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Ahora que tenua tiempo de pensar en lo sucedido sabe que hizo, como lo hizo y porque lo hizo.
Eso no necesariamente lo hizo mejor.
Siendo sincero consigo mismo solo lo hacía peor.
Recapitulemos.
Empezó todo esto por su miedo a estar eternamente solo y a la oscuridad que lo redeaba.
Quizás también tenía un trauma con la muerte de la que no se iba a poner a hablar aún.
Sabía desde que nació, desde que adquirió conciencia sobre sí mismo y lo que lo rodeaba que todo se trataba de la guerra interminable de la entropia consigo misma.
Y aún así intento y dio todo de sí mismo para evitar que eso pasar.
No sólo porque fuese un cobarde que no soportará la soledad y el ciclo eterno de la transición de la vida a la muerte y viceversa.
quería que sus pequeños celestiales no tuvieran que lidiar con eso desde tan jóvenes como el pero no sólo no lo logró.
Lo arruino.
Sabía muy en el fondo que todo esto era culpa suya por su debilidad.
Era un triste remedo de estrella que parodiaba a los grandes, gloriosos y poderosos seres que lo presidieron y seguían creándose y pereciendo a su alrededor.
Solo humillando y deshonrando a su especie por cada error y mala decisión tomada y cometida.
No tenía justificación más que su ineptitud y su negligencia como un astro rey regente de este basto macro verso lleno de seres celestiales a los que de alguna forma sólo desepcionaba.
Si tan solo hubiera sido mejor nada de esto habría pasado.
Por mucho que el no hubiera causado todo el había sido la pieza de domino mal colocada que terminó tirando y destrozando todo lo que se había esforzado en vano en construir y mantener.
Si desde el principio le hubiera puesto reglas a Jupiter y no se hubiera esperado a que aparecieran los rocosos para intentar poner en vano reglas en un lugar en el que ya no se podía nada hubiera pasado.
Dejó a Jupiter hacer y deshacer a sus larga y a sus anchas y nunca supo imponer su autoridad en su propio reino que no era más que un reí desechable y reemplazable.
Sabía de antemano lo que era temerle a seres más grandes, poderosos e intocables que creyó erróneamente que sí se mostraba de forma más blanda no les causaría ningún temor a sus pequeños pero sólo lo arruino.
Lo odiaban, lo despreciaba, lo ignoraban y a pesar de estar todo el tiempo rodeado de todos ellos le costaba aceptar que seguía estando solo tal y como empezó.
Tan cerca y tan al alcanzó de ellos y tan solo y alejado como siempre.
No recuerda con claridad en que momento dejó de hablar con Jupiter pero sabe que fue incluso antes de que apareciera Saturno.
Jupiter buscaba su independencia de él y el no sabía aceptarlo.
No negaría que noto lo incomodo que se veía cada que intentaba hablar con él cuando dejaba de soportar el silencio.
De la mirada de lástima y de extrañes a que le lanzaba cuando lo veía hablando solo consigo mismo o con los restos de su disco de acreción.
Luego llegaron poco a poco todos los demás y el solo quedó como un observador de la pequeña comunidad que formaron entre ellos y de la que no era parte a pesar de ser quien la sostenía.
Djo de hablar con ellos, o mejor ellos dejaron de hablar con él.
Los eran sus planetas y el solo era su estrella.
Por eso buscaba hacer las competiciones del trofeo solar.
Quería convivir con ellos y de paso hacerlos sentir especiales y hacerles ver lo maravillosos que eran ante sus ojos.
¿Por qué diablos él era el problema?
¿Por qué, por qué desear que las cosas fueran pacíficas y tranquilas ;les molestaba tanto?
Quería dejar de sentirse tan miserable, triste y enojado todo el tiempo cada vez que lo desobedecia morían y causaban desastres en su pequeño y ya inestable hogar que tanto le costó construir.
Casi parecía que el amor, el aprecio y la atención que tanto mendigaba a sus planetas yn sus lunas no era más que una epifanía de la que nunca sería y jamás fue digno.
Porque nadie podría amar jamás a una estrella tan triste y patética como él.
Un dictador
¿En que momento se convirtió aparentemente en algo tan horrible que estaban dispuestos a atacarlo y huir en la más mínima oportunidad?
Pensándolo mejor antes era feliz rodeado y maravillado solo con esas pequeñas particular de polvo y piedrecillas en su disco Proto planetario.
Pero mírenlo ahora.
Solo le quedaban los cinturanes de asteroides como única compañía e incluso ellos entraban tan legos que apenas y podía verlos y ver entre estos.
No es una sorpresa que hayan decidido hacer la revolución lunar en ese lugar.
Toda la alegría, el amor, la luz de su vida… se habían esfumado desde que se entero que sus planetas le mentian
Que desconfiaba de todo lo que era, había sido y representado.
Ocurrió tan rápido, como si de repente otra supernova le hubiese estallado en la cara para regresarlo a la realidad de su situación ahora viera todo lo que estuviera mal con él.
Cuidar a sus pequeños había sido y era la única constante en su vida caótica llena de sufrimiento y temor a la muerte y soledad inminente que sabía que le empezaba poco a poco a arañar la parte más interna de su garganta y su núcleo, y ahora incluso eso le había sido arrebatado de su gravedad frente a sus ojos y lo peor es que ellos optaron por irse.
Ndie los secuestro.
Nadie los amenazó.
Solo le dieron la idea y ellos la tomaron sin lugar a dudas.
La oscuridad del espacio se burlaba de su patético intento de haberlo intentado convencer a último minuto de mantenerlos con él, del drama que armo frente a miles de planetas desconocidos y de que ni humillando se más de lo que ya había hecho, mendigando más de lo que había hecho se habían apiada do de su mísera existencia.
Su pequeño hogar estaba destrozado,
Los cinturones de asteroides se empezaban a esparcir poco a poco hacia a dentro sin nadie que los estabiliza ni los controle atraídos por su gravedad.
Las órbitas que siempre vigilaba vacías de todos los seres celestiales que conocía.
Humillado.
Destrozado emocional y mentalmente.
Degradado por planetas e insultado por lunas.
Apedreado incluso y casi aplastado.
¿En que lo convertía todo eso?
Incluso ignorado y blasfema do por el único ser que se quedó y no por consolarlo o acompañarlo, simo por su utilidad para la vida que sostenía.
Incluso Tierra era mejor con todas sus locuras y negligencias cuidando de los pequeños seres que custodiaba en su superficie que él.
Su Sistema Solar.
Su hogar.
Su Familia.
Se suponía que sería para siempre que se tendrían para siempre haste que no pudiera evitar morir por más que buscará evitarlo.
Ninguno se dejaría así como el nunca los dejo desde el princio de sus existencias recibiendo los con calor y luz para que no tubieran que ser recibidos con la fría oscuridad como lo tuvo que ver él.
Se suponía que sería su refugio, su guía su amigo o un padre para quien quisiese verlo así cuando lo necesitarán como el a ellos, algo que, por cierto, estaba ocurriendo justo ahora.
Había olvidado lo que se sentía estar solo y ser ignorado tan descaradamente como Tierra y Luna lo hacían ahora con él.
Le duele, le duele de una forma que no debería.
¿En que momento se volvió tan dependiente de su precencia, de sus voces, de su caos?
Vivir en el Sistema Solar era una sucesión interminable de desgracias iniciada desde que el siquiera intentó interactuar con otras estrellas hasta el día de hoy.
Lo único que intentaba era sobre llevarlo sin quejarse, asustado de asustar los por miedo a que lo abandonaran y le temiesen.
Cuántas cosas no soporto y se callo solo para que esto no pasara.
Intentaba gestionar de forma sana y pacífica solo con leves llamadas de atención que nadie respetaba ni les importaba nunca; los sentimientos contradictorios y abrumadores que bullían en su interior lo llenaban de un chorros y una agrura creada solo por la furia y la traición que sentía.
La sola idea lo atormentaba, poniéndolo nervioso. Sentía el fuego arder en su interior, suplicando ser liberado en llamaradas tan potentes y destructivas que sólo lo dañaría a él y a cualquiera que tuviera la triste suerte de estar demasiado cerca para ser afectado.
Estaba llorando antes de que pudiera siquiera intentar detener las lágrimas o el llanto.
¿Enserio creía que hacía solucionaría las cosas?
¿Cuántas cosas necesita para mantener a su familia unida?
Es difícil disculparse por todo lo que ha hecho mal, nisiquiera se creía capaz de corregir esos errores.
Tiene que cambiar.
Tiene que hacer lo que haya que hacer.
Ya no tiene planetas.
Ya no tiene a nadie que no haya o intente abandonarlo.
Las lágrimas le ardían y cegaban por completo su visión llenando la de vapor que siempre a sido lo más cerca que ha estado de saber lo que se siente sentir el agua, con un dolor sofocante que ahogaba su garganta y le quemaba cada parte de su núcleo solo comparado con dolor de la calcinacion que sufría desde su creación en el resto de su cuerpo, lágrimas de plasma y otros materiales metalicos incapaces de salir de sus ojos sin evaporarse o unirse de nuevo a su estructura ocular antes de siquiera poder intentar caer.
En en ese momento, muchas de esas emociones bullían en su interior, debido al caos al que había estado sometido el sistema desde el gran viraje de Jupiter y todas las mentiras consiguientes y muertes que no pudo detener a pesar de suceder a su alrededor y frente a sus narices.
La frustración empañaba sus pensamientos y dando vueltas en su mente con todos los errores que había cometido aferrándose a su garganta y obligándolo a hacer sonidos tan ahogados y lastimero que de haberlo escuchado alguien más pensarían que lo estaban matando.
NO ERA JUSTO.
Cualquier cosa que encontraba para sentirse feliz y amado era cualquier cosa que pudiera encontrar una manera de dejarlo de la peor forma posible y arrebatarle la alegría hasta dejarlo más miserable de lo que ya era cuando la encontró.
Los pequeños rocosos.
Thei y Proto.
Jupiter.
El planeta X.
Mercurio.
Tierra.
Sus planetas, lunas y planetoides a los que nunca les dijo ni hizo nada.
Piensa que quizás Pluton le tiene rencor por ser considerado un planeta enano y no un planeta.
A los otros no recuerda haberles hecho nada ya que creía que respetaban sus órbitas y nunca mostraron interés en interactuar con él de alguna forma.
De haber visto algún interés habría buscado la forma de incluirlos a ellos y a las lunas a las competencias Solares o les hubiera regalado cartas o cualquier otra cosa que los hiciese felices e hiciese quererlo como su estrella madre.
La desesperación se hundía en lo más profundo de su ser y burbujeando con la amenaza de estallar dentro suyo y arrebatando le la poca cordura que le quedaba, acechando en los rincones más oscuros de su mente, oprimiendo su interior con cada segundo que pasaba pensando en… en todo.
La ira es buena.
La ira hace que grite, lo hace desahogarse pero ahora solo se siente tan vacío a pesar de tener esos sentimientos; así que deja que el silencio sordo pudra su mente y su interior hasta dejarlo muerto por dentro.
Funciona mejor que cualquier golpe o insulto.
Quizás por esa razón cundo ve volver a sus planetas, lunas y esos extraños errantes acompañados de una enana marrón con un... ¿Es eso un disco Protoplanetario?
No importa.
Dicen algo.
No se molesta en escuchar que es, solo los observa sin mirar bien que es lo que hacen.
Todo esta tan desenfocado que no puede importarle meno mientras ya no le hagan nada a él.
Casi cree escuchar a algunos de sus planetas y algunas lunas intentar llamar su atención pero prefiere no averiguar ni centrarse en ello.
Si lo hace sólo sentirá más dolor y miseria.
Prefiere no sentir nada.
Solo cierra sus ojos y se voltea ignorando a todos y todo por una vez.
No necesita escuchar para saber lo que sucede.
Ha sido remplazado y Tierra junto a su luna se van para siempre y por estar solo.
Sabe a lo que vinieron pero prefiere no pensar en ello y sólo guarda la información en lo más oscuro y profundo de su mente.
En algún punto se queda dormido.
No sabe cuánto tiempo habra pasado pero sabe que ya no hay nadie.
Lo que no nota es que unos pequeños seres se acercan a él con una lentitud y preocupación palpable
