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Pijamada Inesperada

Summary:

Bello se despertó de un salto de la cama, apretándose el pecho con fuerza y respirando como si se fuese a ahogar. A pesar de que todo volvió a la normalidad, aún tenía pesadillas recurrentes con el incidente de la semana pasada. Cuando vio que las luces en el laboratorio de Mina seguían prendidas y habiendo perdido el sueño, pensó en darle a una visita a la científica loca del barrio.

- Poder. 50 Palavras de Bellina, Lyra664

Notes:

Muchísimas gracias a Lyra664 por darme el permiso de escribir sobre uno de mis trabajos favoritos de esta serie. No tengo experiencia en la escritura, pero tengo muchísimas ganas de intentarlo. Como siempre acepto cualquier comentario, crítica o sugerencia. Disfruten!!

Work Text:

Mina no era alguien que se rindiera fácilmente y todos lo sabían, pero en estos momentos estaba en su límite considerando que estaba en el intento "ciento y no se cuanto" de su experimento, eran casi las 3 de la mañana y le había explotado demasiado cerca esta vez, cubriéndola de un líquido verde viscoso, en otras palabras, ahora necesitaba un baño... Genial.

 

Tras salir de la ducha, con la cabeza más fría, escuchó que alguien tocó la puerta - ¿A esta hora? Tal vez Ongo se quedó sin libros otra vez y me vino a pedir más - Pensó mientras se dirigía a la puerta, tratando de adivinar quien en su sano juicio estaría despierto a esta hora... Bueno además de ella, claro.

 

Abrió la puerta para descubrir a Bello parado frente a su casa, con cara de cansancio y con ojeras que se le notaban si uno se fijaba bien, lo cual no tiene ninguna relación con que a veces se le quedaba viendo sin pensar, solo se fija en los detalles por sus dotes de científica, nada más. - Ahh tierra llamando a Mina... - Su voz la sacó de su lapsus momentáneo, y lo miró confundida - ¿Se puede saber que rayos haces despierto? - Le preguntó, a lo que él respondió - Podría preguntarte lo mismo yo a tí, señorita "insomnio" - Refiriéndose a las 5 tazas de café a las que apuntó detrás de ella en su escritorio.

 

Típico. Se masajeó los ojos y dijo - Bueno, si solo viniste a quejarte de mis hábitos nocturnos - Empezó a cerrar la puerta - Será mejor que vayas a molestar a otr- Antes de que pudiera terminar de hablar y cerrar la puerta el chico detuvo la puerta y la paró en seco - ¡Espera! - Dijo de la nada, por un momento se veía casi asustado, pero volvió a poner una sonrisa confiada rápidamente y continuó - La verdad es que parece que, además de tu adicción al café, tienes un desastre en tu casa - Dijo mientras apuntaba la enorme mancha verde que cubría su estantería y pizarras - Y te podría ayudar a limpiarlo totalmente gratis ¡Es una oferta única que nooo te puedes perder! - Dijo en una voz de presentador.

 

Mina se quedó un momento callada para luego empezar a reír a carcajadas - ¿Acaso el gran héroe Hombre Jammbo hace sus actos heroicos y de noche hace limpieza? - Dijo sin aire por no parar de reír, tanto que se fue de espaldas para quedar en el suelo agarrándose el estómago, mientras Bello la miró un poco molesto - Oye, si no vas a aceptar - Trató de hablar pero lo volvieron a interrumpir - Hombre Jammbo, valeroso héroe que combate el crimen de día... ¡Y de noche combate el polvo! Aahahaha - Dijo Mina antes de volver a caer en un ataque de risa, y Bello peleaba por contener la risa que se le estaba contagiando y trataba de esconder el sonrojo que no lograba explicar - Ok, ya cálmate loca, ¿Quieres que te ayude o no? - Ya recuperando el aliento y secándose una lágrima por las carcajadas, se levantó y tomó aire - La verdad si me vendría bien la ayuda, pero ¿Estás seguro de que no te importa con lo tarde que es? - Preguntó dándole la oportunidad de retirarse - La verdad no tengo sueño y ya me quedé sin historietas para leer. - Dijo mientras Mina le dejó pasar finalmente.

 

Después de dividirse el trabajo, poner música de fondo y pasar un rato limpiando y conversando, en un momento de silencio la chica se puso a pensar en el extraño comportamiento que Bello había tenido últimamente. Durante las últimas semanas ha estado jugando cada vez menos a los superhéroes y se ha dedicado a repartir su tiempo en pasar con otros, y no era como siempre que pasaba jugando con Goomo o leyendo con Ongo, sino que también ha estado ayudando a la Reina con su jardín, aprendiendo con ella sobre la fábrica y jugando videojuegos con el Rey. Ya cuando se unió a las fiestas de té de Rita le estaba pareciendo extraño, ¿Y ahora está en su casa a mitad de la noche ayudando a limpiar su casa? La última vez que hizo eso fue porque modificó su robot gigante y causó un desastre, pero ahora parecía estarlo haciendo de forma voluntaria. Era raro y quería preguntarle qué lo tenía así, pero tampoco quería ser intrusiva. Por lo que pasaron la mayor parte del tiempo, hablando de cualquier otra cosa, cantando al ritmo de la música y molestándose cada vez que podían.

 

Después de un largo trabajo, por fin lograron terminar de quitar la mayor parte del desastre, el chico quería seguir limpiando pero ya el efecto del café se estaba pasando, y se hizo evidente cuando dió un bostezo, ya su cuerpo dándole la señal de que si seguía se quedaría dormida. Bello estaba moviendo una cubeta con agua y no parecía cansado, o que fuese a parar a menos que ella lo echara. - Oye ya puedo terminar yo misma mañana, ya es tarde. Ya puedes irte a casa. - Bello al oír eso paró en seco y puso un tono relajado, pero su sonrisa parecía forzada. - Vamos, ¿Estás segura de que no quieres terminar? O podrías completar el experimento en el que estabas, la noche es joven, yo te ayudo - Ella lo miró incrédula, volteó a ver el reloj digital en su pared - Bello, incluso si dijera que sí a eso, estoy tan cansada que no puedo distinguir si son las 4 am o las 9 am. En serio, solo vete a dor- No pudo terminar la frase, ya que el chico empezó a empujarla en dirección a la cafetera - Por favor, todos saben que has estado hasta mucho más tarde que esto - Mina ya estaba perdiendo la paciencia - Mira, yo preparo el café y tú - Antes de que pudiera terminar la frase, la chica puso los pies firmes en el suelo en hizo que frenaran en seco - ¡Bello! - Dijo en un tono firme - Si quisiera seguir despierta ya habría tomado café y ya perdí la cuenta de cuántas veces este experimento ha fallado. - De volteó a verlo a los ojos, ya irritada - Así que si continúo, será mañana. Es todo. Vete a casa y duerme. - A pesar del claro mensaje que estaba gritando en su cara, él parecía no querer moverse, se veía incómodo y sus ojos oscilaban entre ella y la puerta.

 

En cualquier otro momento él se habría sentido nervioso por tenerla tan cerca, pero ahora mismo no estaba nervioso, estaba asustado y dudaba entre si decirle o no porqué había venido en primer lugar, pero cuando ella empezó a empujarlo hacia la puerta trató de poner otra excusa - Por favor Mina, ambos sabemos que no toleras un experimento sin terminar, déjame ayudarte y- Suficiente - ¡¿Que rayos pasa contigo?! - Gritó ya cansada - Primero juegas videojuegos con el Rey aunque te gané, luego ayudas a la Reina, luego juegas al té con Rita ¿Y ahora insistes en ayudarme a limpiar mi laboratorio y a terminar mi experimento toda la noche? Has estado raro toda la semana y normalmente me parecería interesante pero ahora mismo estoy exhausta ¡Así que o te vas de aquí por tu cuenta, o te echo a patadas yo misma! - Tras gritar se dio cuenta que la mirada de Bello cambió, tenía los ojos brillosos, se veía cansado, tan cansado como ella pero también había algo más, lo había herido sin querer. Se había excedido está vez.

 

Respiró hondo, se pasó una mano por el rostro y puso la otra en su hombro, lo miró con comprensión - Está bien, si no quieres estar solo ahora mismo puedes dormir aquí, en la habitación de cámaras está mi cama. - Bello trato de negarse y lo interrumpió de inmediato - No te preocupes, yo estoy más que acostumbrada a dormir sobre mi mesa de trabajo. Tómalo o déjalo. - El se quedó pensativo, y le respondió - ¿Y por qué no en mí casa? Tengo un sillón perfectamente cómodo - Ella parpadeó un par de veces, se golpeó la frente y suspiro exhausta - No puedo creer que olvidé que tienes un sillón - El se rio un poco y ella respondió - Muy bien, si eso es lo que prefieres por mi está bien. Pero tienes que dejarme dormir ¿Esta bien? - El asintió - No hay problema. -

 

Seguido de esto Mina apagó todo en su laboratorio, cerró la puerta y se fue caminando con Bello hacia su casa. Mientras caminaban por el vecindario Bello soltó un comentario - Espera ¿Ahí es donde dormías todo este tiempo? Siempre pensé que dormías sobre tu escritorio - A lo que Mina lo miró confundido y contestó - ¿De donde sacaste esa conclusión? - El se quedó pensando un poco, pero no tenía una respuesta clara así que se encogió de hombros y siguieron en silencio.

 

Al llegar a la casa de Bello estaba un poco más ordenado que de costumbre, estaba acostumbrada a ver los juguetes e historietas en el suelo, pero ahora estaban ordenados dentro de un baúl y la mesa de centro respectivamente. - Wow, nunca pensé que supieras ordenar realmente. Estoy sorprendida. - Se burló Mina, a lo que él respondió con cara molesta. - Lo que a mí me sorprende que aún tengas la energía para molestarme. - El le arrojó una almohada mientras ella le sacaba la lengua con gracia. Después del momento de bullying mutuo, él le dio una manta para taparse y ella se instaló cómodamente en el sillón. Bello se dio la vuelta para tomar agua y antes de que pudiera ofrecerle ella ya se había puesto a roncar. La vista de ella tan relajada le hizo sentir algo raro por dentro, similar a lo que uno siente por un dodo bebé, pero diferente de algún modo. Trató de ignorar el pensamiento y el calor en su rostro, para luego ir a su cama y apagar la luz.

 


 

Sin saber cuánto rato había pasado Mina se despertó para ir al baño, y en lo que volvía al sillón empezó a escuchar a Bello moverse en su cama. Llamó a su nombre en voz baja pensando que quizás seguía despierto y se acercó, pero no era el caso, pensó en volver al sillón y dejarlo dormir pero algo andaba mal. Se movía, tenía una expresión inquieta, respiraba agitado y parecía murmurar dormido - no... lo si... erdon... -.

 

Dudó un par de segundos sobre si realmente era una pesadilla o no, hasta que vio que levantó de golpe, sudando y sin aliento. El chico se volteó a todas partes confundido - ¿Bello...? - Preguntó ella con cuidado, aún así casi pega un salto pero al fijarse que solo era ella, soltó aire tras prender la luz y se puso una mano sobre el pecho - Ah... Mina, solo eres tú... ¿Estás bien? - Ella lo miró confundida - ¿Que si estoy bien? Yo no fui quién se despertó de un susto como si me persiguiera un dodo-toro. ¿Tuviste una pesadilla? - Él respiró un par de veces tratando de calmarse. - ¿De que hablas? Estoy bien, solo vuelve a dormir -

 

Notó que estaba intentando esconder algo, mientras se estiraba a apagar la luz se dio cuenta de que algo estaba muy mal y se lo hizo saber con preocupación en la voz - Bello, estás temblando... Parece hubieses visto a un fantasma. - Él se detuvo a mitad de alcanzar la luz y apretó la mano para tratar de controlar los temblores. La miró brevemente y tenía los ojos brillosos otra vez, pero ya no se le notaba el cansancio. - Todo está bien ¿OK? Solo déjame, estaré bien. - Su voz sonaba forzada y débil.

 

Ella se acercó con cuidado y se sentó en el borde de su cama, sin mirarlo. - Has estado muy raro últimamente y no quise preguntarte porque no quería meterme en lo que no me llaman. ¿Has hablado con Goomo? - Bello se encogió en la cama, y pareció dudar antes de responder - No quería preocuparlo... - Mina se volteó a verlo - Yo estoy preocupada. - El no respondió y ella continuó. - Goomo es tu mejor amigo, pero yo también noto las cosas. Es parte de ser científica, darse cuenta de las cosas. Pero también eres mi amigo y no quiero pensar en que puedas estar mal, pero si lo estás y no se lo quieres decir a nadie para protegernos... ¿Qué pasará contigo? -.

 

Bello se abrazó y ocultó su rostro en la almohada. Habló con la voz ahogada. - No tengo derecho a que te estés preocupando por mi... No después de lo que hice. Nadie debería- Ella lo interrumpió - Tú no decides eso, Bello ¿Y a qué te refieres con "lo que hiciste"? ¿De qué estás hablando? - Quiso continuar, pero Bello se volteó hacia ella con una mirada de preocupación y confusión.

 

- Espera... ¿De verdad no te acuerdas?... ¿La estrella de poder? ¿Cuando el Rey me la dio y fui el alguacil? - Ella se detuvo a recordar un momento, pero al demorarse en responder el chico se empezó a hiperventilar - Nonono, si no lo recuerdas y yo... no quería hacerlo, no quise - Ella lo tomó de los hombros con firmeza - Bello, cálmate. Sí lo recuerdo. Te pusiste a dar órdenes como un idiota por un par de días, pero nada más pasó. - Él se saco las manos de encima y respondió exasperado. - ¡Si pasó algo! ¡Cuando ustedes intentaron que me relajara bailando di la orden de que olvidaran la música! Y ustedes... - Apartó la mirada mientras trataba de secarse las lágrimas y se quedó viendo un punto fijo en la cama. - Dejaron de ser... ustedes. Parecían zombies, con la mirada perdida, no hablaban, no sonreían, solo... estaban... - Su voz salía temblorosa, su expresión estaba llena de dolor y pánico. Ella lo miraba sin saber que decir. - Traté de arreglarlo. - Dijo sollozando, sintiendo el peso de lo que decía - Te juro que lo intenté, pero la estrella se rompió... Y luego intenté que volvieran, pero nada funcionaba... Los perdí...- Puso las rodillas contra su pecho y las abrazó con fuerza. - Por suerte me di cuenta de que las burbujas eran la respuesta, pero... - Levantó la vista y Mina se sentó frente a él y le asintió para que continuara. - ¿Y si no lo lograba?... ¿Qué hubiese pasado si yo... si ustedes no...? - Dejó la pregunta en el aire, dándole un peso al espacio entre ellos que la científica no sabía cómo manejar, pero sí sabía que su amigo la necesitaba. Puso su mano en su pierna y trató de verlo a los ojos - ¿Puedo darte un abrazo? - El cerró los ojos, dejando que las lágrimas cayeran sin control y asintió.

 

Se acercó a él con delicadeza, rodeando sus hombros y acercándolo lo más que pudo, dándole un abrazo fuerte, el cual él correspondió con la misma fuerza y sollozando en su hombro, tratando de ocultarse en el. En cualquier otro momento disfrutaría estar tan cerca de ella, pero el dolor no le dejaba pensar en otra cosa que no fuera ese día, aferrándose como si su vida dependiera de ello.

 

Ella de a poco empezó a recordar, recuerda la fiesta de baile, recuerda escuchar a Bello gritar, y luego... Era de noche y Bello se abalanzó sobre ella y Ongo en lágrimas, aliviado, ella estaba preocupada, pero cuando dijo que todo estaba bien y se pusieron a bailar no volvió a preguntarse qué había pasado, solo se alegró de que su amigo estuviera de vuelta... Ahora todo tenía sentido, sabía que algo estaba mal, y nunca había deseado estar equivocada hasta ese momento... Ahora solo podía abrazarlo y dejar que se apoyara en ella para tratar de aliviar algo de lo que había estado tratando de ocultar. No se consideraba una persona empática, más bien lo contrario, pero eso cambió en el momento en el que él habló - Tenía tanto miedo de no volverlos a ver... A Goomo, la Reina, Ongo... A tí... No sabes cuánto lo siento, Mina...- Quiso sentirse bien por la mención de ella, pero lo único que sintió fue tristeza de ver a su amigo afligido, lo cual hizo que también se le llenaran los ojos de lágrimas y lo sostuviera con más fuerza.

 

Finalmente Bello se separó del abrazo y ella intentó consolarlo diciéndole que estaba bien y que lo perdonaba, pero no pareció calmarlo, incluso pareció que se sintió peor. Al ver que esto no funcionó, pensó en como ayudarlo. Cuando ella se sentía abrumada encerrarse en su casillero la ayudaba a calmarse, pero no estaba segura de si eso le ayudaría a él. Entonces vio por la ventana y se le ocurrió una idea.

 

- Ven. Quiero mostrarte algo. - Se bajó de la cama y lo invitó a seguirla. Tomó la manta con la que había dormido del sillón y le dijo que trajera un par de cojines. Él siguió sus órdenes sin decir una palabra. Le indicó que subieran hasta el segundo piso de la casa y abrió la ventana. - Espérame aquí afuera. Vuelvo en un momento. - Él la miró confundido. - ¿Quieres que salga por la ventana? - Ella asintió - ¿Por qué? - Ella puso los ojos en blanco - Solo hazlo ¿Quieres? No tardaré. - Bello hizo caso y salió por la ventana, corría un viento helado que le dio escalofríos, pero no era lo suficientemente fuerte como para hacerlo perder el equilibrio y se sentó a ver las estrellas, esperando a que la chica volviera.

 

No podía aceptar que ella lo perdonara ¿Cómo hacerlo? Si no hubiese sido por él, ella y los demás estarían como zombies para siempre, muertos en vida. Miró al sitio donde estaban parados ese día, recordando como los había borrado y como casi no los recupera.

 

Antes de poder continuar con ese tren de pensamiento, Mina salió de la ventana en silencio sosteniendo 2 tazas de chocolate caliente. - Wow, eso fue rápido. - Dijo él, a lo que ella respondió - Una científica loca no revela sus secretos ¡Muahaha! - El soltó una pequeña risa antes de recibir la taza, mientras que ella se sentó junto a él y los cubrió a ambos en la manta, protegiéndolos a ambos del frío. Dió un sorbo y dejó que la bebida le diera calor en medio de la fría ventisca y posterior a su colapso emocional. Se sonrojó por el gesto y pasó el pulgar por la taza y antes de poder darle las gracias ella lo interrumpió - Hace días que no te veo jugar a ser Hombre Jammbo ¿Por qué? - Él la miró con sorpresa a lo que ella trató de aclarar - Digo tampoco es que no me dé cuenta cómo te había dicho y ahora creo saber porqué... Solo quisiera confirmarlo -. Él se quedó pensando hasta que por fin habló con voz calmada - Ya no me siento cómodo jugando a ser el Hombre Jammbo ¿Cómo puedo sentirme un héroe después de...? - Ella espero a que continuara pero no pudo. - Entiendo... Eso me temía... ¿Tus pesadillas son sobre ese día verdad? -. El chico asintió y volvió a hablar - No puedo aceptar que me perdones Mina, si no hubiese logrado hacer que volvieran, yo... - Exhaló cansado. Ella le respondió - Pero si lo hiciste. - Él levantó la vista hacia ella, la cual estaba viendo el mismo lugar dónde pasó todo. - Puedes culparte lo que quieras pero no puedes negar que diste todo para que volviéramos a la normalidad. No puedes solo ignorar eso... No sin que eso te consuma. - Dijo con tranquilidad. - Mira, no tengo una cura para lo que sientes, pero no es justo ni para mí ni para nadie que te tortures. Y no quiero que lo hagas... No si el precio a pagar es que no puedas dormir o que vivas... Así... - Él respiró hondo y dijo - Ahora que sé que los puedo perder... Quiero hacer que el tiempo valga la pena con ustedes. Y siendo honestos, después de ese día creo que no quiero estar solo nunca más. - Ella suspiró - Lo entiendo Bello, pero incluso si tuvieras la estrella otra vez ¿Harías lo mismo? - Él la volvió a ver y respondió de inmediato - Ni loco, no pienso tomar esa responsabilidad otra vez. - Ella lo miró y dijo - ¿Ni siquiera para ser Hombre Jammbo, un superhéroe? - Se quedó callado y no pudo responder.

 

- Escucha, cuando logré perfeccionar mi pistola de colores y me volví invisible y decidí hacerles experimentos a todos, me arrepiento mucho de haberlo hecho y les pedí disculpas. - El la interrumpió. - Sí, pero nada de lo que hiciste puso en peligro real a nadie -, -Pero pensé que podría quedarme invisible para siempre ¿Recuerdas? - El se rascó la cabeza arrepentido, pero ella continuó. - Ese día yo tuve que aprender una lección y no volvería a hacer lo mismo porque sé que les hice daño ¿Tu harías de nuevo lo de dejarme invisible para siempre? - A lo que él respondió - No, jamás. Ahora que sé lo que para siempre significa, no quisiera hacerte pensar que no volverías a la normalidad. - Mientras él decía esto, se dió cuenta que el Sol empezó a salir desde el horizonte, iniciando un nuevo día en Jammbo. Escuchó la alarma de Ongo diciéndole que ya era hora de ver el amanecer, vio a Goomo salir de su casa para ir a correr y Rita ya estaba iniciando otro día hablando con Princesa. Bello de sintió aliviado viendo a sus amigos haciendo su vida normal, algo que Mina notó y dijo - Y ya no estás solo Bello, seguimos aquí. - Él la miró mientras ella veía el amanecer y volvió a sentir la misma sensación de hacía un rato, y como recorría su cuerpo como el sol que cubría el vecindario lentamente. Trató de ignorarlo y apartó la mirada con rapidez, pero a la vez sintió como el sueño finalmente lo invadía y lo forzó a bostezar. Mina lo golpeó con el codo - Oye si haces eso me vas- Pero ya era tarde y le había contagiado el bostezo, ambos se rieron y decidieron que ya era hora de volver a dormir.

 

Bajaron del techo y Bello fue el primero en llegar a su cama. Mina dejó las tazas en el fregadero y vió que Bello se quedó dormido rápido, sin siquiera despedirse. Verlo por fin descansando tranquilo le dió ese sentimiento extraño, que cada vez era más frecuente y difícil de ignorar, pero tras suspirar y darse la vuelta decidió quedarse en el sillón esta vez. Por si llegaba a haber otra pesadilla, ella sabía que estaría ahí si eso pasaba.