Chapter 1
Notes:
Antes de leer, información importante:
Este fanfic está inspirado en la skin de Regulus para Saint Seiya Awekening. Ya se encuentra completo, son 25 capítulos + epilogo. Sera subido un capítulo por semana. Se estará publicando en simultáneo en Wattpad.
Etiquetas de parejas y personajes que aparecen en la historia no serán agregadas debido a que representarían spoilers.
Mando un agradecimiento especial para LaurenRamirez ya que al participar en el boxeo me facilito mucha información útil a la hora de realizar este fic, no obstante, no soy un experto en ciertos temas tocados por más que investigue, así que no lo tomen como una realidad absoluta.
Chapter Text
El sonido del cronómetro llamó su atención, tomando uno de los guantes de cocina para destapar la olla, primero dejando que el humo se disipara mientras echar las verduras ya cortadas sobre la carne cocinándose. Aún no terminaba de salir el sol, y aun así ya se encontraba pensando acerca de las actividades que tendría esa misma noche, pero primero debía concentrarse en empezar bien el día.
Con ese pensamiento tomó aire, aprovechando que ya había terminado de cocinarse el arroz para buscar los envases, empezando a acomodar la comida de cada uno. Uno para su pareja y el otro siendo suyo.
—Buenos días. — Con una sonrisa recibió a su pareja, notando como este pasaba sus manos por sus ojos aun con sueño sobre los hombros. Tapando la boca al emitir un largo bostezo.
—Buenos días pequeño rey. — Lo primero que hizo fue buscar una taza de café caliente. Mirando por el rabillo del ojo la silueta de su pareja terminando de cocinar, sonriendo sutilmente. Regulus le señaló a la mesa donde estaba ya su desayuno servido sabiendo que no tardaría en despertar. — Deberías volver a la cama un rato después de cocinar, tienes una competencia está noche.
—No te preocupes por eso, Mani. — Con seguridad le guiño el ojo, dejando de lado por cierto tiempo lo que tenía en el sartén para dejar lo que le había hecho para desayunar en la mesa. —¿Vas a poder asistir? Está de más decir que tu presencia me daría suerte. — Ante el coqueteo de su novio el mayor sonrió.
—Mi turno debería terminar cerca de las 6, así que, si no sale, o, mejor dicho, llega un imprevisto en el hospital debería poder salir temprano para irme contigo, de lo contrario haré lo posible para acompañarte. — Expreso. Acercándose para dejar un beso sobre la frente de su pareja, antes de sentarse a desayunar.
—Gracias. Espero ganar, debo mantener mi racha de victorias así que si gano. Quiero que mi novio me vea. — Bromeó con una voz dulce y coqueta, mientras revisaba lo que tenía en el fuego. Terminando de emplatar.
—Sé que ganarás. — Tomando un fuerte mordisco de su sándwich le aseguro.
—No hables con comida en la boca, se supone que eres profesional. —Ambos rieron ligeramente ante lo dicho. —¿Te parece si hago un postre? Para la noche o para mañana, como tú prefieras.
—¿Seguro? No suena mal, me gustan mucho como cocinas en general, pero... — Regulus lo interrumpió. Entregando otra taza de café.
—Lo sé. Prefieres que descanse para la pelea de hoy.
—Práctica y respira. Amo tu confianza, pero no puedes valerte de eso.
—Hecho. Igual, sabes que lo iba a hacer de todas formas. No olvides llevar el pase. — Manigoldo solo le sonrió, terminar de comer a gusto. Regulus apago la cocina, al haber terminado. Entregando a Manigoldo su almuerzo de ese día.
Después de desayunar, una vez Regulus se quedó solo, el reloj marcaba las 7:32 de la mañana. Estiro suavemente su cuerpo como primera acción, no tenía sueño como para acostarse a dormir unas horas, tampoco tenía tanta hambre.
Así que, sin pensarlo mucho subió a su cuarto a cambiarse de ropa. Tenía la intención de salir a trotar como primer calentamiento del día, tomando sus llaves para partir.
Regreso cerca de las 9 de la mañana, donde por fin desayuno con tranquilidad. Mirando su teléfono mientras comía. Desde hace unos días en sus redes se podía sentir la emoción del público por esta final de boxeo. Cada uno apostando a su boxeador favorito. Él, que era comparado con un león fuera de control por cada victoria que acumulaba parecía ser el favorito de muchos.
Dejó de prestarle atención cuando le llegó un mensaje de su vieja amiga.
—Buenos días, Regulus, ¿Ansioso? Mucha suerte esta noche.
— Buenos días, Connor. La verdad, no mucho. Ya llega un momento en que te acostumbras a subir al ring con normalidad. — Le respondió. No tardó más de 20 segundos en responderle el mensaje.
—Has mejorado mucho desde que empezaste, me alegra por ti. Tengo trabajo así que no puedo hablar mucho. Suerte.
—Gracias, suerte en el trabajo también. Y si ves a una persona con intenciones de ser rompe hogares ligando a mi novio, me avisas. — Él no lo sabía, pero del otro de la pantalla, Connor rio bastante a gusto.
En fin. Dejando el teléfono de lado, lavo los platos, quería dejar todo lo suficientemente arreglado. La siguiente llamada que recibió fue de su manager, pidiéndole su presencia a cierta hora específica, nada raro. El escenario donde pelearían sería un ring a poco menos de 2 horas de distancia de donde vivía.
Como era su costumbre tomaría la tarde para el calentamiento. A las 4 debería encontrarse tanto con su entrenador como con su manager.
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En una sala vacía, ambos hombres esperaban la presencia del joven rubio. Por su tensa relación el silencio era ligeramente incómodo, no estaban acostumbrados a hablar más de lo necesario, lo que hacía más notorio el sonido de las agujas del reloj en lo que esperaban.
Eran un rubio de complexión delgada, Asmita, quien tomaba el papel del manager. Y del otro lado un hombre fornido de cabello blanco, Hasgard. Quien se ha encargado del entrenamiento de Regulus desde su primer día.
El hombre rubio destapó un envase con peras en almíbar, tomando ligeramente una para llevarla a su boca donde por fin se animó a romper el silencio.
—¿No vas a decir nada?
—No tengo mucho que decir, igual sueles pasar mi opinión por alto. —En voz gruesa se volteó hacia él, arqueando las cejas ligeramente.
—Perdona, pero sabes que soy muy perfeccionista con las redes que manejo. —En falsa humildad se lamió los dedos, llevando otro dulce trozo de fruta a su boca. —Puedo asegurarte de que no importa si gana o pierde, hay muchos inversores queriendo colaborar con Regulus, su imagen se hizo famosa. Me llegaron un par de llamadas esta mañana y en la noche.
—Que alivio... Solo debo recordarte que, espero que ninguno de esos colabores sean de bebidas energéticas. Esas...
—Cosas tienen tanta cafeína, azúcar y productos químicos que solo son veneno vendido bajo una falsa idea de beneficio. Lo sé, lo sé. —En burla imitó el tono que solía usar el hombre musculoso, sonriendo sin culpa alguna ignorando la mirada del hombre sobre su cuerpo. —Todos los que han llegado han sido rechazados, te lo debo respetar por lo menos después de cuidar tan bien el físico de la estrella.
—Gracias. —Volteo los ojos. Nuevamente hubo silencio. Para fortuna de ambos, en menos de media hora Regulus llegó a donde estaban.
De forma casi coordinada Hasgard se movió para buscar su uniforme, mientras tanto Asmita buscaba entre sus bolsillos un teléfono que procedió a entregarle a Regulus antes de que pudiera disculparse por la demora.
—Una foto para los fans enmarcando tu mejor sonrisa. ¿Te parece? —Regulus asintió. Alzando la cámara, tomándose una foto con el pulgar levantado, mostrando el contorno de sus colmillos para completar la imagen. Volvió a entregar el teléfono, Asmita cambio de aplicación para mostrarle los inversores interesados.
>>Te recomendaría darles un vistazo en este momento y aceptar mañana los que más te interesen. —Marcas de ropa, de equipo deportivo, incluso restaurantes y similares.
—Regulus. —Volteo en dirección a la voz de Hasgard. Entregándole su traje blanco con detalles dorados. Portando en la parte del cuello de la chaqueta un pelaje que le daba la ilusión de melena, junto a la hebilla del león. El público le dio la imagen de León sin correa y él la aceptó.
>>Espero no te moleste que haya mandado a fabricarte uno igual, el que usabas ya estaba muy gastado y teníamos miedo de que se rasgara en media pelea.
—Gracias. Me alegra cuando se ponen de acuerdo. —En broma les dijo. Tomando el traje para ir a cambiarse.
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—Un gusto recibirlos durante los acontecimientos de esta noche, damas y caballeros. —El presentador dijo desde su cubículo, las luces se empezaron a atenuar, solo iluminando para darle su presentación a ambos luchadores. —Denle una bienvenida a la promesa del boxeo moderno en esta zona, entrando en la categoría de peso mediano y logrando escalar lleno de victorias hasta esta, la categoría de peso pesado donde peleará por primera vez.
Una vez dicho esto, Regulus se sostuvo de las cuerdas tomando impulso para saltar hacia él ring.
>>Del otro lado, alguien que ya hemos visto varias veces lleno de tantas victorias como derrotas, Ryūji. —Un hombre de una apariencia que parecía indicar una edad similar a la de Regulus saltó al Ring. —El que gane 2 de 3 rounds, o consiga más puntos en el caso de empate, cada round con una duración de 3 minutos. Gana está noche.
La campana sonó, y manos hombres empezaron su encuentro con varios espectadores cerca.
Entre ellos, un hombre rubio que parecía analizar a ambos contrincantes, sabiendo que pelearía con quien ganará.
A su lado. Un hombre de cabellos largos, sedosos y de un negro bastante oscuro contrastando con el brillante color azul de sus ojos, era una persona que llamaba la atencion. De todas maneras, este solo miro en dirección del rubio a su izquierda sin decir nada, como si esperara a que el volteara a verlo a la cara. Este hombre mantenía una expresión tan seria que parecía sombría.
Sonriendo una vez volvió a mirar al combate. La campana sonó, dando a Regulus como ganador del primer round. Este, entre comillas novato, parecía tener una muy buena ventaja. Era una completa bola de nieve que solo se estaba haciendo más grande.
—¿Pasa algo Rabamanthys? —preguntó sin voltear el rostro al escuchar la clara queja del hombre, Regulus había salido victorioso en su combate. Rabamanthys, no se dignó a responder, al contrario, solo se levantó en dirección a su vestidor sin importarle quién ganaba o perdía.
O eso aparentaba.
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—Felicidades pequeño rey. —Como prometió, Manigoldo logró asistir al combate y por el pase que le colgaba del cuello tenía la autorización para pasar a los vestidores pudiendo ver a su novio con mayor privacidad.
—Muchas gracias. —Manigoldo le entregó una venda para el sudor y un filtro con agua. Mirando sutilmente, no parecía tener algún golpe de carácter profundo. —¿Lograste ver todo verdad?
—Desde que te presentaron. Dime, ¿Fue difícil? No parecía serlo.
—Que halagador, pero claro que lo fue, tenía mucha fuerza ese hombre. Siento que tuve suerte para derribarlos la primera vez. — En el segundo Round ninguno logró derribar al otro. A lo que, los jueces decidieron concederle la victoria a Regulus por haber tenido la mayor cantidad de puntos. Al ser que peleó mejor.
>>Debes ser un poco más humilde respecto a la fuerza de tu novio. — Manigoldo río de forma suave. Regulus le imitó con mucha facilidad.
—Lamento tenerte mucha fé.
—Fuera de bromas. No miento tampoco, fue un muy buen rival. Ya quiero ver a quién sigue.
—Suerte, si ganas. Me encargare de darte un gran segundo premio.
—Como haces cada victoria, lo acepto pero podrías ser un poco más original.
—¿Ya terminaron de coquetear? — La voz de Asmita se encargó de romper su atmósfera. Parándose frente a la pareja, ignorando la pequeña risa de Hasgard que por ese momento prefirió quedarse al margen. —Deben dejar de olvidarse que estamos acá. Pero fuera de eso, no tardaran en llamarte para la última pelea de la noche. Los espectadores en redes parecen al borde del asiento.
—De lo poco que vi, ese hombre también tiene fans. —Cruzándose de brazos Manigoldo miro hacia Asmita. Este asintió lentamente. —¿Radamanthys se llamaba no? Si entendí bien tiene ya varios años.
—En efecto. ¿Listo Regulus?
—Listo. — Tomándose un fuerte trago de agua les aseguro. Yendo en dirección a Hasgard para que lo revise antes de salir. Y como si los estuviera esperando la campana no tardó mucho en sonar. Llamando a ambos combatientes.
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Ya habiéndose dado la presentación de ambos contrincantes, Regulus y Rabamanthys se miraban fijamente. Normalmente era Regulus quien conseguía la ventaja para el primer golpe, no obstante al darse cuenta de cómo solía buscar dicha ventaja Rabamanthys no quería darle tiempo de reaccionar. Sin pensarlo, apenas escuchó la campana que daba inicio a la pelea tomó impulso para atacar. Lastimosamente no lo logró, Regulus se impulsó hacia la izquierda evitando el golpe.
—Enserio eres una rata veloz. —Era agresivo, apretando con frustración los dientes solo viendo como Regulus buscaba y lograba bloquear sus golpes.
—Prefiero ser comparado con un felino. — Dio un paso al frente, alzando el brazo para golpear pero sin lograr asestar nada. De momento era un combate parejo.
El primero en tocar el suelo fue Regulus, para la enorme satisfacción de su rival. No importando que Regulus se pusiera rápido de pie sin dar la oportunidad de empezar el conteo regresivo. Parecía confiado en ser quien detuviera la bola nieve antes de que se hiciera más grande.
—Debes respirar Manigoldo. — Hasgard le dijo, poniendo la mano en su hombro logrando que lo mirara. Manigoldo parecía experimentar tener el corazón latiendo fuerte por la presión. —Es cierto que Regulus empezó mal. Pero aún faltaba mucho. ¿O no decías que le tenías fé?
—Claro que se la tengo. Porque me preocupe no hace que no ansíe ver como lo deja en el suelo.
—Lo entiendo perfectamente, desde que me preste a ser su entrenador he aprendido mucho junto a él.
—Creo que esa historia no la sabía.
—Será en otro momento. Mira, Regulus ya empezó a retomar. —En ningún momento la miraba del peliblanco se separó del ring, con esas palabras Manigoldo tomó aire, nuevamente al ring con suma atención.
—¿Queda un minuto para terminar el round no es así? — El entrenador asintió.
Golpes iban y venían con bastante fuerza. Quien ganara se iba a llevar el puesto del nuevo campeón de la categoría. Rabamanthys iba confiando, ya que el anterior campeón fue derrotado por él hace pocas rondas.
Era difícil verles las caras a esa distancia, lo poco que se distinguía era una expresión neutral de parte de Regulus, moviéndose con agilidad evitando que lo arrinconaran en un punto donde estuviera desprotegido. Como si sus oídos solo pudieran prestarle atención al latido de su propio corazón y su miraba los movimientos ajenos.
Su contrincante por otra parte, parecía verlo con cierto fastidio. Más no sabía leer si lo veía como menos o no.
Radamanthys buscó golpearle en el rostro. Apretando los dientes más fuerte con fastidio al ver que solo logró esquivar el golpe si no también aprovechar para darle un golpe en el pecho que lo deje en el suelo, golpeando su cabeza contra las cuerdas.
—Eres un... —El pecho de Regulus subía y bajaba agitada, su contrincante busco abalanzarse contra él pero el golpe lo dejó lo suficientemente mareado para quedar en el piso nuevamente a son de 3 golpes. La cuenta regresiva empezó. Solo se escuchó un: "10...9...8...7...6...5...4...3...2...1"
—El contrincante no puede continuar, el ganador de este torneo es Regulus. Denle un aplauso por su victoria peleando en la categoría por primera vez. ¡Ha sido un Knockout! —El presentador dió su veredicto. Regulus volvió en sí, a nada de saltar para celebrar.
Radamanthys por su parte, colocó su mano en su mandíbula usando la otra mano para sujetar las cuerdas tratando de mantenerse de pie, mirando con odio al más joven. Solo que, yendo a su vestidor buscando no llamar la atención. Hecho que, logró sin contratiempos.
—Debo decir que no lo hiciste nada mal. — La voz de su manager lo sacó de su ensoñación, vendando los golpes que recibió del más joven. La realidad era que no le estaba prestando atención al manager, solo llegando a captar la paga que se llevaría como premio por su segundo puesto.
>>Parece que pega fuerte el chico. — Radamanthys volteo a ver despectivo a su manager, apretando inconsciente el vendaje de su brazo.
>>Siempre has sido mal perdedor, mejor quita esa cara que mañana debes firmar con algunos colaboradores. — Lo dejó solo tras dejarle claro eso. A veces era difícil colaborar con Rabamanthys. Este, se paró, dando un fuerte golpe al saco de box que disponían para los precalentamientos. Un golpe tan fuerte que el saco terminó columpiándose. Soltando aire con mucha frustración, por no decir irá ante el resultado.
Estaba de más decir que se sentía humillado, y al darse cuenta ya todos los concursantes se estaban yendo. Radamanthys miró fijamente a Regulus irse, seguidamente, mirando fijamente el objeto colgante hasta cansarse no logrando aplacar sus emociones en él.
Buscando entre sus cosas una chaqueta, una gorra, algo para cubrir parte de su rostro sabiendo que siempre dejaba algún cambio de ropa. Cerrando la puerta sin alguna delicadeza. Acechando.
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—Que orgulloso me pones pequeño rey. — Saliendo del establecimiento, la pareja se mantenía contenta. Dedicándose una que otra mirada, inconscientes de quién les observaba por la espalda.
—Gracias. Tu más que nadie sabe lo que me esforcé para llegar hasta acá. —Un poco avergonzado después de las felicitaciones, y recibir el trofeo que verificaba su triunfo, estando de más decir que habían sido televisadas. No pudo evitar mirar el premio en sus manos, dónde su rostro se reflejaba tenuemente.
>> Aunque siempre fuí con la disposición de ganar, creo que el sentimiento de la victoria tarda en procesarse. — Río por lo bajo. Manigoldo lo rodeo con su brazo, besando su rostro.
—Ya que tanto Hasgard como Asmita te pidieron que descansaras físicamente por el resto de la semana. ¿Qué te parece si lo celebramos como se debe?
—Suena perfecto. Iré buscando condones para cuando salgas del trabajo. —Bromeo. Guiñando su ojo, de los labios de Manigoldo sonó cierto quejido.
—No pequeño rey, te daré lo que mereces. Solo sexo seria muy aburrido y yo no soy fan de eso.
—Entonces sorprendenme. — Inclinó el rostro en dirección a su pareja, besándose por unos segundos, subiendo al auto del mayor. Manigoldo ya tenía planes para llevarlo a comer independientemente de cómo terminará.
—Espero tengas hambre. — Le hizo saber a medio camino, con una sonrisa casi que tatuada en el rostro porque era imposible negar que le llenaba de dicha saber que había ganado.
Se detuvieron frente a un restaurante, por la hora eran pocos los clientes aunque no se podría decir que estuviera vacío.
—¿Porque siento que ya tenías reservado? — Cuestiono Regulus al verlo.
—Aquí no se necesitan reservaciones, se ve muy ostentoso pero no lo es. Me aseguré bien de eso y de que la comida fuera buena. — Le hizo saber, sin más preámbulo entraron y ordenaron.
Fuera del restaurante, cierta persona miraba fijamente. Hizo bien en seguirlos, notando como muy pocas personas caminaban a su alrededor. Sabiendo que solo tenía una pequeña oportunidad para salir bien librado, el escenario le daba esperanzas de mayor posibilidades de éxito. Podría salir bastante rápido si sabía moverse, supondría que su mayor problema sería él médico que lo acompañaba. Dependiendo de quien saliera primero podría deshacerse de una molestia rápido.
Pasaron los minutos en los que se mantuvo cerca de la entrada. Al verlos salir fue ese el momento donde aprovechó. Siendo Manigoldo el primero en salir le servía perfectamente, tomándolo del cuello para darle un rápido y fuerte golpe en el estómago, asegurándose de dejarlo sin aire, y seguidamente lanzarlo al suelo.
—¿¡Que mierda!? — Regulus rápidamente se puso a la defensiva al captar el peligro. En situaciones normales iría en busca de confirmar la seguridad de su pareja, pero tenerlo frente no se lo permitió. Tomando del brazo a su atacante cuando estaba por impactar su puño contra su cara.
Su atacante por otro lado, aprovechó su mala postura para patear en dirección a sus piernas haciéndolo caer de costado, no perdiendo el tiempo para dar más un fuerte pisotón en la pierna derecha, sin mostrar indicios de contenerse. Tan fuerte que le arrancó un grito desgarrador cuando su tobillo y parte de la tibia empezaron a crujir, todo pasando en cuestión de segundos.
—Oye animal, ¿Que mierda te pasa? —Sosteniéndose el estómago, la rabia inundó su cuerpo. Tanto que el dolor pasó a segundo plano, solo concentrándose en tomar a Regulus en brazos y llevarlo al hospital.
Antes de siquiera tratar de hacer su intento de escapar, Manigoldo se levantó. Aun con el dolor en el estómago, y el mareo al quedarse sin aire. Terminó tomando al hombre del cuello con la suficiente fuerza para estampar el cuerpo ajeno contra el suelo, empezando un forcejeo en lo que llegaba el equipo de seguridad llamado por los administradores del restaurante al escuchar al alboroto. Pero aún con eso Manigoldo se negó a dejar de golpearlo en el rostro.
Solo cuando recordó los sollozos de Regulus, fue capaz de soltarlo. Haciendo fuerza para tomar a Regulus entre sus brazos, llevándolo al hospital.
Chapter 3
Notes:
Un poco tarde por el mantenimiento que hubo, pero espero lo disfruten.
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Cuando el reloj marcaba las 2 de la mañana el sonido de un fuerte golpe seguido del estruendo provocado por el cuerpo de un hombre golpeando contra suelo se hicieron notar en esa oficina, su exterior se encontraba vacío. Lo que facilitaba las cosas para cierta persona.
—Señor Hades...
—¡Cierra el hocico! —Su manager, el gran señor Hades. Le hacía honor a su nombre compartido con el dios del inframundo griego, mostrando una postura de autoridad que dejaría aterrada a cualquier persona. Tomando el cuello al hombre para seguidamente dejarlo estampado contra la pared. Parecía disponer de una fuerza sobrehumana en ese momento, pero la realidad era otra.
>>Debería preguntar en qué cosa pensabas al hacer tal cosa, pero ¡Sorpresa! Es obvio que no pensabas. Hay cámaras en todo el estadio, pueden y van a expulsarte de todo deporte gracias a tu actitud de mal perdedor. Siempre has sido así pero hoy cruzaste un límite. —Alzó la voz. El hombre se retorció debido al agarre en su cuello.
>>Mírame a la cara cuando te estoy hablando. — Empezando a temer por su vida, Radamanthys se vio obligado a responderle. Arrepintiéndose rápido de haber abierto la boca.
—No volverá a pasar, prometo que... — Hades lo lanzó contra el suelo otra vez, cayendo sobre la mesa de la oficina a un lado del hombre de negocios. Rompiéndola en el proceso.
—¿Prometes? ¿Prometer que? Yo no voy a dar nada por ti. Te recuerdo, soy tu manager. Metí dinero, metí influencias, metí esfuerzo en consolidar tu carrera. Con esto la acabas de echar a la basura y yo no voy a perder dinero y mucho menos el prestigio que he construido por un idiota haciendo berrinche.
—Pero señor...
—Cállate, o me aseguraré de que te vayas a prisión por ataque premeditado y actitud antideportiva. Pero considero que como vives del deporte, ver donde te caes muerto es un mejor castigo. Ya que está de más decir que estás despedido. Lo cual es triste, muchos patrocinadores estaban interesados en tu imagen. Dinero y carrera no te iba a faltar después de esta noche. — Espeto, acomodando su camisa como un gesto de recobrar su postura, mirando con indiferencia al rubio.
>>Lárgate y no vuelvas a verme. Suerte en el puticlub de mala muerte donde termines. — Sin poder pararse debidamente, frustrado, humillado y con dolor en cada músculo el rubio se fue sin poder apartar su vista del suelo.
En soledad, Hades mandó a pedir agua y alcohol. Ya no daba caso, dormiría en el día. Tomaría esa noche para arreglar ese desastre. Sacando un trozo de tela de sus cajones limpio con sumo cuidado la sangre que quedó sobre los anillos en sus dedos, minutos antes de ser abierta la puerta. Una mujer de cabello negro, porte elegante y atractiva entro, siendo su primera reacción exclamar al ver el escenario en que se encontró.
—Asumo que alguien quiso pasarse de listo. — Pocas veces había visto a su jefe así. Cerrando las puertas a sus espaldas para dejar el vino y una copa sobre el escritorio, sentándose en uno de los muebles que había en la oficina. Sacando su tableta.
—Radamanthys. Un idiota que ya se encuentra despedido. Voy a necesitar tu ayuda con 2 cosas. De la primera me quiero encargar yo mismo en persona. — Dejando la tela de lado, miro sus anillos brillando antes de mirar en dirección a la mujer.
—¿Puedo preguntar qué ocurrió para romper una mesa? Y, ¿Va a querer algo en específico para reemplazarla?
—Lo que sea está bien, no quiero darme dolores de cabeza por una mesa. — Se sirvió una copa de vino, tomando un trago muy ligero. —Radamanthys acaba de mandar a su contrincante al hospital. Lo primero que necesito es que me ayudes con un contrato, lastimosamente necesito dar la cara por él.
—Entendido. Supongo que lo segundo será que mueva los reclamos para expulsarlo del deporte.
—No realmente. — La mujer miró fijamente a Hades.
—No lo entiendo. Sabe que él puede buscar otro manager, y seguir participando.
—Exacto, yo lo que quiero es que se arrepienta verdaderamente por lo que hizo, no creo que una prisión sea el escenario correcto para eso. — Hizo un silencio para tomar un largo trago de su copa. —No me malentiendas, si deseo que formules varios reclamos contra él, siempre ha tenido varias actitudes que le pueden jugar en contra las cuales están registradas. Como él será el primero en ser señalado por el incidente de Regulus, eso lo perseguirá hasta que el comité deportivo haga oficial su expulsión del deporte.
—¿Está seguro de que hay suficiente material en su contra? Su imagen mueve masas. — Aun con lo cuestionado, ya se encontraba recopilando las pruebas para hacer lo pedido.
—Confío en ti para eso. — Ambos sonrieron.
—No lo defraudaré entonces. ¿Un estimado de la proximidad con la que necesita el contrato con Regulus? Y más importante, ¿No prefiere que vaya yo en su lugar?
—Más tardar mañana en la noche. Y no, quiero atender esto de forma personal.
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Manigoldo apretada con fuerza la mandíbula, rememorando con dolor los últimos minutos. Sabiendo que Regulus estaba inconsciente a unos metros de él. Mientras tanto la ansiedad se lo estaba comiendo vivo. Moviendo su pierna una y otra vez.
—Manigoldo... — La voz de la rubia le llamó la atención. Reprochando su comportamiento, pero si era honesta, no podía culparlo. —¿Puedes relajarte? Tienes una parte del abdomen inflamado. El golpe te saco el aire, aun mareado fuiste capaz de traer a Regulus, ponerte así no te ayudará.
—¿Qué quieres que haga entonces? — Seco le respondió negándose a mirar a la chica, Connor solo suspiro. Acercándose para poner su mano sobre el hombro de Manigoldo.
—No puedo criticarte por tu reacción según lo que me contaste, pero no sé si a Regulus tampoco le gustaría verte así. — Por la confianza que se tenían, fue inevitable para Manigoldo romperse, permitiéndose sollozar. Apoyando su mano sobre su cara.
—Odio saber que está así. Ojalá hubiera estado más alerta para evitar eso. Pero ese malparido... — Apretó los puños con rabia. —De no ser porque lo vi desmayarse hubiera seguido golpeando el rostro de ese tipo hasta dejarlo inconsciente. — Se secó las lágrimas, permitiendo que Connor lo abrace.
—Te agradezco por llamarme entonces. Tu más que nadie sabe la calidad de los médicos acá, y como son los procesos en una ruptura de tibia. Solo tenemos que esperar.
—Sigo sin poder mantenerme tranquilo. — Volvió a suspirar. Dejándose caer sobre la camilla, buscando con la miraba un reloj cerca para ver la hora.
—Te recomiendo que tampoco te culpes, él no está con una pierna rota por tu culpa.
—No me estoy culpando. De no estar yo, no quiero pensar en cómo estaría. — Ella sabía que era verdad. Tampoco lo quería pensar.
—Te recomiendo dormir. Es muy posible que a primera hora podamos verlo.
—De acuerdo. Pero ¿Puedo pedirte una cosa?
—Depende.
—Si tienes el cargador de tu teléfono, agradecería que puedas cargar el mío. — Volteando el rostro ligeramente le pidió, aunque se mantenía ligeramente inexpresivo fue suficiente para que Connor sonriera.
—Estás de suerte. Porque lo tengo conmigo.
—Gracias. — Tenía el teléfono en el bolsillo, entregándolo. Le tomó mucho tiempo, pero logró cerrar los ojos y respirar tranquilo.
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Al momento de abrir los ojos sintió su cuerpo sudando frío, obligándolo a volver a cerrarlos. Se sentía mareado, y con un dolor físico que no se comparada al de ninguna pelea sobre el ring. Los recuerdos de lo ocurrido llegaron frescos a su cabeza, así que entendió rápido al darse cuenta que estaba sobre una camilla de hospital.
Hizo un sonido agotado mientras pasaba una mano por sus ojos terminando de despertar. Su pierna ya se encontraba enyesada, apoyada sobre sobre un soporte de tela, y levantaba sobre la camilla a la prudente distancia. Mirando a su alrededor, no le quedó más remedio que esperar a que lo vinieran a revisar.
—Ese malparido... — Mascullo. Relajando su cuerpo sobre la calma viendo que no tenía opciones. Cuando pudo saber la hora eran cerca de las 11 de la mañana, siendo un doctor que entraba para revisarlo.
—Ya despertaste. Ah... Déjame traerte algo para que te asees mientras que llamo al señor que te atendió, el te pondrá al día. — Le indico con una sonrisa, aunque su lenguaje corporal indicaba que estaba nervioso.
—Ah, eres un pasante.
—Si. Mis primeras prácticas. Si me permite dejar las formalidades de lado... Tengo un amigo que es fan tuyo, el desgraciado me arrastró más de una vez a ver tus peleas en directo. — Regulus sonrió, una anécdota que le parecía tierna de saber.
—Vaya, lo lamento. Pero si te puedo pedir una cosa, ¿Puedes tener mi estancia aquí en secreto?
—¿Crees que quiero tener a ese desquiciado encima mío queriendo que le ayude a verte? Creo que me pueden expulsar de la carrera por eso.
—Si mal no estoy, eso sería en el peor de los casos. Pero gracias. ¿Así de fan es?
—Bastante. No soy fan del boxeo pero no me aburro viendo tus combates.
—Es un honor entonces. — Le extiende el pulgar con una sonrisa, el chico seguidamente se retiró. En menos de 10 minutos regresó al cuarto entregando un cepillo de dientes nuevo y un plato con agua para que por lo menos se lave la cara. Haciéndole saber que no tardarían mucho en venir a ver su pierna. Máximo unas horas, ya que no sabía si el médico encargado seguía en servicio.
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—Pequeño rey. — Manigoldo y Connor no tardaron mucho en ser avisados sobre que despertara. Manigoldo tomó la mano de Regulus como primera acción, besando su superficie feliz de verlo despierto. —Lamentamos tardar, apenas supimos que despertaste decidimos ir a buscarte algo de desayunar.
—Gracias. — Entre ambos le entregaron un café y un plato con pasta acompañado con panes tostados. Comiendo de forma lenta. —¿Puedo preguntar como esta exactamente mi pierna?
—A modo de buenas noticias, no te rompiste ningún hueso, pero los golpes fueron tan bruscos y consecutivos que tienes figuras bastante grandes en varias partes de la tibia y el peroné. De paso tu tobillo está inflamado ya que parece que ese animal quería romperlo pero por suerte no pasó a mayores. No obstante eso puede retrasar tu recuperación.
—¿Qué tan grandes?
—Poco le faltó para romperte la pierna. — Sin algún tipo de relato Connor le dijo. Regulus sudo frío de imaginarlo, dejando de comer por un segundo.
—Supongo que me debieron hacer rayos x, una revisión y luego enyesar mi pierna. ¿No?
—Si, tuvieron que de paso anestesiarte. Imaginaras como estábamos.
—¿De verdad me hicieron todo eso de noche? — Tuvo que volver a mirar su pierna enyesada al conocer esa información, casi incrédulo. Pero, feliz dentro de lo que cabe.
—Si, ninguno de nosotros participó. Pero logramos que nos pusieran al día apenas terminaron, verán cómo evoluciona tu pierna para darte un aproximado de cuánto tardarás en recuperarte. — Escuchar eso fue como un bajón de ánimos para Regulus, dejando de comer por un momento.
—Entiendo. ¿Todo está bien, no?
—Yo no creo que saldrías con una expresión calmada a tomarte un café si hubiera habido una complicación. — Connor le hizo saber, recordando la calma y los años de experiencia que se notaban en dicho médico al momento de informales todo. Siendo seguida por Manigoldo.
—Hey, no te pongas así. Me tendrás como tu médico en toda la rehabilitación. Herido o no, sigues siendo un ganador. — En su característico tono coqueto, miro a los ojos de Regulus, logrando que levante el ánimo.
—Tu muy feliz de que te paguen por cuidar a tu novio. — Le molesto Connor. Los 2 hombres rieron.
—¿Desde cuándo me pagan por cuidarlo? Que yo recuerde hice prácticas solo para eso cuando empezamos a salir.
—Es cierto. Por un momento se me olvido. — Regulus mencionó. —Creo que cambié la vida de varios, desde que tomé la decisión de boxear. — Movió su plato con cierta nostalgia al recordar sus inicios, tomando cierta porción de comida y llevándola a su boca.
—Si no estuvieras en cama me sentiría ofendido, pero creo que ya me toca llamar a Asmita. Seguro dará a entender fácilmente tu ausencia. — Dicho esto salió de la sala, buscando su teléfono para hacer la llamada. Estando solos, Regulus se sintió en la necesidad de preguntar algo.
—Connor. ¿Cómo ha estado Mani? Si mal no recuerdo recibió un fuerte golpe cuando me atacaron.
—Nada de gravedad para nuestra fortuna. Solo necesitará unos días de reposo. Y bueno. Se nota que te quiere.
—Yo nunca he dudado de eso. — Sonriendo le declaró. Concentrándose en terminar su comida.
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—Buenos días Manigoldo, ¿Todo bien anoche? — En una video llamada entre los 3, tanto Asmita como Hasgard esperaban una simple llamada para ponerse al día o aprovechar el fin de semana para seguir con lo pendiente, pero notar a Manigoldo con la misma ropa de la noche pasada se les hizo muy extraño.
—Pues lamentablemente tengo malas noticias. Regulus está con una pierna rota en el hospital donde trabajo.
—¿¡Qué!? — Manigoldo estaba seguro que el sonido que hicieron sus voces al unísono fue suficiente para hacerse escuchar a su alrededor.
—¿Qué mierda hicieron anoche para que eso pasara? — Asmita fue el primero en reclamar, molesto. No tanto como manager si no por la falta de prudencia que significaba tal declaración. Claro que, al momento de escuchar la razón del porque la pareja estaba en el hospital tuvo a dónde llevar dicha irá.
—Si lo dices en doble sentido, lastimosamente no nos dio tiempo de nada. Cierto mal perdedor quiso atacar a Regulus por la espalda, por lo que aquí estamos. — Con pesar simplifica mucho lo ocurrido, había muchas preguntas en las mentes de Hasgard y Asmita que por mero respeto decidieron guardarse, por ahora.
—¿Los 2 están bien verdad? Suena a una noche muy larga. — Está vez hablo Hasgard, temiendo por la respuesta que pudiera dar cierto rubio.
—Lo fue. En mí caso solo tengo un golpe que no tardará en curar. A Regulus ya lo operaron. Lo deje desayunando.
—Si no te molesta iré para allá. Sabes que a Regulus lo conozco desde hace bastante, aparte. Creo que vas a necesitar un poco de ayuda. — Le dijo Hasgard. Parándose de su asiento en busca de unas cosas. Manigoldo detrás de la pantalla arqueo las cejas.
—¿Seguro que tienes el tiempo para venir Hasgard?
—Claro que puedo. Pensé que ya sabías que sé muy bien cómo organizar bien mi tiempo. — Con una sonrisa en el rostro y un tono de voz labino le aseguro, colgando.
—También iré. Si quieren proseguir con una demanda puedo hacerlo perfectamente.
—Gracias, pero primero quiero asegurarme que Regulus estará bien. Los espero. — Y colgó. Suspirando con pesadez, una charla corta que en esta situación iba a agradecer. La recuperación de su pequeño rey será un proceso que sabía que podía volverse complicado.
—--
Cuando los 2 llegaron al hospital, lo primero que hicieron fue llegar con Regulus. Sus rostros no eran capaces de expresar la impotencia que sentían, y por sobre todo. El asco que sentían hacia el culpable. Ambos sabían que tenían que tener cuidado con las palabras que iban a usar para poder formular sus preguntas.
Cada uno relató lo que más recordaba. De cierta forma fue tanto inteligente como imprudente, sabía que no podía ganar en una pelea física así que recurrió a trucos sucios, actuando sin tener la cabeza fría.
Fuera de la habitación, llamando la atención de la recepción la presencia de un hombre de un porte elegante pidiendo las indicaciones para ver a una persona, con una carpeta en mano. En una sala de emergencias uno solía acostumbrarse a ver todo tipo de caras y perfiles, y aun así lograba llamar la atención.
Camino en silencio por los pasillos vacíos, hasta el momento de pararse frente a la puerta. Tocando levemente pidiendo el permiso para entrar.
—Hades... — Todos voltearon hacia Asmita. El cual se paró a recibir a su invitado. —Que sorpresa ver a alguien de tu prestigio por acá. — Su voz adoptó un tono hostil a pesar de que su sonrisa buscaba ser calmada, extendiendo la mano al pelinegro.
—Un gusto que me conozcas. ¿Asmita no? Debo felicitarte por cierto, tu nombre se escucha cada cierto tiempo alrededor de mi rubro gracias a cierto chico. — Detrás de ellos el ambiente era tenso. Hasgard se cruzó de brazos ligeramente incómodo, mientras Manigoldo estaba muy cerca de reclamar.
—Eso es más crédito del que merezco, pero que bueno saberlo. Pero acá lo importante es que, ¿Que lo trae por acá?
—Necesito hacerle una propuesta a Regulus y Manigoldo. Debió a cierto ex cliente mío. — Eso fue lo que más necesitaban saber.
—Pueden dejarnos a los 3 solos. — Regulus pidió. Siendo complacido.
—Supongo que vienes a pedir que no presentemos cargos por esa rata. — Manigoldo engroso la voz, una vez Hasgard y Asmita salieron del cuarto. Mirando desafiante al hombre frente a él.
—Si. Pero no por defenderlo. — Declaración confusa para la pareja.
—¿Entonces porque no quiere que presentemos cargos contra él?
—Porque quiero ser yo quien lo castigue, aunque no presenten cargos todos sabemos que él primero señalado va a ser él. Si no es que ya lo están señalando, saben que a los comités deportivos les encanta el chisme.
—Creo que entiendo a lo que quiere llegar. — Manigoldo expresó, mirando por el rabillo del ojo a Regulus. — Pase lo que pase terminará expulsado de toda competencia oficial, pero solo que si no presentamos cargos será por ser culpado de la herida de Regulus, y su presencia en el hospital. — Embozo una sonrisa, mirando fijamente como Hades sonreía complacido.
—Exacto. Y como compensación por las acciones de ese hombre, y su silencio. Me parece justo que yo me encargue de los gastos médicos del joven Regulus. — Extendiendo la carpeta con el contrato, dando la oportunidad a cada uno de leerlo. Siendo Manigoldo naturalmente más "desconfiado" lo primero que hizo fue dudar.
—¿Estás seguro de esto?
—Si lo dices por el dinero ya deberían saber que para mi esto es una pequeñez. Si lo dicen por Radamanthys, soy una persona que cuida mucho su propia reputación. Dejó bien en claro eso a todo el que hace contrato conmigo, ya que espero lo mismo. — Un hombre curioso cuando menos. Leyendo nuevamente el contrato no encontraban ninguna clausura, ninguna "letra pequeña" En teoría debería darles confianza pero con un hombre así, podría ser una cruz que cargar darle confianza.
Así que se miraron fijamente como esperando la opinión del otro.
—¿Tu qué opinas pequeño rey? Al final fuiste el más afectado.
—Le seré honesto. No sé si darle confianza, pero entiendo su idea contra la carrera de Radamanthys. Y me parece correcto que tenga ese escarmiento, pero. ¿Puedo confiar en que de verdad está despedido? De ser así yo por lo menos acepto.
—Tienes mi palabra. De lo contrario, igual seria inútil tratar de defenderlo. — Volviendo a leer el contrato Regulus firmo, seguido de Manigoldo. Devolviéndole el contrato a Hades.
—Me asegurare que las próximas horas tengan todos los gastos médicos resueltos. — Y dicho esto dio media vuelta para irse, deteniéndose al abrir la puerta teniendo los ojos de Hasgard y Asmita sobre él, deteniéndose un momento frente a Hasgard.
>>Debo felicitarte también, entrenaste a un completo novato y lo llevaste a la sima. — Sacando un papel de su bolsillo lo extendió cerca del rostro contrario. —Si necesitas algún otro trabajo puedes llamarme, conozco a varios interesados.
—Gracias, pero ya tengo trabajo estable fuera de ser entrenador. — Un poco incómodo le respondió, aceptando el número que le había entregado. —Pero lo consideraré. — Le dijo más amabilidad que otra cosa. Viéndolo irse.
—Que hombre más oportunista, pero al menos se podría decir que sabes llamar la atención. — Asmita le molesto. Volviendo a entrar junto a sus amigos.
—Parece que ya conocías a Hades.
—Un poco, pero más por fama. Ese hombre tiene mucho poder, y es de palabra. Así que puedo decir que pueden confiar en él.
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Por lo visto Hades no mentía. Desde que se dio a conocer la noticia las redes sociales estaban llenas de comentarios especulando lo sucedido. Y como se esperaba, el principal señalado era Rabamanthys. No ayudaba que desde altas horas de la noche después de la competencia todas sus redes fueran cerradas, su contrato terminó, y para ojos ajenos parecía que la tierra se abrió bajo sus pies para tragarlo.
Era sospechoso cuando menos y si algo le encantaba a muchas personas dentro y fuera del internet, era especular.
"¿De verdad vamos a asumir que no tuvo nada que ver en eso cuando misteriosamente desapareció y fue el perdedor de la competencia?"
"Parece que Radamanthys siempre fue un mal perdedor. Me pregunto qué habrá hecho ahora" En el post había un pequeño recopilado de videos donde se le veía siendo regaño por haber cometido faltas.
"No me trago el cuento de que esto sea un accidente, más no entiendo porque todos están tan callados. ¿Es que quieren encubrir a un psicópata en potencia?"
"Haber, señalar con el dedo también es un poco irrespetuoso. Al final solo ellos saben que paso. Y varias de esas supuestas pruebas son de hace años." Por lo visto nunca faltaba quien buscará defender a ciertas ratas, algunos de formas más pasivo agresivas que otros. No quería imaginarse el tamaño a donde llegó la discusión viendo la cantidad de respuestas.
Y así pudiera estar todo el día si tuviera el tiempo y la salud mental para soportar eso. Suspiro. Al menos las redes de Regulus estaban llenas de comentarios positivos y deseando su pronta mejora. Llamando la atención una llamada de parte de Hasgard.
—¿Y ese milagro que decidieras llamarme? Normalmente no lo haces a no ser que sea muy necesario. Lo cual es muy raro que suceda. — En tono burlón le dijo. Inclinándose sobre su asiento mientras hablaba.
—Haces que me arrepienta rápido. Se que estas cosas no me incumben pero solo estaba preocupado por Regulus.
—Por un momento creí que tenías una doble intención en mente.
—Te recuerdo que prefiero a las mujeres.
—Lo que digas. — Rio. — Y sobre Regulus, pues ya logré ponerme de acuerdo con sus patrocinadores. Todos entendieron, pero algunos tuvieron que retirarse porque no pueden esperar a que mejore su pierna. ¿Sabes algo nuevo de eso?
—Si, he logrado hablar así sea un corto tiempo con ellos 2. Es posible que según los próximos días ya están pactando la fecha aproximada para que le den el alta, y unas muletas. — Lo último lo dijo sin ganas.
—Si mal no estoy, la fase de inmovilidad suele durar entre 6 a 12 semanas. Pero Regulus parece sanar bastante rápido. ¿No? Como para ya estar pensando en el alta.
—El ánimo por lo menos si lo está recuperando, aún no ha pasado ni una semana como para saber qué tanto avanza o no, solo están dando un aproximado a base del promedio. Lo que me preocupa es que pueda haber una complicación cuando toque empezar el fortalecimiento de los músculos. — Asmita entendió, no quiso indagar en ese tema porque si bien sus conocimientos en medicina eran limitados, entendía que un ataque de esa brutalidad podía tener consecuencias inesperadas, así que decidió cambiar de tema.
—Creo que Manigoldo tiene suerte de ser médico, básicamente ha podido trabajar y estar cerca de él en todo momento.
—Si mal no recuerdo por eso fue que se conocieron.
—¿Enserio? Espero no planees dejarme con un chisme a medias.
—Pues lamento decir que tendrá que ser así, estoy en el trabajo. Solo te llame porque tengo tiempo libre en lo que llega mi próximo paciente. En otro momento te lo cuento.
—Maldito psicólogo. — Del otro lado de la línea Hasgard río. Antes de que Asmita colgara. Tomó aire, dejando caer la espalda lentamente sobre su silla.
El nombre de una vieja persona conocida llegó a su mente, revisando rápido si aún tenía su número guardado a pesar de los años. Al encontrarlo, se lo reenvío a Manigoldo con la frase "Deberías hablarle. Tal vez necesites ayuda más pronto de lo que esperas." Seguidamente de eso, su siguiente paciente entró.
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Debía admitir que la rutina se estaba tornando en un ambiente pesado, suponía que era la falta de costumbre. Hace bastantes años que estaba acostumbrado a tener a Regulus recibiéndolo al despertar, o en su defecto empezar en día cocinando juntos. Así que mientras Regulus esté en el hospital tenía que solventar eso, sumado a la limpieza de su casa, de su propia ropa, y no quedarse sin tiempo.
Habían sido unas 2 semanas agotadoras. Soltando un largo suspiro de forma inconsciente antes de entrar al hospital donde trabaja.
—¿Qué tienes para que me encargue hoy? — Al otro lado de su escritorio su compañero terminaba de aplicarse una base de labial oscuro, acomodando su cabello para verlo segundos antes de responder.
—¿Crees poder suplir el salón de pediatría un momento? Quien se iba a encargar llamó anoche avisando que llegaría tarde. Cosas de tener hijos. — Alzó la mano en un gesto antes de volver a guardar el labial, apoyando su mano bajo su mentón. Mirando al médico.
—¿No hay nadie más disponible? Sabes que esa no es mi área, y los niños no se me dan del todo bien.
—Sabes que no lo haría si no hubiera otra persona, el paciente lleva como media hora esperando. Y que yo recuerde, las pocas veces que has actuado con niños has tenido encanto con ellos. — Ciertamente, pero cabe recalcar que en toda su carrera ese número de infantes era cuando mucho de 4.
—Ahórrate el tono lascivo por favor. — Su compañero simplemente alzó los hombros, informándole a Manigoldo la sala donde los esperaban. Rendido, Manigoldo no tuvo más opción que aceptar, esperando que esto no sea el inicio de lo sería un mal día. —Te voy a pedir que le entregues esto a Regulus. — Dejó una bolsa frente a él para irse en silencio.
En la sala del segundo piso lo esperaba un niño castaño. Lo primero que hizo fue preguntar a sus padres sobre sus síntomas. Por protocolo lo más común en niños era gripe, fiebre o alguna enfermedad como lo puede ser el sarampión, o en peores casos, la rabia. Así que era lo primero que se buscaba descartar.
—Lo trajimos porque al despertar le empezó a doler mucho el cuello, apenas lo podía mover. — Eso llamó su atención.
—El cuello es un área que puede comprometer mucho el resto del cuerpo así que hicieron lo correcto en traerlo rápido. Ahora, ese dolor se puede dar por varias razones, inclusive una mala posición al dormir. — Les informo. Ahora, debía saber cómo actuar. Lo primero que hizo fue acercarse al chico, el cual abrió los ojos lentamente. —Supongo que habrás escuchado todo. ¿Puedes pararte un momento? Primero debes ponerte en una posición adecuada.
—¿Con un relajante muscular bastaría? — Preguntó el padre del chico. Manigoldo se incorporó mirando escéptico al hombre.
—¿Qué edad tiene su hijo? Porque en niños no se usa tal cosa. — El hombre se quedó callado, cruzando sus brazos en su asiento tratando de omitir la mirada de Manigoldo. Que solo se volteó rodando los ojos a espaldas del hombre, siendo capaz de escuchar la ligera risa burlona del niño. Devolviéndole una sonrisa.
>>¿Practicas algún deporte?
—Si. Me gusta mucho. — Le respondió animado.
—Entonces espérame un momento, me encargare que el dolor desaparezca. — Y dicho esto se retiró, necesita buscar que era adecuado en un niño para estos casos.
—-----
Eran casi las 11 de la mañana. Ya más libre y con su paciente infantil en manos más capaces después de haberle suministrado lo necesario para aliviar parte del dolor, Manigoldo entró al cuarto de Regulus. Se sonrieron mutuamente como primera acción.
—Dime pequeño rey, ¿El rarito te entrego el regalo que te traje? — Le pregunto. Parándose frente a su pierna enyesada, revisando que las cuerdas que tenía su pierna levantaba estén en perfecto estado.
—¿Era una parte de un pastel de fresas? De ser así entonces si.
—Pensé que tal vez te gustaría algo dulce después de tantos días encerrado. Lo compré en la noche para traerlo, en unas pocas semanas es tu cumpleaños así que podría traerte uno hasta mejor. — Le guiño el ojo de forma coqueta. Regulus más que sentirse halagado, el recordatorio de esa fecha le trajo un ligero sentimiento de afligió.
—El tuyo está más cerca que eso....
—No te preocupes. ¿Crees que tengo cabeza para pensar en eso contigo en el hospital? A la final somos adultos, es un día más.
—¿Y tú si puedes tener la necesidad de traerme un pastel?
—El que está con la pierna enyesada no soy yo. — Se escudo, prosiguiendo a cambiar de tema. —¿Puedes mover la pierna?
—No te libras del tema. — A la par que respondió, movió ligeramente su piernas hacia arriba, solo fueron unos centímetros no obstante un quejido demostró el esfuerzo que le provocó.
—Pediré que te hagan unas radiografías para estar seguros de cómo va avanzando la recuperación, ya vamos a medio camino. — Se alentó. Dándole confianza a su novio.
—¿No es exagerado eso?
—Puede ser, pero quiero estar seguro. Aprovechando que los gastos médicos no van a mi cartera. — Regulus río. —¿Quieres que te traiga algo específico para almorzar? — Dejando su expresión ladina miro disimuladamente al teléfono. Por el rabillo del ojo, esperaba seguir viendo la sonrisa de su novio, pero se desilusionó al verlo desanimado.
—Lo que sea está bien.
—Entiendo. — Antes de volver a irse, Manigoldo se arrodilló frente a la camilla de Regulus, tomando su mano, dejando un beso sobre ella. Seguidamente, besando sus labios. —Espero sepas que me has hecho algo de falta en casa. Ansío verte recuperado pronto.
—También yo, lo peor es que es solo el inicio.
—¿Te preocupa no volver al ring verdad?
—Si. Pero me preocupa más darle la victoria a ese tipo en sus juegos sucios, se que debo recuperarme para demostrarle que no logró evitar que esta estrella siga subiendo. — Con decisión expresó, Manigoldo volvió a besarlo complacido.
—Es muy buena actitud. ¿Ya te he dicho que me encanta cuando sacas tus colmillos?
—Varias veces, en especial cuando me dejas meterte mi pene. — Soltó sin pudor, ampliando la sonrisa de su pareja.
—En esas noches eres un salvaje. Pero tal vez no sea el lugar para hablar de eso.
—Cierto... — Inevitablemente se vieron un último beso antes de Manigoldo pararse. Mirando por el rabillo del ojo el baño de la habitación, dejando que sus pensamientos se desvíen por un momento hacia un escenario más pecaminoso. Lo placentero que podría llegar a ser llevar a Regulus allí, desnudarse, alzar su piernas herida buscando darle el menor riesgo. Que sus cuerpos se unan de forma sexual mientras el agua caía en sus cuerpos.
Aunque debía calmar esas fantasías porque todo su lado profesional sabía que tal cosa sería un escándalo que le costaría todos sus años de estudio en el peor de los casos. Aparte del fuerte regaño de cierto médico que conocía perfectamente...
Y como si sus pensamientos los invocaran, el hombre entró al cuarto para revisar a su paciente.
—----
Al volver a casa después de un largo día, como ha hecho las últimas semanas. Manigoldo tomó un relajante baño, poniéndose pantalones cortos antes de dejarse caer en la cama. Ausente de la presencia de su pequeño rey. Su teléfono sonó teniendo 2 llamadas pendientes.
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La rutina para Regulus. Si es que el estar inmovilizado en cama de hospital, se le puede llamar rutina. Tampoco era lo más grato. En su mayoría mirar el techo, las paredes, o esperar una visita de su novio, su amiga o el médico en turno.
Le llenaba de orgullo como cada día le era más fácil mover la pierna, claro. Eran apenas unos centímetros antes de necesitar volver a bajarla, pero por más simple ese movimiento implicaba que el tiempo para volver a su casa era cada día más corto. Cabe recalcar, que la información de que lo tuvieron que operar aun inconsciente seguía siendo shockeante, de una u otra forma terminaba pensando en eso al ser inevitable ver su, valga la redundancia. Pierna enyesada.
No sintió nada en todo ese trayecto, no recordaba dolor o alguna incomodidad entre el punto medio de desmayarse y despertar.
—Espero no me quede cicatriz. — Dijo por lo bajo para sí mismo. Pensar en lo grave que debió ser la patada para tener esas consecuencias en su cuerpo. Soltando un suspiro como forma de tratar de olvidarse del asunto. —Connor.
—Permiso. — Entrando a la habitación, la chica tomó una silla pegada a la pared, tomando asiento frente a su amigo. —Lamento tardar mucho en venir, el trabajo estuvo pesado estos días.
—Ya me preguntaba porque llevabas días desaparecida. Hasta tuve que preguntarle a Manigoldo si te había visto. — La respuesta terminó siendo un no.
—Desgraciadamente fue un caso complicado. — Engroso la voz, se notaba que por respeto prefería no decir mucho del tema. —Pero, logré notar que tu manager vino de visita. ¿Pasa algo?
—Nada grave. Solo vino a traerme el teléfono con mis redes de trabajo. Viendo todos los mensajes de apoyo que me enviaron, pensé que debía responder algunos. — Por decirlo de cierta forma Regulus tenía 2 teléfonos, el suyo propio donde estaban sus redes personales, y el que normalmente estaba en posición de Asmita, ya que era donde estaban sus redes como boxeador. Este solo lo usaba por cuestiones estrictamente ligadas al oficio como atleta. Con una que otra excepción.
—Que lindo suena eso. — Regulus le tendió el teléfono para que mirara varios de los mensajes. —Tienes una fanaticada muy fiel, y eso que eres boxeador y no cantante.
—No negaré que también estoy sorprendido, ya me estoy quedando sin ideas para responder tantos mensajes. — Bajando por la barra de mensajes no parecía tener final. —Creo que llevo como una hora en esto.
—Entonces qué bueno que no eres cantante. Serían el triple. — Regulus río. Era posible que esa cifra sea solo lo mínimo.
—No canto mal... Pero no gracias. Creo que nunca podría haber hecho mi relación pública como cantante. — Sonriendo, dejó de lado los mensajes privados bajando por las publicaciones que tenía, recuperando recuerdos de las horas antes de hacer dicha publicación. En la cual, estaban él y Manigoldo dándose un beso en la cara a cada uno. La descripción era simple "Me lo han llegado a preguntar, así que creo que llego el momento de presentarles a mi novio"
—¿Porque era que querías hacer tu relación pública?
—La verdad, tampoco me acuerdo. Solo recuerdo que si estaba nervioso. No sé si tuve suerte de que fuera del revuelo inicial fue una noticia más que muchos aceptaron. — Siguieron hablando unos minutos más, Connor preguntó por su estado ese día como era normal. Le ayudó a responder otros mensajes, antes de tener que irse. El tiempo siempre estaba medido.
Para la sorpresa de Regulus su teléfono empezó a sonar. Una video llamada de su tío Sísifo. Rápidamente respondió a la llamada, encontrando la figura de sus 2 primos. Aioria y Aioros.
—Hola ¿Cómo estás? — El primero en hablar fue Aioria, era quien más se veía en la pantalla. Un chico de 10 años aproximadamente.
—Mucho mejor. Cada día estoy más cerca del alta. — Les dio una sonrisa a ambos. Se vio en la pantalla como Aioros buscaba quitarle el teléfono a su hermano para ver.
—¿Seguro? Que yo sepa no es tan sencillo. — Aioros les dijo. Seguidamente se disculpó por el tiempo que tardaron en hablarle. —Queríamos llamarte antes, pero nuestros padres nos dijeron que debíamos esperar un tiempo porque necesitabas descansar.
—Sobre lo primero, sí. No es tan sencillo, pero soy un deportista. Desde que entré a estas competencias vengo consciente que esto es un peligro al que me expongo todos los días. Sobre lo segundo, pues sus padres tienen razón, lo más posible es que no hubiera podido responderles. ¿Mi tío está por allí?
—Está en el trabajo. — Aioria le jalo el brazo a su hermano para poder verlo a la cara. Provocando la molestia de su hermano.
—¿Puedes dejar de hacer eso? En un mal movimiento la podrías hacer caer la tableta. ¡Es la del trabajo de papá!
—¡Tú empezaste al quitármela de las manos así que no te hagas el responsable! — Regulus fue capaz de presenciar la cara de indignación de Aioros, riendo por lo bajo.
—Igual me tienes que hacer caso o nos regañan a los 2. — Una vez dicho esto. La voz autoritaria del esposo de su tío hizo que los hermanos se pusieran con la espalda recta, temiendo el castigo.
—Para ninguno de los 2. — El clásico. El hombre les quitó el aparato, sentándose en la silla más cercana, sus 2 hijos se pusieron a cada lado de él para retomar la conversación esperando que la concentración en Regulus les salve de un muy seguro regaño.
—Tío Deuterus.
—Disculpa eso. Hice lo correcto en quedarme cerca, estos 2 relámpagos estaban muy ansiosos por la noticia de que terminaste en el hospital. — Fue difícil tranquilizarlos apenas se reveló su estado.
—No me sorprende. Son de mis mejores fans. — Les halago. Los 2 hermanos se acercaron más a su padre de forma que sus rostros se veían claros en la pantalla.
—Eso es verdad. ¡Tuviste una pelea genial! Dejaste a ese tipo de un solo golpe en el suelo.
—Muy pocos pueden hacer tal cosa. Quiero practicar para hacer lo mismo. — Aioria exclamó viendo a su padre. Deuterus tuvo que calmarlo antes de que volviera a pedir practicar boxeo. —No te libreras del tema después.
—Aioria así no se le habla a papá. — Nuevamente Deuterus tuvo que separar a los 2 hermanos.
—¿En cuánto tiempo crees que puedas empezar la rehabilitación?
—Unos días cuando mucho. Se supone que al ser solo fisuras la recuperación no debe tardar más de 6 meses cuando muchos. En unos días empezamos los entrenamientos pre-rehabilitación aunque son solo para darme de alta junto a las muletas. Espero no haber perdido mucha masa muscular.
—Ten en claro que habrás perdido mucha, casi un mes de inmóvil no es poca cosa en ese admito. — Sonrió flexionando ligeramente su brazo. Su camisa era ligeramente ajustada, así que sus músculos morenos fueron lo suficientemente visibles. Aunque no era un deportista junto a su esposo cuidaban bien de sus físicos.
—Lo tengo claro. Pasará mucho tiempo para que vuelva al deporte, así que espero tener a mis fans listos para apoyarme. — Dio una indirecta a sus primos los cuales respondieron con mucho entusiasmo.
—Sísifo también estaba preocupado, le diré que hablamos contigo cuando regrese.
—Gracias, hace bastante que no lo veo de forma personal.
—Con más razón le diré. ¿Quieres saber algo o puedo irme a castigar a estos niños? — Ambos hermanos empezaron a sudar frío.
—Si. Me gustaría saber cómo han estado.
—---
—¿Qué tan cansado te encuentras? — Del otro lado de la llamada el hombre mayor sonrió con cierto tono de burla. Desde el otro lado de la llamada podía notar como su hijo estaba por quedarse dormido.
—Hay, viejo no empieces. — Manigoldo se quejó con fastidio. Pasando sus manos por sus ojos mirando al techo en su cama. —¿Por qué parece que siempre has disfrutado verme sufrir por la vida adulta?
—No diría que lo disfruto. Más bien, me preocupas. Ya que te repito la pregunta. ¿En qué momento pensabas decirme de tu situación en vez de esperar a que yo me enterara?
—Ya te dije que no lo estaba ocultando, no te avise porque estaba más concentrado en su rehabilitación y la ira que tenía contra ese hijo de... — Sage alzó la voz impidiéndole terminar de hablar.
—Sigo siendo tu papá. Así que el lenguaje.
—Perdona. Volviendo al tema, así me cueste admitirlo llamaste en el momento perfecto.
—No tienes que explicarme porque lo dices. También es una de mis preocupaciones. — No podía dejar de trabajar los meses que durará la rehabilitación, y tampoco podía dejarlo solo con la movilidad limitada por casi todo el día. —¿Ya planeaste todo bien con ella?
—Si. Les estaré avisando cuando den la fecha, ya arreglé todo. — Dio un fuerte bostezo. —Tuve que hacer magia, no tengo tantas habitaciones disponibles.
—Después nos preocupamos por eso. De momento, concéntrate en mi yerno.
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—¡Hasgard! — Regulus sonrió emocionado cuando lo vio entrar a la habitación, media hora antes de la hora acordaba. El tiempo promedio en el que se recomendaba la mayor inmovilidad estaba por terminar. Ahora, por la gravedad de sus heridas se le estaba por evaluar si necesitase más tiempo o sería lo contrario.
Y qué mejor que su entrenador personal para acompañarlo.
—¿Llegué a tiempo?
—En el momento justo. La verdad estoy algo nervioso. Ya quiero salir de esta camilla. — Expresó con pesar. Cruzándose de brazos frente a su amigo.
—No me sorprende. Aprovecho el tiempo para decir que lamento si no pude venir mucho, el trabajo me consumió más de lo debido. — En un gesto de remordimiento se llevó la mano tras la nuca, habiendo sentido que lo había dejado solo después de haberlo acompañado tanto tiempo. No obstante, Regulus no parecía percibir su ausencia con molestia.
—¿El trabajo y quién más? Supongo que tuviste un poco de tiempo libre para ella... — El toro estuvo a punto de reír por un momento, optando por guardar silencio y hacerse el desentendido mirando a otro lugar.
—¿Y esa clase de indirectas de dónde las sacaste? — Ironizo. —Bueno. No puedo negar que de una u otra forma si termine dándole tiempo a mi relación, y, por cierto. Violatte quiere verte.
—No me sorprende, ya estaba preguntando porque ni un mensaje me envió. Pensé que era mi amiga. — Fingió indignación de una forma tan teatral que provocó una risita en ambos.
—No niego que tal vez si fui un poco culpable de quitarle un poco de tiempo, pero. Te recuerdo que ser policía consume mucho tiempo. Y según sus palabras, quería mejor esperar a que te recuperes un poco más.
—Bueno. Entiendo perfectamente. — Dejando el teatro provocó que Hasgard volviera a reír. Regulus preguntó sobre cómo ha estado la novia de su amigo en lo que esperaban.
En cuestión de minutos la puerta se abrió. Dejando entrar a un hombre con cierta edad que, a juzgar por su apariencia debería rondar los finales de 40, un hombre con una hermosa cabellera pelirroja.
Regulus tomó aire apenas vio entrar al médico encargado. Sabía que no contaría con la presencia de Connor ni de Manigoldo por ambos estar concentrados en sus respectivas áreas.
—Un gusto. ¿Familiar o amigo? — El hombre se presentó frente a Hasgard. El llamado toro blanco, busco en su cara una licencia que lo validaba como entrenador. Por coincidente le daba la autorización para quedarse y asistir.
—Soy su entrenador. Me llamo Hasgard.
—Llámame Lugonis, he estado a cargo de Regulus desde la operación. Ya que usted lo entrenó para el ámbito deportivo debo felicitarlo, la salud de Regulus se encuentra en condiciones óptimas.
—Muchas gracias. Soy cercano a su familia, así que cuando supe que quería meterse en el boxeo hice lo posible para ayudarlo.
—Muy interesante. ¿Puedo esperar entonces un óptimo cuidado de rehabilitación?
—Cuente conmigo. — Inflo el pecho con orgullo. Lugonis asintió, dando un paso a Regulus para desabrochar el soporte, bajando la pierna de Regulus de forma lenta. Hasta que tocó la cama.
—¿Puedes incorporarte solo? — Regulus lo hizo. Quedando con las piernas extendidas al borde de la cama. —Vamos bien. Ahora, trata de levantar la pierna. — Nuevamente fue capaz de hacerlo, está acción fue más difícil que la anterior. El dolor no le permitió extenderla como era debido, bajándola a los pocos segundos.
>>Vamos por buen camino. Trata de hacerlo otra vez, te ayudaré a mantenerla levantada si es necesario. Avísame si sientes dolor. — Regulus asintió, Lugonis tomó su pierna suavemente. Tras varios segundos de silencio la volvió a bajar. —¿Quieres mi ayuda o la de Hasgard para caminar?
—Si a Hasgard no le molesta llevarme. — El toro aceptó, tomando a Regulus de la cintura, dejando que este rodee sus hombros con su brazo. Siguiendo a Lugonis por la enfermería hasta el área específicamente.
Todo el salón estaba vacío, con apenas 2 barras que funcionaban como apoyo para parte de la rehabilitación, un simple camino que el paciente tendría que recorrer con la intención de mejorar el rango de movilidad de las articulaciones como el tobillo y las rodillas nuevamente.
Ojalá fuera tan fácil como se miraba. Hasgard dejó a Regulus en el inicio de lo que sería su camino, sosteniéndose de ambas barras para mantener el equilibrio. Tomó aire, tratando de que su pierna no tocara el suelo más de lo debido mientras hacía su recorrido. Lugonis a la distancia miraba atentamente, mientras Hasgard se mantenía al margen con los brazos cruzados.
Fue lento en todo el recorrido, pisando de forma suave hasta terminar.
—¿Todo bien? — Hasgard preguntó, aunque sabía la respuesta. A simple vista bien, pero solo Regulus sabía que tanto se le dificulto.
—Según las radiografías que le hicimos ayer sus huesos ya están sanos, aunque me preocupa que tarde más de lo debido en aprender a caminar nuevamente. — Se quedó pensando un momento viendo al rubio. Pidiendo que repita la acción de ser posible. —Cualquier dificultad que tengas, no debes tener miedo de avisarla.
—Hecho. — Tomo aire, volteando para volver a retomar el ejercicio manteniendo la miraba al frente.
—Es un chico con mucha voluntad. Se está esforzando bastante, pero sin llegar a sobre exigirse. — Lugonis anotaba.
—Supongo que será la experiencia.
—Me hago una idea. ¿Puedes ayudarlo con ejercicios de flexibilidad?
—Claro.
Alrededor de 1 hora después, Regulus estaba sentado en una silla tomando un largo trago con agua. Sentía la pierna incómoda pero no era porque sentía dolor, suponía que era el esfuerzo después de días inmóvil. Regulus le entregó el agua a Hasgard. Recostando su espalda contra la pared, haciendo un ejercicio de respiración.
—De momento descansa. Seguiremos estos entrenamientos los próximos días. — Les informo, terminando de anotar unas cosas en un papel que le entregó a Hasgard. —Si puedes facilitarle alguna de estas prácticas, o herramientas, sería lo ideal. — Entre lo escrito, no disponía de pesas de corto peso, pero si de bandas resistentes para los estiramientos.
—Puedo encargarme, pero me hacen falta unas cosas. ¿Necesita que lleve a Regulus a su habitación?
—Puedo encargarme yo de momento. Aparte, prefiero que Regulus descanse más tiempo acá antes de llevarlo de regreso al cuarto. — Hasgard entendió, despidiéndose de su amigo y saliendo de la habitación, una vez solo hubo silencio entre Regulus y Lugonis, siendo este último el primero en hablar. —Voy por un café, ¿Te interesa uno?
—Si por favor, y de paso. Me gustaría que sea honesto, ¿Ve posible alguna complicación a futuro?
—Eso es un tema impredecible, como con todos los pacientes solo te puedo recomendar la rutina de rehabilitación. — Respuesta correcta, pero aun así la reacción de Regulus fue suspirar sintiendo un peso encima.
—Lo sé. Ya le he preguntado a Manigoldo y Connor del tema. Me cuesta no preocuparme honestamente, fue algo agotador esta simple caminata.
—Es normal tener esos temores. Tienes una carrera con tu capacidad deportiva, hay cantantes que logran seguir como si nada luego de una operación de cuerdas vocales, otros que nunca volvieran a llegar a las notas altas por lo que se tuvieron que retirar. Tu, tienes que aprender a caminar desde 0, luego volverse a acostumbrar al mismo esfuerzo físico.
—Daré lo mejor de mí.
—Mientras, voy por el café. ¿Te gusta con o sin azúcar?
—Con azúcar por favor.
Chapter Text
—Mucha suerte a partir de ahora. — Era ya de tarde, Regulus había recibido una llamada de su tío Sísifo, no era la primera. Después de todo, luego de la conversación que tuvo con sus primos, Sísifo había logrado comunicarse con él en poco tiempo. Volviendo a llamarlo cada cierto tiempo.
Le darían el alta esa misma tarde.
—Gracias. Creo que ya te había comentado que, aunque ni Manigoldo ni Connor me atendieron realmente, el señor Lugonis fue bastante agradable.
—¿De casualidad él ya te conocía?
—No realmente, pero parece ser que Manigoldo le habló de mí.
—No me sorprende. — Expresó con cierto sarcasmo. — Aunque eso me hace pensar que ya deben tenerse confianza. — Se preguntaba cómo sería la relación del novio de su sobrino con ese señor. La personalidad de Manigoldo nunca fue de su total confianza, pero tenía que reconocer sus méritos como para pensar que simplemente sería ese señor llamándole la atención como un maestro. Pensamientos que le hizo saber a Regulus.
—Bueno, no los he visto hablar mucho. Pero no dudo que el señor Lugonis sea como un superior al que respeta, o por lo menos siempre ha sonado firme cuando le está dando actualizaciones sobre mi estado. — Sísifo río al imaginarlo.
—Cambiando de tema. Estoy considerando irte a visitar en algún momento, quisiera verte personalmente.
—Gracias, también me gustaría. ¿Hace cuánto que no nos vemos personalmente?
—¿Días festivos? — Respondió como si fuera la opción más obvia. Ciertamente tan equivocado no estaba, Sísifo vivía bastante lejos junto a su esposo e hijos como para darse el lujo de verlo seguido.
—Aparte de eso... Creo que fue hace bastante. ¿2 años no?
—Si. Creo que fue hace 2 años, al menos fue por una simple visita casual y no algo grave. — La vista de ambos por un momento se nubló, trayendo un recuerdo doloroso de hace años. Un recuerdo que databa de antes de que Regulus empezara su carrera en el boxeo, un misterio que nunca tuvo solución.
Y ninguno quería abrir esa caja de pandora en ese momento, con solo verse a la cara sabían que pensaban lo mismo.
>>Mejor quita esa cara, ya es tu ultimo día en el hospital como para tener una cara de estar con los ánimos en el piso. — Sísifo hizo su esfuerzo por sonreír, dándole ánimos a Regulus que no dudo en tomar. Imitando su accionar.
—Lo que me preocupa es Manigoldo, según Connor se tomó permiso del hospital desde hace 2 días y cuando le pregunto no me quiere decir nada.
—Lo que no me queda claro es si le preguntas a Manigoldo o a Connor.
—A los 2. Connor no sabe nada, Manigoldo solo me dijo "Es una sorpresa" — Trato de imitar su forma de hablar galante, cuando se le nota el acento italiano y la labia.
—No te preocupes, seguro solo está limpiando la casa que comparten. Después de todo, si él trabaja en el hospital, tendrá que hacer cambios mientras estés en casa. Solo. — Hizo hincapié al pronunciar la última palabra, recalcando esa realidad que Regulus no había querido pensar mucho.
—Ni quiero pensar en cómo será para mí cocinar con una pierna medio inmóvil.
—¿Enserio no has hablado de él con eso? Perdóname sobrino, pero eso si es irresponsable de tu parte.
—En mi defensa. No quería darnos dolores de cabeza... — Sísifo le arqueó una ceja, escéptico. Una cara que, de forma simple, decía "¿En serio esa es tu respuesta?"
—Entiendo que estuvieras estresado por tu pierna, pero me sigue pareciendo irresponsable. Te veía ya más maduro en ese sentido. — Como si fuera su padre le regañó, teniendo el mismo efecto sobre él, encogiéndose sobre su cama como gato regañado.
—Perdón...
—Bueno. Me informas como termina todo en unos días, tengo unas cosas que atender.
—Claro. Suerte. — Y colgaron. Regulus cerró los ojos, dejando su cuerpo reposar sobre la cama pensando en absolutamente nada pareciendo dormido para quien entrara. Aunque su tío tenía razón, solo quería esperar a que llegara la hora.
—--
—Permiso. — Unos golpes a la puerta, acompañados con una voz que Regulus conocía a la perfección lo hicieron abrir los ojos de forma instantánea. A la habitación entro una mujer de un hermoso cabello rubio y una expresión serena, que a pesar de su edad seguía viéndose bastante joven. Un rasgo que se podía decir le heredó a Regulus.
—Madre... No esperaba tu visita. — Se incorporó, Arkhes dejó en la cama una bolsa con ropa para Regulus. Acariciando el rostro de su hijo con dulzura. Por un momento a Regulus casi se le escaparon las lágrimas de verla. —Lamento no haber llamado. No quería preocuparte. — Quería preguntarle cosas, pero en ese momento no tuvo corazón para hacerlo. Estaba agradecido de verla.
—No tienes que preocuparte por eso. ¿Quieres que te ayude a vestirte? — Regulus asintió. Su madre le tendió la mano, le ayudó a ponerse de pie y de paso asearse. Era como sentirse un niño pequeño otra vez, teniendo muchos recuerdos de la infancia.
Cuando estaba terminando de vestirse, su mente hizo un pequeño "click" recordando la palabra "Sorpresa" que su novio había mencionado.
—¿Manigoldo te llamo no? — La mujer simplemente asintió con una sonrisa en la cara. Volviendo a tenderle la mano a su hijo.
—Nos está esperando en la recepción, ya está terminando con todos los papeles para tu dada de alta.
—¿No deberíamos esperar al señor Lugonis antes de ir con él?
—Al contrario, él nos está esperando allá. Quería verte primero. — Enternecido, madre e hijo se abrazaron un momento.
—Gracias por venir. Yo... Creo que no hubiera sido capaz de avisarte de este accidente.
—No tienes que darme razones, lo entiendo. — Levantó el rostro de su hijo y limpio los rastros de lágrimas antes de salir de la habitación.
Como era de esperarse, en la recepción. Manigoldo y Lugonis hablaban de todo y de nada al mismo tiempo. Ya estaban todas las indicaciones médicas dichas, era redundante repetirlas. Más siendo ambos médicos.
—Pequeño rey, mi señora. Ya todo está listo. Podemos irnos. — Rio ligeramente, extendiendo su mano en dirección a ambos.
—Gracias por todo señor Lugonis.
—Es mi trabajo. No te preocupes. — Dicho esto volteo hacia Manigoldo, abandonando su voz amable para dar paso a un tono más autoritario. —Recuerda que debes estar acá mañana a primera hora.
—Si, lo sé. Gracias por cubrirme. — La respuesta de Lugonis fue devolverle una sonrisa, caminando en dirección a su próximo paciente. Cuando Regulus tuvo lo suficientemente cerca de Manigoldo no desperdició la oportunidad de decirle un "Gracias" besando su rostro.
El camino de regreso transcurrió en bastante silencio. Otra cara conocida llamó la atención de Regulus cuando ingresó.
—Señor Sage. — El padre de Manigoldo. Un hombre al que, si se le notaba bastante la edad, pero de una forma en que lo hacía ver sabio
—Un gusto verte otra vez. Cuando me enteré de lo que te pasó lo primero que hice fue llamar a Manigoldo. — Le hizo saber, ofreciéndole el brazo buscando llevarlo a la sala para sentarse.
—Eso significa que vio mi pelea.
—Claro. Ya sabes que no me las pierdo. Fue una idea mía venir a darles una mano mientras te recuperas. — Manigoldo intervino
—Hasgard me facilitó el número de tu madre, por si te lo preguntas. Ya me encargué de los cuartos, y todo lo demás. Te seré honesto que mi padre me facilitó muchos problemas, ya estaba pensando en que hacer para no dejarte solo.
—Gracias. — Dicho esto se sentaron, Manigoldo buscó junto a Arkhes algo que habían hecho para recibir a Regulus, poniéndose al día entre conversaciones más casuales.
Notes:
Creo que me puso más sensible de lo que debería escribir el encuentro madre/hijo.
