Chapter Text
❦ Narra Gabriel ❦𓂃 ࣪˖ ִֶָ𐀔
—Como puede ver, señor Agreste, las costuras están diseñadas para parecer plumas, ¿Qué opina?— Un asistente me hablaba por llamada, mostrándome uno de los vestidos para la colección del próximo año.
—No usaremos eso, la gama de colores es dispareja, la cintura obviamente es demasiado delgada, y la costura se ve incómoda...¿Cómo podría usar esto una dama?— Señalé los errores uno por uno...
¿Por qué tengo que hacer esto en lugar de estar con ella?
—Ah, entiendo... Haremos lo posible por cambiarlo esta semana.
—Pues se están tardando, para una buena colección de primavera quiero algo digno, ¿Me entendiste?
—Si señor Agreste, si me permite, también me gustaría enseñarle la...
—No, ahora es imposible...— Le interrumpí el paso al chico. —Tengo otras cosas que hacer ahora mismo, espero que acates las órdenes que te di.
—Si señor Agreste, yo me encargo.
Colgué la llamada, de verdad detesto tener que trabajar ahora... Me senté un segundo, y me quedé en silencio, mi anillo brillaba con la luz que entraba por la ventana del estudio, si tan solo pudiera dejar de pensar en ella.
Me di media vuelta y vi el retrato de Emilie... Esos ojos verdes, tan simples... Tan hermosos, ¿Cómo podría igualar tal belleza?
No puedo, es así de simple, ¿Por qué no lo entiendo si es tan simple?
—¿A tí gusta ese vestido?, porque creo que desde que te fuiste no he podido hacer nada hermoso... ¿Qué sentido tendría hacerlo igualmente?.— Acaricie el rostro de Emilie en la pintura... Casi podía recordar su aroma.
¿Y si le preguntara?, tal vez él conozca una forma, lo que sea...
No, es inútil para estas alturas, ya no quiero pensar en lo que pude hacer, no quiero volverla un recuerdo... Quiero que esté aquí.
Moví con cuidado mi mano por el cuadro de Emilie... Lo que estaba pensando era algo que ella jamás habría aprobado... Y lo sé porque yo tampoco puedo hacerlo.
—Pero tú lo sabes, no puedo darte algo si no es lo mejor que puedo hacer por ti.— Fui interrumpido de repente por alguien tocando la puerta de mi estudio... Di un salto hacia atrás, esperando tal vez oír su voz...
—Papá, ¿Te interrumpo?... Solo quería despedirme.— Era mi hijo, Adrien.
—Hola, ¿Al final si irás?— Pregunté al abrir la puerta de mi estudio, curvando mi rostro con una sonrisa algo rara... Los ojos de Adrien me recordaban a los suyos, no podía mirarlos.
—Así parece.— Adrien dió una vuelta para mostrarme el conjunto que iba a usar... Solo era el mismo de siempre. —Estoy listo para mi primer día de escuela.
—Seguro tendrás mucha suerte, espero ver buenas notas en tus calificaciones, super estrella.— Le dije, revolviendo su cabello... No sé qué sería de mí sin él.
—Claro, voy a hacer lo que pueda.— Adrien hizo una pausa. —¿Crees que pueda pasar al hospital?... Ya sabes, seguro que le gustaría saberlo.
—No... No quiero que llegues tarde.— No puedo dejarlo hacer eso.
—Oh, está bien.— Adrien observó en dirección a la puerta. —Supongo que me iré a la escuela.
—¿Y no será como la última vez?
—No... Esta vez no, padre.
—Si me dices a que no quieres volver tendré que preocuparme.
—Lo sé, esta bien.— Adrien hizo una seña algo rara y se fue caminando hacia la puerta principal.
Una vez que Adrien se fue, yo regresé a lo que estaba, tratar de entender... Sujeté el cuadro de Emilie, quitándolo de la pared para poder ver la caja fuerte detrás de el.
Con mis manos temblorosas, puse el código, cada toque me daba escalofríos... Esa joya estaba ahí, me daba mareo de solo pensar en tomarla, por un momento iba a volver a cerrar la caja fuerte, pero no pude hacer eso... No puedo aplazarlo por siempre.
Hoy se cumplen dos meses, no puedo resistir un día más... Me despierto cada día deseando que el día anterior fuera un sueño.
Tomé la joya, la luz se reflejaba en ella, era como si me hablara, como si me pidiera tomarla... La joya se veía como un simple broche púrpura con forma de mariposa, y al ponerme la joya, de esta salió el Kwami que habitaba adentro.
—¿Maestro?, ¿Qué pasa?— Nooroo habló tan pronto como notó mi mirada.
—Las otras joyas... Quiero que me hables de ellas.— Giré mi propia joya con mis dedos.
—¿Se refiere a los Miraculous?
—¿De qué más hablaría?— Acomodé el Miraculous, era raro tenerlo puesto, no me sentía como yo mismo.
—Bueno... Fueron creados hace mucho para...
—Ya sé eso, quiero saber si existe algo como un Miraculous superior.— Interrumpí a Nooroo antes de que me diera una cátedra...
—¿Superiores?... Bueno, existen dos Miraculous que suelen considerarse los primordiales...
—Pues cuéntame.— ¿Será cierto?
—Los aretes de la mariquita y el anillo del gato negro.
—¿Y qué pasa con ellos?, ¿Por qué no dices todo de una sola vez?
—Ah... Pues, según las leyendas, quien controle ambos al mismo tiempo será capaz de alcanzar el poder absoluto y se le otorgará lo que sea que deseé.
—Poder absoluto... ¿Será posible?
—Pero las leyendas mencionan que dos Miraculous van a proteger a los dos principales de...
—No me interrumpas.— Apenas me lo podía creer, ¿De verdad podría tener lo que sea que deseara?, ¿Lo que yo quiera?... ¿Entiendes eso, Emilie?, si es posible, si puedo arreglarlo.
—Lo siento... No volverá a pasar.
—¿Y qué se debe hacer para conseguir esos "Miraculous primordiales"?— No me importa el precio, puedo hacer lo que sea, puedo curarlo todo... Solo dame tiempo.
—Lo siento maestro, pero no se lo puedo decir.
—¿Qué dices?, ¿Es una broma?— Sujeté a Nooroo con ambas manos. —Dime, ¡Dímelo ahora!
—Está bien... Pero no tendrá caso, se supone que estos solo aparecen cuando el mal llega, porque solo entonces son necesarios.
¿Cuando el mal llega?, que cosa tan ridícula, no hay mal, lo único que quiero es esto...
—... Y sobre tu Miraculous, ¿Cuál era su poder?
—El Miraculous de la mariposa... Le permite a su portador darle a personas sus propios poderes y convertirlos en sus fieles seguidores.
—Entonces, si entendí bien, los Miraculous primordiales deben buscar superhéroes, entonces se me ocurre una forma...— Lo que estoy pensando hacer es peor de lo que creí.
Pero valdrá la pena, lo sé, si puedo lograrlo todo estará bien.
—¿Una forma para qué, maestro?
—Para atraer superhéroes... Piénsalo, no hay algo mejor que súper villanos.— Así será como pasen las cosas, ¿Debo hacer esto, no es así?
—¿Qué?, pero maestro, los Miraculous no deben usarse con propósitos malvados, tiene que razonar.
—¡Eso no me importa!— Le di un golpe al escritorio, uno que hizo a Nooroo retroceder un poco. —... Hazme el favor de decirme cómo usar tu poder... Ahora.
—... Si maestro, el portador debe transformarse diciendo: "Alas oscuras arriba" y después puede crear un akuma.
—En ese caso... Aquí voy, Emilie.— Le di un último vistazo a su retrato. —Nooroo, Alas oscuras arriba.— Me puse derecho y hablé con fuerza, la energía del Miraculous me absorbió en segundos...
Era extraño, llevaba un traje puesto que me hacía sentir muy distinto, era como si estuviera lleno de poder...
Me acerqué a la ventana del estudio, que seguía abierta, y juntando mis manos, pude crear un akuma.
¿Es todo?, si lo que Nooroo dice es correcto, tal vez todo se pueda resolver, ella estará aquí muy pronto, sé cuál es mi deseo, ¿Verdad?
—Odio...
Me distraje al oír la voz de alguien, y solté al akuma sin querer... El akuma se movió muy rápido, y me saltó encima para morderme en el rostro.
Enseguida me llevé la mano hacia allá, pero el akuma se enojó cuando le di un golpe, y entonces se fue volando, atravesando la ventana y elevándose sin mayor esfuerzo...
Mi cara empezó a arder, y mi traje se deshizo al mismo tiempo que Nooroo reapareció.
—Maestro... Oh no.— Nooroo se acercó, y yo lo aparté.
—¿Y ahora qué?
—Yo... No lo sé, lo siento, pero no puedo ayudarlo si usará mi Miraculous para el mal.
—¿Ah sí?, bien, pues entonces lo averiguaré yo mismo.— Me dirigí a la caja fuerte, tomando ese antiguo libro.
No está en ningún idioma que yo pueda comprender, pero no tengo otra opción...
Me rasqué el rostro, la mordida me daba comezón.
—Maestro, insisto, debe pensarlo mejor...
—Nooroo, alas oscuras arriba.— Me transformé de nuevo, así no sería interrumpido de nuevo.
☯︎ Narra Wang Fu ☯︎和平☯︎
Me gustaría decir que me estaba relajando en mi casa para cuando el sol de la mañana estaba saliendo, era el momento perfecto para una buena taza de té...
Así debería ser mi mañana, pero cambió en el preciso momento en el que escuché un golpeteo proveniente de adentro de mi antiguo tocadiscos...
—Maestro Fu, puedo sentirlo.— La voz de Wayzz, mi kwami, me golpeó como una bola de nieve.
—¿De qué se trata esto?— Le pregunté, como si no me supiera la respuesta.
—Maestro, es el Miraculous de la mariposa, hay alguien que lo está usando.
—¿El Miraculous de la mariposa dices?... Oh no, esto no puede ser cierto...
Me acerqué muy despacio al tocadiscos, poniendo con cuidado la contraseña para sacar las dos cajas de Miraculous...
Las cajas rebotaban, los cuatro Miraculous primordiales habían despertado una vez más...
—Maestro, ¿Qué vamos a hacer?, ya sabe que cuando los Miraculous reaccionan así...
—Lo sé, la situación debe ser muy seria.
Me quedé viendo las cajas, uno de los cajones más pequeños se desmontó con la fuerza del Miraculous moviéndolo.
—De ningún modo.— Sujeté la pequeña caja para después regresarla a su sitio. —Si tenemos que buscar a Nooroo, yo puedo hacerlo solo.
No pasó ni un segundo después de decir eso cuando me tronó la espalda, a lo que Wayzz se me acercó angustiado...
—Maestro, ya no está en edad, es muy mayor... Su alma sigue siendo fuerte, pero su cuerpo ya no.
—Tonterías, solo tengo 186 años y medio, habían guardianes arcanos que llegaban a los 300 y ni siquiera les tronaban las rodillas...
—Pero maestro, usted no es un guardián arcano, sea razonable.
Le hice caso a Wayzz de mala gana y me acerqué a las cajas, con el propósito de razonar con los Miraculous.
—Escuchen, sé que están ansiosos, pero necesito que se comporten.— De algún modo mis palabras fueron escuchadas, logré que me obedecieran. —Eso es, debemos encontrar portadores, gente apta y capaz.
Los Miraculous dejaron de prestar atención a lo que decía, ellos más bien intentaron rodar uno tras otro hacia la ventana más cercana, por lo que me apresuré y agarré los cuatro.
—Por favor, sean razonables.— Se acercó Wayzz, pero los Miraculous no dejaban sus intentos de salir. —Me temo que es tarde maestro, ellos ya parecen tener objetivos.
—¿Objetivos dices?, ah, esto no puede ser posible.— Jalé con fuerza y metí a los cuatro Miraculous y a Wayzz en una mochila para salir de casa con ellos. —Confío en que puedas ayudarme a cuidarlos mientras vamos a la ciudad, Wayzz.
—¿Por qué iremos allá, maestro?
—Porque tenemos que encontrar a sus portadores cuanto antes, hay que ver cuáles son esos objetivos que tanto señalaban.
—Maestro, sabe que cuando un Miraculous señala a un portador es porque es la mejor opción.
—Pero no estaré conforme si no lo veo con mis propios ojos... Sean quiénes sean esos portadores perfectos.
• Narra Marinette °❀⋆.ೃ࿔*:・
—Cherry Blossom Cupcake!—Apagué mi alarma de un golpe.
—Marinette, pastelito... ¿No quieres levantarte?— Pude escuchar la voz de mamá llamándome desde las escaleras.
—Mmm... No.
—Vas a llegar tarde al primer día si sigues durmiendo.— Mamá decidió subir a despertarme.
Cielos, no soy una niña pequeña... Solo quiero dormir un poco más.
Me levanté, y vi fijamente mi escritorio, habían bocetos que hice ayer, los tuve que meter en mi tercera carpeta de bocetos pendientes, tal vez tenga que conseguir una cuarta pronto...
—Mmm, seguro Chloe va a estar en mi salón otra vez.— Me quejé mientras bajaba a la cocina...
—Mantén arriba el ánimo, pastelito.— Mamá se me acercó, dándome un besito en la frente. —¿Cuatro años seguidos no te parece... Improbable?
—Si... Tal vez tengas razón.— Observé la ventana, una mariposa negra pasó —Quizás sea mi día de suerte.
O tal vez no, no sé nada de buenos augurios.
—Tu desayuno está listo, come y ve a prepararte, pastelito.— Mamá tomó una bandeja y se fue de la cocina antes de que le pudiera pedir no llamarme pastelito como si aún fuera una niña...
Observé la foto de mi grado del año pasado, yo soy la única en la foto que no sonríe, llevaba unos brackets horrendos, cada vez que intentaba sonreír, el flash se reflejaba y arruinaba la foto.
Si algo así volviera a pasar este año probablemente le pediría a mis padres mudarnos al otro lado del mundo, no lo podría soportar.
O tal vez me vaya yo sola, no quiero que cierren la panadería...
... Quiero pan.
Basta, concéntrate, este año hay que arreglar todo, me puse mi Cardigan y mi camisa de Cherry Blossom Cupcake... Esta es... Oh no.
Esta es exactamente la misma ropa que usé el año pasado, ya podía escuchar los chistes de que estuve sin cambiarme de ropa todas las vacaciones...
No, no puedes pensar así, Marinette, tú puedes hacer esto...
¿Qué llevará Chloe?, seguramente algo carísimo, juraría que nunca la vi repetir su ropa.
¿Me acabo de comparar con ella?, guácala, ¿En qué estaba pensando?
Sin tiempo para cambiarme, bajé las escaleras hasta la panadería, donde mamá estaba terminando de desayunar junto a papá.
—Ahí estás, pastelito.— Papá me dió un abrazo fuerte, uno igual de fuerte que siempre. —Serás la chica más hermosa del salón, eres toda una dama.
—Tom, no la presiones.— Le dijo mamá, que empezó a abrir las persianas —¿Y no tienes algo que darle?
—Ah... El regalo, dame un momento, lo tenía por aquí.— Papá sacó una pequeña caja.
—¿Qué es esto?— pregunté mientras la abría.
—Galletas, son de tus favoritas, con avena, puedes compartir con tus amigos.— Papá me sonreía mientras hablaba.
¿Cómo decir esto?, si tengo que tener una entre galletas y amigos...
—Muchas gracias, papá... Seguro me irá bien.
—Anda, vas a llegar tarde al primer día si no te vas pronto.— Mamá abrió la puerta de la panadería.
—Claro, nos vemos.— Salí de la panadería, caminando torpemente...
París es muy grande, tengo que ir en metro, o ese era el plan, hasta que me detuve para ver el mostrador de una boutique...
Estaban vendiendo un vestido Agreste... Ay, me pregunto cómo sería si usara algo así, tal vez me convertiría en súper Marinette.
Dejé de soñar al ver el precio del vestido, mejor no me distraigo otra vez...
Volví a caminar por mi ruta, y ya estaba por llegar a la estación del metro, pero entonces noté a un hombre mayor pasando la calle demasiado lento, tuve que moverme rápido para sacarlo del camino antes de que el semáforo cambiara.
—Ah, te lo agradezco mucho, jovencita.— Me dijo él...
—Si, con permiso.— Me fui corriendo a la estación antes de perder el metro, aunque podría jurar que por un segundo algo parecía moverse dentro de la mochila del anciano... Ay, Ahora no tengo tiempo, seguro lleva un hurón o algo así.
☯︎ Narra Wang Fu ☯︎和平☯︎
Para mi sorpresa, el Miraculous de la mariquita empezó a moverse mucho más que antes luego de que esa chica de coletas me ayudara...
—Maestro.— Wayzz me habló desde adentro de mi mochila.
—Habla más bajo, estamos en público.
—Lo siento, pero creo que estamos muy cerca de la posible portadora que el Miraculous señala.— Wayzz se sujetó al Miraculous de la mariquita para que no se saliera del bolso.
—¿Qué?, Ni de broma, no voy a darle el Miraculous de la mariquita a una chica solo porque fue amable conmigo, un acto pequeño no demuestra que sea una portadora apta, y encima es demasiado joven.
—Maestro, ¿Acaso está molesto?
—... No, pero igualmente no voy a dárselo, sabes lo que implica que alguien muy joven use un Miraculous.
—¿Y si no hay otra opción?
—Siempre hay opciones... Ambos sabemos eso.
☽ Narra Alex ∆°☽◯☾°∆
Tras poner el candado de mi bicicleta, me acerco a la entrada de la escuela, que va llenándose de a poco.
—Fuera del camino.— Una chica en patines casi me atropella, tuve que hacerme a un lado.
—Con permiso.— Una chica con un Cardigan me empujó levemente cuando pasó a mi lado...
Ok, esto tal vez sea mi culpa por estar parado como un tonto viendo la puerta de la escuela...
—Muévete.— Otro estudiante me pasó, y estoy seguro de que él me empujó a propósito.
Ok, ¿Estoy nervioso?, si.
Me aseguro de llevar todo lo que necesito para hoy, las nuevas escuelas son aterradoras, y lo son más cuando están en una nueva ciudad... Y en un nuevo país.
Saqué la mitad de un sándwich para verme más natural, y mientras me lo tragaba, finalmente iba a tomar la decisión de entrar a la escuela.
Piensa que no eres el hijo de Alyssa Loupin, y tal vez así nadie lo note.
No quiero que pase lo mismo que en mi última escuela, no voy a levantar la atención en lo absoluto.
—Lindo abrigo.— Una chica que pasó por mi lado señaló mi ropa al pasar...
¿Hay algo raro en mi abrigo?, digo, no creo que nadie note que es un Trepant... Ah, estoy pensando mucho, ya basta.
Justo antes de entrar, noté a una mariposa negra que voló junto a mí para entrar en la escuela, puede que eso sea algo de mala suerte en París, o tal vez no... No sé mucho de París más que algunos chistes groseros.
Finalmente di un paso adentro, pero antes dejé caer un libro de mi mochila, y me pregunté a mí mismo como siquiera me pudo pasar eso mientras me agachaba para recogerlo.
Puedo hacer esto, solo necesito que nadie sepa quién soy.
—¿Aún llevas tus apuntes del curso pasado?— Escuché un poco de alguna conversación cerca de mí.
Un momento, nadie me conoce, puedo ser quien yo quiera mientras esté aquí... Si, estoy listo.
Tomé mi inhalador, y tras dar un respiro, ya estaba más que listo... Es mi momento.
Ⳋ Narra Adrien /ᐠ - ˕ -マ Ⳋ
—Oye, Nathalie.— Le hablé a la asistente de mi padre mientras me llevaba en el auto.
—¿Qué pasa, Adrien?
—¿Te importa si me bajo aquí?
—¿Por qué harías eso?, la escuela queda a dos cuadras más.
—Jaja, es solo que... Me gustaría hacer un desvío... Para verla.
—Tu padre ya te dijo que no puedes visitarla hoy.
—Por favor, ni siquiera lo notará.— Junté ambas manos para tratar de apelar a la lastima.
—Adrien, el estado de tu madre sigue siendo muy delicado... No puedo permitirte desobedecer a tu padre.
—... Bien, lo entiendo.— Esto no es justo.
—Sin embargo, tu padre no dijo nada sobre una videollamada.— Nathalie me pasó su tablet, que estaba conectada al consultorio.
—Hola, Adrien, ¿Te sientes bien hoy, jovencito?— La doctora Cass me saludó alegremente.
—Hola doctora, ¿Cómo está ella?
—Ay, ¿Por qué nunca preguntan por mí?... Nah, estoy jugando.— la doctora tomó un archivo. —Ella no ha despertado, se mantiene en el mismo estado... Estoy esperando para hacer una revisión nueva esta semana.
—¿Crees que ella pueda escuchar si le hablo?
—Es posible... Pero no puedo ir a su habitación ahora mismo.
—Está bien... ¿Puedes decirle que la amo?
—Claro, yo me encargo súper estrella.— La doctora Cass colgó la llamada.
—Espero que no le comentes a tu padre sobre este vacío legal.— Nathalie volvió a tomar su tablet.
—Te lo agradezco mucho Nathalie, eres la mejor.
—Limpia tu cara, ya llegamos a la escuela.
—Si, lo siento mucho.— Después de tallar mis ojos, bajé del auto, la escuela era más grande de lo que me dijo Chloe, estoy emocionado.
Antes de pasar por la puerta, me choqué con un chico de pelo negro que estaba recogiendo algo del suelo.
—Ay... Mi espalda.— El chico de cabello negro se levantó mientras sostenía su columna...
—Lo siento, es que llegaba tarde, no era mi intención.— Tomé el libro del suelo, El Principito. —¿Eres fan?
—Algo así, mi mamá me lo leía de niño.— Me dijo el chico mientras me ayudaba a pararme del suelo.
—La mía igual... Que gracioso, tu madre debe tener buen gusto.
—Ah... Si, claro.
—Perdona, no te interrumpo más.— El chico de cabello negro se dirigió hacia un pasillo cercano.
☯︎ Narra Wang Fu ☯︎和平☯︎
A pesar de mi negación, acabé obedeciendo al Miraculous de la mariquita para seguir a la chica, pero al acercarme a una escuela, pude notar que los miraculous del lobo y el gato también reaccionaron al estar cerca de dos chicos en la puerta...
—No, por favor, esto tiene que ser una broma.— Los Miraculous dejaron de señalar a los muchachos una vez que entraron a la escuela.
—Maestro, parece que los Miraculous ya tomaron una decisión.— Me insistió Wayzz...
—Y a mí me parece que unos simples niños no pueden ser héroes.— Le insistí.
Si eso fuera posible... No, de ninguna manera, no significa no, y jalar de la mochila empieza a quemarme las manos.
Supongo que pasará de todas formas, entraré a la escuela.
𖹭 Narra Chloe 𖹭♛♏︎♛𖹭
—Detén el auto, Jean Rod.— Le hablé a mi mayordomo para que frenara la limusina.
—¿Ocurre algo, señorita Chloe?
—Tengo despintada una uña.— Le mostré mi mano, mi preciosa uña tiene una obvia falta de esmalte.
—Yo me encargo, Chloe.— Sabrina empezó a buscar en su bolso por esmalte blanco, hasta que lo encontró.
—¿Estás demente?, eso es blanco crema, necesito blanco nieve.— Le arrebaté a Sabrina el esmalte. —¿Cómo quieres que junte dos colores totalmente diferentes?
—Ay, claro... Déjame buscar.— Sabrina volvió a su bolso.
—Señorita Chloe, tal vez no sea buena idea que llegue tarde hoy, es el primer día de clases.
—Silencio, podría moverme.— Puse mi mano cerca de Sabrina, que se aseguró de que volviera a verme impecable.
—Listo, quedó como nuevo.— Sabrina sopló mi mano, a lo que la quité inmediatamente.
—Perfecto, arranca, Jean Paul.
—La escuela está ahí adelante, podría ir caminando...
—¿Disculpa?
—... Nada.
Por fin llegamos a la escuela, envié a Sabrina a los tableros para saber cuál era nuestro salón.
—Estamos en la clase de la señorita Bustier.
—Eso ya lo sé, ¿En qué salón?
—Está en el segundo piso.
—Pues camina.
Pude llegar al salón justo a tiempo para que la mayoría me viera con mi hermoso suéter Agreste de temporada y mis zapatos... Oigan, no me está viendo nadie.
Me acerqué con cuidado a donde se sentó una de las plebeyas, solo para informarle de una catastrófica situación.
—Estás en mi lugar.— Le dije, y la vi con ese mismo Cardigan horrendo que usa siempre... Parece una abuelita.
—¿Qué?, no es cierto, este lugar no tiene tu nombre... Siempre me he sentado aquí.
—Genial, pero eso no significa que no sea mi lugar, ¿Qué tal si mejor te vas a sentarte con la nerd de allá?— Le señalé a esa chica de lentes a Marinette...
—Oye, niña.— La chica morena se levantó de su silla. —Lo mejor será que le hagas caso.
—Al fin me encuentro con alguien sensata, gracias... Tú, como te llames.— Vi a Marinette irse para sentarse junto a esa chica nueva.
—Chloe.— Sabrina me habló mientras se sentaba. — ¿Por qué nos vamos a sentar aquí?
—Porque adelante será el asiento de Adrien, y yo debo estar con él.
—¿Adrien?, creí que no iba a venir
—Házme el favor de sentarte y no hablar más.
—Pero ya estoy sentada.
—Pues entonces solo la última parte.— Me senté, algo molesta, Adrien ya debería haber llegado, ¿Se habrá perdido?... Si voy a buscarlo tal vez crean que soy blanda, seguro solo se retrasó.
• Narra Marinette °❀⋆.ೃ࿔*:・
—Gracias por eso.— Le dije a la chica nueva cuando me senté con ella.
—Ay, no fue nada, no me agrada la gente así.
—Sí, a mí tampoco.— Acomodé mi Cardigan mientras hablaba. —Yo... Soy Marinette.
—Mucho gusto, soy Alya. Tus ojos son lindos, ¿Eres asiática?
—No... Bueno, sí, o bueno, no exactamente... Eh, mi mamá es de China.— No me puedo creer que tardé tanto en decir eso. —Yo solo me parezco a mi mamá, supongo.
—Jajaja, lo entiendo, mi abuela es africana, pero mi mamá y yo nacimos afuera.
—Africa...— ¿Qué tan lejos está Africa?, no sé geografía. —¿Y Alguna ves fuiste ahí?
Eso es, Marinette, actúa natural.
—No, nunca, y dudo que conectar con mis raíces sea lo mío...
—... Yo tampoco he ido a China, mamá no suele hablar mucho de como era vivir ahí.
Nunca le he preguntado tampoco, es normal que una chica grande como yo se lo pregunte, ¿No?
—¿Y sabes hablar chino?, he oído que es un idioma difícil.
—En realidad no, difícilmente puedo saludar y despedirme... ¿O era pedir la hora?, ay no... Ya no recuerdo.
—Je, eres divertida.
—¿Ah sí?
—Claro...— ¿Lo está diciendo por qué le doy lástima? —De echo, si no fuera mucha molestia... ¿Te importaría ser mi guía?
—¿Tu guía?— Lo sabía, no quiere ser mi amiga.
—Sí, es que soy nueva y ya sabes... Sería muy vergonzoso si me pierdo, la escuela es algo grande.
—Pues... Claro, me encantaría enseñarte todo lo que necesites después.
Eso es, mi vida social está por empezar, si lo hago bien seremos amigas, claro que sí.
☽ Narra Alex ∆°☽◯☾°∆
Busqué mi salón por un buen rato antes de finalmente encontrarlo, noté cuando estaba por llegar que ese chico rubio de antes iba hacia el mismo lugar.
—Hey, ¿Vamos la mismo salón?— Levanté la voz un poco.
—Ja, así parece.— El chico observó apenas hacia adentro. —Creo que no me presenté antes, soy Adrien.
—Y yo soy Alex.— Iba a darle la mano a Adrien, pero en ese instante una chica nos interrumpió.
—Adrikins, por fín llegaste, empezaba a tener miedo de que no fueras a aparecer.— La chica rubia, que llevaba un suéter algo ostentoso, le estaba hablando a Adrien como si fuera una niña pequeña.
—Hola Chloe, que bueno verte...
—¿Y tú qué nos ves?— Me preguntó ella al notar mi presencia.
—¿Yo?, nada...
—Ven siéntate por aquí.— Chloe se llevó a Adrien a un asiento adelante de la clase, lo que solo me dejaba un asiento para mí hasta el fondo.
Bueno, la gente del fondo no llama la atención, ¿Verdad?
—Con permiso.— Todavía estando algo incómodo... Terminé sentado hasta el fondo, con un chico pelirrojo a mi lado.
—Linda camisa.— Me dijo el chico, que se retiró levemente el cabello del rostro.— Soy Nathaniel.
—Yo soy Alex, lindo dibujo.— Observé su libreta, había un dibujo del salón que estaba bastante detallado.
Noté como Adrien se acomodó en los asientos de hasta adelante, y trató de hablar con su compañero de silla, un chico que tenía audífonos, y que obviamente no le escuchó cuando le habló...
—Buenos días a todos.— Dijo una señora, que entró con una lista algo grande. —Para los que no me conocen, soy la profesora Caline Bustier, y seré su maestra de literatura este año.
—Buenos días señorita Bustier.— Le dijeron varios de los estudiantes, lo que me sacó de mis pensamientos sobre como la maestra se parecía un poco a Nathaniel.
—Oye, Nathaniel.— Hablé mientras la señorita Bustier empezaba a llamar a lista.
—¿Qué pasa?
—¿Quién es esa chica rubia del suéter feo?, la de adelante.
—Ah, hablas de Chloe Bourgeois.
—¿Bourgeois?— Que apellido tan feo, como si lo raro de su forma de hablar no fuera suficiente.
—Si, y de antemano te digo que sea lo que sea que pida ella de tí, la respuesta debe ser no, créeme, esa chica es horrible, trata mal a todo el mundo, es rica, famosa y estoy seguro de que está loca...
—Ah... No creo que sea tan así.— A media frase me di cuenta de que realmente no la conozco como para estarla defendiendo.
—Pues es justo así... esas cosas pasan cuando una chica es malcriada y pretenciosa.
—... Ya, ¿Estás seguro que no exageras?— Tal vez sea algo altanera, pero Nathaniel parecía tenerle algo de manía.
—Pues sea cierto o no, no te conviene averiguar, ella es mala, muy mala.— Nathaniel hizo un dibujito rápido que simulaba ser la cara de Chloe con un par de cuernos.
—Pero... ¿De verdad no debo darle el beneficio de la duda?— Cuando traté de replicar, una voz chillona me interrumpió.
—Creo que tienes razón.— Me di media vuelta, y vi a una chica rubia de cabello corto. —Soy Rosita.
—Mucho gusto.— Dije, dudando de si debería la mano esta vez... No sé si los franceses hacen eso.
—Yo creo que Chloe es así porque no tiene amigos.— Rosita siguió con su argumento...
—Pues nadie quiere ser su amigo en primer lugar.— Dijo una chica a su lado, que se veía algo aterradora. —Imaginarlo me da miedo.
—Juleka, no seas cruel.— Rosita ahora estaba debatiendo. —Es un dicho de unicornios, todos merecen un amigo que los ayude.
—Ajá, pues yo apoyo a Juleka.— Dijo Nathaniel, lo que tal vez me incluye a mi también en el debate.
—Pero ya en serio, ¿Alguien ha intentado ser su amigo?— Pregunté.
—Mejor no arriesgarse.— Dijo Juleka. —Es la clase de persona que drena tu energía vital.
—Si, ¿Por qué correr riesgos?, mira a Sabrina, ser su amiga seguramente le consume energía vital.— Me dijo Nathaniel, señalando a una chica de adelante.
—... Pues para mí se ve normal.
—El diablo está en los detalles, Alex, tienes mucho que aprender.— Miré una vez más, Sabrina estaba haciéndole una especie de manicura a Chloe.
—Bueno, tal vez es una aprovechada.— Tal vez estoy dando mi brazo a torcer...
—¿Alex Loupin?— La señorita Bustier dijo mi nombre.
—Ah, ¡Presente!— Levanté mi voz para intentar que se me pudiera oír correctamente.
—¿Loupin?— Nathaniel me miró detenidamente por un segundo. —¿De qué me suena ese apellido?
—De que está en mi lista de apellidos geniales.— Juleka habló también.
—Tienes un nombre muy lindo.— Rosita se acercó a mi brazo, pegándome muy rápido una pegatina de cupcake.
—Genial, ya tienes tu certificado.— Nathaniel se burló un poco.
—¿Mi certificado?— Observé la pegatina, un cupcake rosa con ojos saltones algo raros.
—Si, ahora eres uno de nosotros.— Juleka habló en un tono que obviamente estaba hecho para asustarme.
—Permite que te presente lo que tienes a tu disposición... Información.— En un rápido movimiento, Nathaniel puso su dibujo del salón delante de mí. —El salón tiene múltiples grupos...
—Los deportistas, son ruidosos y se meten en problemas seguido.— Juleka pegó una notita de papel con garabatos de los deportistas.
—Los listos, ellos me agradan.— Rosita pegó otra nota.
—A ti te agradan todos, Rosita.— Juleka se rió suavemente.
—Y ahora, concéntrate... —Nathaniel pegó una nota más. —Este es el grupo Chloe, en él está Chloe y nadie más.
—¿Sigues insistiendo con eso?
—Espera, esto es un dato real.— Nathaniel señaló a la Chloe real. — Fíjate en ella, no se acompaña de nadie que no le sirva.
—Bueno, eso si es malo.— Me separé un poco para que mi hombro dejara de tocar el de Nathaniel. —¿Y qué grupo se supone que son ustedes?, ¿Los chismosos?
—Chismosos no, informados.— Nathaniel tomó su cuaderno.
—¿Cuál es la diferencia?
—Ja, eso lo descubrirás con el tiempo.
☯︎ Narra Wang Fu ☯︎和平☯︎
Con mis años de entrenamiento, no me costó nada entrar a la escuela, de verdad, solo llegué a la secretaría para decir que haría trabajo social y ya me habían dado un trapeador...
Junto con mi preocupación por la seguridad de los chicos, estaba la sensación de miedo que sentí en el instante en el que me di cuenta de la situación, un akuma estaba por ahí, en la escuela.
Probablemente sintió mi miedo, pues se acercó a mí tan rápido que casi me caigo del susto, usé el trapeador como bastón para atacar al akuma, ahora debía asegurarme de atraparlo antes de que causara algún desastre.
Desastres en una escuela con un akuma, mi día no podría ser más raro, llevo bastante tiempo sin hacer cosas tan locas como esta.
A falta de una jaula que funcionara, tendría que improvisar una red de mariposas con algunas telas y mi trapeador.
Los akumas son sumamente escurridizos, atrapar uno no es cuestión de cansarlo, pues el akuma es una extensión del portador del Miraculous de la mariposa.
Es complicado explicarlo mientras haces esfuerzos físicos, pero el akuma es tan inteligente como lo es quien lo crea, no suelen buscar nada más que las emociones negativas, tal vez sea por eso que este se ve tan atraído por una escuela secundaria... Tantos jóvenes, es imposible de evitar el desastre si dejo que se me escape.
☽ Narra Alex ∆°☽◯☾°∆
La clase de la señorita Bustier se terminó muy pronto, y todos los estudiantes empezaron a salir del salón para ir al recreo.
Mientras guardaba mis cosas en mi mochila, noté como un muchacho con sudadera le daba una nota a un chico robusto, iba a ignorarlos e irme, pero entonces el chico robusto frunció el seño...
—¡Ah, Kim!— El chico grande tomó al otro por el cuello de su sudadera. —Voy a golpearte el rostro hasta que...
—Oye, cálmate un poco, grandote, no hace falta pelear.— Interrumpí yo, lo que solo me hizo arrepentirme cuando vi a Nathaniel escabullirse junto a Rosita y Juleka hacia la puerta.
—Lo siento.— Me dijo Nathaniel en voz baja, como era de esperarse, ellos no se iban a meter en esto...
—Chicos, el salón no es un lugar en donde pelearse.— La señorita Bustier nos llamó la atención sin levantarse de su asiento.
—Tranquila señorita Bustier, no pasa nada... ¿Verdad, Ivan?— Dijo Kim, que se escondía detrás de mí como un bicho...
—Muévete del medio.— Me dijo el grandote, no puedo mentir, él me intimida un poco.
—Ivan, basta.— La señorita Bustier finalmente se levantó, justo antes de que yo me apartara.
—Pero Kim empezó.— Replicó Ivan.
—No me importa quién empezó qué cosa, los tres vayan a la oficina del director.
—¿Qué?— Nathaniel interrumpió, ja, parece que no se fue. —Pero Alex no hizo nada.
—Lo lamento Nathaniel, pero los tres van a ir a la dirección, ahora.— La señorita Bustier se cruzó de brazos.
Sin más remedio, caminé en el medio de Kim e Ivan, me veía bastante mal a su lado, Kim era alto, y dos brazos míos hacían uno solo de Ivan, así que tenía que hacer lo posible porque ninguno de ellos me viera como amenaza o sería eliminado
—Oye, lamento eso.— Nathaniel se me acercó.
—Está bien, no creo que me vayan a castigar.
—Tal vez te dejen sin recreo, ¿Quieres que te traiga algo de la cafetería?
—Eso estaría genial.— Vi a Nathaniel irse mientras yo me agrupaba con Ivan y Kim
—Que aburrido eres, Ivan...— Kim habló de repente. —Yo solo te hice una bromita inofensiva.
—Cierra la boca, Kim.— Le dijo Ivan.
—¿Y... Qué había en la nota?— Pregunté yo.
—Tú también... Por favor.
Una mariposa negra empezó a revolotear cerca al rostro de Ivan, que la espantó con sus manos como pudo, mientras Kim se contenía la risa.
Un conserje pasó, espantando a la mariposa con una especie de red de mariposas, ¿Hay una plaga o qué?
—Jaja, lo siento, jóvenes, continúen con lo suyo.— El conserje se apartó del camino enseguida...
☯︎ Narra Wang Fu ☯︎和平☯︎
Finalmente tenía al akuma, estaba haciendo lo posible por mantenerlo quieto, Wayzz me ayudaba desde adentro del bolso.
El Miraculous del escorpión empezó a agitarse cuando pasamos cerca de un salón, quise ver adentro, pero no era el momento...
—Maestro, creo que hay un problema.
—Mantén silencio, Wayzz.
—Maestro, el akuma.
—¿Qué?— Levanté mi bolso para revisar, el akuma había hecho un agujero a través de la tela mordiendo...
—Ay no, ¿En dónde está?— Le había perdido totalmente el rastro, el desastre era inminente.
Los Miraculous primordiales empezaron a temblar, y todos a la vez cayeron del bolso por el agujero que hizo el akuma.
Tuve que correr detrás de los cuatro Miraculous, que ahora se arrastraban por el suelo de la escuela...
☽ Narra Alex ∆°☽◯☾°∆
Ivan ya estaba bastante molesto para cuando abrió la puerta del director, y obviamente lo malo no iba a terminar ahí...
—¿Qué pasa?, ¿Acaso no saben tocar una puerta?— El director nos miró con un seño fruncido cuando lo interrumpimos.— Cierren y vuelvan a intentarlo.
Ivan se rascó la cabeza luego de cerrar la puerta, y yo no tuve el valor de decirle nada, aunque Kim se estuviera riendo muy obviamente...
La mariposa de antes volvió a volar cerca de Ivan, ¿No la había atrapado el conserje?, que raro... Y esta vez la vi entrar en la palma de Ivan, en la nota, que seguía arrugada.
De repente, un misterioso destello púrpura rodeó el rostro de Iván...
—Oye, Ivan, ¿Qué pasa?— Kim se acercó a Ivan, que tenía una extraña expresión en su rostro.
—Hay... Alguien, alguien me está hablando...— Iván parecía estar hipnotizado, como si en su cabeza hubiera algo que yo no podía escuchar.
—¿Qué dices?— Kim movió su mano frente a la cara de Ivan. —¿Estará dormido con los ojos abiertos?
—¿Es que eres tonto?— Empujé a Kim del medio para poder ver a Ivan.
—¿Y entonces qué le pasa?, se quedó todo tieso.
❦ Narra Gabriel ❦𓂃 ࣪˖ ִֶָ𐀔
Me temblaban los labios, pude sentir el instante en el que mi akuma llegó a alguien...
—¿Qué está pasando?— La voz del chico al que mi akuma llegó sonaba, como si estuviera en mi cabeza.
—Hola... Espero no interrumpir.— Miré al cuadro de Emilie, solo dame un momento, amor mío... Si esto funciona, estarás aquí antes de que te des cuenta.
—¿Quién eres tú?
—¿Yo?— No había pensado en algo similar a un nombre, debería ponerme uno, como los villanos de las películas.—Bueno, puedes llamarme... Hawk Moth.
Recordé una de las primeras películas que vi con Emilie, una donde una polilla gigante aterrorizaba una ciudad... Supongo que puedo usar eso.
—¿Qué está pasando?
—Oh, no es nada... Esto es una nimiedad, te estoy dando algo interesante, algo que siento que te falta.
—¿Tú qué sabes?, cierra la boca.
—Calma, te estoy hablando de... Poder.— Le di una hojeada al grimorio, seguía sin entender ni una palabra, pero los dibujos ayudaban.
—¿Poder?
—Desde luego, ¿Quieres poder?
—... No lo sé, creo que sí.
—Pues que así sea.
☽ Narra Alex ∆°☽◯☾°∆
Kim seguía tratando de hacer a Ivan reaccionar, pero era inútil, y por algún motivo, no me dejaba llamar al director para que nos ayudara.
—¿Qué hacen aquí afuera?— Nathaniel apareció, traía con él lo que parecía ser un sándwich más grande que su mano.
—No pasa nada, aléjate.— Kim levantó la voz, tratando que Nathaniel no viera el rostro de Ivan.
—Oye, deja en paz a Nathaniel.— Me metí entre Kim y Nathaniel.
—Gracias, viejo... Pero no tienes que preocuparte.— Nathaniel me entregó el sándwich. —No sabía qué te gustaba, te traje uno de pollo.
—Gracias, pero ahora el problema es otro... Verás, Ivan está...— Fui repentinamente interrumpido por un frío terrible.
Me di media vuelta para ver algo que me dejó totalmente aterrado, en solo unos segundos un montón de mariposas negras empezaron a rodear a Iván, una cortina gigante de ellas se formó, no podía ver nada, podía sentir los aleteos golpeándome el rostro.
—¿Qué está pasando?— Nathaniel gritó desde algún lugar cerca de mí, traté de acercarme, pero no podía, la avalancha de mariposas me empezaron a alejar...
Di algunos pasos hacia atrás, caí al suelo, y desde ahí pude ver el instante en el que las mariposas desaparecieron, en donde Ivan estaba parado hace solo unos segundos ahora había una gran estatua de piedra, con unos ojos vacíos.
—¿Qué diablos pasó?— Kim se acercó, dándole un golpecito en el rostro a la estatua, a lo que esta lo tomó del brazo.
En el instante en que vi a una enorme estatua de piedra moverse, de verdad tenía la intención de salir corriendo, pero Kim gritando que lo ayudaran me obligo a tragarme el miedo.
—¡Quitenmelo, ayuda!— Kim seguía gritando como una damisela en apuros.
—¡Deja de moverte!— Nathaniel gritó mientras trataba de jalar a Kim de la cintura.
—¿Qué significa este alboroto?— El director Damocles salió de su oficina con una expresión de rabia, la cual se fue inmediatamente cuando el monstruo de piedra volteo a verlo.
—¡Ayuda!— Kim volvió a gritar, lo que solo hacía que el monstruo lo sujetara más fuerte.
—¿Qué se supone que es esta cosa?, ¿Acaso intentan jugarme una broma?— El director se le acercó la monstruo, por mucho que le tratamos de avisar que no lo hiciera.
El monstruo reaccionó, soltando a Kim y tomando al director en su lugar.
—¿Qué está pasando?, si esto es una broma están a tiempo de quitármelo sin ganarse un castigo.
—Ay no, Kim, ayúdanos a sacarlo.— Di media vuelta para pedirle ayuda a Kim, pero él se dió media vuelta y salió corriendo por el pasillo.
❦ Narra Gabriel ❦𓂃 ࣪˖ ִֶָ𐀔
Está tan cerca, mi monstruo de piedra no hablaba mucho, pero no necesitaba que hablara, solo necesitaba que esos Miraculous primordiales aparecieran, y entonces lo tendría.
—Monstruo, ¿Puedes oírme?
—... ¿Qué quieres?
—Yo nada... Estoy a punto de permitirte hacer lo que quieras, pero eso sí... Hay una pequeña posibilidad de que aparezcan héroes a detenerte.
—¿Héroes?
—Si, no te preocupes, si algo como eso pasa, tú lo sabrás.... Ahora, has algunos destrozos.
• Narra Marinette °❀⋆.ೃ࿔*:・
—Guau, la escuela es más grande de lo que creía.— Alya seguía emocionada después de que le mostrara casi toda la escuela.
No sé cómo le hice para seguirle el ritmo a Alya, es mucho más enérgica que yo, de eso no hay duda.
—Y este es el salón del club de arte, no suele haber gente aquí a estas horas.— En cuanto abrí la puerta, resultó haber gente, una chica estaba tocando el bajo con bastante energía.
—Ey, estamos en la misma clase que esa chica de ahí.— Alya señaló a la chica que tocaba, llevaba un flequillo púrpura.
—Eso creo, pero no la apuntes así, es grosero.
—Podríamos ir a hablarle.
—¿Hablarle?— Lo sabía, ya se aburrió de mí, y no la acompañé ni por dos horas...
—Sí, seguro sea genial.— Alya hablaba algo fuerte, la chica rubia que afinaba las bocinas levantó suavemente la cabeza.
—Pues si, Juleka es genial.— Nos dijo ella, tenía una voz muy aguda.
—¿Juleka?, santos cielos, hasta su nombre es genial, me pregunto que esmalte usa.— Alya parecía emocionada.
—¿Esmalte?— Pregunté.
—Si, fíjate, está tocando el bajo, pero sus uñas no están despintadas...
—Ah... No sé si entiendo, iré a preguntarle si eso quieres.— Me iba a acercar, pero de repente el suelo empezó a temblar...
—¿Qué está pasando?— Juleka levantó la cabeza, quitándose sus audífonos, se veía asustada.
—Rápido, todos los presentes deben evacuar el edificio.— Un conserje algo mayor al que creo reconocer de algo pasó por la puerta, gritando tan fuerte como podía.
Observé afuera del salón de arte, no muy lejos de donde estábamos, una extraña figura estaba caminando...
—¿Qué es eso?— Alya sacó su celular, usando el zoom de la cámara para ver bien...
Era una clase de cosa hecha de rocas con distintos tamaños, parecía tener vida propia...
—¡Ayuda!— Pude escuchar un grito del director Damocles, el monstruo parecía tenerlo atrapado del brazo.
—¡Deje de moverse tanto!— Ese chico nuevo trataba de jalar al director.
El monstruo volteo hacia nuestra dirección, sus ojos parecían cuencas vacías, me puse a temblar en un instante...
—Ay no, creo tenemos que irnos de aquí, chicas, ustedes...— Alya se dió vuelta hacia donde estaban las chicas, pero ellas seguramente se habían ido ni bien vieron al monstruo.
—Espera, hay que ayudar al director.— Traté de jalar a Alya.
—Eso hago, llamo a la policía.— Alya me mostró su teléfono... Ese no es el número de emergencias.
—No.— Levanté la voz. —No hay tiempo, él necesita ayuda.
Corrí hacia donde estaba el monstruo, a medio camino me di cuenta de que seguramente acabo de matar mi vida social una vez más... Y luego noté que no tenía ningún plan.
—Cuidado, tiene la fuerza de un toro.— Un chico pelirrojo que creo que estudia conmigo me gritó para que no me metiera en el camino, pero los ojos del monstruo...
Ese vacío en ellos me aterraba...
—Hazte a un lado, jovencita.— El mismo conserje de antes apareció, y con un salto, ensartó un palo de escoba en uno de los ojos del monstruo.
—¡Grahhhh!— El monstruo soltó al director, usando ambas manos para romper la escoba.
En el instante en que se quitó la escoba, juraría haber visto al monstruo hacerse más grande...
—Muchas gracias, ¿Qué se supone que es este monstruo?— El director se sostenía una mano, parecía que le dolía mucho...
—¡Eso no importa, todos corran!— El conserje nos señaló la dalida de emergencia más cercana. —Por ahí, rápido, no lo vean a los ojos.
Llegar a la calle fue tan difícil como era de esperarse, todos los estudiantes corrían con mucha fuerza...
—!Marinette!— Pude escuchar la voz de Alya llamándome una vez afuera...
—¿Alya?— No me lo puedo creer, ¿Será que ella no me odia?
—Eso fue... ¡Increíble!— Alya me sujetó por los hombros. —Fuiste como una súper héroe, te paraste delante del monstruo como si nada.
—Ah... Si, eso.— ¿Eso fue un cumplido?
Pero si todavía estoy temblando del miedo, ¿Me está tomando el pelo?
—Diablos, ¿Dónde están?— Alya empezó a poner sus manos sobre sus bolsillo.
—¿Qué pasa?
—Creo que las llaves de mi casa todavía están en mi mochila.— Alya observó adentro de la escuela, entrar ahora era probablemente imposible...
—Uaahhhh.— Vi como el puño del monstruo atravesó una de las paredes de la escuela.
—Vámonos, puedes llamar a tu casa desde un lugar seguro.— Jalé del brazo a Alya, llevándola hacia la estación de tren tan rápido como pude.
Ⳋ Narra Adrien /ᐠ - ˕ -マ Ⳋ
—Adrien, por aquí.— Pude escuchar la voz de Nathalie entre la multitud, todos salían de la escuela corriendo.
—Nathalie, ¿Cómo llegaron tan rápido?
—Sube al auto, es demasiado peligroso estar aquí.— Nathalie me abrió la puerta, y no tuve más opción.
—Genial, mi primer día de clases y ni siquiera pude estar toda la jornada.— Solté mi aliento en vidrio, dibujando una carita triste.
—No es tu culpa, en cuanto la situación se calme, podrás volver.
—Ya... Pero la situación no es una fuga de gas, había un monstruo, uno de verdad.
—Soy conciente de eso.
—¿Y por qué estás tan tranquila?
—Si te tranquiliza también, la doctora Cass hizo un hueco en su agenda para que la llames más tarde.— Nathalie detuvo el auto.
Me bajé, realmente no quería volver tan pronto a casa...
—¿Papá no viene a recibirme?
—Está encargándose de este asunto, no te preocupes... Tu guardaespaldas te llevará a tu habitación para que podamos activar el sistema de defensa de la casa.
—¿Sistema de defensa?— Nunca antes había escuchado que mi casa tuviera algo así.
—Si, y cuanto antes, mejor.— Nathalie le hizo una señal a mi guardaespaldas, que inmediatamente me acompañó a mi cuarto...
—Oye, Placide, ¿Crees que ese monstruo sea peligroso?— Traté de hacer conversación con mi guardaespaldas.
—... Lo que creo es que necesita tomarse un descanso, joven Agreste.— Placide abrió la puerta, y yo pasé a mi cuarto. —Le avisare cuando la cena esté lista.
Mi habitación estaba en silencio, y todo estaba tan ordenado como en la mañana, me molestaba... Quisiera poder ver a ese monstruo de cerca, ¿Es verdad lo que gritaban los estudiantes de que su sola mirada daba escalofríos?
Uahh, ni siquiera sé lo que es, quiero saberlo...
Iba a intentar ver por mi ventana hacia la escuela, pero fue inútil, el sistema de defensa se activó, y las ventanas se cerraron con placas de metal.
Al menos todavía tengo mi televisor...
• Narra Marinette °❀⋆.࿔*:・
Para cuando llegué a la panadería, estaba respirando muy agitado, la noticia llegó más rápido que yo...
—Marinette, pastelito, ¿Estás bien?, ¿Qué era esa cosa?— Mi papá corrió tan rápido hacia mí que abrazó a Alya también antes de notar que estaba ahí.
—Estamos bien papá, gracias.— Traté de acomodarme, Alya no ha hablado mucho, pero parece confiar en mí ahora.
—¿Y quién es ella, una amiga tuya?— Papá señaló a Alya...
¿Mi amiga?... No, lo dudo mucho, hacer amigos no es tan fácil, así que estoy segura de que Alya y yo no somos...
—¿Amigas?, claro que si, soy Alya, soy nueva en la escuela.— Alya extendió la mano para presentarse... Mientras yo me estaba derritiendo.
Esto tiene que ser un sueño... ¿Alya es mi amiga?, tengo una amiga, lo hice, ¡En tu cara, Chloe Bourgeois!, alguien quiere ser mi amiga.
—Pues eres bienvenida a quedarte, no me perdonaría si te dejara afuera con ese monstruo por ahí.
¿Quedarse?... Tengo una amiga en casa, con eso es suficiente, no sé si aguantaría que se quedara, me volvería loca.
—Solo necesita llamar a su casa.— Dije, mirando a través de las persianas de la panadería.
—Si, mi teléfono... ¿En dónde está mi teléfono?— Alya empezó a rebuscar entre sus cosas. —No puede ser... Este día es un desastre.
—Puedes usar el mío...— Alya se acercó y tomó mi celular, solo unos clicks después pude escuchar un tono de llamada.
—Uff, aquí estaba.— Alya tomó su celular, que había encontrado por llamarse desde el mío.
—Ah, bien...— Me quedé mirando mi pantalla, Alya había guardado su contacto como "Alya 🪨"
Tenemos un chiste propio... A lo mejor debería pararme frente a monstruos de piedra más seguido.
—Nos vemos Marinette, fue un gusto conocerlo señor Cheng.— Alya salió de la panadería, y mi mente estaba yendo tan lento que no pude corregirla sobre que el Cheng es el apellido de mi mamá...
—Guau... ¿Quieres un Croissant?, están recién hechos.— Papá me ofreció una bandeja, ahora me sentía algo culpable por no haberle dado a Alya uno aunque no supiera que los habían.
—Claro, gracias.— Agarré el pan sin protección, me quemé las manos, como era de esperar. — ¡Ah!
☯︎ Narra Wang Fu ☯︎和平☯︎
—Ay no... No puedo mirar.— Me dije a mi mismo ante la vista del monstruo enojado...
Esto es mi culpa, lo Miraculous primordiales estaban como locos en mi mochila, que ahora tenía un pequeño remiendo hecho con afán...
—Lo siento maestro, no pude ayudarlo a contener al akuma.— Me dijo Wayzz, con una voz apenada...
—La peor situación posible, es ahí cuando los más grandes héroes se alzan.— Esa frase me ha seguido por más años de los que he sido capaz de contar. —No es momento de lamentos, Wayzz.
—Lo siento... Pero esto es muy malo, ¿Qué vamos a hacer ahora?
—Escucha, aún si tengo mis dudas, no habrá otro momento, entrega los Miraculous a quienes sean los elegidos.
—Pero aún no hemos averiguado nada de a quién eligió el Miraculous del escorpión.
—Ya te lo dije, no habrá otro momento.— Me tuve que tragar mis palabras, me sabían a tierra. —Hay que confiar en los Miraculous.
☽ Narra Alex ∆°☽◯☾°∆
—Te lo juro, mamá, no tuve nada que ver con esto.— Había tenido que disculparme con mi madre por media hora, no sé cómo se enteró tan rápido siquiera.
—Por lo pronto, quiero que llegues a casa y no vayas a ningún otro lado, le diré a tu padre que tenga cuidado también.
—No quería preocuparte tanto... Hoy fue un día muy extraño.
—Me preocupo mucho, no estoy en casa con ustedes un mes y pasa esto, no quiero imaginarme si fueran más.
—Si...— Me aseguré de que nadie me estuviera escuchando. —¿Y cómo ha ido el rodaje?
—Ya sabes como son estas cosas, no quiero aburrirte con eso, ponte a salvo para que pueda dormir bien.
—Tranquila, ya estoy aquí.— Abrí la puerta de casa, es gracioso ver que algunas de las cajas aún no están abiertas...
—Te amo, cachorrito.— Colgué, y luego me acerqué a la nevera para tomar una manzana, estoy hambriento... Y preocupado.
Yo mismo lo ví, ese monstruo apareció cuando se fue Ivan, pero ahora esa cosa... ¿Qué va a pasarle?
Me iba a marear de tanto pensar, tomé mi inhalador, dando un pequeño respiro, no sé qué fue lo peor de este día, me alegro de que haya terminado...
Escuché un pequeño golpecito cuando iba de camino a mi habitación, al dar media vuelta, vi una pequeña caja.
—¿Qué es esto?— Iba a tomar la caja, pero en el instante en que lo intenté, una luz sumamente fuerte empezó a salir de ella...
𖹭 Narra Chloe 𖹭♛♏︎♛𖹭
El auto de siempre me llevó hasta el hotel, mis mayordomos no tardaron en traerme algo de beber para este momento de estrés...
—Chloe, mi princesa.— Papá se me acercó, estaba lista para tener una charla larga, hasta que pasó de mí y caminó a la puerta de entrada. —Debes ir a tu habitación y mantenerte ahí, avísale a los mayordomos si necesitas algo.
—Ajá... ¿Y tú a dónde vas?
—Es una situación crítica, debo ir a asistir al pueblo, linda.— Cuando papá se fue, dejé la bebida sobre el mostrador, y me fui al elevador para caminar lo menos que me fuera posible.
Entré a mi habitación, siendo seguida por mis sirvientes.
—¿Qué les pasa?, quiero privacidad, fuera de mi habitación.
Una vez sola, tomé mi celular para marcar el número de mamá... Se tardó unos segundos en contestar, pero eso no era raro, es una mujer muy ocupada.
—¿Hola?
—¿Mamá?, ¿Cómo te va hoy?, solo quería hablarte, hoy fue el primer día de clases y, ya sabes...
—Ajá.
—Adrien fue a la escuela, espero que esta vez no sea como la última.
—Ajá.
—Hoy Sabrina me hizo una manicura muy linda, subiré algunas fotos de mis uñas.
—Ajá.
—¿Sabes?, hay un monstruo de piedra gigante afuera...
—Ajá.
—... Nos vemos, mamá.
—Adios, Carly.— Mamá colgó antes de que lo hiciera yo.
Esto es... Asombroso, mamá hace huecos para mí en su agenda tan apretada para oírme hablar, ella es la mejor mamá del mundo.
Aunque en lugar de decir mi nombre dijo el de su asistente, que gracioso, debe ser porque soy su mano derecha.
Me recosté en mi cama, estaba lista para mi sesión de belleza de la tarde, pero noté una caja sobre mi almohada.
—¿Qué hace esto aquí?— Me acerqué suavemente a la caja...
• Narra Marinette °❀⋆.ೃ࿔*:・
—Marinette, te ves algo cansada.— Mamá no se tardó ni un segundo en casi subirse sobre mí cuando llegué...
—Estoy bien, el monstruo no le hizo daño a nadie... Pero si estoy algo cansada.
—Está bien, pastelito, tal vez quieras subir a descansar.
—Si, creo que eso estaría bien.— No sé si dije eso para mamá o para mí misma, este fue el peor día de clases que haya visto, y solo duró unas horas...
Aunque bueno, hice una amiga, eso lo hace un poco más agradable que mi promedio, supongo.
Subí a mi habitación en lugar de pedirle a mi mamá que dejara de llamarme pastelito, y mientras dejaba mi mochila a un lado pude ver una pequeña caja sobre mi carpeta de bocetos sin terminar...
—¿Cómo llego esto aquí?— Tomé la caja, y un incesante brillo salió de ella.
—Uff, ha pasado mucho tiempo...
—¡Ahhhhhh!— Tiré la caja y me caí de espaldas al suelo.
Frente a mí podía ver una extraña cosa flotando en el medio mi habitación.
—Lo sé, no te alarmes, Marinette.— La cosa habló...
—¡Ahhhhh!— Grité todavía más fuerte al oír que esa cosa podía hablar. —¡Papá, hay un bicho en mi habitación, y habla!
—No, no, no, calma, no tengas miedo.— El bicho se acercó a mí, cubriendo la entrada con su pequeño cuerpo flotante.
—...
—Eso es, me tienes que escuchar, yo soy Tikki, y estoy aquí porque necesito que me ayudes en...— Metí al bicho en un vaso mientras estaba distraído. —Bueno, si esto te hace sentir más cómoda, está bien...
—¿Qué cosa eres?
—Podías preguntar eso sin encerrarme.
—Habla, ahora.— Saqué un repelente para mosquitos, aunque realmente no sé si esta cosa sea un mosquito.
—Ay, odio esta parte.— Tikki chocó su cabeza contra el vaso antes de responder a mi pregunta. —Yo soy un Kwami, ¿Puedes pronunciar Kwami?
—¿Konami?
—Casi, pero no, yo soy capaz de otorgar poderes increíbles, y estoy aquí porque tú eres la elegida.
—¿Disculpa?
—Ya sé, es emocionante, pero no te preocupes, es fácil de entender... Te pones los aretes, dices la frase y estarás lista, serás ágil, fuerte y veloz, y estarás lista para encargarte de esa cosa.— Tikki señaló hacia la ventana de mi habitación, el monstruo de piedra seguía ahí...
—... ¿De qué estás hablando?
—Bueno, déjame empezar por el principio...
Ⳋ Narra Adrien /ᐠ - ˕ -マ Ⳋ
Escuché un repentino golpe en mi habitación mientras veía la televisión, me acerqué a revisar, notando una cajita en mi mesa de noche.
Iba a acercarme a la caja, pero sin previo aviso, la caja saltó hacia mí, abriéndose con un enorme brillo...
Cuando la luz se fue, pude ver a una criatura que flotaba cerca de un anillo, bostezó al acercarme, como si despertara de una siesta...
—Guau, ¿Qué cosa eres?
—¿No te parece obvio?, soy un Kwami, me puedes llamar Plagg.
—¿Un Kwami?, ¿Eres como una especie de... Genio de la lámpara?
—Lo dudo, los genios cumplen deseos, yo no, los Kwamis concedemos poderes y grandeza, eso es mejor.
—¿Poder y grandeza?
—¿Vas a repetir todo lo que digo o vas a traerme algo de comer?— Plagg flotó hasta una pelota de baloncesto que estaba cerca de la mesa. —Esto se ve sabroso, ¿Se puede comer?
Plagg mordió la pelota con tanta fuerza que la hizo estallar, y al ver que no era algo comestible, voló hacia lo siguiente que vió para morderlo también...
—Oye, no... Detente, estás dañando mis cosas.— Hice lo que pude para agarrar a Plagg con mis manos, pero entonces, él las atravesó como si nada...
Miré mis palmas, notoriamente asustado, solo había sentido una especie de frío cuando lo hizo, no habían marcas.
—No seas tonto, los Kwamis somos fuerzas de la naturaleza, no podemos ser atrapados.
—... ¿Qué?
—Como sea, si aceptas, y estoy seguro de que lo harás, vas a ponerte el anillo, decir las palabras mágicas, transformarte, terminar los problemas y darme algo decente que comer.
—¿Es una broma?
—No, deja que te explique desde el principio...
𖹭 Narra Chloe 𖹭♛♏︎♛𖹭
—Esto será espectacular, siempre supe que sería la más asombrosa heroína de la historia.— Levanté mis manos en señal de victoria.
—Amm, pero si yo no te dije nada.— Me dijo mi Kwami, que dijo llamarse Opal...
—Pero es obvio, tú me darás el poder y yo pondré todo lo demás, es obvio que juntas seremos las mejores de la historia.
—Ah... Me gusta tu optimismo, pero creo que...
—Andando, que no tenemos tiempo que perder.— Dije, poniéndome la pulsera, que pasó de verse como un escorpión a lucir más simple y más dorada...
—Bueno, está bien, la frase de activación es...
☽ Narra Alex ∆°☽◯☾°∆
—Bien, déjame ver si entendí.— Le interrumpí a mi Kwami, que dijo llamarse Fang.
—Adelante.
—Te llamas Fang y eres un Kwami, una criatura misteriosa que me dará poderes si uso su Miraculous, que es este collar.
—Es correcto.
—Y a cambio debo salvar a la ciudad junto a otros héroes desconocidos que deben estar pasando por algo similar a esto ahora mismo.
—Si, parece que entiendes a la perfección, joven Alex.
—Cielos...
—No debes asustarte, será una experiencia interesante, y además, puede contactar conmigo a través del traje si tiene alguna pregunta.
—¿Estoy soñando?
—¿Eso sería bueno o malo?
—No lo sé.
• Narra Marinette °❀⋆.ೃ࿔*:・
—Así que todo lo que tengo que hacer es romper el objeto donde está esa mariposa negra.— Le pregunté a Tikki mientras me ponía los aretes.
—Se llama Akuma, y luego debes capturarlo y curarlo, eso es todo.
—Uh... Esto no se ve fácil.
—Tranquila, solo debes decir "Tikki, motas."
—Bien... Tikki, motas.
No fue más de un segundo, para cuando me fijé ya tenía puesto un traje extraño, un antifaz que parecía estar pegado a mi rostro y un yoyo...
Arrojé el yoyo, que se estiró muchísimo más de lo que un yoyo normal debería estirarse, en cuanto sentí que el yoyo se enganchó a algo lo jalé, y salí disparada por los aires...
Estaba demasiado asustada, juro que casi me pongo a rezar por caer en algo que me permitiera salir ilesa, pero entonces caí sobre la carretera, el asfalto me dió una bienvenida que sorprendentemente no me causó daño alguno.
Claro, me seguía doliendo bastante, pero de alguna manera aún podía pararme como si nada, supongo que ese es uno de esos asombrosos poderes que Tikki mencionó.
Traté de usar el yoyo una vez más, para llegar a un lugar más alto, en donde pudiera ver al monstruo de piedra con más calma, no fue fácil encontrarlo, pero finalmente lo hice...
Estaba caminando por las calles, tenía una mirada muy enojada en esos ojos negros... Me daba miedo verlos.
—¿Qué crees que busque?— Alguien me habló desde la espalda, lo que causó que me asustara y le soltara un golpe...
—Ay no, lo siento.— Observé al chico, que ahora estaba sosteniendo su naríz.
—Ay, está bien, no es para tanto.— El chico rubio de traje negro sonrió suavemente, parece que él porta un Miraculous también.
—¿Eres un... Gato?
—¿Un qué?... ah, claro.— El chico se puso derecho, como si intentara verse más serio ahora. —Puedes llamarme... Chat Noir, soy el nuevo héroe de París.
—Mucho gusto, yo soy...— Mi nombre, no había pensado en eso antes, seguro que no puedo decir mi nombre real, pero no se me ocurre un nombre para decirle.
Un latigazo sonó muy cerca del techo en donde Chat Noir y yo estábamos parados, junto a nosotros una tercera silueta se alzó, una chica rubia que parecía estar bastante seria...
—Ay, estúpida cosa, ¿Acaso no tienes un modo normal?— Y esa era la señal de que tal vez no...
—Mucho gusto, señorita.— Chat Noir se acercó primero a la rubia del traje rojizo. —Seguro eres una heroína más.
—No, ¿Acaso eres tonto?— La rubia se acercó a Chat Noir, era un poco más alta que él. —Yo soy la líder, ¿No es obvio?
—¿La líder?— Levanté la voz, no quiero ser grosera, pero esta chica no luce como una líder para nada...
—Si, pueden llamarme... Scorp Queen, ¡Y yo los voy a guiar a la grandeza!— Scorp Queen hizo una pose extraña que la hacía parecer más una villana que otra cosa.
—¿Grandeza?— Para este punto solo estaba preguntando para ver si decía que estaba bromeando.
—Si, eso dije... Grandeza, poder, el estrellasto, lo que sea.
—Se pronuncia estrellato.— Reclamé. —Y no te ves muy imponente para ser una líder.
—¿Qué dijiste, chica sandía?— La rubia se me acercó, también era más alta que yo.
—Yo dije... Es que tú no te ves como una líder... Y no soy una sandía, soy una mariquita.
—Ajá, no te pregunté.
—Si lo hiciste...
Ⳋ Narra Adrien /ᐠ - ˕ -マ Ⳋ
Di algunos pasos hacia atrás mientras esas dos chicas se empezaban a decir cosas algo extrañas, esto es una situación bastante incómoda para ser una primera impresión...
Mis oídos sintieron una suave brisa, un sonido que me llamó la atención en los techos cercanos, logre ver una silueta, y de inmediato fui por ella, como un gato hacia un láser...
—Muéstrate, aparición.— Dije, aún podía escucharlo, una respiración muy suave, era asombroso, de verdad tenía el oído de un gato.
—Bien, si tú insistes.— La silueta finalmente se mostró, era un chico de traje gris que simulaba ser un lobo.
—Supongo que tú eres el cuarto héroe.
—¿Lo soy?, probablemente, puedes llamarme... Wild Wolf.
—Gran nombre, yo soy Chat Noir.
—Oh, ese también es un nombre genial... ¿Y quiénes son ellas dos?— Wild Wolf señaló a Scorp Queen y la chica sandía.
—Nuestras asistentes, creo.
—¿Y por qué se pelean?
—Porque ninguna de ellas quiere ser una asistente.
—Tiene sentido, ¿Deberíamos separarlas entonces?
—Es una buena idea.
❦ Narra Gabriel ❦𓂃 ࣪˖ ִֶָ𐀔
Algo me era antinatural, me sentía diferente a cualquier momento en mi vida estando transformado, podía sentir en mi cuerpo todo lo que sentía el monstruo de piedra...
Era horrible.
—¿Puedes oírme, monstruo?
—Fuerte y claro, señor.
—Asombroso, ¿Puedes ver a los héroes?
—No, ¿Ya puedo irme?
—Debes cumplir tu parte del trato primero, te dejaré hacer lo que quieras si me ayudas a hacer que los héroes se muestren.
—Entendido.— Estando a mis órdenes, el monstruo de piedra empezó a caminar por las calles...
☽ Narra Alex ∆°☽◯☾°∆
Chat Noir y yo pudimos hacer que las chicas dejaran de pelearse, pero no nos sirvió de mucho, ambas seguían viéndose molestas una con la otra.
—El monstruo se mueve, ¿Alguno de ustedes tiene un plan?— Preguntó Chat Noir.
—Yo podría tener un plan.— Dijo la chica sandía.
—Sea lo que sea tu plan, no voy a seguirlo, seguramente es algo ridículo.— Dijo Scorp Queen, que señaló con su dedo a la chica sandía.
—¿Y entonces tú qué harás?— La chica sandía parecía tampoco estar segura de su propio plan ahora.
—¿Quieres saber lo que yo haré para copiarlo?, si, como no.— Scorp Queen se paró sobre la cornisa del edificio, e hizo un puño con su mano derecha. —Esto es lo que haré... ¡Golpe Meta!
El puño de Scorp Queen se iluminó en un segundo, brillaba en un leve color amarillo.
—Espera, ¿Qué haces?— Traté de detener a Scorp Queen para entender lo que quería hacer.
—Mi poder me permite dar unos golpes muy buenos... Le voy a quitar las ganas de destruir cosas por las malas.
—Eso... No suena tan mal.— Dijo Chat Noir.
—Pues observen y aprendan, pobres mocosos.— Scorp Queen saltó del edificio, y con su látigo, pudo llegar hasta la espalda del monstruo. —¡Oye, feo!
El golpe de Scorp Queen conectó directo al cuello del monstruo de piedra, por un solo segundo, hubo un silencio aterrador...
El monstruo empezó a reír justo después del silencio, cuando su cuerpo se empezó a volver todavía más grande.
Corrí tan rápido como pude al ver que el monstruo dirigía un golpe directo hacia Scorp Queen, sacándola del medio.
—Se hizo más grande.— Dije, estaba temblando de miedo...
—¿Crees que no lo noté?— Scorp Queen me empujó para que la soltara.
—Esto es muy malo, ¿Cómo vamos a ganarle si no podemos dañarlo?— El monstruo ahora era más grande que algunos de los edificios.
—A mi no me mires, no puedo usar mi poder más de una vez, y además, casi me daño las uñas, las damas no deben dar golpes como ese.— Scorp Queen retrocedió sin decir nada más...
—¿Es una broma?, ¿No que eras la líder?
—Oye, ¿Quién te crees que eres para hablarme así?— Scorp Queen iba a empezar otra pelea, esta vez conmigo, por lo que tuve que ignorarla.
El monstruo de piedra finalmente dejó de portarse con calma, lanzó un golpe a la calle, que afortunadamente no tenía a nadie, pues el golpe perforó hasta las vías del subterráneo...
—¡Hawk Moth, los héroes están aquí!— El monstruo gritó, pero no parecía hablarle a nadie cerca...
¿Hawk... Qué?
—Así es, y vinimos para enviarte de vuelta al agujero del que saliste, escombro.— Le gritó Scorp Queen, cosa que obviamente hizo enojar al monstruo...
Cuando el monstruo iba a acercarse a nosotros, cambió de idea muy pronto y, en su lugar, caminó hacia los edificios, en donde seguramente aún habían personas...
—¡Oye, basta!
Corrí tan pronto como pude, pero no podía sacar a todos del edificio por mi cuenta, eso sería imposible incluso con lo rápido que era.
—... Héroe.
—Escúchame bien.— Le grité al monstruo, mientras intentaba que alguno de los demás héroes me ayudara. —No te preocupes, ya sabemos lo que pasa, podemos curarte, solo déjanos hacerlo, nadie debe salir herido.
—Mientes.— Una luz púrpura se hizo en el rostro del monstruo.
Es como cuando Ivan dijo que alguien le hablaba...¿El portador de la mariposa le habla con esa cosa?
—Hablo en serio, nadie aquí debe pelear, confía en mí.— Levanté las manos, en señal de paz.
—¡Nooooo!— El monstruo me atacó de repente, apenas pude esquivarlo, era como si pudiera sentir el peligro inminente.
Chat Noir se acercó para ayudarme a sacar a las personas mientras que Scorp Queen... Bueno, ella no estaba haciendo nada, la podía ver parada viendo los helicópteros de la policía sobre nosotros.
—Oye, gato, ¿Crees que puedas mantener a la montaña vigilado por un segundo?—
—¿Por qué?, ¿A dónde quieres ir?
—Puede que tenga una buena idea.— Dije, y luego liberé mi propio super poder especial y único en su tipo. —Manada.
Con mi mente cree una pequeña esfera de luz que cayó al suelo, y pronto apareció una rata, y luego otra, y otra, y otra... Pronto habían cientos de ratas.
—Jaja, ¿Tu poder es ser el flautista de Hamelin?
—Puedo invocar un animal, pero mi Kwami dice que no puedo decidirlo...
—¿Y qué harás con todas estas ratas?
—Eh... Tú, la rata grande.— Señalé a una rata en las filas. —Ayúdame a coordinar a tus compañeros, quiero que guíen a las personas lejos del monstruo, ¿Bien?
La rata soltó un chillido, que decidí tomar como un sí, y pronto se alinearon para obedecer mis órdenes.
—Uhhh...— El monstruo de piedra dió un paso hacia atrás al notar a las ratas cerca...
—Je, ¿Qué pasa grandote?, ¿Acaso te dan miedo las ratas?— Me burlé, y eso solo lo hizo enojar más.
—Oye, no lo provoques, ¿Acaso quieres que esa cosa nos mate?— Me dijo Chat Noir,
—Aún mejor.— Saqué las dagas gemelas que mi traje tenía, y las usé para trazar el camino que las ratas debían seguir.
El monstruo de piedra huyó de las ratas, y se fue moviendo hacia la dirección que necesitaba, la contraria hacia la que iban las personas.
• Narra Marinette °❀⋆.ೃ࿔*:・
Observé a los demás héroes, yo ni siquiera me había movido del tejado y ellos ya habían hecho la mayoría del trabajo... No es posible, seguro que van a creer que soy inútil.
Apreté los dientes, negándome a creer eso, pero entonces noté a una chica que estaba caminando de forma imprudente por la calle... ¿Alya?
Ay no, esa es Alya, y el monstruo va hacia ella, ¿Y si la aplasta?, ay no, ¿Y si la salvo y me reconoce?, ¿Qué se supone que haga?
Solté un refunfuño antes de ir a sacar a Alya del medio, me gustaría decir que esa es la primera vez en ese día que lo hacía.
—Guau, ¿Eres una superhéroe?— Alya empezó a verme de arriba a abajo.
—¿Eh?— Traté que no me viera demasiado, pero parece que mi traje se encarga de llevarse todo el mérito.
—Mis hermanas no van a creerme si se los digo.— Alya sacó su teléfono, y empezó a tomarme fotos. —Es genial, ¿Cómo te llamas?
—¿Ah?— No puedo decirle que mi nombre es Marinette, ¿Qué hago?
—Cielos, debes ser muy fuerte, ¿Vas a salvarnos del monstruo tú sola?
—Eso no va a pasar ni en mil años.— Scorp Queen habló, ni siquiera noté cuándo se acercó a nosotras.
—Ay, ¿Son dos?, ¡Esto es asombroso!— Alya se acercó a Scorp Queen.
—Bueno, en realidad somos cuatro.— Mis palabras parecieron no importarle mucho a Alya.
—Ajá, aunque bien podría decirse que yo soy la que hace todo.— Scorp Queen hacía unas poses muy extrañas.
—¡Asombroso!— Alya empezó a tomar aún más fotos...
—Si, lo sé, tú puedes llamarme Scorp Queen, linda plebeya.
—Oh, es un nombre genial, ¿Y puedo ver tus poderes?
—Eh...— Scorp Queen finalmente dejó su actitud engreída, parece que no había considerado que ahora mismo no puede.
—Eh, yo puedo mostrarte el mío si quieres, Alya.— Levanté la mano, y luego me di cuenta de mi torpeza.
—... ¿Cómo sabes mi nombre?— Alya se emocionó más de lo que esperaba. —Genial, ¿Acaso puedes leer la mente?
—Eh...— Guau, esto debe ser eso a lo que mi madre llama karma... Es un asco
Chat Noir subió al techo junto a nosotras, y pronto se volvió el nuevo juguete de Alya... Ojalá la tierra se abra y me trague.
—Oye, chica sandía, Wild Wolf tal vez no pueda tener al monstruo distraído por mucho más tiempo, ¿Qué hacemos?— Chat Noir señaló a Wild Wolf, que se había subido al monstruo junto a su ejército de ratas.
—¿Eh?, ¿Y por qué le estás preguntando a ella?— Scorp Queen le dió un golpe en el codo a Chat Noir.
—Porque lo único que hiciste fue mostrarnos lo que no debíamos hacer.— Chat Noir levantó la voz, pero seguía siendo más bajo que Scorp Queen.
—¿Y qué?, ¿Acaso no lo hubieras hecho tú también?
—No, porque yo sé que hay límites, ¿Cómo es que tu Miraculous llegó a tí?
—A diferencia de tí, plebeyo ridículo, yo soy la elegida.
—Te eligieron para ser el peso muerto del equipo, tal vez.
—¡Basta!— Finalmente fue demasiado para mí. —Tú, lleva a Alya lejos del peligro ahora.
—Uy... Como quieras.— Scorp Queen tomó a Alya, cargándola sin mayor problema. —Ten cuidado, plebeya, soy muy rápida.
Scorp Queen dió un salto tan fuerte que levantó el polvo del suelo, pude escuchar a Alya gritar de la emoción.
—Ahora, ¿Cómo se llamaba esa cosa?... Amuleto Encantado.— De mi yoyo salió una luz intensa, que pronto creó el objeto que necesitamos para ganar.
—¿Una manguera de bomberos?, ¿De qué nos sirve esto?— Chat Noir me ayudó a levantarla del suelo, ¿Por qué me pesa tanto a mí?
—¿No se te ocurre nada?— Observé la manguera, estoy haciendo que los demás pierdan tiempo.... Ay no.
—No, yo pensaba más bien en una bayoneta.
—Pero hacerle daño lo hace más grande.
—Ah, tienes razón... ¿Qué hacemos?
Observé a mi alrededor... Tikki dijo que necesito encontrar el objeto akumatizado.
—Ahí, mira su mano.— Señalé el puño del monstruo. —No la ha abierto para nada, tal vez ahí sea donde está el akuma.
—¿Y si no?, solo perderíamos el tiempo.
—Ah... Para hacerlo... Necesito que el monstruo no se mueva.
—¿Y cómo?, no podemos atacarlo.
—No a él.— Acerqué a Chat Noir para contarle mi plan en el oído.
❦ Narra Gabriel ❦𓂃 ࣪˖ ִֶָ𐀔
Sentía una especie de nudo en el estómago, los héroes parecían ser fuertes... Aunque nadie me dijo que sería fácil... Ah, ¿Por qué me duele tanto?
—Monstruo, escúchame.— Hablar me hacía doler la garganta.
—¿Qué pasa?
—Estás... Solo.
—¿Qué?— No dejé que el monstruo terminara de hablarme, me quité el Miraculous, y me destransformé enseguida... Una vez que no tuve el traje, sentí como mis piernas cedían a la presión.
—¿Maestro?— Nooroo se me acercó, preocupado.
—¿Qué es esto?, ¿Qué me pasa?— Me sentía más enfermo que nunca...
—Maestro, esto es lo que me temía que pasara... Su alma es débil, y alguien con un alma débil puede verse muy afectado al usar un Miraculous.
—¿Cómo es posible?, ¿Acaso lo hiciste a propósito?
—Lo siento maestro, no tenía como saberlo hasta que usted usó el Miraculous.
—Cielos, mi estómago da vueltas.— Me esforcé para levantarme, apoyándome con mi escritorio. —¿Y qué pasa después?
—No puede seguir usando el Miraculous, le puede hacer daños a su alma, daños irreparables.
—Dañar mi alma...— Observé al cuadro de Emilie. —Pues haré que valga la pena.
Recogí el Miraculous del suelo, me sentía muy débil...
—Maestro, no... Sea razonable.
—No opines.
☽ Narra Alex ∆°☽◯☾°∆
—¿Entiendes el plan?— La chica sandía terminó de explicarme.
—Es muy peligroso.— Reclamé.
—Y yo no voy a hacer eso.— Scorp Queen hizo una expresión de asco.
—Por favor, necesitamos derrotar al monstruo.
—Pues si me preguntas a mí, el monstruo no ha hecho nada.— Scorp Queen observó de nuevo a los helicópteros del cielo.
—¡Uahhhhhh!— El monstruo gritó de repente, parecía mucho más molesto que antes.
Una de mis ratas se acercó, a mí, chillandome la situación...
—¡¿Cómo que tanques?!— Grité al escuchar las noticias.
—¿Qué pasa?— Chat Noir se me acercó.
—El ejército viene, quieren rodear al monstruo con tanques.
—¿Tanques?— La chica sandía también gritó.
—Si un golpe lo hace crecer tanto... ¿Qué pasará si le disparan los tanques?
—... Papá.— Juraría que escuché a Scorp Queen murmurar.
—Todos hagan caso a la chica sandía, nos reagrupamos junto al monstruo, le pediré a las ratas que retengan los tanques.
—No soy una... Bah, no importa.— La chica sandía tomó su manguera de bomberos, aunque parecía que le costaba mucho levantarla...
—Bien, ya voy.— Scorp Queen finalmente ayudó a levantar la manguera. —Pero una dama no debería hacer esto.
Corrí para sacar del medio a las pocas personas que continuaban por ahí, mientras me aseguraba de que las ratas taparan las calles.
—¡Héroe!— El monstruo me gritó, corriendo hacia mí.
—Aquí estoy, ven a bailar.— Me paré delante del monstruo, asegurándome que me siguiera al lugar correcto.
—¡Ven y pelea!
—Tengo una mejor idea... ¡Ahora!
—¡Cataclismo!— Chat Noir gritó desde abajo del suelo, usó el subterráneo para eso, y al romper el suelo, el monstruo cayó, pero aún podía salir si tardabamos mucho.
—¡Uahhh!
—Creo que picó uno grande.— Me emocioné un poco al gritar eso, no me siento apenado al respecto.
La chica sandía dió si señal, había podido conecta la manguera de bomberos a una toma de agua.
—Muévete del medio, plebeyo.— Scorp Queen encendió la manguera, que envío un poderoso chorro de agua hacia el rostro del monstruo...
En cuanto se hizo un poco más grande, dejo de caber en el agujero, ahora estaba atrapado.
Finalmente el monstruo abrió sus manos, lo que dejó caer el objeto akumatizado.
—¡Lo tenemos, cierra la llave!— Le grité a Scorp Queen.
—¿Qué?
—¡Que cierres la llave!
—¿Qué dices?
—Ahh, no importa.
—Espera, vamos a cerrar la llave.—La chica sandía detuvo el agua.
—Bien, ¿Qué era lo que decías?— Scorp Queen se acercó a mí.
—No importa...
—Bien, tomaré esto, no te lo vayas a tomar personal.— Scorp Queen pisoteo el objeto akumatizado, que soltó al akuma...
Igual a como pasó en la escuela, el monstruo de piedra fue cubierto por mariposas negras, que esta vez lo dejaron como Ivan... Así que...
Un momento... Oh cielos, Ivan era el monstruo.
—Oye, grandote, ¿Todo bien?.— Me acerqué, cargando a Ivan sin mayor problema para sacarlo del agujero que hizo Chat Noir.
—Uhhh, ¿Qué pasó?— Ivan se sostuvo la cabeza, parecía estar muy cansado...
—Fuiste akumatizado.— Le aclaró Chat Noir, que salió del agujero un momento después.
—¿Akumatizado?, ¿Qué cosa dicen?— No era de extrañar que Ivan no supiera de qué hablábamos.
—Oye, puede ser difícil de entender.— Dije, sujetando el hombro de Ivan. —Seguro que tendrás muchas preguntas, y créeme, me gustaría responder todas, pero...
Observé a mi Miraculous titilar, iba a transformarme pronto...
—Esto es espléndido.— Alguien con una voz bastante fea nos gritó de repente...
—¿Papi...? Digo, Señor Alcalde.— Scorp Queen se hizo en frente de ese hombre.
𖹭 Narra Chloe 𖹭♛♏︎♛𖹭
Esto debe ser un mal chiste...
—Tú, eres una de ellos, ¿No es así?, te lo agradezco mucho.— Papá tomó mi mano, ¿Acaso se enloqueció?
—Soy Scorp Queen.— Aparté mi mano. —Nos encargamos de el monstruo.
—Es sumamente espléndido, les haremos una estatua en su honor, eso es, una estatua en honor a los héroes de París.
—Genial, pero solo si la mía es de oro.
—¿Eh?
• Narra Marinette °❀⋆.ೃ࿔*:・
—Jaja, que buena broma.— Me acerqué al alcalde, tratando de hacer que Scorp Queen no se viera tan mal.— Ella solo está jugando, señor alcalde.
—Ay, por supuesto, quiero que todo París lo sepa, tenemos cuatro valientes héroes que nos salvaron, es espléndido.— El alcalde trató de tomar mi mano, no sé que tan cómoda me siento al ser nombrada "espléndida."
—Solo hemos hecho lo que debemos hacer, el bien.— Dijo Chat Noir, que hizo una pose super dramática.
—Señor alcalde.— Uno de los miembros del ejército que acompañaba al alcalde se acercó a nosotros. —¿Es correcto pensar que ellos estarán aquí permanentemente?
—Oh, no lo había considerado.
—... Escuche, hay algo en París que debemos tratar.— Iba a decir todo lo que pudiera, pero mi Miraculous empezó a titilar. —Y les diremos todo en cuanto se prudente.
—Si si, ¿Y la idea de la estatua todavía está en pie?— Scorp Queen cuestionó antes de irse.
—Claro.
—Bien.— No dudo un segundo más antes de irse.
—Es todo por hoy.— Chat Noir también se fue...
—Nos vemos.— Dije yo, pero Wild Wolf parecía querer quedarse un segundo más...
—Yo... Creo que llevaré a Ivan a casa.— Me dijo él...
—Oye, Wild Wolf...
—¿Si?
—¿Cómo sabes su nombre?
—Eh... Adiviné.— Wild Wolf saltó pornlos techos un segundo después.
❦ Narra Gabriel ❦𓂃 ࣪˖ ִֶָ𐀔
—Maestro, ¿Ya se encuentra mejor?
—Nooroo... ¿A qué te refieres?
—Parecía muy molesto cuando le hablé de su alma débil.
—Tonterías, estoy perfectamente, los héroes ya se han mostrado, solo necesito tener sus Miraculous y entonces el poder absoluto será mío...
—Pero maestro.
—¡Silencio!
Me acerqué suavemente al retrato de Emilie, acariciando su rostro, no podía sentirlo, pero saber que pronto lo haría me era más que suficiente.
Ellos no tienen oportunidad, yo ganaré, y el poder absoluto llegará a mí, es cuestión de tiempo lo sé.
Un ataque de tos me llegó de repente, un nudo en mi garganta, debe ser por la emoción, ya estaremos juntos, mi preciosa Emilie.
• Narra Marinette °❀⋆.ೃ࿔*:・
Por fín llegué a mi casa para cuando mi traje se fue, las últimas horas de mi vida fueron una auténtica locura.
—¿Nada mal, eh?— Tikki me mostró una sonrisa triunfante.
—¿Crees que eso fue bueno?— Estaba sudando por el cansancio...
—Créeme, eso no es ni la mitad de lo que su poder será en el futuro, ya lo verás, Marinette.
—El futuro.— ¿Me esperan más cosas como esta? —... No puedo esperar.
Miré mis carpetas de bocetos sin acabar, y me acerqué a ellas con una creatividad renovada... Un poco de rojo en un vestido no se vería nada mal.
Solo debía encender la televisión, para ver algo mientras termino mis diseños...
Al encender la televisión de mi cuarto, un boletín de noticias me saludó.
—... Tras un breve instante de comodidad, París se ve atormentada por una epidemia desconocida.— La reportera hablaba, me acerqué para subir el volúmen. —Luego de que los recién bautizados héroes de París nos salvaran, los monstruos de piedra comenzaron a aparecer de repente, en cantidades preocupantes.
Me asusté tanto que corrí a la sala, papá y mamá veían aterrados la misma noticia, me empecé a sentir cada vez más asfixiada, y subí una vez más a mi habitación.
—¿Qué está pasando?— Agité a Tikki entre mis manos.
—Tengo una teoría... ¿Capturaron el akuma?
—¿Capturarlo?, ¿No dijiste liberarlo?
—Ay no.— Tikki atravesó mi mano, fue la segunda sensación más incómoda de los último minutos de mi vida. —Marinette, al soltar a un akuma este se puede multiplicar, por eso debes curarlo.
—¿Y qué pasa si no lo curas?
—... Si el akuma se reproduce empezará a infectar cada vez más personas, y todas estas van a quedarse así hasta que Ivan vuelva a ser akumatizado.
—¿Y entonces qué va a pasar?
—El monstruo de piedra tendrá a todo un ejército con él.
—Ay no.— No había otra forma de reaccionar a la situación...
—No cambien de canal, son las noticias.
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