Actions

Work Header

Amor en Los Ángeles

Summary:

Ahora que viven juntos en Los Ángeles, Max y Mike se dan cuenta de lo que sienten el uno por el otro. ¿Cuál es el problema entonces? Ambos creen que el otro nunca los amará de la misma manera. Pero cuando van a un bar local y se emborrachan, descubrirán que tal vez no fue tan poco correspondido.

O Max y Mike inconscientes, confesiones borrachas y un final feliz.

Notes:

Bueno primero esta historia no es mía solo me dieron permiso de traducirla sus creadoras son Atenea_Black, Valeriiia_RG (Aplausos, por favor apóyenlas) espero que la disfruten por favor si les gusta seguir al creador de esta historia.

Recuerden que hago esto, bueno... simplemente porque con traductor Google ciento que se pierden partes de los diálogos o descripciones, solo espero estar haciendo bien eso, para los que tengan el traductor en automático no olviden quitarlo.

Chapter 1: Max y Mike no se dan cuenta

Chapter Text

Cuando, al principio, El Grupo había solicitado la admisión en la universidad, todos decidieron hacerlo en las mismas, con la esperanza de que al menos algunos de ellos estuvieran juntos, siendo mucho mejor el caso menos probable de que los seis estuvieran juntos los próximos 4 años.

 

Su plan funcionó. Bueno, parcialmente.

 

Se dividieron en tres parejas: Will y Once en Nueva York (Jane se mudó con su hermano, aunque no solicitó plaza en ninguna universidad, consiguiendo un trabajo en su lugar), Dustin y Lucas en Chicago, Illinois y, por último, Mike y Max en California, concretamente en Los Ángeles.

 

La relación de Wheeler y Mayfield no era la más fuerte del grupo, pero, desde el 5 de julio de 1985, su relación había ido mejorando. A pesar de que decidieron vivir en el mismo piso, las primeras semanas fueron algo tensas. Pero, poco a poco, los dos se fueron dejando completamente atrás sus enfados, dándose cuenta por fin de lo parecidos que eran. Pronto se convirtieron en las mejores amigas.

 

Ahora, al comenzar su segundo año de universidad, Max estaba tumbada en su cama, mirando al techo mientras se lamentaba por enésima vez de su mala suerte. ¿Por qué hacía eso? Bueno, era sencillo: Se había enamorado de la persona equivocada. La peor persona a la que querer. No porque fuera mala persona ni nada parecido, sino porque su amor nunca, nunca, sería correspondido, rompiéndole el corazón cada vez que veía a esa persona... ¿Por qué tenía que enamorarse de él? Entre toda la gente del mundo, ¿por qué Mike Wheeler?

 

Ella sabía por qué. Detrás de su molesto exterior, el hombre de pelo negro era leal, empático y lleno de vida. Cuando ella lo pasaba mal, él estaba allí, ayudándola sin rechistar, sabiendo que ella le importaba honestamente. Después de que Vecna le partiera las piernas por la mitad, Maxine había conseguido curarse y volver a aprender a andar, pero había días en los que el dolor no la dejaba levantarse de la cama. Mike siempre estaba allí cuando eso ocurría, llevándole medicinas, quedándose con ella y hablándole de cualquier cosa y de todo para ayudarla a olvidar el dolor. En aquellas noches en las que las pesadillas se hacían tan reales que ella se despertaba gritando presa del pánico, él corría a su habitación, sin irse nunca de su lado hasta que se calmaba por completo, a menudo quedándose con ella en su habitación y durmiendo en el pequeño sofá que habían puesto allí para esas ocasiones. Él era su roca. Y no podía haber pedido una persona mejor de la que enamorarse, aunque el hecho de que nunca llegaran a ser más que amigos le diera ganas de llorar hasta quedarse dormida. No es que admitiera nunca querer llorar por un enamoramiento fallido.

 

Su alarma sonó, sacándola de sus pensamientos y haciéndola incorporarse con un suspiro. Le gustaba su carrera, pero, hoy, no le apetecía ir a clase. Max estudiaba Derecho, pues quería ayudar a las víctimas de abusos y enviar a la cárcel a los cabrones que les hacían daño. Estudiaba para ser la persona que ella habría querido que la ayudara durante su infancia y adolescencia. Aunque solo consiguiera salvar a un niño de cualquier tipo de hogar abusivo, todo valdría la pena.

 

Se levantó lentamente de la cama, bostezando mientras se incorporaba con cuidado. Dejó escapar una pequeña mueca de dolor en cuanto lo hizo, sus piernas se quejaban de soportar su peso esta mañana. Al menos era lo suficientemente soportable como para ir a la escuela, odiaría tener que saltarse otro día por ese motivo.

 

Tomaría una pastilla y rezaría para que sus estúpidas piernas le hicieran caso.

 

(...)

 

Mike la había cagado, y mucho. No había tenido cuidado y ahora si ella lo averiguaba su amistad nunca volvería a ser la misma. ¿Y si ella le odiaba? ¿Y si no volvía a hablarle? Wheeler sabía que eso eran tonterías que su cerebro pensaba sólo para joderle, para burlarse de él. Eres tan estúpido que has ido y te has enamorado de tu mejor amiga. Su mente se lo repetía una y otra vez. Como si alguna vez pudiera olvidarlo.

 

Sin embargo, ¿por qué no iba a amarla? Max Mayfield era la persona más malvada, sabia y divertida que había conocido. La razón que tuvo para odiarla en su día le parecía ahora pura mierda. Excusas cutres por miedo a sustituir a once, a que todo el mundo sustituyera a once. Había estado celoso y enfadado y, honestamente, tan molesto cuando Lucas y Dustin la habían invitado a aquella noche de Halloween que había cerrado cualquier oportunidad de conocer mejor a la pelirroja, vaya, era tan estúpido. No le malinterpren, su relación con once había sido fantástica y la había querido de verdad, pero su miedo le había hecho tratar mal a una persona que no se lo merecía en absoluto.

 

Mike desvió su atención hacia la sartén, donde estaba cocinando los huevos y el tocino. Los dos habían hecho un horario para cocinar y hoy le tocaba a él, así que se había levantado veinte minutos antes de lo que lo haría si no tuviera que cocinar. Tomó la comida de la sartén, agarró los dos platos y puso los ingredientes en ella, trasladando los platos a la mesita que siempre utilizaban para desayunar. Llegó justo a tiempo, ya que en cuanto lo hizo, Max salió de su puerta, con el pelo recogido en el moño desordenado que siempre llevaba por las mañanas.

 

"¡Hola, buenos días!", saludó, ganándose un leve gemido por su parte mientras se hundía en su silla. "¿Todo bien?"

 

"Solamente mis piernas. Al parecer decidieron conspirar contra mí esta mañana y me duelen como el demonio", murmuró ella, mirando la comida que tenía delante y enviándole una sonrisa de agradecimiento. "Gracias, tiene muy buena pinta".

 

Wheeler sintió que su corazón daba mil saltos mortales en su pecho al ver la sonrisa de la chica, algo que había empezado a hacer cada vez más. Había sido un largo y duro camino para recuperarse de todo lo que había pasado aquel maldito julio, pero, Mayfield, sonreía más cada día y realmente parecía más feliz y más en paz con lo que había pasado.

 

"¿Ya ha tomado algo para el dolor o quiere que lo traiga?".

 

"¿Podría traérmelo, por favor? No creo que pueda ir caminando ahora mismo..."

 

"Mírate, suplicando mi ayuda" se burló, tomando un par de pastillas de Tylenol y un vaso de agua y se los dio, la chica los engulló inmediatamente.

 

"Gracias" dijo Max, probando el plato y diciendo con tono burlón "Está bueno Wheeler, mucho mejor que tu típico desayuno de cosas quemadas al azar".

 

Mike se burló juguetonamente, señalando:

 

"Sólo ha pasado como diez veces, ¿Okay?".

 

"¿Solo 10?"

 

"Y no estaba tan mal, sabía a algo comestible".

 

"Sí, pero, después de la primera vez que lo comimos como tontos estuvimos siete días enfermos con intoxicación alimenticia".

 

El joven se limitó a poner los ojos en blanco con fingido fastidio, antes de preguntar:

 

"¿Tienes algo planeado para esta tarde? Quizá podríamos ir a la playa o algo así".

 

"Creo que tenía planes con Katie y Layla, pero no estoy segura de si han tenido que cancelarlos. Su madre enfermó ayer, así que no creo que estén en ningún sitio que no sea el hospital. Las llamaré y les preguntaré también cómo está la Sra. Miller".

 

Los dos habían hecho amigos en la universidad, Max con un par de gemelos fraternos y Mike con tres chicos de su clase. A veces salían todos juntos e iban al cine o a la bolera, pero normalmente mantenían separados a los dos grupos. Estaba claro que no era como el grupo de amigos que habían hecho en Hawkins, pero, eran agradables. Incluso con sus nuevos amigos, Wheeler y Mayfield pasaban la mayor parte del tiempo solos, yendo a la playa o explorando la ciudad.

 

Como ahora se encontraban en la zona donde Max había crecido, iban a los lugares que ella solía visitar, una vez incluso visitaron su antigua casa, desde fuera, por supuesto, ya que otra familia ya vivía allí. Juntos habían intentado encontrar a su padre, pero al parecer nadie había sabido nada de él desde 1986, algunos de sus amigos decían que tal vez se había ido del estado y otros especulaban con que había vuelto con alguna otra ex que se fue mucho antes que Susan y había formado otra familia. Fuera lo que fuera, él estaba fuera de escena, probablemente para toda la vida de ella.

 

En menos de quince minutos el desayuno estaba terminado, ambos se movieron para lavar sus platos y lo que el chico había utilizado para cocinarlo. Después de eso los dos se separaron para ir a vestirse, Mike se puso unos vaqueros y una camiseta azul, antes de lavarse los dientes y peinarse. Mayfield salió de su habitación sólo dos minutos después que él, vestida con unos vaqueros negros y una camisa de cuadros rojos y negros, hablando por su teléfono de bolsillo, con lo que él supuso que era una de sus amigas.

 

"¡Sí, claro que está bien! Iremos a ver esa película cualquier otro día. ¡Mándale mis saludos a tu mamá y dile que se mejore pronto! Sí, ¡no hace falta que te disculpes!". Hubo una rápida pausa antes de terminar la llamada "Adiós Kate, hasta pronto"

 

Ella se volvió para mirar su enamoramiento, con una sonrisa triste en sus caras.

 

"Estarán en el hospital todo el día. Su madre no está en estado crítico, pero le dicen que tiene que quedarse en el hospital los próximos 5 días".

 

"Estoy seguro de que se pondrá bien" aseguró Mike cuando vio que sus ojos empezaban a ponerse vidriosos, algo que ocurría cada vez que algo le recordaba a su madre que después de unos días en el hospital había muerto de un coma etílico en 1988, cuando vio que eso no funcionaba intentó cambiar de tema "Entonces, ¿qué piensas de ir a la playa después de clase? Podríamos intentar entrar otra vez en ese bar, a ver si esta vez piensan que somos mayores de 21 años. Dudo que se acuerden de nosotros. Podemos vestirnos más elegantes esta vez y ver si se lo creen".

 

"Sí... Sí, me parece un buen plan".

 

Rápidamente, tomó sus cosas y las llaves del coche que compartían, ambos se fueron del apartamento y bajaron las escaleras mientras discutían sobre cualquier cosa sin importancia. Al llegar al coche y ponerse al volante, la pelirroja corrió los últimos tramos de escaleras y casi se cae. El conductor tenía el control de la radio y el hombre de pelo negro escuchaba últimamente una de jazz que la hizo desear saltar del coche a cien kilómetros por hora.

 

Feliz de haber evitado el desastre que suponía escuchar esa emisora, Max puso su disco de Kate Bush, Mike echó el cabeza hacia atrás desesperado cuando vio lo que estaban a punto de escuchar por enésima vez.

 

"¿En serio? ¿Kate Bush otra vez?"

 

"¡Sí, Mike, Kate Bush otra vez! Si no querías escucharla, quizá deberías haber corrido más rápido".

 

"Te dejé ganar".

 

"Sí, sí, por supuesto". Dijo sarcásticamente, poniendo los ojos en blanco mientras arrancaba el coche.

 

Quince minutos y tres canciones de Kate Bush después, los dos amigos salieron del coche, ya en la universidad. Mayfield y Wheeler se abrazaron, pensando ambos en cómo les gustaría quedarse abrazados para toda la eternidad.

 

Cállate, nunca te va a querer, Max.

 

No seas estúpido, Mike, nunca corresponderá a tus sentimientos.