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La forma en la que Rich se movía entre una multitud a la que no quería pertenecer era esclarecedora. Ebrio, gritaba todo su cuerpo, por todos los lados. Ebrio, y con un serio problema, que nadie que estuviese allí, en esa fiesta, en esos momentos podía resolver.
¿Cómo había llegado ahí?
Bueno, la respuesta era simple, Kau y Killer lo habían sacado a rastras de su casa, en un intento desesperado de que aquel que era su amigo cambiase un poco su humor. Que en esa última semana no había sido ni medianamente bueno. Y demás estaba decir, que ninguno de los dos sabía el porqué.
A pesar de los resoplos y quejidos varios, Rich había aceptado, pensando que, o bien podría salir de allí temprano si el ambiente no era lo suyo, o también podría verdaderamente distraerse…
La realidad era que, no había conseguido irse cuando se dio cuenta que el ambiente no era lo suyo, y hasta ahora no había encontrado como distraerse de su problema. Y el alcohol, en vez de desinhibirlo como al resto del mundo lo ponía un poco más borde.
Había rechazado algunas chicas cuando aún estaba sobrio… Y ahora, sin su cerebro funcionando completamente, la idea de ligar a alguien y acabar de perder el sentido por algún tiempo más, no era tan clara de ver a través de la neblina de su borrachera.
Una mujer lo había dejado en este estado, ¿porque buscaría a otra para que lo sacara de su miseria?
Esa era una buena pregunta, que él no sabía cómo responder, después de todo, no había sido su idea venir a la fiesta en primer lugar… Pero ya estaba allí de todos modos.
Bien podía hacer el esfuerzo y dejar de preocupar a Kau y a Killer con problemas que no quería compartirles.
—Mujeres… Busquemos mujeres. —Murmuró al borde de su vaso, un vaso que llevaba vacío al menos una hora –afortunadamente–, pero del que él ‘seguía’ bebiendo.
El lugar estaba lleno de jóvenes, algo que le hizo enarcar una ceja, dudoso… Pero, ni Kau ni Killer lo llevarían a una fiesta de ‘niños’, ¿verdad?
Dio una mirada rápida a su alrededor y algo llamó su atención inmediatamente. Una cola blanca asomando por debajo de una minifalda escolar… Desvió su vista en el segundo siguiente, avergonzado de haberlo visto, pero era necesario avisarle a la chica que estaba en una situación un tanto delicada.
Si solo su lengua, y el resto de si, no se sintiera tan pesado por el alcohol, quizás pudiera hilvanar dos palabras seguidas y avisarle.
También podía simplemente tirar de la tela hacia abajo sin que esta se diera cuenta y ser el héroe sin capa de la noche.
Sí, que podía salir mal…
—¡Eh! —El grito seguido de una retahíla de maldiciones hacia su persona le dio el indicio in equivoco de que nada de lo planeado le había salido como esperaba.
—¿Qué paso?
—¡Este pendejo, me tocó el culo!
Rich apretó sus labios, sin intenciones de que su cerebro buscara entre su memoria, e investigara que era eso ‘suavecito’ que había palpado su mano.
De pronto se vio rodeado de demasiadas personas, sintiendo como todo el lugar se hacía pequeño y sofocante… Mas de lo que ya había sido.
—Tu pollera estaba arriba… —Probó, sintiendo que su lengua era gruesa dentro de su boca, y sus dientes un estorbo molesto. —Solo intentaba…
No necesito explicarse más…
—¡Cabrones! Estaba así desde que salí del baño y ninguno dijo nada… ¡Putos todos!
Las risas se oyeron como cañonazos en su cabeza, rebotando como una pelota suelta dentro de su cráneo.
—¿No sentías frio boludo? Culpa nuestra no es…
Rich pensó que podía alejarse lentamente de allí… Y en silencio, pero él no era así.
—Lo siento… —Dijo, con una exagerada reverencia, de la que casi le costó levantarse. —Sigo mi camino.
Como último movimiento, trastabilló casi golpeando con una de las chicas del circulo… Pero decidió salir de allí antes de que sus manos tocaran algo más, y acabara golpeado entre todas.
Se alejó disculpándose a la nada misma, ya no estaba tan seguro de conseguir a alguien… Quizás solo debía buscar a Kau y a Killer, y volver a casa.
—¿Qué le pasa?
—¡Está re en pedo!
—¡Pobre! ¿Deberíamos ayudarlo?
—Debe de tener amigos… ¿No?
Rich no oyó el debate que había comenzado a sus espaldas. Pero los chicos le siguieron con la mirada por un momento.
—Le van a chorear hasta el alma…
—Yo voy con vos, Farfa.
Llegaron justo cuando dos chicos rodeaban a Rich con intenciones claras, sonriendo de oreja a oreja, e intentando que el chico se distrajera con cualquier otra cosa.
—¡Eu! Raja de acá, vo´ y vo´ también… ¡Juira los dos!
Los chicos saltaron al verse descubiertos, y aunque en un principio intentaron amedrentarlos, pronto vieron a los demás llegar y prefirieron retirarse antes de acabar en un cinco vs dos, obviamente desparejo.
—¿Te quitaron algo?
Rich observó a la joven alta, su sonrisa alegre y movimientos estilizados, sostener su hombro con cara de preocupación.
Negó con lentitud… Habría pensado que las chicas estaban enojadas con él, pero lo estaban ayudando. ¿Qué habían querido esos dos?
Se giró hacia su otra salvadora con una sonrisa torcida, antes de taparse la boca producto de una arcada desagradable.
—Uh chabón… Estas hecho mierda, boludo. —Unas manos fuertes lo sostuvieron erguido, de repente. —Cris tráele un vaso de agua… Rubik ayúdame a sacarlo al patio.
Ambos nombrados asintieron, y cada uno tomo su lugar… Arrastrando un poco al chico que era más alto que ellos, y un poco más corpulento también.
El aire frio lo golpeó en el mismo segundo que sus pies estuvieron tocando el pasto. Por suerte sus ayudantes fueron lo suficientemente rápidos para acercarlo a un basurero donde pudiera vomitar sin que hiciese un lio en ningún lado.
—Que puto asco… —Oyó a su espalda, y se sintió terrible de estar haciendo pasar a las señoritas por todas estas cosas.
—Cerra el orto Conter… Anda a buscar donde sentarnos.
El vaso de agua fue de ayuda para sacarse el gusto de la boca, por suerte Cris había traído otro vaso de jugo por si las dudas.
Rich se aferró a ese vaso de la misma manera que se había aferrado al que llevo vacío por media fiesta, y pudieron llevarlo a donde Conter consiguió unas sillas cerca de la pileta del patio.
—No me mires así, está cercada… —Conter alzó sus manos. —Y eran las únicas sillas libres… Si se cae no es mi culpa.
Farfa solo negó con la cabeza, el peor panorama seria si ese chico se caía a la pileta en su estado.
—¿Alguien sabe nadar?
Ninguno a su alrededor asintió, así que con un bufido y aun sujetándolo del brazo, lo guio hasta el sillón.
—Pásate a la silla Shadoune, cuanto más lejos lo tengamos del agua, mejor…
—Si, ya lo veo ahogado y la verdad que hace frio para estar mojados.
Cris asintió vehemente, aunque Shadoune no necesitaba un segundo pedido, así que había dejado su asiento sin problema, mientras Farfa y Rubik dejaban a su ‘amigo’ imprevisto en el sillón.
—Siéntate tú con él, Farfa. —Rubik anunció, cediendo el lugar junto a Rich, mientras él se conformaba con apoyarse sobre el reposa brazo del asiento de Shadoune.
—Ok… ¿Cómo te llamas? —Farfa comenzó por el inicio.
—Si es que lo recuerdas…
—Conter, cerra el pico, boludo…
—Ándate a la mierda, ese pendejo me toco el culo…
—Obviamente porque no está bien… ¿Quién va a querer tocar tu culo gordo? —Cris se metió, por lo que Conter de pronto tenía a alguien con quien pelear, y Farfa podía volver a prestar atención a su principal problema.
—¿Viniste solo a la fiesta? —Intentó una vez más.
Rich estaba blanco después de vaciar su estómago, y retomando el color normal poco a poco. Se giro lo suficiente como para ver a la joven a su lado… Estaba temeroso de cometer otro error, pero…
—Eres bonita… —Su lengua articulo difícilmente. —Muy linda…
Las voces burlonas no tardaron en oírse, Conter y Cris silbaron, mientras Shadoune y Rubik se reían de la clara vergüenza de Farfa.
—¡Váyanse a la mierda!
Estuvo a punto de pararse e imponer su enojo, cuando un tipo se les acercó preocupado.
—¡Rich!
El mencionado se giró, sus ojos abiertos en sorpresa.
—¡Killer!
—¿Dónde te habías metido, tío? Llevamos horas buscándote.
Detrás de Killer, Kaumaru llegó con una sonrisa, sus ojos escaneando la escena completa con diversión. Su mano hizo un ‘hola’ corto antes de centrar su atención en su amigo.
—Estaba en la fiesta. —El dedo de Rich apuntó a la casa como simple respuesta.
Killer y Kau se vieron un instante antes de suspirar en resignación.
—La fiesta es a tres cuadras de aquí, tío… Si no fuera porque una chica te vio salir, no sabríamos que había pasado contigo.
Los chicos se vieron entre ellos, la única otra fiesta que se estaba llevando a cabo era la de tercer año… La que Sarinha estaba haciendo en su casa.
—Fua, caminaste bocha amigo. —Farfa lo miro con diversión, y un tanto de admiración, después de todo Rich no estaba en el mejor momento.
—Lo sentimos mucho, chicos… No suele salir mucho…
—Sí, y mucho menos beber… —Kau completó la frase. —¿Se ha metido en algún problema?
Conter estuvo a punto de quejarse cuando los demás se apresuraron a negar.
—Nah… Solo estaba muy mal para darse cuenta. —Farfa soltó con seguridad. —Parece más un perrito perdido.
Todos vieron a Killer sonreír y distenderse ante las palabras del muchacho.
—Gracias…
—Farfadox, pero me dicen Farfa… Conter, Cris, Shadoune y Rubik. —Farfa tomó la iniciativa de presentarlos a todos. Y uno a uno fue levantando sus manos en señal de saludo y presentación, incluso Conter, que aún seguía molesto e indignado.
—De verdad les agradecemos que lo hayan ayudado. Lo convencimos de venir, así que hubiese sido completamente nuestra culpa si algo le pasaba. —Kau suspiró también, aliviado de poder llevarse a un Rich entero a casa. —¿Killer porque no buscas el auto, mientras lo llevo a la puerta?
Una excelente idea… Killer asintió y volvió a agradecer a los chicos por su inesperada ayuda, antes de salir de allí rápidamente.
—Deja que te ayudo a llevarlo. —Farfa se ofreció a seguir siendo de utilidad un rato más.
—Sí, no vayas a perder a tu novio. —Cris bromeó, más serio de lo que debería, mientras codeaba a un ofendido Conter en las costillas.
—¡Puto!
Farfa no contestó a la chanza, más que nada por la presencia del amigo de Rich, pero la mirada que le dirigió a su amigo de cabello rosa hubiera podido matarlo, y lo observaba un segundo más de la cuenta.
Ambos caminaron el corto trecho del patio hasta la valla que daba a la calle, repartiendo el peso de Rich con poco esfuerzo.
—Por cierto, soy Kaumaru, y este es Rich…
—Un gusto Kaumaru.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—Sí… Claro, dispara.
—¿Es una fiesta de disfraces?
Farfa vio el rostro curioso y divertido de Kaumaru, y por un instante el suyo se encendió en un rojo profundo. Era obvio que se lo preguntaba por sus pintas… Farfa se miró desde los pies hasta donde la falda plisada tapaba apenas la mitad de sus muslos.
—¡No! El pelotudo de Cris perdió una apuesta y todos tuvimos que vestirnos de colegialas… ¡Es un TARADO!
—Ah…
El silencio incomodo se colgó de después de eso. Kau no preguntó qué clase de apuesta había perdido Cris, ni porque lo habían tenido que hacer ‘todos’ ellos, solo se quedó sosteniendo a Rich de un lado mientras Farfa ayudaba a mantenerlo erguido desde el otro, los tres parados en la vereda, esperando el arribo de Killer.
Mientras tanto Rich solo seguía murmurando cosas a media lengua, cosas que ninguno de los dos llegaba a comprender del todo, y que tampoco importaban, sabiendo lo fuera de sí que estaba el tipo.
—Oye… ¿Puedes sostenerlo tu solo un minuto? Voy a ver qué pasa con Killer que no viene.
—Claro… Creo que puedo. —Farfa asintió, su brazo derecho pasando alrededor de la cintura de Rich, y este casi apoyado sobre sus hombros por completo. —Pero no tarden que pesa un huevo y medio.
Kau asintió y se apresuró por las calles.
Farfa de golpe se percató, tanto de la cercanía, como de la intensidad en que Rich lo observaba.
—¿Qué pasa gato? ¿Te gusto que miras tanto?
Rich sonrió, sus parpados caídos hasta la mitad del ojo, y las comisuras de sus labios torcidas en una sonrisa extraña. Asintió sin ningún tapujo.
—Sí… Eres muy linda… —Volvió a repetir con soltura, y una increíble honestidad.
—Gracias… Creo… —Farfa frunció el ceño, porque por un lado… Sabía muy bien que Rich estaba muy borracho, pero por otro, la caricia al ego no se la quitaba nadie… Después de todo, podía contar con los dedos de una mano las veces que le habían dicho lindo en su vida… Y le sobraban dedos si sacaba a su mamá de la ecuación.
Estaba a punto de contestar con algo más ingenioso cuando sintió los labios de Rich caer sobre los suyos con más brusquedad que pericia, el regusto a vomito aun persistente a pesar del agua y del jugo.
No era un beso en toda regla, era más bien, sus labios siendo presionados por los de Rich, por un momento exageradamente largo.
—Eres la mujer más linda que vi en mi vida… —Sentenció Rich una vez que se separó de Farfa, sus manos en lugares que estaban muy cerca de estar peligrosamente apoyados en lugares inapropiados. —Además de linda, eres buena… Y valiente, gracias.
Rich pareció triste por un instante, luego de terminar de hablar, y Farfa podría llegar a jurar que vio una lagrima allí… Justo en su mejilla.
—¡Ya volvimos! —Killer llegó tan rápido como se había ido, aun nervioso por la seguridad de Rich, al parecer…
Quizás por eso no notó la posición incómoda en la que los había encontrado, incluso si le costó hacer que Rich se separara de Farfa en un primer y torpe intento.
—Anda tío, ya has importunado suficiente a esta persona. —Killer bufó tirando de las manos de un Rich poco participativo.
—Me vas a dejar en pelotas, chabón… No tires eso.
El pequeño mohín en los labios de Rich no pasó desapercibido a un Farfa extremadamente avergonzado, que intentaba distribuir sus manos entre separar las de Rich de su persona, y sostener las escasas prendas en la que consistían su disfraz.
—Basta ya, Rich… Déjalo ir.
Con un último tirón de fuerza aplicada por Killer, lograron separarlo sin que Farfa acabara desnudo, aunque acabo de sostener su pollera.
—Perdona. —Killer acabo de balbucear, sosteniendo un afligido Rich que seguía reclamándole cosas. —Sí Rich, es mi culpa… ¡Lo tengo claro!
Con un poco de ayuda de Kau desde dentro del auto, pudieron dejarlo tumbado en el asiento trasero.
—De nuevo, gracias a ti y a los demás… Y de verdad perdón. —Killer volvió a disculparse.
—No hay drama, ché… Solo no vuelvan a dejarlo solo.
No sabía si estaba haciendo algún comentario fuera de lugar, pero fue lo primero que salió de sus labios, y no iba a recapitular.
Se encontró agitando su mano a un punto vacío en la noche, antes de volver donde sus amigos.
Continuará.
