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Language:
Español
Collections:
blue lock fics
Stats:
Published:
2026-01-21
Words:
1,016
Chapters:
1/1
Comments:
1
Kudos:
15
Hits:
116

La Junta donde Isagi

Summary:

Hiori nota la tensión entre Isagi y Kaiser, ¿qué hará al respecto?

Notes:

Lo escribí a las 3 am, no le pidan tanto

Work Text:

Todos en la habitación sentían lo mismo; era incómodo. Cada mirada entre ambos, los roces que tenían sin querer, todo bajo la excusa de "ganarle al otro". Necesitaban hacer algo.

Reo e Hiori se miraron; se habían juntado en casa de Isagi para tener un buen rato, pero ahora la misión sería otra: Isagi y Kaiser se debían dar cuenta de sus sentimientos. Pero, ¿cómo lo harían? Ellos no se iban a quedar solos fácil, tampoco caerían en juegos; querían algo sencillo y que se disimulara.

Hiori miró a sus alrededores; estaba todo ordenado. La cama decorada con peluches y posters de Noa pegados en la pared, nada de eso servía. Él siguió mirando; el escritorio tenía lápices esparcidos y un cuaderno que mostraba una tarea; luego pudo notar un armario; ahí estaba su solución.

Intentando parecer disimulado, le preguntó a Isagi si en el armario estaba la polera que le prestó el otro día; él le dijo que fuera a ver.

El peliazul se levantó y se acercó, notando que era lo suficientemente grande para que quepan dos personas; no cómodas, pero era posible. Todo le llevó a una idea: iba a conseguir que Isagi y Kaiser estuvieran "7 minutos en el cielo". Él tomó su polera y se acercó a Reo.

—¿Qué pasaría si los retamos a estar encerrados en el armario por 7 minutos? —susurró para el de pelo morado, mirándolo a los ojos mientras lo decía.

—¿Tú crees que acepten? Lleva todo el rato diciendo que los separemos. —Hiori lo miró y le dijo que confiara en él, sabía qué hacer.

Los minutos pasaban y no conseguían que todos aceptaran jugar verdad o reto; Nagi no le encontraba sentido e Isagi pensaba que eran grandes para eso, pero Hiori no se rendía.

—Es un juego inocente para estar un rato entretenidos. —Isagi lo miró, luego su vista se desvió a Kaiser, quien lo miraba con una sonrisa y le susurraba que no debía ser cobarde.

—Sigo sin confiar, pero bueno, juguemos. —Hiori los sentó en un círculo y empezaron.

El orden se dio desde Hiori, empezando él, luego Reo, Nagi, Isagi y finalmente Kaiser. El ambiente estaba lleno del olor de los postres que traían: un brazo de reina, galletas, frutillas con chocolate; todo les hacía pensar en el contraste del dulzor y su convivencia.

La ronda comenzó tranquila; risas iban y venían. Reo tuvo que lamer la pared y Kaiser fue forzado a ladrar como perro; Hiori no quería que sospecharan de su plan.

Lo siguiente fue comenzar a preparar el ambiente; las verdades eran más incómodas y los retos más ridículos; necesitaba que se sintieran cómodos para lograr que Isagi aceptara un reto.

—Y así fue como me castigaron por robarle a mi papá para comprarme un juego —dijo Nagi, mientras se paraba y se acostaba en la cama, buscando estar cómodo.

—¿Cómo le vas a robar a tu papá? —dijo Hiori—. Ahora te toca, Isagi.

Él lo miró, esperando la pregunta.

—¿Verdad o reto? —Isagi respondió rápido—. Reto.
—Hiori sonrió, por fin podía hacer su plan. —Juega 7 minutos en el cielo con la persona que Reo elija.

Isagi observó a Reo, la sonrisa que tenía le decía una cosa: ya estaba pactado quién sería.

—Ve al armario con Kaiser —dijo Reo—. Nosotros cronometramos los minutos.

Un silencio llenó la habitación; todos estaban quietos mirando a Isagi, quien no respondía. Repentinamente, Kaiser se levantó, tomando del brazo al de ojos azules y yendo al armario.

—¿Tiene luz? —preguntó, mirando a Isagi. Él no respondió, pero encendió la única luz que había dentro.

Los chicos se miraron y ninguno habló; se intentaban acomodar, pero estaban pegados y apenas quedaba espacio para respirar.

Isagi buscó acomodar unas cajas que había, consiguiendo tener más espacio, pero nada era suficiente; sentía la respiración de Kaiser muy cerca. Ambos estaban en la misma situación, no sabían qué hacer.

—Creo que queda espacio para que te puedas sentar —dijo Yoichi, buscando sentarse lo más lejos que le era posible. Kaiser lo miró, sonriente, sentándose al lado de él.

—No te voy a morder —dijo, mientras se acercaba más. Le gustaba ver la tensión en Isagi, cómo su respiración estaba más lenta, sus manos quietas en sus muslos y su vista fija en él.

—Sería raro que lo hicieras. —Isagi sonrió, acercando sus manos al abdomen de Kaiser. —Pero, ¿sabes qué es más divertido? Hacerle cosquillas a las personas que les gusta ver la incomodidad de otros.

Kaiser intentó defenderse, consiguiendo sacar a Yoichi unos segundos, pero él se acomodó, así que siguió haciéndole cosquillas. La risa del alemán llenaba el armario, tapando la tensión anterior por unos instantes.

Al seguir jugando, empezaron a intentar moverse por el armario, logrando que Kaiser quede acostado e Isagi esté encima, todavía haciéndole cosquillas.

La risa del tatuado paró unos instantes, observando la escena que está ocurriendo. Tiene a Isagi encima, con una sonrisa y una tensión apenas perceptible.

El japonés lo mira, sorprendido de que las cosquillas ya no le afecten, empezando a notar toda la situación. Lo único que le separa de estar sentado en el regazo de Kaiser son sus rodillas. Rápidamente, sacó sus manos del abdomen del otro chico, intentando acomodarse de otra manera.

Al buscar salir de encima, empieza a ponerse nervioso y no sabe qué decir; Kaiser lo sigue mirando fijo, sus manos están apoyadas en el suelo y no tiene intención de moverse.

Cuando Isagi termina de acomodarse, así volver a como estaban antes, el alemán se lo impide. Pone una mano en su cintura y lo mira con una sonrisa arrogante, desafiando a moverse. Yoichi se queda quieto, intentando entender por qué Kaiser hace eso.

En los nervios del momento, termina sentado en el regazo de Michael, sintiendo el calor del otro cuerpo y esa mano en su cintura que lo descoloca. Un rubor sube las mejillas del ojiazul, mientras sus manos vuelven al abdomen del alemán.

—Me gustas, Michael. —Apenas termina de decir esas palabras, el cronómetro suena. Isagi se levanta rápidamente, huyendo del armario y dejando a Kaiser solo.