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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-01-03
Updated:
2026-01-03
Words:
1,683
Chapters:
1/52
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2
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247

52 days of sex

Summary:

Max y Daniel acuerdan que cada viernes tendrán sexo de rol, con lencería o cualquier cosa que se les ocurra.

Nada está descartado y tienen 52 días para probar cosas diferentes.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Vaquero y vaquita

Chapter Text

Lo habían planeado desde hace unas semanas, un nuevo propósito de año muy... extraño, pero les emocionaba a ambos por igual, querían probar nuevas cosas, incluso ya habían comprado algunas cosas para poder hacer todo lo que sus mentes tenían.

Acordaron que sería cada viernes, así que ese viernes Max agarró un papel del frasco que Daniel sostenía en sus manos, habían anotado solo algunas ideas, las demás iban a ir surgiendo conforme avanzara el tiempo.

—¿Qué dice?

—Vaquero.

Hubo un grito de emoción de parte del mayor, Max tendrá que asegurarse de que ningún vecino piense que lo estaba matando, aunque tal vez a ese punto ya estarán acostumbrados a lo escandaloso que puede ser Daniel.

•••

Daniel eligió la lencería desde hace un tiempo, había querido que la usaran, pero simplemente no sabía como pedirlo, así que ese momento era la oportunidad perfecta.

Max se veía tan bien vestido de vaquero, la camisa hacía lucir tan bien su piel y sus ojos, la tejana cafe le daba un toque tan varonil que lo hizo jadear simplemente viéndolo. Podían omitir el pantalón, como quiera, no hubiera durado mucho tiempo en sus piernas grandes y llenas de vello.

Lo mejor, desde su perspectiva, era el toque que Max quiso darle a ese sexo temático. Esa polla de caballo.

Ese dildo es grande, no en lo largo, sin embargo lo era en lo ancho, al menos lo suficiente para ese dildo además de tener su función de penetrar, también ser un masturbador donde Max había metido su polla mientras ponía el arnés. Un forma de que el placer no solo fuera dirigido hacia él, si no que se estimularían ambos.

Por último, su lencería fue algo difícil de decidir, primero había pensado en solo vestirse vaquero, como lo hace cada que tiene oportunidad, pero mientras divagaba encontró un lindo conjunto con estampado de manchas de vaca y barbas en varias zonas como el cinturón, los guantes y el paliacate en su cuello. El top que incluía prefirió no usarlo, no tiene pechos en absoluto, pero las calcetas decidió que serían un accesorio lindo.

—Bien, recuerda, si es mucho para ti debes decir tu palabra de seguridad… y no puedes tocarte, ¿entendido?.

—Claro vaquero.

•••

Se aseguró de estar bien preparado, usó un lubricante viscoso que prefería casi nunca utilizar por la textura, pero en esos momentos era la mejor opción que tenían para un dildo de ese tamaño.

No quiso retirarse las bragas, solo las hizo a un lado, dejando a la vista su agujero dilatado y humedecido por el lubricante.

Siempre le pareció un poco humillante ponerse en cuatro, más cuando Max presionaba su pecho contra el colchón y lo utilizaba como un juguete, pero en esos momentos cree que es la mejor posición, además de que un poco de humillación en ese juego de rol sería más emocionante.

—¿Cómo estás, linda?

Preguntó Max mientras agarraba su trasero y lo masajeaba, asegurándose de mantenerlo abierto, mirando como su agujero se trata de cerrar contra la nada por el vacío que sentía después de hacer sido abierto por 3 dedos.

Daniel contestó con un pequeño gemido de afirmación.

—Que bueno, cariño, porque tenemos que conseguir más leche, Danny.

A pesar que su linda vaquita ya tenía su cabeza enterrada en las almohadas pudo ver como asentía suavemente.

Teniendo una afirmación es que con sus dedos empezó a bordear su lindo agujero, solo tentándolo un poco, solo jugando un poco para hacerlo desesperarse.

Metiendo sus dedos y abriéndolo, pensando en que ese pequeño músculo pronto sería destrozado por su propia polla.

Cuando rozó su próstata y lo sintió restregarse es que retiró sus dedos, escuchó su pequeña queja, pero se lo dejó pasar, su linda vaquita llevaba un tiempo sin ser criada, tal vez eso la ponía tan nerviosa y ansiosa.

Tomó su polla entre sus manos, era grande, pesada. Acercó la cabeza a su agujero, le dijo que se relajara. Su vaquita sabe que no se detendrá hasta que entre por completo.

Su borde no cedía, estaba empujando, un poco molesto de que no entrara.

—Amo… no entra, no entrará.

Dijo, se escuchaba sin aliento y trataba de contraerse, definitivamente la cabeza era más grande de lo que esperaban, pero no le importaba, con su mano libre rodeó el estómago de su vaquita y le impidió moverse mientras seguía luchando para que la cabeza entrara.

La sentía retorciéndose, pero su pequeño agujero estaba cediendo, abriéndose para dejarlo entrar.

—Mierda, mierda, mierda.

Ante esas malas palabras recibió una fuerte nalgada, al mismo tiempo que la cabeza por fin pasaba su borde. Tuvo que morder la almohada para no gritar ante los dos estímulos doloroso que acababa de recibir.

—Las vaquitas linda no dicen malas palabras, ¿eres una vaquita mala Daniel?.— con una respiración agitada y su cabeza enterrada en las almohadas negó —. Usa palabras Daniel, ¿eres una mala vaquita?.

—No amo, no lo soy.

Dijo con un hilo de voz y eso le bastó para sonreír.

Volvió a tomar su pequeño trasero en sus manos, lo masajeó mientras apreciaba la cabeza de su polla dentro de él.

Con sus manos grandes lo sujetó bien, con sus pulgares abrió su trasero para tener una imagen perfecta de cómo poco a poco iba entrando.

La cabeza era lo más pequeño, se iba ensanchando hasta llegar a una base varios centímetros más amplia, podía ver como Daniel se aferraba a las sábanas, sus manos se veían blancas de la fuerza que aplicaba.

A medio camino una mano trató de detenerlo.

—Es muy grande.

Dijo con su voz quebrada, puede suponer que estaba llorando. De alguna manera eso lo hizo excitarse mas.

—Una buena vaquita deja que la críen Daniel. No me hagas pensar que eres una mala vaquita, ya casi entra por completo.

—Es que es muy grande.

Sollozo y trato de apartarse, pero las manos de Max fueron más rápidas, lo tomó con fuerza y agarró el látigo que tenía en la cama por si su vaca se ponía difícil.

Azoto a su pobre vaquita hasta que su trasero quedó rojo y su llanto era audible.

—Tu no irás a ningún lado, vas a recibir mi polla y no es una pregunta.

Con un dolor punzante en sus nalgas es que decidió no pelear, sus piernas temblaban y sus manos estaban aferrándose a cualquier cosa que encontraba.

Max siguió avanzando, sollozaba cada que se adentraba mas, pero la sensación del látigo contra su cadera lo hacía recordar que no podía alejarse.

Y por fin se enterró hasta el fondo, hasta que las pelotas golpearon contra su piel.

—Mira, no era tan difícil, ya entró.— dijo mientras acariciaba la cintura de su vaquita que temblaba de dolor y placer —. Tu puedes Danny, no me hagas tener que buscarme otra vaquita.

Daniel sollozo ante eso último, no iba a dejar que Max consiguiera otra vaca para la monta y que lo cambiara, odiaría que otra vaca le dirá su leche a su dueño.

Max entonces empezó a moverse suave, sin querer alterar a su vaquita que había logrado quedarse quieta después de su castigo.

Cuando pareció recibir mejor su polla es que plantó su pie en la cama, tomó en una de sus manos un montón de su cabello y con la otra tomó su cadera.

Lo empezó a embestir de una forma despiadada, su vaquita empezó a gritar y a gemir en voz alta, pero no se apartó en ningún momento, tal vez muy asustada de ser azotada de nuevo, pero no le importaba la razón, estaba recibiendo su polla, la iba a criar, iba a dejar su semen muy adentro de ella.

Jalo tanto su cabello que lo hizo levantarse, lo hizo pegar su espalda a su pecho mientras seguía embistiéndolo con fuerza, en ese ángulo podía ver su rostro empapado de lágrimas, no pudo evitar sacar su lengua y lamer algunas lágrimas.

La mano que se posaba en su cadera viajó hasta su pecho, sus pequeños pecho que después estarían cargados de leche.

—La gente paga mucho por tu leche Danny.— comentó mientras apretaba uno de sus pechos en la palma de su mano —. Si te portas bien yo mismo te ordeñaré, pero si te portas mal te pondré esas maquinitas para que saquen toda tu leche y sabes que son dolorosas.

A ese punto su vaquita era incapaz de hablar, solo lo veía negando con su cabeza una y otra vez, aferrándose de donde podía, llorando sin parar.

Y un fuerte grito es lo que le aviso de su orgasmo.

Él ya estaba cerca, así que lejos de detenerse prefirió golpearlo con más fuerza, no le importaba lo mucho que su vaquita gritaba.

Le bastaron media docena de embestidas más para por fin correrse.

Con cuidado sacó su polla, mirando lo abierto que había dejado a su vaquita, y la colocó boca arriba, mirando de frente el desastre que era.

—Eres una vaquita muy buena.— le dijo con una sonrisa mientras bajaba sus bragas y le quitaba el condón lleno de semen con cuidado —. Ya sabes que hacer.

Su vaquita de inmediato llevo sus muslos a su pecho, se dobló a la mitad dándole una vista perfecta de su agujero chorreante y usado.

Max con cuidado empezó a vaciar el contenido del condón en su agujero, se aseguró de no desperdiciar ni una sola gota del líquido, después agarró un plug que tenía en la cama preparado para eso y lo colocó mirando como su agujero se cerraba a su alrededor, dejando a la vista solo una colita con manchas.

•••

—¿Fue mucho?

—Fue increíblemente Max, en verdad pensé que no entraría, esa cosa era gigante.

—Lo bueno es que te gustó, tenía miedo de hacerte un desgarre.

—Tranquilo, había usado mucho lubricante. ¿Lograste correrte? No estaba seguro de que esa cosa fuera muy cómoda.

—Daniel, solo con verte en cuatro me podía correr, eres muy sexy.

—¿Enserio? Creo que entonces deberíamos usar esa polla más seguido.

—No, luego ya no vas a querer mi pene.

—Ese siempre lo quiero, de hecho, sácatelo, se merece una garganta profunda.

Notes:

Gracias por leer, se aceptan ideas en los comentarios \(*v*)/