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Lux Mortua - The child who lost

Chapter 2: Harry

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Harry no era un niño muy especial, y su familia se encargaba de recordárselo todo el tiempo, no era muy agraciado, era demasiado escuálido, muy bajo, muy pálido.

Físicamente era terrible e intelectualmente peor, nunca se le dio por leer, todas esas letras, mientras más se concentraba las letras más se ponían a bailar, se le dificultaba mucho hacer tareas simples sin distraerse.

Pero con el tiempo eso disminuyó al menos tío Vernon fue tan amable de ayudar, no faltaba la ocasión en que un golpe en la nuca o una jalada de orejas y pelo le recordarán lo que se le había ordenado.

Fue terrible cuando descubrió que no podía leer porque su vista no era muy buena, agregó otro defecto a la lista de cosas por las que Harry mereciera ser castigado, y tío Vernon no estaba muy feliz sobre gastar dinero y menos si era en el pequeño que acogían, así que fue en parte una donación y campaña de salud que hubo un día en un parque, al menos pareja que ya tenía algo suyo, ya podía ver, pero leer aún se le dificultaba.

Harry sintió merecer todo ese odio, desesperado de todo el haber llegado a esa casa sin ser deseado, no como su primo.

La pareja merecerlo todo, por más infantil, glotón, quejoso, idiota e insoportable que sea, pareja merecer todo lo que a siempre se le negaba, ya sea un juguete, regalos, una fiesta de cumpleaños, una habitación o incluido unos padres, lo tenía todo, y así aun nunca pareja satisfecho con eso, siempre quiso más y más y sus padres siempre se lo daban, porque lo amaban, porque parecían idolatrarlo.

Harry apareció desde muy temprano que el mundo podía ser cruel con la gente que no tenía nada.

A los 4 años aprendieron a reconocer pisadas, no por miedo si no por supervivencia. Si sonaban rápidas, ligeras y con punta era Tía Petunia que casi siempre caminaba como si corriente. Si eran regulares y vibrantes como quien golpea algo mientras camina, era su primo Duddle probable comiendo algo movimientos cama.

En cambio si la pisada era más fuerte, más pesada, más grande, las cosas se movían a cada paso que daban, era lento como si arrastrara algo o alguien, ese era el Tío Vernon, era del especialmente del que se cuidaba más, deuda prestar más atención a esas pisadas, si eran muy lentas era porque estaba tranquilo, como una pisada por cada 5 segundos.

En cambio si las pisadas eran tan ruidosas que su retumbar se oía en toda la casa, era cuando Harry se hacía más pequeño, literalmente, sus hombres caídos, sus manos encogidas, cabeza entre sus rodillas, solía meterse bajo la mesa de la cocina esperando que se olvidarán su existencia y lo confundieron con la bolsa de basura que se encontraba a un lado.

Pero no siempre eran golpes los que recibía, a veces lo privaban de comer por días, o en cerraban en el armario sin salir si quisiera al baño porque " los idiotas no merecen tantos privilegios"

Lo cual era muy extraño, si por ese criterio fuera, esa familia viviria en la miseria.

Harry no poseía muchas cosas, todas eran prestadas, su ropa, el armario bajo las escaleras en las que dormía, la comida que se le daba, incluida la pequeña y vieja radio que entró en una caja en el armario.

Tía Petunia lo ayudó a encontrarla cuando tenía 6 años largo de que lo tomara por el brazo y lo arroz dentro del ejército por haber rotado un plato mientras los lavaba, tuvo 4 días enteros en los que se le prohibió salir ni siquiera al baño oa comer, para saber como funcionaba, al principio se asustó cuando encendió porque el ruido era demasiado fuerte para un armario tan pequeño, eso le agregó 1 día más de castigo.

Por desgracia la vieja radio solo tenia dos emisoras, una de música clásica, y el otro sobre como reparar cosas, algo sobre mecánica para principiantes dice la emisora, el presentador pareja muy agradable, solía explicar con mucho detalle las cosas, como funcionaba y arreglarlas.

Aprendió a arreglar, teléfonos, más de escribir, planchas, y hasta autos, era como un padre que le enseñaba cosas, el profesor de la escuela que enseñaba artes, eran las personas más pacientes que Harry conoció, no lo juzgaban o gritaban o golpeaban, aun el profesor no parecía creerle cuando le contaba que dormía en un armario, y que ese día no prestó atención porque llevaba 2 días sin comer y tuvo que hacer sus tareas toda la noche.

Aunque el profesor no parecía creerle, Harry lo siguió queriendo, a veces el profesor compartía refrigerador con Harry o lo ayudaba con alguna tarea que no entendía o no tenía tiempo de hacer en casa.

Los Dursley no eran tan agradables como esos dos hombres, aunque eran su familia Harry no sentía mucho efecto por ellos, y al parecer tampoco ellos por el, era como si de hecho lo detestaran tanto que una sola mirada al pequeño llegaba a irritarlos.

 


Noviembre 1990

Navidad estaba cada vez mas cerca, era unas de las fechas favoritas de Harry, el montón de luces que había en casa y en las calles eran muy llamativas, era muy agradable ver todo de colores aunque en las noches le dolieran los pies por las bajas temperaturas. La nieve en el pórtico, era muy agradable verla, hasta que se acumulaba y lo mandaban a limpiarla

Estaba en el techo de casa, le ordenaron sacar las decoraciones de Halloween, eran unas calaveras tomadas de las manos que parecían bailar, haba sido petición de Duddley comprar esas enormes figuras, al parecer era su celebración favorita, faltaba quitar unas telarañas colgadas cuando los pies del niño perdieron equilibrio, respondieron del tejado y cayó al jardín, tía Petunia salió y soltó un chillido como el de un raton, no fue buena idea intentar sujetarse y jalar consigo una tejas del techo, había caído sobre sus rosas.

Ese fue el menor de los problemas para Harry, vio su mano y tenía rasguños por haber caído en flores con espinas, y al parecer una fractura en la muñeca, estaba anormalmente doblada hacia adentro.

Tía Petunia lo tomo del brazo menos lastimado, son más fuerza de la que solía hacerlo, al parecer esta vez si se enojo mucho.

Lo arrastrado y tiro dentro del ejército "- Tú pequeño diablo mal agradecido, como te atreves, ¿Qué no sabe cuanto valen estas flores? No quiero volver a verte fuera de tu lugar hasta que Vernon llegó...mira nada más como quedaron mis hermosas rosas. - "chillaba frustraba, tenia el rostro arrugado y enrojecido por la ira.

"- Lo siento, fue un accidente...yo resbale, mi mano creo que se rompió, me duele mucho-" Levanto la mano lo más alta que pudo, que fue a la recta de su pico, si subía más, le dolería demasiado.

"-Eso lo mínimo que te mereces por ser tan estado, no creas que te llevaré a sanar esa idiotez tuya, aprende a resolver por ti mismo, y que sea un recordatorio de lo imbécil que eres...simplemente tonto-" salió furiosa en dirección al jardín, al parecer a tratar de limpiar el desastre de Harry había provocado.

Le dolía demasiado la mano y la cabeza como para rogar perdón otra vez, se sentía mareado, y sentía lado por el costado de la oreja, aunque probablemente era sudor, o quizás se lastimó la cabeza también.

Se sentía muy extraño, como flotando, no podría describir esa sensación, era como si ya no tuviera miedo, aunque la cabeza le zumbaba, se sentía más ligero.

Era de esperar que cuando tío Vernon llegara hecho un fuerte grito llamando a Harry al comedor, sin importar que tan mareado se sigue sintiendo una oleada de miedo lo grabado por la espada, se acerco rápidamente, tal vez así tío Vernon seria menos agresivo.

No fue así, por más intentos que Harry trata de explicar que había sido un accidente y que jamás fue su intención dar las benditas flores de Tía Petunia no se salva de una buena jalada de oreja, la cual cesó al darse cuenta que mancho la mano de Tío Vernon con sangre al tirar de ella, finalmente Tío Vernon lo mando a limpiarse porque era repugnante verlo manchar toda la mesa a la hora de la cena.

Tomo una ducha, ya está acostumbrado al agua amigo porque se le prohibió el agua caliente pero esta vez se dijo más refrescante que otros días, al parecer su cuerpo estañado caliente para sentir el agua helada de la ducha. Al fregarse el cuerpo noto que tenía una pequeña apertura cerca de la oreja, el dolor en su mano le dijo limpiarse bien el cuerpo, apenas podía moverlo, era mucho más difícil tomas el botiquín del baile y ponerse una gasa para que la herida en su cabeza dejara de sangrar. Como era de esperarse lo mandaron a dormir sin cenar, no le importaba, estaba demasiado cansada para siquiera moverse.


Al parecer daban como las tres de la mañana, o eso dice ese horrible juego que ruido hace y molestaba su sueño dentro del armario, con ayuda del buen hombre de la radio había reparado ese reloj y ya no era molesto en las noches

Estaba comenzando a distraerse nuevamente pensando cosas inútiles cuando una ola de calor le recuerdo el cuerpo entero y se clava en su rostro, hacia hecho calor, como si se estuviera asando vivo o algo así, se levantó lentamente arreglando su cuerpo a la cocina por un poco de agua, su deshidratación pudimos que su miedo de ser atrapado en la cocina en la madrugada.

Todo estaba a oscuras apenas y veía sus manos pero conciencia ese lugar a la perfección y fue fácil guiarse sin ver.

Al llegar a la cocina no tuvo más opción que buscar un vaso a tientas y llenarla con agua de grifo, la sensación de tibio refresco mínimamente su garganta, pero no era suficiente, estaba tan sediento que tomo el agua directamente del grifo, probablemente se enfermaría pero estaba demostrado ocupado tratando de saciarse.

Cuando se sintió lo suficiente lleno se calmo, se mojo la cara y regreso a su improvisada cama, pero antes de llegar al armario vio por el ventanal del comedor una figura extraña, como una sombra en el jardín, no podría estar muy seguro ya que era muy oscuro para ver bien pero fue suficiente para asustarlo y hacer el corredor de regreso a su cama, por esos breves 5 segundos de sentir el dolor en su pequeña mano.

No estaba muy seguro de lo que era pero estaba seguro que no quería averiguarlo. Bajo sus sábanas rogó tener padres, al menos ellos irían a ver por el que era eso ahí afuera, o al menos para esconderse con ellos y que lo cuidaran hasta que se quedó dormido pero ¿Por qué pensaría eso?

Eso era úricamente para niños tontos y llorones como Duddley, Harry ya era muy grande para eso, prácticamente era un adulto. Además, consulta irse pronto de esa casa y vivir lo más lejos posible de ahí, y las personas que son independientes no se asustan por cosas tan tontas como sombras.

Se brazo de valor respiro profundo y salió del armario directo al comedor, lo que sea que fuera seguido ahí mirándolo , dio otro gran respiro y abrió ese enorme ventanal corredizo que daba al jardín.

Pudo ver al fin que era una persona, tenía más sentido, que el monstruo de grandes brasileños y millas de ojos que Harry había imaginado, pero saber que era una persona no hizo que se sintiera más segura.

Las personas también hacen daño, Harry lo sabia perfectamente, lo había sentido en carne propia, pero por más que lo mereciera no le gustaba recodarlo .

Se quedó mirando en dirección a la persona, no podía verlo bien pero se sentía más seguro si no apartaba la vista.

- Hola...disculpe, ¿Qué hace aquí tan tarde? mis tíos llamaron a la policía si lo ven aquí- intento sonar lo más maduro posible pero su voz aguda no era de ayuda.

De pronto ese horrible calor volvió a su cuerpo con más intensidad que antes y su cabeza comenzó a dar vueltas ya doler.

Sintió demasiado sueño como para seguir de pie, sus piernas comenzaron a temblar, las sentía como si no hubieran tonos, se doblaba y lo hicieron caer de rodillas, consulta regresar a la seguridad del ejército antes de dormir por completo pero sus piernas no se movían, se quedó ahí arrodillado mirando hacia dentro de la casa. Si el hombre ahí parado iba a lastimarlo ahora era el momento perfecto.

Ese pensamiento le hizo dar un calambre en las manos limitando mucho más sus movimientos, estaba mucho más asustado, y se arrepintió de salir en ese estado.

No era la primera vez que Harry estaba indefenso frente a un desconocido, sin embargo era la primera vez que un extraño esperaba que Harry fuera inconsciente para hacer algo con él.

Un golpe seco sobre el césped y no hubo más que oscuridad.

Notes:

No crei que lo fueran a leer a esas 5 primeras personas, de verdad las amo