Work Text:
Cuando era pequeña siempre veía a las parejas con un candado. Todos lo enganchaban en un puente y tiraban la llave al mar. Un símbolo de amor.
Con el paso del tiempo me empezaron a dar envidia, cada vez había más candados en ese puente y no podía esperar a que llegase mi momento.
Cuando por fin me tocó a mí cambié un poco el ritual. Juntos, decidimos guardar las llaves; él la usaba de llavero y yo la puse en una cadena que nunca dejó mi cuello. Insatisfechos con eso, decidimos añadir algo más, una pequeña nota escondida en la ranura. Un último símbolo de nuestro amor:
“Mientras este candado siga en pie, nuestro amor también lo estará. Cuando este inevitablemente caiga, nosotros también lo haremos. Juntos, siempre juntos".
Con el tiempo me olvidé de ese candado. Era muy joven cuando lo pusimos y, aunque siguiéramos juntos, ya no necesitaba una prueba de nuestro amor.
No fue hasta que décadas después, en nuestro aniversario, cuando él me llevó al puente que lo recordé.
El resto pasó muy rápido, “una tragedia” los demás empezarán a decir. Algo poético a nuestros ojos.
El puente era muy viejo y terminó derrumbándose. El suelo empezó a temblar y lo miré a los ojos, unos ojos que sabían lo que estaba por venir y lo aceptaban.
Agarró mis manos, le di un último beso y luego caímos junto al candado cuando inevitablemente el puente colapsó.
Sí, fue un trágico final, pero al final nos fuimos juntos. Siempre juntos.
