algunos foros en la holonet y con algunos contactos que no preguntan si hay dinero de por medio; absorbía la información que obtenía y decidió llevarlo a cabo.
Le daba dosis muy pequeñas haciendo que el pelirrojo se tranquilizara, lo obligaba a comer y buscar hobbies que distrajeran su mente aunque necesitaban formas para eliminar los restos de sustancias en su sistema.
Obi-Wan había llegado a la única conclusión que si cerebro había formulado mientras metía sus manos debajo de la playera, guiando a Anakin hacia la pequeña cama, dejando que el castaño lo tocará, lo besara y lo profanara por primera vez; había sido torpe, rápido y de cierta forma agridulce ya que Anakin sabía que Obi-Wan estaba bajo los efectos de la abstinencia de la droga.
Pero no podían evitarlo, demasiado jóvenes con hormonas alborotadas se dejaban llevar por su calentura hasta que se volvió imposible mantener la adicción del pelirrojo; instalándose en Coruscant para buscar ayuda y evitar que esté busque financiar sus drogas lo encierra en el departamento y lo obliga a quemar los restos al tener sexo.
Se mantienen unas semanas en abstinencia de aquellas sustancias y lo sustituyen con sexo que le causa casi el mismo placer hasta que Obi-Wan ya no puede más.
Obi-Wan se despierta y solo mira en silencio al vacío, recordando manos ajenas y rostros borrosos que se encargaba de follar así que sacude la cabeza antes de ver a Anakin.
Lo atrae a un beso mientras mete una de sus manos dentro de sus pantalones para despertar aquel miembro antes de levantarse y ponerse en el regazo para frotarse en medio de aquel pene erecto. Sin perder el tiempo se quedan desnudos de la cintura para abajo y empiezan a follar como animales en celo.
El pelirrojo se deja embriagar por la sensación, concentrándose en el placer que recibe su cuerpo para alejar la necesidad de buscar la droga que no va a encontrar, de reojo mira el rostro rojo de su compañero que le sigue el ritmo así que acelerar hasta que sus manos están aferradas en aquellos hombros y las manos callosas de Anakin lastimen sus caderas y su entrada grite en molestia por las embestidas.
Pero Obi-Wan no le importa, quiere distraerse de caer en los recuerdos de su tormentoso pasado antes y durante aquella estadía de esa mina mientras folla de manera brusca y salvaje, sin importarle que parezca una prostituta con su cliente favorito.
Sin saber que se había hecho adicto al sexo desde que lo folló Anakin aquella vez cuando ambos tenían solo 14.
Anakin lo marca con sus dientes, le jala el cabello, lo lame y en un momento le quita la túnica para chupar y morder su pecho plano mientras le dice lo bien que se siente, lo caliente y apretado que está aún después de todos esos años, en como se lo llevará a la próxima misión y lo follaria en frente de todos para restregarlo en sus caras a la bonita esposa que se consiguió.
Promete llenarlo con un hijo, poner su vientre redondo y volverlo a llenar con otro niño lo más pronto posible aún cuando ambos saben que por el momento es imposible sino hasta que se limpie por completo.
Una parte de Obi-Wan llora por la imposibilidad de darle un hijo, recordando el sabor del té y la pastilla en su boca.
Anakin lo distrae al murmurar palabras tanto en su lengua natal como en el idioma estándar sobre lo bonito que es y lo afortunado de tenerlo.
Obi-Wan solo asistente al escuchar aquellas palabras, demasiado concentrado en aquella sensación que ni siquiera le molesta que los dedos de Anakin estén en sus bolas y otra en su culo para estimularlo aún más.
A lo lejos se pregunta en donde lo follaría la próxima vez que salgan fuera: tal vez en un baño, en otra bodega vacía, en algún callejón o en la vieja nave de Anakin.
Espera con ansias que sea el último, quiere estar lo más cansado posible para sobrellevar otro día de abstinencia.
