Chapter Text
Historia Universalis 101
Parte 1
Bienvenidos a la Universidad de Ciencias e
Historia Universal (USUH)
Capítulo 1
Nuevos conocidos, viejos desafíos.
Lunes 4 de Agosto del año 201M 2025. El viento templado de las montañas de Montana recorría a voluntad toda la superficie de los valles y ciudades del estado y más allá. Esos hippies cabezas de aluminio acertaron en algo y verdaderamente el clima sufría cambios drásticos casi diariamente. Por fortuna para los habitantes de todo el medio oeste de extremo norte a sur, tenían formas de protegerse de las inclemencias del clima. Un cielo nublado y blanco daba su confianza de saber que no llovería por lo menos en este día. Lo cual sería un lindo detalle, de no ser porque no se podía traer ropa larga pues inmediatamente era casi arrancado del cuerpo y garras de sus dueños con solo la fuerza del viento. Parece que el aire no solo se conforma con erosionar fósiles expuestos de yacimientos abiertos y ahora va tras las distintas carnes de colores, grandes, largos y pequeños que intentan vivir su día a día. Por suerte para mi, eso está por cambiar. Por lo menos durante unos 5 años.
Las notificaciones de mi celular se hacían sentir a través de mi mochila, aún a pesar de mi equipaje ligero que puse encima por seguridad. Me daba la impresión que el motivo eran mis preocupados padres. La última semana me trataron más como una princesa que como a una hija. Supongo que el sentimiento de verme partir les ablandó el corazón. Yo también me sentiría así si estuviera en su lugar, no es nada fácil ver como algo que criaste con tanto esmero extiende sus alas y se va a vivir sus propias aventuras. Por desgracia, las únicas aventuras que me deparaban a mi serían las emocionantes horas que pasaré con el trasero pegado a una silla mientras intento aprender el condenado formato APA y la adrenalina de superar los parciales sin morir en el intento. Sip, la vida universitaria me hará sufrir todo lo que no e sufrido en la vida y más.
Al pasar junto a algunos negocios, me llega la inconfundible voz del reportero nacional. El dólar volvió a subir, Yay. Me emocionaría más de no ser por los casi inexistentes fondos que dispongo en mi tarjeta de débito. Quizá si debí de haber tomado ese trabajo de animadora de fiestas infantiles usando química, pero no sería yo quien le dijera a los niños de mantenerse alejados del cloro y los ácidos de limpieza.
Finalmente llego a mi primer destino, una parada de autobuses que había visto días mejores. Muchas pegatinas y grafitis para mi gusto. Aunque una me llama la atención. Un dibujo de un Anomalocaris sonriente y un letrero a un lado que dice “¡Los Anos son amigos, no comida! #GoHerbi.” Muy mala elección de palabras.
Ahora la eterna espera a que llegue el primer autobús interestatal para poder dormir un poco en las horas de viaje. Desde aquí hasta Heaven Valley son… Un momento, no debo pensar en matemáticas a menos que no tenga otra opción, tengo la sagrada tecnología. Espabílate, Andrea. Ya no estas en la preparatoria.
Procedí a sacar mi celular y simplemente mis dedos hicieron el resto.
-Más de 100 kilómetros…
Las ventajas de estar sola en esta calle es que puedo hablar y murmurar sola sin que me vean como una loca. Jamás entenderé porque nuestros padres fundadores y exploradores construían ciudades tan lejos entre sí. "Hola, somos Stegwis y Clark. Ustedes campesinos y cazadores de Dakota tienen que vivir muy lejos de nosotros. Nada personal, pero en verdad que nos gusta caminar por días para llegar a nuestros destinos".
Por unos minutos no dejo de permitir que los videos de Paleobook me pudran la mente. Disociar es divertido, quien lo diría. Pero todo lo bueno llega a su fin, el bus llegó. Mis 6 horas de sueño son bienvenidas.
Bueno, al menos las vistas son la mejor parte del viaje hasta ahora. Espero que ninguna cámara del gobierno o algún vehículo familiar haya grabado las veces que vomité por la ventana. Ya sabes lo que dicen, el internet nunca olvida y jamás permitiría que me llamaran algo como “La aterradora Skinny Dilophosaurio de las carreteras”.
Nada como un poco de gel de manos con aroma a coco para calmar las náuseas.
Apenas y el sol se está ocultando, espero llegar a tiempo y no quedarme fuera del campus. Mi segundo peor miedo sería no tener donde dormir de noche en un lugar desconocido. El primero sería que los demócratas ganen 2 elecciones seguidas. No mientras yo esté viva, desgraciados.
El olor del gel parece llamar la atención de algunos a mi alrededor. Mis queridos amigos de colores varios parecían sentir cierto interés en el coco, sobre todo el Triceratops a mis espaldas. Podría jurar que sus pulmones son tan fuertes al respirar que mi cabello se mueve solo con su respiración.
-Mami, esa chica Skinnie huele rico. ¿Puedes pedirle un poco de eso?
Una chillona voz de la fila de asientos paralela a la mía rompe el silencio y una avergonzada Galimimus parece cerrarle el hocico a su cría.
-No, y no le digas así. ¡¿De dónde aprendiste esa palabra?!
Es gracioso cuando una discusión me involucra indirectamente, ya veo porque algunos lo hacen en internet con solo dar su opinión. Pero no me esperaba que un hombre de negocios, humano gracias a Jesus Raptor, interviniera también.
- ¿Qué clase de educación le dan ustedes, fósiles, a sus crías?
La madre parece no voltear a ver al hombre, pero si le dedica unas palabras.
-Métase en sus propios asuntos, señor pálido.
El hombre de negocios contraataca astutamente y debe ahogar una pequeña risa.
- ¿Por qué no mejor le enseña a su hijo algo más productivo como esquivar meteoritos?
La pequeña discusión madre y desconocido escaló a extremos insospecchados. Insultos pasivos, alegorías, comparaciones y uno que otro “tu mamá” son lanzados sin tregua hasta que me pareció que esto escalaría a los golpes. Menos mal nuestro chofer intervino, un fortachón neandertal con pulmones tan grandes como globos de feria. Y entonces, mis oídos se taparon parcialmente.
-…¡Tees dos! ¡…lmense oy…! …e hagan ir a…!
El Neandertal se escuchaba tranquilo y calmado, de no ser así directamente no habría podido escuchar ni la más mínima letra de su advertencia y mis tímpanos sangrarían durante el resto de mi estancia en esta lata con ruedas y motor. Me pregunto si habrá algún Neandertal en la universidad, espero que no entre los docentes.
2 horas más tarde, estoy destruida y con el estómago movido. Mi confiable gel de coco se acabó tras 40 minutos después de que el chofer nos demuestre algo de gratitud por nuestros sentidos auditivos. Esto da asco. Yo soy asco.
Veo como la señora Galimimus toma un camino distinto al hombre de negocios y ambos se pierden en la lejanía de una calle medianamente transitada e iluminada por luces blancas y brillantes. Es un lindo lugar, muy distinto a casa. Veo muchas panaderías y cafeterías. Uno que otro hotel de esos con plantas hasta en los balcones y no podía ser una ciudad estadounidense sin su restaurante de comida mexicana. Jesus Raptor bendiga a los mexicanos.
Heaven Valley, mi hogar por los próximos años.
Ya llegué a mi segundo destino y ahora solo falta el último y más importante. El campus de la universidad, del cual solamente sé que es una extensa parcela de terreno y muy probablemente esté separado y apartado de todos estos lujos y comodidades citadinas. Aquí empieza el último desafío que me separa de pasar la noche en una mullida y cómoda cama.
-¿La universidad de nombre largo? Si, la conozco. Recuerdo mis años dorados en ese lugar. Entonces los neandertales no tenían tantos derechos como ahora y la educación estaba reservada para humanos y sauropodos. Podías comprar un sándwich de pavo y una bebida de soda con 5 dólares en el comedor comunal y aún tener suficiente para sacar a tu chica a pasear y ver una película al aire libre. Eran buenos tiempos, muy buenos tiempos…
Un dragón barbudo en un pequeño restaurante de hamburguesas no fue la mejor opción para obtener guía. Sabrá él de qué fecha me estará hablando. Su prominente aleta de la espalda se movía con cada ligero movimiento y tenía una especie de cubierta de lana. Temas de regulación corporal de temperatura y cosas de dinos.
-En ese entonces Barbie Gillford era la dama más refinada de la ciudad y Billy Blacke no tenía esas cicatrices en la cara. ¡Y tampoco tenía esa barriga! ¡Ahahaha!
Su estruendosa y gutural risa parece que llamó la atención de algunos a nuestro alrededor del puesto de hamburguesas en el que estábamos. Algunas sillas se alejaron incómodas.
-Señor, le agradezco mucho sus anécdotas. Pero realmente me ayudaría mucho si pudiera decirme qué autobús debo tomar para llegar a la Universidad de Ciencias e Hist…
El Dimetrodon anciano tosió un poco y se limpió una lagrima de alegría con su garra. Creo que no se percató de haberme interrumpido.
- ¿Eh…? Oh, sí. Verás, jovencita. Antes podías llegar rápido si tomabas el Carboniexpres. Habrá costado unos cuantos centavos en ese entonces y eran los asientos más cómodos de este lado del país.
Temiendo que el anciano volviera a sus historias, intenté levantar la mano. Pero parece que leyó mis intenciones y prosiguió sin más demora tras suspirar.
-Hoy en día ya no se ven muchos autobuses que puedan llevarte directamente. O llegas a pie o pides un taxi. Pero te contaré un pequeño secreto con respecto a este pueblo y esa universidad, jovencita…El fundador de esta ciudad fue Herbert T. Shell, un banquero avaro, oportunista y sin escrúpulos quien abandonó a su esposa tomó el mando de la Compañía Ark de carromatos desde Nueva York y desvió su rumbo hasta estas planicies y montañas de su ruta original al otro lado en las costas del Pacifico. En su camino, encontró a un joven Leviatán que había emprendido una excursión en solitario para estudiar a las tribus nativas de lo que hoy en día es Nebraska tan solo unos meses antes que Shell partiera desde su hogar. Su nombre era Graham Enning, un joven enérgico, astuto y sobre todo curioso…-
Tuve que toser para encaminar la conversación. El anciano pareció darse cuenta de que si seguía así, pasarían horas mientras me contaba la historia más aburrida del mundo. Sin ofender, pero yo odio la historia. Apenas pude obligarme a comprender las matemáticas, pero la historia es mi talón de Aquiles.
-Shell y Enning decidieron viajar juntos a establecerse aquí mismo. Con la ayuda de los nativos, gracias a la interpretación de Enning en sus idiomas tribales, erigieron hogares y el asentamiento se volvió un pueblo en poco tiempo. Pero lamentablemente Shell tenía otros planes con respecto a cómo dirigir el pueblo y tratar con los nativos. Entonces…
Esto durará horas…
-¡Oiga! Lamento sonar grosera, pero esto realmente es urgente y usted no me ayuda mucho.
No me arrepiento de eso, la verdad. Aunque se que me tragaré esas palabras cuando esté más calmada bajo las sábanas.
El anciano pareció recibir un golpe que le abrió los ojos. No se veía herido o dañado, parecía sorprendido. Luego sonrió.
-Ya veo porque escogiste esta escuela para estudiar, vas directo al grano, muchacha… De todas formas, escucharás la historia eventualmente. Pero…
Se detuvo, como si dudara en contarme algo a último minuto. Su sonrisa vaciló antes de abrir la boca otra vez.
-Cuando tengas dudas sobre lo que escuches en ese lugar, ven a verme otra vez. Te aclararé algunas cosas que preguntes.
Puso su garra escamosa y gruesa en la mesa donde estaba y se levantó, irguiéndose fácilmente unos 40 centímetros sobre mí. Sentado se veía más frágil y ancestral, ahora se veía imponente. Lo primero que pensé fue “Va a doler”, pero no pude estar más equivocada.
-Sigue esta calle hasta donde terminen los negocios. No voltees ni a la izquierda o derecha y trata de mantener el ritmo. Allí verás a un neandertal descansando sobre unas cajas de madera. Su nombre es Huck, dile que vas de mi parte y te llevará gustoso hasta el Campus. Mi nombre es Cornelio Carlson. Oh, y procura evitar cualquier calle con algún agujero del tamaño de tu pulgar en la pared. Créeme, no quieres estar en esos lugares a estas horas…
Sus palabras sonaban con un tono más gentil. ¿En verdad no se sintió ofendido?
-Bueno, eh…Gracias, señor Carlson…
Antes de irme, puso su garra del dedo índice en mi hombro.
-Gracias a ti, jovenzuela. Hoy en día muchos no se dan el tiempo para hablar con vejestorios como yo. Perdón por retrasarte con las historias de este viejo, fue agradable hablar con alguien en esta noche. Pero mi oferta sigue vigente, algo me dice que nos volveremos a ver.
Efectivamente, eso si me dolió de formas que superan el dolor físico. La amabilidad supera toda clase de ataque.
Tras despedirme y seguir sus indicaciones, mis piernas pasaron de caminar a trotar tras unos minutos. A la izquierda y a mi derecha se veían calles no tan concurridas, pero para nada sospechosas. El señor Carlson quizás solo estaba preocupado de que me pueda distraer o perderme, hasta el momento nadie se me acercó a pedir limosnas o alguna donación de carácter obligatorio de mis pertenencias. Este lugar no es tan peligroso como pensaba.
A lo lejos, como a 5 metros de mí, se encontraba un montículo de ropa y una especie de cochera oscura. Me habría preocupado por no encontrar a ese tal Huck de no ser por el penetrante hedor a granja que este lugar desprendía. Pero entonces vi a mi alrededor.
Efectivamente, los negocios se fueron, había casas rústicas y más normales de ver en las áreas más rurales. Creo que llegué a los límites de la ciudad, vaya suerte la mía.
-Maldita sea, eso me pasa por confiar en un esquiva meteoritos más viejo que el petróleo…
Al encontrarme en un continuo silencio, decidí expresarme un poco más con algo de libertad. Simplemente no podía quedarme callada en un momento asi, necesitaba liberar algo de presión.
-He…De hecho, ese tipo era tan viejo que cuando los indígenas se iban de cacería, él les gritaba que se alejen de su jardín…Ppfff ¡Hahahaha!
Creo que a este punto rio por no llorar. Estoy nerviosa, perdida y lo único que puedo hacer ahora es…
- ¡HAHAHAHAHAHAHA!
Creo que necesito ropa limpia en estos momentos y tapones para oídos. Eso se escuchó demencialmente cerca.
La risa parecía venir de enfrente de mí, o de al lado. Una risa rasposa que solo podría venir de unos pulmones inundados de nicotina.
- ¡Vaya que sí, chica! Tan viejo que los indígenas…
La voz ronca ahogo otro ataque de risa.
-Los chicos de hoy en día sí que saben cómo divertirse.
De pronto, lo que creía una pila de ropa comenzó a moverse. Si mis pantalones no estaban arruinados, muy probablemente ya lo estaban ahora. Trágame tierra, creo que desperté a un vagabundo.
-No me había reído asi en décadas, gracias niña…
Su voz ahora era más calmada y lo primero que vi al devolverle la mirada fue una cabeza peluda como la melena de un león.
-Si, debes de estar hablando de ese fósil viviente de Carlson. Es tan viejo que en su juventud se dedicó a criar Celacantos.
Otra risa que alertaba de su presencia a fácilmente 50 metros a la redonda. Si esto seguía asi, necesitaría un chequeo auditivo para antes de fin de mes.
Al levantarse, parecía una suerte de armadillo encorvado, pero no. Todo eso era pelo. Su piel, gracias a la escasa luz de los faroles, era cobriza y bronceada. Características claras de un descendiente de nativos americanos.
-Si conoces al viejo Carlson y llegaste hasta aquí sin interrupciones, entonces debes de necesitar transporte. ¿O me equivoco?
Quise responder, pero él me interrumpió mientras tomaba unas cuantas tiras de ropa elástica y las usaba para atarse el cabello. Ahora sí, se veía más confiable. O por lo menos, presentable. Como el jefe de una tribu o un casino.
-Huck Buckmin, para servirle. ¿Dígame, a donde necesita ir?
¿Que acaba de pasar? Me siento mareada, asustada, con vértigo y aliviada al mismo tiempo.
-Yo…Necesito llegar al campus de la Universidad de Cie…
Otra interrupción. Creo que me lo merezco después de explotar un poco con el anciano hace unos minutos.
- ¿La Universidad de nombre largo? Veo que alguien aspira a un futuro brillante. Te llevaré gustoso. Solo deja que despierte a nuestro transporte.
¿Escuché bien?
Una serie de golpeteos en la madera por parte del neandertal provocaron algunos resoplidos desde el interior del cobertizo. Un halo de neblina o aliento salió disparado de allí y lentamente escuché un bufido cansado y unos pasos pesados acercándose.
Primero vi una protuberancia similar a una sandía partida a la mitad. Luego un hocico con hilos de baba cayendo al suelo. Unos ojos redondos y con pelaje semi rojizo se acercaron a la luz y dio un bramido que me provocó un susto de improvisto.
-Despierta, guapo. Tenemos trabajo.
El mastodonte se desperezó y bostezó largamente. Le faltaban algunos dientes y tenía la lengua partida. Por un momento me recordó a un prisionero de guerra.
-Ese es un…
Bien, esto empieza a ser incómodo.
-Elasmotherium. Se llama Big Rodney y es un chico baboso.
Las grandes manos de Huck tomaron la cara del animal y comenzó a acariciarlo mientras hablaba con una voz chistosa. Rodney solo se dedicó a bufar mientras lamía las manos de su cuidador con lo que le quedaba de lengua.
-Es Big Rodney. No le gusta si no lo llaman con el nombre Big.
¿Estuve murmurando otra vez? Debo de ser más consiente con las cosas que hago por costumbre.
-Él ya sabe qué hacer. Solo deja que lo enganche a mi carroza y estaremos en el Campus en menos de lo que puedes decir el nombre original de la Universidad.
¿Qué tienen en contra del nombre de la universidad? En su sitio web es conocida como Universidad de Ciencia e Historia Universal. No es tan largo.
No le tomó más de 2 minutos en cargar con ambos brazos una estructura con ruedas de madera. Se veía…elegante en el buen sentido. Era el doble del tamaño de Huck y Big Rodney ya estaba caminando pesadamente hasta su posición.
El manso animal se dejó colocar algunos arneses en el cuerpo y cuello. Mi única preocupación ahora es que si este gordo animal tendrá la energía suficiente como para llegar rápido a mi destino.
Creo que nunca antes había estado equivocada tantas veces en un mismo día. Este animal tiene fuerza, demasiada a mi parecer.
Big Rodney nos llevaba como si de un corcel libre e indomable se tratase. Sus gruñidos no eran de esfuerzo, eran de gusto. Le encantaba hacer eso. Tal vez Huck lo entrenó o piensa que estamos jugando.
-Así es, muchacha. Big Rodney ni siquiera está usando todo su poder. Si quisiera fácilmente podría rebasar a una motocicleta moderna. ¡Disfruta la brisa, siéntete viva!
La risa de Huck daba la sensación de que solía alzarse en alta mar durante una época remota de su vida. Estaba sujetando las riendas con una mano y con la otra acariciaba el cielo con su cabello largo ondulando en las olas del viento. Mi fiel capucha mantenía mi cabello muy bien asegurado.
- ¿Entonces, como conoció al señor Carlson…?
Huck parecía no inmutarse en lo absoluto. Me levanté con cuidado, casi parándome a su lado para poder hablarle.
- ¡Señor Huck! ¡¿Como conoció al Señor Carlson?!
El neandertal volteó a mirarme y sonrió antes de tomar un fragmento de la carroza y acercármelo. No entendí muy bien que quería que hiciera hasta que un poco de turbulencia me obligó a aferrarme a la abrazadera de la estructura.
-Verás, niña. Carlson y yo tenemos historia. El viejo estudió en la Universidad de nombre largo y yo fui de los pocos neandertales que consiguieron trabajo. Y todo gracias a las normas que el Fundador Enning estableció antes de su muerte. Jesús Raptor bendiga a ese sujeto, era un visionario adelantado a su época.
La sonrisa en su rostro no era provocada por la adrenalina de surfear las calles y tomar curvas y caminos de tierra con su amigo cuadrúpedo. Era esa clase de sonrisa de agradecimiento tras cumplir con un buen trabajo.
-Me dedicaba al transporte de la escuela hasta antes de que los automóviles se modernizaran y me dejaran sin empleo. Pero no me quejo, la Uni aún me sigue otorgando mis honorarios incluso tras algunas décadas y mi seguro social no me a quitado ni un solo centavo.
Mientras hablaba, Big Rodney aceleraba en un tramo estrecho entre algunos campos e hizo repiquetear la madera de un puente robusto de aspecto pionero.
-¿Y usted lo conoció allí, en los transportes?
Huck parecía ya saber que responder a estas alturas. El viento no me deja escucharme ni a mi misma con claridad a estas alturas.
-Efectivamente. Y déjame decirte que se veía exactamente igual a como lo viste ahora. El viejo no a cambiado ni un solo día. Fue de los pocos adultos mayores en hacer el intento de graduarse y fue el único de su generación que lo logró.
Antes de poder preguntarle algo más, Big Rodney dio una curva cerrada y el carruaje casi se vuelca de un lado de no ser por un pisotón por parte de Huck. El cual esperó a que terminara de gritar de terror antes de poder hablar.
-Llegamos, chica. Estamos a las puertas del viejo centro de transportes privados de la escuela. Sigue esa pequeña calle y terminarás en las imponentes puestas de tu nuevo hogar. Lamento no poder seguir hablando, pero creo que tuviste suficiente charla con el viejo y yo solo te aburriría. Apuesto a que, si dejaste que el viejo hable por 5 minutos, ya conocerás casi todos los misterios que esta ciudad tiene para ofrecer. Buena suerte y espero volver a tener la oportunidad de llevarte a algún otro lado. Solo tomas ese Walky-Talky de la vieja caja de fusiles y pregunta por mí. Yo tengo el otro y solo oirás mi voz al otro lado de la línea. Quizá en otra ocasión te cuente la historia de Big Rodney, claro, si es que Carlson no se me adelantó antes.
Su gigantesca mano sacudió ambas de mis manos a modo de despedida. Su tacto era áspero como una piedra, pero a estas alturas creo que podría soportar eso y mucho más.
-Gracias, señor Huck. Y, dígale a Carlson de mi parte que lamento haberlo presionado tanto. La verdad, no soy gran fan de las historias. Ni de la historia en general…
Eso no me habría dejado dormir por un tiempo y era mejor sacármelo del pecho ahora antes de perder la oportunidad.
- ¿No te gusta la historia…?
Huck me vio de arriba a abajo como si me hubiera visto por primera vez hurgando en su basura. Abrió la boca, sin saber exactamente qué decir y la cerró mientras daba una leve sonrisa con los ojos a un lado.
-Eso es…interesante. Teniendo en cuenta de en donde es que empezarás a estudiar a partir de hoy. Bueno, creo que tendrás que enterarte personalmente de eso. No seré quien te lo diga…
Ahora sonaba algo calmado, demasiado. Como si se negara a decirme algo importante…Claro, soy una estúpida, me acaba de decir que no será él quien me diga… ¿Qué? ¿Qué es tan interesante, según él, que no me lo quiere decir personalmente?
-No te entretendré más. Será un placer contarle al viejo tus disculpas, aunque conociéndolo, lo haría más feliz si te das una vuelta por la ciudad y se lo dices tú misma. De paso le darás unos minutos para escucharlo, valdrá la pena. De todas formas, él siempre se encuentra en ese puesto de hamburguesas durante la noche. Son sus favoritas.
Y con eso, Huck arreó a Big Rodney y este se levantó en dos patas como un caballo y emprendió la carrera de regreso a su hogar. Al menos tengo 2 nuevos amigos en este nuevo lugar. Vaya, no me di cuenta que estaba sonriendo justo ahora.
Con las piernas un tanto acalambradas me arrastré hasta la fachada principal, aun repasando mi conversación con Huck en mi mente. Incluso desde antes de voltear la esquina podía ver un edificio grande y alto de 5 pisos al mismo estilo colonial que el área principal de la ciudad. Una hermosa obra de arte para cualquier arquitecto.
Justo al acercarme a un área más iluminada, un autobús se detenía y un grupo de estudiantes con uniformes y maletas sofisticadas bajaban y entraban en los terrenos y jardines para acercarse al pabellón principal. Ningún saurio, ningún neandertal, solo humanos altaneros. Juraría que una chica ahogó una risa al verme. Al acariciar mi cabello, descubrí que su reacción era entendible. Sentía que mi cabello había sido convertido en un nido de aves rapaces dentro de mi capucha e incluso sin necesidad de ver mi ropa, ya sabía que estaba hecha un asco.
Aguantándome la vergüenza, apreté el paso para poder terminar esta pequeña odisea de una vez por todas. Cielos, ya puedo sentir mis sábanas mullidas esperando por mí. El agua tibia del baño se oye interesante a estas alturas y quizá si aún tengo tiempo podría explorar el lugar y ver si realmente esa cafetería de la cual el señor Carlson mencionó aún existe. Demonios, aunque me hubiera tardado creo que si debí darle a ese viejo más de mi tiempo. Aún me siento mal por cortarlo a la mitad de su historia. Pero…Estaba a punto de decirme como llegar aquí, pero empezó a contarme como se fundó el pueblo. Y luego me dijo que Huck podría llevarme. ¿Todo eso tiene relación entre sí? ¿Acaso los fundadores y Huck están emparentados? Dudo mucho que eso sea posible, aunque Huck mencionó que trabajó en la Universidad. Tal vez…
De pronto, un dolor agudo apareció en mi abdomen. Parece que sin querer llegué al mostrador y mi estómago conoció la esquina más prominente de la habitación. Hasta el Parasaurio verde que servía como administrador puso una mano en su hocico para evitar, sin mucho esfuerzo, que lo viera reírse de mí. A este punto, no me importa. No me importa nada, que se rían todos. Estoy a unos minutos de cumplir con mi plan y el resto ya no tendrá importancia. Y entonces…
-Quítate de mi camino, estorbo.
Una cola gruesa y larga se estampó en mi mochila y me derribó a un lado. Lo único comparable a ese dolor fue como aquella vez que por error me golpearon en la espalda con una pala en una exposición sobre ingeniería cuando era más joven. Si, esto es 10 veces peor que una pala y el dolor viajó por mi mochila a mis vertebras y desde allí hasta ser recibido por mi ya adolorido estómago. Menos mal vomité todo mi desayuno en la carretera del autobús o ahora mismo volvería a imitar una fuente.
-Escucha, pequeño herbívoro. Estos son mis documentos. Ahórrate el parloteo y entrégame tanto mi credencial estudiantil o lo que sea. No tengo tiempo ahora así que apresúrate.
La cola se paseó por mi espalda antes de pasar frente a mí y moverse de lado a lado tras una chica alta y de ropa elegante, casi de gala. Una larga cresta con curvas pronunciadas iniciaba desde su nuca hasta su espalda baja. No me quiero imaginar cómo se puso esa blusa con, literalmente, la espalda dividida en 2. Sus ojos verdes se fijaron en mi sin mover el rostro en lo más mínimo.
-Oh, cariño. Considérate afortunada, no suelo tocar a los de tu clase a menos que me colmen la paciencia. Solo ignórame y estarás bien, no me hace falta saber de ti.
Sus dientes afilados y blancos, su rostro con delineados colores rojos como un antifaz y su hocico largo como medio baguette. Estoy ante una Spinosaurio con mala actitud, que suerte la mía.
-Entonces, Señorita Kleo Lykoudea…Esta es su credencial y su llave y…
Un golpe en la mesa por parte de la misma cola que me golpeó silenció rápidamente al secretario administrativo, el cual soltó su lapicero con forma de hoja al suelo. Conveniente cayó sobre la maraña de cabello que tenía en mi cabeza.
-Es Lykoudis, herbívoro inculto. Me parece una falta de respeto para mi casta que alguien de tu calaña malinterprete mi apellido. Generaciones de Spinosaurios cargan con este distintivo con orgullo, incluso desde el apogeo de la Ciudad de Athenas. Así que espero más respeto por tu parte hacia mi persona. Soy casi parte de la realeza tanto para ti como para cualquier Skinny aquí presente…
Eso último lo dijo volviendo a verme, aún en el suelo. Creo que mis piernas se niegan a levantarme mientras ella está frente a mí. Me siento en peligro.
-S-Señorita Lykoudis. Sus credenciales y su llave. Edificio Mesozoico, sección Cretácico, Área F.
El pobre desgraciado se veía tan asustado como yo. Su valor es admirable como para mantener la compostura ahora mismo.
-Así me gusta, herbívoro.
Su garra derecha se levantó e hizo sonar sus garras una contra la otra. Casi como si de invocaciones se tratasen, un par de damiselas casi de la mitad de su tamaño entraron con un par de maletas. Sus delgadas colas se movían como serpientes al trotar para alcanzar a su ama. -Ellas sólo dejarán mi equipaje y luego se largarán, así que haz lo que sea para que nadie las interrumpa mientras estén aquí a menos que quieras volver a encontrarte conmigo.
Y de la misma forma que apareció, cruzó el umbral del pabellón y entró al área del campus abierto. Sus damiselas pequeñas parecían correr una maratón tras de ella. Solo los rápidos toques al teléfono por parte del Parasaurio me sacaron de mi anonadado estado.
- ¿Sí? ¿Seguridad? Por el amor a Jesus Raptor, no detengan ni interrumpan a un par de Troodones con equipaje. Hágame el bendito favor, no las interrumpan, no les hablen, no las interroguen. Solo déjenlas… ¡No! ¡No quiero coquetearles, esto es serio! Solo hagan lo que les pido, por favor…
El pavor de su voz es contagioso, tanto que siento como la poca luz que captan mis ojos empieza a oscurecerse. Esperen, ¿Me estoy desmayando? El golpe fue fuerte, pero no tanto como para dejarme fuera por un tiempo. ¿Así es cómo terminará todo para mí? ¿Me desmayaré y terminaré en la enfermería en vez de mi suave cama? ¿Tantas horas de sacrificio, para terminar así?
Una silueta oscura aparece sobre mi como un ave carroñera dando vueltas sobre su moribunda presa.
- ¡Hey! Despierta, chica. Estas atrasando la fila…
Con mis últimas fuerzas, volteo mi rostro a la voz que me habla. ¿Eres tú, Jesús Raptor? ¿Viniste a salvar mi alma de mi destino fatal?
-…Ni idea, pero no se mueve. Solo balbucea y ya…
La voz se aleja un poco y entonces la luz del candelabro me enceguece los ojos. La cabeza de ese sujeto me había tapado la luz por un rato. Cielos, esto es tan vergonzoso hasta para mi… Al menos aún está en pie mi plan de terminar en mi cama esta noche, eso me conforta mucho.
Después de esa pequeña escenita en el módulo de atención, tuve que irme al final de la fila. Pero ya no siento tanta presión, solo tengo que esperar, llegará mi turno, daré mis documentos e iré a donde me digan que vaya. Quitando la vergüenza, el golpe de la Spinosaurio, el paseo con Huck y Big Rodney, el Señor Carlson y vomitar en el autobús de camino a esta ciudad, diría que mi plan va de acuerdo a lo establecido. Ya nada puede detenerme aho…
-Eh…disculpe. ¿Este es el…eh…? ¿Dónde nos, eh…nos dan las credenciales para entrar?
Una voz baja y dudosa se escuchó a mis espaldas, como si me hablara con miedo de que yo pueda hacerle algo. Debe ser un nuevo estudiante como yo, y esto es algo que si puedo responder. Me doy la vuelta para responder apropiadamente a quien me habla.
-Si, está es la fila paraaaaaa…
Pude imaginarme algún saurio delgado o un joven de lentes y peinado ridículo, pero no. Era un neandertal del tamaño de la puerta con el cabello corto y bien peinado. Camisa blanca, planchada, pulcra y creo que se echó algún perfume. Parecía como si estuviera a punto de tener una entrevista de trabajo.
-Bien, gracias señorita. Yo solo…estaré aquí.
Nuevamente sonaba temeroso. ¿Pero de qué? Fácilmente podría lanzar por los aires a alguien que se meta con él. Incluso sin siquiera intentarlo podría darle una pelea pareja a Big Rodney. Creí que todos los neandertales podían hacer cualquier cosa sin temor, pero este parece que está a punto de rendirse en lo que sea que intente. Siempre y cuando no me hable, no tendré de que preocuparme. Lo último que quiero es una conversación incómoda con alguien que claramente no quiere hablar por ahora.
Los humanos, saurios y neandertales que estaban por delante de mí lentamente fueron distribuidos a distintas zonas con sus respectivas credenciales y llaves. Si, ya puedo saborear la victoria. Solo un tipo de carnívoro raro que está delante de mí y ya. Precisamente es el que me ocultó la luz cuando estaba en el suelo, espero que no se dé cuenta de mi presencia detrás de él.
-Nombres y documentos, por favor.
-Leonardo Summerbell, pero mis amigos me dicen Leo. Y aquí están mis papeles en regla. Inscripción, recibo de pago, dirección, tarjeta de crédito, multa de tránsito, acta de nacimien… ¡Oh! Espere, esas tres últimas las necesito.
El saurio recoge sus errores y los devuelve a un folder etiquetado con la palabra “IMPORTANTE” en grande mientras sonríe con esos dientes amenazantemente agradables. Se ve como un buen tipo. Aunque debo admitirlo, cuando lo vi estando en el suelo, creí que solo veía su silueta negra frente a mí. Ahora me doy cuenta que no era negro por la falta de luz, en realidad es color negro. Es la primera vez que veo a un dinosaurio negro. Su mandíbula inferior tenía tonos más claros y daba la impresión de llevar pintura facial para aparentar una calavera a medio hacer. Su cola también tenía rayas más claras, un buen contraste en su genética.
-Señor Summerbell… -El Parasaurio revisó los documentos uno por uno y luego los devolvió con cuidado. -Edificio Mesozoico, sección Cretácico, Área M. Aquí está su llave y su credencial. No las pierda, cada una tiene un costo de 350 dólares para reponerlas.
Vi de forma cómica como la mandíbula del saurio cayó en una expresión de sorpresa impactante. Su propia mano, como si tuviera mente propia, se la volvió a cerrar.
-Entendido y anotado, amigo.
Aún sorprendido, el dino negro agarró su credencial y su llave como si su vida dependiera de ellos y se dirigió por una puerta a su derecha. Antes de que pudiera dar el primer paso y entregar mi portafolio lleno de cosas importantes, el Parasaurio le gritó al lagarto.
- ¡Chico, por allí se va al Edificio Precámbrico! ¡El Mesozoico es por aquí!
Señalando una puerta distinta a sus espaldas, el Parasaurio mira con los ojos entrecerrados al tal Summerbell.
El lagarto negro se puso una mano en la nuca y son una sonrisa nerviosa rectificó su camino.
-Despistado…
Murmuró el Parasaurio de administración mientras suspiraba. El sentimiento es mutuo.
-Nombre y documentos, señorita balbuceos…
Espero que ese no sea mi sobrenombre oficial.
-Andrea, Andrea Renroh.
Mi portafolios cayó pesadamente sobre el módulo de atención. Mi espalda se sintió mejor al ya no cargar con ese peso en mi mochila. Solo espero que mi ropa no se haya arrugado.
-Renroh…Renroh…Renroh…
Los dedos del dinosaurio tamborileaban sobre la mesa, pasando hoja tras hoja de una tanda de papeles algo desordenados. Casi por costumbre levanté la mano para poner algo de orden en este escritorio, pero me quedé a medio camino cuando el saurio habló.
-Señorita Renroh, lamento informarle que aquí no tengo ninguna constancia de su inscripción previa o ninguna prueba que la certifique de haberse siquiera registrado a través de nuestro portal digital.
¿Que?
No puede ser.
Todo iba a ser perfecto.
¿Qué sucedió? ¿Qué me faltó? ¿Que hice mal?
Cálmate, chica. Recuerda…Pagaste y diste el examen virtual exactamente el 15 de Abril, terminaste de inscribirte 2 días después de eso. Debería de estar todo en orden. Tiene que estar todo en orden.
-Usted… ¿Está seguro de que no hay nada allí que diga lo contrario? Aquí tengo la constancia donde figura mi pago por el examen de admisión. No sé porque sucede esto. Y-Y creo que tengo fotos de la calificación del examen. Puedo llamar a alguien que le pueda asegurar que…
Jamás antes había tenido que sonreír tan nerviosamente para mantenerme en control, aunque claramente daba la impresión de todo lo contrario. Hasta pude sentir algo de saliva salpicando fuera de mis labios por la velocidad con la que hablaba. Creo que voy a sufrir un ataque.
La garra del Parasaurio se levantó para detenerme. Sus ojos comprensivos se encontraron con los míos.
-Wow, tranquila. Solo dije que no tengo esa información aquí. Déjeme buscar en otras tandas de archivos. No es el fin del mundo, cálmese.
Contrario a su expresión serena y tranquilizadora, su voz era un tanto firme. Creo que simplemente no estaba dispuesto a lidiar con mis problemas, aunque a su parecer parezca un berrinche.
-B-Bien, sí. ¿Podría hacer eso, por favor?
El Parasaurio se giró en su silla sin despegar una mirada penosa de mí. Al levantarse, lentamente se retiró a un punto ciego donde se escuchó el abrir y cerrar de una puerta. Ahora solo quiero que me trague la tierra. Una decepción más, incluso si es una falsa alarma y creo que me voy a poner a llorar. ¿Por qué hoy, de entre todos los días, decidió estar en mi contra? Solo quiero que todo salga según lo planeado y sentirme realizada y demostrar que puedo valerme por mí misma y que soy responsable y…
-D-Disculpe, ¿Señorita?
La voz insegura a mis espaldas me detiene en un segundo. No digo nada, solo volteo.
Una gruesa mano se extiende ante mi y, al ver que no haría nada hasta que yo extienda mis manos para tomar algo, deja caer una pequeña bolsa de tela con círculos gruesos en su interior y la sujeta con sus dedos como si se tratase de la porcelana más fina en manos toscas y rudas.
- ¿Eh?
¿Eh?
¿Huele a galletas?
-Me parece que estás muy ansiosa. No sé qué clase de cosas te pasaron hoy para estar asi ahora…
Noté como movió sus ojos por todo el desastre que era mi persona antes de continuar.
-…pero espero que esto ayude.
Antes diría que, si este neandertal me hubiera querido hablar, habría sido incómodo por ambas partes y que quizás le tome 10 minutos en pensar que decir y otros 10 en lograr decirlo sin trabarse o ponerse nervioso. Pero ahora parece como si su tensión se hubiera liberado y estuviera en un ambiente más familiar para él.
-Galletas de Lavanda y Manzanilla con avellanas. Ayudan contra el estrés y son relajantes. Creo que las necesitas más que yo en estos momentos.
¿Eso fue una sonrisa de su parte? Santo Jesus Raptor, un neandertal introvertido siente pena por mí. ¿En serio puedo caer más bajo que esto?
No, no es momento de quejarte. Odio decirlo, pero tendré que hacer un cambio de planes. Acepta las galletas, agradece, conversa si es necesario, pero mantén la miserable calma y sigue enfocada en no rendirte. Ahora, solo hazlo.
Mis manos se cerraron en la bolsita de tela y las acerqué a mí.
-Gracias por tu generosidad…
La lentitud casi mecánica de mis palabras dio la impresión de haber dejado tiempo para que él me dijera su nombre.
-Llámame…Fred. Solo Fred.
-Andrea…
Felicidades, creo que acabas de hacer un amigo.
Por suerte para mi, el valor de Fred se desvaneció tan rápido como apareció tras decirle mi nombre. En serio, ahora mismo lo último que quiero es hablar. Solo quiero mi credencial de estudiante, mi llave y el lugar a donde tengo que ir. Al menos estoy abierta a volvérmelo a encontrar en un futuro. Quizá le compre una hamburguesa o algo de carne para devolverle el favor, podría llegar a ser agradable. Pero no ahora, porque estoy segura de que esto se pondrá muy incómodo si forzamos una conversación.
-Señorita Renroh, espero que no haya sufrido un infarto mientras no estuve.
Ja ja, que gracioso viniendo de alguien que casi se orina en los pantalones por hablarle a una chica con mala actitud antes.
-Efectivamente, usted se registró con éxito. Tenemos constancia de eso. La verdad, solo con el recibo de pago virtual por su examen de admisión habría bastado. Si, precisamente ese que tiene en la mano.
Hijo de… Podía sentir una vena pulsando en mi sien y un repentino arranque de cólera.
-Tenga, su credencial, llave de su habitación. Allí tiene el número para que no se pierda. Edificio Cenozoico, sección Pleistoceno, Área F. Si pierde su llave o credencial, deberá pagar 40 dólares cada una para reponerlas…
-Espere un momento. Creí que eran 350 dólares, según lo escuché decirle al otro chico despistado…
La sonrisa del Parasaurio apareció como un gesto divertido y astuto.
-Si, mentí. Con tan solo verlo supe que ese chico no es muy atento. Espero que el costo falso sea un incentivo para que no extravíe sus cosas…más de una vez…
Chico listo…
¿Llave? Mano izquierda.
¿Credencial? En la derecha.
¿Galletas, portafolio y equipaje ligero? Mochila.
¿Equipaje principal? Vendrá de 2 a 4 días según AeroRaptor Servicio de Paquetería Nacional. No entiendo porque les toma tanto tiempo enviar algo desde mi casa si yo llegué aquí en casi 7 horas pero que se le va a hacer…
Se a donde ir, como llegar y como entrar. Sin distracciones, sin dificultades en el camino. Podrás gritar y golpear tu almohada todo lo que quieras cuando llegues, pero hasta entonces mantén la compostura y…
Súbitamente una pared ancha y llena de pelo aparece ante mi distraída presencia.
Uff, eso se sintió raro. Al menos no tan doloroso como la caída al suelo.
- ¡Ay! ¡¿Quién “osa” empujar a la gran y abrazable Úrsula…?! Je je. Debería anotarlo antes que se me olvide… ¿Estas bien, pequeña?
La muralla peluda me ha hablado.
-Si, gracias por preguntar…
Una garra casi del tamaño de mi cara se extiende ante mi. Que alguien llame a control animal o a la policía, una osa de 2 metros me está hablando.
-Debes tener más cuidado o podrías terminar en una situación embarazosa.
Juegos de palabras no, por favor…
-Lo tendré en cuenta.
-Por cierto, me llamo Úrsula. ¿Como te llamas tu?
No tengo tiempo para esto. Si me ve caminando, quizá me deje en paz.
-Andrea Renroh. Un placer, pero debo irme.
- ¿Llevas prisa? Ooowww, pensé en que podríamos charlar un rato. Pero no importa, será en otra ocasión si te sientes osada en hablarme.
Gracias a mis piernas, no escuché lo último. Se que no debo ser grosera al dejar a la gente con la palabra en la boca, pero una cosa es hacerlo y sentirme mal con un anciano y otra es con una osa molestosa con cara de babosa. ¡M#%rda! Ahora soy yo la de los juegos de palabras. Al menos empiezo a avanzar más rápido.
Doblo una esquina, atravieso un área verde llena de estudiantes tanto nuevos como veteranos. Un par de Dilophosaurios están midiendo sus crestas mientras una Triceratops rosada se cepilla su perforado cuerno. Supongo que es el equivalente a los piercings para dinosaurios.
Inconscientemente mantuve la mirada en la chica del cuerno, lo cual me ganó un dedo medio de su parte por andar mirándola como bicho raro. En serio, debo de dejar de hacer eso y…
Oh no, allí está ella otra vez.
La peluda chica de gafas grandes me estaba siguiendo. ¿Dobló la misma esquina que yo? Debe de ser una coincidencia, sería muy molesto de su parte que me esté siguiendo. La perderé en esta otra esquina.
No, sigue detrás de mí. La gran hija de la osa mayor me está siguiendo. Incluso dentro del Edificio Cenozoico. ¿Qué rayos sucede con ella? Subí el ascensor un piso, crucé un pasillo y volví a bajar las escaleras para perderla y ella siguió cada cruce que hacía. Empezaré a trotar si ella entra a esta sala. Hay otros humanos aquí también, espero perderla…
~…y entonces la muy zorra me dijo…
~El juego de ayer estaba muy reñido y yo aposté 400 dólares. Espero den los resultados pronto.
~…ta haciendo frío
Las conversaciones desinteresadas a mi alrededor me dan una sensación más cómoda. Claro, hasta que se detienen.
~…s gigante…
~Imagina cuantas pelucas saldrían de ella…
~ ¡Se ve tan adorable con esas gafas!
Bueno, mis temores se confirmaron, ella me está siguiendo. ¿Qué quiere de mí? ¿Acaso olió las galletas que me dieron o solo es estúpida?
No habla para llamarme la atención, entonces es algo que no me involucra voluntariamente. Demoró unos pocos minutos en reaparecer tras de mi después de mis intentos de despistarla, entonces está caminando o tomándose su tiempo. Si fuera algo bueno, ella lo sabría y se acercaría más rápido para eso. Pero si fuera algo malo, no querría llamar la atención, o por lo menos llamar MI atención.
Bien, Andrea, es todo o nada. Mi habitación está subiendo 3 pisos, la 404. Llegas a las escaleras, corres con todas tus fuerzas y te encierras tras la puerta. Ella no verá a donde me fui y se irá. Y si me detecta con alguna extraña forma de olfato sobre desarrollado, al menos podré elegir no abrir la puerta hasta que se vaya.
Paso de largo el ascensor y llego a la curva decisiva, es todo o nada. Aún escucho algunos comentarios a mi alrededor sobre la gran osa detrás de mí. Entonces será una carrera a contra reloj, espero que no me siga el ritmo por las escaleras.
Segundo piso, la adrenalina corre por mis venas.
…
Tercer piso, extrañamente me siento más viva que nunca.
…
Cuarto piso, mis piernas me están matando y creo que voy a volver a vomitar.
Ahí la veo, a solo unos metros de distancia. Estoy tan cerca de lograrlo. Todo habrá valido la pena. ¡Observa, mundo! ¡Esta es una pequeña victoria para mí! ¡Para mí!
No creí que la victoria se sentiría igual a un golpe contra una puerta. Me duele la nariz y la mano tras golpearla contra el picaporte. Esperen…
- ¿¡Donde demonios está mi llave!?
Cubrí mi boca con la mano derecha abierta y…
Un momento…
- ¿¡Mi credencial también!?
Ambas manos vacías ahora sujetan mi cabeza. Siento como mi corazón late en mi pecho. Incluso juraría poder verlo palpitar sobre la piel. Esto no puede estar pasándome a mi…Ahora solo falta que ella aparezca detrás de mi…
- ¡Andrea!
Escucho esa voz después de que el ascensor abriera sus puertas a unos metros de distancia. ¿Como supo ella en que piso estaría yo? Me quiero morir…
-Menos mal te alcanzo. Ufff, para ser una humana tan pequeña, caminas rápido.
Espero que no haya cámaras en este pasillo porque estoy a punto de recitar todas las maldiciones y blasfemias que conozco.
-Oye, ¿Estás escuchándome?
Me volteo para dejar salir lo que pienso, pero lo primero que ven mis ojos es una garra sujetando una llave similar a la mía y una credencial de estudiante de alguien llamada Andrea.
-Se te cayeron cuando chocaste conmigo. Creí que sería grosero de mi parte no devolvértelas. Menos mal te alcancé a tiempo. Sería muy vergonzoso ser tu y darte cuenta que te faltan esas cosas justo cuando llegas a tu habitación.
Algunas carcajadas salen involuntariamente de mi garganta para evitar gritar o llorar. Por tercera vez en el día, me equivoqué con mi mal genio y mi impaciencia. Primero con el viejo Carlson al dejarlo con la palabra en la boca y responderle cortantemente. Segundo con el Parasaurio de administración que jugó con mi paciencia y mi estabilidad mental. Y ahora, pensando que esta chica estaba siendo un estorbo para mí y terminó siendo alguien generosa que me quería devolver mis cosas.
La osa ríe nerviosamente tras un par de minutos de verme rodando en el suelo como una maníaca. Por su mirada preocupada diría que está sintiendo una repentina ola de vergüenza ajena, comúnmente conocida por los jóvenes como “cringe”.
-Bien…entonces solo te dejo esto…
Ella puso mi llave en la cerradura.
-…y esto…
Mi credencial cae sobre mi abdomen espasmódico mientras recupero la compostura y el aire.
-Yo me iré por…aquí.
Su sonrisa nerviosa retrocede hasta volver a subirse al ascensor sin despegar la mirada de mi patético ser. La pierdo de vista cuando las puertas metálicas se cierran y decido tomarme un rato antes de levantarme. El suelo se siente más cómodo de lo normal.
¿Que está mal conmigo? Durante mi vida me dediqué a ser lo más aplicada posible, es todo lo que importa, ¿no? Mis talentos no son los más brillantes o interesantes, ¿y qué? Es cierto que dejé de lado algunas cosas a cambio de otras más importantes, pero ya no soy una niña soñadora. No más. Esto es la vida real.
¿Porque soy así a pesar de todo mi éxito? He invertido tiempo y dinero para alcanzar los estándares que me he autoimpuesto he hice sacrificios para llegar hasta aquí ¿Y que si nunca fui a una fiesta de cumpleaños o a alguna cita con algún chico? Aunque me invitaran, no serían la gran cosa. Las fiestas y las citas pasan todo el tiempo, la disciplina y el rendimiento es eterno, ¿cierto? No me he perdido de nada realmente, hasta diría que me es indiferente esa clase de cosas.
Entonces… ¿Porque me siento tan vacía, tan fuera de lugar? Siempre fui organizada y muy preparada en todo. Pero hoy simplemente fue un error tras error y todos fueron por mi parte, cosas que incluso un chico de fiestas con la vida social más activa del país pudo haber resuelto al instante. Soy un condenado caso especial, un raro caso de complejo de Atlas, muy específico que podría tener nombre propio. Y entonces, ¿qué hago al respecto?
Estoy iniciando una nueva etapa de mi vida aquí. ¿En serio quiero seguir con este mismo curso?, no. ¿Tengo que seguir ese mismo curso? Podría simplemente ser todo lo contrario a lo que fui los últimos años, pero no sería yo misma. Cielos, no quiero ser alguien que no soy. Es lo que más me molesta de todo este asunto. Cualquiera menos yo habría tenido menos dificultades en este día en mis mismas situaciones. Supongo que si llegué tan lejos siendo tal como soy, podré seguir el mismo trayecto por otros años más. Es la mejor opción que tengo y me siento cómoda con eso. O al menos espero sentirme cómoda pronto. Quien diría que murmurar con una misma sería terapéutico.
Con un suspiro me levanto del suelo y guardo mi credencial en mi mochila, en lo más profundo que pueda para asegurarme de no perderlo. Mi mano se cierra en la llave fría de la puerta y la abro con letargo.
Mis ojos se abren al ver la modesta habitación pobremente iluminada por las luces del exterior. Una habitación cómoda, un baño, una pequeña cocina con las necesidades básicas, un balcón con vista al campus y lo más importante.
-La cama…
Mis plegarias fueron contestadas, es tal cual como me lo imaginé. Mullida, grande y… ¿Qué es eso?
Sobre mi cama había un paquete del tamaño de una banca de parque. Tenía mi nombre escrito con una cinta blanca. Ninguna pegatina o identificativo que me asegure que esas son mis maletas.
Sin mucho esfuerzo, tomé la caja por los lados y solo la empujé hasta que se cayera al suelo para poder subirme a la cama. Será difícil revisar esto desde aquí sin quedarme dormida.
-Veamos que tenemos aquí.
Mis uñas en crecimiento fueron lo bastante útiles como para abrir este paquete, aunque creo que después tendré que limarlas. Eso ya es problema de la Andrea del futuro.
Gracias, Jesus Raptor, por leyes que obligan a las universidades a facilitarnos el material de estudio. Una gran parte del contenido son libros diversos. Matemáticas contiene aritmética, geometría, estadísticas, entre otros… Si no tengo mi celular a mano, mi cerebro podrá valerse solo. Debo sacarle provecho a tantas horas que pasé forzándome a entender las matemáticas cuando me enteré que usaban letras y números. Idiomas, español, inglés antiguo, francés, alemán y saurico primitivo, interesante combinación. Historia cultural, genial, mi archi enemigo apareció. Filosofía…Si, creo que puedo pasar de esta basura por ahora.
Biología y Química siempre van de la mano. Historia regional, muy curioso, espero no tener muchos problemas con eso. Geografía, topografía, montañas y esas cosas. Historia general, ¿tu otra vez? Supongo que la Universidad de Ciencias e Historia Universal necesitará un par de libros de historia adicionales en sus materias por obvias razones. Paleontología y genealogía, ¿No sería algo perturbador estudiar fósiles de parientes lejanos? Historia universal, ¿me están tomando el pelo? Juraría que Universal y General son sinónimos cuando se habla de historia. Economía, literatura y arte, finalmente algo más normal que no sea historia.
Historia de los Estados Unidos, hablé muy pronto. Historia Intercontinental, Historia Precolombina, historia…historia…historia…Bien, ¿Que sucede aquí?
Hay como más de 10 libros de historia aquí y todos tocas temas distintos. Historia del Arte, Historia de los Pueblos Mesoamericanos, Historia de la Evolución Homínida y Sauropoda. ¡Y siguen saliendo más! Esto debe ser un error, es imposible que esta gente espere que me trague cerca de 100 horas a la semana de únicamente historia.
Tras sacar una mochila básica, el uniforme y algunas decoraciones para mi habitación, finalmente encontré la carta de bienvenida. Aquí debía de haber un número al cual llamar para llegar al fondo de esto. Tosí controladamente para aclararme la garganta y empecé a leer desde el principio.
Habitación 404, Sección Pleistoceno, Edificio Cenozoico, Parcela Enning, Heaven Valley, Dakota del Sur, Estados Unidos de América.
“Nuestras muy gratas y atentas bienvenidas sean dadas a la estudiante Andrea Renroh por haber ingresado exitosamente y sin ningún inconveniente a la más prestigiosa universidad del estado de Dakota del Sur.”
Giré los ojos en señal de fastidio irónico, como si todo lo que hubiera atravesado hasta llegar aquí habría sido ignorado.
“Esperamos que nuestras instalaciones sean de su agrado y se sienta lo más cómoda posible durante su estadía a lo largo de la carrera de…”
Unos golpes en la puerta me interrumpieron en mi momento de mayor concentración solo para oír una voz femenina con un acento hispano muy marcado.
- ¡Señorita! Nada más paso a avisarle que si gusta bajar a la sala común para una pequeña reunión de compartir nombres y cenar. No es obligatorio que baje, pero sería bonito verla…
No respondí. A estas alturas no tengo energía para levantarme de esta cama. A lo mucho después de leer esto me de una ducha y vaya a dormir. No me importa irme a la cama sin cenar, ya estoy grande para considerarlo como un castigo.
Sus pasos se escucharon por unos 5 segundos antes de alejarse totalmente. Interesante sonido, era como si cargara mucho peso y estuviera pisando más fuerte de lo normal. Pero no le daré importancia, si tiene problemas de espalda será cosa de ella y su quiropráctico.
Decidí saltarme ese párrafo al retomar mi lectura. Cosas típicas de “la pasará bien mientras estudie aquí.” Ambos sabemos que me volveré adicta a la cafeína durante estos años.
“Como habrá notado, el Consejo Universitario implementó recientemente la entrega del material de estudio completo que usará durante su primer año aquí, según la Ley…” “Y consideramos prudente el informarle detalladamente sobre el contenido del paquete que ya habrá abierto a estas alturas.”
Esperen… ¿¡Todo esto es solo para el primer maldito año!? Más les vale darme una buena explicación a todo esto.
“Sabemos que podría ser impactante la enorme cantidad de libros eh información que esperemos le sean útil en su carrera y que probablemente habrá exclamado en voz alta producto de la sorpresa*”
Más abajo de aquel párrafo había una anotación con el mismo asterisco. ¿Una aclaración?
“*Párrafo añadido a petición del Consejo Estudiantil. Atentamente: Harold Rogan, presidente del Consejo Estudiantil.”
-Gracias por plasmar mis pensamientos, Harold. Usted tendrá mi voto.
“Para poder explicarle la razón de la excesiva cantidad de libros relacionados a la historia, dedicaremos las siguientes páginas a hablar sobre la fundación del pueblo de Haven Valley y la fundación de la Universidad de Ciencias e Historia Universal, coloquialmente conocida como “De Nombre Largo” para abreviar.”
Curioso, eventualmente tendría que tragarme la historia que el viejo Carlson quería contarme. Veamos porque es tan importante todo este relleno.
“Durante la colonización de los territorios inexplorados en 1805, posterior a la partida de los exploradores Stegwis y Clark a los territorios del oeste, un grupo de pioneros partieron de Nueva York con rumbo a tierras más fértiles y ricas en minerales aprovechables para el comercio. Originalmente planeaban cruzar todo el continente hasta donde actualmente es el estado de Washington, donde una pequeña cordillera volcánica en la costa dio origen a un pequeño archipiélago perteneciente ahora a una ciudad cercana de Seattle.”
Escuché que es una ciudad conocida por su academia de arte o algo así. Debe de ser un lindo lugar para vivir.
“El líder de la Compañía de carros de mano Ark se llamó Heber J Shell, un comerciante de ganado y agricultor humilde del condado de Palmira, quien valientemente dirigió a un grupo de 50 familias a través de los territorios inexplorados y atravesaron diversas tragedias.
Lamentablemente, entre la gente que viajó con él se hallaron personas pertenecientes a logias y sectas que hoy en día están prohibidas a lo largo de esta ciudad. Estos grupos de personas planearon matar a Shell y tomar rumbo a estas tierras para establecer una ciudad donde sus pactos secretos puedan mantenerse a salvo. Afortunadamente, en camino de atravesar lo que hoy es el Estado de Nebraska, Shell encontró a un joven Leviatan investigador que dedicó su vida al estudio de la vida nativa para la colonización de nuevas áreas urbanas. Esta persona se llamó Graham Enning…”
Un momento, esto es muy distinto a lo que el viejo Carlson me intentó contar. Supongo que la edad empezó a alterar sus recuerdos. Al menos esta versión es más interesante para mi, sectas, conspiraciones y misterios. Hacen que la historia sea más tolerable.
“Enning y Shell forjaron una amistad estrecha donde incluso el joven fue quien asistió al nacimiento del décimo tercer hijo de Shell durante una emboscada de nativos americanos agresivos.
Pero lamentablemente Enning se dejó seducir por las falsas promesas de los conspiradores quienes pretendían acabar con la vida de Shell y se unió a sus logias sin dudar. Afortunadamente, por el amor que Enning tenía por Shell y su familia, convenció a su nueva hermandad de preservar la vida de Shell y dirigir por medio de engaños a la compañía hasta estas planicies. Y así fue.”
Esto es mejor que las novelas que mamá solía obligarme ver cuando era más joven.
“Ya en estas tierras, Enning intentó imponerse como gobernante de la colonia y empezar a efectuar sus más grandes y nuevas ambiciones. Aprovechar los recursos naturales y acabar con la vida de los nativos habitantes del área para construir hogares y erigir un pueblo para sus hermanos. Con un edificio tan grande y vasto como una mansión donde sus pactos y tratos puedan mantenerse en privado con el único fin de conseguir riquezas y poder. Desde aquel entonces, Shell se apartó prudentemente de la amistad de Enning y lo exilió junto a sus seguidores a un área apartada, al norte de lo que hoy es el pueblo de DeadWood.”
Mi mandíbula cayó al leer esa última parte. Creía que la historia era repetitiva y aburrida, pero esto me está haciendo replantearme mis propias opiniones. Ahora tengo curiosidad de lo que tiene que decir el viejo respecto a esto, otro motivo para visitarlo en un futuro.
“Exiliado, Enning tomó forzosamente por esposa a Takoda Enning. Una joven raptor nativa americana a quien secuestró durante el exterminio de su tribu en las áreas aledañas. Tras despejar el área y hacerla un lugar seguro, Enning y su hermandad empezaron la construcción de una fortaleza grande y espaciosa donde refugiarse y planear como tomar el control de lo que era en su momento el Pueblo de Haven Valley, fundado por Shell. Pasaron años difíciles donde Enning y Shell entablaron peleas y pequeñas batallas que se cobraron múltiples vidas.”
“Finalmente, el 17 de Abril de 1833, Shell dio muerte a Enning tras una exitosa incursión en la fortaleza de la hermandad y tomaron el control total del territorio, uniéndolo a Heaven Valley. Como forma de preservar el trágico pasado de Enning, Shell decretó que la fortaleza de Enning sea convertida en un museo para recordarle a las futuras generaciones la historia allí vivida. Hay incluso quienes dicen que el mismo Enning fue sepultado en uno de los jardines del lugar. Tras la muerte de Shell, Invictus Shell, su último descendiente directo, ganó las elecciones locales el 1890 y coordinó con el gobierno federal la construcción de una Universidad como forma de expansión del museo y poder transmitir la historia del pueblo a las décadas siguientes tras su muerte y preservar la memoria de sus antepasados y del valiente Heber J Shell.”
Adjuntado a la página había un extracto de las palabras de este Invictus Shell durante su discurso de inauguración de la Universidad. A decir verdad, ¿me están contando todo esto solo para justificar todos los libros que me dieron y el mismo nombre de la Universidad? Se que es largo, pero para ubicarla usualmente se le conoce como Universidad de Ciencias e Historia Universal. ¿Qué nombre más largo podrían tener?
“Mis estimados conciudadanos y personal gubernamental que hoy nos visitan. Ruego que mis palabras y mi memoria trascienda la muerte y pueda inspirar a las futuras legiones de estudiantes y profesionales que estos muros albergarán por los milenios siguientes. Si pudiera decirle una sola cosa al país tras mi muerte, sería lo siguiente. Que no existe arma más grande contra el mal que la historia, el saber de los hechos y el hambre del conocimiento. Por ello, nombro esta casa de estudios como la Universidad Nacional Estatal Comunal Histórica Científica y Cultural Universal en Memoria del Gran Heber J Shell del Gran Estado de Dakota del Sur de los Estados Unidos de América…”
2.0, electric boogaloo, la venganza y el retorno. ¿Algo más? Auspiciado por Coca-Cola, Disney y Tesla. Eso explica mucho. Aunque la historia es interesante. El extracto sigue da un último anuncio.
“También, el día de hoy tengo el honor de revelar al que será el primer Rector que presidirá la Universidad Nacional Estatal Comunal…” “Pues tras una búsqueda genealógica exhaustiva, logramos encontrar a quien sería el último descendiente de quien en vida fue conocido como Graham Enning. Atlas Enning, quien rechazó tajantemente el pasado sangriento y perturbador de sus antepasados, declaró que desea reintegrar su apellido a nuestra muy amada sociedad y dejar atrás el pasado para traer un mejor futuro. Y yo, por el amor que mi antepasado, Heber Shell, tuvo por Enning, le otorgó la facultad de poder dirigir su nuevo linaje por las sendas correctas…”
Las palabras de Invictus terminan allí y abajo hay una foto en blanco y negro, algo histórico pues es una representación de una pintura. Parece ser que, en base a lo pintado, algunas personas personificaron esta escena para ser fotografiada. Veo a un humano de sombrero alto con un bastón y una pierna faltante dando la mano a un Leviatán más pequeño y con el hocico más refinado. Debe de ser otra especie, dudo mucho que un Leviatán se vea tan delgado a esa edad.
“Siendo libres de interpretar las palabras de Invictus Shell, el Consejo Universitario decretó que previo a iniciar su carrera elegida, usted junto a todos los nuevos estudiantes que ingresaron desde el año 2020 hasta la actualidad y en un futuro, cursarán el curso iniciatorio de Historia Universal 101. Este curso es obligatorio y le servirá para mantener vivo los deseos y la memoria del linaje Shell y Enning, a la vez que usted iniciará su carrera de estudios seleccionados tras pasado el primer año. En recompensa a la finalización de este curso excepcional, se contará con el crédito extra equivalente a un 60% de la carrera realizada, al igual que un descuento aplicable a la admisión de familiares y al pago anual de sus estudios y…”
¿…Que?
- ¿…Que?
¿Leí bien? ¿Un curso adicional y obligatorio? ¿Únicamente dedicado al tema de Historia solo por la voluntad de unas personas muertas de hace siglos?
Tomé unos segundos para respirar y calmarme. La historia que el documento contaba era interesante, pero estudiar acerca de la historia del país, del continente, del extranjero, del arte, de las guerras, en fin, ¡De todo el mundo! Si no grito ahora voy a explotar.
-¡¡MALDITOS HIJOS DE…AAAAAHHHRRGGGG!!
Una carnotaurus del exterior del edificio llegó a reírse a carcajadas al escuchar mis maldiciones y alguien más dijo un “¡Grítalo chica!” A lo lejos una neandertal también empezó a gritar solo para unirse. No me arrepiento de nada, realmente necesitaba sacar eso de mi sistema.
-Tranquila, Andrea. Puedes con esto. Pudiste entender la física de partículas para un proyecto de ciencias, puedes entender fechas y hechos históricos. Maldición, realmente odio la historia, es mi némesis. ¿Curso obligatorio? ¡TE VOY A DAR TU CURSO OBLIGATORIO!
Mi almohada voló a través de la habitación y fue a derribar una lámpara de mesa que tenía en mi escritorio. Abrí la ventana para seguir gritando.
- ¡Pueden tomar su curso obligatorio y les diré por donde metérselo, ustedes demócratas del infierno!
Y sin medir consecuencias, tomé un pisapapeles con forma de un estegosaurio barrigón y lo lancé al vacío.
- ¡Acostúmbrate, cariño! ¡Apenas voy por la mitad del primer año y ya me quiero pegar un tiro!
Una voz me respondió desde abajo, finalmente otro humano que está a mitad del camino de este nuevo calvario para mí.
- ¿¡Cuál es tu secreto!? ¡Yo odio la historia desde lo más profundo de mi ser!
El otro humano se puso de pie sobre una de las bancas del área pública del exterior.
- ¡Café, tabaco, mi novia y mucha imaginación!
Las risas no se hicieron esperar desde otras habitaciones y los alrededores. Pero antes de que pudiera responder, algo nos cerró la boca al mismo tiempo.
- ¡CÁLLENSE YA LAS MALDITAS BOCAS O TENDRÉ QUE BUSCARLOS Y LLENARLES LAS GARGANTAS CON MI…!
Un neandertal de tés oscuro nos señaló desde la ventana de otro edificio, creo que desde el Mioceno. Con tan solo su voz, toda el área a la redonda quedó en absoluto silencio.
-¡WINSTON! ¡TRAE TU PÁLIDO TRASERO AQUÍ EN ESTE INSTANTE! ¡NO ME HAGAS DEVOLVERTE A TU HABITACIÓN CON MIS PROPIAS MANOS!
Como si lo apuntaran con un arma invisible, el humano levantó las manos y rápidamente saltó del asiento para empezar a correr de vuelta a su edificio. Entonces, otra voz gritó a lo lejos.
- ¡Vuelve a recoger algodón, perro! ¡El Sur volverá a brillar!
Eso fue algo sumamente racista. Y por eso empecé a reír históricamente desde el suelo. ¿En serio hay de esos sujetos aquí también? Bueno, es una universidad, debe de haber fraternidades o grupos de enajenados por allí.
- ¡Los Confederados se apestan! ¡VIVA LA REVOLUCIÓN CERDOS CAPITALISTAS!
Me falta el aire y mi abdomen duele de tanto reír ¡Comunistas, un clásico! Afuera se formó un grupo de discusiones públicas entre todas las diversas facciones que había por estos edificios. Homosexuales, liberales, demócratas, adventistas, hispanos, hasta tienen los que se hacen llamar “Ultramarines del Imperio de la Sauriedad”. Irónicamente la mayoría de ellos son saurios carnívoros de gran tamaño.
Eso fue divertido, incluso ya me olvidé del porque estaba enojada desde un principio. Al menos pude ver como se compone mi nuevo hogar por los próximos 5 años.
Al volver a mi cama recordé por qué gritaba desde un principio.
-Cierto…6 años…
Por lo menos este será el año más largo de mi vida.
