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Hace un par de meses un suceso extraño había ocurrido en una taberna a pocos kilómetros de un pueblo abandonado por sus habitantes, un lugar concurrido por cazadores y viajeros que se detenían de paso por una buena copa. Las personas presentes de aquella tarde contaban con detalles sobreactuados como la puerta se abrió por un aire helado que estremeció a todos y una figura se adentró al interior vestido con una capa negra que lo cubría de pies a cabeza, un par de ojos rojos brillando detrás de la oscuridad de su capucha.
Los susurros contaban como el sonido de los tacones de sus zapatos contra la madera se sintió como un pequeño temblor dentro del lugar y la energía alrededor del desconocido irradiaba un peligro hipnotizante que atraía o alejaba a la gente según de quien se tratara. Todos los presentes lo siguieron con la mirada y aguantaron la respiración cuando el brazo se elevó frente al tablón de anuncios para clavar el papel que llevaba. Una vez colocado el extraño se fue como había entrado: en silencio.
El aire opresivo que había inundado la taberna desapareció, las personas pudieron respirar nuevamente, incluso si nunca se dieron cuenta de que la contenían, y la música pareció subir de volumen para cubrir el ambiente ensombrecido que dejó el extraño. Algunos pocos se habían acercado al tablón para observar engañados por la curiosidad humana de que había dejado ese ser tan extraño.
Busco a alguien capaz de traer de regreso a alguien que he perdido, si eres capaz de hacerlo mi recompensa será darte cualquier cosa que desees, sin restricciones en la magia. -Hoshina Soushirou, el brujo de Drualas
El simple cartel había causado un revuelo sin igual, el nombre que firmaba la pancarta pertenecía a aquel brujo que había logrado cruzar los límites de la magia, aquel que había alcanzado lo arcano y ya no estaba encadenado a reglas como otros seres mágicos. Hombres y mujeres, envenenados por la codicia, no tardaron en acudir en masa a la dirección escrita en la parte inferior de la hoja.
Aunque nadie era capaz de regresar victorioso.
I
El pueblo de Drualas tenía una historia particular, solía ser un lugar rebosante de alegría y vida con un mercado lleno de comida fresca. Se decía que era la parada perfecta para que los viajeros descansen tranquilamente antes de continuar su camino. Un pueblo brillante, con gente amable y que aceptaba a todos los seres, humanos o mágicos, por igual.
Entonces sucedió una tragedia: una magia opresiva envolvió el lugar y aquellos de mente débil cayeron en la locura. Las personas no pudieron soportar tanta magia cruda y sin diluir martillando contra sus cuerpos por lo que en cuestión de horas aquel vivaz pueblo fue abandonado por todos menos por una persona, la misma que seguía allí incluso si habían pasado años desde aquel suceso.
Era fácil encontrar al único residente, solo bastaba caminar alrededor de las calles desiertas pasando por las casas abandonadas y descuidadas hasta dar con la única vivienda que conservaba sus colores azules que daba una sensación de confort con solo verla. La única que tenía un jardín cuidado en las afueras con flores coloridas tomando el sol y había un encanto especial a su alrededor, uno que invitaba a las personas a acercarse, aunque nadie se cuestionaba si era por culpa de la magia del brujo que vivía en el lugar.
Esa casa había logrado su objetivo atrayendo a varias personas sin cesar, aunque todo era gracias al singular cartel que el habitante de la casa había dejado en una taberna no muy lejos del pueblo abandonado. El desfile de personas que entraban había comenzado desde hace meses y no paraba incluso cuando muy poca gente había salido del lugar una vez que entraba.
Una persona normal lo pensaría dos veces, sin embargo, la promesa de una recompensa tan tentadora lograba que la gente apagara su instinto de autopreservación y buscará a aquel brujo, después de todo Hoshina Soushirou era la única criatura viva con una increíble habilidad mágica, alguien que había tenido contacto directo con las líneas del universo con las que la magia se regía, alguien cuyo poder no tenía ninguna limitación.
Alguien que realmente podía conceder hasta el más retorcido deseo sin obtener consecuencias.
Por ello es que Noonik había llegado hasta allí frente a las escaleras de la casa. Sus ojos se posaron en la puerta de madera que crujió al abrirse al mismo tiempo que su pie pisaba el primer escalón y luego se desvió a la hoja que tenía en su mano: una copia del cartel de Hoshina Soushirou donde ofrecía el trabajo. Noonik tomó aire antes de dar otro paso.
Mientras más se acercaba obtenía una vista clara del interior: solitaria, fría y triste, un contraste perturbador con lo que reflejaba el exterior.
¿No era eso una tontería? ¿que un hogar tuviera emociones? ¿y unas tan contradictorias de su exterior con su interior?
Noonik suspiró y se adentró al lugar sin pensarlo más, sus pasos resonaron en la casa aparentemente vacía y algo extraño en el aire (¿magia quizá?) lo guio hasta la sala de estar donde una figura ya se encontraba sentada en uno de los sillones. Un hombre vestido con ropa simple y casi completamente negra lo recibió, frente a él había una mesita donde descansaban dos tazas vacías y una tetera de porcelana, al otro lado un sillón vacío lo esperaba, llamándolo a tomar asiento con su sola presencia.
"¿Es usted Hoshina?" Preguntó acercándose y cayendo en la trampa del sillón, era cómodo y caliente, como si alguien hubiera estado allí antes. La cabeza del brujo se inclinó haciendo que la sombra que proyectaba el sombrero negro que tenía sobre su cabeza dejara a la vista un par de ojos rubí brillantes de interés junto a una sonrisa con un colmillo sobresaliendo de sus labios. Noonik estaba sorprendido por lo joven que se veía el otro, ¿acaso usaba la magia para mantenerse así o de verdad era menor de lo que se decía en los rumores?
"Si, supongo que está aquí por el cartel, ¿Señor...?" dijo el joven, sus dedos hicieron un movimiento en el aire y la tetera se elevó por sí sola sirviendo té en cada taza.
"Noonik, solo Noonik y sí, es exactamente por lo que estoy aquí". El hombre observó con desconfianza la taza y la empujó respetuosamente dejando al lado el cartel del trabajo. "No bebo té, una disculpa" añadió antes de cruzar las piernas y continuar. "Tengo entendido que buscas algo y concederás una recompensa por ello".
"Si, exactamente". El brujo asintió bebiendo de su té, ni siquiera parecía ofendido ante la negativa de Noonik al té, la taza simplemente desapareció con otro movimiento de sus dedos. En cambio una sonrisa inquietante continuó presente en su expresión. "Lo que pidas estará a tu alcance, mi magia actualmente no tiene límites".
Algo en la forma en que dijo lo último llamó su atención, casi como si Hoshina fuera a admitir que no era del todo cierto. Noonik guardó ese detalle para analizar más tarde.
"Perfecto, entonces le ofrezco a mi equipo más capaz para esta búsqueda, a cambio me concederá a mí y a todos los que participen lo que pidamos". La jugada de Noonik era arriesgada pues si bien escuchó casos de grupos yendo por la recompensa, no eran más de tres personas. Él por otro lado buscaba traer a todo su equipo completo, más de cinco personas involucradas sin incluirlo.
El brujo bajó la taza lentamente. Su expresión cambió a algo más serio, pero sin señal de disgusto evidente, tampoco parecía estar a punto de sacarlo, ni debatir su condición, de hecho, encontró que de manera lenta una sonrisa volvía a crecer conforme los segundos pasaban al punto que sus mejillas redondas se acentuaron.
"Es un trato" respondió con calma, Noonik levantó las cejas con sorpresa, ¿estaba tan desesperado para aceptar un trato desfavorecedor? Una sonrisa casi se le escapó. Lo que sea que buscará este brujo era tan importante como para ceder a cualquier cosa, quizá algo que podría explotar más adelante. "Sin embargo". Hoshina dejó la taza de té frente suyo y levantó un poco más la cabeza, dos rubí brillaron bajo el sombrero con diversión y amenaza combinada. "Deben asegurarse de traerlo de vuelta. No aceptó trabajos a medias, ni ningún ’lo intentamos’ o lo consiguen o no hay nada para ustedes, ninguno, sin excepción".
Noonik apretó los labios reflexionando acerca de las palabras del brujo, algo en él no le infundía total confianza, aunque jamás ha considerado a un brujo o bruja como alguien confiable. Todo a su alrededor era de cuidado, incluso su casa que brillaba por fuera con calidez, por dentro no era más que un lugar solitario, tenebroso.
Vacio.
Noonik miró por encima de su hombro hacia un gran reloj que ocupaba un lugar al lado de la puerta que daba a la salida, ese era el único sonido que los acompañaba además de sus propias voces. Volvió la vista a Hoshina que continuaba en la misma posición esperando su respuesta.
Sabía que más gente había ido al brujo en busca de la recompensa, también sabía que ninguno lo había logrado ya que los carteles seguían apareciendo cada día en el mismo lugar. Era algo para cuestionarse.
Aun así...
La mano derecha de Noonik se desvió a su bolsillo apretando el collar que tenía guardado, la risa de su esposa resonó en sus oídos mientras asentía. El brujo no era el único con una desventaja en esa sala lamentablemente. "Es un trato, Hoshina".
El brujo bajó la cabeza, nuevamente su rostro fue escondido por el ala de su sombrero. Noonik más tarde se preguntó si fue para ocultar algo y sí debió ser más precavido. ¿A quien engañaba? Daría cualquier cosa por esa recompensa. "Perfecto, entonces debería traer a su equipo aquí antes del atardecer, les explicaré todo cuando lleguen".
De esa forma Hoshina Soushirou se levantó y subió las escaleras hacia el segundo piso dejando a Noonik en la sala de estar sin preocuparse por dejar al hombre solo en su hogar, tal vez no tenía nada que temer con toda la magia rezumbando en cada centímetro de la casa. Noonik no se movió hasta que Hoshina desapareció y solo entonces se levantó para salir, el corazón latiendo apresurado mientras más se alejaba.
Una vez que la puerta de la casa se cerró, Hoshina Soushirou se permitió soltar un suspiro mirando hacia la habitación abandonada que contenía todas las cosas de la persona que más amaba. “Espero que esta vez sí funcione” susurró a la nada dándose vuelta para ir al otro lado del pasillo donde se encontraba su habitación provisional.
II
El grupo que iría a la incursión había llegado a las cinco de la tarde, Soushirou los vio aparecer con una gran cantidad de mochilas llenas de material: cámaras, cables, varios tripie, entre otros muchos aparatos electrónicos. El brujo caminó alrededor de la sala donde el grupo se preparaba para escuchar sus indicaciones, le pareció un poco divertido ver como se sentaban en la alfombra como un grupo de niños listos para una lección.
¿Eso era lo que veías todos los días, Gen? se preguntó mentalmente con un dejo de tristeza.
“Ehem, estamos listos para escucharlo” dijo uno de los hombres, el líder por lo que vio en la dinámica. Soushirou miró hacia Noonik quien se mantenía alejado de ellos pero sin dejarlos fuera de su campo de visión.
Cerró los ojos y tomó aire, el discurso que recitaría lo había hecho otras cientos de veces antes y ya empezaba a cansarse.
“Lo que van a buscar allí adentro no es una cosa, es una persona” Soushirou se detuvo un segundo para que el grupo asimilara la nueva información, como todos a los que les había dicho lo mismo sus rostros se tensaron y las miradas compartidas comenzaron. “Él ha pasado las barreras de la realidad en esta misma casa, aunque no en este plano. Su nombre es Narumi Gen, es unos centímetros más alto que yo con el cabello negro y mechones blancos en la parte delantera, suele taparle los ojos, que por cierto son de un tono magenta.” La imagen de Gen reapareció en su cabeza, tuvo que volver a detenerse de solo recordarlo.
Han pasado años desde la última vez que pudo hablar con él y cada día que pasaba dolía como una herida que se abría a la fuerza. Tomó un segundo respiro antes de continuar.
“Suele ser evitativo, un poco gruñón cuando no esta de humor y con una voz amenazante, pero también sabe ser amable. Lo más importante que deben saber es que tiene un aura angelical a su alrededor”
“¿Un ángel?” lo interrumpió una de las mujeres del grupo, se notaba asustada, nerviosa y no era para menos. “No dijeron que fuera un ángel” ella miró hacia Noonik y luego a Soushirou.
“No lo es” gruñó, su repentino cambió de humor heló la sala y causó que la magia natural de su alrededor se volviera amenazante. Incluso un hombre tan estoico como Noonik se vio afectado cuando se pego a la pared como si quisiera fundirse en ella para huir. “Aún no por lo menos, pero el aura es lo suficientemente fuerte para rivalizar con un ángel así que será mejor que tengan cuidado cuando se acerquen a él.”
“Si, lamento interrumpir” murmuro de vuelta la chica, Soushirou suspiró relajándose para poder aplacar la cantidad de magia que estaba volcando sobre sus invitados.
“No te preocupes” tronó los dedos y múltiples tazas de chocolate caliente aparecieron en las manos de todo el grupo, incluyendo a Noonik, junto a una manta para cubrirlos del frio que sabía que tardaría un poco más en irse. “Mi hogar esta conectado con las líneas de la magia y de esa forma crea un camino hacia el lugar donde el tiempo no avanza y con una gran cantidad de seres sin forma que rondan alrededor.”
“Espera” El más joven del grupo, del que Soushirou no recordaba el nombre, se inclinó en su lugar. “Estas hablando de… ¿el puente?”
Ah, el único mágico del grupo, pensó.
“Si, exactamente” asintió causando que el chico se pusiera más nervioso, sus compañeros se veían más confundidos así que decidió explicar. “El puente es un lugar de donde proviene la magia de todos los seres que somos sensible a ella, también es el lugar que conecta nuestro mundo con el de los ángeles” su expresión se volvió más seria. “Y por ello es importante que sigan las reglas: no salgan de la casa, no vayan solos a ninguna parte, pero sobre todo no abran cuando escuchen que algo toca, jamás”
Soushirou perdió la cuenta de las personas que escucharon el mismo discurso y aún así fueron incapaces de regresar por haber caído en los toques. Hubo un tiempo que se preguntó si era parte de la estupidez humana ir en contra de las reglas, unas tan simples de seguir. Viendo al grupo esperaba que estos fueran más inteligentes.
“La conexión con ese lugar se fortalece a las ocho de la noche y el portal se abre en la puerta que esta en el segundo piso a la derecha, es la única en ese lado. Solo deben entrar a esa hora y quedarse allí hasta que la puerta se cierre sola, deben regresar antes del amanecer o tendrán que quedarse allí hasta el siguiente día. Los relojes que lleven seguirán funcionando así que pueden basarse en eso” Sus ojos se posaron sobre el chico más joven, no debería tener más de dieciséis años y una presencia mágica un tanto débil.
Si tuviera un poco más de entrenamiento.
Otro suspiro se le escapó, culparía de esto a Gen, esa necesidad de enseñar a los más jóvenes siempre vino de su novio y mira lo contagioso que se había vuelto.
“Si me permiten darles un consejo” añadió mientras el grupo se levantaba para prepararse. “No lleven a su compañero allí” señaló hacia el joven brujo. “No les servirá de mucho”.
Con esas ultimas palabras se dio vuelta y se fue dejando al grupo en su sala para que se apropiaran de ella. Escuchó un par de risas y el bufido indignado del joven, su alegato de que Soushirou no tenía idea de lo que realmente podía ser y las risas de sus compañeros junto a los ánimos de unos cuantos. No volvió ni dijo nada, él había cumplido.
Lo que pasara allí sería problema de ellos.
III
Eran las siete con cincuenta y cinco cuando el grupo subió al segundo piso para pararse frente a la puerta que el brujo les había dicho. Gisel, una de las chicas del grupo, miraba las paredes desnudas con curiosidad, no había ni un solo cuadro colgado, ni una decoración, solo una pared lisa y de tonos grises que solo hacía parecer más tétrica la casa.
“Gisel, mira al frente” le regañó Yaniv, el líder del grupo, ajustando la pesada mochila que cargaba. Gisel desvió la mirada hacia atrás donde el brujo estaba de pie al otro lado del pasillo, ahora vestía una túnica negra y ese sombrero a juego que parecía gustarle usar para verse más aterrador. Estaba tentada a acercarse solo para decir que se veía ridículo de esa forma pero en realidad no se veía tan mal y además le daba mucho miedo después de ver como se puso cuando Mito comparó a ese Narumi con los ángeles.
"No lo entiendo" dijo rompiendo el silencio inquietante que estaba formándose alrededor. Ya estaban frente a la habitación y solo esperaban que fuera la hora correcta para entrar. No parecía nada fuera de lo normal: una simple habitación que parecía la sala de colección de alguien que amaba las figuras de acción. “¿Por qué no lo hace él mismo?” el tono que uso fue más bajo para evitar ser escuchada, pero juraría que el brujo posó sus ojos sobre ella.
"¿Enserio te quejaras de eso?" dijo Kino, su compañero y el genio de encontrar cosas, aún no estaba segura como diablos lo hacia. El hombre rebotaba el pie contra el suelo mientras esperaba a que la alarma de su reloj les indicara que eran las ocho. "Esta es nuestra oportunidad de pedirle a un brujo no limitado cualquier cosa ¡Ja! ¡Podría pedirle que me dé un encantamiento de suerte eterna!"
"Puaj, qué cosa más banal" soltó Mito, la mueca en su rostro se profundizó cuando la alarma sonó y todos ajustaron el agarres en sus pertenencias. Cámaras, cuerdas y mochilas rellenas con todo tipo de provisiones. "Aunque estoy con Gisel, me da mala espina".
"Relájate, Mito. Entramos, lo encontramos y salimos, solo es un trabajo más y será fácil con la ayuda de nuestro amigo aquí" Dijo Bran palmeando la espalda de uno de sus compañeros que tosió y tropezó con sus propios pies. "Ja, que bueno que usamos tu magia y no tu habilidad física, ¿verdad, Eirian? " se burló.
Gisel dejó que todos entraran entre risas, Eirian nunca fallaba para sacarles una buena carcajada con su torpeza, dio un ultimo vistazo atrás donde su joven compañero refunfuñaba, se iba a burlar de él sobre tener miedo para avanzar cuando notó que ese brujo raro ya no estaba al final del pasillo sino detrás de su compañero.
“Eirian” llamó pero de pronto la imagen se sintió distorsionada, parpadeó volviendo la mirada hacia adelante y luego atrás, había entrado a la habitación y ahora solo veía un pasillo vació por fuera.
Afuera, Eirian tomó aire después de ver desaparecer a todo su grupo al cruzar la puerta, se preguntaba que clase de magia era capaz de hacer ver una habitación vacía cuando ya cinco personas habían cruzado al otro lado. Su magia aun necesitaba trabajo, pero la curiosidad por aprender cada pequeña parte solo crecía con los años.
"No deberías seguirlos" dijo una voz, el chico saltó y se giró encontrándose a Hoshina a sus espaldas, el brujo había caminado todo el pasillo en completo silencio y ahora se encontraba de pie lo suficientemente lejos de la puerta para que esa magia poderosa que cargaba no chocará contra la suya. Su túnica lo envolvía y se fundía con las sombras de la noche, ese sombrero ostentoso que solo había visto en brujos de los pueblos más antiguos le daba un aire misterioso. "Hay una razón por la que yo mismo no hago el trabajo."
"Confían en mí" dijo tragando saliva ante la imponente presencia del hombre. Para él la presencia de Hoshina era diferente, como ser mágico podía sentir y ver la energía del otro, una que era tan grande que si no fuera por su férreo control envolvería el pueblo entero.
Por un segundo se preguntó si ya lo hacía, solo que él no era capaz de notarlo.
Hoshina Soushirou era tan poderoso que le sorprendía que nadie lo hubiera intentado usar a su favor, aunque un hombre como él seguro era difícil de controlar y eso hacía interesante saber que clase de persona era aquella que buscaba con tantas ansias. ¿Su amigo? ¿Hermano? ¿quizá algo más cercano?
Eirian inspiró profundamente, tomó la valentía que lo había llevado tan lejos en la vida y le había ganado suficiente dinero para dejar atrás la caja que una vez llamó casa, luego la soltó como una simple, pero sólida oración: "Confió en que puedo hacerlo".
Hoshina suspiró. "Si, yo le dije lo mismo". Con eso el brujo mayor se dio vuelta y caminó hacia su habitación al otro lado del pasillo. El chico abrió la boca para preguntar a qué se refería, pero la cerró de inmediato. No tenía tiempo para esto, debía seguir a sus amigos. Inhaló profundamente de nuevo y exhaló relajando su cuerpo de ese nerviosismo que no lo dejaba desde que pisó el pueblo.
Con un nuevo coraje recién nacido, entró. "¿Chicos?" Llamó fuerte y firme, no podía dejar que su fachada se rompiera tan pronto, Observó alrededor de la habitación sin encontrar a ninguno de sus compañeros que debían estar esperándolo, ¿se habían ido sin él? No lo creía, eso iría en contra de una de las reglas que les dio Hoshina, pero la falta de respuesta lo hacía dudar.
Eirian avanzó, buscándolos, cuando la puerta detrás de él se cerró con un golpe sordo seguido de un golpe proveniente de la ventana, tan suave que creyó que se lo había imaginado. El joven se giró hacia ella y esperó, sin embargo, el sonido no regresó y no había nada asomándose por allí, nada más que oscuridad. "Espero no estén haciendo otra broma" se quejó avanzando a la ventana, otro golpe sin que nada pareciera estar detrás. "¡No es divertido, de verdad!" gritó.
Su mano se detuvo sobre el cristal, las palabras de no abrir cuando toquen le regreso a la mente, no debía y aún así estuvo a punto de hacerlo. Sus ojos se abrieron mientras lo que había afuera se aclaraba, el corazón se le aceleró y jadeó mientras una increíble cantidad de información se filtraba a su cerebro.
“No puede ser” susurró, dio un paso y tropezó con sus propios pies, su mano se apoyó en el cristal empujándolo lo suficiente para abrirlo ligeramente, el viento helado que soplo con fuerza justo en ese momento terminó de abrirlo. Eirian se apresuró a cerrarla con la respiración acelerada. “Todo bien, todo esta perfecto” susurró intentando convencerse.
Dio media vuelta para ir a buscar a sus compañeros, debía avisarles sobre como el lugar los engañaba para hacer lo que no debían, como aquello que buscaban sería imposible. Lamentablemente no pudo hacer nada porque en cuanto dio vuelta se encontró con una sombra alta y oscura donde lo único que podía distinguir era el único ojo que se abría en el lugar donde debía estar su pecho.
Su grito fue ahogado por el sonido de una canción que se filtró desde la ventana, un cantó suave y dulce.
La puerta de la habitación se cerró.
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"¿Por qué tarda tanto?" Gruñó Mito cruzándose de brazos y mirando la puerta. "¿Debería ir por él?"
"¿Se habrá acobardado? ¡Ese mocoso!" murmuró Bran con molestia, dejó parte de sus cosas en el suelo listo para ir tras su compañero. "Voy por él y lo arrastrare aquí" cuando su pie dio un paso al frente la puerta se cerró dejándolos dentro de la habitación. "¿Qué demonios?"
Mito se apresuró a abrir la puerta, no hubo necesidad de poner fuerza pues esta no ofreció resistencia, la puerta se abrió mostrándoles de nuevo el pasillo, sin aparentar nada fuera de lo común. Sus compañeros murmuraron, pero fue ella quien salió esperando regresar al pasillo de la casa. Antes, cuando esperaban, la casa estuvo iluminada por cálidas luces amarillas, pero esta vez el pasillo estaba más oscurecido, la única luz provenía del exterior que se volvía borroso cada vez que intentaba observar por los ventanales. Sus ojos se abrieron al entender que estaban dentro de esa dimensión extraña.
"¿Qué pasa Mito?" llamó uno de sus compañeros y ella regresó a la habitación.
"Estamos dentro, no importa si cerramos y abrimos la puerta" dijo mientras hacía justamente eso, la puerta se cerró con un clic y luego se abrió, pero el exterior sombrío no cambió. "No hay forma de volver por él hasta que pasemos el tiempo suficiente".
Un suspiro colectivo vino de todos. "Maldita sea, hubiera sido más fácil con él aquí." Bran levantó sus cosas y comenzó a caminar. "Andando, mientras más pronto comencemos, más rápido saldremos de aquí".
Hoshina les había dado un objeto especial que debían tocar cuando estuvieran listos para salir, había explicado que todos debían estar de vuelta en la habitación y mantener la puerta cerrada con el seguro que estaba en el interior. Luego solo debían abrirla cuando escucharan una canción.
"Este lugar parece bastante bien cuidado" dijo Kino mientras veía la habitación, estaba curioso por los alrededores y sus ojos se iluminaron ante las figuras que se exhibían en una vitrina al fondo. "¡Miren eso! ¡Es la figura de...!"
"Si, si, Kino, mueve el maldito trasero, quiero irme a casa temprano hoy" le gritaron a lo que Kino suspiró, sus ojos se demoraron en la figura y se acercó, no había nadie más que él así que, sin pensarlo, abrió la vitrina y sacó la figura.
Era hermosa, aún en su caja y bastante bien cuidada. Kino se encogió de hombros mientras sacaba algunas provisiones y metía la figura. Nadie la extrañaría, se dijo.
Todo el grupo caminó escaleras abajo y se reunieron en la sala, ojos curiosos observaban a su alrededor buscando diferencias entre ese lugar y el real, aunque hasta ese momento no encontraban nada distinto excepto por el inquietante silencio que los consumía y esa sensación de que estaban siendo observados. Mito se acercó al reloj cerca de la puerta, su ceño se frunció al notar que las manecillas de reloj estaban detenidas en las ocho en punto.
"De acuerdo, presten atención” llamó Yaniv aplaudiendo, el grupo se reunió en forma de circulo dejando las mochilas en el suelo. “Entonces nos dividiremos en pares para colocar las cámaras y sensores de movimiento en este y el piso de arriba, recuerden estar atentos a cualquier cosa, no abrir puertas y griten si es necesario, ¿Todos tienen su equipo de protección?" Todos levantaron las pulseras protectoras en sus muñecas, hecho por Eirian, y el líder asintió. "Bien, esta es la división…”
Cada pareja se dividió de acuerdo a las órdenes de Yaniv, Mito y Bran se dirigieron al piso superior siendo solo ellos dos por las pocas habitaciones que tenían que cubrir. Bran cargaba las cámaras y dos mochilas aprovechando su fuerza, mientras tanto Mito se aseguro de llevar el equipo más ligero.
"¿Crees que lo encontremos?" Preguntó Mito, se cruzó de brazos frotando las manos contra su piel para intentar crear calor, el segundo piso era mucho más opresivo que el primero, el ambiente se sentía como si estuviera en un espacio reducido donde las paredes se cerraban, asfixiándola sin contar el aire helado que rondaba a pesar de que no había ni una ventana abierta o una ventila por donde entrara ese mismo aire. Mito lo odiaba.
"Sí, no debe ser difícil con nuestro equipo" respondió Bran deteniéndose en una esquina para colocar la cámara en un ángulo que cubriera las escaleras. Acomodó la cámara y Mito sacó la tableta que cargaba para ver que la imagen estuviera bien, una vez seguros avanzaron. "Mucha gente cree que solo necesitas esperar y aparecerá, pero hablamos de un ser con aura angelical, eso no bastará"
"¿Y eso qué tiene de diferente con los otros ángeles?" Mito jamás había escuchado algo sobre aquellos con aura angelical, sabía de los ángeles, por supuesto que sabía de primera mano sobre ellos así que nada bueno podría venir de alguien similar.
Bran se rio. "Son especiales, tienen un encanto que los vuelve casi indetectables al ojo humano, puedes pasar al lado de uno de ellos y no saberlo porque se esconden así. Por eso mismo también son peligrosos, ¿sabes que los ángeles reales pueden ser aterradores y muchos están locos por la divinidad que cargan? bueno, los que han sido bendecidos por un aura así tienen tendencia a ser iguales. De hecho..."
“Oh sí, lo sé, no preguntes” añadió, su paso fue disminuyendo en cuanto notó que Bran no se sentía a su lado, se dio vuelta para verlo de pie con la mano en el mentón, pensativo. “¿Qué ocurre?” Preguntó esperando a que continuaran.
"Esa puede ser la razón por la que este tipo no viene por su cuenta, le tiene miedo porque puede acabar muerto si este tal Narumi se vuelve loco cuando vea a alguien que ha cometido un pecado tan grande como el suyo" tronó los dedos ante su idea con una sonrisa que lentamente fue desapareciendo. “Aunque espero que no, un ángel loco es…”
“Lo peor.” murmuró, recuerdos que intentaba borrar corriendo rápidamente por su mente, se apresuró a negar con la cabeza para sacarlos. “No, aun así no tiene sentido” se detuvo frente a la habitación que pertenecía a Hoshina en el mundo real. “Si fuera así, ¿por qué aun lo buscaría?”
"¿No sé? ¿Matarlo tal vez? Quizá es un guardián acá y por su culpa no puede entrar, algo así" Bran movió la mano en el aire restándole importancia, se detuvo frente a la habitación de Hoshina y comenzó a colocar una nueva cámara. "No lo pienses mucho, Mito, solo es un trabajo”
Mito resopló. “Ese es la cosa, ¿por qué un hombre tan poderoso no puede acercarse aquí? ¿Por que quiere que le llevemos a un tipo que tiene que ver con ángeles? No parece que quiera matarlo, Bran, parece que… lo extraña”.
Bran se levantó tras terminar de colocar la cámara, observó a Mito por un largo rato antes de asentir con seriedad. “Lo entiendo, Mito, pero ya estamos aquí, solo terminemos esto”.
Suspirando, la mujer asintió y se dio vuelta para ir al otro lado del pasillo. Apenas dieron un paso la cámara de las escaleras chilló al detectar un movimiento, ambos se detuvieron para mirar en dirección al aparato descubriendo que no había nada allí. Mito y Bran ladearon la cabeza sin entender que estaba detectando cuando la lente estaba fija en un lugar vacío.
"¿Están defectuosos?" Preguntó Mito y Bran se apresuró a negar.
"Los compre hace poco y las revise todas personalmente, es imposible" el ruido cesó unos segundos después y eso fue suficiente para que se encogieran de hombros y prosiguieran con su tarea. El segundo piso solo contaba con tres habitaciones y un baño, no necesitaron más de una cámara para cubrir cada punto, pero se aseguraron de que no hubiera ningún punto ciego. Acabaron relativamente rápido, incluso se tomaron tiempo para dar una última vuelta para un vistazo final.
Una vez listos volvieron a revisar la aplicación donde se veía todas las cámaras y Mito se aseguró que cada una de ellas tuviera una buena vista, su mirada se detuvo momentáneamente en la cámara de las escaleras expandiendo la imagen. Esa cámara había sonado constantemente durante todo el rato, pero nunca por más de un minuto.
No había nada extraño, pero ella presentía que había algo allí, solo tenía que prestar más atención, ¿no es así?
"Volvamos con los demás" dijo Bran y Mito asintió sin apartar la vista de la tableta. Escuchó a su compañero caminar, así que ella lo siguió, las imágenes de las otras cámaras le ayudaban a ver que no se habían separado, pero su atención principal seguía en el mismo lugar.
Bajaron por las escaleras, la cámara los detecto como figuras reconocidas en su configuración sin nada fuera de lo común. Se adentraron a la sala de estar y finalmente al comedor donde Mito bajo la tableta y observó al resto de sus compañeros. Solo faltaban Kino y Satoshi que debían estar cubriendo el sótano.
“¿Alguien ha detectado algo?” preguntó Mito acercándose a la mesa y jalando la silla para sentarse, elevo sus pies dejándolos apoyado sobre la otra silla donde Gisel iba a sentarse, la chica frunció el ceño con molestia y Mito se encogió de hombros con una sonrisa burlona. “Demasiado lenta”
“Puaj, eres insufrible” se quejó Gisel caminando a una esquina y sentándose junto a Bran en el suelo. “¿Y porque diablos solo tiene dos sillas? ¿Tiene una obsesión con el numero dos? Oh, eso es espeluznante, realmente odio a los brujos. Eh, no le digan a Eirian que dije eso”
Yaniv inspiró profundamente y dejo salir el aire ruidosamente, mostrando que empezaba a estresarse.
Bien, pensó Mito, se lo merece por elegir a la chica habladora como compañera en lugar de a ella.
Aunque Gisel tenía un punto, era curioso como habían dos cosas de cada una: dos sillas, dos platos, dos vasos, dos tenedores, dos cucharas, dos tazas de café y un largo etcétera. Era como si el lugar solo estuviera diseñado para dos personas algo que no entendía, ¿Por qué el brujo solitario necesitaría un par de cada cosa cuando vivía solo?
“Gisel, solo… deja de hablar un segundo y no, Mito, no hemos detectado nada” Yaniv levantó la tableta para poder observar todas las cámaras ya instaladas.
Mito puso los ojos en blanco y volvió a mirar la tableta. "La Cámara de arriba estuvo sonando un par de veces, pero no había nada"
“Un error entonces” añadió Gisel y a su lado Bran gruñó.
“¡Que no hay error! Las revise personalmente, todas están en perfecto estado”
Gisel hizo una expresión de que dudaba y luego se encogió de hombros. “Vamos hombre, todos pueden equivocarse una vez”
“Yo no…”
“El próximo que hable lo envió solo a buscar a Satoshi y Kino” gruñó Yaniv haciendo que un silencio ocupara la habitación, Gisel hizo una señal de colocarse un candado en la boca y tirar la llave mientras Bran solo negó con la cabeza y se acomodó de nuevo en su lugar. “Bien, nos quedaremos aquí a esperarlos”
Gisel y Bran tomaron el primer turno de siesta mientras Mito y Yaniv se encargaban de vigilar las cámaras, pasaron los minutos sin señales de Satoshi y Kino a pesar de que todas sus cámaras estaban ya encendidas. Mito suspiro y se levantó para estirarse, el cuerpo le dolía por estar tanto tiempo sentada, pero supuso que era mejor que como despertaran Gisel y Bran después de dormir en el suelo.
Un pitido llamo su atención, una de las cámaras de la sala sin duda, sus ojos se movieron a la tableta y algo pareció asomarse en el borde, pero no se enfocaba bien. Se trataba de la cámara más cercana a la cocina así que se asomó, dio un par de pasos para ver mejor y sonrió cuando la figura de alguien fue visible por un segundo antes de desaparecer.
“Yaniv” llamó dándose vuelta, sin embargo, no encontró a nadie allí. “¿Yaniv?” llamó de vuelta porque era imposible que los tres se hubieran ido, estaban justo allí antes de que se levantara. Miró a la tableta enfocándose en la vista de la cocina y se encontró con sus compañeros, Yaniv estaba dormitando sin notar que ya no estaba con ellos, Bran y Gisel seguían durmiendo en la esquina derecha con Bran roncando suavemente.
Mito levantó la cabeza y se encontró con la cocina vacía. “¿Qué demonios pasa aquí?” susurró asustada.
Tomó aire como si eso la llenara de valor, luego decidió aventurarse a la sala, tal vez había una forma de volver a sus compañeros o quizá ellos pudieran verla por las cámaras, se acerco a una y golpeó la lente.
Vamos, pensó, alguien que se de cuenta y me encuentre.
Ese lugar era más terrorífico que la casa original, a pesar de verse exactamente igual el ambiente era mucho más pesado, a veces sentía que le costaba respirar y había tenido dolores de cabeza constantes cuando miraba por la ventada. No le gustaba estar allí, quería irse lo más pronto posible.
"Él no nos habló de esto" murmuró para sí misma abrazándose para calmar sus nervios. Un tintineo llamó su atención y al levantar la vista hacia las escaleras se encontró con una figura de pie en la cima. Ella jadeó al reconocerlo, era la misma persona de la que Hoshina les habló, la descripción encajaba y recordaba bien la foto que Hoshina les mostro, la única que tenía según él. Su sonrisa de victoria se congelo al darse cuenta de las obvias diferencias entre esta persona y la de la foto: el hombre tenía dos pares de alas sobresaliendo de su espalda y un par más de detrás de su cabeza, mismas que tenían cientos de ojos esparcidos en las plumas.
Lo peor era que esos ojos no solo estaban en las alas sino en todo el cuerpo.
Esa cosa ya no era un humano y por el halo en su cabeza que brillaba intensamente de un tono blanco puro podía decir que estaba frente a un ángel, aunque algo no terminaba de encajar.
Mentiroso, mentiroso, mentiroso, repetía en su cabeza, asustada. Este no era ninguna persona con aura ‘angelical’ era un ángel hecho y derecho. Su cuerpo se helo, no pudo moverse y lo único que fue capaz de hacer era observar como la figura daba vuelta y caminaba hacia la habitación de Hoshina.
Lentamente, porque no era ninguna cobarde, empezó a seguirlo. La tableta se le escapó de su agarre debido al susto y no hizo nada por recogerla, toda su concentración estaba en no ir en dirección contraria por el miedo. Si lo atrapada entonces se acabaría, si lo llevaba a la puerta y volvía todo habría valido la pena. Una vez que lo tuviera en sus manos podía regresar a casa, reclamar su recompensa, pedirle al brujo una cura para su hermano.
La tensión se elevaba conforme más se acercaba, la puerta estaba ligeramente abierta y podía ver la luz que emitía el ángel desde el interior así que tragándose todas sus dudas se apresuró a entrar. Lo que encontró no era habitación que esperaba, en su lugar estaba lleno de fotografías de Hoshina pegadas en la pared y rayadas por lo que parecían garras, todas se encontraban ordenadas de forma que parecían formar un enorme ojo que la miraba directamente. El corazón le latió salvajemente, el temblor de su cuerpo se hizo un poco más intenso.
Knock knock
Se dio vuelta de un salto, la puerta por la que había entrado, y que absolutamente dejo abierta, se encontraba cerrada y un par de golpes se escuchaban del otro lado. Mito respiró agitada, su estomago empezaba a dolerle y el miedo corría por sus venas.
“No abras cuando escuches que toquen, jamás”
La voz de Hoshina resonó en su cabeza, juraba que podía escucharlo repetirlo a su oído. Ella cerró los ojos intentando calmarse, pensar. Claro que no debían abrir las puertas, pero estaba dentro de la casa y no había nada maligno con ellos, solo sus compañeros.
Oh.
Mito abrió los ojos con una sonrisa, claro, sus compañeros, probablemente se dieron cuenta que no estaba y fueron a buscarla, se apresuro a la puerta y la abrió de golpe lista para gritarles por tardar tanto.
Detrás de ella Narumi Gen negó con la cabeza. “Nunca escuchan su advertencia” murmuró, su voz opacada por el grito de terror de una mujer.
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Bran bostezo, parpadeó varias veces para aclararse la vista sin éxito, terminó frotándose los ojos para quitarse el cansancio. “¿Kino y Satoshi regresaron?" preguntó entre bostezos, a su lado Gisel se deslizó hasta golpear su cabeza contra el suelo y despertando en el proceso, él se burló.
“¿Mh?” Yaniv parpadeó y levantó la vista de su tableta, su ceño se frunció al ver la silla vacía frente suyo. “¿Dónde esta…?” sus ojos bajaron a la pantalla y abrió los ojos. “Mito”
“¿Qué pasa con Mito?” Gisel se estiro en su lugar y rodó en el suelo antes de levantarse, sin duda sentía la energía renovada. Cuando miró hacia la mesa notó que se encontraba vacía “¿Dónde esta?”
“Frente a la cámara” dijo Yaniv con el ceño fruncido. Bran y Gisel saltaron y se apresuraron a su lado para mirar. En la pantalla del segundo piso revelaba a Mito caminando por las escaleras a paso lento que fue subiendo de intensidad conforme se acercaba a la habitación de Hoshina. Yaniv cambió la vista principal por la del interior de la habitación donde se encontró con varios pares de ojos magenta observando directamente a la lente.
“¿Qué demonios es eso?” Gritó Gisel asustada, retrocedió hasta que su cuerpo golpeó la mesa casi volcándola en el proceso.
“Es él” dijo Yaniv. “Gisel, Bran” ordenó y los tres corrieron a la sala para ir tras Narumi y Mito.
Salieron, las cámaras parecieron seguir su movimiento hasta que Bran se resbalo con la tableta que Mito dejo caer antes. Yaniv maldijo al escuchar un crujido que sin duda provino de su compañero. Gisel se detuvo para ver a Bran en el suelo acunando su brazo derecho, un quejido de dolor se le escapo al hombre.
“Estoy bien” aseguró Bran apretando su brazo. “Vayan por…”
“Gisel” Yaniv se giró a la chica y señaló hacia arriba con el mentón, ella dudo un segundo, eso significaría que iría sola. “Ve, ¡Ahora!” Ordenó entregándole su tableta y luego yendo a ayudar a Bran.
Gisel chilló apretando el objeto entre sus manos y corrió escaleras arriba, sus piernas no le fallaron ni un segundo a pesar del miedo que sentía crecer en su interior, como enredaderas que se enroscaban en su cuerpo para hacerlo más lento. Sus ojos se desviaron a la tableta justo cuando llegó a la puerta, tropezó y su mano golpeó la madera para sostenerse, gimió y se apresuró a abrir, en la imagen Mito también estaba por abrir pero justo cuando iba a hacerlo Narumi Gen apareció detrás de su compañera abriendo sus alas.
La señal falló y cuando Gisel abrió la puerta se encontró con nada más que una habitación vacía.
“¿Mito?” llamó, la voz se le entrecorto por el terror. Giró de un lado y de otro, peor no encontró nada: no Mito, no Narumi Gen y no cámaras en su lugar. Gisel bajo la cabeza hacia la tableta donde las imágenes eran pura estática, misma que por alguna razón tomaron la forma de un ojo. “No, vamos, Mito dime que estas aquí” suplicó con la vista borrosa por las lagrimas que se acumulaban.
"¿Gisel?" llamó uno de sus compañeros, se dio la vuelta y se encontró a Kino sosteniendo su mochila con fuerza, temblaba como una hoja en plena ventisca y tenía la misma expresión de terror que ella. "Yo… C-creo que debemos irnos, no podemos seguir aquí, este lugar no es…"
“¿Seguro?” La voz profunda e inhumana resonó en la pequeña habitación. Ambos saltaron del susto, detrás de Kino una figura alada se elevaba. “Alguien con sentido común, al fin"
Gisel podía jurar que dejo de respirar por un segundo, que el frio de la habitación se hizo más intenso con la presencia de este ser. Narumi Gen estaba allí elevándose como un ser divino que llegó a pronunciar su juicio final contra ellos. Kino no se movió, congelado en su lugar, su boca se abría y cerraba sin pronunciar palabra alguna, Gisel lo entendía, ella estaba tan asustada como él.
"Soushirou sigue mandando gente aquí y ninguna puede ser lo suficientemente inteligente para salir viva y entregarle lo que necesita”
Narumi Gen ladeó la cabeza, ahora las alas de su espalda estaban pegadas a su cuerpo, pero las de su cabeza ya no cubrían su rostro dejándolo al descubierto donde seis pares de ojos miraban directamente a Gisel con el ceño fruncido por la molestia, cada que hablaba su voz retumbaba en la casa dando un aire autoritario. Ella nunca había estado en presencia de un ser como este y deseaba nunca estarlo de nuevo.
“Lo haremos, nosotros le daremos tu mensaje” respondió, la voz entrecortada y perdiendo toda la fuerza que quería aparentar. Estaba asustada, no sabía que le paso a sus compañeros y Kino era básicamente una estatua en ese momento, ¿siquiera respiraba? “Por favor, solo quiero irme a casa”.
Narumi la miró de arriba abajo, evaluándola. Sus ojos resplandecieron bajo su flequillo y bufó. “No soy yo quien los mata, es su propia estupidez” un suspiró se le escapó, caminó hacia ella rodeando a Kino, elevo su brazo para mover su cabello hacia atrás revelando mejor su rostro. Gisel no iba a mentir, era la persona más hermosa que había visto en su vida, pero esos ojos la hacían querer llorar.
Kino cerró los ojos de inmediato, parecía creer que ver a Narumi iba a matarlo. Gisel era una cobarde, siempre se escondía detrás de Eirian y hablaba hasta por los codos para que nadie se diera cuenta, pero esta vez estaba sola, Kino era peor que ella y en este punto parecía que tenían que confiar en Narumi Gen para tenerles misericordia.
“Soushirou te lo dio todo para que sobrevivas, te dio reglas, te dio consejos y aun así, ¿Cuántos de ustedes ya se murieron?”
“¿Morir?” repitió Gisel, no, no, no, Mito no podía estar muerta. “No es verdad, Kino, ¡Kino!” gritó haciendo reaccionar a su compañero. “¿Dónde esta Satoshi?”
Kino abrió los ojos lentamente, se le llenaron de lagrimas mientras negaba con la cabeza. “No lo sé” admitió. “Estábamos regresando y quería ir al baño, fuimos, te juro que me quede en la puerta, te juro que no me moví de allí, pero aún así cuando abrí Satoshi no estaba allí.”
“¿Y los demás? Debiste cruzártelos cuando subías” Sus brazos se movieron conforme hablaba, el nerviosismo incrementando conforme Kino volvía a negar y a su lado Narumi se burló.
“Muertos”
“¡No!” Gritó. “Kino, ¿los viste o no?”
“¡No lo hice, Gisel! ¡No encontré a nadie mientras subía!” Kino se agacho en el suelo con las manos sobre la cabeza, la mochila reboto en el suelo, una caja se asomó por el cierre roto. “Ese maldito reloj empezó a sonar, los golpes se hicieron más fuertes, por Dios Gisel, tenemos que irnos”
“No podemos abandonarlos”
Narumi se inclinó hacia ella, sus rostros estuvieron tan cerca que Gisel se sintió sonrojar. “Deberías hacerle caso, ya saben que están aquí y ustedes siguen cayendo como moscas” La mano de Narumi se elevó, los ojos esparcidos en su brazo se movieron hacia todas las direcciones antes de fijarse en ella, no intentó luchar pues sentía que sus pies estaban pegados al suelo. “Dale a Soushirou mi mensaje”
Cuando los dedos fríos tocaron su frente Gisel jadeó, sus ojos se pusieron blancos y vio múltiples imágenes sin forma pasar rápidamente. Kino observó con horror como los pies de Gisel se elevaban ligeramente del suelo y sus brazos colgaban flojos al lado de su cuerpo, parecía en trance mientras Narumi permanecía impasible.
En segundos todo termino, Narumi alejó su mano y Gisel volvió al suelo, su pecho subía y bajaba rápidamente mientras intentaba recuperar el aliento. Kino no se movió de su lugar, simplemente observó en silencio, su instinto de supervivencia le gritaba que mejor corriera por si solo y se fuera.
“¿Qué fue eso?” preguntó Gisel.
“Mi mensaje, no falles” Narumi se alejo de ellas un par de pasos. “Esta cerca, no habrá mucho más tiempo.”
Gisel asintió, presionó sus manos contra su pecho y se armo de valor: era hora de correr. “Lo haremos, le daremos tu mensaje” aseguró acercándose a Kino para ayudarlo a levantarse.
Narumi arqueo la ceja. “No, tu lo harás” su aura empezó a hacerse más brillante, opresiva, aterradora. Las alas en su cabeza se extendieron hasta cubrir por completo su rostro y las de su espalda se elevaron para revelar hermosas alas blancas con cientos de ojos moviéndose hasta centrarse en Kino. “No soporto que toquen mis cosas”
Kino le fue arrebatado, Gisel gritó el nombre de su compañero y el hombre también grito el suyo cuando Narumi Gen lo encerró entre sus brazos. Lo ultimo que vio que esas alas cubrir a Kino, crujidos y luego un charco rojo que empezó a formarse conforme Narumi se retiraba hacia el interior de la habitación de Hoshina.
Gisel se dio vuelta y corrió sin mirar hacia atrás, las lagrimas rodaban por sus mejillas, paso las escaleras con la puerta de la habitación que la llevaría de vuelta a casa tan cerca, pero se detuvo. Se sostuvo fuertemente contra el barandal y miró hacia abajo, debería poder ver a sus compañeros allí abajo, sin embargo, no había nadie.
“Yaniv, Bran” Gritó, lo único que recibió de vuelta fue dos golpes en la puerta por la que había desaparecido Narumi. Gisel saltó y miró hacia esa dirección, otros dos golpes siguieron.
Negó, resignada, y volvió a su tarea original, cruzó el resto del pasillo y entro a la habitación del portal. Cerró la puerta con seguro recargándose momentáneamente en ella, las lagrimas no se habían detenido y ahora caían en el suelo.
“Lo siento” susurró a la nada, en su muñeca el reloj vibro. Había pasado el tiempo suficiente para que pudiera regresar. Sacó el objeto que les dio Hoshina y sopló con toda la fuerza que le quedaba.
IV
Soushirou abrió los ojos cuando escuchó un silbido proveniente de las diferentes líneas de magia que lo rodeaban, se levantó con calma y caminó hacia la habitación al otro lado del pasillo, esa que ahora servía como único portal a la dimensión que le arrebato todo.
Se detuvo y llamó la flauta que colgaba en el ventanal, esta flotó por el aire hasta sus manos, la llevó a sus labios y comenzó a tocar una melodía tranquila, una que trataba de dos jóvenes amantes corriendo por las colinas, disfrutando de su vida escondida de ojos celestiales gracias a la magia de uno de ellos. Una melodía que relataba una inocente historia de amor que fue tornándose triste cuando uno de ellos tuvo que sacrificar parte de su humanidad para seguir escondiendo a su amante de aquellos que querían arrebatárselo y que aun así terminó perdiendo mucho más cuando su amante tuvo que cruzar una puerta que lo dejaba más cerca de las manos divinas que ansiaban regresarlo a casa.
Soushirou detuvo la melodía y bajo la flauta observando la puerta, esperó un momento antes de acercarse, tomar el pomo y abrir la puerta.
Un chirrido, oscuridad y una habitación vacía. Soushirou suspiró sin sorprenderse del resultado. Aún no entendía como las personas seguían sin regresar después de todo lo que les entregaba,
Se dio vuelta y caminó hacia la sala para llamar a Noonik y contarle que su grupo de búsqueda había fallado.
V
Noonik escuchó la noticia sin alterarse, Soushirou esperaba un poco más de reacción, pero el hombre sin duda parecía no tener emociones o saber ocultarlas muy bien. Terminó su explicación sobre lo que pudo haber pasado y bebió de su taza de té, ese era el momento donde normalmente se rendían y se iban dejando a Soushirou con otro fracaso que coleccionar.
Otras muertes con las cuales cargar.
Le gustaría que Noonik no tuviera emociones, quizá así no se sentiría tan solo en ese departamento.
"Puedo mandarte otro" dijo Noonik con seguridad y Soushirou abrió los ojos sorprendido, el hombre no dudaba de su sugerencia. "Puedo traerte más gente, si prometes que cumplirás con tu parte del trato"
Soushirou ladeó la cabeza, este hombre estaba igual de desesperado que él ansiando una recompensa que Soushirou jamás le daría.
Una risa casi se le escapó. Era increíble lo que la codicia humana podía lograr, él mismo era prueba de ello, pero aún llegaban a sorprenderle. Cuando puso esa recompensa sabía lo que hacia dando falsas esperanzas, escribió esa línea especifica para asegurarse de que su trato nunca se cumpliera, después de todo solo un ser mágico podría traer de vuelta a Gen y ningún ser mágico, ni él, podrían ingresar a ese lugar sin ser consumido por eso.
“¿Estas seguro?” Preguntó, su fachada tranquila no lo traiciono. ¿Qué haría Noonik si supiera que solo los mandaba para buscar información? Seguramente se enojaría, muy enojado. Soushirou bajo la cabeza para ocultar su diversión detrás del ala de su sombrero.
Podría insistir al hombre en que se diera por vencido y esperar a que otro inocente cayera en su búsqueda. No necesitaba que Noonik siguiera llevando gente a la muerte por un deseo que no le concedería. Aún así…
“Lo estoy” aseguro Noonik. “Los traeré aquí hoy mismo.”
"De acuerdo" mencionó sirviendo un poco de té en su taza y bebiendo de la misma. "Si tu gente puede traerme a Narumi Gen entonces te daré lo que pidas."
Se está acabando el tiempo, mientras más tiempo pasara Gen cerca de su lugar de origen, más caería en la locura. El solo hecho de pasar ya casi nueve meses allá seguro lo había empezado a cambiar, Soushirou esperaba que no para mal.
La mano de Noonik se apretó de un collar que escondía, Soushirou se preguntó si esa era la razón por la que estaba tan ansioso por conseguir su recompensa. "Es un trato"
"Pero debo pedir algo más" dijo Soushirou, su mano se apretó en la taza al pensar en lo que iba a decir, pero si sus instintos no le fallaban este hombre podía ser lo que necesitaba. "Tienes que asegurarte de traerme de vuelta a Gen antes del próximo mes, si lo haces te dejare pedirme más de una sola cosa".
Los ojos de Noonik brillaron y Soushirou sonrió sabiendo que había dado justo en el lugar correcto.
"No te preocupes, lo tendrás de vuelta antes del mes”
Después de todo, la gente hacía locuras por los que amaba, Soushirou lo sabía muy bien.
VI
Soushirou admitía que se sintió un poco aliviado de ver que en el nuevo grupo no había ningún ser mágico, pero se decepciono de no ver a ninguno con potencial, al menos el otro grupo tenía a esa chica Gisel con su aura caótica pero fuerte o Yaniv. Si alguien le preguntaba que pensaba del segundo grupo solo podría decir: fracasaran.
Mientras los veía recorrer la casa con pereza y riéndose en las esquinas mientras criticaban la escasa decoración de la casa pensó en no entregarles las pulseras protectoras que hizo, el grupo pasado tenían unas y pudo recrearlas gracias a su pequeña interacción con Eirian, su magia fue tan fácil de descifrar que no tardo mucho en crear una replica perfeccionada.
Se metió a su cuarto una vez que una pareja del grupo salió tras hacer su inspección. Fue directo a su cama y se tiró en ella. Un gruñido de frustración fue ahogado en la almohada, ¿Cuántas más decepciones se llevaría?
“¿Por qué es tan difícil?” Se quejó, se giró y movió los dedos, un cajón se abrió a su izquierda y una foto danzo en el aire hasta su mano, en ella Soushirou y Gen sonreían a la cámara con la casa recién comprada detrás. Recordaba tan bien ese día como si hubiera pasado ayer, Gen estaba feliz de finalmente tener un lugar propio, vivió toda su vida de orfanato en orfanato y luego en la calle hasta que conoció a Soushirou.
Soushirou también estaba emocionado, tendrían su propio espacio, un lugar al que ellos llamaron su hogar.
Entonces las cosas salieron mal y lo perdió.
“Te extraño tanto” su dedo acarició la esquina donde salía Gen. Casi podía escuchar su risa a veces, sus burlas porque Soushirou había vuelto a quemar la cena, esas grandes manos rodeando su cintura y esos labios besando su cuello como su forma de decir buenos días. Sus maldiciones mientras jugaba y perdía, sus pasos fuertes cuando estaba enojado porque alguien hizo trampa en el ultimo juego o como decía su nombre cuando lo despertaba por una pesadilla.
Soushirou inhalo la almohada, incluso su aroma se había perdido después de tanto tiempo sin dormir en la misma cama. ¿Acaso todo lo que había hecho fue en vano? ¿De verdad gano tanto poder mágico para no poder proteger a su Gen?
“Es injusto” gruñó.
¿Injusto? Se burló una voz melodiosa. Este es tu castigo.
Otro gruñido se le escapo y cuando sus manos se cerraron en puños el único espejo de su habitación explotó en pedazos, todos los vidrios cayeron al suelo y rebotaron antes de volver a su lugar. El espejo se reconstruyo como si nunca se hubiera roto.
“¿Hoshina? Estamos listos” la voz detrás de la puerta llamó. “Ya casi es la hora, si necesita decirnos algo más”
Soushirou se sentó en la cama, el reloj a su derecha indicaba que pronto serían las ocho. Se masajeo la sien ante el nuevo dolor de cabeza que le vino, aun no se acostumbraba a que el tiempo pasara más rápido de lo que percibía. “De acuerdo” Sacó las pulseras que hizo y las observó. “Les he dicho todo, pueden irse” con un movimiento de su mano las pulseras salieron volando hasta el fonde de su armario cayendo en una caja que se cerro enseguida.
Ya vería cuanto resistían.
VII
Noonik miró la taza de te que tenía en frente, Hoshina estaba bebiendo de la suya después de decirle que de nuevo su grupo había fallado. La frustración era un sentimiento que conocía de primera mano, no le gustaba, pero siempre estaba presente en su vida, incluso ahora. “Traeré otro grupo” soltó sin pensarlo.
Hoshina pareció verse sorprendido de nuevo, como la primera vez que le dijo sobre enviar un segundo grupo. “¿Otro grupo?”
Noonik asintió. “Te dije que te traería a Narumi antes del mes y así será. Haré lo que sea necesario.”
Una risa se le escapó al brujo, la primera que escuchaba desde que lo conocía. Noonik debía admitir que cuando sonreía se veía mucho más joven, más radiante. “Esas palabras son muy peligrosas, Noonik, ¿de verdad enviaras a otro grupo a la muerte?”
“No morirán”
La confianza debió gustarle a Hoshina pues su sonrisa se hizo más amplia. “Ah, ¿sí? ¿Cómo estas tan seguro?”
Noonik bajo la cabeza, el té reflejo su rostro que se fue distorsionando hasta mostrar la cara sonriente de su esposa y la dulce risa que soltaba cuando él llegaba con una nueva caja de té para que ella probara. “Porque esta vez yo iré con ellos, me asegurare de que la misión tenga éxito”.
“Oh” Noonik no pudo ver como los ojos de Hoshina brillaron ante esas palabras ni como esa sonrisa se volvió inquietante, para cuando levanto la cabeza el brujo ya estaba escondiéndose detrás de su taza de té y sus ojos apenas se veían con su sombrero. “Ya veo, entonces confiare en ti, Noonik”
Noonik asintió, eso es lo que debió hacer desde un inicio después de todo nada mejor que hacer el trabajo por sí mismo.
Contento, Hoshina se levantó y le dijo que podía quedarse en la casa en lo que llegaba el equipo. “Se mi invitado por hoy” pidió. Noonik tomó su oferta solo porque el largo viaje a casa y de regreso era agotador, esta vez debía guardar toda su energía para la misión. Ante su respuesta positiva Soushirou se animó. “Bien, preparare el almuerzo entonces, solo te advierto que mi comida no es la mejor, pero si es comestible”
“Esta bien, con eso me basta” Noonik también se levantó palpando sus bolsillos hasta dar con su celular. “Hare una llamada rápida.”
“Si, si, adelante, esta es tu casa”.
Hoshina desapareció por el marco que separaba la sala del comedor y Noonik aprovechó para alejarse, marcó al primer numero en la lista de contactos esperando que atendiera rápido. Una voz conocida contesto de inmediato calmando un poco los pensamientos de Noonik.
“¿Nik? ¿Qué paso?”
“Nada, solo te marcaba porque necesito que busques cinco personas para una misión hoy” Afuera copos de nieve comenzaron a caer llenando al pueblo desierto de Drualas de blanco. “Necesito que vengan a la misa dirección que te mande ayer antes de las cinco”
“¿Qué? ¿Otro grupo? Nik, te quiero amigo, pero eso es muy poco tiempo para…
“Entonces solo tres personas, sin seres mágicos, es todo lo que necesito, Marco”
Un suspiro al otro lado de la línea seguido de golpeteos, Marco debía estar dando vueltas en su lugar pensando que hacer. “Nik, si esto es por el brujo deberías parar”
“Marco, no te metas”
“No, Elena no querría que hagas esto, ¿Qué pasó con las otras personas eh? No creo que necesites más porque no quieren ir de nuevo a donde sea que los mandes, no sé de que se trata, pero detente”
Noonik apretó los dientes, la sangre le hervía enojada. “Olvídalo, buscaré a alguien más.”
“¡Nik, espera!” Se detuvo de colgar solo porque Marco era su amigo. “Lo siento, no debería mencionarla, pero sabes que tengo razón”
“Y no me importa, Marco, no quiero consejos, quiero que consigas gente”
“¿Van a morir?”
Noonik inspiró profundo. “No, no lo harán” Mentir se le daba muy bien, era un talento que se le daba natural a su familia, no por nada habían logrado escalar en la sociedad hasta un puesto privilegiado. No se enorgullecía, pero tampoco lo despreciaba. “Marco”
“Los mandare antes de las cinco y Nik”
Noonik dejo escapar el aire, aliviado. “¿Si?”
“Ten cuidado, no confíes en ese brujo.”
Noonik dejo que una pequeña sonrisa sincera se le escapara. “Lo haré” colgó y cuando se dio vuelta Hoshina estaba de pie detrás suyo con aspecto curioso. Si no tuviera mejor control en si mismo hubiera saltado en su lugar y gritado, por suerte no lo hizo. “¿Qué?”
“Oh, lo siento” Hoshina dio un paso atrás con una expresión de falsa vergüenza. “No era mi intensión escuchar, solo venía a decir que la comida esta lista”
Noonik se quedo en su lugar un poco más, Hoshina no parecía recriminarle por lo ultimo que Marco había dicho, por un momento se preguntó si lo había escuchado. “No, no te preocupes.”
Hoshina asintió y le señaló la cocina. “¿Vamos?”
Ambos caminaron al comedor en silencio, adentro todo estaba ya ordenado con los platos colocados en la mesa y vasos rellenos de jugo, en la cocina una olla destapaba desprendía un olor poco apetitoso. Miró a Hoshina que ahora se veía más avergonzado que antes, una vergüenza genuina.
“Aun estoy aprendiendo a cocinar, quien me enseñaba no… esta” La nostalgia fue palpable en sus palabras, Noonik no necesito que dijera mucho más para entender.
“Narumi es con quien compartes esta casa, ¿no es así?” No es que el brujo intentara ocultarlo, Noonik no era idiota y basto poco para comprender porque Narumi Gen era tan importante para Hoshina.
El brujo sonrió. “Sí, esta es nuestra casa en realidad, la compramos unos meses antes de que, bueno, pasara lo que paso” camino hasta su silla y se sentó invitando a Noonik a hacer lo mismo. “Gen era mucho mejor que yo en cosas de la casa, él creció en un orfanato y tuvo que aprender todas estas cosas solo”
“¿Nadie le enseñaba?” Noonik frunció el ceño, había visitado un par de orfanatos en los que su esposa donaba y siempre veía a los niños siendo guiados por los trabajadores del lugar. “¿Qué orfanato era ese? ¿Lo reportó?”
Hoshina rio y negó. “No, no, no había necesidad, fue cerrado hace mucho. Además no era del todo culpa de las cuidadoras, ¿recuerdas que dije que Gen tenía un aura angelical?”
Ah, es verdad. Noonik debió omitir esa información sin querer, miró su sopa y bebió un poco, era insípida, le faltaba sal, pero había comida cosas mucho peores en los experimentos culinarios de su esposa. “Si, lo recuerdo.”
Asintiendo, el brujo comenzó a comer. “Bueno” dijo al terminar su primer bocado. “Gen no tenía la mejor actitud de pequeño, ha mejorado, pero incluso él admite que se sentía enojado todo el tiempo lo que no ayudo. Las cuidadoras lo vieron como un problema y como todos los problemas empezaron a ignorarlo hasta que…”
“No lo vieron más”
“Si, exacto” Hoshina suspiró. “Los adultos son más propensos a pasar por alto a estas personas, si bien alguien con un aura angelical tiene buena suerte, nadie habla como deben luchar primero por ser vistos. Es un poco cruel”
Noonik no podía imaginarse lo que sería ser ignorado por el mundo, conocía de ese defecto en las personas con aura angelical, pero nunca se había topado con uno. Aunque en ese momento se pregunto si lo había hecho y solo no se dio cuenta. “¿Cómo lo conociste?”
Los ojos de Hoshina se iluminaron. “¡En la calle!” su voz sonó demasiado emocionada para lo mal que sonaba esas simples palabras. “Acababa de separarme de mi familia, quería independizarme cuando vi a Gen defendiendo a un niño, me pareció curioso como el dependiente le seguía gritando al pequeño e ignorando por completo a Gen hasta que me di cuenta” Revolviendo su sopa y agregándole condimentos, Hoshina continuo. “Me acerque a ayudar, pero Gen creyó que iba a empeorar todo así que empezó a gritarme, fue una muy mala primera impresión”
Noonik sonrió ante la historia, Hoshina estaba expresando más emociones que nunca y ahora entendía porque lo veía tan joven al sonreír, es porque lo era, Hoshina no debía ser un brujo mayor de los veintiocho con una capacidad mágica superior a la de cualquiera y era precisamente por eso que daba la sensación de ser mayor la primera vez que te lo encontrabas. “¿Y qué te hizo quedarte?”
“Discutir con él era divertido” Hoshina dejo la cuchara y su sonrisa se hizo más pequeña, aunque no desapareció. “Nos vimos con frecuencia, discutíamos por cosas estúpidas, luego comíamos en el mismo lugar, en la misma mesa y él me señalaba todo lo que hacia mal. Es más joven que yo, no por mucho claro, y aún así era más sabio que yo, inteligente, nunca conocí a una persona como él. Supongo que yo… simplemente caí desde el inicio y no me di cuenta”
Por primera vez sentía que estaba conociendo a Hoshina, no supo como describirlo, pero en ese comedor, con una sopa insípida y rodeado de muchos objetos pares, Noonik sintió que veía a la persona detrás del disfraz de brujo poderoso y era solo un joven triste, asustado y con culpa que ansiaba de regreso a la persona que amaba.
“Mentí el día que nos conocimos” admitió, Hoshina parpadeó con expresión confusa, Noonik solo le sonrió. “Me gusta el té, pero no he tomado ninguno desde que mi esposa enfermó, solía traerle nuevos paquetes cada semana porque era una fanática y bebíamos juntos en el jardín mientras veíamos el atardecer.”
La mirada de Hoshina se suavizo. “Eso es dulce, no volveré a ofrecerte té si es lo que quieres, puedo hacer algo mas en su lugar”
“No, en realidad…” Noonik quería tener confianza en que iba a lograrlo, que saldría con vida y traería a Narumi a casa para que Hoshina le concediera su pedido, pero no era estúpido, no, él conocía los riesgos. “Me gustaría beber uno ahora, por ella”
“¡Preparare mi mejor te! ¡A mano!” Hoshina se levantó de un salto listo para ir por sus bolsitas de té. “Deberías presentarme a tu esposa, Gen no es tan fanático del té y siempre se queja de que se lo hacia todos los días, ¿no es eso un insulto?”
“Supongo que tendré que presentarles a Elena a ambos, quizá ella pueda convencerlo de las maravillas del té”
Hoshina se detuvo y le sonrió. “Sí, estoy seguro que ella podrá convencerlo por mi”
VIII
Las ocho de la noche llegó demasiado rápido para el gusto de Noonik, pero estaba listo y su pequeño grupo de cinco personas (Marco había logrado reunirlas no sin mandarlo un mensaje sobre deberle un gran favor) reunido frente a la puerta. Hoshina estaba de pie detrás de ellos, una ansiedad que no le había visto antes flotaba a su alrededor y seguía jugueteando con una caja entre sus manos.
“Noonik” llamó Hoshina deteniéndolo de entrar a la habitación. “Me gustaría darles algo antes, aquí”
Noonik se acercó para observar el interior de la caja, allí habían seis pulseras sencillas, fueron bordadas con hilo morado y rosado, el trenzado era simple y un poco torpe, pero la energía que cargaban era sin duda mágica. Miró a Hoshina en espera de una explicación.
“Les pueden ayudar, ese lugar no esta hecho para que los humanos lo visiten y bueno… creí que sería bueno darles algo para protegerse” admitió.
El resto de sus compañeros soltaron agradecimientos emocionados mientras se las colocaban, uno a uno fueron alejándose e ingresando a la habitación entre risas y golpeteos. Noonik se quedo mirando la pulsera por un tiempo más largo antes de volver a Hoshina.
“No les diste esto a los otros”
Hoshina hizo una mueca. “No pensé que serviría, el primer grupo tenía unas, Eirian debió habérselas hecho y creo que los ayudaron, recuerdo sentir sus energías más tiempo que nadie, pero Eirian era joven, su magia no era…” Suspiró, negando con la cabeza. “No tuve tiempo para hacerlas antes, tal vez entonces el segundo grupo habría sobrevivido, pero no importa, las termine a tiempo y quiero que las lleves, si puedes regresar vivo”
Al menos tu.
Noonik frunció ligeramente el ceño ante esa frase no dicha, se colocó la pulsera y la figura de un cuervo colgó de ella. Ninguna de las otras tenía una decoración como la suya, estuvo tentado a preguntarle a Hoshina, sin embargo, se detuvo, algo en la expresión del brujo le decía que era mejor no decir nada y aceptarlo.
“Gracias”
Hoshina se ilumino, literalmente. “¡Mucha suerte!”
Noonik asintió y se alejó de él para ingresar a la habitación, la luz que irradiaba Hoshina era cálida, como el fuego de una chimenea en pleno invierno, casi regresaba para quedarse allí un poco más, pero tenía una misión que completar. Vio al resto de sus compañeros y tomó el papel de Noonik Morózov, el hombre estoico que había elevado una empresa familiar a su punto más alto con su liderazgo.
“No olviden las reglas y recuerden: no salimos hasta que encontremos a Narumi Gen”
Todos asintieron y justo en ese momento la puerta se cerró.
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Noonik sentía que había pasado años en ese lugar, bastaba con echarle un vistazo a su reloj para saber que solo transcurrieron cuarenta y cinco minutos antes de que todo se fuera al carajo. Había comenzado bien, sorprendentemente se encontraron con las cámaras del primer y segundo grupo en el mismo lugar, todo el equipo estaba intacto y las tabletas que se conectaban a la cámara esparcidas en alguna zona de la sala, Noonik había encontrado una a los pies del único reloj del lugar y cuando la encendió descubrió que incluso las cámaras tenían toda la batería.
“¿Es eso posible?” Preguntó uno de los hombres, señalando su tableta. “¿Hace cuanto que esta este equipo aquí? ¿Y toda la carga esta al cien?”
“Mejor agradece, idiota, no tenemos que desperdiciar el nuestro”
Noonik apretó los labios, su cerebro yendo al mil por hora para conectar los puntos. Si todo estaba en orden, ¿Qué paso con sus trabajadores? Ni siquiera había manchas de sangre en el suelo o algo que indicará una pelea, todo estaba en perfecto orden. “No se separen” ordenó.
El grupo, mas inteligente de lo que les daba crédito, asintió y se juntó en un círculo asegurándose de tener a uno a su lado. Noonik se acerco a ellos para no separarse, su atención regreso a las cámaras cuando algo le llamó la atención, era una especie de pluma blanca aferrada a la esquina de una de las cámaras, buscó alrededor hasta encontrar cual era: segundo piso, la más cercana a la habitación de Hoshina.
“Muy bien, vamos a movernos de vuelta al segundo piso, ojos en mi” el resto gritó un sí alto y claro siguiéndolo apenas comenzó a caminar, al dar el primer paso en la escalera un golpe llamó su atención, todos giraron la cabeza en dirección a la puerta que estaba al otro lado de la sala, Noonik recordó que llevaba hacia el sótano. “No hagan caso, sigamos”
Los toques se hicieron más fuertes e insistentes, algunas miradas se desviaron hacia la puerta, los pasos se volvieron dudosos, pero no se detuvieron. Noonik seguía moviendo su cabeza entre la pantalla y la cámara de arriba hasta que lograron llegar, unos jadearon y otros retrocedieron un par de pasos. Se quedó atónito en su lugar pues al frente había un camino de plumas que llevaba a la habitación de Hoshina, la puerta estaba abierta y dentro una gran cantidad de fotos estaban esparcidas.
Nunca vio esas fotos en la casa de Hoshina, de hecho mientras se acercaba podía notar que algunas eran extrañas pues Hoshina se veía extraño. “¿Qué es esto?” susurró, detrás suyo las voces de sus compañeros sonaron lejanas y para cuando se detuvo a mirarlos se encontró dentro de la habitación mientras ellos estaban al otro lado del pasillo.
“Señor” gritaron al mismo tiempo que la puerta se cerro separándolos.
Noonik fue a la puerta y apretó el pomo para abrir, justo antes de hacerlo los toques comenzaron deteniendo sus acciones. Retrocedió de la puerta escuchando los golpes rítmicos que subían de tono, si prestaba atención casi podía decir que era una canción, una que buscaba provocar ansiedad en quien escuchara.
Cerró los ojos e inhaló profundamente luego exhalo dejando salir el aire lento y constante, repitió el proceso un par de veces hasta que lose calmó. Su cuerpo se relajo lo suficiente y su mente dejo de lado ese ruido blanco que empezaba a marearlo, al abrir los ojos lo primero que vio fue sus pies y el suelo de madera, las plumas blancas habían desaparecido.
Dio una vuelta y miró hacia el mural, los toques detrás suyo siguieron, insistentes, molestos, pero Noonik los ignoró decidiendo centrar su atención en las fotos. Estaban colocadas de forma que creaban un gran ojo, eran tantas que algunas ya se superponían unas con otras, cuando estiro el brazo y su dedo toco una sintió una presencia apareciéndose detrás de él.
“Son los lugares que Soushirou ha visitado buscándome”
Noonik no se sobresaltó, tampoco se giró, lo conocía solo por fotos y aún así era capaz de reconocer de quien se trataba. Narumi Gen se burló desde atrás, sus alas se plegaron contra sus brazos ocultando casi todo su cuerpo, caminó alrededor de Noonik admirando el mural como él.
“¿Los lugares que ha visitado?”
Narumi tarareó. “Creyó que había formas de encontrarme sin pasar el portal, su búsqueda lo llevó a visitar diferentes universos, lugares donde encontraba versiones de nosotros, siempre, en cada lugar sin falta”
Noonik caminó a la par de Narumi, sus dedos continuaron pasando por las fotos encontrando las diferencias entre cada Hoshina que pasaba. En algunas era más notable con una sonrisa siempre presente, a veces más viejo, en otros más joven, a veces usaba un uniforme que le recordaba a los militares, en otras ropas más coloridas, algunas incluso tenían a un Hoshina con marcas que diferían del rostro limpio del brujo. En otras fotos era más difícil, tuvo que detenerse para poder ver que era diferente y casi siempre era lo mismo: el fondo era un lugar que él sabia muy bien que no existía en su mundo.
“¿Por qué esta esto aquí?” Preguntó deteniéndose en una de las fotos de la punta allí un Hoshina con el mismo sombrero que solía usar, solo que más colorido, sonreía y le enseñaba a un Narumi Gen más serio una luz que salía de entre sus manos. El fondo era irreconocible, un bosque lleno de flores que no conocía y al fondo una cabaña que se veía antigua.
“Es su forma de juzgarlo y de torturarme”
“¿Qué?” Miró hacia Narumi tensándose ante lo que encontró. Ese no era el mismo Narumi que vio en fotos, no, el de las fotos era humano, este era un… “ángel”
El ceño de Narumi se frunció, los ojos visibles en su cuello se entrecerraron sobre Noonik y un gruñido reveló dientes afilados. “No soy eso” el enojo se mostró aun más cuando las alas detrás de su cuello se elevaron para verse más imponente. Narumi debió darse cuenta pues enseguida las retrajo contra su cuello ocultándolas junto a los ojos que tenía en esa zona. El hombre giro la cabeza ocultando más sus ojos reales detrás de su flequillo, la vergüenza combinada con frustración parecía danzar en su expresión. “No lo soy”.
Noonik no quiso debatirle, pero sabía que sus palabras eran una farsa, el Narumi que estaba frente a él ya no era humano ni un dotado de aura angelical, era un ángel real y no se veía orgulloso. “Una disculpa, ¿Qué quieres decir que lo juzgan?”
Narumi suspiró, uno de sus brazos se elevó y con un simple movimiento de su muñeca las fotos comenzaron a tener marcas, cada una rayada sin llegar a romper la foto, aunque si dañándolas lo suficiente para demostrar el enojo. “Ellos no están contentos con todas las reglas que rompe Soushirou y aunque aún no me encuentran les gusta dejar esto aquí para castigarme igual”
“Pero las restauras” sacó una de las fotos de la pared, la menos dañada de todas y vio el rostro del Hoshina de la foto: feliz, riendo de forma que uno de sus colmillos sobresalía y abrazado a los hombros de un Narumi enfurruñado. La foto desapareció de sus manos y volvió a su lugar original, Noonik sintió que el sentimiento golpeaba muy cerca de casa, esa añoranza, la tristeza de no poder ver a tu ser querido, Noonik la entendía a la perfección. “Estoy aquí para llevarte de vuelta”
Narumi ladeó la cabeza inspeccionando a Noonik de arriba abajo. “No, no estas aquí para eso”
“Hoshina me mando, hizo una búsqueda enorme por ti, te llevaré de vuelta”
Riendo, el ángel negó. “Oh, créeme, lo sé, Soushirou estuvo mandando a toda esta gente para encontrarme” Las alas detrás de su cabeza dejaron de aplastarse contra el cuello y se desplegaron a su lado, pero no se revelaron por completo. “Pero no fue para llevarme de vuelta, ustedes no pueden”
“¿Qué?” Noonik frunció el ceño, tratando de comprender. “¿Qué significa…?”
El golpe de la puerta vino tan fuerte que se abrió, en un segundo Narumi desapareció y Noonik gritó estirando el brazo hacia el lugar donde el ángel estuvo, sin lograr alcanzarlo. Observó alrededor intento encontrarlo de nuevo, pero todo lo que vio fue el cuerpo de uno de sus compañeros en el suelo, desangrándose y balbuceando palabras incoherentes. Se apresuró hasta él observando las marcas de garras que se extendían por lo que quedaba de sus brazos y torso, mientras más bajaba peor se ponía.
Lo que vio le revolvió el estomago, lo poco que ceno subió por su garganta y tuvo que apretar los dientes para no dejarlo salir.
“Señor, debe irse” las palabras salieron arrastradas y lentas, la mano destrozada se elevó hacia Noonik, los dedos, que ahora mostraban parte del hueso por lo profunda de sus heridas, intentaron atrapar la ropa del hombre. “debe… irse… debe…”
“¿Dónde esta el resto? Abraham, ¿Qué paso?”
Abraham cerró la mano en el pantalón de Noonik apenas con fuerza, sus labios se abrieron y cerraron en una palabra antes de que su cabeza cayera contra el suelo. “Muertos” resonó en la mente de Noonik junto con el ultimo aliento del hombre que ahora yacía en un charco de su propia sangre. Noonik levantó la mirada hacia el pasillo y se encontró con una escena que solo había visto en películas de terror.
La sangre manchaba las paredes, había partes de un cuerpo destrozado que sobresalía en la escalera, las mochilas que llevaron estaban en el suelo sin abrir y las cámaras ahora apuntaban directamente en su dirección. El temblor que comenzó en sus manos se expandió por todo su cuerpo, el horror de lo que sucedió lo golpeó como un rayo y antes de que pudiera levantarse para intentar buscar a cualquier sobreviviente una mano se posó sobre su cabeza, los dedos delgados se enredaron en los mechones de su cabello y una presencia que ahora conocía se presionó demasiado cerca de su espalda.
“Llévale mi mensaje a Soushirou, Noonik” el susurró se sintió como una canción contra su oreja, un dolor recorrió su cuerpo y sus ojos se pusieron en blanco, gritos, rostros que conocía y que no, sangre, golpes y miles de cosas más pasaron por su mente a una velocidad inhumana. “Eso es para lo que te mando, no mueras como el resto, tu pareces… diferente”
Tan pronto como comenzó así terminó, Noonik jadeó, su cuerpo cayó hacia adelante y apenas tuvo tiempo para meter las manos y no estrellar su cara contra el suelo.
No, contra el cuerpo de Abra…
Noonik parpadeó. Bajo sus manos el suelo de madera estaba limpio y no había nadie, con lentitud elevó la cabeza hacia el pasillo encontrando todo justo como lo recordaba en un inicio: cámaras bien colocadas, paredes grises sin manchas y un suelo limpio sin una sola mota de polvo. Miró sobre su hombro y se encontró solo en la habitación, aunque juraba que podía sentir la presencia de Narumi fresca sobre su espalda.
Llévale mi mensaje a Soushirou, Noonik.
Las palabras se repitieron en su mente con tanta fuerza que se escuchó como una orden, Noonik volvió a mirar al frente, estaba aturdido, quería entender…
Llévale mi mensaje a Soushirou, Noonik.
Gruñó ante el dolor de cabeza que vino con esas palabras, sus manos se aferraron a su cabello y su cuerpo se encogió en el suelo.
Llévale mi mensaje a Soushirou, Noonik.
“¡Basta!” Gritó a la nada, el dolor volviéndose un latido constante que iba desde su cabeza hasta sus ojos, tuvo que cerrarlos con fuerza porque sentía que en cualquier momento iban a explotar. Otro gritó de dolor se le escapó.
¡Llévale mi mensaje a Soushirou, Noonik!
Noonik jadeó y se levantó, su cuerpo actuó en piloto automático corriendo hacia el otro lado del pasillo, a su alrededor la casa entera empezó a vibrar, en el piso de abajo la puerta resonó con golpes insistentes y por un segundo, cuando Noonik hecho un vistazo en esa dirección, vio a Yaniv con la cara destrozada y un solo ojo señalando hacia el reloj. Otro dolor de cabeza vino de inmediato y redobló sus esfuerzos.
Empujo la puerta de la habitación con fuerza y luego cerró de la misma forma colocando el seguro. Se dejó caer al suelo con la respiración agitada y el corazón latiendo contra su pecho, era como si hubiera estado en una carrera intensa a pesar de que el pasillo no podía ser de más que unos cuantos pasos entre un lado a otro. Palpó su bolsillo y sacó el objeto que le dio Hoshina y sopló, en ese momento la pulsera se iluminó cegándolo por un segundo.
Noonik se desmayó.
IX
Soushirou se detuvo frente a la puerta, la flauta entre sus manos casi se partía con la fuerza en la que la sujetaba. No había pasado el tiempo suficiente para que los humanos pudieran volver y sin embargo, escuchó el llamado claro. Había tocado por instinto, pero ahora tenía dudas sobre lo que encontraría al otro lado de la puerta, ¿un cadáver? ¿los restos de lo que alguna vez fue un cuerpo humano?
Respiró hondo y abrió, la puerta crujió por la falta de mantenimiento, la luz del pasillo inundo el interior de la habitación revelando un cuerpo dormido en su interior. La sonrisa de Soushirou fue creciendo conforme la figura se revelaba cada vez más hasta que el rostro del hombro quedo descubierto. “Noonik” susurró.
Lo sabía, ese hombre era la verdadera clave.
Corrió hacia adentró viendo que el hombre no despertaba y lo jaló hacia afuera, arrastró el cuerpo hasta su habitación donde lo recostó en su cama, sus ojos se detuvieron en el pecho que subía y bajaba lentamente, luego en la pulsera que seguía brillando en su muñeca. “Oh, ya veo” se inclinó, su rostro demasiado cerca del otro. “Estas muriendo”.
Noonik gimió, sus parpados se movieron y lentamente un par de ojos aparecieron conforme despertaba. “Hoshi…” el humano tosió, su cuerpo se retorció y luego empezó a quejarse. “Duele”
“¿Dónde?” Preguntó con curiosidad. No tenía heridas visibles, pero la energía caótica indicaba la futura muerte del hombre, sus manos danzaron por el rostro de Noonik moviéndolo de un lado a otro. “¿Lo encontraste?”
“Cabeza, ojos, todo” Noonik gruñó, sus manos apenas tuvieron la fuerza suficiente para levantarse en un intento de quitar a Soushirou de encima. “Tu…”
Soushirou subió ambas manos hasta la cabeza de Noonik, sus pulgares presionaron la frente y empezaron a brillar. Otro grito de dolor provino del humano mientras Soushirou era bombardeado de información, una risa se le escapó conforme más recibía hasta que todo empezó a desvanecerse. Apretó los labios y observó a Noonik que empezaba a quedarse inconsciente.
“No, no, Noonik, quédate conmigo” pidió moviendo las manos de vuelta a las mejillas del humano para darle palmaditas, la energía vital empezaba a disminuir, su magia procedente de la pulsera se hacía débil acercando al hombre a su final. “Maldición” gruñó.
“Mentiste”
Soushirou parpadeó, Noonik apenas podía mantener los ojos abiertos, pero tuvo la fuerza suficiente para una palabra. El brujo suspiró. “Lo hice” admitió sin culpa. “Ya deberías saberlo, Noonik, no puedes confiar en un brujo, menos en mi, ¿no te lo advirtió Marco?”
Noonik gruñó.
“Ahora mantente vivo el tiempo suficiente, necesito esa información, ¿de acuerdo?” Su voz intentó sonar amable, casi dulce, pero Noonik ya no creía nada que viniera de él, lo notó cuando su cuerpo empezó a perder más fuerza, sus ganas de vivir disminuían empujándolo más rápido hacia la muerte. Soushirou frunció el ceño, no podría sacar nada de un cadáver. “Noonik, basta, debes pelear un poco más” Noonik fue cerrando los ojos y para él fue como ver a Gen alejarse cada vez más. “¡Noonik!” gritó.
La grieta que lo separaba de Gen se hacía más grande, su mano se alejaba de la de su novio, estaba perdiéndolo nuevamente.
“Noonik” suavizó aún más la voz, después de haber mandado a tanta gente a la muerte no veía el problema en jugar un truco sucio más. “¿De verdad vas a dejar a Elena?”
Los ojos de Noonik se abrieron, su brazo se levantó y la mano rodeó el cuello de Soushirou sin fuerza real detrás de su intentó de ahorcarlo. “No… te atrevas”
Soushirou sonrió. “Noonik, ¿quieres que te cuente una historia para morir?”
…..
Erase una vez una joven pareja que vivía en una modesta casa alejada de las grandes ciudades. Su hogar, uno que habían construido con sus propias manos, era todo lo que habían soñado cuando eran pequeños: tranquilo, cálido y compartido junto a una persona que los amaba.
Uno era un brujo cuya magia era torpe debido a la falta de guía que le dieron, el otro un supuesto humano bendecido por los ángeles, aunque la verdad es que era un ser divino que había caído cuando era muy joven, ¿La razón? Ninguno de los dos sabía, pero tampoco les importaba.
Vivían sus vidas en relativa calma: salían de compras, compartían sus comidas en la misma mesa, hablaban de trivialidades y dormían juntos usando las otras habitaciones para resguardar sus colecciones. Fue durante la época en la que sus vidas comenzaban a ser más estables que la primera advertencia llegó.
Fue con el sonido de una trompeta durante la hora de la cena, un mensaje que anunciaba la llegada de un ser divino buscando algo que habían perdido hace mucho. El joven, que había vivido como humano toda su vida, se negó a regresar a su lugar de origen por mucho que el otro ser insistiera que allí pertenecía. Para él su hogar era esa pequeña casa junto al brujo que amaba, sin embargo, ellos no estuvieron felices porque nadie, jamás, debía negarles nada.
Ellos, ángeles hermosos con voces melodiosas y sonrisas plásticas, dieron una advertencia a la pareja: o el joven divino venía por su pie o sería llevado a la fuerza a dónde pertenece.
Asustado, el brujo se lanzó en una búsqueda que le ayudará a descubrir como eludir a los ángeles, no podía permitir que le arrebataran a su ser amado, ni siquiera aquellos con un poder más allá de su compresión. El joven ángel ayudó en lo que pudo, había vivido como humano después de todo y la magia que conocía era toda la que su pareja le había enseñado. Así, mientras buscaban sin cesar, un libro cayó de un estante cuando el joven divino pasaba.
Era un libro que hablaba sobre la magia más antigua existente, una que era capaz de proteger a cualquiera de cualquier cosa.
"Tenemos que intentarlo" dijo el brujo luego de leer el libro y explicarle a su pareja sobre lo que sabía de la magia arcana.
"Es peligroso, no deberías hacer esto". Fue la respuesta
"Pero es la única forma, por favor, confía en mi" suplicó el brujo, la desesperación y el miedo de perder a su pareja moviendo sus acciones, algo que el otro notó.
Quizá fue por eso que cedió tan fácil odiando ver esas emociones en el brujo.
Fue así como prepararon todo el ritual, a pesar de que la habitación del brujo era la que más conectada a la magia estaba, fue la habitación del otro hombre la que se usó para abrir un portal a una dimensión donde las ramificaciones de la magia convergen. La razón fue simple: un cuarto de un simple humano era un camino perfecto porque no había sido tocado por ningún tipo de magia
"No importa que pase, no debes entrar" le dijo el brujo a su amante. "Este lugar no solo tiene una alta carga de magia pura, también es un puente hacia lo celestial"
"Lo sé" respondió su amante, había colocado su mano en la mejilla del brujo para acariciar tiernamente la piel de una forma a la que no estaba acostumbrado a dar, pero que había aprendido al estar a su lado. "Pero si sé que estás en problemas, iré"
El brujo sabía que no existía forma de detenerlo, después de todo su pareja se caracterizaba por ser testarudo así que asintió y con un último beso inició el ritual.
Fue un éxito, al menos durante la primera parte. Al atravesar el portal se había encontrado que la magia tomaba la forma del lugar al que una persona estaba más familiarizada y por ello caminó alrededor de su propia casa, solo que aquí no había nadie más que él. La magia vibraba en el aire y no fue difícil seguirla hasta fuera de la casa, caminando más allá donde el pueblo se volvía borroso y los alrededores eran desconocidos. Un lugar parecido a un bosque donde los árboles eran de piedra blanca y el pasto era arena roja. Allí, en el centro de todo, estaba lo que buscaba, el lugar donde su mente se expandiría, donde su magia tomaría fuerza y dónde dejaría una parte de sí mismo por el poder que le sería otorgado.
El brujo no dudo, su mano atravesó esa magia pura que latía como un corazón humano y sintió que se elevó al cielo, sus ojos observaron maravillas, su cerebro se hinchó y su cuerpo explotó múltiples veces para volver a unirse. Dolor y conocimiento, tristeza y ansias de más, enojo y éxtasis, gritos y risas, calor y frío, una oleada de cosas infinitas lo invadió. Para cuando regresó a sus cinco sentidos un vacío inmenso fue todo lo que sintió.
El brujo se levantó con la mirada perdida sin encontrar el rumbo de regreso a casa, sus pies se empujaron por la arena que empezaba a subir como agua, su cuerpo pesado le costaba mantenerse en pie y detrás suyo un coro resonaba pidiendo piedad por su alma perdida. El brujo no sabía que todo eso pasaba, su cabeza era un lío, como si se le hubiera derretido el cerebro por completo. Solo pudo sentir manos heladas sobre sus brazos que lo arrastraban, una voz que se superponía sobre las voces angelicales gritando su nombre y pidiendo que corriera.
Cuando finalmente pudo levantar la cabeza y observar esos hermosos ojos magenta que tanto amaba fue demasiado tarde. El hombre, su novio, su pareja, el amor de su vida, le sonreía con una confianza a pesar de que detrás de su espalda un par de alas nacían. Su boca se movió diciendo algo, pero el brujo no pudo escucharlo mientras su cuerpo era alejado por una fuerza más grande que el mismo. Lo último que vio fue a Narumi Gen cerrar la puerta.
El brujo corrió para abrir encontrándose de vuelta en su hogar con el sonido del reloj tintineando desde abajo. Negándose a aceptar la realidad volvió a cerrar y a abrir la puerta una y otra vez esperando regresar a ese lugar, sin éxito.
Los recuerdos lo golpearon más tarde, cuando se encontraba hecho ovillo contra la habitación, llorando y lamentándose. Todo lo que había pasado, lo que había sentido, lo que había ganado y lo que había perdido, el recuerdo fue tan fuerte que le causo un dolor inimaginable y su gritó envió una onda de magia alrededor de todo el pueblo que los humanos que vivían allí sintieron sus emociones descontroladas cayendo en la locura. El brujo supo que su amado le había dicho como regresar, pero cuando forzaba su cerebro a recordar solo podía escuchar el canto de los ángeles orando por su alma.
Ese día ganó un poder inimaginable a cambio de algo mucho más importante y, con horror, descubrió que, aunque era el único que podía traer de regreso a su pareja a casa, también había condenado a todos los de su especie a nunca pisar ese lugar sin recibir un castigo.
El brujo tuvo que resignarse a buscar alguien que pudiera entrar a ese lugar, alguien que pudiera hacer contacto con su amado y que esté le dijera como podría volver a entrar sin morir en el acto.
….
"El brujo, Hoshina Soushirou, buscó interminablemente un humano que pudiera volver con el mensaje de su amado, Narumi Gen y tú Noonik fuiste el que lo logró." Soushirou sonrió acariciando el rostro del hombre que respiraba temblorosamente, el miedo y horror por haber conocido un mundo más allá de la comprensión humana estaba impreso en sus rasgos, su relato le había dado el tiempo suficiente para que ese débil cerebro humano finalmente entendiera que era lo que vivió.
Fue cruel de su parte dejarle saber esto cuando seguro su cerebro estaba hecho papilla como el suyo cuando entro en contacto con lo arcano.
Con lentitud su mano se elevó a su frente y recitó un conjuro para conectarse con los recuerdos del hombre de nuevo, ahora que había desatado la memoria de Noonik sobre ese lugar viviría el tiempo suficiente para ver el mensaje de Gen.
No te preocupes pensó mientras dejaba su magia vagar en las profundidades de Noonik buscando y atrapando cada pequeña información que se filtraba. No morirás una vez que encuentre lo que necesito, lo prometo.
X
La siguiente vez que Noonik recuperó la conciencia se encontró en la habitación de Hoshina, su visión semiborrosa se fue aclarando conforme despertaba y solo entonces se dio cuenta de todo lo que era diferente en él comenzando con que ahora todo se veía más grande que antes.
“Estas despierto”
Noonik giro la cabeza hacia la izquierda donde Hoshina estaba sentado, tenía un libro entre manos y a su lado estaba un cuerpo que reconocía muy bien. Sus pupilas se dilataron y trato de retroceder mientras veía como enredaderas seguían cubriendo las piernas, brazos y torso del cuerpo lentamente quemando la piel. Hoshina se dio cuenta de que observaba y se rio agitando la mano en el aire.
“No te preocupes por eso, tu cuerpo ya no era posible de salvar sin drenar mucha de mi energía así que tuve que pasar tu alma a otro recipiente. Estas vivo, como dije.” Noonik no sabía si sorprenderse por la forma tan despreocupada con la que hablaba Hoshina, fue como quitarse una venda de los ojos: Hoshina era brujo y por ello era cruel.
“¿Qué me hiciste?” Gruño, su voz sonó extraña, la sintió extraña, como si no estuviera hablando en realidad.
Suspirando, el brujo cerró el libro. “Te lo dije, tuve que pasar tu alma a otro recipiente, tu cuerpo estaba demasiado dañado por dentro. Oh, no me mires así” Hoshina se levantó, el libro flotó hasta volver a su lugar en el estante de donde salió, Noonik graznó y se asustó de su propio sonido. Caminando hacia él, el brujo convocó un espejo y lo elevó frente a Noonik. “Es tu propia culpa, saliste de allí antes de tiempo y si resististe tanto tiempo fue gracias a la pulsera que te hice, de hecho Abraham también pudo hablar contigo antes de morir gracias a la pulsera, así que de nada”
“¿De nada?” Gruñó, el horror se reflejaba en sus ojos al ver el espejo, al otro lado lo veía un cuervo de gran aspecto comparado con otros de su especie, el largo pico casi rozaba el espejo y una marca se destacaba debajo de su ojo derecho, una que reconoció de uno de los libros de Hoshina: era el sello de su familia. “Me marcaste” la sorpresa traicionó su tono. “Tu no me salvaste, me mentiste, jugaste conmigo, ¡Me has condenado!”
Toda diversión desapareció del rostro de Hoshina, una mirada desprovista de emociones lo encaró. “Te salve la vida y te di la oportunidad de despedirte de tu esposa, será mejor que empieces a ser más agradecido porque así como te deje vivo puedo asesinarte”.
“Entonces hazlo” escupió, o al menos intentó, tantas cosas habían cambiado en él que no sabía como manejar ese nuevo cuerpo.
Hoshina rio, el brillo regresando a su rostro. “Claro, te lo concederé una vez que recupere a Gen. Fuiste de gran ayuda, Noonik, ese día que apareciste en mi puerta supe que algo especial había en ti” dando media vuelta, el brujo se alejo para regresar a su escritorio y sacar algunas cosas. “Gen dejo las indicaciones para un hechizo poderoso dentro de ti, uno que es capaz de ocultarme de los ángeles en su propio territorio y que no había encontrado porque solo ellos lo conocen. Es impresionante, ¿sabes? Ningún ser mágico sería capaz de recrearlo aunque lo supieran, requiere tanta energía y poder que es imposible de hacer a menos que bueno…”
La risa de Hoshina lo estremeció, se preguntó si el preció que pagó por tanto poder fue su cordura. “Sepas de magia arcana”
“¡Correcto!” Hoshina aplaudió varias veces, en cada aplauso su atuendo cambió hasta llegar a ser una túnica de color violeta oscuro con un sombrero que tenía bordado en hilo rosa constelaciones, era un trabajo torpe que no parecía molestar al brujo pues lo exhibía con orgullo. “Así que puedo ir por él ahora”.
Noonik frunció el ceño en su imaginación, Hoshina parecía muy seguro de sus palabras y, sin embargo, algo no encajaba del todo. “Si puedes, ¿Por qué no has ido aún?” Miró a la ventana donde la noche ya se alzaba, dudaba que fuera el mismo día, si ese fuera el caso estaría amaneciendo. “Ya son las ocho” susurró sin saber como tenía esa información, no había reloj alguno cerca, pero estaba seguro de eso.
Hoshina suspiró. “Gen forjó una conexión contigo cuando te dio la información, ahora eres como una especie de brújula, si estas conmigo me ayudaras a encontrarlo más rápido en lugar de que diera vueltas allí, por lo que pude ver en tus recuerdos parece cambiar constantemente, supongo que esa parte es mi culpa, tantos viajes entre dimensiones debieron afectar la estabilidad del puente”
Por supuesto que era su culpa, Noonik tenía plena fe de que cualquier desastre que sucediera tendría el nombre de Hoshina Soushirou grabado. “No regresaré allí”
“Ah, pero no tienes opción, Noonik” Hoshina tronó los dedos y sus alas se extendieron para agarrar impulso y volar hasta el hombro del brujo, Noonik quiso resistirse, pero le fue imposible, Hoshina simplemente sonrió. “Tienes la marca de mi familia, respondes a mis ordenes. Si yo digo que me guiaras a Gen, entonces me guiaras a él”.
“Vas a pagar por esto, brujo”
“Créeme, lo sé” Hoshina acarició su pico, una tristeza parpadeó en su expresión tan rápido que Noonik creyó imaginarla. “Andando, terminemos esto hoy mismo”.
Noonik se mantuvo sobre el hombro de Hoshina sin poder hacer nada, su nuevo cuerpo se rehusaba a obedecer dejándolo indefenso y a merced del brujo. El fracaso no estaba en sus planes, ser engañado había sido una posibilidad, una que tontamente creyó que podría contraatacar. Su arrogancia lo llevó a caminar el sendero que Hoshina había trazado desde el inicio volviéndose una marioneta más de su pequeño juego.
Eres un idiota, Noonik, dijo la voz de su hermano en su cabeza. Creyendo que podías ganarle a un brujo tan poderoso.
“No eres idiota”
La voz de Hoshina lo sobresaltó. “No me digas que ahora lees mis pensamientos”
“Un poco, son parte de mi ahora, pero puedo bloquearlos si quiero” Hoshina le sonrió y Noonik intentó golpearlo con su pico, sin éxito, eso provoco una carcajada en el más joven. “Ah, si, este es el verdadero tu, ¿verdad? Verte tan serio y recatado en las reuniones era un poco aburrido, eres más gruñón de lo que quieres aparentar.” Noonik giró la cabeza al lado contrario como si lo ignorara. “Y no un idiota, quizá solo un poco, pero es parte de la naturaleza humana”
“Si, gracias, lo tengo muy claro” La puerta se acercaba más, el miedo de regresar empezó a crecer. “No eres bueno motivando a la gente”
“¿Tu crees? Gen dijo que lo era y eso le irritaba” Hoshina empezó a reír deteniéndose a un paso de la puerta, de un momento a otro Noonik sintió el cálido toque del brujo contra sus plumas mientras este le acariciaba. “Podrías haber ganado en mi propio juego, aquella vez cuando compartimos el almuerzo me sentí conectado con mis emociones de nuevo después de tanto tiempo, por un segundo estuvo tentado a revelarte la verdad, pero el momento terminó y volviste a tu papel de hombre de negocios” Suspirando, Hoshina bajo la mano y abrió la puerta. “He estado solo desde que Gen se fue, la magia me corrompió más de lo que puedo admitir y ha apagado la empatía que llegue a sentir. Cada grupo que moría era solo otra ficha en mi tablero que perdía, ni siquiera recuerdo cuando deje de verlos como personas.”
“Si lo sabías, ¿Por qué no hiciste nada para detenerlo?”
Hoshina observó sus manos, empezaron a brillar y crear figuras sin forma hasta explotar alrededor de su cuerpo y el de Noonik. “Gen era más importante para mi, si necesitaba dejar mis emociones de lado por conseguir llegar a su lado, lo haría”
“¿Y él te perdonaría por eso?”
“¿Perdonarías a Elena si mandara a la muerte a cientos de personas por volver a tenerte a su lado?”
Noonik no tuvo que responder, lo haría sin dudarlo, incluso si las manos de su amada esposa estuvieran manchadas de sangre inocente él la abrazaría y le diría que todo estaba bien. Hoshina asintió a su lado con una sonrisa demostrando que sabía su respuesta. “Quiero preguntar algo más?”
La puerta detrás de ellos se cerró.
“Adelante”
Noonik miró a la ventana, las estrellas desaparecieron lentamente, el rojo cubrió el cielo, luego vino el rojo, luego el gris y al final un negro profundo baño el exterior. “¿Qué paso exactamente antes de que me desmayara?”
Hoshina no respondió, se quedo quieto a la espera de cualquier ruido o visita inoportuna, Noonik percibió la tensión en el brujo junto a un miedo inusual. Los segundos pasaron, el silencio continuo y cuando el cielo empezó a colorearse de tonos naranjas, Hoshina volvió a respirar. “Bueno, esa es una buena historia que contar mientras vamos de aventura a una dimensión mágica”.
XI
Gen supo que la idea de Soushirou no iba a salir bien desde el momento en que el libro cayó a sus pies. Demasiadas coincidencias habían llegado ese día a su vida, desde un día nublado, pero sin lluvia, que vació las calles lo suficiente para que ambos pudieran salir a caminar sin ser molestados hasta una extraña biblioteca que apareció donde anteriormente había estado una casa abandonada. Todo culminó con ese libro cayendo a sus pies y con las manos de Soushirou aferrándose a él como un salvavidas.
Al principió intentó convencerlo de ir por otra alternativa, pero fue en vano y lo sabía desde un inició, Soushirou una vez que se metía algo a la cabeza era tan testarudo como él para sacárselo. El mal presentimiento que se asentaba en su estomago crecía conforme Soushirou devoraba otra pagina del libro, las pesadillas de su pasado comenzaron ser recurrentes por las noches, voces que llamaban su nombre, manos que lo intentaban llevar.
Cada vez que despertaba en los brazos de Soushirou y tenía que ver el rostro asustado de su novio se frustraba, no poder hacer nada más que quedarse a ver como Soushirou intentaba arreglarlo lo enojaba. Lucho desde muy pequeño por muchas cosas en su vida, peleó con uñas y dientes para llegar hasta donde esta, sentirse inútil era una sensación que nunca quería volver a experimentar y era justo lo que estuvo sintiendo desde que esas cosas los molestaron.
Ni toda la ternura con la que Soushirou lo trataba en sus días juntos calmaba el sentimiento de inutilidad que cargaba.
El día que Soushirou le anunció que estaba listo el cielo se nublo y una lluvia torrencial cayó en el pueblo, no duro mucho más que unas dos horas, pero fue suficiente para que Gen supiera que nada iba a salir tan bien como planeaba. Soushirou le explicó todo lo que iba a hacer, lo que pasaría una vez que completara el hechizo y las probables consecuencias. Una vez más Gen verbalizó su mal presentimiento porque no podía dejar ir a Soushirou sin decirle como se sentía.
“Yo también tengo miedo” confesó Soushirou apretando las manos de Gen entre las suyas, a pesar del frio que asolaba la casa por la lluvia pasada había una calidez en el toque. “Pero necesito intentarlo, Gen, por favor, déjame intentar salvarte al menos una vez”.
Gen observó sus manos unidas, su pulgar acarició la piel de Soushirou. Aún recordaba el día que se conocieron, lo vergonzoso que fue pelear con él en medio de la calle solo porque su propia ira había cegado su mente. Recordó el día que se opuso a que la familia de Soushirou se lo llevara a casa para que terminara sus estudios y cuando le entregó las llaves de su nueva casa pidiéndole vivir juntos, construyendo un hogar al que llamar suyo. Gen podría usar su aura para convencer a Soushirou de no hacerlo, pero no lo hizo, nunca lo haría.
Así fue como sugirió usar su habitación, un lugar sin la marca mágica de Soushirou sería más factible y haría un portal estable. Se quedó mirando a Soushirou atravesar el portal tras asegurarle que iría si sentía que algo salía mal y al final así fue, escuchó las burlas, los gritos de Soushirou, los canticos que buscaban llevarse a su novio.
Lo supo en cuanto atravesó el portal: no iba a regresar a casa ese día.
Eso no lo detuvo, avanzó, buscó y encontró a Soushirou, lo cargó todo el camino de regreso a la copia barata de su casa y lo puso a salvo dentro del portal susurrándole que todo iba a estar bien. Si se iba ahora ellos los detendrían, Soushirou no estaba consciente para ayudarlo a detenerlos, seguía débil, luchando contra lo que sea que vio en ese lugar, entonces hizo lo único que podía hacer en ese momento, lo dejo en la habitación y salió para crear una distracción.
“Buscaré la forma de regresar, encuéntrame, Sou, te amo”
Su despedida fue rápida, cerró la puerta y dejo que la magia llevara a Soushirou a casa, luego se dio vuelta y dejo que su aura llamara a su supuesta familia. Las alas fueron un nuevo añadido que tuvo que aprender a manejar, pero sirvió, se escondió, vagó y conoció el lugar, descubrió nuevos secretos y aprendió a conocer esa parte de sí que tanto repudió. Sin embargo, se dio cuenta que cada hora que pasaba allí su cuerpo cambiaba, los ojos empezaron a aparecer en sus brazos, su visión se volvió más clara y entendió a que se refería Soushirou cuando dijo que el lugar solo tomaba forma de algo conocido, pero su verdadera forma era imposible de procesar.
Al menos no para una persona normal.
Luego llegaron los nuevos pares de alas, el dolor cuando crecieron las de detrás de su cabeza fue tan intenso que lo dejo en el suelo por un tiempo más largo. Luego vino el conocimiento nato de su especie, todo lo que aprendió con solo cerrar los ojos fue explosivo y allí fue cuando la respuesta llegó, la forma de salir estuvo en sus manos y solo necesitaba que Soushirou fuera por él.
El problema es que después de lo que hizo, Soushirou no podía pisar de nuevo ese lugar sin alertar a los ángeles, lo entendió todo y aún así guardo esperanza.
Fue un par de días después de su estancia que los humanos comenzaron a llegar, como un desfile de personas que venían a morir, Gen los vio caer en las garras de los guardianes y tomó sus recuerdos atesorando aquellos en donde podía ver a Soushirou, guardándolos y reproduciéndolos cada que se sentía solo. Una semana después la primera foto apareció, Gen no lo entendió al inicio, pero basto que llegara la segunda foto más maltratada que la primera para que supiera que estaba haciendo Soushirou y le dolió.
Buscarlo entre universos, una y otra y otra vez, la decepción que sentía al no encontrar nada venían impresas en cada foto causando más odio en Gen. El rencor creció tanto que estuvo a punto de cometer una estupidez y enfrentarlos, pero basto una nueva foto, una donde la decepción no era lo único presente, sino también el anhelo, lo que lo detuvo.
“Confía en mi” había dicho Soushirou cuando le contó su plan.
Gen iba a confiar en él.
Entonces espero, se sentó y observó a los nuevos humanos llegar, dar vueltas hasta morir, robó los recuerdos que tenían a Soushirou y llevó los cuerpos al jardín donde empezaba a crear un jardín que llevaba las almas de los pobres humanos a un lugar donde descansar. Después, cuando estaba seguro de ver a alguien que fuera capaz de soportar su mensaje, se les aparecía y vertía todo su conocimiento en ellos.
Después morían antes de dar su mensaje.
El ciclo se repitió una y otra vez, los días pasaban convirtiéndose en semanas, luego en meses. Cada humano era una nueva decepción, al mismo tiempo la cantidad de personas que llegaban aumento rápidamente y Gen se preguntó si esto afectaba a Soushirou, no conocía el efecto total del conocimiento que adquirió su novio, pero si que nunca se obtenía algo tan poderoso sin perder algo similar.
¿Sentía siquiera cada persona que mandaba a su fin? Le preocupo y eso fortaleció su necesidad por regresar.
Fue entonces que Noonik apareció.
Gen solo tuvo que verlo un segundo para saber que él era a quien esperaba, él era quien debía llevar su mensaje. Noonik era el humano que lo reuniría con Soushirou.
Lamentablemente su poder aún no era del todo controlable, cada memoria que robaba se fundía a la suya y cuando llegaba el momento de pasar su mensaje esas memorias se superponían. No sería problema para Soushirou encontrar la respuesta, su preocupación real estaba en cuanto podía soportar la mente del humano que recibiera esa información.
Ahora mismo supo que lo que le dio a Noonik fue demasiado, una lástima, pero poco le importaba cuando frente a él estaba Soushirou con un cuervo en el hombro. No lloraba, era difícil que lo lograra y ahora como un ángel completo era aún mas difícil canalizar una emoción tan fuerte en forma de lagrimas, pero estuvo cerca cuando sus brazos rodearon a Soushirou tan fuerte que si no fuera un brujo poderoso le hubiera roto cada hueso del cuerpo.
“Te encontré” dijo Soushirou entre lágrimas, sentía la humedad mojarle la camisa que usaba y no lo apartó, por el contrario lo rodeó con sus alas infundiendo todo lo que no era capaz de decir.
“Lo hiciste, sabía que lo harías”
Soushirou se alejó ligeramente posando la mano sobre la mejilla, su pulgar rozó cerca de uno de sus ojos y sonrió. “No has cambiado nada” bromeó sacándole una risa.
“¿Crees?”
El beso fue inesperado, pero bien recibido, breve y lleno de sentimiento. Cuando se separaron Soushirou beso sus parpados, cada uno. “Volvamos a casa, Gen”
A casa, algo que no creyó posible antes estaba al alcance de su mano. Miró a Soushirou, sus alas protegiéndolo y recordándole que ya no era humano. “Soushirou” susurró, “Ya no soy humano”
La sonrisa del mayor fue suave, sin malicia ni miedo, el amor presente en su mirada. “Gen, yo tampoco lo soy y no creo que ninguno de los dos pueda serlo de nuevo” la admisión provocó una especie de alivio. “Pero si estamos juntos creo que no hay nada que no podamos superar”
Los dedos de Soushirou se entrelazaron con los suyos, la fuerza de su agarre lo devolvió a la realidad, una donde Soushirou estaba a su lado y nada más importaban.
“Volvamos a casa” aceptó.
Detrás, el cuervo, Noonik descubrió con diversión, graznó y se quejó de tener que observar una escena tan cursi.
Meses de estar perdido acabaron en un instante, cuando la magia de Soushirou lo cubrió y atravesaron la puerta, cuando el aire helado e inquietante desapareció para ser remplazado por uno que conocía mejor. Se permitió respirar, se permitió abrazar a Soushirou y besarlo hasta que el aire los obligara a separarse.
Esa noche ni una sola pesadilla lo asecho, se aferró al cuerpo de Soushirou y durmió por primera vez en meses.
Cuando la mañana llegó, Gen se permitió sonreír de verdad.
XII
“¿Es aquí?” Preguntó Gen inclinándose en la moto, Soushirou se aferraba a su espalda murmurando maldiciones una y otra vez.
“Te juro que la próxima vez te obligare a llevar un casco, no vamos a huir de la policía a toda velocidad en moto por enésima vez en la semana” Soushirou se separó fingiendo enojo, la risa de Gen lo siguió.
“No puedo, mis alas no me dejan” como prueba extendió las alas detrás de su cabeza y las agitó.
“No hagas eso por favor, me recuerdas a un pájaro con cabeza grande” dijo Noonik posándose en el hombro de Soushirou. Esta vez fue turno del brujo de reírse, Gen por su parte señaló al cuervo con el ceño fruncido.
“Será mejor que cuides ese pico, Noonik o no detendré a Soushirou de hacer sopa de cuervo la próxima vez que lo molestes”
Noonik bufó agitando sus alas. “¿Nos apuramos? No quiero tardar aquí más de lo debido”
Soushirou y Gen intercambiaron miradas. “Si, lo siento” Soushirou comenzó a caminar, al frente una enorme casa se lucia como un castillo digno de un rey, Gen silbó a su lado agitando las alas de su espalda cuando el olor de las flores le llegó a la nariz. “Oh, ¿es el jardín de Elena?” preguntó Soushirou.
Noonik miró a la mucama que pasaba a su lado sin mirarlos, siguió de largo ignorando a los intrusos que se escabullían en la mansión. Tal vez debería intentar redoblar su seguridad.
“Ah, no es problema de tu personal, somos demasiado poderosos para ser detectados por la seguridad que existe actualmente” dijo Gen. Noonik volvió a quejarse sin acostumbrarse que tanto Soushirou como Gen pudieran ver a través de su mente. “Lograrías ocultar lo que piensas si mejoraras tus defensas mentales”
“¿Puedo hacer eso?” Noonik observó a Soushirou quien asintió.
“Sí, puedes, estas atado a mi así que técnicamente puedes usar magia”
“¿Y no me lo dijiste antes?”
Soushirou se encogió de hombros. “No preguntaste”
“¿Cómo iba a…?”
“¿Es ella?” interrumpió Gen.
Noonik y Soushirou se detuvieron mirando a una mujer descansando en una enorme cama, las sabanas blancas hacían ver su piel más pálida de lo que era, aunque su rostro demacrado reflejaba su estado de salud. Noonik voló hasta posarse sobre la almohada al lado de la cama de la mujer, Elena, y empujo su pico con suavidad para quitarle el cabello que cubría parte de su rostro.
El pecho de Soushirou se sintió apretó, sus acciones pasadas comenzaban a pesarle ahora que estaba más en contacto con sus emociones con Gen a su lado. Esa fue la razón por la que decidió cumplir el pedido de Noonik, era un clavo más en su tumba de pecados, pero lo haría por el humano que manipuló y le ayudó incluso si fue contra su voluntad.
“¿Es una maldición?” preguntó acercándose, miró a Noonik pidiendo permiso y cuando se le concedió se sentó colocando su mano sobre el pecho de la mujer. Detrás suyo Gen plegó sus alas contra su cuerpo y observó como la magia se propagaba desde el centro hasta cubrir todo el cuerpo Elena.
“Eso dijeron los que vinieron a verla, no encontraron nada malo en su salud y aún así siguió deteriorándose, ningún medico o ser mágico supo que le paso”
Soushirou cerró los ojos concentrándose, podía sentir la magia oscura arraigándose en lo profundo del alma de Elena, era retorcido y con un buen hechizo de ocultación, pero nada difícil para su poder, pero en esa etapa retirarlo sería separar un alma que ya estaba cruzando el otro lado de las manos de los seres superiores, los enfurecería más de lo que ya estaban. Soushirou sonrió.
“Gen, ¿puedes?”
Gen asintió, sus alas se extendieron y cubrieron casi por completo la habitación, los ojos en ellos se abrieron y miraron en todas direcciones, por un momento ellos no existieron en esa ni en ninguna dimensión. Noonik no apartó los ojos de Elena mientras Soushirou absorbía la maldición en un segundo, así, en algún lugar del mundo celestial, un alma fue arrebatada del camino hacia la muerte.
“Regresará en poco tiempo, Noonik, ¿Qué quieres hacer?”
Noonik miró a su esposa, su tez empezó a tomar color y sus mejillas se rellenaron como si nunca hubiera estado enferma, una felicidad y calma lo inundaron. “Me gustaría despedirme”.
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Elena despertó lentamente, sus ojos tardaron un poco en abrirse y un mareo la golpeó en cuanto intentó sentarse, el nombre de su esposo se le escapó mientras los restos de un sueño donde él la tenía entre sus brazos y le pedía disculpas se desvanecía. Miró a un lado y luego al otro, fue allí donde encontró una carta colocada cuidadosamente en la mesita de noche, extendió su mano un poco más delgada de lo que recordaba que era y miró la hoja.
Afuera Noonik bajo la cabeza despidiéndose por ultima vez de su amada, esperaba que la carta fuera suficiente para que lo perdonara por dejarla. Extendió sus alas y emprendió vuelo hacia la motocicleta de Gen donde la inusual pareja lo esperaba, se detuvo antes de llegar observándolos reír y empujarse, Soushirou se reía escandalosamente y Gen intentaba callarlo sin mucha fuerza, luego el brujo empujó al ángel y ambos cayeron al pavimento con un ruido sordo, la motocicleta se tambaleó un poco y Gen soltó maldiciones pero sus alas se aseguraron de rodear al brujo para evitar que se hiciera daño.
Noonik se acercó y en silencio se poso sobre la manija. “Oigan, tortolitos, ¿no es hora de ir a casa?”
Soushirou se levantó de golpe mientras Gen seguía maldiciéndolo. “Si, hay mucho trabajo por hacer, debemos hacer una lista de todos los deseos que querían pedir y ordenarlos de mayor a menor prioridad”
“Si, bueno, yo soy quien tiene esas memorias” Gen se sacudió la ropa, los ojos en su brazo parpadearon dos veces. “Será mejor que me pagues muy bien por ellas”
“Oh, ¿los besos cuentan?” Soushirou se inclinó a él con esa sonrisa de gato que le gustaba hacer cuando sabía que podía ganar, la misma que Gen replicaba para molestar.
“Puedo pensarlo”
“Dios si se besan aquí voy a picotearlos durante todo el camino de vuelta”
Soushirou abucheó. “Aburrido”
Noonik rio, ni Soushirou ni Gen eran normales, a veces aún podía ver su poca conexión emocional con el resto del mundo menos entre si, pero estaban mejorando y Noonik quería estar allí para detenerlos cuando se alejaran de su humanidad.
