Actions

Work Header

For The Crown

Summary:

Shadow lo ha perdido todo. Ha perdido amigos en la guerra. Ha perdido a su prometida. Y después de años, ha decidido tener un trabajo menos caótico: formar parte de la guardia real.

Lo que no se esperaba era encontrarse con un futuro rey que dentro de poco tenía que elegir esposo para traer un heredero al reino, alguien que también había sufrido grandes pérdidas como él. Ahora, su trabajo se había convertido en algo más que simplemente protegerlo de amenazas.

Ahora tenía que salvarlo de un destino injusto y cruel.

 

(también en Wattpad con el mismo nombre, el usuario es milkc00kie_)

Chapter 1: the first meeting

Chapter Text

La luz de la mañana se colaba por las ventanas abiertas de la habitación que compartía con otros tantos de la guardia real, lógicamente todos alfas y betas.

A medida que iba poniéndose su armadura para ir a entrenar, notaba a los demás algo... emocionados, cosa que lo confundió. Decidió no preguntar, porque de todas maneras, él no era de hablar. Prefería sólo decir lo necesario cuando era necesario. Se había vuelto muy solitario después de esos años de constantes pérdidas.

Cuando se dirigieron al patio para entrenar, Shadow decidió ir por libre, su arco en mano, acertando a las dianas como si fuera un pasatiempo en vez de un trabajo. Era el mejor arquero del reino, después de todo. Pero entonces, lo escuchó.

- Hoy volvía el rey, ¿verdad? -

Al escuchar aquella pregunta, una de sus orejas se movió a la dirección del sonido inconscientemente. A pesar de intentar demostrar que no le importaba, tenía ganas de conocer al que estaría protegiendo con su vida. Había empezado en el trabajo justo cuando el joven monarca había salido de viaje por asuntos diplomáticos.

- Sí... es una pena lo de sus padres. Ha tenido que asumir el trono a los veintiséis, y sin casarse aún... tan sólo a una semana de la muerte de ellos. - Dijo una de las pocas mujeres alfas de la guardia, una gata con el pelaje lila que parecía tener un poco más de corazón que muchos otros.

- Bueno, son cosas que pasan. - Respondió otro. Uno de esos que parecía no tener sentimientos. - Ya era hora, ¿no es demasiado mayor para seguir soltero? -

- Ya basta. - Interrumpió Shadow de repente, sin girarse a mirarlos, todavía dándoles la espalda. Los demás voltearon a verle, teniendo cierto respeto a uno de los guerreros más conocidos de aquellas tierras. - Dudo que debamos hablar así de su majestad, y mucho menos en su ausencia. -

Todos siguieron a su entrenamiento, y a pesar de que el erizo negro no era el capitán de la guardia, casi que lo parecía. Era el único que parecía preocuparse porque hubiera un mínimo de profesionalidad en el equipo, y eso que llevaba menos de una semana allí.

El entrenamiento continuó sin interrupciones, Shadow cambiaba del arco a la espada y viceversa de manera fácil, manejando ambos (pero especialmente el arco) con una destreza innata, ganándose algunas miradas de admiración y muchas otras de envidia.

Cuando llegó la hora de almorzar fue cuando escucharon el trote de un caballo, y un niño zorro con dos colas llegaba felizmente delante de este, corriendo. Al ver cómo todos formaban, de una forma seria e inmovible, Shadow los imitó, acabando justo al lado de aquella gata de pelaje lila.

- Es el rey. - Dijo ella con una voz suave, calmada. A Shadow, de repente, se le hizo parecida a uno de sus mejores compañeros en la guerra. - Ese zorro de ahí es su hermanito adoptado. -

Él simplemente asintió, su mirada fija hacia el frente como el resto de caballeros. Su rostro no mostraba emoción alguna, como siempre, hasta que lo vio. Primero se fijó en el caballo, que parecía muy bien cuidado. Su piel blanca y sus crines rubias lo hacían parecer casi como un príncipe animal... y luego a él. Pelaje azul, ropa de luto, ojos verdes que brillaban gracias a la luz del sol... y una leve sonrisa hacia su hermano. Los ojos del azabache, por un momento, se abrieron de más en sorpresa, pero no pasó mucho tiempo hasta volver a su expresión fría.

El rey se fijó en cómo su guardia real lo esperaba. Se bajó del caballo, le dio una pequeña caricia y mientras un empleado llevaba al animal a los establos, el erizo azul le decía a su hermanito que siguiera hacia el castillo para ir a almorzar.

Cuando caminó cerca, todos automáticamente se arrodillaron sobre una sola rodilla. Shadow se quedó por un milisegundo de pie, sin saber qué hacer, pero rápidamente los imitó.

- Buenas tardes, su majestad. - Dijeron todos al unísono menos el azabache, quien se quedó callado. Pero en verdad, sólo estaba analizando cada gesto, cada palabra, cada tono de voz... para saber cómo comportarse.

- Buenas tardes, chicos. - Dijo suavemente, con un toque de dulzura que lo hacía parecer como un ciudadano cualquiera. - Tengo entendido que hay un nuevo integrante entre ustedes, ¿cierto? -

Hubo un silencio, y antes de que la gata pudiera contestar, un caballero envidioso que estaba detrás de Shadow lo empujó con cuidado de que nadie lo viera, haciéndole tambalearse.

- Ah, eres tú. Yo soy Sonic. - Dijo él simple, no riéndose por la supuesta torpeza del otro. - ¿Podrías levantarte? - Preguntó amablemente.

El erizo negro se levantó, siendo más alto que el rey. Sus ojos rojos miraban a los verdes del contrario, sin mostrar nada: ni malo ni bueno. Era una mirada que mostraba deber.

- Es un honor servirle, su majestad. - Tomó la mano contraria con delicadeza, haciendo una pequeña reverencia mientras el otro brazo lo mantenía detrás de su espalda, su mano cerrada en un puño. - Prometo arriesgar mi vida a cambio de salvar la vuestra, cueste lo que cueste. -

Hubo otro silencio. Los ojos de Sonic se abrieron de más ligeramente, sorprendido por el gesto y las palabras. No era algo que muchos caballeros solían decir, aunque fuese su trabajo... quizás era justo por eso.

- ¿Podrías decirme tu nombre? - Su tono esta vez era algo más... serio. Curioso, quizás.

- Mi nombre es Shadow. - Dijo por fin irguiéndose. - A su servicio para lo que necesite. -

Sonic sólo asintió con la cabeza, sonriendo suavemente. Cuando escuchó la voz del niño zorro llamándolo desde la entrada del castillo se despidió de sus guardias, yendo hacia el palacio y pasando por el gran portón.
Cuando aquellas dos grandes puertas se cerraron, Shadow ni se inmutó por el gran golpe que se escuchó. Pero seguía allí de pie, mirando. Agarró el arco que había dejado en el suelo y lo apretó ligeramente con una sola mano, algo que hizo sin siquiera darse cuenta.

Justificó su reacción culpando a sus instintos, ya que al fin y al cabo había pasado mucho tiempo sin estar tan cerca de un omega.

Pero en el fondo, sabía bien lo que estaba pasando.