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Language:
Español
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Published:
2025-12-16
Updated:
2026-02-17
Words:
31,608
Chapters:
17/?
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87
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88
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2,644

Las espinas de una rosa infernal...

Chapter 17: No puedes pedirle a una madre dejar a su hijo...

Notes:

¡He regresado! *revive de entre los muertos*

Y antes que me funen, les dejo en las notas finales mis justificaciones :3

Sin más, disfruten del capítulo uwu

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Ambos amigos mantuvieron un suave silencio mientras comían y tomaban té sin inmutarse por el ruido de la fiesta afuera. Gala mantenía su expresión tranquila, a pesar de la turbulencia en sus pensamientos. La mujer, atenta a todo, observaba al omega con ojos críticos, notando la forma en que Adam apretaba su taza y picaba sin ánimos las golosinas. Siempre le había impresionado el diente dulce de su amigo, aunque sabía que era una reacción nerviosa a la creciente ansiedad consecuencia de la presión noble sobre él, Gala simplemente lo dejó ser.

-Querida…-empezó, dejando la taza a un lado. – sobre lo anterior…- se mantuvo firme, sabiendo que el omega necesitaba su fuerte presencia como un apoyo silencioso.

Adam suspiró, desparramando su cuerpo en el sillón sin rastros de la elegancia que anteriormente regía su postura. Sus manos palmearon el borde de la mesa mientras evitaba la mirada de Gala, con los nervios al máximo. El hecho de que incluso su amiga viera tal vulnerabilidad en él le generaba molestia.

-Gala…- la voz le tembló. Era sorprendente lo débil que sonaba. – sé que me odian…- se relamió los labios. – la élite, el infierno entero, todos me quieren ver sufrir, humillado y caído…- una risa cruda y seca hizo estremecer a Gala. – y Lucifer…- Adam acalló unos segundos, pensando mejor sus palabras. – sus cambios no significan nada, sólo lo hace por el bebé…- bajó las manos hasta el vientre, acunándolo. –por ella…- el recuerdo de Lilith siempre sería amargo.

La mujer asintió, analizando cada aspecto, palabra y acciones que estuvo observando desde que conoció al hombre a lado suyo. El rey ha cambiado, lo notaba en sus intenciones hacia Adam: la sala de té estaba hechizada para que no fueran molestados sin permiso, la presentación de antes significaban un apoyo, un escudo, contra los crueles nobles del infierno…

Sí, no era un conocimiento oculto sobre los sentimientos negativos del rey contra el omega que ahora llevaba a su heredero. Las malas lenguas de la nobleza no eran más que verdades: hubo dolor, crueldad e indiferencia por parte del rey. Hubo lágrimas, miedo y tristeza en cada uno de los momentos que compartió con Adam; las veces que tuvo para admirar la fuerza inamovible del omega para aguantar toda situación humillante en el que lo incluyeron.

Gala notó dicha fiereza protectora hacia sus amigos, incluso el bebé en su vientre era amado a pesar de la situación. Adam, en estos momentos, parecía listo para aceptar quedarse en esta jaula de oro por ese niño, algo que la mujer no cree correcto; por mucho que ame al bebe, su amigo merecía vivir la eternidad en paz.

Ajustándose los guantes, la Goetia dejó que se asentaran las palabras antes de contestar, con la voz más firme y suave que pudo:

-Adam…- el omega se giró para mirarla directamente. – lo que el rey haga para compensarte…- una mueca adornó el bello rostro de su amigo. – no significan que debas atarte para siempre a este palacio…-.

El omega suspiró. –Lo sé…- apretó la tela de su falda, cuidando de no arruinar el trabajo de sus sirvientas. –pero…este bebé…-.

Gala asintió, colocando su mano sobre la de Adam y dándole un suave apretón. Estaba fría.

-Este bebé tendrá al mismísimo Lucifer para cuidarlo de la élite, miles de sirvientes y a nosotros para velar por él o ella…- sus palabras estaban diseñadas, pensadas, con la intención de quitarle una enorme carga al omega.

-Sigo sintiéndome responsable…- murmuró.

-Eres su madre, Adam, es común que te preocupes por su seguridad…- Gala masajeó el dorso de la mano. – pero no te tortures perdonando al padre, ni mucho menos condenándote a la infelicidad dentro del palacio…- interrumpió cualquier intento de réplica con una seña. – sé que tus instintos rugen en necesidad, no obstante, nunca te juzgaré si decides irte…-.

La mujer sonrió, sintiendo cómo el agarre de Adam a sus faldas atenuaba su fuerza. Su respiración se ralentiza a una más calmada, relajando el cuerpo y la postura más casual.

-Gracias, Gala…- Adam soltó un suspiro profundo, llevando la mano de su amiga hasta su vientre. – Este bebé tendrá una madrina muy amorosa y protectora…- sonrió con picardía.

A Gala le tomó unos segundos procesar la afirmación de su amigo. Una sonrisa, para nada permitida en el código de damas, adornó su elegante rostro, un chillido llenó la habitación, y de repente, se lanzó a un abrazo emocionado y feliz. Adam la dejó apretarlo en su seno, siendo acunado de tal forma que se sintió tranquilo, cómo si todo lo exterior no existiera…

- ¡Oh, Adam! – exclamó la mujer. – Muchas gracias por tal honor - la sonrisa seguía plasmada en su rostro, volviéndose aún más hermosa.

El omega soltó una carcajada, separándose del abrazo. - ¡Pues claro, Gala! Nunca habría nadie mejor que tú para ello…- era hasta imposible pensar en alguien mejor que Gala para tal papel, más si se trata de un hijo suyo.

Los amigos se quedaron en silencio, la emoción desbordando en el ambiente de la sala y dejándolos sordos a cualquier ruido. Tuvieron que acomodarse, sabiendo que de seguro algún sirviente vendría a por ellos tras largos minutos, quizás horas, de estar en la sala lejos de todos. Adam sacudió de sus faldas cualquier migaja o mota de polvo mientras Gala palmeaba su elaborado peinado y joyas.

-Bueno…- interrumpió Adam entre el silencio. - ¿Crees que deberíamos regresar? – la miró, sin ánimos de salir.

Gala bufó, algo muy extraño en ella. – El rey preparó la sala para que descansaras, dudo que alguien siquiera se atreva a sacarte…-.

Adam asintió sin mucho ánimo, regresando a su té y galletas. La necesidad inminente de comer, llenarse de cosas dulces para satisfacer sus deseos y antojos, aún le sorprendía; sin embargo, le traía buenos recuerdos de los embarazos de Eva y sus hijos, la cantidad de veces que él tuvo que ir hasta bien entrado el bosque para conseguirle frutas frescas o el agua fría del río cercano le calentaban el corazón, anhelando regresar a aquellos días…

-Entonces disfrutemos nuestra propia fiesta- y alza su taza como si fuera una copa y brindó junto a su amiga.

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Lucifer se quedó mirando la dirección por donde se marcharon Adam y Gala, perdiéndose entre la multitud hasta la sala preparada. El demonio parecía satisfecho por su cometido, asegurándose de que el omega se sintiera cómodo en ella. De repente, la voz de Asmodeus interrumpió sus cavilaciones:

-Lucifer, ¿a dónde fue Adam? – Asmodeus permaneció cerca de él, algo lejos de los demás Pecados. Parecía preocupado.

La pregunta sacudió al diablo, quien miró directamente al Pecado que esperaba atento su respuesta. Lo pensó unos segundos, tratando de encontrar las palabras correctas para excusar la ausencia del omega.

-Fue a descansar en compañía de la Séptima Dama Goetia…- removió su copa, completamente calmado.

- ¿Descansando? ¡Ja! – se burló Mammon, frotándose el estómago con un par de brazos y llevándose comida con el otro. – ¡Esa perra te tiene bien adiestrado si le permitiste perderse la fiesta! -.

El diablo hizo lo posible para no lanzarse directamente a Mammon por sus palabras. A su lado, Levi asintió con una mueca satisfecha, al menos su cabeza más amigable parecía incómoda.

-Mam…- Lucifer removió su copa, mostrándose tranquilo pese a la ira que rugía en sus entrañas. – recuerda la condición que aceptaste para venir a la fiesta…- el Pecado paró sus burlas, atragantándose con un muslo de pollo. – ¡así que no amarguemos el ambiente festivo! – y le dedicó una sonrisa amistosa.

Bee intervino rápidamente en su pequeña conversación con un zumbido, algo entre molesto y satisfecho, exclamando desde su lugar al lado de Belphebor:

- ¡Vamos, es una fiesta, no un juicio! – la mujer vibró por la azúcar en los bocadillos que los sirvientes le sirvieron. - ¡Comamos y bebamos por el nuevo miembro de la familia! -.

Satán permaneció en silencio junto a Bel, que dormía en los brazos de Bee, algo que agradeció silenciosamente. Asmodeus, por su parte, decidió cambiar el foco de la situación:

- ¿Va todo bien con el bebé? – preguntó, consiente que la confrontación anterior pudo terminar peor.

Lucifer asintió. –Sí, aunque tuvo que permanecer en cama por dos semanas…- Mammon se estremeció cuando el diablo suspiró. – ¡Pero todo está mejor ahora! Según el médico, el crecimiento va según lo esperado y podremos saber el género en unos meses…- tarareó.

Asmodeus, siendo el único de sus hermanos que se preocupaba genuinamente por Adam, le sonrió al diablo por las buenas noticias. Curiosamente, Lucifer intuía una buena amistad entre Ozzie y Adam; si el omega no fuese tan arisco con los demonios fuera de su círculo, podrían encontrar similitudes entre ambos y llevarse mejor –Lucifer intenta ignorar su culpa en la situación actual de Adam-.

-Me alegro…- dijo entre su copa, importándole poco las miradas sorprendidas de sus otros hermanos. – Teniendo en cuenta lo que sucedió hace poco…- de nuevo, Mammon se estremeció. Asmodeus tuvo la audacia de parecer contento. – pensé que eran secuelas de aquello…-.

El diablo negó. – Para nada, simplemente el bebé le exige demasiado…-regresó a los recuerdos más cercanos, donde Adam salía a su jardín sólo para sentarse a los pocos minutos de haber iniciado un nuevo proyecto.

Lucifer se permitió un momento de silencio, esperando que cualquiera de sus hermanos dijera o se quejara de sus palabras. Belphebor, por fin, logró despertarse y hablar:

– Es común en los embarazos de omegas masculinos…- tartamudeó entre bostezos. – descansar y comer bien le ayudará en el parto… que coma más calorías y frutas…- y volvió a dormirse.

-Gracias, Bel…- susurró felizmente, sabiendo que, pese al disgusto de su hermana por Adam, la noticia fue bien recibida por ella. –Bueno…- dejó en una bandeja, aparecida de la nada, su copa ahora vacía. – si no hay nada más que decir, tengo que seguir saludando a los demás invitados…-.

No hubo negativas para su retirada, así que se acomodó el traje y caminó hasta la próxima pareja noble, manteniendo la mayor calma posible al escucharlos murmurar sobre Adam. Algo en el fondo le decía que tendría jaquecas por tantos chismes y malos susurros de la nobleza, quienes seguían mirando a Adam como un “calienta camas” o incluso un recurso… -Lucifer intentaba ignorar la opresión que le generaba escuchar sus propias palabras en boca de otros-.

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La fiesta siguió su curso hasta bien entrada la noche, Gala y Adam sólo habían salido cuando el mismísimo Lucifer pidió su presencia para el final. Adam tuvo que permanecer neutral pese a las malas miradas de la Corte y otros nobles.
Incluso si el diablo sostenía su mano de forma íntima y firme, el omega siguió con la cabeza gacha, formando una imagen sumisa y elegante que tanto Marge como Gala se habían esforzado para pulir. Adam, por mucho que lo odiara, podía ver los beneficios de dicha imagen, más con su actual estado casi indefenso.

- ¡Queridos miembros de la nobleza infernal, mi señora y yo les damos las gracias por asistir a tan importante noche…! – Lucifer extendió su bastón directo al techo antes de azotarlo contra las losas del fino suelo. - ¡Que sus buenos deseos y bendiciones ayuden al heredero en el futuro! -.

Los aplausos que siguieron resonaron por el salón, aturdiendo brevemente al omega, sus manos nunca dejaron de temblar, quizás por ello Lucifer se empeñaba en sostenerlo con su brazo. Poco a poco, los invitados se consagraron en despedidas y elegantes reverencias dirigidas más al rey que a él, mencionando reuniones sociales y de damas a las que lo invitaron por compromiso y posibles alianzas políticas. Si le preguntabas a Adam, esa mierda de matrimonio concertado sería negada de inmediato, pero era Lucifer quien las evitaba con risas y bromas de mal gusto. Algo bueno tenía que hacer el muy cabrón.

Los Pecados, cumpliendo el rey con su promesa, no se acercaron demasiado a él. Tanto Satán como Mammon gruñeron y murmuraron insultos a su persona que fueron repelidos por una mirada de advertencia de Lucifer, mientras que Belphebor, Leviatán y Belcebú lo ignoraron por completo a favor de conversar con el diablo. Asmodeus, por su parte, y sorprendentemente, se acercó con una sonrisa amable a su lado:

-Me alegra verte bien, Adam…- dijo, atenuando el fuego de su melena para parecer amigable. – no tuvimos tiempo para platicar, pero espero y podamos hacerlo en… mejores condiciones…- y señaló al grupito de hermanos.

Adam asintió, siguiendo con la etiqueta bien ceñida en su cabeza. – Me parece bien, rey Asmodeus –sí el mencionado se dio cuenta de la mentira, ya no era problema suyo.

-Por favor, puedes llamarme Ozzie…- el Pecado sacó un pequeño sobre con su escudo, extendiéndoselo con un gesto suave. – es un pase para Lujuria, puedes venir cuando quieras y hablar sin restricciones…-.

Adam tomó con cuidado la invitación y dio una reverencia sin comprometerse a un encuentro. El Pecado se alejó, empujando suavemente a una excitada Belcebú por la entrada y esperando a los demás en sus respectivos carruajes.

-Sabes…- dijo Belphebor tras suyo le provocó un escalofrío, girándose para quedar frente a frente a pesar de la altura. – puede que seas la incubadora del bebé de Luci…- sus manos apretaron la carta, arrugándola del coraje. – pero sigues sin ser parte de mi familia…-.

-Reina Belphebor…- trató de llamar la atención de Lucifer, sin mucho éxito.

-Así que déjame advertirte…- se inclinó cerca de su oído, susurrando con una voz potente, firme y para nada soñolienta. – mantente lejos de mis hermanos, y mucho más importante…- pausó, sus ojos se volvieron oscuros, más demoniacos que antes. – no te encariñes con este bebé, que tu jamás serás su madre y menos parte de su vida…-.

La enorme figura de Belphebor se irguió en toda su gloria antes de caer dormida en los brazos de Satán, quien le dedicó una mirada sombría mientras salía junto a las dos hermanas restantes, siendo Mammon sacado a la fuerza por el potente brazo de su hermano. Lucifer permaneció en la puerta, esperando que sus hermanos se fueran para regresar a despedirse de otros nobles.

Alcanzó a caminar hasta el diablo, inclinando el rostro para que los rebeldes cabellos cubrieran la palidez de su rostro que el maquillaje ya no cubría. Debió ser muy obvio, porque Lucifer murmuró:

-Puedes subir a cambiarte, yo me encargo de todo…- el omega asintió, agradecido por la sugerencia.

Más tarde podría arrepentirse, por ahora debía subir sin caerse o mostrarse débil ante los pocos nobles que quedaban. Su amiga lo vio desde la fila, pero insistió entre gestos para que vaya a descansar y Adam la complació.

Subir fue un martirio. A pesar de los pocos meses, el bebé le revolvía el estómago, le hinchaba los tobillos y los dolores de cabeza taladraban su cien. Sumando la “amigable” conversación con Belphebor, y la explosión que tuvo con Gala… sí, estaba muy jodido.

Peír se dio cuenta de su llegada antes que Marge, quien acudió lo más rápido en su auxilio al verlo junto a Peír. Ambas sirvientas se empeñaron en que se diera un baño de agua tibia, untando en su piel aceites relajantes y cremas humectantes. Una vez en pijama, Adam se recostó con sumo cuidado, pidiendo que apagaran las velas y dejasen un poco de agua limpia para beber. Sus órdenes fueron cumplidas con satisfacción, siendo Marge la única rezagada hasta asegurarse de su bienestar.

-Voy a estar bien, Marge…- susurró, acomodándose entre las suaves sábanas de su cama. – sólo necesito dormir y silencio absoluto…-.

-Lo sé, mi señora…- el revoloteó nervioso de Marge era como un sonido de fondo, suave e hipnótico. – pero…-.

Adam la interrumpió, extendiendo la mano para acariciarle la cabeza y acomodar algunos mechones de su elaborado peinado, acallando las preocupaciones de su sirvienta y dándole una sonrisa tranquila.

-Ve a descansar, Marge…- la diablilla asintió. – te necesito completamente funcional mañana, duerme…-.

Y sin más, cerró los ojos, permitiéndose arrastrar al mundo onírico de los sueños, escuchando una pregunta en la lejanía de su consciencia:

- ¿Adam está bien, Marge…? – extrañamente, la voz sonaba igual a la de Lucifer, teñida de genuina preocupación.

Notes:

Bien, antes que nada déjenme decirles que estuve ausente por asuntos personales, además de estar enferma la última semana entera (aunque ando mejor que antes)...

Y también estuve pensando mejor sobre las actualizaciones, sí es mejor cada semana o cada dos, para dar mejor revisión y mayor extensión, al igual de no retrasarme y dar excusas tras excusas a ustedes...

Por ahora creo mejor subir cada dos semanas, y lo dejaré así hasta estabilizar mejor mis propios asuntos...

En otras cosas, lo planeado para este año sigue en pie, sólo que retrasado debido a lo mismo, falta de tiempo...

Sin más, espero y tengan linda semana, gracias por su comprensión y comentarios uwu

Notes:

Gracias por leer el primero episodio de esta precuela.

¡Hasta la próxima!