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El trabajo era bastante estresante, Choi Han tenía toda una pila de informes y documentos que sellar, reuniones que atender y contratos a los cuales debía estar pendiente. Ser el CEO de una empresa era más difícil de lo que pensó, un suspiro escapó de él cuando el teléfono en su escritorio vibró recordándole cómo acabó en esa situación.
Fue hace más de treinta años, al menos en su mundo actual, sabía que apenas fueron como tres en Roan, estaban en la batalla final contra el dios del caos y los sangre transparente, se encontraba ocupado con un bastardo que le impedía llegar al lado de Cale, al cual corto por la mitad matándolo, y corrió lo más rápido que pudo hacia el pelirrojo que sangraba por varias partes, el lugar estaba lleno de los sonidos de gritos, peleas y uno que otra estructura rompiéndose.
El tiempo pareció detenerse, aunque Choi Han supo que no, cuando se dio cuenta de la amenaza hacia Cale, un último ataque del dios del caos.
Pateó el suelo para acercarse más rápido, mientras en su mente llamaba al dios de la muerte por medio de un canal que compartían y del cual el pelirrojo no sabía.
“—Oye, ¿puedes ayudarme?”
“—Él me mataría si se entera de que te deje usar esa habilidad.”
Choi Han apretó el agarre en su espada, se encontraba más cerca. “—Lo sé, aun así ayúdame a usarla de forma que nuestro pacto no lo afecte a él.”
El dios de la muerte se quedó en silencio mientras él cortaba el brazo de un santo del dios del caos que intento interponerse en su camino.
“—Hay una forma de que puedas usar abandona tu vida sin que lo afecte, creo que sabes muy bien cuál es y por eso me llamaste.”
Él no lo negó. “—Por favor, ayúdame con esto y haré lo que quieras.”
“—Está bien, cumple tu palabra Choi Han.”
Justo cuando terminaron su conversación el dios del caos lanzo su ataque, a lo lejos se escuchó el grito de varios de sus amigos, mientras sentía el pacto con el dios de la muerte completarse en ese momento.
Vio a Cale y a los dragones lanzando tantos escudos como pudieron, ante sus ojos apareció una ventana.
Poder de intercambio.
¡Felicidades! Ahora puedes cambiar lugar con quien quieras y usarlo junto a otra habilidad.
¿Quieres usar otra habilidad?
Si - No
Choi Han no lo pensó, le dio al sí, por suerte el sistema era rápido y ya se encontraba en dónde estaba Cale, no tuvo que mirar para saber que este ahora estaba en su lugar, sabía que no podría esquivar el ataque que iba hacia el menor por eso decidió intercambiar sus posiciones y recibirlo de lleno mientras lanzaba su último golpe con el fin de debilitar al dios del caos.
—¡CHOI HAN!
Un grito conocido resonó en el campo al mismo tiempo que sentía como algo lo atravesaba y veía el daño que había causado en la otra parte, sangre salió de su boca, todo su cuerpo ardía y dolía, un escudo negro se posó frente a él mientras sentía como empezaba a caer hacia atrás.
Una sonrisa adornó sus labios al saber que había salvado al menor, sus ojos empezaron a cerrarse y por muy extraño que parezca no se sentía ansioso o preocupado por lo que pasaría después de eso.
El silencio lleno todo el campo ante esa vista, Raon intento agarrar a Choi Han con su maná, sin embargo, antes de poder llegar a hacerlo el cuerpo de este desapareció.
Una opresión empezó a llenar el lugar, todos miraron hacia la fuente, era Cale que veía lo que pasaba sin emitir otro ruido más aparte de su grito inicial.
Eruhaben sintió que algo estaba mal e intentó detenerlo. —Cale, espera, no hagas seas imprudente.
Sin embargo, este ya no escuchaba, pronto desapareció de la vista de todos, por suerte la opresión era tanta que podían seguir sus movimientos y vieron como llegaba frente al dios del caos. Los poderes antiguos de este se encontraban preocupados intentando detenerlo, pero Cale no hizo caso, solo emitió una frase.
—Gracias Han-ah.
Y con un último golpe de varios de sus poderes derroto al dios del caos que se encontraba debilitado por el ataque anterior de Choi Han, Cale se quedó sin energías en ese momento y por suerte Raon, que lo había seguido, lo ayudo a llegar al suelo sin que se hiciera daño.
Sus ojos se cerraron en ese momento.
Los alrededores se volvieron caóticos, todas las fuerzas del lado de Cale pelearon y derrotaron a los enemigos que faltaban, Mila junto a varios magos intentaban curar al pelirrojo, una sensación agridulce se extendió a través de todos.
Habían ganado la pelea al costo de la vida de uno de sus amigos y con otro al borde de morir, fue un sacrificio y un final que nadie esperaba.
Después de eso todos se encargaron de hacer sus tareas de limpieza para poder volver pronto a Roan, y aunque no pudieron irse enseguida por la condición de Cale, una vez este estuvo fuera de peligro el dios de la muerte no demoro mucho en devolverlos con el doble de premios por su ayuda.
Sin embargo, volvieron en pleno centro de Roan y pronto los rumores corrieron por todas partes, el palacio imperial intentó detenerlo, pero fue casi imposible, al final tuvieron que dar un comunicado y enviar a Cale al ducado donde Deruth y Violan se encargaron de que no saliera información y no se le molestara.
Tuvo que pasar una semana para que el pelirrojo se curará por completo y despertará, pero la imagen que recibió a todos los que lo fueron a ver era la misma, este sentado en su cama mirando por la ventana sin ningún tipo de emoción en su cara, era como si le hubieran cortado los hilos.
—Cale, ¿te apetece comer con nosotros hoy?
Deruth intento lo que pudo para que saliera de su cuarto sin resultado alguno.
El silencio se pegó en todos los rincones del ducado, incluso los vasallos que escucharon lo que pasaba no celebraron la victoria como lo hicieron en la capital, esto siguió así hasta que una tarde Cale miró a Eruhaben que se encontraba en una silla vigilándolo.
—Tráeme a Cage.
El dragón antiguo lo miro y suspiro. —¿Es todo lo que puedes decir después de tanto tiempo?
Cale volvió a observar por la ventana. —No creo que él este muerto, de ser así su cuerpo no hubiera desaparecido de esa forma, así que tráela me gustaría comunicarme con ese estúpido dios de ella que no quiere contestar mis mensajes.
Eruhaben asintió con la cabeza, podía parecer irrazonable, pero era al menos un avance, pronto se teletransporto dejando al menor a cargo del emperador Alver.
—¿Saben que te fuiste?
—Ja, no se enteraban de mucho antes menos ahora, me fui con ayuda de mi tía.
Después de tanto tiempo una pequeña sonrisa apareció en los labios resecos del pelirrojo.
Alver poso su barbilla sobre el dorso de su mano. —Te ves cómo la mierda, ¿has comido algo?
Cale negó con la cabeza, no sentía hambre.
—Me lo imaginaba, deberías hacerlo, no creo que a él le hubiera gustado verte así. —Alver se levantó de su asiento y se estiró. —Como sea tengo que irme, pero Cale, vine a decirte que quieren hacer una estatua conmemorativa para Choi Han y declararlo muerto en batalla.
Un trueno resonó en ese momento, Alver se sobresaltó al ver los ojos feroces de su menor y trago saliva.
—Él no está muerto.
El mayor solo pudo asentir ante esto y retirarse, tenía una misión y era evitar que todos murieran a manos del menor.
Desde ese día prohibieron decir que Choi Han estaba muerto frente a Cale, este por su parte empezó a fingir como que nada pasaba, comía, firmaba documentos y salía a reunirse con distintos sacerdotes del dios de la muerte en busca de respuestas.
Pero los resultados no fueron los esperados, ninguno le dijo lo que quería y no se podían contactar con él, incluso a Cage se le dificultó, Cale después de tanto tiempo solo pudo hacer como que volvía a la normalidad mientras se recluía en el castillo negro con la excusa de vivir su vida de vago.
Nunca supo que el dios de la muerte veía todo lo que hacía con un Choi Han a su lado.
—¿En serio no puedo comunicarme con él? —El pelinegro le hablo al dios frente a él.
—No, si lo haces solo harás que quiera buscarte con más fuerza, así que únicamente puedes seguir mis instrucciones después de todo te ayude a qué no usarás la habilidad al final del día.
Choi Han se pasó una mano por su cabello y pensó en sus opciones, aun así no demoro tanto tomando una porque tenía en claro que quería desde el principio.
—Está bien, a cambio de información de ellos viviré en ese nuevo mundo sin hacer ruido solo recolectando aquello que quieres saber.
—Gracias y lo siento, deberías vivir una vida tranquila, pero en su lugar vas a otro mundo por un lapso indefinido a trabajar para mí.
El pelinegro no tuvo tiempo de negar con la cabeza cuando sintió como todo se oscurecía, al abrir los ojos, que no supo en qué momento cerró, se dio cuenta de que sería una misión algo difícil, pues había renacido en el cuerpo de un bebé.
La familia que le tocó era un par de señores mayores adinerados cuyos hijos habían abandonado y decidieron adoptar a alguien, así que Choi Han no pasó penurias, pues creció con la mejor educación y las conexiones que lo ayudarían a recolectar información, estás sirvieron mucho cuando tomo el mando de CEO de la empresa cuando sus padres murieron.
Ya casi había completado la misión del dios de la muerte cuando vio el mensaje que le había enviado, al parecer había un banquete en el imperio al cual todos sus amigos habían asistido, sus ojos buscaron al pelirrojo y lo encontró casi enseguida.
Vestía un traje hecho a la medida, la chaqueta era de cortes asimétricos en blanco y negro que se ajustaba a su figura, tenía cadenas doradas que cruzaban su pecho y una camisa clara que contrastaba con el pantalón entallado negro el cual caía de forma recta, sus zapatos como siempre brillaban impecables.
Sonrió ante la vista, deseaba estar ahí para verlo de frente, pero sabía que no podía aún, o eso creía, el siguiente mensaje del dios de la muerte lo hizo levantarse de su silla.
“—¿Quieres volver?”
Sin demorarse escribió su respuesta.
“—No he terminado de encontrar toda la información, ¿cuál es la trampa?”
“—No hay ninguna, es solo que en todo este tiempo has acumulado buen Karma…”
Choi Han estaba sin palabras ante lo que le decía, sin embargo, sabía que había algo más.
“—¿Y?”
El dios de la muerte sabía que no le creía. ”—Y me estoy quedando sin iglesias ni sacerdotes, la mayoría quiere renunciar debido a las amenazas de Cale, en serio ese chico no entiende de paciencia, incluso como un favor le dije que algún día volverías ¿y qué hizo?, decidió molestar a todos mis creyentes para que contactaran conmigo y tener una charla pacífica.”
Choi Han intento no reírse ante los mensajes del dios, temía que si lo hacía este se enojaría y no lo dejara volver, así que en su lugar solo se dedicó a responderle.
“—Por eso quería decirle desde el comienzo que estaba en una misión.”
“—Te odio.”
El dios de la muerte a veces parecía un niño quejumbroso, el pelinegro pensó que tanto tiempo solo lo trastorno así, por lo que sintió pena por este.
“—De todos modos, ¿cuándo puedo volver?”
“—Oh cierto, sobre eso, regresarás ahora, no te preocupes me aseguraré de que piensen que moriste por cansancio extremo, ahora adiós.”
El dios de la muerte no le dio tiempo a Choi Han de decir algo cuando lo envío de vuelta a Roan, este lo maldijo en voz baja mientras frotaba su cara, sin embargo, no pudo recriminarlo cuando una luz brillante le hizo entrecerrar los ojos.
Frente a él había un gran ventanal, al fondo la música que sonaba se detuvo al igual que las conversaciones, su corazón latió fuerte en ese momento, pues supo que al fin había vuelto a casa, antes de poder girarse unos grandes ojos azules aparecieron frente a él.
—HUMANO EL AMABLE CHOI HAN VOLVIO.
El pelinegro tomo al ya no tan pequeño dragón en sus brazos. —Vaya Raon, creciste bastante.
—Y tú estás vestido con ropa extraña, pero no te preocupes, sé que a nuestro humano le gustas sin importar que lleves.
Choi Han rio ante el comentario del menor y giro hacia donde estaban las personas, pudo ver a tanto a sus amigos como al resto de nobles sorprendidos ante su llegada, pero su mirada cayó en aquel que era su luz en la oscuridad sobresaltándose cuando se dio cuenta de las lágrimas que caían de los ojos del pelirrojo.
Sin dudarlo corrió hacia él.
—Cale-nim.
Raon se había liberado de sus brazos para que los tuviera libre y así poder rodear con estos Cale.
—Lo siento, no llores por favor.
El pelirrojo apretó su camisa en sus manos. —Sácame de aquí, esto es demasiado vergonzoso.
Choi Han soltó una ligera risa y se ganó un golpe de parte del menor, se separó para tomarlo en brazos y salir por una de las ventanas abiertas.
La noche les dio la bienvenida, estaba fresco con muchas estrellas en el cielo, el pelinegro se ubicó rápido y pronto tomó la decisión de ir hacia el lago más alejado del palacio.
Una vez ahí bajo a Cale quien agarro su rostro en sus manos y lo beso, Choi Han poso las suyas en la cintura de este dejándose llevar, a pesar de estar un tiempo sin hacerlo ninguno de los dos quiso apurarse prefiriendo tomar su momento saboreando al otro.
Con una mordida a los labios del pelirrojo se separaron y juntaron sus frentes.
—Quería rendirme.— Cale hablo con voz temblorosa.
—Entonces debo agradecer que tu insistencia al quemar iglesias y amenazar sacerdotes diera frutos, no sé qué hubiera hecho si te rendías.
Cale sonrió, pero Choi Han sabía que estaba enojado.
—¿Oh?, ¿entonces el dios la muerte conocía lo que hacía y aun así no quiso hablar conmigo?
Choi Han volvió a sentir pena por el dios.
—Él estaba en una posición bastante difícil.
Cale bufó. —No intentes justificarlo, ¿qué debería hacer con él?
Choi Han lo abrazó y empezó a besar su cuello para calmarlo, el menor se retorció un poco apretando su camisa.
—Tsk parece que ahora amas jugar sucio, igual tendré una conversación larga con él, por cierto deberé mandar a hacerte más conjuntos de este estilo.
La mirada de Cale lo reparo cuando se separaron de nuevo, Choi Han tenía una camisa negra de tela suave, abierta lo justo en el cuello, un pantalón beige, de corte elegante con un cinturón oscuro y unos zapatos negros brillantes que armonizaba con el conjunto.
El menor asintió con la cabeza ante la vista mientras el pelinegro daba una vuelta para dejarlo ver mejor.
—¿Qué pasó? —Sin embargo, Cale no dejaba las cosas a media y pronto retomó el tema de conversación.
—Parece que habían varias fuerzas externas intentando atacar al dios de la muerte así que a cambio de ayudarme a protegerte me pidió que buscará toda la información posible para él.
Cale suspiro mientras se sentaba, Choi Han se sentó detrás de él posando su barbilla en la cabeza del menor.
—Por lo que dijo, él los derrotaría, igual le preguntaré que tanto puedo compartir contigo para tener información ante cualquier cosa.
—Te has vuelto alguien bastante confiable con el tiempo Han-ah.
Choi Han soltó una ligera risita mientras lo apretaba aún más, sintió un viento extraño y supo que eran los elementales del viento que Cale manejaba.
—Haré que el resto venga, su alteza es probable que no pueda venir así que lo llamaré después para avisarle, vamos es hora de irnos a nuestra casa, no prometo poder dormir solos.
—Jajaja, lo sé, el dios de la muerte me actualizo bastante sobre lo que pasaba aquí, tengo muchas fotos adorables de ustedes. —Choi Han suspiro. —Aunque no creo que el celular sirva aquí.
Cale soltó un ruido de sorpresa y giro un poco su cabeza para verlo. —¿Sabes manejar tecnología ahora?
—Sería raro si no supiera. —Un brillo les hizo saber que sus amigos estaban ahí. —Vivi treinta años Cale-nim, desde que era un bebé hasta que me volví un adulto con todas las de la ley, así que ahora sé hacer varias cosas… menos cocinar.
—No te preocupes fuerte Choi Han, tenemos a alguien confiable para cocinar.
El pelinegro no sabía cómo reaccionar ante la risa de los niños, incluso On estaba riéndose de él, al final solo pudo unírseles.
Ese día volvieron al castillo negro y duraron hasta bien tarde hablando entre todos, cuando se fueron a acostar Rosalyn tomo a los niños llevándoselos a dormir con ella, algo de que necesitaba compañía, ya que no dormiría con su querido, Choi Han miro a Cale y este susurro “su alteza Alver”.
El pelinegro se sorprendió ante esto, pero no dijo nada, después molestaría a su alteza con el tema.
Una vez en el cuarto se cambiaron y tiraron a la cama, los dos se acostaron de lado viéndose.
—Fue difícil luchar cada día para que no te dieran por muerto.
El pelirrojo acarició su mejilla mientras empezaba a sacar lo que había contenido dentro, Choi Han se quedó en silencio dejando que se desahogara.
Lágrimas brillaban en sus ojos. —¿Sabes cuánto odie lo que hiciste y como me sentí después de eso?
Un nudo se empezó a formar en la garganta del pelinegro.
—Yo creí que te había perdido para siempre, pero me negaba a creerlo y a qué otros te dieran por muerto, mi única solución fue pensar que no había cuerpo, que podía negociar tu vida por la mía o que al menos me entregarán lo que quedaba de ti.
Cale bajo su mano de su mejilla a su brazo y lo apretó. —Han-ah t culpé por un tiempo, pero después me sentí mal por hacerlo, ¿cómo vas a compensarme por todo el dolor que sufrí?
Choi Han tomo su mano en la suya y la beso.
—Lo siento, lo siento tanto, sé que debí haberlo molestado más para que te dijera algo pero tenía miedo. —Una risa seca escapó de sus labios mientras miraba al menor. Sabía que te molestaría mi sacrificio, así que quise ser egoísta y no escuchar tu regaño ¿estúpido no?
—Bastante estúpido, ugh jamás creí que harías eso, ¿debería castigarte?
—Aceptaré gustoso Cale-nim, si quieres que te traiga una montaña entera lo haré, daré mi vida para bajarte la luna...
Unas manos taparon su boca. —Por favor no sigas es demasiado vergonzoso escucharte, solo quería que hicieras nuestro pequeño cultivo.
Cale se encontraba sonrojado e intento esconder su cara en el pecho de Choi Han, pero este no lo dejo tomando su cara y rozando su nariz con la del menor.
—Cale-nim mi oferta sigue en pie por si algún día quieres aceptarla, mañana me pondré manos a la obra con nuestro cultivo, así que ahora vamos a dormir.
Cale asintió lo más que pudo, Choi Han lo soltó y dejó que al fin enterrará su cara en su pecho mientras sus brazos lo rodeaban, el sueño no tardó en llegar a por ellos, después de mucho tiempo al fin ambos se sentían relajados al estar con el otro.
Ninguno sintió el mensaje que envió el dios de la muerte diciendo que pronto mandaría un regalo para los dos en agradecimiento por su cooperación y pidiéndole a Cale (rogándole) que dejara de destruir sus templos asegurando que pronto hablarían.
Pero no era algo por lo cual se preocuparían esa noche solo era de ellos y ese mensaje estaría sin leer por un par de días más, ambos prefiriendo disfrutar de la compañía del otro mientras vivían su vida un día a la vez.
