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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 4 of En otro tiempo tu y yo somos todo.
Stats:
Published:
2025-02-11
Words:
1,920
Chapters:
1/1
Comments:
7
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3
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1
Hits:
41

Mi anhelo.

Summary:

Simplemente una pequeño relato de como el gran fénix Ikki en compañía de su hermano visitan la tumba de la única persona que le ayudo durante su estancia en la Reina muerte.

Para este día del amor y la amistad, por la pareja que pudieron ser... Pero jamás serán.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Por un sendero de piedra iban dos sujetos impares, uno iba respirando con tranquilidad, sin duda aclimatado al ambiente infernal del lugar, en cambio, la segunda persona respira con dificultad, lógico para aquellos que no están acostumbrados a el calor emanado por la lava circundante; ambos individuos llevan cargando varias bolsas negras donde puede destacarse un ramo de flores moradas y rosas.

Sus pasos resuenan sobre las piedritas, aquella caminata iba sin ninguna plática de por medio, ya sea por el lugar donde se dirigen o que resultan innecesarias las palabras para entenderse.

Por un momento uno de los dos se detuvo, haciendo que el otro también parará, sus ojos miraron directamente al segundo, era obvio el significado, solo aparentemente y fue a sentarse fuera del camino, el otro sujeto simplemente lo veía de reojo, sabiendo que en ese lugar no había nada nocivo.

El no veía el paisaje, lo despreciaba todo, no, siendo precisos, odiaba esa isla, si fuera por él, carbonizaría el lugar, cualquier mínimo perímetro del sitio desaparecería, sin embargo, no se atrevía a tocarlo, era está tierra estéril, muerta y repleta de lava la isla donde ella descansaba, profanar el lugar sería como profanar su descanso y eso, ciertamente no era capaz de hacerlo.

Cerro un rato los ojos, se encontraba caminando en silencio por ese mismo sendero con una joven horas rubia, menuda y de rasgos infantiles, su corazón siempre revoloteaba cuando estaba con ella, el tiempo era rápido, acelerado y frenético, resultaba tan sencillo pasar oyendo su agraciada voz, ver el movimiento de esas pequeñas manos –tan magulladas– al hablar, como esos hermosos ojos como las esmeraldas resplandecían al oírle decir cómo era su tierra natal, su amado Japón.

Suspira con el corazón dolido, si tan eso ella hubiera podido conocer la calidez de una buena sopa, una mullida cama, el calor de las personas que se preocupan sinceramente por ti, ella, esa hermosa niña que únicamente conoció la maldad del mundo, y apesar de eso jamás llegó a odiar, sino que simplemente se resignaba a su destino con una sonrisa que hasta la actualidad le atormenta.

Una mano golpea en su espalda dando consuelo, al voltear un chico castaño le devuelve la mirada, sus rasgos tan similares a los de ella le causan un poco de malestar, pero con una sacudida de cabeza se deshace de esos pensamientos.

Los dos sujetos retoman camino sobre la escarpada colina, en la cuna de este un bello prado con flores y verde césped le dan la bienvenida, al sujeto que vivió por una gran temporada en este lugar le sorprende ver tanta flora, pero al segundo le impacta ver cómo algunas plantas logran sobrevivir ante el clima infernal del lugar.

Ninguno dice nada, pero hacen los movimientos coordinados, evaden a las flores para llegar un poco más adelante, donde una cruz cerca del precipicio se logra visualizar. Ambos al estar frente a ella se arrodillan, dejando las bolsas que cargaban, dan sus respetos y vacían los contenidos de la bolsa.

De esas bolsas salen flores y postales con fotografías de partes de todo el mundo, también se logran ver envases de comida japonesa, e incluso en una de ellas se ve una muñeca de trapo. Ambos al ver el contenido vaciado se dan una mirada, el chico castaño sonríe con ternura, se levanta y sacude la ropa, jalando las bolsas vacías con él.

– Hermano, me retiro, ya te ayuda al traer esto– observa un poco la tumba y continúa su diálogo–, además, creo que querrás hablar un ratón con la joven Esmeralda, entonces, te dejo hablar con ella tranquila– una sonrisa abandona sincera los labios del joven, sin esperar respuesta se retira del lugar, por el mismo sendero por el que llegaron ambos.

El lugar queda en silencio, el joven guarda sus respetos a la tumba que le devuelve el nombre del propietario, ese hermoso nombre que jamás podrá sacar de su cabeza, aún si pasan años y años.

– Esmeralda –susurra con lentitud, saboreando las sílabas que se escapan de sus labios, el nombre le resulta sagrado, casi prohibido, hace años que no dice ese nombre–, han pasado muchas cosas... Y por esas cosas no he podido venir a verte... ¿Estarás enojada por dejarte tanto tiempo?

La pregunta cae en oídos sordos, oídos que han dejado de oír hace tiempo, su corazón duele, y mente evoca un recuerdo, ellos dos estando en este mismo prado, y él prometiendo sacarla de esta maldita isla... ¿Es necesario decir que esa promesa fue rota?

– Estoy seguro que no... Tu eras así, nunca pudiste enojarte apropiadamente... Y eso me enoja, tu más que nadie debería poder expresarte como querías, pero... Jamás pudiste.

Una mirada adolorida se dirige a la cruz, con delicadeza se atreve a tocar la madera horizontal, siendo cuidadoso, casi devoto al contacto que esto supone.

– Esmeralda... Por el tiempo que te deje sola me disculpo, por eso traje algunas cosas– Recoge las postales y las deja sobre la tierra de la cruz–, se que no sabes leer, ni escribir, por eso te leeré lo que dicen–, mira está postal es de Zankynthos, Grecia, Cuando estuve una vez por haya... Cuando salí del fondo marino tras mi combate contra Poseidón, pero ese no es un recuerdo grato...

El joven saca otra más magullada y sonríe con ligereza.

– Y está de aquí es el Taj Mahal, se ubica en la India, debo aclarar que jamás he estado ahí, pero un ¿Amigo? Es de allá y nos trajo postales a todos tras una visita en sus tierras natales...– con las manos temblorosas logro agarrar otras dos– Y estás perteneces a Amsterdam, en los países bajos y la otra a las pirámides de Giza, en Egipto, solo he visitado Amsterdam y eso de pasada, debía ir a proteger a Athena del ataque de Hilda de Polaris, en cambio la de Egipto la conseguí por Jabu, un idiota engreído que nadie tolera, pero conociéndote te habría caído de maravilla, porque nunca supiste odiar...

Los ojos del chico iniciaron a picar, sorbió su nariz y continuo, dejo las postales de un lado y tomo los envases de comida.

– Recordé que nunca te gustó el guiso de Trigo y avena que vendían aquí,por eso te traje comida de mi país, de Japón, ¡Oh por cierto!, también tengo una postal de ahí, pero lo que traigo para ti es unos simples onigiris de Atún... Shun, mi hermano me enseño a cocinarlos, entre los dos es el único que sabe cocinar...

Un nudo presiono su garganta y dejo de hablar un momento, el sentimiento que le inundó fue muy fuerte, intento recobrar postura, pero no lo consiguió, en cambio tomo la muñeca de trapo y la dejo junto a las postales y la comida.

– Y... Tu me mencionaste que jamás, supiste que era jugar– Los ojos le picaban mucho y tuvo que correrlos, sino iba a romper a llorar–, por, por eso, te traje una muñeca... –Ikki sorbe con dificultad, los ojos ya no le permiten ver por la humedad, por eso se los frota con el antebrazo– Una persona, me la dio, según por gratitud al salvarle... Si es una muñeca es... Es porque era una niña... Igual que tú... Una niña que iba a morir... Sin conocer todo el mundo... Y no tenía nada más que darme... Por eso me dio su muñeca... Tonto, ¿No es así?

Ikki ya no puede reprimir las lágrimas y estás iniciando a descender por sus mejillas, como nunca se permite mostrar vulnerabilidad, ante una tumba que jamás podrá decir lo que logro ver.

– Yo, no sabes cuánto te extraño, incluso con todos los años que han pasado, incluso con estos orgullosos 23 años que ostentó no he podido olvidarte...

Con su mano derecha inicia a acariciar la madera donde el nombre de encuentra grabado por la eternidad, las lágrimas fluyen, y el sol las deja caer.

– Si tú... Tan solo hubieras vivido más... Ahora mismo tendrías 21... Al igual que Shun... ¿Por cierto, lo viste? Era el joven que vino conmigo...

Ikki guarda silencio y observa la tumba, tan quita, tan silenciosa, tan inamovible, tan... Cercana, pero a la vez lejana, un montón de madera que la alejaba del que siempre sería el amor de su vida.

El dolor en su pecho no es algo que pueda olvidarse... Jamás podrá dejar ir este dolor, solo aprender a como vivir con el.

– Bueno... Yo... Solamente quiero pedirte que descanses bien...

Sintiéndose atrevido apoya su frente con la madera de la cruz, suspira contra la madera y deja salir un sollozo doloroso.

– Esmeralda... No sabes cuánto te amo, mi hermosa niña y eterna niña...

Se levanta con dificultad dejando las cosas en esa cruz, cruz donde yacen los restos de su amada... Aquella por la que añoro en su adolescencia, aquella que siempre tendrá trece.

Se aleja de la tumba sintiendo la opresión en su pecho, le hubiera fascinado decirle sus sentimientos a Esmeralda, pero nunca fue posible, pues cuando los descubrió... Ella tenía el pecho abierto y su sangre de derramaba sobre los brazos que la abrazaban, los brazos del idiota que no pudo protegerla, un inútil que solo pudo sentir como su calor corporal se hacía casi inexistente, y también el patético muchacho que recibió su último latido.

Suspiro con pena, sabiendo que no podría remediar nada del pasado, sorbió por última vez y se quitó las lágrimas de los ojos...Debía mostrarse serio, fuerte e inmutable, como siempre lo era en campo de batalla, como siempre se plantaba con arrogancia y orgullo ante aquellos en lo que no confiaba, en estos momentos ya no era ese imprudente muchacho de 15, que no pudo proteger a la mujer que amo, era Ikki de Fénix, futuro caballero de Leo, un hombre hecho y derecho de 23 años, uno que siempre llevaría a su primer amor por toda la vida en recuerdos, el único lugar donde puede existir hoy en día.

Se alejo del campo con paso calmo, sin aparente imputación, aunque en el fondo la separación le dolía, esa tumba era su consuelo, su eterno recuerdo a ella.

Tras un tiempo la figura de Ikki se dejó de ver por el campo, y ahora fue tiempo para que una hermosa chica rubia pudiera salir, su silueta era traslúcida, casi invisible, pero con el alumbramiento correcto del sol ella podía ser más visible.

La figura se arrodilló ante la comida y las postales, sonriendo con dulzura haca las imágenes que se presentaban en estás, Ikki tenía razón ella no sabía leer, ni escribir, pero gracias a como apunto cada una las reconocía, el aroma de la comida era apetitoso, aún si Ikki decía que era sencillo, y la muñeca, era la cosa más preciosa que había visto.

Sonrió a lo grande todo lo que trajo Ikki era increíble... Pero sobre todo, ella adoro más la presencia del indómito Fénix.

– Ikki, gracias por venir, no sabes cuánto extrañaba tu presencia, y tampoco sabrás nunca lo mucho que te amé– la joven desvía su mirada al cielo–, pero nuestro destino no fue estar juntos... Aún así desde lo alto siempre te amaré y esperaré a que llegues a mi lado... Mi amado Ikki.

Las palabras fueron tragadas por la inmensidad del silencio, sin poder ser escuchadas, aún si hubiera alguien ahí, solo otro fantasma podría haberlas oído, pero ella se encontraba sola en ese lugar, siempre sola en todo ese bello prado, donde dos jóvenes ingenuos buscarían el consuelo del otro.

Notes:

Buenos días tardes o noches, según lean este relato.

Espero sea de su agrado, pues deposite todo mi corazón en el.

Ahora, de seguro habrán notado algunas referencias a los combates o incluso a algunos caballeros, mismas referencias podrán ser explicadas aquí.

Primero que nada este es un AU, donde los caballeros dorados sobrevivieron al muro de los lamentos.

Segundo, Ikki menciona que hace años no visitaba el lugar, eso se debe a algunos combates contra dioses (véase, los combates fueron tan intensos que no se les permitía salir del Santuario por miedo a que esté fuera atacado y nadie pudiera proteger a Athena).

Tercero, Shun acompaño a Ikki –véase: arrastro– , porque este de la vergüenza de no haber podido visitar la tumba no quería ir y molestar el descanso de Esmeralda.

Eso sería todo, les deseo un feliz día del amor y la amistad.

Sayo~

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