Chapter Text
El show inició, y las cámaras dieron la bienvenida a la gran mansión, específicamente dentro de lo que parecía ser un muy ordenado y elegante despacho. Sentado en una silla de madera de alta calidad se encuentra nuestro presentador: un hombre de alrededor unos 28 años, cabello muy bien peinado, un elegante traje rojo, y luciendo una arrogante sonrisa en el rostro, como no podía ser.
Y antes de empezar a hablar, dio un fuerte aplauso.
—¡Y sean todos bienvenidos a la primera temporada de Drama Total: Edición Japón! El famoso programa canadiense finalmente abre sus puertas a nuestras tierras, y por supuesto, el presentador no puede ser ni nada más ni nada menos que vuestro querido y encantador... ¡Godo!
El recién presentado (a sí mismo) host se levantó para recibir los aplausos de todos, es decir… sus 2 sirvientes, quienes estaban parados tras él no muy emocionados, o eso expresaban sus miradas.
—20 adolescentes ilusos sin saber qué cosas les esperan pasarán sus siguientes dos meses en nuestra querida residencia, y con “nuestra” me refiero a la de mi familia, ¡los Kamizono!
Dicho esto, las cámaras procedieron a mostrar todo lo que rodeaba a la mansión: los dormitorios, la academia, el estadio, el imponente bosque que rodeaba todo el campus, los pavimentados caminos que conectaban todos los edificios, etc, mientras Godo procedía su explicación.
—Cada día, estas jóvenes promesas quienes estarán divididas en 2 equipos, competirán en pruebas que pondrán a prueba su fuerza, intelecto, conocimiento, astucia, carisma, blablabla... Y el equipo ganador de cada prueba podrá disfrutar su estadía en tranquilidad unos días más, y de vez en cuando, si estoy de buen humor, ¡podrían pasar su tiempo en nuestra querida mansión!
—Señorito Godo —interrumpió su mayordomo, un hombre anciano con un fino bigote blanco y mirada seria—. Dijo “pruebas que pondrán a prueba”, hubiera sido mejor si hubiera dicho “retos que pondrán a prueba”-
—¡Ahora no Hongou! —le gritó Godo, antes de darse cuenta de la reacción tan violenta que tuvo y volver a su expresión arrogante—. No pasó. Ejem, como decía, mientras tanto, el equipo perdedor tendrá el muy desafortunado destino de... ¡votar por quién miembro de su equipo será expulsado del programa y mandarlo al autobús de la vergüenza! Mientras tanto... el jugador que logre resistir todas estas pruebas y superar a sus 19 enemigos, tendrá el honor de ganarse ni nada más ni nada menos que... ¡100 millones de yenes! Están todos emocionados, ¿no? No puedo esperar a conocer a nuestras queridas vícti-
—Joven amo, no muestre tanto sadismo frente a las cámaras. Podría arruinar su imagen pública —le interrumpió esta vez el otro sirviente. Una chica mucho más joven, con cabello oscuro y no muy largo, y una mirada fría como la nieve, combinando con el gótico estilo del traje de mucama.
—Sí, sí. Lo que sea. Pues entonces, ¿qué estamos esperando? ¿Quieren comenzar con esto? ¿Estamos todos liiistooos? —hizo un silencio incómodo, esperando que alguien viendo el programa desde su casa le responda—. Pues que de comienzo el primer episodio de... ¡Drama... Total... Japón!
—Joven amo, nadie es tan infantil para responderle desde su casa.
—¡Arruinas el momento, Saki!
Capítulo 1: De Vuelta a Clases
Esta vez Godo se encontraba sólo, en una de las clases de la academia de la residencia, frente al atril del profesor. Específicamente, era la clase 1-A. Godo observaba impaciente su reloj, hasta que se dio cuenta de que la cámara empezó a grabar y volvió a sacar esa sonrisa tan falsa que a muchos les hacía vomitar (pero eso es otro tema...).
—Entonces, en este salón es dónde le dijimos a nuestros 20 concursantes que se reúnan para nuestro primer programa. Y parece ser que el primero está por llegar. ¡Qué emoción! Me pregunto qué tipo de concursante será. ¿Callado? ¿Amigable? ¿O quizás estemos frente a nuestro temiiible villano de la temporada? Pues es hora de darle la bien-
—¡Yaaaaaaaaaaaahooooooooooooooooooooooooooooooy!
—...venida a nuestro primer concursante. ¡Yu-
—¡Yuki-chan está aquí! —le interrumpió por segunda vez la primera invitada. Una chica delgada pero atlética, con el cabello castaño, largo y atado en una cola de caballo. Camisa blanca y pantalones deportivos negros con una sudadera roja atada a la cintura. Su mirada expresaba una clara emoción:
Tenía la cabeza en las nubes.
—Disculpa, ¿puedo hablar? —preguntó ofendido Godo. La chica levantó su pulgar—. Bien, aquí está nuestra primera concursante. ¡Yuki! No sean engañados por su nombre, esta chica es más hiperactiva que un perro y más alegre que yo cuando me veo en un espejo. Yuki, ¿cómo se siente estar en este programa?
—¡Hola, mamá, papá, hermana mayor, hermana menor, amigos, todos los demás que son muchos y me da pereza nombrarlos. Estoy en la tele! Qué loco, ¿no? —gritaba la chica frente a cámaras, sin darse cuenta de que Godo le hablaba.
—Supongo que eso sirve... ¡Oh, miren quién tenemos aquí! Nuestro segundo chico, todos saluden a...
—¡FUJAJAJAJAJAJAJA!!
—¡¿Hoy desperté con la pierna izquierda?! —se volvió a quejar Godo, sus manos ocultando su rostro.
—¡Cuidado, plebeyos! Están frente al futuro ganador de este programa. Quien posee tanto cerebro como fuerza, el mismísimo, el inigualable, KENJI KINOMIYA! Déjenme adivinar, fui el primero en llegar.
—No, Kenji. Fuiste el segundo. Ahora, siéntate por favor... —le dijo Godo. Kenji algo ofendido fue a sentarse, mientras nuestro presentador seguía hablando—. Este muchacho es el segundo hermano...
—¡No lo menciones! —gritó ofendido el chico, nervioso desde el momento que Godo comentó que llegó en segundo lugar—. El concursante soy YO, no él.
—Emm, vale —continuó Godo. Ambos se miraron confundidos un par de segundos, Kenji asintió con la cabeza, y Godo continuó—. Este… muchacho es miembro de la (no tanto como la nuestra) rica familia de empresarios Kinomiya. Así que todos en esta habitación deberán de ser conscientes de que están frente a un noble. ¿No creen?
Mientras tanto, Yuki seguía hablándole a la cámara, pese a que no la estaban grabando en primer lugar. Fuera de eso, nadie le contestó a su pregunta.
—Bueno, eso fue decepcionante.
—No te preocupes, Goda, se necesita paciencia para ser reconocido —dijo el chico haciéndose el interesante. Kenji era alto y bastante bien en forma. Tenía el cabello... ¿dorado? Y un elegante traje abotonado del mismo color con el emblema de la familia a un costado, un ratón.
—Emm, vale. Aunque mi nombre es Godo, pero en fin... ¡Parece que ha llegado nuestro tercer concursante! ¡Todos saluden a Jun!
La siguiente persona en entrar fue un chico alto y delgado, con un uniforme típico escolar de la escuela a la que él pertenece. Usaba gafas y tenía el cabello castaño oscuro bien prolijo, y su mirada delataba nerviosismo y emoción a la vez. Tranquilizándose, se aclaró la garganta antes de hablar.
—Bien, Jun, ya has practicado esto… —se dijo a sí mismo, antes de dirigir su palabra al host—. Buenos días, señor Kamizono. Parece que he llegado muy pronto. Me gusta ser puntual así que consideraré esto un logro —se acomodó las gafas, orgulloso, para luego observar a los otros 2 competidores—. Supongo que ustedes son los demás participantes. Un placer conocerlos. Espero que me pueda llevar bien con ustedes —le tendió la mano a Kenji esperando un apretón de manos, pero este se rehusó con una sonrisa arrogante.
—Lo siento, pero todavía no estás al nivel de compartir tacto con el mismísimo Kenji Kinomiya. Si somos amigos, quizás te dé la oportunidad.
Naturalmente, Jun estaba confundido, así que solamente asintió y se alejó. Ni siquiera se acercó a Yuki pues ella seguía en su mundo. Con esto, Godo continuó.
—Jun es presidente del consejo estudiantil de su escuela, así que no es sorpresa que sea tan formal y educado —Godo comentaba muy aliviado, probablemente porque por fin había hablado con un adolescente tranquilo—. Si tenemos suerte, el público no lo encontrará aburrido.
—¿Disculpa?
—¡Oh, miren! ¡Llegó otro concursante!
Interrumpiendo a Jun, Godo indicó la entrada de la siguiente participante. Una chica pálida, alta y delgada, con una pacífica o quizás inexpresiva mirada que no hacía contacto con nadie. Tenía el largo cabello negro que le llevaba hasta la cintura y vestía una chaqueta oscura más una falda negra acompañada de unas pantimedias. Kenji y Jun observaban sorprendidos a la chica pues era como muchos llamarían, una belleza fría.
—Y aquí está nuestra siguiente concursante. Nuestra reina de las nieves, ¡Kei! —la recién mencionada dio una reverencia mientras era presentada.
—¿Alguien dijo mi nombre? —finalmente Yuki despertó de su trance, dejando de hablar con la tele y dirigiendo su atención a Godo y los demás—. ¿O con “Yuki” se referían a la que es blanca y cae en Invierno? ¡Oh, hola! ¡Eres muy linda! —apresuradamente saltó hacia la nueva y le agarró de las manos—. ¿Kei dijeron que te llamabas?
Yuki tenía un brillo en sus ojos, probablemente por estar hablando por primera vez con una chica en el programa. Ante el repentino contacto físico, la otra desvió la mirada hacia el suelo un poco ruborizada.
—...Eh, sí… Ese es mi nombre.
—¡Genial! Si no te molesta, ¿podemos ser amigas? —preguntó Yuki ilusionada, pero Kei no se veía muy emocionada al respecto...
—¿No crees que es muy pronto para decidir eso? —respondió seriamente, esta vez haciendo contacto visual. La sonrisa en la cara de Yuki desapareció y ahora lucía preocupada.
—¡Oh, lo... lo lamento tanto! No debí romper tu espacio personal —soltó finalmente sus manos.
—No, lo siento, fui grosera. Está bien, podemos —Kei se rascó el cabello. Esta vez nerviosa. Parecía que no esperaba esa reacción de Yuki.
—¿En serio? ¡Yahooy!
—Increíble, no duró absolutamente nada de tiempo triste —Jun estaba levemente sorprendido.
—Está bien que todos estén tan felices y tal, pero el siguiente participante ya está esperando en la puerta desde hace rato, chicos —Godo apuntó a la puerta, donde ahí estaba...
—Está bien, puedo ser paciente. Después de todo, las mujeres valoran eso en un hombre. ¿Cierto, chicas?
Apoyado contra el marco de la puerta de una forma exageradamente dramática, se encontraba el siguiente chico. Vestido con unos jeans y una chaqueta de cuero abierta, más una camiseta blanca por debajo. Con el cabello castaño claro y ondulado, se encontraba el siguiente concursante.
Pero, aunque hizo una pregunta, nadie le contestó. Todos lo miraban confundido.
—Creo que es muy pronto para él... Miyu Style —dijo el joven finalmente saliendo del marco—. Gohda, ya puedes dar mi presentación —apuntó con sus dedos al presentador.
—Sí, está bien, pero mi nombre es Godo, que no se te olvide. Mmm, qué extraño, ya van 2 que confunden mi nombre hoy —dijo eso último susurrando—. Todos saluden a Miyu, nuestro mujeriego de la temporada.
—No me gusta cómo suena eso, prefiero que me llames un casanova. Suena más elegante —respondió Miyu mientras se acercaba a Yuki y Kei, con una mirada seductora. Pasaba completamente de los otros 2 chicos—. Me alegra ver que por lo mínimo ya hay un par de bellezas participando. Chicas, es un placer conocerlas.
Dicho esto, Miyu dio una reverencia frente a las 2. Ellas sólo lo miraban confundidas, sin saber qué responder.
—Ehhhh, vale. Un placer, un placer, sí —respondió Yuki con una sonrisa nerviosa y algo sonrojada, más que nada, por lo ridículo de la situación. Nadie podía negar que el chico sea guapo, pero su comportamiento por ahora era algo... incómodo. Kei solamente miraba hacia otro lado jugando con su cabello.
—Bien, Miyu. Guarda un poco esas hormonas porque es la hora de saludar a vuestro siguiente compañero. ¡Todos denle la bienvenida a Yuuichi!
El siguiente en entrar fue un chico con cabello negro oculto por una gorra azul. Llevaba una chaqueta deportiva del mismo color más unos pantalones azules oscuros. Alrededor de su cuello llevaba unos audífonos en plan cascos. Además de eso, unas ojeras destacaban.
Jun, sabiendo el incómodo ambiente que trajo Miyu, tomó el sacrificio de ser el primero en hablar para saludar al nuevo. Se acercó a Yuuchi para tenderle la mano. Por suerte, esta vez el receptor accedió.
—No sabemos mucho de Yuuichi puesto que no le gusta hablar mucho, ¡pero sus notas hablan por él! Es nuestro concursante con mejor promedio así que tengan eso en cuenta, chicos —comentó Goda, a lo que Jun sonrió orgulloso del chico.
—Me parece correcto, creo que tú y yo podemos llevarnos bien. ¿Qué te parece? —preguntó Jun, a lo que Yuuchi desvió la mirada y le respondió con una voz firme.
—Sí, esperemos.
—Hm, hm, hm —rió Kenji—. Chico serio, quizás tengas muy buenas notas pero todavía no has conocido a mi creativo cerebro. Veo posible una posible rivalidad entre los dos, ¿no te parece? —Yuuichi sólamente se sentó en uno de los pupitres al fondo, ignorando a Kenji y observando por la ventana—. Creo que le dejé sin palabras.
—Entonces, mientras nadie observa, ¡el protagonista entra en escena! —sin que nadie lo llame en primer lugar, entró deslizándose un chico con algo de sobrepeso, anteojos, cabello castaño y un simple uniforme escolar de verano. Además de eso, llevaba una mochila rosa chillona—. ¡Mi nombre es Osamu y-!
—¡Hey, espera, se supone que yo tengo que presentarte!
—¡Ah, lo siento, lo siento! —se disculpó nerviosamente el nuevo, para luego sentarse avergonzado.
—En fin... Todos, aquí tenemos a Osamu, ¡el otaku de nuestro grupo! Autoproclamándose a sí mismo el Maestro del Moe y el mayor conocedor de la animación, él espera llevarse bien con todos... —por cada palabra que decía, su sonrisa desaparecía más y más—. Aún no creo que haya dicho eso en televisión nacional... ¿quién escribió este guión? —susurró para sí mismo.
—¡Un placer, amigos! ¡No se preocupen, no muerdo! —se levantó Osamu de su asiento. Miyu quien le observaba de lejos, susurró “rarito”.
Yuki fue la primera en acercarse a él, para apuntar uno de los pins de su mochila.
—¡Espera, espera! Conozco ese programa, mi hermanita es requete fan de ella. Se llamaba algo en plan... ¡Magi Magi Chika! —en el pin se alcanzaba a ver una chica anime con estilo de dibujo muy adorable, cabello rosado y un brillante vestido. Parecía ser una chica mágica.
—Jo, jo, jo —Osamu sonó emocionado—. Veo que también conoces a la mismísima reina de las Mahou Shoujo, señorita. Primer ícono de la famosa mangaka Reimu Hagakure, que más tarde saltó a la fama con la excelente adaptación de Pinneaple Studios con la dirección del rey Renya Tohno. Recuerda esos nombres, son los que trajeron felicidad a tu hermanita.
—¡Jajajajaja! No entendí nada de lo que dijiste.
—Qué bonito que todos se lleven bien, pero qué ganas de verlos más tardes pegándose entre sí —dijo Godo para luego todos mirarlos algo perturbados—. Ejem, ¡miren! Ha llegado nuestra siguiente concursante, nuestra elegante y dulce... ¡Sakura!
Entrando al salón, llegó una chica con cabello castaño ondulado. Vistiendo un simple vestido azul abotonado y un sombrero de playa, miraba confundida al cast tan surrealista de personajes frente a ella. Miyu se levantó apenas la vio, pero Yuuichi (quien estaba sentado detrás suyo) le agarró el brazo para la molestia del mujeriego. Sakura finalmente se atrevió a hablar por primera vez:
—Buenos días, compañeros, veo que ustedes son un grupo muy variado, ¡espero que nos llevemos bien! —sonrió esperando que esa haya sido una buena primera impresión—. Lo siento si no puedo destacar tanto por el momento, no estoy acostumbrada a tener tantos amigos... ¡Ah, lo siento! —rápidamente se puso nerviosa—. Fue un error de mi parte llamarlos amigos tan pronto, debería conocer mejor mi lugar.
—Tranqui, tranqui, aquí todos estamos en igualdad de condiciones —dijo Yuki mientras que en el fondo se escuchaba un “¡Todos menos yo!” por parte de Kenji—. ¿No estás de acuerdo, Kei-Kei?
“Kei-Kei” no respondió. En realidad, no había dicho nada desde que terminó su presentación. Solamente estaba jugando con su cabello con la mirada perdida.
—¡Dijo que sí! —respondió por su parte Yuki, a lo que Sakura suspiró aliviada. En realidad estaba confusa, pero no era momento para responder a las peculiaridades del grupo.
—¡EJEM! —todos se asustaron al escuchar ese fuerte ruido que venía desde la puerta. Ahí se encontraba un joven alto y fornido que aparentaba más edad de la que tenía. Tenía el cabello largo hasta los hombros y unas cejas bien gruesas. Vestía no muy distinto a un motorista con una chaqueta y pantalones gruesos, ambos negros. Llevaba ambas manos en los bolsillos mientras observaba de forma algo furiosa a todo el grupo.
Naturalmente, todos estaban aterrados. Godo tuvo que romper ese tenso silencio.
—¡Oh, lo siento Kyodai! No sabía que estabas ahí desde hace rato. Siéntete libre de llevarte bien con tu equipo. O no. Yo no me hago responsable de que quieras matarlos más tarde.
—Lo que sea, viejo —habló Kyodai mientras se dirigía a su asiento sin dirigir la mirada a nadie. Se sentó y dejó las piernas sobre la mesa. Jun algo ofendido se levantó para hablarle:
—Oye, me parece que es una primera mala impresión que apenas nos conozcas hagas ese gesto tan grosero —apuntó a las piernas del chico. Este rápidamente le dirigió una mirada asesina a Jun.
—¿Y a mí qué me importa, eh? No eres mi mamá para mandarme. Yo podría ahora mismo golpearte para ver si no vuelves a decirme eso, ¿oíste?
Godo disfrutaba un poco la tensión entre ambos chicos, pero ahora mismo tenía que presentarlo.
—Kyodai es... un chico problemático. Tiene el peor promedio de asistencias entre los 20 participantes y un mal historial de meterse en bandas de delincuentes juveniles —comentó preparándose para la reacción de todos.
—¿¡Un delincuente!? —la mayoría gritó. Jun nerviosamente se alejó a paso rápido. Mejor no se metía con él... todavía.
Kyodai parecía que disfrutaba de esa reacción. Por ahora todos reaccionaban a como él quería.
—Tch, lo de las bandas es cosa del pasado. Ahora soy un lobo solitario, de cualquier modo…
Para su mala suerte, tuvo que dejar de ser el centro de atención unos segundos después.
—¡Ohhhh, ohhhhhh, ohhhhhhhhh! —todos sorprendidos miraron a ese ruido tan raro que venía desde la puerta. Ahí parada estaba una chica nueva, con el cabello rubio claro atado en el final y llamativos ojos celestes, al menos llamativos para un japonés. Llevaba una camisa blanca con tirantes atados a una falda negra. Además de eso, llevaba un sombrero negro.
—¡Aquí está Cecilia, desde el extranjero! —gritó Godo.
Miyu observaba a la chica con una emoción en los ojos, aunque esta vez no se levantó por lo que pasó la otra vez. El brazo aún le dolía. ¿Por qué Yuuchi agarraba tan fuerte?
Cecilia emocionada se acercaba a cada concursante. Actuaba como una fan obsesionada al conocer a su grupo favorito.
—He visto las cintas de audición de todos. ¡Tú eres Yuuichi! Eres taaaan misterioso. Tú eres... Osamu, ¿no? ¡Yo también soy fan de Guerreros del Alba! Ohhh, tú debes ser Kei. Eres tan misteriosa. Me das vibras de una samurai o de una guerrera fría y despiadada.
—Eh, ¿gracias? —Kei dijo confusa—. Yuki, ¿tengo cara de querer asesinar a alguien?
—Ehhhhhhh —pensó durante un rato Yuki mientras Cecilia hablaba con todos—. Sí.
—Oh.
Mientras tanto, Cecilia finalmente llegó a Miyu. El chico emocionado esperaba ver qué ella tenía que decir de él… lo esperaba con muchas, muchas ansias.
—Ahhh, y tú eres... Lo siento, no te reconozco —se alejó del chico, dejándolo abatido y sin palabras, observando al infinito...
—Pobre —comentó Sakura antes de dirigir su mirada a Cecilia, un deje de curiosidad en su mirada—. Entonces, ¿eres extranjera? Es un placer poder conocer a alguien tan entusiasmado en nuestras propias tierras.
—¡Y sí! Y soy una graaan fan de Japón. Es más o menos... mi decimoquinto país favorito.
—Y tal parece ser que ella es de una persona con mucha cultura —comentó Osamu, emocionado al conocer a otra conosseur del anime como él—. Guerreros del Alba es en efecto una gran obra que trasciende cultu-
—Blablabla —le interrumpió Godo—, basta de Cecilia. Chicos, es hora de saludar a nuestro siguiente compañero. ¡Aquí está Akira!
Entrando al salón estaba Akira. Un chico de baja estatura, cabello corto y negro, vistiendo una sudadera azul con capucha. Su característica más notoria eran sus pequeños ojos. Sonriendo nerviosamente saludó a su equipo.
—Hey, hola. ¿Interrumpo algo? —preguntó Akira, su voz casi temblando. Godo le respondió:
—No, Akira. Tú no te preocupes, no muerden. Bueno, probablemente Kyodai sí.
—¡Oye, no soy un perro!
—Y quizás Yuki también.
—¡Oye, yo tampoco soy un perro!
Ambos concursantes miraban con cara de perros rabiosos a Godo, pero este los ignoraba. Mientras tanto, Akira se veía algo tenso.
—Esto. Quizás yo no parezca tan confiable a primera vista, ¡pero les aseguro que soy un jugador muy prometedor! Después de todo, fui representante de mi salón más de una vez —dijo orgulloso, esta vez más confiado.
Entonces Miyu se levantó y colocó sus manos sobre los hombros del chico, para luego inspeccionar sus brazos, piernas, cabeza...
—Oye, ¿qué estás haciendo? Te aseguro que yo no bateo para ese lado... —los ojos de Akira rodaban para todas partes, esperando una excusa lógica por parte de Miyu.
—No es eso, sólo quería confirmar si tienes algunos músculos ahí ocultos, pero parece que no. Eres todo un flacucho, dudo que dures mucho, chico.
—¡Oye! Los músculos no lo son todo —respondió ofendido Akira.
—Pues tú tampoco estás macizo, guaperas —comentó Kyodai, inclinándose cada vez más en la silla. ¿Estaba presumiendo?
—Sí, pero al menos soy guapo.
—Disculpen, ¿interrumpo algo?
Parada en la entrada, observando cómo Miyu... interactuaba con el cuerpo de Akira, estaba una nueva chica arqueando una ceja. Tenía el cabello oscuro y mediano, y vestía un cárdigan gris acompañado de una falda oscura y medias negras.
—¡Y aquí tenemos a Honoka! —gritó Godo—. Honoka, saluda a los demás.
—¡Bien! Hola a todos, yo soy-
—Buenas tardes, señorita. ¿Estoy muerto? Porque no sabía que en este salón iban a reunirse tantos ángeles —dijo Miyu mientras saltaba a ella, soltando a Akira y haciendo que este se caiga al suelo.
—Ehhh, hola —Honoka respondió incómoda, evitando contacto visual con el chico—. ¿Quién eres tú?
—Tu futuro crush, o novio, si así deseas.
—Gracias pero paso —respondió al toque Honoka. Mientras tanto, Jun agarraba del hombro a Miyu para llevárselo lejos de la chica—. ¡Vamos, Godo! Ya puedes contarles sobre mí.
Honoka sonrió con emoción esperando a ver qué iba a contarles el presentador sobre ella, sobre su personalidad, sus aficiones. La emoción crecía; sentía las cámaras puestas sobre ella…
Él se cruzó de brazos tras pensar, y todos lo miraron en confusión.
—¿Qué pasó? ¿Acaso estamos frente a una impostora o qué? —preguntó Kyodai, rascándose el interior de su oreja.
Godo rió antes de finalmente dar la información.
—Nada, es que no se me ocurre qué decir al respecto.
—¡¿Disculpa?! —Honoka gritó sorprendida antes de ver a su equipo y reír de forma incómoda—. Vale, pues. Me presentaré yo, entonces. Prepárense… ¡Mi nombre es Honoka! Tengo 16 años, mido 1.58 cm, me gusta leer y escuchar música, y, pues...
—¿A qué te dedicas? —preguntó Sakura algo interesada.
—¡Soy del club de volver a casa!
Silencio incómodo.
—Godo, pasemos a la siguiente que me aburro —Kyodai asesinó el silencio.
—¡No sean crueles, yo también merezco atención! Después de todo yo también fui elegida para participar, ¿no creen?
Yuuichi no respondió, como siempre. Kyodai seguía inclinado en su asiento sin querer apoyar algo positivo. Miyu y Akira estaban discutiendo sobre quién sabe qué. Osamu y Jun se miraban nerviosos pensando qué decirle. Kei estaba jugando con la coleta de Yuki con ninguna de las dos prestando atención a su pregunta. Sakura tocó el brazo de Cecilia y le susurró “Vamos, dile algo, que tú eres del tipo extrovertido”.
Haciéndole caso, Cecilia dio un paso delante para hablar.
—¡No te preocupes Honoka! Por más aburrida o normal que seas, todos tenemos por lo menos una cosa en la que destacamos así que no temas, que sé que tú vas a encontrarla.
Cecilia sonó muy orgullosa, pero no parece que haya servido puesto que Honoka caminó deprimida hasta su asiento, susurrando “Yo no soy aburrida...” Cecilia sólo dejó salir un “Ups”.
—Qué tragicómico —dijo Godo sonriendo—. Pero ya es hora de saludar a nuestro siguiente concursante, ella es...
—Kokoro —le interrumpió la siguiente persona en la puerta—. Estudiante como todos ustedes, terribles notas, malas asistencias, estuve en el reformatorio más de una vez, blablabla. ¿Me puedo sentar?
—Oh no, ¿otra delincuente más? —comentó asustada Sakura, retrocediendo de a poco.
Kokoro tenía una apariencia llamativa. Era muy alta, incluso más alta que la mayoría de chicos en el salón. Tenía un uniforme escolar azul pero con una falda el doble de larga de lo normal. Su cabello era rubio y largo, probablemente teñido y con un mechón tapándole el ojo izquierdo. Al igual que Kyodai, tenía cara de pocos amigos.
—Me da miedo —susurró Kei a Yuki, esta última sólo asintiendo.
—¡Eh! ¿Dijeron algo? —respondió la delincuente mirándola a ambas, estas sólo respondieron con un “ihhhhh” de terror.
—¡Sus dientes eran como los de un tiburón! —del miedo, Yuki se agarró a su nueva amiga del brazo, viendo a la nueva delincuente alejarse de la posición de ellas—. Me… alejaré de ella.
—¿Podrías por favor soltarme?
—Estos adolescentes arrogantes robándome el trabajo de presentarles —se quejó Godo, ignorando cómo Miyu se acercaba a Kokoro sólo para recibir un golpe en la cara, para luego susurrar “última mujer que le hablo hoy...”—. Siéntate, Kokoro, que tampoco quiero tener cerca a una criminal que podría destrozarme en 5 segundos. Este rostro no se cuida por nada.
Esta chasqueó su lengua ante ese comentario y se dirigió a su asiento, inclinándose en la silla y colocando sus piernas sobre la mesa. Kyodai vio esto y le retó inclinándose aún más que ella, solamente para caerse de espaldas de forma muy patética.
—¡Ahhhh, disculpen, disculpen, disculpen, disculpen! ¡Ya llegué! —respondió una nueva persona entrando al salón. Una chica con el cabello negro, largo y rizado. Llevaba unos grandes anteojos rectangulares que colgaban de su cara a punto de caerse, y vestía un suéter blanco que le tapaba todo el cuello, más unos pantalones anchos beige. Todos observaban confundidos a la chica de baja estatura, quien parecía que acababa de ver un fantasma… o lo más cercano en un sentido realista.
—¡Wow, Miki! Tranquila, ¿qué pasó? —preguntó Godo sorprendido.
—Verán, verán. Esto, pasó que mientras iba hacia aquí pues me encontré con un, esto, había un perro y pues el perro empezó a ladrarme. Ah, me olvidé de decir que me dan miedo los perros, jajaja. Es raro pero así es, ignórenlo. Ah. Me olvidé de lo que estaba diciendo, lo siento. Bueno, el punto es que me asusté y salí corriendo. Corrí tan lejos que me perdí, así que demoré en llegar hasta aquí, y yo la verdad pensaba que llegaría tarde pero parece que aún quedan más personas así que tuve suerte, jajajaja. Toda mi preocupación por nada. Lo siento mucho por armar tanto alboroto. ¡Mucho gusto!
—¿Ya terminó la cacofonía? —preguntó Kokoro sarcásticamente.
—¡Sí, lo siento mucho!
—En fin, Miki —continuó Godo—. No te preocupes, tus padres nos pasaron la lista de las cosas que te dan miedo. Te confirmo de que no te vas a encontrar con ninguna en lo que dures del programa.
—Ah, muchas gracias —Miki suspiró aliviada.
—Si decides evitarlas, claro. Capaz hay pero nadie te obliga. ¡Suerte! —le dio palmadas en el hombro a la traumada chica. Esta sólo fue temblando hacia su asiento, evitando contacto visual con todos.
—¡Holiiii! Lo siento mucho por llegar tarde si es que lo hice, amiwis, me distraje en una tienda que está a unas esquinas de aquí. ¡Este lugar es muy grande, por cierto! Brutal.
Todos observaron a la nueva individua en la entrada. Una chica con la piel bronceada y el cabello teñido de rubio. Mucho maquillaje, acompañado de un camisa blanca y unos shorts estilo jeans. Todos reconocían este estilo, era una gyaru.
—¡Hola, Mariko! Te ves muy bien —dijo chocando sus puños con los de la chica—. Aunque ten mucho cuidado, esos descuidos te pueden hacer daño en una competencia como la nuestra.
—No te preocupes, Godito. He visto todas las temporadas de la edición canadiense y ya estoy preparada. Sé por lo menos que los mutantes demorarán en llegar.
—¿Mutantes? —preguntó confundido “Godito”.
—¡Omaigod! ¡No me digas que no viste la versión canadiense!
—Sólo las primeras 3 temporadas... —respondió avergonzado—, ¡Pero en fin, eso no es importante ahora! Mariko, saluda a tu equipo.
—Chachi piruli. Vaya, veo que es un grupo muy variado...
—¡Hola, Mariko! ¡Mi nombre es Cecilia y vengo de Baronya! No puedo creerlo. ¡estoy hablando con una gyaru! ¡Existen! —la extranjera gritó emocionada.
—¿Pensabas que eran de los mangas o qué? —preguntó sarcásticamente Honoka, aún abatida y con nada de fé en el mundo.
—Hello, Ceci —saludó Mariko—. Eres una chica muy simpática, ¿y si más tarde te invito a un par de tiendas y te cuento más de mi país? Por cierto, ¿dónde queda el tuyo?
—Ohh, todos preguntan eso. Verás, es una pequeña nación que queda entre Polonia y... Espera un momento, ¿me estás escuchando? —Cecilia notó que su nueva amiga ni la estaba oyendo, y en cambio, estaba usando su celular.
—Oh, ¿dijiste algo? —Mariko preguntó sin quitar su mirada del aparato siquiera—. Estaba buscando dónde queda tu país... ¡Vaya, entre Polonia y Eslovaquia! ¡Y es chiquito! En fin, ¿qué decías Cecilia? —preguntó finalmente, guardando su celular en su bolso (para el alivio del resto).
—Nada, nada. Olvídalo... —Cecilia solo sonaba decepcionada.
—Adolescentes y su dependencia con los celulares. Un clásico —se burló Godo un tanto decepcionado—. Ahora todos saluden a... ¡Tarado!
—¡Taro, no Tarado! —gritó un chico en la entrada. Tenía el cabello rubio teñido y de puntas. Llevaba un piercing en la nariz y vestía una camiseta sin mangas blancas con unos pantalones jeans rotos. Pese al malentendido con su nombre, no se le veía muy ofendido. Orgullosamente entró al salón con una sonrisa de confiado—. Hey, hey. ¿Qué pasa. chavales? ¿Todos listos para presenciar al Dios Taro?
El “Dios Taro” en eso procedió a dar un desfile para saludar a los demás 15 chicos. Hasta que finalmente se acercó al último que quedaba, Kyodai, y colocó su mano en el hombro:
—¡Hey, qué pasa compa-
—Oye, te recomiendo que no hagas eso —dijo Akira, preocupado por el chico. Muy preocupado.
—¿Preocuparme de qué? ¿De sus pintas? ¡Amigo! ¿Tus padres no te enseñaron que no juzgues a alguien por su apariencia? Yo tengo muchos amigos feos, verás... —Taro explicaba bien orgulloso, sin notar que Kyodai se levantaba, lo miraba con una cara llena de furia y le sacaba la mano del hombro.
—No me gusta que me toquen el hombro, ¿oíste? —habló amenazadoramente, sus dientes temblaron, sus ojos clavándose con pura furia sobre sobre la mirada de Taro quien…
—¡Oh, hola! —Taro saludó aún sin notar el peligro en el que estaba—. ¿Qué pasó, viejo? ¿No desayunaste hoy?
—Dije, que no me vuelvas a tocar el hombro, o te parto la cara.
—Ignorenlo —interrumpió Kokoro—. Se hace el malote, pero sólo para presumir. No siento ningún aura asesina en él. No le haría daño ni a una mosca.
Todos observaron sorprendidos a la otra matona. Hasta el momento todos estaban asustados de Kyodai, pero capaz ella tenía razón. Es decir, si lo decía ella… fue la lógica que implementaron.
Dicho eso, Taro miró con ojos de perrito al matón delante de él.
—¡Oh, vale! ¿Entonces ami-?
—¡NO!
Kyodai le gritó en la cara. Con esto debía de alejarlo, y así fue.
—Taro no es el chico más listo de todos —explicó Godo—. De hecho, sus notas son un desastre.
—Disculpe, Godo. No creo que tus comentarios sean buenos para la autoestima del chico —Sakura comentó algo preocupada.
—No te preocupes, estoy acostumbrado. Además, dicen que todos tenemos un lado listo oculto, ¿no es cierto, amigos? —preguntó Taro ilusionado.
Todos estaban algo dubitativos al respecto, pero no querían ser crueles con el chico.
—Inteligente o no, cada guerrero dispone de un arma a su favor, y es el deber de uno, conocerla y masterizarla. Al igual que con la guerrera Honoka, ambos poseen un potencial oculto —dijo la ninja sentada detrás del todo, al lado de la ventana.
—¡Oye, dejen de ser tan crueles conmigo de una vez, apenas es mi primer día! —se quejó la “chica normal”.
—Ok, normie —dijo Kyodai, riéndose tras finalizar su infantil burla.
—¡Que no soy una normie! —y que de algún modo funcionó.
—Está bien, Honoka. Mejor ser una “normie” que un chiflado como Miyu, o la cosplayer kunoichi esa del fondo —se burló Kokoro, riendo para sus adentros.
—Espera, ¿una kunoichi? —Honoka preguntó confusa. Todos miraron al fondo del salón y ahí finalmente todos vieron a la ninja.
Esta, como si fuera lo más normal del mundo, se paró sobre la silla de brazos cruzados y con los ojos cerrados para que todos la vean… o la contemplen, más bien. Su vestimenta es tan excéntrica como se la estarán imaginando. Vestía un kimono rojo que le llegaba hasta las rodillas y enseñaba los brazos. Llevaba puesta una mascarilla, y alrededor de su cuello tenía una larga bufanda roja. Su cabello negro y mediano estaba atado en una coleta.
—Por fin se dan cuenta, esa rarita está ahí desde hace un buen rato —comentó Kokoro, levemente perturbada por su presencia.
—¡¿Cómo no nos dimos cuenta?! O sea, o sea, ¡es una ninja! —Osamu, nuestro otaku número 1 gritó emocionado, mientras se acercaba emocionado a ver a la ninja y acompañado de Cecilia por supuesto, nuestra otaku número 2.
—Bueno, por algo es una ninja... —Honoka comentó no tan interesada—. O bueno, al menos se cree una.
En eso esperaron que la ninja dijera algo más… ni siquiera abrió los ojos.
—¡Chicos, saluden a Chiyo! —Godo comenzó la presentación algo nervioso porque a decir verdad, él tampoco se había dado cuenta de su aparición—. Como pueden ver, ella es algo... diferente. Pero no se preocupen, que no os va a matar mientras duermen. Creo. Jajaja.
—¡Fujajajaja! ¿Una ninja? De seguro tiene un gran arsenal de habilidad en su poderío. Creo que puede ser una gran rival para mí... ¿Qué? ¿Por qué me miran como si se hubieran olvidado del gran Kenji?
—De hecho, yo me había olvidado de ti —dijo Miyu, poco interesado en él.
—¡Oye, Godo! ¿Cuánto tiempo queda? Me aburro —se quejó Kyodai.
—No se preocupen, chicos. Sólo nos quedan 3. De hecho, el siguiente está tras la puerta ahora mismo. ¡Vamos, Ren! ¡Entra!
Silencio.
—¡Reeen! No tenemos todo el día... —Godo apuntó a su reloj, nervioso, para luego suspirar—. Sabía que esto iba a pasar...
—¿No será tímido? —Sakura preguntó, dirigiéndose a la puerta para salir del salón y echar un vistazo al tal Ren. Nadie podía oír la conversación detrás de las paredes, así que esperaron ansiosos sin saber qué iba a pasar ahora... Finalmente, Sakura entró... Sola—. Me parece que no habrá forma de convencerlo. Godo, ¿no podemos competir 19? Él no parece estar muy dispuesto y no sé si sea buena idea forzar-
—¿Estás bromeando, Sakura? No puedo dirigir un show con 2 equipos con diferente cantidad de miembros, ¡eso sería aburrido!
—Está bien, está bien. Yo lo convenzo... —Kokoro se levantó de su asiento para salir del salón. Todos estaban sorprendidos. Por las pintas tan rudas de la chica, no creían que ella sea capaz de hacer algo así por sus compañeros.
—Ohh, parece que Kokoro tiene un lado tierno en el fondo —Mariko comentó a sus compañeros. Ella no estaba en el momento que Kokoro se presentó, pero había llegado a conocerla un poco a través de cuchilleos de Cecilia—. Sabía que tras ese trasfondo criminal había un corazón de oro oculto.
—¡Ahhhhh, valevalevalevale ya entro!
Todos se asustaron ante la aparición repentina de Ren, quien finalmente logró entrar... a la fuerza. Kokoro le acompañó, tranquila como si fuera cosa de todos los días.
—Ahora sí, ¡saluden a Ren! Nuestro encerrado... o más bien, nuestro ex-encerrado de la temporada.
Ren vestía con un abrigo negro con capucha, esta ocultándole gran parte del rostro en ese momento haciendo que sólo se le vean los ojos y parte de su oscuro cabello. También vestía unos pantalones deportivos del mismo color... y unos crocs. Estaba tirado en el suelo en posición fetal. Sakura, la más preocupada por el chico se acercó enojada a Kokoro, por primera vez perdiendo su tranquilo temple.
—¿Qué le hiciste? Pudiste haberle dejado traumas, ¿sabes?
—Me da igual. Yo tampoco quería entrar en este programa y mírenme. Si él puede irse yo también me voy —Kokoro sonaba algo enojada, provocando algo de miedo en Sakura.
—Ah, pues entonces... Lo siento...
—¡No se preocupen, mis amigos. ¡Ha llegado vuestro héroe!
Quizás para aliviar la tensión en ese momento, el “héroe” encontró su mejor momento para entrar. Pero este “héroe” no era otra persona disfrazada, sino un chico más normal. Tenía el cabello castaño y puntiagudo. Vestía una chaqueta marrón y unos pantalones beige cargo. Estaba sonriendo orgullosamente sin miedo a que todos noten que le faltaba un diente.
—¡Miren quién está aquí! ¡Es Jiro! —Godo lo presentó chocando puños con él—. Quizás no parezca tan fuerte a primeras vistas, pero este chico es todo un salvavidas. Su padre es bombero, así qué él tiene algo de conocimientos en su cabeza, ¡y es miembro oficial de un equipo de rescate animal!
—O sea, ¿que rescatas animales en peligro extinción, tipo, pandas? Cool —Mariko comentó.
—Animales... —susurró Kei, con una leve sonrisa.
—Todo un honor tenerte entre nosotros, pues. Eres todo un héroe, Jiro. Sí señor —Jun le tendió la mano en señal de respeto. Estaba demasiado emocionado.
—Jajaja, ¿es tarde para decir que sólo busco mascotas perdidas? —Jiro se rascó la nuca, sudando.
Todos los demás se miraron nerviosos, para luego reírse al unísono.
—Entonces, ¡todos! ¡Escúchenme! —espetó Godo. Todos lo miraron atentamente. ¿Había terminado ya? Algunos se le veían emocionados porque por fin podrían irse a descansar, otros estaban algo decepcionados porque las presentaciones estaban divertidas. Pero algunos en particular se dieron cuenta de algo curioso... eran 19 ahora mismo.
—¡Godo! ¿Puedo irme ya? ¡Me aburro!
—¡Kyodai, es como la tercera vez que dices eso! —le regañó el presentador, a lo que el matón respondió con un “tch”—. Como algunos se habrán dado cuenta, sólo falta una persona más. Y esta persona... —Godo suspiró. No se le veía muy emocionado al respecto—. ¡Es una muy importante! Damas y caballeros, me honra presentar con mucha emoción... ¡A mi sobrina! ¡Kamizonoooo... Reinaaaaaaaaa!
Aplausos, aunque sólo de 2 personas. Una sirvienta y un mayordomo entraron en el salón y tras ellos, entró una joven con un elegante pero estrafalario vestido rojo y un abanico del mismo color tapándole la cara en sus manos y ocultando su largo y maravilloso cabello azabache. Todos miraran impactados la absurda escena, pero nadie se atrevía a hablar, y esperaran a que la tal Reina hable.
—¡Ooooooooojojojojojo! ¡Una entrada digna para una noble tan importante en esta competencia como yo! —finalmente se sacó el abanico de la cara, mostrando así una sonrisa arrogante, típico de un millonario—. ¿Qué tal? ¿Impactados? ¿Nunca vieron a una noble de vuestra edad, verdad? ¿Qué se siente el saber que competirán contra, y junto a una mujer de la alta clase como yo?
—En realidad, con Kenji nos bastaba ya... —Honoka se atrevió a hablar primero, aún sin creerse el personaje que acababa de entrar.
—¡¿Pero qué es esto, Godo?! ¿¡Me estás diciendo que no soy el único participante noble en esta temporada!? —Kenji saltó de su asiento, con la mandíbula hasta el suelo. Metafóricamente, obvio.
—Y sin ofender, pero traer a tu sobrina me huele a nepotismo... —dijo Akira con los ojos entrecerrados—. Sospechoso...
—Oigan, ¿alguien me explica? No me entero de nada.
—Taro, ¿no conoces a los Kamizono? —preguntó Jun—. Son una familia muy millonaria e importante en el ámbito empresarial. Son los dueños de marcas como…
—¡Te olvidas de los Kinomiya! ¿Cómo olvidarse de los Kinomiya? —Kenji sonaba muy ofendido y deprimido.
—Bueno, bueno. Tranquilos, chicos —interrumpió Godo—. Hay una razón por la cual mi sobrina está participando. Aunque son... asuntos familiares. No puedo comentar más al respecto.
—Lo sabía, nepotismo —Akira se cruzó de brazos orgulloso, pese a la ansiedad creciendo en Godo.
—Quizás estaba muy emocionada al respecto e insistió a su tío, ¿no creen? —Sakura comentó.
—O capaz, es una trampa del shogun enemigo y obligó a que su sobrina participe en el programa o atacarían su nación, sin saber que eso mismo es lo que buscan...
—¡No es nepotismo, ni una trampa enemiga Chiyo, estamos en el siglo XXI, por dios! ¡Reina, ahora hazle caso a tu tío y siéntate de una vez! ¡Y no insistas en que alargue tu presentación, que es una orden como el presentador de este programa y si no me haces caso habrá un castigo para tu equipo! ¿¡Oíste!?
Todos quedaron impactados. Habían visto a Godo muchas veces en varios programas, y nunca lo habían visto tan enojado. Parece ser que en cuanto a su familia, él se ponía muy a la defensiva. Todos anotaron mentalmente eso.
Naturalmente, la más afectada parecía ser Reina, quien quedó paralizada durante unos instantes, antes de tragar saliva y asentir, para luego dirigirse a su asiento.
—Disculpe, señorito ¿Podemos irnos nosotros ya? —preguntó el mayordomo Hongou, quien estaba ahí junto con la sirvienta Saki desde que llegó Reina al salón.
—Joven amo, mi programa comienza en 5 minutos. ¿Puedo irme yo también?
—Oh, esto... antes que nada —Godo se peinó bien con su peine dorado, aún algo nervioso por lo de antes—. Chicos, él es Hongou. Él será vuestro cocinero. Hongou, puedes irte.
—Un placer conocerlos a todos. Será un placer cuidar de ustedes como asistente de la familia Kamizono —hizo una reverencia antes de abandonar finalmente el salón.
—Y ella es Saki, la limpiadora. Tú también puedes irte.
—Un placer, en efecto —también hizo una reverencia para luego irse.
—Oh, y ellos también formarán parte de algunas pruebas, así que acostúmbrense a verlos seguidamente, pero en fin... ¡Finalmente estamos los 20 reunidos! —anunció, oyéndose de fondo un “¡Wiii!” de Yuki—. Quizás muchos estén emocionados por finalmente saber en qué equipo estarán, pero me temo que para eso tendrán que esperar un poco... ¡Luego de vuestra primer prueba! —Godo alzó los brazos emocionados—. Y antes de eso, algunos anuncios. Primero que nada no se olviden de esto que es muy importante: notarán que en los closet de sus cuartos hay cámaras, ¡pero no se asusten! Estas sólo apuntarán hacia dentro así que tendrán privacidad.
—¿Entonces para qué las cámaras? Me sigue dando un miedo que te...
—¡Kokoro, estamos en el primer capítulo! Los groserías para más tarde —la interrumpió Godo mientras ella desviaba la mirada murmurando algo—. Como decía, los que vieron este programa en la versión canadiense ya se harán una idea... ¡son los confesionarios! Cada cosa que quieran admitir frente a cámaras pero no a sus compañeros, o algún pensamiento que se les habrán ocurrido durante el capítulo o más tarde, lo podrán decir ahí para que los demás lo vean. Ya más tarde la producción se hará cargo de colocarlos en el mejor momento... como ahora.
Confesionario:
Mariko:
—Vaya, ni yo me lo creo, ¡estoy en Drama Total! Espero que mi familia y mis amiwis estén viendo esto en este momento. ¡Todos escuchen atentamente! —confiada, apuntó a la cámara—. Aprecien a la futura ganadora de esta edición... Ahh, siempre quise decir eso. Ya puedo morir en paz.
Fin del Confesionario
—¿Se imaginan que justo ahí aparezco yo diciendo algo tonto? Sería muy cringe para mí —rió Mariko tras decir eso, ilusa.
—Pues ya veremos. Mi otro anuncio es que hay 2 dormitorios afuera donde podrán dejar sus cosas, descansar y conocerse. El dormitorio que está más cerca de la mansión es el de las chicas, y el otro obviamente de los chicos. Hay 10 habitaciones en cada dormitorio con su respectivo baño y también tendrán un salón de estar para que interactúen cómodamente. En fin, ¿una pregunta más?
—Yo tengo una —Jun levantó la mano hablando—. Estamos en vacaciones, en ese caso, ¿para qué las clases? No me sorprende que tu familia tenga una escuela, ¿pero para qué invitarnos a una?
—¡Eso es una buena pregunta! Verás, algunas pruebas necesitarán un buen ambiente para que se desarrolle, entonces decidí construirles este ambiente escolar perfecto. Al final, ustedes están muy familiarizados con él... Bueno, no todos —agregó antes de que Kyodai abra la boca—. La otra razón es que… es posible que este show se alargue demasiado, y a muchos de ustedes aún les faltan terminar sus estudios… oh, por sus expresiones ya saben qué es lo que quiero decir.
—Cuando pensé que me había escapado de las clases… —Kyodai apretó su puño antes de que Godo continúe la explicación.
—Supongo que no hace falta decirlo pero por si acaso... en la escuela tendrán por supuesto un gimnasio, laboratorios, y todo lo que se imaginan que podrá estar ahí. ¿Más preguntas? ¿No? ¡Pues lárguense de una vez! Necesito un buen descanso…
Al final, estar sentados tanto tiempo les había dejado con la espalda entumecida. Todos estaban emocionados de ir a explorar la residencia así que nadie dudó en que ese sería su primer objetivo.
...
Jiro, tras dejar todo en su cuarto, salió al salón de su dormitorio y se echó en el sillón para así poder estirarse. Era un lugar cómodo. Había suficientes sillas para todos los chicos y una gran mesa redonda en el medio. Había una buena cantidad de postres para todos, pero no vio nada de comida en general, por lo que se podía asumir que más tarde comerían en la escuela.
—¿Crees que el lugar de las chicas sea como este? —apareció Jun, ya habiendo dejado todo en su cuarto también.
—Debería, al menos que Godo tenga una vendetta contra las mujeres y haya decidido que ellas no tendrán esta comodidad —rió ante lo patético que sería como hombre si fuera el caso.
—Ciertamente, aunque recuerda lo que decía en la página web, el equipo ganador pasará la noche en la mansión en vez del dormitorio.
—Sí, decía eso, pero especificaba que sólo cuando Godo esté de buen humor, lo que sea que signifique eso... De hecho, Jun. ¿Cómo crees que dividirán los equipos? ¿Chicos contra chicas? ¿Orden de llegada?
—Bueno, Godo mencionó que los equipos se decidirán luego de la primera prueba, así que yo asumo que tendrá algo que ver —Jun llevó su mano al mentón, imaginándose qué tipo de prueba será—. Quizás los 10 mejores contra los 10 peores, o quizás la prueba es sólo para enseñarnos el ambiente del programa y los equipos se decidirán de otra forma...
—Lo que sea, ¡tengo mucha emoción por jugar la primera prueba! No tengo miedo en mostrar mis habilidades —Jiro emocionado comenzó a hacer boxeo de sombras, no notando que estaba empujando la mesa con el pie... y provocando que un vaso se caiga.
—¡Jiro, cuidado! —Jun gritó, lamentablemente no estando demasiado cerca del vaso para agarrarlo... pero para la suerte de todos, el vaso nunca cayó al suelo. Yuuichi había aparecido de quién sabe dónde y había atrapado el vaso justo antes de que se rompiera en pedazos y con eso la cordura del staff.
—¡Wooow! ¡Amigo! —Jiro estaba emocionado—. Me has salvado de una buena. Imagina la reacción de Godo si se enterase de que rompí un vaso en el primer día.
—Sí, pero mucho cuidado —Yuuichi no sonaba tan entusiasmado, casualmente alejándose del grupo para abandonar el dormitorio.
Los demás le siguieron con la mirada, impactados ante su tan estoica actitud.
—Oye, Jun. Ese tal Yuuichi es muy cool, ¿no crees? De seguro que las chicas se vuelven looocas por él.
—¿Tú crees? No me dio la sensación de que todas anden viéndolo embobadas, honestamente —Jun sonada dudoso.
—Claro, claro. Era un chiste. Sólo quería sacar el tema...
—¿El tema?
—Shhh —Jiro se acercó lentamente a Jun, con un rostro bastante sospechoso—. Ya sabes de lo que hablo, ¿verdad?
—Emmm, no —Jun estaba confuso, demasiado—. Mira, no soy un genio como todas las personas creen que soy. Deberás ayudarme con esta.
—¿No entiendes? ¿En serio? Hablo de las chicas, amigo. ¿Hay una que te haya llamado la atención. Te hablo en voz baja porque la verdad no quiero que Miyu nos oiga. Ya sabes cómo es él con las mujeres.
Jun abrió los ojos como platos, para alejarse del chico y negar violentamente con la cabeza.
—¡No, no, no! ¡Iya! ¡Nein! No estoy para pensar en mujeres. Esto es una competencia. Las relaciones amorosas sólo distraen a los adolescentes —sonrió muy orgulloso, pero Jiro no pudo evitar reír ante eso, para decepción de Jun—. ¡Es en serio!
—De seguro dices lo mismo con los estudios. Mira, no te voy a obligar a estar con chicas si no quieres. Cada uno se divierte como le plazca, pero de eso hablo. ¡Divertirse! Deberías ser más divertido, compadre. ¡Disfrutar la vida!
Jun pensó unos momentos, hasta que volvió a negar con la cabeza.
—Hay momentos correctos para divertirse... Ya... pensaré en ellos.
—Si tú lo dices.
Confesionario:
Jiro:
—Siendo honesto, Jun me cae bien. Sólo es que lo noto... sólo un poquiiito quizás, aburrido. Ya saben. Es cómo muy correcto y todo. Estoy seguro que él se va a tomar en serio la competencia pero me preocupa que se obsesione demasiado con ser el número uno y esas cosas.
Jun:
—¿Yo? ¿Aburrido? ¡Hm! Ciertamente eso es algo que ya me han dicho muchas veces pero seguro sólo tenían... envidia —Se ajustó los lentes orgulloso.
Fin del Confesionario
Mientras tanto, en el dormitorio de las chicas...
—¡Ahhh, esto es vida! Si así son los dormitorios, no me puedo imaginar qué paraíso será la mansión. Debería estar lo suficientemente buena para que no queramos regresar aquí, ¿no crees, Kei? —preguntó Honoka luego de sacar unas galletas de la alacena.
Pero Kei no contestó, estaba sentada frente a la mesa, viendo la pared. Esto extrañó demasiado a Honoka que intentó ver a dónde observaba la chica, sin notar nada sospechoso.
—Veo que amas esa pared. ¿Estás enamorada?
—¡Ah! ¡Yo... no, no! —Kei finalmente reaccionó, totalmente sonrojada. Honoka no pudo evitar reír.
—Jajajaja, eres todo lo contrario a cómo me imaginaba, ¿sabes? Bueno, olvida lo que dije antes —Honoka se sentó al lado de Kei, empezando a picotear sus galletas.
Kei comenzó a jugar con sus pies pensando qué podría decir. No tuvo que pensar mucho porque Honoka habló primero.
—Oye, ¿alguien que te haya llamado la atención como compañero de equipo? Espero que no me toque con ese Kyodai, da mucho miedo. Bueno, Kokoro también da miedo pero ella al menos es muy cool. ¡Y definitivamente que no me toque con Reina! Kenji podría pasarlo, pero ella definitivamente no —el humor de Honoka comenzó a empeorar desde que pensó en ella.
—¿Alguien dijo mi nombre? —Reina apareció repentinamente por detrás, asustando a ambas chicas.
—¡Ah! Ho-hola, Reina... ¡No, no! Pa-para nada. Sólo decía que no puedo soportar que seas tan hermosa y genial mientras que yo sea tan aburrida y-
—Shhh —Reina puso un dedo sobre la boca de Honoka, callándola—. No te preocupes, cariño. Estoy acostumbrada a que me traten de esta forma solamente por estar arriba de ustedes. Pero no lloren por mí, porque este show les hará demostrar a todo el mundo que no sólo soy una niña mimada sino también, una prodigia. ¡Ojojojo! —Rió de forma estridente para el desagrado de las otras 2, mientras jugaba con su abanico —Ahora, si me disculpan, voy a tomarme un baño. ¡Miki!
Miki, quien estaba por ahí cerca viendo un cuadro se asustó ante la repentina mención de su nombre. Se dio la vuelta nerviosa, imaginando las mil posibilidades de cosas que Reina podría decirle o pedirle en esos instantes.
—Miki, querida. Si eres buena chica, ¿podrías por favor desempacar mis cosas en mi cuarto?
—Yo-yo-yo no quiero sonar grosera pero-
—¿Peeeeeroooo?
Reina observaba fijamente a Miki, la cual evitaba el contacto visual y estaba sudando a mares. Esta en principio se mantuvo a la defensiva, pero para decepción de Honoka y Kei...
—Está bien, si... si tú lo dices…
—¡Miki! —Honoka se levantó ofendida—. ¿Por qué le haces caso?
—Es que ella me lo pidió y la verdad no pierdo nada ayudándola —Miki jugaba con sus dedos.
—Correcto, eres una muy buena chica —le aduló Reina—. ¡Te daré un premio más tarde! ¿Qué te parece?
—¡Sí, señora!
—Señorita, querrás decir. Por cierto, te olvidas de...
Pero Miki no la oyó, y fue tirando a su cuarto... para luego regresar unos segundos más tarde.
—Ehh, ¿dónde está tu cuarto?
—El primero a la izquierda.
—¡Sí, señora!
—Señorita, querrás decir. Ah, antes de que te vayas, aquí está...
Volvió a irse sin escucharla, para volver unos segundos más tarde... otra vez.
—¡Me olvidé de recoger tus cosas, lo siento muchísimo! —Miki dio una reverencia para luego agacharse y recoger el bolso de Reina, que descansaba al lado de ella—. ¡Ahora sí me piro! ¡Disculpen las molestiaaas!
Finalmente se había ido. Reina miró a las otras 2 chicas, sonriendo. Pero ellas no lo hacían, Honoka estaba furiosa, y Kei... inexpresiva, como siempre.
—¿Ven?
—Ver qué, princesita —Honoka habló de forma seca.
—¡Que hay personas aquí que conocen su lugar! ¡Ojojojo...! En fin, vuestra querida Kamizono tiene que marcharse. No me extrañen, porque yo no las extrañaré.
Y se fue, aún riendo.
—¡Ahh, cómo la odio! ¿De verdad tendré que compartir dormitorio con ella? —Honoka terminó estallando.
—Pues, si no está en el mismo equipo que nosotras, en algún momento ella podría irse a la mansión o nosotras podríamos dejarla aquí.
Cuando Honoka oyó las palabras de Kei, una sonrisa maliciosa nació en su rostro.
—Jejejeje, eso estaría genial, sí.
—¿Seguro que no eres la antagonista de la temporada? —Kei tildó la cabeza, confusa y algo asustada. Aunque por su fría expresión, no lo parecía.
Confesionario:
Honoka:
—No me miren mal, quizás haya sonado algo sádica, pero lo hago con buenas intenciones. Si Reina se queda aquí mientras nosotras disfrutamos el placer de vivir una vida como la suya, quizás ella aprenda alguna que otra lección —sonrió mientras se imaginaba la situación—. ¡Ohh, lo siento Honoka-san, ahora déjame lamer tus pies! ¡Ojojo´nt! —al hacer ese chiste empezó a reírse como loca, no por malicia sino por la gracia que le causó, para luego detenerse y mirar la cámara más seria—. ¿Qué? Seguro ustedes también se ríen de sus propios chistes.
Fin del Confesionario
¡Concursantes! ¡Todos hagan el favor de reunirse en la plaza en el medio de la residencia! ¡En unos minutos vamos a comenzar con la primera prueba!
La voz de Godo sonó alrededor de toda la residencia, a través de los parlantes colocados en absolutamente todas las habitaciones, sin ninguna excepción. 17 de los chicos se reunieron en el lugar mencionado, y Sakura fue la primera en notar que alguien faltaba.
—Chicos, estoy seguro que hay alguna ausencia —miraba alrededor y a los lejos notó a Akira y Kyodai, este último cargando a Ren en sus hombros.
—¿Y qué pasó aquí? —preguntó Miyu.
—Sólo alguien que se negaba a salir —respondió Akira.
—Iba a dejarlo ahí, pero Akira me convenció —Kyodai explicó mientras dejaba tirado a Ren por ahí, dejando soltar un “¡Ouch!”—. No me pregunten cómo me convenció.
—Secreto de chicos —Akira llevó su dedo a su boca en un gesto de “Shh”, sonriendo pícaramente.
Todos se miraron confusos, pero nadie se atrevió a preguntar más.
Confesionario:
Akira:
—¿Quién iba a saberlo? A Kyodai le gustan las galletitas de animales.
Kyodai:
Comió alegremente las galletitas de animales hasta que notó que lo grababan y dio un grito, atragantándose accidentalmente con las galletitas.
Fin del Confesionario
—Oye, ¿estás bien? —Sakura se acercó a Ren mientras se levantaba, y le tendió la mano, con una sonrisa. Una dulce… y angelical sonrisa…
Sin embargo y para su sorpresa, él gritó asustado mientras se alejaba rápidamente y se escondía tras un árbol.
Confesionario:
Sakura:
—Pobrecito, debe de ser tímido. Espero que tenerlo en este programa lo ayude a abrirse a las demás personas y que no lo lleve con un psiquiatra —rió un poco para luego mirar a la cámara, más seria—. No, en serio.
Ren:
—No he ha-ha-ha-hablado con una mu-mu-mujer en... 1 año —dijo temblando en la silla del clóset, en posición fetal.
Sakura:
—Aún así, que mi sonrisa no haya funcionado…
Fin del Confesionario
—Entonces, ¿ya están todos reunidos? —Godo comenzó a hablar viendo que estaban todos juntos. A su lado estaban sus 2 sirvientes y unas 20 cajas rodeando una gran fuente—. ¿Son conscientes de que estamos frente a ni nada más ni nada menos que la primera prueba de Drama Total Japón?
—Sí, sí. Lo sabemos. ¿Puedes comenzar ya? —Kokoro preguntó ansiosa con un repetitivo tic en su pie derecho—. Cuanto más rápido empezamos, más rápido acabamos.
—Bueno, bueno. Lo siento —Godo continuó, aún sonriendo—. Necesito a uno de ustedes para explicar las reglas. ¿Alguien se propone?
—¡Yo, yo, yo, yo! —Yuki alzó la mano dando saltitos. Ante el llamado de Godo ella fue corriendo alegremente, pensando con mucha emoción qué podría ser la prueba.
—Todos ustedes, ¿ven todas estas cajas? Yuki, elige una, tráela aquí y muéstranos qué hay.
—¡Oki doki! —Yuki asintió en un saludo militar mientras corría a por una caja, y específicamente eligió la más lejana (para la espera y desesperación de todos).
Como un niño abriendo una caja de regalos en Navidad, Yuki sacó cada objeto de la caja mientras los demás se acercaban a ver qué había.
—¿Unas gafas protectoras? ¿Vamos a jugar con paintball? ¡Genial! —los ojos de Yuki brillaban con emoción.
—A ver qué más hay... —dijo Godo, esperando su reacción.
—Muy bien, a ver, a ver... —ilusionada sacó el otro objeto, demoró en procesar lo que llevaba en las manos. Tenía la mirada horrorizada—. ¡Es una metralleta! ¡Godo! ¿Acaso quieres... que nos matemos? Yo sabía que esto terminaría así. ¡No quiero morir en un juego de matanza!
—¿Qué? ¡No! —Godo sonaba disgustado—. Son falsas. ¡Son armas de NERD!
—¡Ahhhhhh........! ¿Qué es eso? —Yuki estaba confundida.
—Obviamente, como el nombre dice, significa que vamos a dispararnos como si fuéramos otakus. Porque así le dicen en inglés —Taro apuntó a todos sus compañeros mientras hacía ruidos de disparos. Todos se miraban con caras de “¿Le decimos?”
—Em, no. Es una marca de juguetes y se llama así porque yo qué sé. Se supone que van a dispararse con balas falsas que nos les harán daño, al menos que no tengan los protectores puestos, claro. Si esas cosas les dan en los ojos podrían acabar con ceguera —Godo explicó, disfrutando la cara de terror de los chicos al imaginarse la situación—. Ahí en la caja también tienen los cargadores por si se les acaban las balas.
—Pero, ¿por qué NERD y no paintball? Comúnmente ves más del segundo tipo —preguntó Akira.
—El paintball es más cliché.
—Tiene un punto —afirmó Osamu.
—Señorita Yuki —Saki, la sirvienta, se unió a la conversación—. Aún le falta ver algo más en la caja.
—¿En serio? A ver, a ver —Yuki metió su mano dentro de la caja, para sacar…—. ¿Un papel? ¿Qué dice? —antes de que pudiera leerlo en voz alta, Godo la interrumpió.
—Ese papel dice la ubicación donde ustedes van a empezar la prueba. Cuando todos estén reunidos, esta dará comienzo y ¡empezará la guerra! —al decir eso, el sirviente Hongou sacó detrás de él un casco de soldado y lo colocó en la cabeza de Godo—. Ustedes 20, pequeños soldados, tendrán que derrotarse entre ustedes. Quien recibe un disparo de estas completamente cargadas armas de juguete, es descalificado. Cada eliminación la anunciaremos pon los parlantes. Y el ganador... recibirá una recompensa. Cabe destacar que el arma cambiará dependiendo de la caja que elijan, así que escojan sabiamente.
—¿Y para qué son ellos 2? —Miyu apuntó a los 2 sirvientes.
—Oh, Saki y Hongou entregaron las cajas. Ellos no participarán en esta prueba. ¿Alguna pregunta más?
—Yo tengo una. ¿Saki tiene novio?
—No, y no tengo absolutamente ningún interés en ti ni nunca lo tendré porque eres menor de edad y tu personalidad es desagradable —la mencionada lo rechazó completamente.
—¡Ugh! —Miyu llevó su mano a su pecho—. Tan fría... me gusta.
—A ti te gustan todas —Akira rodó los ojos.
—Pues entonces… —Godo continuó, intentando ignorar la situación que acababa de presenciar—. ¡Todos abran sus cajas y reúnanse en sus puntos de inicio!
—¡Vamos, equipo! Oh, espera, ¡que todavía no somos equipo! ¡Fujajajaja! —Kenji gritó, todos ignorándolo.
Confesionario:
Kenji:
—Por suerte, yo tengo bastante experiencia en el airsoft al ser una actividad familiar anual. No debe ser muy diferente a esto, así que este desafío ya está regalado para mí. ¡Esa recompensa ya tiene el nombre Kenji grabado en su nombre! Y esta magnum me sirve para derrotar a todos —el chico jugó con el arma en sus dedos para presumir, provocando que esta cayera al suelo y mientras la atrapaba accidentalmente disparó una bala—. Ups.
Osamu:
—¿Battle royale? Claro, ¿por qué no? Mi experiencia en juegos de disparos finalmente servirá para algo. Y dicen que los juegos no enseñan nada, hm, hm, hm. Revolver, tú y yo seremos grandes amigos.
Kokoro:
—¿Eso significa que podré disparar a Miyu, a Reina y todos los demás que sean molestos? Yo con gusto —Kokoro sonaba muy alegre, tenía una sonrisa como nunca la había mostrado en el programa hasta el momento—. Quizás este show no sea tan malo luego de todo. ¡Encima miren estas bebés! ¡Pistolas dobles!
Honoka:
—Vas a caer, Reina —miraba fijamente la cámara, con furia en sus ojos y un rifle en sus manos—. Vas... a... caer.
Jun:
—Esto... ni siquiera es un arma de fuego —miraba confuso a su espada.
Fin del Confesionario
Mientras tanto, Godo estaba en un salón lleno de monitores, cada uno grabando a un participante mientras estos se dirigían a su zona de inicio. Bebía una taza de café mientras esperaba que todos terminan de prepararse. Luego de un par de tragos más, le dio la sensación de que todos en general estaban bastante preparados. Sin dudarlo, presionó un botón sobre el escritorio y se acercó al micrófono para anunciar:
—Veo que todos están bastante listos! ¿Cierto? —desde sus puestos la mayoría tragó saliva, mientras que otros estaban bastante tranquilos y confiados—. Pues, me parece que en ese caso podemos arrancar —dijo Godo al notar como la mayoría le asentían mirando a las cámaras—. Entonces, sin más preámbulos...
¡Que comience la primera edición de Drama Total Japón!
