Chapter Text
Adam jamás olvidará el día en que conoció a Blitz, era obvio, fue un Día E, difícil que lo olvidara, aún tiene recuerdos del puberto de 13 años, aun se le dificulta entender que pasaron más de 10 años desde ese dia, y su hijo ahora tiene 25, casi 26 años y hasta una hija. Como pasa el tiempo.
Aún se debatía si debía darle la sorpresa después del Día E, era su día especial, y quería que al menos le llegaran recuerdos positivos de ese día y no solo el recordatorio de la matanza de la peor lacra que fue su descendencia.
Al final decidió hacer ese su aniversario de adopción, lo mejor que recibió de un “Día E”, fue un hijo.
Tras otro día del Exterminio exitoso, donde al menos terminaron con potenciales Overlords, destruyendo 3 escondites y desalojando armas de fábricas abandonadas de Carmine. Volvieron a reunirse en la embajada, con la misma discreción de siempre.
—Te tengo una sorpresa… — dijo Adam sin contener la emoción incluso a través de su máscara.
—¿Ah sí? ¿Qué es lo que te tiene tan emocionado? — preguntó Blitz con una ceja levantada.
—Mira, quiero decírtelo, pero creo que esto amerita un momento especial. Voy a organizar una cena mañana, voy a pasar por ti y por Loona, va a ser en la Tierra, mas te vale ir lo más formal o con la ropa más presentable que tengas.
La energía positiva que rebosaba Adam era hasta contagiosa, era un aura demasiado cálida, cualquiera que estuviera cerca sentiría eso, especialmente seres relacionados con la espiritualidad.
—¿Cual es el momento especial? — dijo Blitz con una risita.
—No puedo decírtelo, va a arruinar la sorpresa.
—Ok, tienes un punto. Cuenta conmigo Alas Brillantes.
Con esto terminaron la reunión, hablando del progreso y los planes a futuro, pero cierto hombre pensaba en otros planes a futuro, unos más relacionados a la familia, solo que por mientras no se lo dirá al Imp.
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El día siguiente fue muy ajetreado para Adam, era la reunión con los L’s y no estaba de humor para perder la tarde con ellos, tenía una cena planeada.
Sus hijos Aclima y Abel dijeron que se encargarían de la comida, Caín del entretenimiento, y Seth, a quien habían finalmente convencido de acompañarlos, llevaría los postres. Era el plan perfecto y ellos estaban al tanto del plan de su padre, Adam había sido directo al decirles que les presentaría a su nuevo hermano, solo omitió la parte donde dice que era un Imp. Ojalá no sea un problema.
Lo que realmente le sorprendió al asistir a la junta fue que Lucifer no se presentó, comúnmente en estas juntas asistían los dos, en pareja. En esta ocasión solo fue Lilith.
—¿Y el enano? — preguntó el hombre con curiosidad.
Lilith parecía cansada, con un suspiro comenzó a hablar. —Temo decir que hoy no estaba muy dispuesto, se encerró en su salón nuevamente.
—Pensé que ese castigo era solo para las mujeres — dijo Adam con una leve burla.
—Veo que nunca dejarás esos comentarios desagradables.
—Bueno, ya que el pequeñín no está dispuesto, supongo que eso hará más rápida la reunión, al final el que retrasa todo es él — Adam acercó los papeles a Lilith.
Lilith leyó los papeles que resumen el porcentaje, las bajas y las cláusulas, era el mismo protocolo cada año. Con un suspiro la mujer tomó el bolígrafo, pero se detuvo, parecía perdida en sus pensamientos.
—¿Vas a firmar? — preguntó el hombre impaciente.
—Quiero pedirte un favor — dijo ella levantando la vista.
—No hago tratos con el diablo — agregó al instante Adam, cualquier trato con los tipos eran malas noticias, la última vez que hizo un trato terminó con él matando a sus descendientes, y aunque le agarró el gusto aún siguió siendo perjudicial. Al menos esas actividades lo llevaron a conocer a su nuevo hijo.
—Si quieres que firme y nos libremos de esto de una vez, me escucharas, si no, supongo que tienes todo el tiempo del mundo.
Adam odiaba que esta tipa entre todas las perras supiera como calar en lo más profundo, lo había atrapado en su trampa, a regañadientes indicó a la mujer que dijera lo que tenía que decir.
—Quiero que me lleves al cielo…
—De ninguna manera — Adam se levantó en toda su altura, alarmado por la petición —. No puedo permitir eso, además ¿Para qué quieres ir allá arriba? ¿Que no está tu familia aquí? ¿O ya te cansaste de ella y la vas a abandonar como sueles hacer?
Lilith suspiro cansada, levantó la vista sin sorprenderse por el arrebato del hombre, o su último comentario. Era predecible, al final Adam siempre fue el más sensible de los dos, eso siempre lo volvió más impulsivo y por consecuencia débil, en opinión de ella.
—No debo darte explicaciones, se lo que hago, y en caso de que tu no aceptes mi trato, lo platicare con Sera.
—Si al final vas a hacer lo que quieras, ¿Para que pedirme el favor en primer lugar? — dijo Adam con fastidio.
—Pensé que tendrías un poco de sentido común, especialmente si realmente quieres mantener a tu hijo Imp a salvo…
Adam se quedó inmóvil. Solo un segundo, para Lilith fue suficiente. Él recuperó la compostura enseguida, frunciendo el ceño como si aquello fuera la tontería más grande que había escuchado.
—¿De qué hablas? ¿Un hijo Imp? El calor sí que te está quemando las neuronas.
Lilith apoyó el codo sobre la mesa, la mirada tranquila, casi aburrida, como quien ya ganó.
—Créeme, yo tampoco lo creí al inicio. Pero en el Infierno una termina enterándose de todo… sobre todo si eres la reina, literalmente. No hay secretos que me duren demasiado, Adam.
Sonrió con una suavidad que a él le heló la sangre.
—Y si no me ayudas a llegar al Cielo, tendré que comentarle este… pequeño descubrimiento a Sera. Estoy segura de que le encantará saberlo.
Adam trago saliva y apretó los dientes. No tenía tiempo para ese juego, no hoy. Había pasado semanas planeando la cena, preparando el ambiente, convenciendo a sus hijos. Por primera vez en siglos, algo le hacía ilusión.
Y justo ese día a esta bruja se le ocurrió salir con eso.
—No sé qué clase de rumores escuchaste — dijo esforzándose por sonar indiferente —, pero yo no tengo nada que ver con ningún Imp.
—Claro — dijo Lilith, rodando el bolígrafo entre los dedos —. Y yo soy un ángel. Adam, por favor. Si vas a mentir, al menos trata de sonar convencido.
Él sintió una mezcla incómoda de vergüenza, enojo y miedo. No por ella… sino por lo que significaba que alguien lo hubiera descubierto. Pensó que con el tipo TV muerto, los chips y las precauciones que tomó, Blitz pasaría desapercibido.
Lilith apoyó el documento frente a él, sin firmarlo todavía. —Mira, no me interesa tu vida personal. Créeme, tengo suficientes tragedias propias — dijo con cansancio —…Y tú necesitas que Sera no se entere de tu pequeño secreto. Dudo que quieras decepcionarla.
Adam se quedó rígido. Con esas palabras había tocado una fibra sensible. No era vergüenza lo que sentía ante la idea de que Sera conociera a Blitz; era miedo. Miedo a lo que ella podría hacerles a ambos. Una parte de él quería su aprobación (siempre la había querido), pero si Sera llegaba a detestar a Blitz, sería capaz de exigirle que rompiera todo lazo con él. Y Adam… No podía desobedecerle.
Una gota de sudor resbaló por su sien. Maldita sea.
—No tienes pruebas — gruñó el arcángel.
Lilith arqueó una ceja. —Tengo suficientes pruebas — con una mano invoco una burbuja que mostró las imágenes que Adam más temía, la perra realmente tenía fundamentos.
—¿Cuáles son tus condiciones? — pregunto en un tono bajo.
— No tienes que hacer mucho — ella tomó el bolígrafo, lo acercó a los documentos y sostuvo la mirada del arcángel —. Solo me mantendrás allá arriba. Permaneceré el tiempo que necesite. Solo tú lo sabrás. No habrá registros, no habrá rumores. Nadie sabrá que estuve en el Cielo. ¿Te parece?
Adam respiró hondo. Aunque no le pareciera, no había opción. No podía permitirse un escándalo ese día. No antes de sentarse a la mesa con Blitz y darle oficialmente un lugar dentro de su familia. No ahora que, por primera vez en milenios, algo le estaba saliendo bien.
—…Está bien — dijo con voz grave —. Pero que sea rápido.
Lilith sonrió —Entonces es un trato.
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Blitz y Loona se prepararon con la mejor ropa que pudieron sin dejar de lado sus estilos, Blitz con algo casual formal, una camisa de botones con una chaqueta negra con algunas púas, los guantes y botas de siempre. Por su lado Loona usaba un vestido rojo adecuado para una adolescente, no era provocador, pero tampoco tan infantil, el equilibrio perfecto.
Esperaron a que se abriera el portal que los llevaría a la locación de la cena, Adam había indicado una hora específica. Sin embargo, el portal se abrió cerca de 30 minutos después, casi pensaron que Adam llamaría a último minuto diciendo que se cancelaba, pero aquí estaba.
Ambos pasaron el portal que los dirigió a una casa de campo muy pintoresca, con las luces cálidas encendidas.
Blitz mentiria si dijera que este ambiente le generaba algo de incomodidad, casi parecia el lugar perfecto para un asesinato o desaparicion. Dio un salto y casi disparó con su arma divina cuando una mano se posó sobre su hombro.
—Wo wo wo, cuidado donde apuntas eso… — dijo un ángel cuya voz era inconfundible.
—Por Satan, Alas brillantes, no hagas eso, casi te mato… — dijo Blitz con fastidio, mientras Loona se reía.
Adam vestía una sotana de padre de misa, pero no era la típica blanca o violeta de los exorcismos. Era gris oscuro, más formal, un cinturón color dorado alrededor de la cintura que seguía siendo gruesa, pero no tanto a comparación de algunos años, y el cuello alto no podía faltar, así parecía gustarle al hombre.
—Ok, al menos has mejorado en tus reflejos, ahora si no te importa, podemos pasar.
—¿Entonces la cena si es en esta casa? — preguntó Loona.
—Sip, es la casa de mi hijo Caín, creí que era el momento de presentarte a mis hijos, sorpresa — dijo Adam con una sonrisa.
Blitz sintió que se le bajaba la presión, cuando Adam mencionó una sorpresa, no pensó que se refiriera a literalmente conocer a la familia de su jefe. Por su mente pasó la idea de escapar.
—Wow, eso es… inesperado, ¿No crees que ellos tengan problema con que yo sea… del infierno? — dijo Blitz tratando de no mostrar que le incomodaba.
—Si lo hacen serían muy hipócritas — Adam colocó una mano sobre su hombro, en señal de confort al ver la duda en el Imp —… Descuida, yo te cubro.
Adam abrió la puerta con una patada, haciendo notar su presencia como era costumbre, sus hijos estaban acostumbrados a su bravuconería. El bullicio adentro no se calmó, cada quien seguía en sus asuntos, casi como si Adam no hubiera hecho nada, o es que estaban acostumbrados.
—Viejo, me vas a pagar la manutención de la maldita puerta, es la tercera este mes — dijo un hombre de cabello castaño, ojos rojos carmín y tez morena claro.
—Ya, ya, Caín, te la reparo, sabes que siempre lo hago — Adam chasqueo los dedos y la puerta volvió a su sitio, como si nunca hubiera recibido una patada de un tipo de más de dos metros.
—Como sea — continuó el hombre —- ¿Recuerdan que les dije que hoy conocerán a alguien?
Los presentes dejaron de hacer lo que estaban haciendo, para dirigir su atención a su padre. que a su vez dirigió su atención a Blitz, poniéndolo en el foco de las vistas, junto con Loona.
—Hey — comenzó Blitz levantando una mano, incómodo, pero saludando de todos modos.
—Este es Blitz. Blitz, estos son mis hijos, el gruñón es Caín, el malvavisco es Abel, la guapa es Aclima y el serio es Seth.
La sala se mantuvo en silencio un largo rato, los hijos de Adam no dejaron de observar al Imp, casi parecía que lo estaban evaluando, preguntando por qué su padre había llevado a un diablillo a la cena familiar.
Al no obtener las respuestas que esperaba, y tras un largo rato donde sintió una incomodidad opresiva. Adam suspiró, caminó hasta Blitz y puso una mano firme en su hombro.
—Se que no es a lo que están acostumbrados y probablemente se pregunten si perdí la cabeza, pero igual que ustedes, este chico es importante para mí… Lo conocí hace ya casi 13 años y fue quien en parte me ayudó a querer volver a conectar con ustedes, a ser un mejor padre.
Los hijos de Adam guardaron silencio, algunos aun procesando la información. Al final fue Abel quien dio un paso al frente, se acercó a Blitz y con una sonrisa habló:
—¿Tienes hambre? Hicimos el estofado favorito de Papá, seguro lo vas a adorar.
Ese solo acto hizo que el ambiente se aligerara, los presentes sonrieron y comenzaron a integrar al Imp.
—¿Y la niña quien es? — pregunto Aclima con una sonrisa.
—Oh, ella es mi hija Loona… — dijo Blitz orgulloso.
—¿Tenemos una sobrina? — dijeron Abel y Seth al mismo tiempo, sorprendidos.
Los presentes comenzaron a tratar de conocer al Imp nuevo y su recién descubierta sobrina. Cuando la cena estuvo lista todos se sentaron en sus respectivos asientos. El banquete había sido apetitoso, o tal vez lo parecía porque el ambiente era apetitoso.
Por primera vez Blitz sintió lo que era una familia. No lo malinterpreten, ama a su hermana al igual que a Fizz, quien es casi como un hermano para él. Y siempre amará a su mamá. Pero en el circo jamás imaginaría tener una cena como esta.
Una vez pasados del plato fuerte al postre, Adam decidió finalmente hacer el anuncio. Poniéndose de pie y golpeando la copa con el tenedor, todos guardaron silencio.
—Muy bien, silencio a todos. Se que entre nosotros siempre hacemos una cena mensual, para conectar y esas cosas, pero esta ocasión decidí hacerlo más formal para darle la bienvenida a los nuevos integrantes de la familia — dijo señalando con la mano extendida a Blitz —. Claro, si ellos quieren.
Blitz casi se atraganto con la copa de vino. No esperaba esto, confundido miró alrededor, finalmente apuntando a él mismo con duda.
—Obvio, ¿De quien más hablaría? — dijo Adam con una sonrisa cariñosa quitándose el casco que apenas recordaba que seguía usando.
—Espera, ¿Todo este tiempo fue una máscara? — dijo Loona confundida, pero también atando cabos.
Algunos soltaron unas risitas cariñosas, mientras otros aún esperaban la respuesta del Imp que también se había sorprendido al descubrir que la cara del ángel siempre fue una máscara y que este ángel al parecer quería darle la bienvenida a su familia.
—¿Puedes siquiera meterme en la familia? ¿No es ilegal si somos de lados diferentes? — preguntó con genuino interés.
Adam entonces sacó los papeles que avalan su decisión.
—Según estos papeles que tarde unos 5 meses en conseguir, es algo posible, aquí solo falta que tú lo firmes. —Adam le entregó los papeles a Blitz.
Blitz leyó cada línea, cada parte, y en la parte de abajo la firma de Cash. entonces recordó una llamada que había hecho Fizz sobre alguien que buscaba a su padre o un familiar de Blitz y todo cobró sentido.
—Espera, ¿Tu eras el que llamó a Fizz pidiendo información mía?
—Puta rana chismosa… — murmuró Adam.
—¿Por qué no me lo preguntaste directamente? — preguntó Blitz algo frenético, pero no molesto.
—Quería que fuera una sorpresa — dijo Adam con una sonrisa ansiosa que se fue volviendo un ceño fruncido, pero no de molestia, sino de decepción.
Sin el casco era un libro abierto. Blitz ahora entendía porque lo usaba siempre —Mira, si no quieres, no hay problema ¿Sabes? No me voy a…
—¿Quien dijo que no quería? Solo me tomaste por sorpresa ¿Dónde debo firmar?— interrumpió Blitz.
Adam se animó al instante, comenzó a brillar literalmente de la felicidad que emanaba, ahora si que le quedaba el apodo de alas brillantes. Inmediatamente le dio una de sus plumas doradas para que Blitz firmará y con eso se hizo oficial, Blitz era un “TheGarden” a falta de un apellido, pero no le importaba.
—Saluden a su nuevo hermano oficial… — dijo Adam con un vitoreo, casi sacando fuegos artificiales por los dedos.
Sus hijos intercambiaron miradas de cariño, la verdad es que extrañaban ese lado de su padre, sabían que muy en el fondo ese lado seguía ahí. Solo hacía falta encontrar a quien lo devolviera, y aunque no era lo que esperaban, tampoco era lo más terrible, si habían empezado a perdonar a Caín, que había hecho algo imperdonable, aceptar a un diablillo, cuyo único pecado fue nacer en el infierno se vuelve más fácil.
—Bienvenidos a la familia — dijo Seth rodeando con su brazo a Blitz, seguido de los demás.
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EXTRA:
Adam estaba en medio de una reunión celestial. En el gran salón los ángeles sentados escuchaban a Sera hablar con paciencia. La atención de todos centrada en ella, excepto la de Adam, cuyo halo comenzó a parpadear y vibrar, de manera que solo él lo sentía.
Adam frunció el ceño mientras susurraba para sí mismo:
—”No... No ahora…”
Con un suspiro de resignación, Adam tocó discretamente el halo y la voz de Blitzø inundó su mente. No había gritos ni explosiones de fondo que le advirtieran que estaba en peligro. Solo el sonido de masticar y el zumbido de un televisor en el fondo.
—¡Hey, Alas Brillantes! ¿Qué onda? ¿Estás ocupado?
Adam parpadeó incrédulo, mirando a su alrededor, verificando que nadie sospechara. Sera seguía hablando con solemnidad, Emily estaba a su lado, y al parecer, se había percatado porque lo miraba fijamente con el ceño fruncido.
Adam apretó los dientes y a través de telepatía comenzó a hablar, mientras fingía que prestaba atención.
—“¿Ocupado? Blitz? Me estás llamando en medio de una reunión con la manager"
Blitz seguía masticando ruidosamente, pero había algo de seriedad en su voz.
—Estaba pensando... ¿Crees que soy demasiado directo con Loona? A veces se molesta cuando intento enseñarle cosas. ¿Es algo de los hijos adolescentes? ¿O soy yo?
Adam parpadeo, descolocado por la pregunta que claramente pedía un consejo. Si bien le dijo a Blitz que podía acudir a él para consejos de paternidad, pensó que sería prudente y sabría que había tiempos y lugares, no era algo de vida o muerte.
En el fondo, Sera preguntaba algo mientras un ángel ajeno contestaba. Mientras Adam sudaba frío al sentir que en cualquier momento le preguntaran algo y al no estar concentrado no sabría que contestar, levantando sospechas y llamando la atención de quien no quería.
Adam suspiró y respondió:
—”Blitz… estoy en medio de una reunión importante. Si me descubren hablando contigo, estaré en problemas. Se que te dije que podías pedir consejos con confianza, ¿Pero no puede ser más tarde?”
Blitz se chupo los dedos después de terminar su bocadillo. —Bueno, disculpame por no conocer tus horarios, pensé que estabas libre…
Adam exasperado decidió dar un consejo rápido.
—”Blitz… Loona necesita su espacio. No puedes forzarla a aceptar todo lo que dices solo porque crees que es lo mejor para ella. Créeme, lo aprendí a la mala, no cometas ese error si no quieres que te odie.”
Blitz suspiro. —Supongo que tienes razón… Loona se enoja cuando insisto demasiado. Solo quiero que sepa que estoy ahí para ella. ¿Crees que lo sepa?
Adam se quedó en silencio por un momento, detectando la genuina preocupación en la voz de su hijo. Con un tono más suave agregó:
—“Sí. Lo sabe. Solo no la atosigues. Dile que estás ahí cuando lo necesite y luego déjala."
Blitz se quedó callado asimilando el consejo.
—Bueno, supongo que eso tiene sentido. ¡Mira! Sabía que no me equivocaba al llamarte, realmente eres el Padre Modelo. — agregó con un tono de burla.
Adam puso los ojos en blanco, un leve fastidio, pero mucho cariño en un solo movimiento.
—”¿Algo más o puedo volver a la reunión?"
—Nah, eso era todo. Gracias. ¡Ah, y suerte con tu cosita de reunión celestial o lo que sea! Seguro que es súper aburrida.
—”Después te llamo”
La llamada se cortó haciendo que Adam finalmente pudiera escuchar lo que Sera decia, pero con la mente aun en otro sitio. Al final no importaba si Blitz lo interrumpió, Adam de todas formas no iba a prestar atención, el Imp tenía razón, la reunión era muy aburrida.
Mientras tanto, en el infierno, Blitz sonreía para sí mismo mientras se recostaba en su sillón.
—Es divertido molestarlo.
