Actions

Work Header

Reflejos

Chapter 2: Segunda Mirada

Chapter Text

POV Tomura Shigaraki

El silencio era distinto cuando no había sangre.

En los ataques, el silencio nunca era real: estaba roto por gritos lejanos, por el eco de disparos, por la respiración acelerada que uno intentaba no escuchar. Pero aquí… aquí era otro tipo de silencio.

Era pesado.
Lento.
Como si cada segundo estuviera envuelto en polvo.

Me había quedado solo en este edificio viejo. Los demás se habían ido hacía rato, pero yo no. No tenía ganas de regresar a la base. No tenía ganas de escuchar voces, ni planes, ni órdenes.

El suelo estaba cubierto de astillas y papeles viejos. Olía a humedad, a madera que se pudre y a óxido.
Mis manos me picaban. No tanto como otras veces, pero lo suficiente como para querer rascarlas. Me detuve a la mitad del movimiento.

Y entonces, lo sentí.

No un ruido. No un paso.
Era… una presencia.
Pesada, familiar.

Giré la cabeza, y ahí estaba.
De pie, a unos metros, en el pasillo más largo de este lugar. Luz gris cayendo desde una ventana rota detrás de él.

El chico del USJ.
El mocoso de pelo verde.

La última vez que lo vi estaba saltando como un idiota hacia la muerte, y esa imagen aún se me quedaba pegada en la mente. Pero ahora… era diferente.

No llevaba esa mirada de adrenalina.
No parecía listo para pelear.
Estaba… agotado.

Lo vi en sus hombros, en cómo los tenía caídos pero no derrotados. En la forma en que respiraba, no rápido, sino como si el aire fuera denso.

Y me miraba.
No como un héroe mira a un villano. No con desprecio, ni con ese fuego arrogante que tienen cuando creen que ya han ganado.
Me miraba… como si supiera algo.

Yo no dije nada.
No me moví.

Y en ese silencio entendí algo que no me gustaba:
con solo una mirada, podía saber cómo se sentía.

Lo sabía porque era lo mismo que yo estaba sintiendo.

................

POV Izuku Midoriya

No recuerdo por qué decidí caminar por ahí.
Quizá estaba cansado de dar vueltas por las mismas calles. Quizá quería perderme un rato. O quizá… una parte de mí quería ver hasta dónde podía llegar sin que nadie me siguiera.

Era una zona olvidada, llena de edificios vacíos que alguna vez fueron oficinas o departamentos. El aire estaba lleno de polvo, y cada paso que daba levantaba una nube ligera.

Y entonces lo vi.

No había nadie más.
Solo él.
Tomura Shigaraki.

Mi pecho se tensó, pero no di un paso atrás.
No era el momento para pensar en pelear.
No era el USJ. No había Nomus, ni humo, ni explosiones.

Estaba ahí, quieto, con la luz gris cayendo sobre él, y no tenía esa expresión caótica de antes.
No se rascaba la piel hasta lastimarse.
No gritaba.
No sonreía.

Parecía… cansado.
Cansado de algo más grande que una pelea.

Y lo reconocí al instante.
Porque era el mismo cansancio que yo llevaba en los hombros.

No dije nada.
Solo lo miré.

Y supe que él estaba haciendo lo mismo: buscándome entre los gestos, en el ceño apenas fruncido, en cómo mis manos no estaban cerradas en puños.

En ese instante, entendí que no necesitábamos hablar para saberlo.
No éramos iguales, pero estábamos hechos de la misma presión.
Y durante unos segundos, no fuimos héroe y villano.
Solo dos personas… que se habían encontrado en el punto exacto donde el peso es demasiado, pero aún se sigue de pie.