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Una Navidad Con Mi Ex

Summary:

Donde Will se pregunta si su verdadero súper poder será la mala suerte.

o

Donde Will va a casa de Warren a recoger las últimas cosas que había dejado ahí cuando terminaron su relación, pero gracias a las fuertes nevadas debe quedarse hasta que sea seguro salir.

Work Text:

Una vez más, repasó en su mente todas las cosas que necesitaba recordar, le había mandado mensaje a Warren hace apenas unos minutos, no sabía si lo estaba ignorando o si realmente no lo había visto, no importaba, solo necesitaba que lo dejara pasar rápido a recoger las últimas cosas que había dejado en su casa, no había puesto un pie en ese lugar desde hace un mes que habían terminado.

Era patético, no había sido capaz de salir de la cama, llorando noche tras noche porque había perdido al chico de sus sueños por una estupidez, pero ya era demasiado tarde para pedir perdón, sabía que Warren no era la clase de chico que aceptaría unas simples disculpas o al menos de esa manera lo veía él, quizás estaba equivocado, pero ¿Realmente valía la pena hacer algo sabiendo que lo más probable es que solo lo empeoraría más?

Ropa, zapatos y laptop. 

Miró la chaqueta de Warren sobre la cama, se había ido entre sus cosas, la noche que rompieron solo empacó montones de ropa que había en los cajones sin detenerse a revisar si era suya o no, también tenía que regresarla, pero no estaba listo para despedirse de ella en su totalidad. La tomó entre sus manos sintiendo la textura, recordando la sensación que generaba en él cada vez que Warren lo abrazaba cuando la vestía, la apretó contra su pecho, sabiendo que eso no volvería a ocurrir.

Volver a la casa de su madre se sintió como un golpe bajo para él, porque ni siquiera se permitió llorar y le aseguro que solo era porque quería pasar navidad junto a ella, se quedó gran parte de ese mes en el departamento de Layla, queriendo evitar contarle la verdad, porque no estaba listo para aceptar que la relación con el chico que había estado considerando el amor de su vida desde que tenían 16 había llegado a su fin; pero tarde o temprano tendría que admitir la verdad, porque necesitaba un nuevo lugar para quedarse, se convenció a sí mismo que eso sería un problema para el año nuevo.

El sonido que hizo su celular al vibrar contra el escritorio llamó su atención, con rapidez se acercó a él para tomarlo y revisar el mensaje en la pantalla, era de Warren, no se había atrevido a cambiar la manera en la que lo agendó, así que la sequedad con la que había respondido hizo todo más doloroso; incluso cuando él jamás había sido muy expresivo, sabía que sus mensajes venían con cariño porque se trataba de él, porque eran novios y así es como funciona, pero ahora sus mensajes que eran directos y escritos sin ningún error ortográfico sonaban como si lo odiara.

Era un texto sencillo, donde indicaba que podía pasar en ese momento ya que se encontraba en su casa, Will revisó la hora en el celular, aún era temprano, pero prefería no gastar el tiempo en pensar sus decisiones; solo debía ir, tomar sus cosas, entregarle la chaqueta a Warren y regresar, llegaría en una hora, no duraría más de quince minutos junto a Warren y luego conduciría una hora más de regreso. No estaba seguro si era más dolorosa la idea de "esta será la última vez que nos veamos" o el saber que, al compartir grupo de amigos, definitivamente no sería la última, no es que hubiese alguna buena opción entre estar lejos de él o tener su compañía que conllevaría a una constante de momentos incómodos.

Guardó su celular en el bolsillo de su pantalón, volviendo a tomar la chamarra, doblandola con cuidado antes de mirarse frente al espejo para acomodar su cabello con su mano libre, ni siquiera sabía por qué intentaba verse mejor, no iban a reunirse en busca de una reconciliación, pero incluso si no quería admitirlo, una parte de él, en el fondo de su corazón deseaba que ese fuera el resultado de los pocos minutos que estuvieseb juntos. Salió de su habitación, decidiendo que no pensaría más en ello, porque indagar demasiado en sus propios pensamientos siempre atraía los peores resultados.

—Mamá, voy a ir a recoger algo que olvidé en casa —Un sentimiento amargo llenó su garganta porque ya no era donde vivía con Warren, solo era la casa de Warren.

—¿Ahora? solo falta un día para navidad, Will ¿no puedes esperar hasta que pasen estas fechas? además, el clima solo parece empeorar, no quiero que ocurra algo que lamentemos —Josie se acercó a su hijo, reflejando una genuina preocupación en su mirada.

—Tranquila, tendré cuidado y no tardaré más de lo necesario.

—Eso no es suficiente, es un viaje largo, vas a tardar demasiado y las calles durante estas fechas son peligrosas.

—Es algo realmente importante, mamá —insistió una vez más—, en serio no puede esperar.

Josie lo miró con el ceño fruncido en preocupación, todavía dudosa de acceder, quería creer que todo estaría bien, aunque si fuera su decisión prefería que él no saliera en ese momento, le gustaba pasar sus navidades junto a su hijo, sobre todo desde que ya no tenían que pasar por las cenas incómodas junto a la familia de su exesposo, eso las había vuelto muchísimo más acogedoras pero si acaso las nevadas empeoraban y era necesario que se quedara en su casa para no correr riesgos, entonces aceptaría que las cosas fueran así.

—Está bien —murmuró mientras le acomodaba la chamarra—, ve con cuidado y por favor, si el clima se pone peor quiero que te quedes allá ¿Si? sabes que me hace muy feliz pasar navidad contigo, Will, pero evita ponerte en riesgo.

Él apretó un poco sus labios, no podía prometer que lo haría, ni siquiera era capaz de imaginar un escenario donde Warren le permitiera quedarse ahí, tampoco quería esforzarse en hacerlo porque si lo pensaba era seguro que terminaría llorando una vez más.

—Lo haré, mamá, no debes preocuparte —aseguró con una sonrisa tratando de ocultar su mentira.

Salió de casa después de despedirse una vez más, su madre lo acompañó hasta la puerta dejando claro que no estaba del todo convencida de la decisión que estaba tomando, pero Will ya era un adulto que podía tomar sus propias decisiones, incluso si estas eran equivocadas. Subió al carro quedándose en absoluto silencio por al menos un minuto antes de ser capaz de colocarae el cinturón, encendió el motor y casi al instante el sonido del estéreo se apoderó del vehículo.

Estaba sonando su canción, en ese disco que ambos solían escuchar siempre que viajaban en carretera y Will quiso romper en llanto una vez más, pero se limitó a quitar el disco y cambiarlo por uno de los suyos, donde solo había música que a él le gustaba, también debía regresarle los suyos a Warren, se había acostumbrado tanto a tenerlo a su lado que ciertas cosas que solo le pertenecían a él se sentían como suyas también ¿Qué tantas cosas tendría que dejar ir ahora ahora? sabía que no podía dejar ir a Warren en su totalidad, porque él había influido de manera significativa en su persona, eso nadie podría cambiarlo, aún cuando lo deseara con todas sus fuerzas.

💭

Warren sentía el estómago revuelto, había pasado alrededor de una hora fingiendo que el mensaje de Will no lo estaba enloqueciendo, trató de distraer su mente haciendo las tareas que tenía pendientes, pero en esos pocos minutos de vacío que habían entre las actividades de su día, donde su mente no era ocupada por nada, el recuerdo de que su exnovio le había enviado un mensaje pidiéndole ir a su casa volvía a acaparar sus ideas por completo.

Abrió el mensaje cuando creyó estar listo para responder, no iba a impedirle que fuera, después de todo se trataba de cosas suyas que quería recoger, pero si hubiese mandado a Layla o a Jeremiah por ellas hubiese sido preferible a tener que verlo a la cara ¿Por qué tenía que hacerle eso? ¿Era necesario ser así de cruel? cuando había estado dando su mejor esfuerzo a lo largo de ese mes para convencerse de que las cosas entre ellos no tenían solución, porque Will jamás estaría dispuesto a entablar una conversación de ese tipo, escuchar, comprender y mantener la calma era sin duda complicado, pero Will podía hacer eso, el problema radicaba en que él no sabía comunicar sus emociones sin terminar culpandose a si mismo por todo y Warren detestaba eso, lo hacía sentirse culpable, incluso cuando sabía que esas no eran las intenciones con las que él lo hacía.

Will era un cobarde, igual que él, porque sabía bien que tampoco era capaz de dar el primer paso, necesitaba saber que había iniciativa por parte de Will, porque de otra manera ¿Qué le aseguraba que él también quería solucionar las cosas?

En cuanto presionó "enviar" las lágrimas resbalaron por sus mejillas sin que él lo quisiera, ahora era definitivo, en poco más de una hora Will estaría en su puerta, tendría que verlo a la cara y dirigirle la palabra; cada que intentaba recordar lo que había sido ese día los recuerdos se volvían borrosos, una parte suya quería ignorar que habían sucedido porque no deseaba lastimarse volviendo a recordar lo duras que fueron sus palabras tanto como las de Will, dijeron cosas que no debieron mencionar, pero las intenciones no importan cuando las acciones lastiman a otros ¿Por qué tenía que ser tan orgulloso?

Encendió el televisor para matar el tiempo, con suerte habría una buena película que ocuparía su mente lo suficiente como para no gastarse demasiado pensando en lo que pudo haber sido; estaban dando el reporte del clima en ese momento, no le importaba demasiado porque sabía que no saldría lo que quedaba del día, cambió un par de canales antes de detenerse en uno donde estaban pasando un maratón de películas navideñas, las mismas de siempre no podía faltar mi pobre angelito y el Grinch, también había otro par que en su vida había visto o escuchado, ya que, no era fanático de las películas de esa temporada, pero la televisión era tomada por ellas o especiales navideños durante esas fechas, por obvias razones, no le quedaba de otra más que adaptarse o para la próxima, rentar algunas películas de horror y así poder hacer su propio maratón.

Apagó el televisor cuando comenzó a recordar la víspera navideña del año pasado, la manera en la que Will se pegó a su cuerpo casi todo el día porque el frío lo estaba matando y ponerse tres abrigos encima no había sido suficiente, las carcajadas que soltaba mientras veían una película navideña de la cual ya no recuerda el nombre; no pudo evitar reír al recordar como impidió que el pino cayera con una de sus manos solo para que la estrella terminara golpeándolo en la cabeza, tal vez lo que más había disfrutado de ese día fue sentarse junto a Will delante de la chimenea, sintiendo como recostaba la cabeza en su hombro mientras hablaba de lo emocionado que estaba por las fiestas, Will parecía haber disfrutado más la navidad y el año nuevo con cada año que pasaba. Recordaba como eran las cosas en preparatoria, nunca parecía realmente emocionado en su totalidad, sobre todo en acción de gracias donde se veía obligado a pasar las fiestas con la familia del comandante, se le revolvía el estómago de solo recordar a ese hombre.

¿Cómo sería la navidad de Will este año? ¿Habría cambiado en algo su vida ese último mes? no sería capaz de preguntar, porque no era de su incumbencia, pero quería saber, escuchar a Will hablar sobre su día y como se quejaba o se emocionaba por los más pequeños detalles.

Se levantó del sillón, caminó a la cocina y decidió que era buena idea preparar cocoa caliente, la cocina siempre lo hacía relajarse, por más simple o sencillo que fuera el platillo de preparar, mantenía su mente ocupada y al final se recompensaba a si mismo con algo delicioso para comer, aún cuando al principio no tenía ganas de hacer nada, como en ese momento, siempre conseguía hacerlo algo disfrutable, deseaba que fuera así de sencillo el volver agradable una ruptura; quería pensar en las ventajas, la recompensa que terminar esa relación traía consigo, pero por más que indagaba no podía encontrar nada que valorar, solo recordaba los momentos felices con Will y todas las adversidades que habían pasado juntos para que lo que le diera fin a su relación fuera una estúpida pelea con razones todavía más estúpidas.

¿Estaba dispuesto a tirar su dignidad a la basura con tal de tener una pequeña posibilidad de solucionar las cosas? el sentimiento de estar rogando por el amor de alguien lo hacía sentir asqueroso, pero eso es lo que sería si acaso decidía que era correcto ceder por primera vez. La mayoría de veces que habían peleado había sido sencillo solucionarlo, porque Warren sabía admitir sus errores y Will se disculpaba al instante cuando decía o hacía algo indebido, ese día las cosas no fueron de esa manera, Will estaba verdaderamente molesto, al no ver que se retractaba, Warren fue cruel, demasiado cruel y cuando se arrepintió de sus palabras, Will ya no estaba ahí para poder reconocer su error y no volvió al día siguiente, ni el día después de ese.

La cocoa estuvo lista después de unos minutos, se sentó en la mesa de la cocina para beberla, concentrando su mirada en un punto fijo perdido en la pared, bebió un sorbo sin importar lo caliente que se encontraba, eso no era algo que le afectara, descendió la mirada a la taza, Will no estaría ahí más de cinco minutos, era muy probable que él tampoco deseara verlo.

Aunque de ser así habría mandado a alguien más.

Negó con la cabeza, volviendo a convencerse a si mismo de que esto no significa a nada, ambos seguirían con su vida después de ese día, tarde o temprano tendrían que superarse y las cosas serían como antes, hasta que recordó que nunca hubo realmente un "antes", parte de la preparatoria se odiaron, pasaron unos meses siendo amigos, aunque era probable que gran parte de esos meses se la pasaron con un crush mutuo, después se declararon y se volvieron pareja, desde ese momento hasta hace un mes siempre habían sido "Will y Warren" como novios incluso si dentro de ese noviazgo había una buena amistad y compañerismo ¿Cómo se sentía ser "Will y Warren" solo como amigos? no estaba listo para averiguarlo.

El tiempo pasó demasiado lento para su gusto, pero tal como predijo, poco después de una hora alguien estaba llamando a su puerta, había terminado de lavar la taza en la que bebió la cocoa cuando escuchó los golpes, tuvo que respirar profundo y regresar a esa apariencia fingida de ser alguien a quien no le importaba nada, volvió a recordar la preparatoria extrañando que su actitud fingida de chico malo fuera para ahuyentar a las personas molestas y no a su exnovio del cual seguía perdidamente enamorado.

Abrió la puerta y casi de inmediato se hizo a un lado para dejarlo pasar, pero Will no lo hizo.

—¿Vas a entrar o no? 

—Ah, sí —se encogió sobre si mismo antes de caminar al interior de la casa.

Sentía que ya no tenía permitido pasar si no era invitado de forma directa, pero en cuanto puso un pie dentro fue como si hubiese vuelto a su hogar, siendo plenamente consciente de que ya no podía considerarlo como tal, porque ya no podría volver a vivir ahí. Se giró para ver a Warren esperando a que él hiciera lo mismo, pero parecía estarlo evitando y eso hizo que el dolor en su pecho aumentara, decidió que era correcto acercarse por su cuenta y lo tomó del brazo para llamar su atención.

—También vine a entregarte esto —comentó extendiendo la chaqueta doblada que tenía encima los dos CDs que contenían solo música que a él le gustaba.

Warren lo miró, luego dirigió su mirada a las cosas en sus manos y suspiró antes de tomarlas como si no le importara el hecho de que por un segundo sus manos se rozaron.

—Tus cosas están en la habitación, para que las busques 

Will apretó sus labios en una línea recta, las ganas de llorar habían vuelto a aparecer ¿Realmente no le importaba su presencia? tendría que fingir que a él también le daba igual, soltó su brazo y sin decir nada se dirigió al cuarto que alguna vez compartieron, entonces todos los recuerdos golpearon su mente.

La cama donde dormían juntos la mayoría de las noches, excepto cuando se quedaban despiertos hasta muy tarde terminando trabajos para la universidad; el armario al que siempre procuraban buscarle un orden, pero que de alguna manera, siempre terminaban con la ropa de uno en el otro lado; la ventana donde Will solía sentarse cuando necesitaba aclarar su mente, solo para que Warren llegara pocos minutos después y tomara su mano, consiguiendo que todos sus pensamientos fueran más ligero.

Deslizó sus dedos sobre las sábanas, eran frías, lo cual era extraño porque siempre que estaba con Warren todo se sentía cálido, se atrevió a sentarse unos segundos sobre la cama mientras recordaba como solía esconderse en su pecho a la hora de dormir, quería volver a hacerlo en especial en ese día que la temperatura no hacía más que disminuir, era como si ese día se estuviese esforzando por ser el pwor día de su vida, Will detestaba el frío, lo hacía temblar y retorcerse en busca de generar algo de calor y el calor que él pudiese obtener por su propia cuenta jamás sería suficiente.

Se puso de pie una vez más, caminó al armario para abrirlo, tomó cada una de las prendas que distinguió como suyas, no eran demasiadas, incluso revisó el lado de Warren para estar seguro, pero era obvio que en ese mes él se aseguró de separar la ropa de cada uno, le sorprendía que no hubiese tirado sus cosas a la basura, aunque él no era esa clase de persona, por la actitud que estaba manteniendo en ese momento hubiese creído con facilidad que eso hizo. Caminó al escritorio en donde se hallaba su laptop, colocó la ropa sobre ella antes de detenerse a observar los detalles que habían cambiado, que no eran demasiados pero podía notarlos, el marco con la foto de ambos en la graduación de la súper escuela ya no estaba ahí, era una decisión obvia que un ex tomaría, sin embargo, eso no significaba que dejara de ser doloroso ¿Cómo es posible que Warren lo superara con tanta facilidad y él debía resignarse a sufrir en silencio? su madre tenía razón, no debió haber venido y ella ni siquiera sabe todavía sobre las verdaderas razones por las cuales no debió hacerlo.

Warren no paraba de mirar el pasillo, esperando a que Will saliera del cuarto y se fuera, le incomodaba demasiado la idea de permitirle estar en su habitación, no quería acompañarlo porque así era más sencillo mostrar desinterés, sin embargo, en ese momento solo era capaz de pensar en como si Will se decidía por indagar un poco más allá de lo necesario podría terminar descubriendo cosas que se olvidó de ocultar mejor. Apoyó sus brazos contra una de las sillas, manteniendo la cabeza agachada tratando de mantener la compostura en todo momento, incluso si Will no estaba presente, no podía romperse y luego fingir que nada ocurría, él sin duda se daría cuenta, incluso si decidía no mencionar nada al respecto.

Pasaron alrededor de veinte minutos, no entendía como Will podía tardar tanto en solo buscar sus cosas, pensó un par de veces en acercarse a la puerta, pero prefería no arriesgarse a que tal vez él estuviera en shock por encontrar algo que no se suponía que viera; fue a la sala y cambió los canales de vuelta a las noticias, tratando de distraer su mente con algo que le importaba poco en esos momentos, pero al menos podía capturar lo suficiente su atención.

El reporte del clima, indicaba que las cosas solo empeoraban, una navidad sumamente helada donde era preferible mantenerse en casa resguardados, hacían énfasis en el peligro de salir a la calle debido a la intensidad con la que estaba nevando, las cosas no parecían que fueran a mejorar pronto y entonces pensó en Will, quien claramente querría irse cuando terminara de recoger sus cosas, Warren no podía permitir eso, si algo le pasaba por su culpa jamás se lo perdonaría, el problema era que no sabía cuál era la manera adecuada de proponérselo; porque gracias al ambiente incómodo que se había formado entre ellos el simple hecho de intercambiar un saludo se sentía incorrecto.

Will talló sus ojos una vez más, respirando con calma, repitiendo "1, 2, 3" en su mente cada que lo hacía, había roto en llanto sin quererlo y debía conseguir que no se notara la hinchazón en sus ojos o el tono rojizo que habían adquirido, con suerte, Warren no habría escuchado sus sollozos porque se esforzó en ahogarlos contra una de las almohadas que tuvo que voltear debido a que las lágrimas se habían impregnado en ella. Al levantarse tomó las cosas que había dejado sobre el escritorio, echó un último vistazo a lo que alguna vez fue su habitación y caminó hacia la puerta, deseando no tener que salir, obligándose a hacerlo porque había perdido demasiado tiempo, lo que menos deseaba era molestar o incomodar a Warren.

—Ya tengo todo, gracias por dejarme venir —comentó al verlo en la sala, pero él ni siquiera volteó a verlo—. Adiós, Warren —Apartó la mirada sintiendo como si le hubiesen apuñalado el corazón, porque un adiós a secas se sentía como una despedida definitiva, incluso cuando era obvio que volverían a verse.

Se dirigió a la puerta con la cabeza tan llena de pensamientos que no notó cuando Warren se levantó del sillón, caminando detrás suyo para detenerlo justo cuando estaba por tomar el picaporte.

—No es seguro que salgas ahora.

—Estaré bien.

—Es una afirmación, Will, no es seguro y no dejaré que te pongas en peligro.

—Warren, déjame ir, seré cuidadoso.

—Voltea a verme —ordenó, cuando él ni siquiera era capaz de sostenerle la mirada, pero Will hizo caso y se giró para que quedaran cara a cara—. No me importa que tan cuidadoso seas, tienes súper resistencia, pero eso no significa que seas indestructible —Su mirada reflejaba una preocupación genuina, incluso cuando su rostro solo parecía transmitir indiferencia y las palabras duelen reviviendo recuerdos que se estaba esforzando por mantener enterrados—, te quedaras aquí hasta que deje de nevar, no estoy dispuesto a negociar.

Se alejó con lentitud antes de dejar escapar un suspiro, sentía el corazón latiendole a mil por hora, ya ni siquiera le importaba dejar claro que seguía preocupándose por Will, no iba a permitir que arriesgara su vida de forma tan estúpida solo porque no quería estar un día más junto a él.

—Bien, pero me iré mañana.

—Te irás cuando sea seguro irse, deja de ser obstinado.

—¿Por qué te importa tanto? es obvio que sería mejor para ti si yo no estoy aquí —se quejó entre dientes, aunque fue sumamente doloroso decirlo en voz alta y el malestar solo aumentó cuando Warren no lo contradijo.

—Ya sabes donde dormir, puedes ver el televisor si quieres, tomar comida, lo que sea, sabes como funciona todo esto —escupió sus palabras, como si estuviera enojado.

¿Tanto le disgustaba la idea de estar un día al lado de Will? en absoluto, su enojo provenía de esa horrible afirmación que había hecho, pero tampoco podía negarlo, porque de hacerlo se dejaría en evidencia y era justo lo que estaba evitando hacer. 

Ese día sin duda se convertiría en una eternidad, solo podían limitarse a rogar y con mucha suerte el tiempo pasaría rápido o alguien con un súper poder de controlar el clima resolvería el problema de las nevadas, al menos de que esa fuera justamente la razón de la intensidad que cargaban consigo ese año.

💭

Warren se había atrevido a tomar una ducha con la temperatura a la que se encontraban, una larga, porque necesitaba gastar su tiempo en algo para evitar estar cerca de Will hasta la hora de dormir donde tendría una buena excusa para no tener que interactuar con él de ninguna manera; la sensación del agua extremadamente caliente chocando contra su cuerpo siempre era satisfactoria, pero ni siquiera eso podía animarlo ¿Por qué parecía que el universo conspiraba en su contra?

Salió de la ducha cuando creyó que estaba excediendo sus propios límites, tampoco se trataba de ser demasiado obvio con el querer estar alejado, Will lo conocía a la perfección y tardar más de 40 minutos en una ducha ya sonaba a algo sospechoso, pasó alrededor de otros veinte minutos con el cuidado de su cabello, asegurándose de secarlo adecuadamente luego de cepillarlo; no había notado cuánto lo había dejado crecer desde la última vez que lo cortó, en ese momento estaba cayendo en cuenta de varios detalles que llevaba ignorando probablemente todo el mes, en ese momento su mente estaba en busca de pequeños detalles con los cuales obsesionarse para evitar a toda costa esos pensamientos.

Will, por otro lado, había tenido la oportunidad de volver a recostarse en esa cama, pero no de la manera que hubiese deseado, abrazaba con fuerza la almohada en la que antes había estado llorando, pensando en si debía llamar a su madre o esperar a que el malestar se calmara, porque de otra manera rompería en llanto a mitad de la llamada y tendría que confesarle toda la verdad, algo para lo que no se encontraba listo.

—Vayas decisiones que tomo —murmuró para si mismo a la vez que soltaba un suspiro, para la próxima le haría caso a su mamá, recoger las cosas era algo que podía esperar, pero su desesperación por ver a Warren una vez más fueron más fuertes y ahora que no quería tener que verlo se veía obligado a pasar un día entero junto a él.

La puerta de la habitación se abrió y Will lanzó la almohada al suelo con todas sus fuerzas, manteniendose vuelto bolita con el sentimiento de tener los latidos de su corazón en la garganta ¿Él se dio cuenta de la manera en la que se estaba aferrando? esperaba que no, porque incluso para él era patético, pero estaba bien mientras nadie lo mirara.

—¿Olvidaste algo? —se atrevió a preguntar.

—Eso no te importa —respondió entre dientes tratando de ser cuidadoso al retirar el marco con la foto de ellos que estaba escondido en el cajón del escritorio, si tenía suerte todavía no la había visto, pero no podía arriesgarse a dejarla ahí.

Will soltó un quejido ante aquella respuesta, los tratos gentiles se habían esfumado por completo, si lo había dejado quedarse ahí era solo porque Warren no era un monstruo, pero estaba claro que prefería estar muerto a pasar otro segundo más bajo el mismo techo. La realidad era que en ese momento Warren solo estaba preocupado por sacar de ahí todas las cosas que debió haber tirado, las cosas que se limitó a esconder porque no se atrevía a soltarlas con tanta facilidad como si no significaran nada, las llevaría a la otra habitación, a la cual Will no se atrevería a entrar, aquella que antes solían compartir, que de no ser porque Warren era incapaz de dormir en otra cama, habría dejado todos los recuerdos que tenían juntos en ese cuarto bajo llave.

Había noches en las que no era capaz de dormir, era entonces cuando sacaba la foto del cajón y la admiraba por minutos recordando lo tontos que fueron en su adolescencia, quizás continuaban siéndolo.

—Eres un imbécil —la voz de Will lo sacó de sus pensamientos, se sintió como un balde de agua fría cayéndole encima.

—¿Qué?

—¿Eh? nada —se encogió sobre si mismo sintiendo se avergonzado—, solo hablaba conmigo —no mentía, no esperaba que Warren lo escuchara y esas palabras ni siquiera iban dirigidas hacia él, sino a sí mismo, aunque estaba seguro que Warren creyera sus palabras, no lo culparía.

Lo escuchó salir de la habitación sin decir nada más, si antes no estaba enojado, era seguro que ahora sí lo estaba, pero en ese momento no le importaba, no era como que su trato fuera a ser diferente debido a ello. 

Cerró los ojos y se permitió dormir.

💭

Limpió sus lágrimas por enésima vez, teniendo que darse un par de minutos antes de continuar preparando la cena, ni siquiera la cocina era suficiente para distraer su mente bajo las circunstancias en las que se encontraba, Will no había salido de la habitación desde que entró en ella, lo revisó un par de veces para asegurar que todo estuviera en orden, parecía estar durmiendo y se veía tranquilo, a veces se preguntaba si sus recuerdos estaban distorsionados, para su mala suerte parecía que su memoria era perfecta y verlo descansar tan pacíficamente seguía haciéndolo sentir tan feliz como si nada malo hubiese pasado, pero no pudo permitirse admirarlo por demasiado tiempo, debía evitar el riesgo de despertarlo, sería humillante si lo encontraba viéndolo de esa manera.

De vuelta a la cocina, como si no necesitara romperse en mil pedazos porque las pequeñas pausas para llorar eran demasiadas, pero tan cortas, que no podía evitar pensar que simplemente había algo más grande detrás de todo, como si solo necesitara las palabras adecuadas para caer de rodillas mientras se lamenta de todas las decisiones erróneas que había tomado hasta ese momento.

Era tan jodidamente dramático que se daba asco a si mismo, su cabeza era un desastre y fingir ser el chico frío y sin sentimientos era algo que solo funcionaba en la escuela con los imbéciles que no te conocían, no con el amor de tu vida que te conoce mejor de lo que te conoces a ti mismo ¿Cuánto tardaría Will en darse cuenta de sus verdaderos deseos? probablemente la única razón por la que eso no había ocurrido era que ambos se estaban evitando tanto como les era posible, pero no podían hacerlo para siempre.

Apagó la estufa cuando todo estuvo listo, respiró profundo para mantener la compostura y caminó en dirección a la habitación, preguntándose si Will ya habría despertado, al abrir la puerta pudo verlo recostado en la cama, hablando por teléfono con, quien asumió era, su madre.

—Sí, estoy bien, sí, voy a abrigarme, tranquila —Lo escuchó reír con tanta dulzura que no pudo evitar que todas sus emociones se descontrolaran—. Warren está conmigo, mamá, no estaré solo.

Retrocedió un paso ¿Acaso él todavía no le contaba a su madre que habían terminado? ¿Podía tomar esas palabras como genuinas? ¿De verdad no le molestaba que su compañía, en lo que acababan las intensas tormentas de nieve, fuera él? No pudo evitar sonreír, cerró la puerta y se recostó contra la pared, esperaría a que Will terminara con su llamada antes de volver a entrar, porque ahora debía conseguir deshacerse de las ilusiones que se había formado por unas simples frases, de no ser así, su corazón podía salir lastimado otra vez; no pasaron más de dos o tres minutos cuando dejó de escuchar la voz de Will, fue su señal para abrir la puerta de nuevo.

—¿Estás ocupado?

—No ¿Qué pasa? 

—Preparé algo de cenar ¿Tienes hambre?

—No lo sé, no quiero arruinarte la cena haciendo que tengas comer conmigo.

Warren apretó los labios a la vez que cerraba los ojos, al menos sabía que su fachada de "no me importas en lo absoluto" estaba funcionando, demasiado bien para su gusto, pero seguía prefiriéndolo a quedar en evidencia, por más malestar que le causara el escuchar esas afirmaciones por parte de Will.

—Si quieres ir, entonces ve, no se trata de ver si te mata primero el frío o el hambre.

Salió del cuarto, dejando la puerta abierta a modo de una invitación o tal vez era más acertado decir que se trataba de una petición, Warren realmente quería comer junto a Will, que las cosas fluyeran como antes, si tenía la suficiente suerte el ambiente no sería incómodo y, de alguna manera, ambos estarían listos para afrontar la situación con la actitud madura que siempre debieron mantener.

Cuando estaban juntos, Will solía hacerle compañía mientras cocinaba, haciendo comentarios respecto a las mismas tres películas que le fascinaba ver y él lo escuchaba atento, incluso cuando no hacía más que repetir los mismos análisis de siempre, le resultaba encantadora la forma en la que se emocionaba al hablar, lo hacía feliz oírlo feliz, pero ahora solo podía escuchar una mezcla de tristeza y rechazo en sus palabras, algo que le disgustaba, pero no podía reclamar porque tenía sentido que mantuviera esa actitud.

Él llegó a la cocina justo cuando había servido el primer plato, parecía dudar si era correcto tomar asiento, pero al final lo hizo y Warren le entregó el plato que se suponía era para él, ninguno dijo palabra alguna, pero Will no empezó a comer hasta que Warren se sentó en la mesa con su plato, incluso si no estaba obligado a esperarlo, lo hizo y él agradecía eso, porque realmente necesitaba de su compañía, una que no fuera incómoda, una que no se sintiera como estar viviendo junto al enemigo.

—¿Por qué llamaste antes de navidad? —se atrevió a preguntar.

—No lo sé, solo quería sacar las cosas de aquí lo antes posible —no era del todo una mentira, pero la verdad completa incluía admitir que extrañaba poder verlo—. Lamento si te arruiné las fiestas.

—Sabes que estas cosas no son de mi interés.

—Parecías disfrutarlas antes.

—Lo hacía porque a ti te gustaban.

Will levantó la mirada, las palabras de Warren salieron con tanta naturalidad, como si por primera vez no hubiese rencor, no pudo evitar sonreír pensando en como todos esos años estuvo esforzándose un poco en hacerlo feliz, este año ya no sería así.

—¿Cuántas cosas más hacías por mí que en realidad no te gustaban?

—No era que no me gustaran, Will, solo no me resultaban la gran cosa —dio un bocado a su comida levantando su vista solo unos segundos.

—¿Y cuál es la diferencia?

—Es como... La comida, hay cosas que no te gustan, así que no las comes, hay otras que solo no te parecen la gran cosa, si es lo único que hay, lo comes.

—Sigue sin tener sentido.

—Bueno, lo tiene para mí.

—Las cosas que dices nunca tienen sentido.

Warren puso los ojos en blanco, la conversación se cortó de manera abrupta entre ambos, solo porque ninguno buscaba iniciar una pelea, terminaron la comida en silencio, lo cual era detestable, ni siquiera pudieron tener el ruido de la televisión de fondo porque al parecer ninguno tuvo la maravillosa idea de ir a encenderla.

—Gracias por la cena —murmuró al terminar, levantándose de la mesa para ir a lavar su plato, por primera vez había terminado de comer antes que Warren, quien parecía haber perdido el apetito.

—No fue nada.

Will no tardó más de dos minutos en lavar adecuadamente lo que utilizó para comer, las secó y las colocó en su respectivo lugar, todavía seguía acostumbrado a lo que era estar en esa casa, la conocía a la perfección luego de vivir ahí por dos años. Salió de la cocina, despidiéndose con un "buenas noches" dejando claro que iría a dormir.

—Will —la voz de Warren lo detuvo en seco, su corazón se aceleró y se giró a verlo con la esperanza de que algunas palabras reconfortantes salieran de su boca, por primera vez en mucho tiempo notó como dudaba, sus labios se movían como si balbuceara ¿Por primera vez Warren Peace no tenía las palabras adecuadas para la situación?—, descansa.

—Oh, también tú.

Mantuvo su mirada sobre él por unos segundos más antes de darse la vuelta y dirigirse al cuarto, no veía la hora de que la noche llegara a su fin, solo quería salir de esa casa cuanto antes y volver con su madre, tal vez llamaría a Layla al día siguiente, aunque no deseaba entristecer su navidad con sus lamentos.

Warren se la pasó mirando el reloj más de lo que le gustaría admitir, no era capaz de conciliar el sueño, miró un especial navideño de una serie que le interesaba poco o nada, solo para mantener la mente ocupada y ni siquiera fue suficiente, apenas estaban dando las 11 cuando finalizó, aunque eso ya era un par de horas más tarde a lo que estaba acostumbrado para ir a dormir, se preguntó si Will había conseguido descansar o también se encontraba dando vueltas en la cama.

¿Era capaz de arriesgarse a descubrir la respuesta? se sentía demasiado tentado, por primera vez no se negó a sus impulsos y agradeció tener la excusa perfecta porque su closet se encontraba en esa habitación, aprovechó para tomar su pijama antes de acercarse a la cama y confirmar que, a diferencia de él, Will estaba profundamente dormido, una pequeña sonrisa se asomó en sus labios recordando las noches en las que ambos solían dormir juntos; se atrevió a acercar su mano, acariciando su rostro con delicadeza consiguiendo sacarle una sonrisa, tuvo que apartar la mirada y fingir que solo había sido una alucinación de su vista debido a la oscuridad.

¿Qué tenía que hacer para poder tenerlo entre sus brazos una vez más? retrocedió un par de pasos mientras limpiaba las lágrimas que amenazaban con salir, no podía permitirse llorar en ese momento por más que lo deseara. Salió del cuarto ¿Qué diablos se debía hacer cuando sentías que te estabas cayendo a pedazos? Se dirigió a la otra habitación, sacándose la ropa de encima para colocarse la pijama, pensando en como las únicas veces que habían usado esa cama era cuando alguno tenía que hacer un trabajo para la universidad y para evitar molestias con la luz decidían dormir en la otra habitación, en esta ocasión ninguno tenía un proyecto que hacer, simplemente no podían dormir al lado del otro.

La cama jamás se había sentido tan vacía, tan helada, era doloroso, ni siquiera el calor que su propio cuerpo generaba por naturaleza estaba siendo de ayuda, era un sentimiento que surgía en el fondo se su corazón, dejando que las raíces crecieran mientras se apoderaba del resto de su cuerpo, entonces las lágrimas finalmente salieron acompañadas de sollozos, solo quería a Will a su lado de nuevo, ya no le importaba el orgullo, no le interesaban las disculpas, ni siquiera tenían que solucionar esa estúpida pelea, daría todo lo que tenía si con eso pudiera asegurar que Will lo continuaba amando tanto como él lo hacía.

Esa noche no pudo dormir.

💭

Will apenas consiguió abrir los ojos, el frío lo estaba haciendo temblar, incluso cuando estaba cubierto con dos cobijas, vistiendo la chamarra más cálida que tenía, con una camisa de manga larga debajo ¿Cómo era posible que incluso así estuviera casi congelándose? se envolvió de mejor manera entre las cobijas, sin obtener algún cambio significativo en sus resultados, seguía sintiendo como si lo helado del exterior se deslizara entre la más pequeña grieta para irlo a atacar directamente, si tenía suerte no terminaría enfermandose, pasar navidad con gripe y en casa de su ex no era una idea que le resultara fascinante.

Escuchó la puerta de la habitación abrirse, era obvio que Warren había entrado, prefirió no arruinar su mañana, así que fingió seguir dormido para que no tuvieran que entablar una conversación innecesaria que terminaría en ambos disgustados por las palabras que el otro decía, incluso si en el fondo Will no desea a ser hiriente, sus palabras dañaban y si quedarse callado era la solución para no lastimar a alguien que seguía queriendo entonces lo haría, aún cuando ese alguien ya no lo quería.

Sintió el peso del cuerpo de Warren en la cama, el corazón se le aceleró ¿Qué estaba haciendo? una de sus manos se colocó sobre su brazo.

—¿Estás despierto? —no respondió— te estás muriendo de frío ¿cierto? —siguió sin hablar.

Pudo oírlo suspirar, antes de sentir como acariciaba su rostro con sus manos cálidas, extrañaba dormir entre sus brazos, nunca pasaba frío las noches que eso pasaba, pero no era como que pudiera pedir algo como eso, en ese momento, que estuviera acariciando su rostro ya era algo inesperado.

—Esperemos que no pesques un resfriado.

El peso sobre la cama dejó de sentirse, a la vez que su mano se alejaba con lentitud de su rostro, deseando poder tomarla y decirle que por favor no la moviera, pero eso sería delatar que no estaba durmiendo, lo cual podría generar un momento incómodo entre ambos, porque mientras para él esas caricias lo eran todos, para Warren quizás no eran más que las pruebas que delataban que no estaba tan desinteresado como pretendía, sin embargo, Will no podía considerarlo un triunfo; después de todo, el "mostrar interés" y el "seguir enamorado" no estaban ni siquiera cerca de significar lo mismo.

Pasaron alrededor de diez minutos antes de atreverse a salir de la cama, con la esperanza de un milagro de navidad, en donde gracias al espíritu o algo por el estilo, Warren estuviera dispuesto a dejar atrás esa actitud que había estado mostrando el día anterior, en el fondo sabía que eso era mucho pedir.

—El clima no parece estar mejorando —Se detuvo en seco al escuchar esas palabras de forma tan repentina.

—Te he dicho que no me gusta que hagas eso —murmuró entre dientes, si Warren tenía un segundo poder oculto no le sorprendería si ese era el súper oído.

—Tranquilo, ya no tendrás que lidiar con eso —se encogió de hombros antes de lanzarle el control a las manos—, la televisión está libre para ti.

Warren salió de la sala para dirigirse a la cocina, Will sintió como el estómago se le revolvió al escuchar aquella afirmación.

—Tal vez quiero seguir lidiando con eso —murmuró con una pequeña esperanza, pero a la vez, con un gran temor de que lo escuchara.

Se quedó de pie por un par de segundos, pero él no regresó, así que creyó apropiado sentarse en el sillón para distraer su mente con alguna película, cambió el canal de las noticias hasta encontrar uno donde estuvieran pasando películas navideñas, ver que estaban pasando que bello es vivir le subió los ánimos, adoraba esa película, en realidad, amaba todas las que estuvieran relacionadas a la navidad, cuando su madre seguía casada con Steve era casi lo único que lo mantenía con ánimos de que esas fechas llegaran, podía pasar horas sentado delante del televisor viendo todos los especiales y películas cambiando de canal en canal como si se tratara de un reto para ver cuántas podía mirar en un día.

Al principio procuró sentarse de la forma más correcta posible, recordándose a si mismo que esa ya no era su casa, pero después de media hora se encontraba con las piernas sobre el sillón, hecho bolita en uno de los extremos intentando mantener el calor en su cuerpo tanto como le fuera posible, no había dejado de temblar en todo ese tiempo, podía casi asegurar que para el siguiente día estaría estornudando sin parar.

Warren se acercó a la sala, dejando un plato sobre la mesa de noche, un desayuno sencillo acompañado de una taza de café caliente, a él le disgustaba, pero continuaba teniendo la cafetera ahí, probablemente no la había usado hasta ese día.

—Gracias.

—Si necesitas algo más, dímelo —comentó a punto de darse la vuelta para retirarse, Will lo detuvo al instante.

—Quisiera que te quedaras —recibir la mirada de Warren lo hizo entrar en pánico—, si tú quieres, es aburrido ver películas solo y supongo que no hay mucho más para hacer ahora ¿Cierto?

Él no dio respuetas, se limitó a sentarse en el otro extremo del sillón sin intercambiar palabras, concentrando su mirada en el televisor, aunque en realidad su atención estaba concentrada en Will; la forma en la que su cuerpo temblaba incluso mientras bebía de la taza caliente o como raspaba su garganta como si esta comenzara a dolerle, la forma incesante en la que movía sus piernas, tal vez en busca de generar algo de calor por cuenta propia. Terminó con la comida después de unos minutos, en uno de los cortes comerciales se levantó del sillón, Warren asumió que los lavaria como la noche anterior, pero sabía que con la temperatura a la que se encontraban lo más adecuado era no tener contacto con el agua.

—Déjalos en el lavabo, los lavaré después —pidió sin dirigirle la mirada.

—Pero...

—Está bien, no me molesta.

Will no lucía del todo convencido, pero, por lo poco que tardó en regresar era obvio que había seguido su petición, cuando estuvo a punto de sentarse lo detuvo con una de sus manos.

—¿Pasa algo? —preguntó un tanto confuso, dando un paso hacia atrás mientras se giraba para verlo.

—Acércate —pidió sintiendo que el nerviosismo se estaba apoderando de su cuerpo, incluso si nada en él lo demostraba.

Dio solo un par de pasos, Warren insistió una vez más, pero ahora Will apenas se movió de donde se encontraba.

—Mierda, Will, estoy hablando en serio —reclamó tomando su brazo para jalarlo hacia el sillón, prácticamente obligándolo a sentarse a su lado.

—¿Por qué...?

Se interrumpió a si mismo al sentir como el brazo de Warren lo rodeaba, levantó la cabeza para verlo, para darse cuenta de que él le estaba evitando la mirada, podía sentir sus latidos en la garganta, lo cual solo empeoró cuando la calidez del cuerpo de Warren hizo que el suyo dejara de temblar.

—Sé que odias el frío y si tú no dejas de ser un orgulloso, entonces tendré que hacer las cosas yo ¿Cierto?

—No tenías que...

—Quise hacerlo y necesitabas que lo hiciera, así que sí, Will, tenía que.

El silencio por primera vez no se sentía incómodo, por lo menos no en su totalidad, Will fue arriesgado y tomó la mano de Warren, porque estaba cansado de fingir que no quería entrelazar sus dedos para sentir el calor quemando su piel, que gracias a su súper resistencia para él no era algo más que encender una chimenea o la calefacción.

—Gracias por pensar en mí.

—No agradezcas eso.

—Debo hacerlo, ya no tienes un compromiso que te obligue a... hacer todo esto.

—Jamás me he sentido obligado a preocuparme por ti, Will —Su agarre se volvió más fuerte en ese instante—, lo único que he querido siempre es tu bienestar.

Eso fue todo para Will, lo único que necesitaba escuchar para romper en llanto delante de Warren, incluso si el querer su bienestar no era un "te sigo amando" era más que suficiente.

—Dios, eres tan —un sollozo interrumpió sus palabras—... Lo siento tanto, lo siento de verdad, he sido un completo imbécil.

—Will —exclamó un tanto atónito, sus emociones habían sido una explosión repentina, no esperaba tenerlo vuelto un mar de lágrimas en sus brazos, mucho menos que se disculpara en medio del llanto—, hey, tranquilo, está bien, todo está bien, solo, manten la calma —dejó las dudas de lado y apoyó una mano sobre su cabeza para ayudarlo a tranquilizarse.

—Jamás debí decir esas cosas, nunca quise decirlas, fui demasiado duro por algo tan estúpido y, sé que no tengo justificación alguna, tampoco estás obligado a perdonarme, pero no puedo seguir fingiendo que la culpa no está comiéndome por dentro —Mantenía la cabeza agachada en todo momento, se encontraba tan avergonzado de si mismo, ni siquiera era capaz de sostenerle la mirada.

—... Quiero que me digas por qué estás pidiendo perdón.

—Por todo.

—Necesito que seas específico.

Will pasó saliva, se aferró con más fuerza al cuerpo de Warren porque necesitaba sentirse seguro y, aún en la situación en la que estaban, era él la única persona capaz de brindarle ese sentimiento de tranquilo que necesitaba con tanta desesperación.

—Por las cosas que dije, nunca debí decirte que lo arruinaste todo, por haberme enojado de esa manera cuando se trataba de algo sin sentido, por haberme ido esa noche sin antes poder hablar las cosas contigo, porque te mereces esas disculpas, Warren, tú siempre eres comprensivo conmigo, pero yo no hago más que arruinar las cosas.

—¿Sabes por qué me dolieron tus palabras?

—¿Porque estaba sonando igual a mi padre?

El cuerpo de Warren se tensó, sintió náuseas al escuchar esa comparación.

—Jamás vuelvas a decir algo como eso, ni siquiera te atrevas a pensarlo.

—Es la verdad, sonaba igual que él, actúe igual que él, me di asco a mí mismo, Warren, estaba tan asustado de convertirme en él, pero resulta que es algo que llevo en la sangre, al parecer.

Con la mano libre levantó el rostro de Will, obligándolo a sostenerle la mirada porque no podía creer las palabras que estaban saliendo de su boca, era doloroso saber que él genuinamente creía lo que estaba diciendo.

—Dios —exclamó apretando los ojos con algo de fuerza, su cabeza comenzaba a doler—. Quiero que tengas algo claro, Will, tú no eres y jamás serás como ese hombre —Acarició su rostro con delicadeza—. Dolieron porque venían de ti, estabas enojado porque decidí salvarte la vida solo podía pensar ¿Qué diablos tenías en la cabeza? estabas dispuesto a arriesgar tu vida en nuestra primera batalla contra un villano solo porque no querías recordar que éramos un equipo.

—No se trataba de eso.

—Es lo que entendí después —hizo una pausa sintiendo como su estómago se revolvía—, cuando te fuiste lo único que podía hacer era pensar ¿Qué hice mal? ¿Por qué me dejó? ¿Qué fue lo que dije? pero no se trataba de nada de eso ¿Cierto? se trataba de la batalla, esta no era para ti nuestra primera pelea, era tu primera vez siendo un héroe y tenías que darlo todo.

—Estaba aterrado.

—Lo sé, querías conseguir una gran hazaña, porque...

—Quizás de esa manera —las lágrimas volvieron a descender por sus mejillas antes de sollozar— conseguiría que no me compararar con "El Comandante" estoy harto de ser visto como su hijo, Warren.

—¿Creíste que no iba a entender eso?

—Es solo...

—Sé lo horrible que es ser señalado de por vida debido al legado que tu padre dejó —Deslizó su mano por su espalda, de arriba a abajo en un intento de asegurarle que todo estaba bien, que no tenía razones para sentirse en riesgo—, pero eso es algo que nosotros debemos cambiar y, por más que quisiera, no ocurrirá de la noche a la mañana, quizás incluso no pase nunca, porque siempre habrán personas que te vean como el hijo de quien alguna vez fue el héroe más reconocido del país y a mí, como el hijo de uno de los peores villanos que pudieron existir; incluso si logras miles de hazañas más grandes que las de él, sin importar cuántas vidas llegue a salvar o cuántos villanos derrote; no podremos cambiar el pensamiento de todos ¿Y sabes qué? al diablo con ellos.

—Siento que estamos en preparatoria otra vez.

—Esta es mi manera de regresarte el sermón que me diste en el baile de graduación.

Will soltó una ligera risa al recordar ese momento, se había trabado tanto con sus palabras que Warren tuvo que callarlo con un "sí entiendo" incluso cuando ni siquiera él estaba entendiendo que rayos intentaba decir, pero las intenciones ahí estaban y Warren pareció apreciar su intento fallido de subirle los ánimos.

—Quiero ser reconocido por ser yo.

—Lo conseguirás, Will, solo debes ser paciente —le dio un ligero golpe en la mejilla— y recordar que soy tu maldito compañero, así que no te pongas el peso de la ciudad sobre los hombros solo a ti.

—¿Realmente quieres seguir siendo mi compañero después de esa terrible primera batalla?

—Quise seguir siendo tu novio incluso después de esa declaración tan torpe que hiciste —Sus miradas se encontraron por un segundo y las sonrisas en sus rostros se borraron—, aún quiero seguir siendo tu novio, Will.

—¿Estás hablando...?

—Jamás había hablado tan en serio.

Will lo abrazó con tanta fuerza que por un segundo Warren sintió que iba a romperle los huesos.

—Dios, no sabes lo mal que la he estado pasando todo este maldito mes.

—¿Se trata de una competencia? —preguntó dejando que su voz se quebrara finalmente, correspondiendo al abrazo permitiendo que las lágrimas salieran— porque tal vez pueda ganarte.

Will se separó del abrazo para verse cara a cara con Warren, fruncía el ceño como si tratara de expresar sin palabras un "¿En serio vas a decir eso ahora?" aunque la sonrisa temblorosa en sus labios dejaba claro que tomarse esa situación con un poco de humor era lo que le había hecho falta.

—Eres un tarado.

—No, en esa creo que sí me ganas tú.

Agachó un poco la cabeza dejando escapar una carcajada, extrañaba oír sus comentarios estúpidos, le gustaría poder decir que sería más fácil enumerar cuáles cosas no echaba de menos, el problema era que tardaría más encontrando alguna cosa que poner en esa lista; pero sobre todas las cosas había una que extrañaba más y ya no había razones para seguir conteniendose, incluso si se sentía extraño hacerlo luego de estar un mes separados, no pensaba seguir conteniendose, estaba harto de tenerle miedo a sus propias emociones.

Se inclinó unos centímetros y, sin dejar tiempo para que Warren reaccionara, unió sus labios, porque extrañaba la sensación que le dejaba besarlo, colocó sus manos sobre sus hombros para tener un apoyo, sintiendo como los dedos de Warren se alejaba de su rostro, tomándolo por la cintura con ambas manos para atraerlo hacia su cuerpo, una manera de decirle que no se detuviera porque ambos estaban igual de desesperados por ese beso, lo necesitaban como si llevarán días sin dormir y finalmente lograran conciliar el sueño.

Will fue quien rompió el beso, quedándose lo suficientemente cerca como para que sus respiraciones chocaran entre si, la de Warren siempre era cálida, lo cual hacía que Will recordara la vez que le preguntó si podía escupir fuego como un dragón, una sonrisa se asomó en los labios de ambos antes de unir sus frentes manteniendo los ojos cerrados sintiendo una especie de paz y calma que creyeron que habían perdido, volvieron a besarse, solo la unión de sus labios por un par de segundos, lo hicieron una vez más después de esa y lo repitieron al menos otras dos antes de darse otro beso adecuado.

Era como si, después de lo que se sintió como un infierno, hubieran conseguido la oportunidad de volver a entrar al paraíso y ahora no tenían pensado abandonarlo.