Chapter Text
"En mi oficina te estaré esperando...♡"
-¡EN MI OFICINA TE ESTARÉ ESPERANDO! -frunció el ceño, gritando esa última frase en la carta que le dio el otro-. ¡QUÉ HIJO DE PUTA!
-Bueno, no estaría mal que ustedes dos hablaran... -dijo Rubik, tranquilo, como si ya hubiese visto esta clase de roces entre Rich y Farfa muchas veces.
-Uhgg, ya lo sé, pero... -suspiró-. A veces me frustra. Lo nuestro es muy ambiguo.
-No opinaré -dijo Rubik. Esos dos eran raros; mejor ni esforzarse-. Pero, si quieres mi consejo, solo acepta la invitación. Créeme que no quieres saber cómo es Rich cuando lo retas.
-¿Cómo es Rich cuando lo retas...? -preguntó, entrando lentamente en una pequeña introspección, imaginándose las posibles variantes de esa frase con cautela e interés.
-Ok. Quizás sí quieres saber. Pero, ¿ves de lo que te hablo? A veces a ti igual te da satisfacción frustrarlo a él. Solo hablen como personas por una vez.
-¿Retar a Rich...?
-Me rindo contigo.
-Qué onda la hedionda y qué rico el perico -dijo un pony verde, apareciendo y sentándose a la orilla del pozo que llevaba a la base central subterránea del imperio. Detrás de él estaba su amigo Silithur.
-Hola, Cris. Hola, Sili -dijo Farfa, simple, ante su peculiar saludo, mientras Rubik solo murmuraba un pequeño "Qué".
-Buenas -saludó Silithur, sentándose a la orilla junto a ellos, dejando sus pies colgando.
-¿Eso es una carta? -alzó una ceja Cris, mirando los papeles en las manos de Farfa.
-Son dos -sonrió Rubik. Farfa le pegó un codazo en el brazo.
-Uuuuh... ¿y de quiénes son? -remarcó su interés Cris.
-No vas a hacer un fanfic de esto, Cris, ¿eh? -sonrió Farfa, negándole la información. Pero justo después, Judas lo apuñaló por la espalda.
-Una es de Rich, la otra es de Cristinini.
Farfa solo lo miró con el ceño fruncido.
-Farfa, ¿no aprendiste nada? -preguntó Sili.
-¿Ustedes no entienden lo que es no corresponder? -respondió él, sobresaltándose cuando Cris intentó quitarle las cartas. Esto lo hizo alejarlas, extendiendo el brazo.
-Daaaale, necesito el contenido para el fanfic.
-Sí, ajá.
-¿Qué? Tienes que entender que tu triángulo amoroso da como para hacer 70 fanfics rancios y genéricos.
-¿Mil veces les tengo que decir que no es un triángulo amoroso? -tomó la carta de la chica y, sin siquiera abrirla, la partió en dos y la tiró al vacío. Cris bajó las orejas, viendo su carrera de escritor desaparecer bajo sus pies.
-Pero es igual. Si estuviste con ella solo para tener información de tus enemigos, por lo menos algún resentimiento le tuvo que haber quedado a Rich -expuso Silithur su punto de vista.
-¿Pero cómo Rich no puede entenderme esta vez? ¡Usamos gente como peones para nuestros planes todo el tiempo! O al menos lo hacíamos en la tercera guerra y no sé si tengo que recordarle que nos CONOCIMOS en la terce-
-Ah, no. Nuh-huh. No, no, no, no, no. Ya estaba aburrido antes de llegar, no tienes que ayudarme a estarlo, gracias -dijo Sili en respuesta, callando a Farfadox. No necesitaba escuchar más "bla bla Rich y yo siempre somos malos y por eso me encanta que me bese y bla bla bla".
-Sili -contestó Rubik, luego suspiró-. Pero... eh... está balanceado. Tú estás enojado por Shadoune... él lo está por Cristina. Ambos fueron sus peones en su pequeño juego de quién frustraba más los planes del otro. La diferencia es que él quiere hablar las cosas, al menos déjale eso.
-...Me gustaba más la idea de retar a Rich.
-Si lo retabas a pelear no iba a aceptar de todas formas.
-¡CRISGREEN!
-¡ESO TE PASA POR MATAR MIS ILUSIONES!
-¡PUES KILLER NO COMPARTE TU HUMOR RANCIO!
-¡RICH MENOS COMPARTE EL TUYO!
-¡ÉL DICE QUE ES MI ENCANTO!
-¡Y SI SE CALLAN LA BOCA! -cerró Sili su pequeña discusión.
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El Wither preparaba todo en su oficina... o más o menos todo... Las velas y el vino estaban puestos desde hace tiempo. Solo estaba cambiando el incienso que se había consumido mientras esperaba.
Una pequeña picazón dentro de su pecho rogaba ser rascada por la presencia del otro, pero no le daría la satisfacción de desesperarlo. Sus movimientos eran tranquilos, como si su mente moviera con fuerza el pensamiento de que el otro sí o sí llegaría.
Justo en ese momento, la puerta detrás de él se abrió. Volvió a ver esa figura que tanto anhelaba con una sonrisa.
-Sé rápido, mañana hay cosas que hacer -dijo, haciéndose el desinteresado ante toda esa... extravagante escena frente a sus ojos: incienso, vino y candelas... Vamos.
-¿Alguna vez he malgastado tu tiempo? -respondió con una sonrisa, haciéndole un gesto para que tomara asiento, y luego él mismo se sentó en su escritorio.
-¿De verdad querés que responda esa pregunta? -Avanzó hacia su asiento y se sentó con las piernas abiertas, tratando de mostrarse indiferente ante esta situación, aunque un hilo de nervios se estaba amarrando en su estómago.
-Hmm... si te hace sentir mejor... -Después de servirse vino a sí mismo, trató de servirle a Farfa en su copa, pero este tomó la botella de la mano ajena y la empinó hacia arriba, dando un par de largos tragos.
-Amo tu espíritu -respondió tomando asiento y bebiendo de su copa.
-Cortala. Sabés para qué me llamaste.
-¿Qué? ¿No te agrada la idea de tener una cita con alguien que sí quierés por una vez en toooodo este tiempo?
-No lo dejás ir, ¿no? Cristina era un peón. Nada más. Fola quería el botín. Todos lo querían. Cris era como tener una marioneta en el otro bando...
-Lo sé, lo sé... Entonces supondré que no estás enojado porque yo haya usado mis conocimientos sobre la postura de Shadoune para alargar un poco más mi pequeño juego...
Un golpe de puño cerrado cayó sobre la mesa.
-¡¿LO DE WALTER FUE UN JUEGO PARA VOS?!
-... -Las cejas de Rich se fruncieron de a poco, borrando esa cara casi encantadora que tenía. Solo dejó salir unas cuantas palabras en un tono más seco:- A Walter no lo maté yo. O Shadoune, o cualquiera de cualquier bando.
Farfa sintió la culpa golpearle como un martillo entre las costillas... suspiró y se sentó mejor nuevamente.
-¿De verdad ibas a quitarme el porcentaje del beacon si aceptaba el trato...?
-... No... Yo solo quería compartir tu gloria. Me lo debías, ¿no? ¿O fue una promesa vacía, caballero?
-Dios, realmente querías que fuéramos reyes en el techo del Nether como dos estúpidos consumidos por la inmundicia.
-Es que tú lo haces sonar majestuoso, la verdad... Dos tronos y un "majestad" antes o al final de nuestros nombres... mezclándose con el eco del abismo... Las voces en la arena susurrando con terror que el rey está de vuelta en casa...
Farfa sintió el calor en sus mejillas. Solo tomó la botella y le dio un largo trago para luego limpiarse con el dorso de la mano.
-¿De dónde sacás ese léxico...? -Quizás al menos unas dos veces cada semana se encontraba diciendo eso... Le salvaba el culo de no saber cómo responder de manera cariñosa por los nervios que le colocaba.
Rich se encogió de hombros.
-¿Tú de dónde sacaste esa capacidad para atraer el caos hacia ti? -cambió el tema, cruzando sus piernas y poniéndose más cómodo.
-Es una maldición.
-A mí me gusta.
-... -Sonrió y negó levemente con la cabeza. -¿A vos qué no te gusta de mí?
-Hmmm... Que, aunque solo haya sido un peón en tu juego, cierta chica... te negaste a verme la cara por meses...
-Bueno, eso... Esperá, ¿qué hubieras hecho si no hubiese aceptado la invitación?
-Oh, cariño... La última vez que me dijeron que no, volé una iglesia con 10 Withers... -le respondió certeramente.
-Hm... Desactualizado... ¿Qué tal diez Guardians?
-¿Sin iluminación, no bloques, no armas, solo un palo de madera y un filete de cerdo? -dijo como si le hubiera tocado un nervio su reto.
-¿Me vas a dar comida?... Te estás ablandando... -contestó sonriente, continuando empujándolo.
-¿Quién dijo que tendrías permitido comerlo? -Ambos estaban a centímetros del rostro del otro ahora en la mesa, mirándose fijamente como si estuvieran concentrados en ver quién dejaba el reto.
-Hueles a borracho inmundo -respondió sonriendo ampliamente con el ceño aún fruncido.
-Yo también te amo -dijo Rich, tomando la cara del otro entre ambas manos y dándole un beso fuerte y profundo. No sorprendió al otro para nada, pues era lo que ambos se decían con esas miradas.
Rich se separó del beso luego de unos segundos, respirando pesado junto al otro.
-Y te extrañé. Te extrañé, mi mano derecha -dijo entre una pequeña risa nostálgica.
-También te extrañé -le devolvió el gesto, mirando abajo y negando con la cabeza despacio.
Rich se paró de su silla y rodeó su escritorio hasta quedar parado al lado de Farfadox.
-¿No querés un beso más cómodo? Muero por abrazarte.
-¿Estar abrazado a tus viejos harapos rotos? ...Voy a necesitar un gran trago para alistarme -respondió sarcástico sobre la ropa arruinada de su novio.
El Wither tomó el mentón del otro con cuidado, levantando su cabeza para que lo mirase. Con su otra mano tomó la botella de vino y la empinó en los labios ajenos...
El otro se le quedó viendo hipnotizado, tanto que al inicio ni siquiera bebió del licor. Lo sintió escurrirse desde las comisuras de sus labios hasta su cuello... Solo para terminar con la tortura que era para él tener ese manojo de nervios en su interior, hizo un intento por tragar el líquido. Una vez en su boca, no pasaba de su garganta por el enorme nudo que sentía ahí atorado. Solo lograba mirar al otro frente a él con los ojos algo entrecerrados por la vergüenza.
Rich apartó la botella y pasó dos de sus dedos por su garganta, presionando y bajando a lo largo del lugar hasta asegurarse de que el otro lo hubiese bebido correctamente.
-¿Ahora estás listo...? -preguntó casi malvado. Sabía perfectamente lo que hacía y que funcionaba.
Farfa se le quedó viendo un momento, pero sobraron segundos antes de que el caballero ya se hubiera puesto rápidamente de pie, tirando la silla hacia atrás y dejándola caer al suelo. Tomó a Rich con una mano en la cintura, rasgando el cuero caro de su corsé, mientras su otra mano se enredó en su cabello largo, dando caricias suaves pero apasionadas, al punto de despeinar la estética perfecta de este. Sus labios, juntos, felices, disfrutaban la compañía del otro luego de toda una guerra. Si había algo que Farfadox nunca esperó, era que su debilidad sería... un idiota excéntrico con la capacidad de destrozar, una a una, cada idea lógica que resguardara al mundo de su ferocidad. De esa oscuridad que llevaba a todos lados con él.
-¡Hm! -Farfa se separó ante el sonido de queja de Rich.
-Espera... Te... te traje... -decía como si estuviese drogado de tanto beso, algo mareado y contento en el buen sentido. Farfadox alzó una ceja entre los mismos respiros.
-Te traje rosas... -dijo con una sonrisa algo desalineada, con cabellos desordenados en el rostro, volteando la cabeza hacia donde estaba el arreglo de rosas de Wither.
-Pffft... -Farfa negó con la cabeza, aguantando una risa.
-¿Puedo dártelas personalmente?...
-Me las das luego... -dijo, y volvió a besarlo.
Rich ya no le reprochó nada, totalmente a la merced de la pasión del otro. Cuando demostraba cariño, era intenso. Podía sentir la llama del Nether abrazarlo cuando sus brazos lo rodeaban. Le encantaba. Lo amaba. Y si tenía que destruir mil mundos de mil formas para reactivar el caos que los unía, crearía desastres de magnitudes apocalípticas de ser necesario, con tal de tener al demonio de la guerra entre sus brazos, tal y como estaba en ese momento... sintiendo al amor de su vida de nuevo con él.
Puede que fueran un desastre. Pero por eso se encantaban. Por eso se amaban. Por eso se frustraban hasta verse patéticos.
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