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Scarlet Koito

Chapter 24: Epilogo

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Chapter Text

Epílogo

Cuando Marilyn volvió a la base donde se refugiaban, rápidamente fue abordada por Schilly, pidiéndole explicaciones de lo sucedido. La sorpresa de verla despierta fue opacada cuando en las pantallas miró como Scarlet era golpeada por los singulares que quedaban. Se movió rápido, su único plan era teletransportar a todos los singulares a un lugar donde pudiera contenerlos, por lo que se comunicó con los altos mandos para explicarles la situación. Sin embargo, cuando tomaron su llamada, algo cambió en el campo de combate.

—¡Scarlet se llevó a Nigma! —gritó Geeta.

Marilyn corrió y pudo darse cuenta de lo sucedido. Se quedó quieta, mirando atentamente a los singulares quedándose quietos, igual que Schilly se había quedado cuando la trajeron a esa base, incluso Ogerpon se miraba confundida al ver a todos los singulares detenidos. Colgó la llamada de sus jefes, pidiéndole a sus compañeros que forzaran el cerrar el portal, un procedimiento estúpidamente sencillo con el cual Nigma finalmente quedó incomunicada de su ejército. Eso les daba tiempo, mucho tiempo.

—¿Qué pasará con ella? —preguntó Penny, sorprendida.

—El universo de Nigma es un área restringida, no podemos saberlo, pero nos da tiempo.

Tiempo, valioso tiempo que no desperdiciara. Luego de otra llamada, le dieron autorización para extraer a todos los singulares, una labor compleja que les hizo volver a la zona de combate, donde los singulares ni siquiera se inmutaron con su presencia, solo se quedaron inmóviles como estatuas, permitiendo su extracción a una zona segura en otro universo donde podrían mantenerlos lejos de Nigma, investigando otra cura.

Fue una labor tediosa, pero en menos de veinte minutos todos los singulares dentro de Nevermore habían sido evacuados, pero quedaba una cosa más por solucionar. Aunque no había nadie dentro, Marilyn sabía que debía mantener un poco del legado de Blue, por lo que tuvo que llamar a sus superiores para una táctica rápida, la cual aceptaron al ver todos los destrozos que se aproximaban.

La Agencia de Seguridad Multiversal solía mantenerse lejos del ojo gubernamental de los gobiernos de los universos que protegían, enfocados únicamente en aquellos que desarrollaban de forma sencilla el viaje entre universos de forma masiva. Por ello, solían mantenerse en cierto secretismo en sus operaciones, a menos que la situación lo ameritara. En un inicio, cuando se presentó juntó a Pearl, Nigma no dio muchas explicaciones de Nigma, pero con la situación con la que estaban, aquello ameritaba una intervención directa.

El primero en contactar fue el líder de la interpol, el cual reaccionó de forma agresiva al ver a la agente Marilyn aparecer de golpe en su oficina, al menos hasta que le explicó la razón del por qué estaba ahí. Primero no lo creyó, pero unos cuantos portales fueron suficientes para que aceptara crear una reunión de emergencia y detuviera a las tropas del ejército.

La reunión fue algo de lo que se hizo eco en pocos minutos por todo el mundo, una conferencia cerrada donde Marilyn, y algunos agentes de alto nivel dentro de la organización, explicaron la situación que se había dado en Nevermore en los últimos años.

—La criminal conocida como Enigma Thornhill llegó a esta tierra y se hizo pasar por una estudiante de Nevermore, yo fui la agente a cargo de encontrarla y arrestarla, lamentablemente la situación se nos salió de las mano y ella tomó el control de, no solo el singular Pecharunt, sino de todos los singulares, todo con el fin de librar una guerra en su universo de origen —fue lo que dijo en la conferencia con muchos líderes globales.

Como era obvio, se cuestionó su capacidad de no haber prevenido la tragedia, y sobre todo, de haber dejado escapar a Marilyn y su incapacidad de volverla a encerrar, cuestionamientos que esperaba, y sobre todo de sus jefes. Sin embargo, las cosas se calmaron cuando recibió una notificación de sus superiores, confirmando lo que no esperaba. Nigma había muerto, oficialmente, y lo supieron cuando el cuerpo de Nigma apareció en el medio de las instalaciones de la agencia, junto a una firma que identificaron como Diark, el conquistador del universo original, no era la primera vez que enviaba criminales haciéndolos aparecer de golpe en la agencia, siempre con la misma marca en el pecho.

Hubieron muchas más dudas, más reclamos sobre la propia autoridad de la agencia en ese lugar, Marilyn sabía que enfrentar a los gobernantes no sería tan fácil, en cierto punto perdió la noción de cuánto duró en llamada con los mandatarios hasta que se llegó a un consenso de ayudar y devolver a los singulares de las escuela y reintégralos, no considerándolos enemigos de los “normies” y cesando las hostilidades.

Marilyn se sintió aliviada, una pelea se había terminado, pero aún quedaba resolver todo el tema de los singulares, encontrar un antídoto, y sobretodo, reconstruir Nevermore. Sus superiores le dijeron que no sería necesario, solo debían curar a los singulares y estaría zanjado el asunto, sin embargo, ella se negó a dejarlo así, considerando aún el recuerdo de Blue. Una Blue a la que pronto buscó su cuerpo, sin embargo, cuando la agencia investigó el lugar donde debió morir, no encontraron nada.

[...]

Pearl había enviado a Stella a vigilar la escuela, en búsqueda de cualquier indicio que diera con qué Scarlet hubiera fallado, recibiendo solo una notificación cuando todos los singulares fueron evacuados. Frunció el ceño y decidió intervenir de una vez, sin embargo, a solo metros de llegar, recibió una llamada de su jefe que le pidió que se detuviera.

Se negó a creerlo, al menos hasta que recibió una notificación directa de parte del consejo mayor de ejército, luego de unas horas, quienes declararon que los singulares no eran hostiles. Los soldados que estaban a su lado pudieron jurar ver los nudillos de Pearl blanquearse por completo cuando recibió la noticia, asintiendo con la mirada cuando el ejército volvió a los cuarteles.

Se sintió destrozado, abandonado por su propio gobierno y líderes cuando volvió a la Interpol, yendo con su superior luego de la enorme reunión para pedir una explicación, y esperar un regaño. Sin embargo, lejos de recibir un regañó por su actuar, su jefe se miraba preocupado por la información que Nigma les dio. Aunque eso le confundió, una sonrisa se formó en sus labios cuando le explicaron el nuevo panorama.

—Así que, ahora si quieren eliminarlos —preguntó Pearl, arqueando la ceja.

—Contenerlos, Pearl —dijo el hombre, acariciando su barbilla—. La información que tenemos sobre esos agentes es escasa, pero ahora que todos saben que los singulares tienen ese poder, todas las regiones empezaron a implementar protocolos —el hombre bajó la mirada, disgustado—. Eres un bastardo con mucha suerte, Pearl, asignaron suficiente presupuesto para un programa de contención, el suficiente para poner una ciudad entera en marte —exageró el hombre—. Y decidí ponerte a ti frente al proyecto.

Una sonrisa casi maliciosa casi salió de sus labios. Su jefe pronto le dijo que tenía su propio programa para que pudiera crear un plan de contingencia, uno que funcionara en caso de que los singulares volvieran a salirse de control, y que, por supuesto, sería secreto. Pearl aceptó, gustoso, se crearían nuevas instalaciones y equipo para experimentar con algunos singulares que habían capturado en redadas previas al asunto de Nevermore, criminales de los que nadie siquiera se acordaban, y algunos otros recursos que él no esperaba tener a su disposición.

—La encontramos en la avanzada hacía Nevermore, creímos que querías verlo —dijo uno de los soldados a Pearl, revelando un cuerpo en la morgue del ejército.

Ahí la vió, el cuerpo sin vida de Blue. Aunque se mantenía conservada mayormente, un poco del olor a descomposición de ciertas partes llegó a sus fosas nasales, aunque eso le preocupo, el material genético se mantenía intacto, una pieza clave para la idea que Pearl tenía cuando supo de la singularidad de la directora.

—Finalmente harás tú mayor aporte a la sociedad —dijo Pearl, sonriendo ligeramente—. Llama a la agente Stella, ella se hará cargo de las muestras.

Necesitaría muchas, muchas muestras de singulares, pues Blue no era el único cadáver que aún mantenía, y no era el único activo que quedaba.

Desde luego, Platinum Berlitz sería llevada a las nuevas instalaciones una vez que estuvieran listas, pero necesitaba una información extra para saber si su plan sería factible. Esposada y repleta de anticongelante en las venas, Platinum apenas levantó la mirada cuando Pearl llegó a su cámara de contención. Pearl se posó frente a ella, ignorando el frío que hacía en la cámara, mirándola con desdén mientras analizaba la situación de la que otrora fuera su mejor amiga.

—¿Qué quieres? —preguntó Platinum en voz baja, molesta.

—¿Qué hechizos hiciste con Diamond? —reclamó Pearl, avanzando y encendiendo una grabadora— Quiero detalles, todos los encantamientos que hiciste.

Pearl sintió la mirada de Platinum, le miraba directo a los ojos, analizándolo. Tuvo un breve flash de memorias pasadas, cuando ambos tenían la misma edad y pasaban el tiempo en la mansión Berlitz, donde ella lo miraba cuando se escabullían junto a Moon para tomar jugo en la noche, esa misma mirada juzgona que le exasperaba.

—Ninguno funcionó… él se fue… —respondió, en voz baja— ¿Por qué lo quieres saber?

Pearl se relamió los labios, molesto, acercándose a ella, le exasperaba que no cediera.

—Dije, quiero detalles, todo, no si tu patética pataleta funcionó o no.

Platinum no reaccionó, solo se quedó callada, mirando el piso. Pearl frunció el ceño, cruzándose de brazos y mirándola con desdén.

—Por Arceus, Platinum, puedes hacer algo bien en tu puta vida y decides quedarte callada como una maldita inútil, una asquerosa asesina incapaz de controlar sus rabietas —el hombre rio ligeramente—. Pensé que Diamond te ayudaría a controlarte, para evitar que mataras a alguien más…

—Yo no maté a…

—¡Cállate! —alzó la voz, molesto— Tú la mataste, mataste a Moon, así como mataste a esos singulares por tu incapacidad emocional —Pearl se acercó más, forzándola a mirarlo—. Eres basura, eres una maldita asesina, peor que la idiota de Scarlet.

Los ojos de Platinum se llenaron de lágrimas de furia, Pearl los vió, un ligero fuego en ellos que la celda detectó y suministro más droga que hicieron que Platinum se retorciera y gritara de dolor, sus venas azules solo eran el presagio de su fuego apagándose.

—¿Por- por qué lo haces? Por qué… —reclamó Platinum, llorando extrañas lágrimas azules que cayeron al piso.

Pearl no respondió, solo frunció más el ceño. Le parecía patético el espectáculo que su antigua amiga hacía.

—Por qué quiero solucionar tus malditos errores, por qué tengo que limpiar tu basura —exclamó, girándose—. Y no tengo tiempo para tus estupideces…

Platinum lo miró, una vez más, esta vez sus rostros no parecían demasiado diferentes respecto a lo que sentía. Platinum tragó saliva, respirando con dificultad.

—No funcionó lo que hice… ¿Qué te hace pensar que tú sí lo harás?

Pearl se quedó quieto, buscando una respuesta que encontró al poco tiempo.

—No dejare que lo de Moon vuelva a ocurrir… —dijo, acercando su grabadora— Ahora, dime exactamente, qué hiciste con él.

[...]

Violet despertó con un sabor amargo en la boca, y un dolor intenso en las extremidades. Pronto se dio cuenta que estaba en una cama de hospital, o al menos eso le pareció al ver varios aparatos médicos conectados a su cuerpo. Trató de recordar lo que había pasado, las memorias, aunque difusas, comenzaron a volver a su mente, a la par que unos ruiditos le hicieron girarse.

Ogerpon despertó de su siesta y saltó para abrazarlo a Violet. El chico sonrió, acariciando de manera suave al pokémon mientras recordaba lo sucedido, el cómo sintió el gas, el cómo atacó a Scarlet y como ella había desaparecido. Se preocupó, aunque quiso teletransportarse, sus piernas no le permitían moverse bien, así que Ogerpon le acercó unas muletas para que pudiera mantenerse en pie, justo cuando una máquina habló.

—Alumno Violet Lang —habló la máquina con un tono robótico—. Bienvenida al área médica de Ventus 9G, espere por favor a que un doctor lo atienda.

Violet se asustó al escuchar a la maquina hablar, una de la cual salió una cámara qué proyectó un holograma de una doctora que comenzó a analizarlo y preguntarle cosas básicas. Aunque él respondió, lo que realmente quería era saber qué había pasado, una información que la doctora creada con IA no podría responderle, pero que, al terminar de analizarlo, le dio una muñequera con la cual podría ir a los cuartos de sus amigos, y además, explicando que, básicamente, se encontraba en un hospital del tamaño de un maldito planeta.

Cuando la sesión terminó, Violet abrió su muñequera y la primera habitación que encontró fue la de Arven. Arven estaba en cama, un poco mejor, y Penny se encontraba ayudándole a comer. Ambos se sorprendieron de verlo bien, pero de inmediato fueron y lo abrazaron, incluido Miraidon, quién salió de su pokéball para lamer a Violet y abrazar a todos al tenerlos juntos.

Luego de eso, Penny le explicó lo que había pasado, que habían ganado la batalla y Nigma había muerto, algo que aunque alegró a Violet, le hizo temblar un poco.

—¿Scarlet la mató? —preguntó Violet, preocupado.

—N-no están seguros, tenía muchas heridas, pero la causa de la muerte fue congelamiento —dijo Penny, rascándose el codo.

Violet bajó el rostro, tratando de procesarlo. Aunque Nigma había cometido todos esos actos, el pensar en Scarlet matándola le daba un escalofrío, como si fuera el presagió de algo malo. De inmediato preguntó dónde estaba, pero ambos no respondieron de inmediato, al menos hasta que Arven le dijo que Scarlet no había vuelto, lo que podría significar que estaba encerrada en ese universo.

—¿Encerrada? Tenemos que rescatarla —reclamó Violet, preocupado.

Sin embargo, no podía. Aunque habían recuperado el cuerpo de Nigma, este fue un regalo de aquel que había conquistado ese universo, y ni siquiera la agencia tenía permitido entrar a ese universo, no podían hacer nada. Scarlet estaba encerrada. Violet no lo creyó, se molestó y suplicó que tenían que hacer algo, que tenían que hablar con Marilyn, pero ella no estaba en ese lugar, y no podrían hacer nada por ahora, además, Arven le dijo que había algo más importante, o alguien más importante a quién debía ver.

Cuando le contaron la situación, Violet abrió su muñequera y se teletransportó a la otra habitación marcada con el número 509-CVS. La habitación oscura y en silenció le dio la bienvenida, una donde descansaba una figura rota por la pérdida. Carmine estaba en la cama, en posición fetal y con pequeños quejidos que se intensificaron cuando vió a Violet. El chico se acercó con calma, notando los evidentes síntomas de noches sin dormir y de brazos arañados, preocupándose.

Él sabía que, aunque fueran controlados, eran conscientes de todo lo que pasaba, por lo que su cara se volvió de genuino terror al enterarse que Carmine fue la que había matado a Blue, y recordaba todo, cada maldito detalle de cómo lo hizo, de cada minúscula sensación de dolor que la directora sintió cuando murió por su culpa, una culpa que no hizo más que empeorar cuando se enteró que una de sus mejores amigas, Haruna, ya no estaría tampoco con ella. Estaba aterrada, aunque Violet intentó acercarse, ella le arrojó una almohada y le pidió que se largará, que se fuera, no quería tenerlo cerca, no quería a nadie cerca de ella. Y su mirada, lejos de mostrar odio o asco, mostraba genuino terror, lágrimas salpicadas que encubría su miedo a matarlo a él, o a cualquiera de sus seres queridos. Violet solo pudo asentir, sintiendo una increíble impotencia al ver a la chica que amaba en ese estado, con su cabeza doliendo al solo acercarse centímetros a ella. Quería abrazarla, besarla, decirle que todo estaría bien, pero sabía que no podía hacerlo ahora, por qué, si era honesto, él no sabía cómo sería todo a partir de aquí.

[...]

Aunque la agencia le autorizó el lidiar con todo el papeleo y proteger a los singulares, una vez restaurados los singulares por completo, estos dieron por terminado la operación de Nigma. Marilyn, por su lado, pidió la autorización de liderar el plan de contingencia para que estos regresaran a Nevermore, además de que liderar un comité provisional para arreglar la escuela, algo que le concedieron.

Para su desgracia, aun cuando les habían explicado todo al gobierno de Kitakami, estos decidieron expropiar el terreno de Nevermore para impedir que la escuela volviera a ser abierta, conflictos políticos con los que Marilyn no pudo hacer nada, lo que le llevó a tener una reunión con los pocos administrativos de Nevermore que quedaron. Fue en esa reunión, en las ruinas de Nevermore, que un hombre de pelo cano y aspecto desenfadado se presentó junto a ella.

—Lamento haberme presentado hasta ahora, pero tenía que alinear algunos papeles con el gobierno de Unova —dijo el hombre, presentándose frente a Marilyn y los directivos—. Soy Cyrano, director general de educación de la región de Unova… y viejo padrino de Blue.

Marilyn reconoció al hombre, lo había visto en algunos papeles que Blue tenía. El hombre, quién alguna vez fue buen amigo de Blue en sus tiempos en la Interpol, y de hecho había sido su padrino de bodas, había recibido un mensaje de Blue antes de su muerte, uno que le pedía que protegiera a sus alumnos, por lo que había traído consigo un plan, con todo y los planos para la nueva ubicación.

—Se tratará del biodomo más grande jamás creado en el planeta —anunció el hombre, mostrando los planos de la enorme construcción—. Ubicado en el mar del sur de la región, la nueva Nevermore contará con enormes zonas de esparcimiento y de hábitats de pokémon para que los singulares y pokémon combinan y aprendan.

Marilyn no pudo evitar sorprenderse de la idea, aunque encontró varios puntos que el hombre le explicó con lujo de detalle. Si bien la mayoría de regiones se vieron reacias a albergar a los singulares, Unova tenía singulares en los altos cargos de la región que vieron con buenos ojos tener a la escuela, y sobre todo, los recursos que la agencia había designado para la reconstrucción, además de que la percepción de los normies en  Unova, sobre los singulares, era buena, siendo algo chocante para la propia Marilyn. Sin embargo, la única condición era que la escuela estuviera en el fondo del mar, una medida que ella desaprobaba, pero la enorme extensión que podrían usar, y ser la única alternativa viable, le hizo aceptar.

Cyrano, aunque Marilyn no le tenía mucha confianza al inicio, resultó ser muy servicial y útil para la reconstrucción. El hombre era un viejo lobo de mar que sabía vender cualquier proyecto, consiguiendo financiación extra para probar las tecnologías de sustentación submarina. Con la ayuda y recursos tanto de la región, y de agencia, la enorme obra de ingeniería se llevó a cabo y en un año lograron avanzar casi un 85%, lo suficiente para que los estudiantes pudieran ser reasignados a su nueva y mejorada escuela, o al menos lo que sería, pues aunque las instalaciones principales de la escuela y el sistema que sustenta esa obra bajo el mar ya funcionaba, aún quedaba varios detalles en el enorme biodomo, las instalaciones, y algunas aulas que pronto harían mella en los estudiantes.

Fue Schilly la primera en presentar dicho sentimiento. Ella caminó junto a Ioseph a su nueva habitación, una con paredes de metal y olor a plástico nuevo que le recibió al entrar con una iluminación bastante pobre. Le había tocado una habitación sin roomies, solo ella, una cama, una cocina pequeña y una ventana que daba a una oscuridad que les hizo sentir un escalofrío a ambos, reflejando el lecho marino. Tenía pocas cosas, algunos libros, ropas y muebles que había rescatado de su vieja habitación antes de que Nevermore fuera declarada inhabitable cuando el gobierno de Kitakami descubrió los desechos del reactor principal. De todos sus inventos, lo único que sobrevivió fue el Taran-Bot que iba tras de ella como lo solía hacer con Scarlet.

Ioseph trató de animarla cuando la vió triste, pero ella solo se hundió de hombros y le dijo que estaba bien, pidiéndole que le dejara sola un rato. Él lo hizo, y cuando se fue, ella no pudo evitar acostarse en su cama y llorar abrazando su almohada. Schilly sintió su mundo destruido al llegar ahí. Una habitación pequeña, lejos de la enorme habitación que tenía, y sobre todo, lejos de sus amigas. La soledad de su habitación reflejaba perfectamente su propia soledad al saberse que esta sería su vida ahora. Su mejor amiga, Platinum, se había vuelto loca y fue  desaparecida por la interpol, y Scarlet, aunque no se habían vuelto a ser amigas al completo, el estar encerrada en otro universo también hizo mella en su corazón.

Sus llantos provocaron que las paredes retumbaran, sintiéndose todavía peor al recordar que, con la muerte de Mitsuru, ahora tampoco contaba con forma alguna de ocultar lo que era, y lo que más le dolía, es que jamás podría crear alguna otra máquina, robot, o cualquier cosa capaz de hacerle compañía, teniendo solo una pila de chatarra en su maleta con lo que alguna vez fueron todos sus amigos robóticos. Solo le quedaba Taran-Bot, al único que abrazó con fuerza cuando él se acercó a ella, pidiéndole que jamás se fuera.

Sin embargo, mientras ellas lloraban, escuchó como alguien parecía abrir la ventana de su habitación por fuera. Al girarse vio a Sou, vistiendo una gabardina y flotando gracias a una plataforma de metal. Ella se sorprendió, pensando que estaría en su habitación, pero él le dijo que eso no pasaría.

—Ya no tiene sentido que esté aquí, en Nevermore, o lo que sea que sea esto —dijo Sou, mirando con un rostro triste a Schilly.

—¡Pe-pero, ¿a dónde irás?! —preguntó Schilly, preocupada.

—N-no lo sé —admitió, cabizbajo—. Pero no quiero estar aquí, los recuerdos… son demasiado, solo sé que quiero un cambio de aires, como dijo Diamond… y quería despedirme de ti.

Schilly tragó saliva, incrédula, sintiendo que algo de ella se partía al verlo a él también irse. Su corazón se aceleró y lo abrazó, diciéndole que no se fuera, que se quedara, aferrándose a él como si eso le fuera a detener, algo que ella sabía que no pasaría, pues no importaba cuanto hiciera, él jamás se arrepentiría de una decisión así, tomándose solo el tiempo de despedirse de ella, incapaz de decirle si volvería, pero pidiéndole que se cuidara, y que lo disculpara por como actuó en el pasado. Schilly lloró, no quiso, pero tuvo que aceptarlo, dándole un pequeño beso en la mejilla antes de que él se marchara, infiltrándose entre los trabajadores, dejando a Schilly sola, triste, volviendo a llorar en su cama hasta que el cansancio le forzara a dormir y soñar que aquello no había pasado, encontrándose con la hostil realidad una vez que despertara, ignorando por completo el pequeño recipiente con un extraño material grisáceo que Sou había dejado en la mesita de Schilly.

[...]

El propio Arven se sorprendió cuando el gas le hizo efecto, revelándolo como un singular, algo de lo que jamás supo, una singularidad apenas residual que el gas potencial y acrecentó al estar expuesto a ella, pudiendo generar electricidad desde sus dedos y sacar las garras como las de un Luxray. Ni siquiera estaba seguro si alguno de sus padres era un singular, pero de alguna forma él tenía el gen que lo hacía posible, lo que le hizo, junto a Kieran, entrar a la nueva Nevermore.

Para su sorpresa, él quedó junto a Violet y Ruby en una sola habitación, una bastante más amplía donde tendría que convivir con su viejo amigo, y el nuevo chico. Sin embargo, y siendo una completa ironía, él era el que tenía los ánimos un poco más altos en aquella habitación, lo que le hizo sentirse algo incómodo al interactuar con sus nuevos compañeros, pero sintiendo las ganas de ayudarlos.

Violet era su amigo, por lo que le dolía verlo demasiado cabizbajo y preocupado, sabía lo de Carmine y lo de Scarlet, ambos temas lo tenían mal, provocando pesadillas en el chico por las noches, con el constante estrés de saber cómo ayudar a ambas, estrés que Arven resentía al querer ayudarlo con eso de alguna forma, incluso un acto tan simple como hacerles de comer lo resintió el chico al recordar a su otro amigo, Diamond.

Ruby, por su lado, lidiaba con su propio duelo, uno más cerrado al que Arven no pudo entrar. El chico se volvió más callado y apenas dirigió la palabra. Lo único que le sacaba un poco de su calma era esa chica, Sapphire, la cual había re-ingresado una vez su singularidad volvió, pero pronto notó las emociones negativas que el chico expresaba cada vez que salía con ella, volviendo enojado, triste, desesperanzado o furiosos, según la situación, centrándose solamente en tejer por horas y horas hasta dormir.

Arven hizo lo mejor que pudo, teniendo pocos ratos de calma cuando Penny le invitaba a pasar el tiempo juntos. Su novia, con ayuda de Marilyn, había conseguido un trabajo como asistente informática en el biodomo, por lo que podrían pasar tiempo juntos, y esporádicamente con Violet, quién rara vez aceptaba una salida con ellos tres, junto a Miraidon y Ogerpon. La pokémon de Kitakami había decidido quedarse junto a él, mientras que, luego de que Marilyn y el propio Cinio intervinieran con Geeta, esta logró que Violet recuperara no solo a Miraidon, sino también a sus pokémon, incluso los de Scarlet, pero estos se quedaron en espera que su entrenadora volviera.

Era justo eso, el volver, lo que le tenía la cabeza comida a Violet, al mismo nivel que ayudar a su novia, y eso Arven lo sabía muy bien. Si bien trató de ayudar con Carmine y este había logrado acercarse un poco, lo de Scarlet era algo más complicado, pues Arven estaba consciente de que, muy seguramente, ella jamás volvería. Él sabía que Violet solo esperaba la llamada de Marilyn, que le dijera algo, esperando día con día, por lo que no le sorprendió qué, cuando el nuevo directo Cyrano anunció que la agencia había terminado su trabajo y se retiraría, el chico desapareció por completo de su vista.

[...]

Hubo un pensamiento que jamás se fue de la mente de Kieran una vez que despertó. Culpa.

Se sintió culpable, una basura, un sucio debilucho al verse incapaz de sobreponerse al gas de Nigma, y sobre todo, incapaz de haberla protegido a ella, a Scarlet. Cuando él y Violet increparon a Marilyn y les dijo que no podrían hacer nada, el sentimiento de inutilidad se acrecentó en su cuerpo.

Sintió que la había perdido por su culpa, por no haber sido lo suficientemente fuerte, por ser incapaz de protegerla. Sentía ira, mucha ira contenida que pronto expresó gritando y golpeando todo. Se odiaba así mismo, sabiendo que necesitaba ser más fuerte, convencido que no importaba toda la mierda que Marilyn o la agencia dijera, ella volvería, tarde o temprano volvería de una forma u otra, y él no podía dejar que le viera así, siendo el mismo niño débil y patético que sentía ganas de llorar al verla perdida.

Necesitaba ser mejor, más listo, más fuerte, más rápido, ser el mejor, el mejor singular que haya existido, y sobre todo, seguir su estilo, seguir todo lo que Scarlet representaba. La invitación a Nevermore fue todo lo que él necesitaba para tener un nuevo objetivo, un nuevo propósito.

Scarlet Koito, la chica que más amaba, la más fuerte, la más capaz, su objeto perfecto de adoración. Cuando ella volviera, Kieran debía asegurarse de ser lo suficientemente digno para ella, necesitaba volverse más fuerte, ser más como ella, algo que pronto puso en práctica.

No quería ser alguien débil, no quería ser ese niño al que todos ignoraban y dejaban de lado. El dolor de lo que fue, lo que era, y de la pérdida de la persona que amaba fue el motor que le hizo comenzar a entrenar como Scarlet le enseñó, a comenzar un profundo régimen de entrenamientos no solo para él, sino para sus pokémon. Además, la exposición al gas le hizo tener esa revelación de que su transformación podría ir mucho más allá, una segunda forma mucho más fuerte, una que aprendería a dominar para volver aún más fuerte.

Su primer objetivo quedó claro cuando escucho que inaugurarían una especie de liga para la escuela, para levantar la moralidad de los estudiantes, un objetivo que se marcó con sangre y lágrimas en su piel, pues jamás volvería  ser débil, y cuando Scarlet volviera, vería en la versión mejorada y más fuerte que la recibiría.

[...]

Luego de casi año y medio de trabajo, y con la nueva Nevermore en pleno funcionamiento, Marilyn supo que era hora de abandonar este universo y volver a la agencia para su siguiente misión, sin embargo, antes de hacerlo, quiso visitar las ruinas de la escuela una última vez, aun con la contaminación del lugar, ella decidió pasarse un rato con un traje especial.

Una espina de nostalgia y melancolía inundó su cuerpo mientras avanzaba por la oficina quemada de Blue. Luego de todo ese tiempo el musgo y las plantas reclamaron la edificación, ignorando la trampa tóxica que se mantenía en la zona del reactor, pudriendo los muebles y escombros que quedaron. Sin embargo, conforme más se adentraba, pudo darse cuenta de pequeñas protuberancias verdes en las paredes de la derruida oficina. Al acercarse más pudo darse cuenta de que eran celular de Zygarde, las cuales parecían alimentarse de las toxinas generadas por el reactor. Si era honesta, le hubiese gustado ver al legendario pokémon ayudarlos en la batalla contra Nigma.

Ignorando a las partes del pokémon legendario, y entre el olor a humedad y polvo de las ruinas, Marilyn pudo recordar los viejos tiempos trabajando con Blue. Las risas y las complicidades se mantenían en su memoria, haciéndole sentirse rara, era la primera misión en la que se enfocaba tanto con los afectados, y había desarrollado un cariño extraño por ellos, lo suficiente para guardar algo para el chico que, seguramente, le visitaría en breve, por algo había traído una cápsula con un traje extra.

Así como lo predijo, el ruido del viento rompiéndose hizo aparecer a Violet, el cual se miraba claramente cansado y mojado ligeramente de su nuevo uniforme. Marilyn suspiró, volteando ligeramente hacía él y lanzándole la capsula, cubriéndolo con el traje.

—Es peligroso que estés aquí.

Aunque Violet se miró confundido por el traje pegado a su cuerpo, rápidamente volvió a mirar a Marilyn

—¡¿Se irá sin rescatar a Scarlet?! —reclamó Violet, un reclamó que Marilyn esperaba, cerrando los ojos y suspirando.

—Lo siento, pero no podemos hacer nada.

—¡Claro que pueden! Solo abran uno de esos portales y tráiganla de vuelta aquí.

Si, era sencillo en términos tecnológicos, pero no burocráticos. Diark era la piedra en el zapato de la agencia, y cuando se trataba de él, los temas de seguridad se volvían términos políticos que, al hacer las cuentas, confrontarse con él no valía el riesgo para rescatar una sola persona, aún si está era la que los había salvado a todos.

Fue lo que Violet reclamó, pasando por los gritos e insultos, hasta las súplicas y lágrimas que le hicieron caer en los brazos de Marilyn, frustrado y triste de no poder recuperar a su mejor amiga, aquella con la que finalmente había logrado una paz que se vió abruptamente interrumpida por todo esto.

Marilyn tragó saliva, sintiendo el dolor de Violet. Maldijo a Scarlet por tener este tipo de amigos, de tener esa maldita suerte. Aunque aquella dimensión le había considerado digna, ella no dejaba de desconfiar de ella, con una parte de ella deseando que jamás volviera y pusiera en peligro a este universo. Pero, lo cierto era que, si Scarlet hubiera probado dejar de ser tan egoísta, tal vez habría una especie de esperanza.

Fue esa esperanza que, sumada a la tristeza de Violet, que le hizo dejar un libro detrás de ella. Le dolía, pero sabía que su trabajo estaba terminado, y Violet era el último cabo suelto al que quiso dejar un regalo que, con suerte, podría utilizar para salvar a su amiga. Se fue en un suspiro ahogado, dejando tras de sí un libro que Violet tardó en ver, cuando limpió sus lágrimas lo vió y lo tomó. El libro no solo explicaba todo sobre su singularidad, sino también de la capacidad de viajar entre universos si esta se perfeccionaba, además de un pequeño mapa con múltiples burbujas con una marcada como su universo. Violet, al darse cuenta de lo que tenía en sus manos no pudo evitar sonreír y agradecer en silencio a Marilyn. Tal vez, después de todo, podría salvar a su mejor amiga.

[...]

Scarlet se levantó luego de un profundo sueño. Al abrir su ojos pudo ver el interior de una cabaña musgosa en la cual había sido llevaba. Una sensación fría recorrió su cuerpo, los residuos de la explosión que le recordó lo que había pasado. Se levantó, sintiendo un dolor punzante en todo su cuerpo que le hizo sentar un momento en el filo de la cama donde estaba, lo que llamó la atención de la mujer mayor que le había llevado hasta ahí.

Scarlet estaba confundida, no por lo que había pasado, sino por la amabilidad de las personas de la aldea. Lo cierto era que pensaba que ellos reaccionarían de manera agresiva cuando se dieran cuenta que ella asesinó a su única esperanza, pero la mujer le explicó que, como ella, sabían que lo de Nigma era una loca que deseaban evitar.

—Nigma era parte de un grupo que deseaban volver a las viejas épocas —admitió la mujer, con tono depresivo en sus palabras—. Solo buscaba venganza pura… nosotros apenas le importábamos, éramos una justificación para que no aceptara lo irracional que era su lucha.

Scarlet escuchó con atención lo que la mujer tenía que contarle, pues resultó que ella había cuidado de Nigma desde que era niña. La que antes fue una empleada doméstica se había convertido en una de las pocas mujeres sensatas de la aldea, una que le había enseñado algunas cosas importantes a Nigma, algunas que hicieron sentido de inmediato en la cabeza de Scarlet cuando se las explicó.

Si había algo que le molestaba era saber cómo Nigma sabía con tanta precisión algunas de las cosas que ella experimentaba como visiones, el saber que era lo que haría y que lo que no, fue ahí que ella le explicó sobre una cueva remota que hizo que Nigma cambiara de sobremanera. La chica antes luchadora y lista se volvió una obsesiva cuando entró a una cueva que, según, le reveló el secreto para viajar entre universos y un plan para salvar su mundo, o al menos eso fue lo que le dijo cuando volvió una noche al pueblo y comenzó su maquinación.

Aunque la información de la cueva llamó su atención, Scarlet estaba demasiado cansada para hacer algo más que volver a la cama y descansar un poco más, no tenía energías, por lo que le pidió a la mujer si podía descansar un poco más de tiempo, a lo que la mujer accedió, ofreciéndole un poco de comida fría que le sobraba para que comiera algo.

Scarlet descansó por un largo rato, mirando el techo de madera desgastada mientras pensaba en que era lo que seguía a partir de ahora. Luego de un rato se levantó y tomó el pedazo de verduras preparadas con el que pudo calmar su hambre mientras miraba el exterior de la aldea, la gente a la que, aun cuando la señora le explicó lo que había pasado con Nigma, se sentía culpable de haberles quitado la esperanza de mejorar sus vidas.

No sabía cómo estaban los demás en su mundo, pero, rezaba que estuvieran mejor que ella en esos momentos. Había tomado una decisión impulsiva, la única que encontró para solucionar el problema, y ahora no estaba segura de que hacer, o si debería volver ahí. La mujer le dejó quedarse el tiempo que deseara en esa habitación, habitación que descubrió que era de Nigma luego de inspeccionarla en la noche, encontrándose algunos diarios donde relataba su vida antes de que la invasión de su mundo llegará, y lo que experimento cuando había perdido a sus compañeros en la batalla. Los leyó toda la noche, con una sensación extraña recorriendo su cuerpo al saber que leía las palabras de un muerto, y no pudiendo evitar sentirse molesta al saber que frustró sus planes. Lo odiaba, sabía que Nigma se había vuelto una maldita obsesiva con el tema de su venganza personal, pero era esa venganza personal que le hacía sentir que rimaba con su vida.

Sin embargo, aunque la venganza le consumió poco a poco conforme el texto seguía, ella no pudo evitar notar como el amor a esta gente era genuino, por las que la mujer le había dicho que no. Fue en ese momento que recordó a la gente que dejó atrás. Violet, Schilly, Platinum, Ruby, Arven, Penny… y Kieran, su Kieran. Al final se había quedado sola, varada en un mundo extraño, uno que le hizo llorar en voz baja al no saber si los volvería a ver. Lloró hasta que recordó la cueva donde se supone que Nigma había visto todo, exploró en los diarios hasta encontrar aquél que hacía referencia a donde se suponía que estaba aquel lugar, una zona remota que podría encontrar.

Armándose con la poca ropa que tenía, y algunas prendas de Nigma, Scarlet se preparó para salir, bajo el amparo de la noche, y caminar por toda esta hasta llegar a una cueva con los bordes dorados, justo como el diario lo describió. Para una Treasure Hunter, moverse con descripciones vagas era el pan de cada día.

Se internó en la enorme cueva, encontrándose con varios caminos que no parecían dar a ninguna parte, al menos hasta encontrar una cámara con paredes de obsidiana con un color negro tan profundo que Scarlet apenas podía ver su propia nariz. Era demasiado oscuro y sin nada, o al menos eso pensó Scarlet hasta que pudo sentir una sensación eléctrica recorriendo su cuerpo.

Fue un periodo breve, pero Scarlet se dio cuenta que, cuando más tiempo pasaba, la sensación electrificante se intensificaba y pequeños haces de luz aparecían y desaparecían de manera constante, como pequeños hilos apenas tangibles. Curiosa, Scarlet logró tocar uno de esos rayos de luz con su mano y pudo sentir como entraba en una visión, sin la electricidad recorriendo su cuerpo.

Fue una visión corta, donde se miraba muerta por manos de un guerrero extraño en el medio de la ciudad con la que había peleado contra Nigma. La visión se fue, dejando a Scarlet confundida y asustada al notar como un hilo extraño colgaba de su brazo. Soltó el hilo, logrando tomar otro hilo y ver otra visión diferente, lo que parecía más en el futuro, con ella muriendo de vieja en la aldea. Fue ahí que descubrió que aquellos haces de luz eran como líneas de tiempo alternativas, pequeños vistazos que al ser tocados desvelaba su contenido y se volvían un hilo con toda la historia que se necesitaba para llegar a ese final. Experimentó usando varios, y para su desgracia, tuvo ese amargo recuerdo de sus versiones malignas, aquellas que se habían encargado de destruir su mundo y le dejaron un hueco en el estómago. Sin embargo, y aunque tomó algo de tiempo, logró encontrar uno donde lograba salir de ahí, pero las condiciones le dejaron claro lo que tenía que hacer, algo que, si era honesta, ya había barajeado, además de un tétrico final que le hizo temblar, una voz que le alertó lo suficiente para que retrocediera al terminar la visión, pero tomando con fuerza el hilo y amarrándolo alrededor de su brazo, sintiendo como este pareció pegarse con fuego a su brazo.

Volvió horas después, aunque el cansancio era mayor, Scarlet lo soportó y fue directo hacía donde yacían los pedazos de Metalux. Fragmentos parcialmente congelados, algunos desperdigados entre el pequeño estanque que se había generado luego de la explosión criogénica. Scarlet recolectó todos los que encontró, esperando ver el cuerpo de Nigma, pero en su lugar, sólo encontró una lápida con una inscripción que decía “Murió la enemiga de la paz. Los demás seguirán su camino”. Scarlet alzó la mirada, observando la enorme ciudad avanzada que había en el norte. El hecho de saberse usada por Diark le hizo sentirse peor, molesta, más al saber que esa lápida la usaba para amedrentar a la gente, de una forma muy sutil, pues pensó que una mejor forma hubiera sido poner la cabeza de Nigma en una pica, la lápida solo era una sutileza burla que Scarlet respondió usando su lanza para partirla en dos, volvió a la aldea y resguardando las partes de Metalux en lo que encontraba el lugar donde Nigma encontró la forma de viajar. Tendría mucho que hacer, y sobre todo, mucho que devolverle a la gente que había decidido acogerla en su vida, ofreciéndose voluntaria para ayudarlos a mejorar un poco su vida, teniendo un propósito intermedio en lo que planeaba todo para salir de ese lugar.

No solo por ella, no solo por esa gente a la que, en una especie de forma de darle a la muerte de Nigma un propósito. No solo lo hacía por ellos, o por ella, sino también por la última frase del hilo, una que le levantó las alarmas y le hizo trabajar con más ahínco, recordando con siempre esa voz que le dijo.

—Él sigue.

Notes:

Y finalmente, esta historia se ha acabado.

Muchas gracias, estimados lectores, lectoras y todas aquellas personas que se tomaron el tiempo de leer esta larga historia que llega a su fin, mi primer fic largo que terminó con éxito.

 

Me siento bastante bien, la verdad fue un proyecto que no espere que fuera tan largo, pero al final pude terminarlo como quería.
Hay una idea para una segunda parte, pero por el momento tocará descansar para concentrar las ideas (y la tercera temporada de Wednesday)

 

Quisiera agradecer a todos los que leyeron esta historia, y un especial agradecimiento a nadaoriginal por dejar su religioso comentario, neta que tus comentarios me inspiraban a seguir adelante.
También a mis amigas Cotton y Shirka, quienes me ayudaron en muchas instancias de la historia con edición y revisión de capítulos, y aportando ideas. Sin ella esto no seria posible, MUCHAS GRACIAS!!
Y sin nada más, espero tenga un buen diciembre, se les quiere mucho.

Gracias por leer :D