Actions

Work Header

¡No quiero ser el protagonista de un otome!

Chapter 2: Extra

Notes:

Finalmente encontré la inspiración para continuar con el capítulo extra de la pareja prometida, la ganadora fue el Jace x Luke (u pervs)
Espero que les sea de agrado <3 muchas gracias por seguir esta breve historia, con esto la doy por finalizada.

Sus kudos y comentarios son siempre bienvenidos.

Chapter Text

EXTRA

Según dictaba la tradición: Lucerys había bailado con Aemond toda la noche. Después de todo debía hacer evidente para todos y cada uno de los pretendientes que tenía intenciones de aceptar el cortejo de su tío y que ahora estaban en una candidatura seria a ser pareja. Él y Aemond. Una sonrisa boba se le extendía por gran parte del rostro, quizá el vino había sido demasiado fuerte, pero el cansancio apenas se le reflejaba en los pies, cada copa que se había deslizado por sus manos la había acompañado con una sonrisa de su tío y un trago por parte de ambos.

Un tanto mareado y ahora sí, con los pies mostrando un dejo de fatiga, Lucerys se deslizaba por los pasillos largos y oscuros de la fortaleza roja, en busca de su habitación. Todavía sintiendo el compás del baile en la punta de los dedos y la frente un poco sudada.

Sin contar sus mejillas, eternamente sonrojadas. Le era imposible ocultar su felicidad.

Ya mañana habría tiempo de encarar a su familia, a la familia de Aemond.

A los lores de todos los reinos que seguramente estaban muy ofendidos por haberles negado repetidamente sus bailes y por haberles hecho viajar medio continente para asistir a un baile donde el omega en cuestión ya estaba más que decidido.

Una pérdida de tiempo…

Lucerys no lo llamaría de esa forma, quizá si no hubiera sido por ese baile su tío no habría nunca renunciado a su absurda obstinación de sentirlo tan seguro como si hubiera nacido para él. Cosa que no estaba lejos de ser una realidad, según el propio instinto de Lucerys, pero no porque sus familias lo hubieran decretado de esa forma.

De cualquier manera, ahora que los dos habían bailado juntos, decretado sus intenciones abiertamente y convencido a un centenar de invitados de que alfa y omega tenían intenciones el uno con el otro las cosas no podrían ser mejores.

La noche había sido larga y llena de emociones, pero no pudieron quedarse juntos por más tiempo. Finalmente se despidieron y Lucerys tuvo que retirarse a sus aposentos, después de todo no resultaba propio para un omega sin pareja permanecer en una fiesta hasta el amanecer, ni siquiera cuando se tratara de su propia fiesta.

En la última vuelta antes de encontrarse frente a frente con la puerta de su habitación, Lucerys se detuvo en seco, algo asustado. El vino haciendo estragos con su mente y su propia felicidad nublándole el juicio fueron los culpables de haber pasado por alto la evidente figura recargada en el muro del largo pasillo, con medio cuerpo asomándose por el parapeto del patio interno.

Aun si su rostro no era visible, su aroma era inconfundible para Lucerys.

“Jace…” lo llamó suavemente, acercándose un poco más.

Evidentemente Jacaerys también había notado que Lucerys estaba cerca, si no era por el olor del vino de miel era por la felicidad que se desprendía del sudor de su rostro, o si no, simplemente porque los dos conocían sus esencias tan fuertemente como se conocían a sí mismos. Se habían criado mano con mano.

A pesar de que Lucerys lo llamó, Jace no se giró, se quedó recargado mirando al patio inferior. Completamente ausente de personas y con solo la ligera iluminación de una decena de velas que temblaban en compás del viento.

Luke tuvo a bien acercarse a su hermano y recargarse por unos segundos, hombro a hombro con la figura de su hermano. Que poco a poco se había convertido en todo un hombre, un alfa, su constitución se había engrandecido, su pelo había revelado un poco de su herencia paterna, un puñado de rizos suaves circundaban su tez. Sus ojos melancólicos y el adorable aroma que siempre guiaría a Luke a una calma inmensa…

A su lado Lucerys era un omega en pleno florecimiento.

Se había vuelto más bonito, mas… suave.

Si alguna vez tuvo la oportunidad de constituirse igual a un guerrero, la belleza de su segundo género se había adueñado de sus facciones, empujándolo a una belleza etérea y deslumbrante.

Adormecido por el cansancio, el aroma familiar y el vino, Lucerys dejó que la tranquilidad se adueñara de sus sentidos y recargó parte de su rostro en el hombro de su hermano, completamente desarmado, admirando en un pacífico silencio la oscura noche en compañía del sonido lejano del baile que continuaba entre copas.

Se sentía inmerso en una profunda calma cuando Jace soltó un bufido corto, casi imperceptible, pero logró que Lucerys dejara de recargarse en él y nuevamente le buscara el rostro.

Jace estaba sonriendo. Una sonrisa con los ojos gachos, no le iluminaba el rostro, era más bien una sonrisa triste.

“¿Jace…?”

“¿Bajas tus defensas tan intrépidamente frente a un alfa?” lo dijo sonriendo, pero era sin duda un reproche “Incluso si soy tu hermano… todavía soy un alfa.”

Luke hizo una mueca.

“Sé que no me harías daño jamás.” Le recriminó.

Odiaba ser regañado sin ninguna razón en particular. Aun si estaba un poco ebrio o si estaba quedándose dormido, todavía podía recostarse en su hermano para descansar.

Jace le devolvió la mirada esta vez con una media sonrisa más sólida.

“En eso tienes razón.”

A pesar de que estaba dándole la razón, parecía que todavía había algo más que Jace quería decirle a su hermano. La mirada intensa y la forma en la que su sonrisa no menguaba, pero se rehusaba a desaparecer fueron los indicios que Luke necesitaba para repensar lo que su hermano sentía.

Un suspiro ahogado salió de la garganta de Luke.

“Quiero decir, sé que eres un alfa Jace. Te veo como un alfa también, aunque no lo creas.”

“Entonces eres demasiado confiado, ¿No?” las cejas de Jace se fruncieron ligeramente, su sonrisa de burla apareciendo.

De una forma u otra, el ambiente se había enrarecido. Lucerys se sentía como si estuviera tratando con un extraño, con la misma forma y el aroma de su hermano, pero una esencia llena de algo picante que le hacía revolver la nariz y apartar la mirada. Jace no estaba proyectando exactamente un aura de molestia, pero sí había algo diferente y oscuro en él.

“¿Sabes lo que dicen esos viejos cuentos valyrios de los alfas, no? los estudiamos juntos.”

Lucerys tragó saliva, su hermano dio un paso al frente, destruyendo finalmente el breve espacio que se interponía entre los dos, convirtiéndolo en nada. Al grado que si sus corazones latieran con más intensidad podrían ser sentidos el uno por el otro.

Jace tomó la muñeca de Luke y la levantó ligeramente hasta su rostro. Con las manos observó cuidadosamente la piel blanca y perlada que cubría al omega, y luego la giró, proyectando la hilera de telarañas azules que tenía por venas. Un punto increíblemente perceptivo para desprender su aroma, su esencia. Ahí, donde la sangre convergía, Jace llevó su nariz y olfateó.

Luke dejó de respirar.

Sintiendo como su hermano penetraba directamente en sus feromonas, y lo olía. Con los ojos cerrados.

Luke sintió que iba a desmayarse.

Su corazón latía rápidamente.

Finalmente, Jace abrió los ojos y lo miró.

“Ningún alfa puede ser confiado, no depositéis vuestra confianza en uno que desea, más allá del bien y el mal, enlazarse, con aquel a quien ha elegido como su futura pareja.”

Lucerys era más bien joven, durante toda su vida había sido confiado, pocas veces había sufrido algún perjurio. Criado con el amor y afecto de una hermosa familia. De un hermano que lo sobreprotegía, que extendía su cariño y cuidado como si fueran un par de alas que lo acogían suavemente. Por eso cuando la extraña esencia de posesividad de Jacaerys se proyectó sobre de él con una pizca de tensión, todos los vellos de su cuerpo se erizaron.

Era… completamente diferente a lo que sentía cuando Aemond se le presentaba encima, esa emoción, excitación, ese deseo de someterse al peligro que su tío manaba, era algo a lo que podía considerarse un adicto.

Pero tratándose de Jace, su Jace, quien nunca había puesto más fuerza en el que para entrenar. Lucerys sintió que tendría que hiperventilar sonoramente, cerrar los ojos, soltar su cuerpo y rogar con lágrimas acuosas sobre sus irises.

Tragó saliva.

Jace abrió la boca, los dientes blancos se mostraron en una hilera de perlas bonitas, pero a Luke le parecieron unos colmillos bestiales. Y como si se tratara de una bestía antigua que quitaba la sangre de los omegas, Jace casi atajó la piel de su muñeca. Lo mordió ahí, donde bombea la sangre, donde se desprendía su naturaleza.

Mordió hasta que Luke jadeó e intentó retirar la mano.

Pero no fue lo suficientemente penetrante como para que la carne se abriera.

Una mordida así, con un poco más de presión y en el cuello… sin duda Jace podría haberlo marcado.

Cuando dejó de morderle, también soltó su mano. Y nuevamente le sonrió, con una pureza tranquila.

“Pero esta vez… tú ya has elegido ¿no?”

Luke todavía no recobrara el ritmo normal de su respiración, y sin duda sus feromonas estaban disparadas por todas partes, una pizca de miedo y excitación, imposible de describir. Apartando su muñeca y guardándola con su otra mano por encima de su pecho. Miró a Jace con el rostro carmesí y la boca entreabierta.

Jace lo miró por unos instantes, luego sonrió, como para sí mismo.

“Sabía que lo harías. Que lo elegirías a él, quiero decir.”

Luke bajó la mirada.

“Habiendo tantas opciones, todavía decidiste ser suyo…”

“El será mío. Más bien.”

Finalmente, Lucerys había salido de su breve asombro para defender su posición. Había luchado muchísimo por tener a Aemond, él sería suyo y Lucerys también le pertenecería, pero odiaba que Jace insinuara que era solo por la voluntad de Aemond que se había sometido. Después de todo era él quien había tenido la oportunidad de elegir a quien quisiera y más…

Jacaerys se rio de su determinación. Una risa suave y luminosa, pero triste como la de un amante sentenciado.

“Y con lo mucho que te deseo…” volvió a suplicar.

Esta vez Luke no tuvo tiempo de responder, las palabras se le quedaron atoradas en la garganta, como si estuviera estrangulado, todavía había muchas cosas que sentía que podía decirle a su hermano. Pero no falsas esperanzas.

De cualquier forma, Jacaerys lo tomó de la mejilla en un instante y se inclinó hasta su boca, en ese momento las emociones de Lucerys se volvieron mil veces, mas desenfrenadas, por una parte, por supuesto sentía que tenía que apartarlo, incomodarse, colocarle las manos en el pecho, defenderse y alejarse, pero por otro lado sentía que Jace lo necesitaba. Que quizá jamás podría obtener una sola cosa más de él, ni sus afectos o sus deseos.

Y si podía dárselo, como una muestra de compasión, Lucerys podía hacerlo…

Sin embargo, Jace se detuvo.

A escasos milímetros de su boca.

Con el pulgar le delineó el labio inferior y nuevamente sonrió.

“Está bien, Luke. No te preocupes, era una indulgencia de mi parte. Pero también es una despedida de mis sentimientos…”

“No quiero que vivas una vida deseando lo que no pudiste tener, Jace. Quiero complacerte ese último favor.”

Y con una ferocidad impropia de él, Luke se hizo de las mejillas de su hermano y depositó un beso con los ojos cerrados justo en los labios rosas de Jace, un beso que apenas duró un segundo, una presión suave, acalorada y con un dejo de pasión. De despedida. En esos instantes Jace probó el cielo en su boca, los ojos se le quedaron abiertos y apreció aquellos bonitos rizos que rebotaban dulcemente cuando Luke se columpió hacia su boca y lejos de ella.

Luego le sonrió.

La sonrisa de Lucerys.

“No vivas con arrepentimientos, ni con dudas, hermano mío.”

Jace le sujetó el rostro, evitando que se separase aún más. Pero Lucerys únicamente le sonreía. Su hermano alfa no pudo más que devolverle la sonrisa. Incluso bailando sobre los pedazos de su roto corazón, Lucerys era la mayor belleza que podía existir en este reino.

“Sin duda tendré que batir en duelo a Aemond, no creo poder dejarte ir…”

Lucerys soltó una carcajada, tomó las manos de su hermano y las apartó.

“¡Ni se te ocurra! Yo ya he elegido, Jacaerys…”

Y con un breve paso hacia atrás, Lucerys desapareció a su habitación.

Y desapareció de sus manos.

 

 

 

Notes:

Manténganse en sintonía para leer algunos bonus extra, como:

-La reacción de los alfas al ver que Lucerys prefirió a Aemond
-Rhaenyra prometió que aceptaría a quien sea pero...
-Aemond quiere convertir esto en un baño de sangre.

Yey... ¡Si esto tiene buena reacción me comprometo a agregar alguna escena extra con el personaje masculino de su elección! *Aemond observa a la autora con desprecio*

Lamento la ausencia de comedia y las frases románticas excesivas... ¡Kiss kiss fall in love para todos! Feliz LuceMond week 2023