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El beso duró una eternidad, o al menos lo suficiente para que todo se pusiera oscuro a través de los cristales. Remus acarició la mejilla de Severus, sonriéndole sin parar, y Severus, en algún momento, había puesto ambas manos sobre los brazos de Remus, aunque sin atreverse a mirarlo del todo.
―Nunca te lo dije, pero… me gusta como resaltan tus ojos con tu piel… es… es atractivo― soltó Lupin, ruborizándose por su torpe halago, se sentía como uno de sus estudiantes, viviendo un amor colegial.
Severus se separó por fin, frunciendo el ceño, avergonzado.
―Trabajar con tantos adolescentes no debería convertirte en uno Lupin― farfulló Severus, pero las mejillas mantenían ese tenue toque de color. Remus se rio, apenado y contento.
Sin embargo, la campana de la botica sonó junto a la puerta y esta vez varios pasos se escucharon de inmediato. Severus se alejó por completo de Remus, sorprendido, apresurándose al frente de la tienda. Remus lo siguió de cerca.
En el local, tres hombres con gabardinas azul oscuro y corbatas demasiado formales inspeccionaron rápidamente el lugar, uno de ellos cerrando la puerta con una varita. Los tres eran magos. Severus los identificó rápidamente, aurores del MACUSA.
― ¿Señor Prince? ― Severus dio un paso al frente, rígido.
―Así es
―Y… usted es? ―el hombre miró a Remus de arriba abajo, a sus cicatrices.
Remus inmediatamente saco una identificación y su varita.
―Remus, Remus Lupin, profesor de Defensa contra las artes oscuras en Hogwarts, Londres
Los hombres asintieron entre sí.
―Señor Prince, señores ―dijo el hombre asintiendo al reconocerlos a ambos como magos ― hemos estado notificando a todos los magos de la zona, hace tres días fueron encontrados los restos de un muggle en condiciones… que deben ser investigadas a la brevedad.
Remus y Severus estaban desconcertados, si bien, los crímenes entre muggles eran frecuentes, era poco común que la sociedad mágica se involucrara con ellos, a menos claro que tuviera alguna relación con su mundo.
― ¿Qué tiene que ver eso con mi establecimiento? ― preguntó Severus, a la defensiva. Sin embargo, el auror principal, un hombre de bigote espeso y sombrero, no se inmutó y sacó una fotografía mágica. Remus cerró los ojos un segundo, apretando cada músculo facial para obligarse a no apartar la mirada. Severus arrugó la nariz y tensó los labios con asco. La fotografía era extremadamente gráfica, grotesca. Mostraba a un hombre rondando los treinta, cabello negro y ojos cerrados… ahorcado... colgado de una plataforma de madera rudimentaria… sin embargo, lo que les molesto a ambos, no fue “solo eso”, algo de por sí escabroso, sino… lo demás; largas cadenas de músculo liso rojo y húmedo salían de las entrañas del hombre y colgaban bajo él, hasta llegar al suelo formando un símbolo debajo.
― Eso… ―inició Lupin viendo el cuerpo quieto, solo balanceándose muy levemente y reconociendo el símbolo bajo él― ¿Es un nudo de bruja? ― preguntó Remus, viendo la escena, la forma que formaban los intestinos, era… casi ritualista. El hombre al centro, en la horca, formando un símbolo y alrededor, puesta de una forma… hermosa y delicada, flores blancas… pequeñas y estrelladas rodeándolo en un círculo perfecto. Severus la reconoció de inmediato, “flores de saúco”, usadas principalmente para magia celta.
―En efecto ―confirmó el hombre ― creemos que un mago oscuro ha estado involucrado, una especie de crimen de odio contra los muggles ― explicó con brevedad ― y tenemos entendido, señor Prince, que usted también atiende a muggles de vez en cuando ―señaló el hombre y Remus sintió una punzada de aprensión por Severus, por su pasado, por sus… “antecedentes”.
—Sí, tengo una lista de todos mis clientes ― Severus se retiró un momento tras el mostrador principal, sacando una libreta vieja, pero funcional y extremadamente organizada. ― Tiene fechas, datos, el producto que se llevaron, las cantidades y por supuesto, está dividida entre magos y no magos ― informó sin dudar ni un momento.
Los aurores asintieron, complacidos por la cooperación.
―Tomaremos esto prestado señor Prince ― dijo el hombre tomando la libreta y levantándola con un gesto de agradecimiento. (Confiscándola). ― Oh, y… una cosa más, no reconoce a este hombre, ¿Cierto? ―preguntó finalmente el mago y Remus frunció el ceño más, si lo hubieran reconocido, lo hubieran mencionado desde el inicio.
Severus negó, indiferente.
―Me temo que no oficial, y le aseguró que tengo una memoria prodigiosa ―confirmó Severus, con una mirada retadora, no se iba a dejar intimidar por un auror mediocre que ni siquiera había disimulado su intento de sorprenderlos con la guardia baja enseñándoles la escena del crimen.
El hombre, asintió una vez más, haciendo un gesto a los otros dos para que se retiraran.
―Entiendo, si es así, entonces mantenga un ojo abierto, señor Prince, los muggles y algunos nuestros estarán conmocionados cuando la noticia salga mañana, y en cuanto a usted profesor ―dijo mirando a Lupin ― le recomiendo no viajar demasiado, especialmente, no solo. Con su permiso.
Los hombres salieron del local, aparentemente continuando con su labor de informar a los pocos y discretos establecimientos mágicos de la zona. El silencio continuó espeso cuando ellos se fueron, de una manera desagradable y venenosa.
― Severus, ¿Estas…
―Estoy bien Lupin, no es algo que los Lestrenge no hicieran en su época “creativa” ―señaló seguro, pero considerablemente irritado por la irrupción en su espacio, su “lugar”.
Las palabras, las confesiones anteriores, fueron opacadas y desplazadas a un segundo plano después de eso. Además, la hora, Remus no llevaba reloj, pero estaba seguro de que eran casi las nueve… sino se movía pronto terminaría llegando a su hogar a la media noche.
―Severus…
―Vete ―lo interrumpió de inmediato, Remus hizo una mueca, disgustado consigo mismo, no quería irse así, haberlo besado y luego… simplemente irse, dejándolo solo, especialmente no luego de lo que acababan de ver y menos aún con Severus en su… estado― Ese mago impertinente tiene razón, yo estoy seguro bajo mi apellido, pero tú, si es que es un mago oscuro, podrías llamar la atención, “un profesor de Hogwarts”, “un héroe de guerra” será mejor que te retires cuanto antes.
Remus vaciló, no podía quedarse con Severus, no aún, pero dando un paso al frente, alcanzando el rostro del boticario. Lo prometió.
―Volveré pronto Severus, por favor, cuídate…y si pasa algo, búscame, sabes donde encontrarme.
*****
Mientras, en algún lugar de Baltimore, Hannibal estaba sentado a la mesa, degustando un lomo en salsa negra, perfectamente cocinado, perfectamente elegido, sonriendo mientras dejaba que la mermelada saúco, brillante como obsidiana que adornaban el platillo explotaran en su paladar. Esa solo había sido la entrada de su próximo banquete.
