Chapter Text
Al terminar de desayunar, Henry agarra su bolso y sale de la casa directo a la escuela en su nuevo auto: un Jeep Wrangler YJ Blanco 1994.
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¿Les enseñé el Jeep equipado que me compró papá?
Tiene tracción de 4 ruedas, bolsas de aire y un sistema de música increíble. Todavía no tengo licencia, pero necesito algo en que aprender
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Henry se distrae viendo el brillante cielo azul californiano... hasta chocar con un florero.
¡Crash!
Henry vuelve a ver el camino y se posiciona correctamente en su carril.
– ¿Y eso de dónde salió? –pregunta para si.
...
Henry estaciona el Jeep frente a una mansión de estilo francés de grandes ventanales y un opulento jardín.
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Aquí vive Zahra, es mi amiga porque ambos sabemos lo que es que todos nos envidien solo por existir.
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Una chica alta, delgada y de pelo largo –recién secado y con bellas ondas– sale de la casa con una amplia sonrisa y un outfit de impacto: botas de plataforma, medias hasta la rodilla, una falda y chaleco a cuadros en capas, una camisa blanca con un pequeño chaleco rojo... y un gran sombrero blanco con plumas rojas. Había que justificar el chaleco.
– Buenos días, niño –dice Zahra contenta al llegar junto a él.
– Buenos días, niña –le dice Henry al verla rodear el jeep y subirse de copiloto.
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Gana puntos extras por vestirse con valentía.
Dato divertido no menor: ambos tenemos nombres de cantantes del pasado que ahora hacen infomerciales.
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Henry queda viendo a su amiga con media sonrisa cuando esta se quita el sombrero y arregla su cabello.
– ¿Qué? –pregunta Zahra.
– ¿Hoy eres el Sombrerero loco? –pregunta divertido.
Zahra chista y agarra el bolso de Henry del asiento trasero.
– Bueno, al menos no despelleje a un caimán para hacer mi mochila –dice divertida al señalar la piel del material.
Henry ríe.
– ¡Es imitación! –enciende el auto y se pone en marcha.
Al acelerar, no se percata de la señal de alto.
– Hello, te pasaste el alto –dice Zahra señalando hacia atrás.
– No es cierto, paré –dice Henry despreocupadamente.
No las considera importantes, Zahra por otro lado...
– Umm... sí, claro –dice en voz baja mientras se pone sus lentes de sol, para disimular la desaprobación.
...
Al llegar a la Preparatoria Beverly Hills –BHHS– caminan lo más lento piso o desde el estacionamiento al salón. No quieren entrar rápido a clases, ¿y quién si?
Los pasillos de la escuela son un ecosistema completo, en cualquier dirección que mires puedes encontrar de todo: el nerd que no suelta su libro, el nuevo rico que compra todo de una marca, la aplicada que solo existe para estudiar, la porrista con la nariz recién operada, hay mucho para escoger.
¡Bip, bip!
El teléfono de Zahra suena, y esta rueda los ojos.
– No son ni 08:30 y Percy ya me está vipeando –dice fastidiada.
Henry chista.
– Es tan posesivo –dice sin interés. Ya ha tenido esta conversión antes.
– ¡Ah! dímelo a mí –rueda los ojos– este fin de semana me llamó y me dijo: ¿dónde estuviste? –bufa– o sea, estuve con...
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Zahra y su novio Percy, Pez para los amigos, llevan una relación muy dramática.
Creo que vieron esa película de Tina Turner demasiadas veces.
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»...y me dijo: ¿cómo te atreves a llamarme? –hace una mueca– me vi obligada a decir-
– Zi –interrumpe Henry y se detiene– ¿por qué lo soportas? –dice cansado– hay otros mucho mejores.
Zahra se cruza de brazos.
– Lo sé, pe– ¡Oh!
Henry alza una ceja.
– ¿Qu–
– Ahí viene –responde enseguida.
Henry voltea y ve al susodicho, usando pantalones tan anchos que se le caen mientas avanza, caminando hacia ellos «de manera cool» según él.
Para Henry y Zahra se ve –y se viste– como borracho recién despierto, igual que su séquito de amigos que vienen detrás de él.
– Mujer, ¿por qué no me contestas las llamadas? –dice Pez al llegar.
Zahra frunce los labios.
– Odio cuando me llamas mujer –dice con calma.
– ¿Dónde estuviste el fin de semana? ¿Chipping a mis espaldas? –pregunta divertido.
Sus amigos se ríen a sus espaldas y el voltea a chocar los cinco con todos.
– Se dice shopping –corrige.
– Chipping, jipping, tú me entiendes –dice sonriente.
Zahra suelta una pequeña risa.
– No, pero hablando de sexo vehicular... –abre su bolso.
Pez frunce el ceño.
– ¿Eh?
– Tal vez quieras explicarme –saca una larga extensión de pelo rizado– cómo llegó esta barata extensión al asiento trasero de tu auto.
– Uuuuuuhh –dicen todos los que se están reuniendo alrededor.
Pez se ríe nervioso.
– Bueno, yo no sé cómo –agarra sumamente un mechón del cabello de ella– pero parece una de esas cositas que te cuelgan de tu bella cabeci–
¡Zap!
Zahra aparta su mano de un golpe.
– ¡No, yo no uso el pelo rizado, ¿entiendes?! –dice molesta– no como otra persona que conozco: Casey.
Henry rueda los ojos.
– Zi, ahí te ves –dice en tono de despedida mientras se aleja lentamente.
– Bye –le dice con cariño antes de girarse hacia Pez– ¡¿Por qué sales con ella?! estoy harta.
– ¡Y yo estoy harto de ti en tus días del mes, Zahra! –dice sin pensar, y se arrepiente de inmediato. Cierra la boca con fuerza y abre mucho los ojos.
– Oh... –dice la gente a su alrededor.
Zahra hace una mueca y arruga la cara.
– Tu no dijste eso –dice muy ofendida.
Pez alza los brazos.
– Yo-
– ¡Tu no dijiste eso! –dice muy molesta ahora.
Y empezó otra discusión que Henry no escuchó, ya se había alejado bastante.
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No entiendo por qué Zahra sale con un niño de secundaria. Son como perros.
Hay que limpiarlos, darles de comer y son como criaturas nerviosas que saltan y lo babean a un-
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El pensamiento es interrumpido por un chico que llega de la nada junto a Henry, abrazándolo por la cintura.
– Hola, t-
– ¡Eww! –grita y lo empuja por donde llegó– ¡déjame en paz! –inspecciona que su ropa no haya sufrido daños.
Todo en orden, pero aún así...
»Nada que ver. –sentencia antes de apresurar al paso para llegar a clase.
