Work Text:
“¿Qué estás dispuesto a hacer para conseguir la carta?”.
“Lo que sea”.
“¿Lo que sea?”
Aquella proposición quedó en nada, pero aún así, sentí como si hubiera firmado mi sentencia de muerte. Jamás imaginé que meterse con Kang Taehyun sería terreno tan peligroso.
Pero lo que más me frustraba era que el universo (y Taehyun) se empeñaba en ponerme mil trabas y situaciones injustas, tanto que hasta era ridículo.
Yo no debería estar debatiéndome entre si aceptar o no.
Esa carta debía haber sido suya desde el principio.
Soobin ya debería tenerla en sus manos.
―Ya… Me rindo.
Suspiré, percibiendo aquel amargo sabor del fracaso que no me dejaba en paz tras haber intentado todo lo que estaba en mis manos para recuperar la carta especial de “Scorbunny” de las garras de esa gata usurera llamada Taehyun.
Todo inició hace poco menos de un mes. Soobin y yo habíamos asistido al Collect-A-Con de nuestra ciudad, una convención de anime bastante renombrada en la que Pokemon tiene mucha presencia. Nuestra intención era participar en algunas partidas y, sobre todo comprar e intercambiar varias cartas de Pokémon que teníamos en nuestra wishlist, pues coleccionar es nuestro hobby principal. Un evento de tal magnitud no era tan común, por lo que ambos estábamos muy emocionados. En mi caso, me voy por los Master Sets. Si bien tengo mis pokemones favoritos, no hay uno exclusivo en el que me enfoque, por lo que es más difícil para mí conseguir todas las cartas de una sola expansión, ya sean las normales, las holográficas o las raras, pero, en retrospectiva, tengo más variedad en cuanto a otro tipo de merch porque hay muchos pokemones que me encantan. En cambio, Soobin es de los coleccionistas que solo se dedican a sus favoritos. Con los populares sufre más, puesto que son más costosos, pero también colecciona algunos personajes no tan populares, así que es más accesible para él en varios sentidos. Aunque eso no quiere decir que una que otra carta no le haya provocado dolor de cabeza.
De hecho, esa es su situación justo ahora. Soobin llevaba un buen tiempo buscando una carta especial de Scorbunny, uno de sus pokémons favoritos y de los pocos a cuya colección le invierte bastante tiempo y dinero. Esta carta la había estado buscando en otros eventos e incluso en claims, pero no tuvo éxito, así que este evento era la ocasión indicada para finalmente conseguirla. Estaba dispuesto a pagar una suma generosa de dinero por ella.
―Lo siento, hermano. No vas a creerme, pero hace tan solo unos minutos se acaban de llevar exactamente la carta que quieres. Mira, de hecho la compró la chica de allá.
Soobin ni yo podíamos creerlo. Habíamos estado a tan solo un par de minutos de que finalmente consiguiera su tan anhelada carta. Me parecía inaudito que, si no le hubiese sugerido que fuéramos a comer algo antes de seguir la búsqueda, ese Scorbunny especial ya estaría en sus manos. Fue tan mal timing que hasta me sentí culpable, aunque no nos hubiese “retrasado” con mala intención.
Y si yo estaba estupefacto, Soobin aún más. Creí que solo se dedicaría a refunfuñar con cualquiera que se atreviera a existir en su espacio (yo), pero me sorprendió que su voluntad por conseguir la carta fuera más grande que su timidez natural y frustración del momento, pues tuvo la iniciativa de ir a hablarle a la chica que había comprado la carta.
Así conocimos a Taehyun.
Aunque sus oportunidades eran de uno por ciento de posibilidad y noventa y nueve por ciento de fe, dicho uno por ciento fue más que suficiente para Soobin. Resultaba que Taehyun no era main Scorbunny, ni tampoco coleccionista de cartas. Es más, ni siquiera le gustaba Pókemon. Dijo que la había conseguido para ella dársela a alguien más, alguien que se dedicaba a coleccionar solo los que “le parecían adorables” o “bonitos”.
En otra situación, habría cuestionado que una carta tan especial cayera en manos de alguien que no dimensionaba el valor de la carta como Taehyun, pero en estos momentos era todo un alivio, pues así sería más fácil de persuadirla para que le vendiera la carta a mi amigo.
Soobin debió haber tenido el mismo razonamiento inicial que yo, pero la diferencia era que él no siempre pensaba dos veces antes de hablar. No dudó en hacerle saber aquello que yo también pensé, pero de esa lengua afilada que tiene se terminó escuchando bastante despectivo y cretino de su parte. Un poco más y hasta habría pecado de misógino incluso si esa no era su intención.
Yo no tuve oportunidad de intervenir. Solo pude presenciar el justo momento en el que el rostro de la mujer cambió tras ser llamada “poser”, “normie” y otras cosas más que no pienso repetir. Aunque su expresión altiva seguía imperturbable, estaba claro que le había fastidiado la actitud de mi impulsivo amigo… y por supuesto que sufriría las consecuencias.
Si acaso en algún momento llegó a considerar venderle la carta a Soobin a cambio de un poco más de dinero del que había pagado ella originalmente, ahora era imposible, pues la cantidad que ella pedía era ridícula. La carta de por sí era costosa, pero el precio puesto por Taehyun era tres veces más del valor inicial. No había forma de que el presupuesto universitario de Soobin pagara eso y, aún si pudiera, no valía la pena hacer un gasto así de exorbitante. Ella lo sabía perfectamente, pues en su rostro se notaba la satisfacción de ver a Soobin desesperanzado ante la inalcanzable cifra.
―Ni un centavo menos. Es claro que una normie como yo no sabía el valor de esta carta, así que gracias por hacerme saber cuánto cuesta en realidad. Si estás interesado, contáctame. Adiós.
―Maldita perra…
Yo solo podía escuchar abochornado el cómo mascullaba contra ella tras su vanos intentos de convencerla. No importó cuánto le rogó ni insultó a sus espaldas, Taehyun jamás cedió y solo le dio su contacto para seguir burlándose de sus vanas esperanzas.
Admito que en su momento no pude evitar echarle en cara que había sido su bocota indiscreta la que lo había llevado a ese punto, pues si se hubiera quedado callado, esa carta posiblemente ya estaría con él. Aunque tras discutir un poco, terminé por morderme la lengua porque, en primer lugar, con Soobin rezongando no se puede reflexionar. Por otra parte, sé que tras esa capa de molestia, en realidad había decepción y tristeza por no haber conseguido su anhelada carta.
Al final, él mismo se dio cuenta de su imprudencia, pues luego terminó disculpándose conmigo por ser grosero y admitió que ser edgy arruinó su gran oportunidad de tener al Scorbunny edición especial. Al final se le pasó la molestia, pero la tristeza aún estaba presente en él.
Ahí es donde decidí intervenir.
Luego de que a mí también se me pasara el fastidio y arregláramos las cosas, me ganó la pena de ver a mi amigo tan decepcionado por el asunto de la carta. No es como si antes no hubiese tenido decepciones al momento de querer conseguir alguna carta, pero ambos sabíamos que ya no se trataba solo de la carta, sino de los sucesos que le predecían. Sí, era necesario para que escarmentara, pero no quitaba que se quedó ilusión de conseguirla y se había esforzado mucho por ello para él mismo “arruinarlo” con su imprudencia…
Y sí, debía dejar que aprendiera su lección, pero pasaron cositas y al final fui yo quien terminó dejando su introversión y timidez de lado para contactarse con Taehyun e intentar que me venda la carta. Quizás si era yo, “una persona externa” y no Soobin, podría convencerla…
Taehyun respondió a mi llamado y así dio inició la negociación.
Creí que me pediría la misma cantidad que a Soobin, pero tuvo la audacia de incrementar aún más el precio. No era un aumento tan descabellado, pero incluso si solo era un centavo más, ella sabía que sería detonante suficiente para hacerme tirar la toalla y no insistir más. Aún así, me tragué la indignación y accedí. Le pedí que me diera un par de semanas para conseguir el dinero y que se lo daría todo, hasta el último centavo, tal cual ella pedía.
Al igual que mi amigo, mi también mísero presupuesto universitario no me permitía tener la cantidad de la noche a la mañana y, de hecho, ya había gastado bastante en el evento de Pokémon, por lo que no me quedó de otra más que trabajar. Acepté ser explotado como mesero en un restaurante, con horarios demandantes y que sin duda me agotarían, pero solo eran dos quincenas las que debía aguantar para conseguir la cantidad acordada. Ya no era solo la carta, sino también el entusiasmo de “ganarle” la carta de Taehyun. Sentí una emoción similar a la de un torneo. Así logré soportarlo.
Sin embargo, semanas después, en cuanto creí que ya había triunfado, Taehyun me contraatacó:
―Recibí una oferta más generosa por la carta. Si no quieres que se la venda, debes conseguir más que de lo que esta persona me ofrece.
Con eso llegué a mi límite.
Me sentí tonto por haber caído en su juego desde el incio. Debí saber que ella jamás tuvo la intención de venderme la carta y solo estaba tonteando conmigo. En realidad lo sabía, pero me dejé llevar. De repente, imágenes de todo el trabajo que me costó conseguir el dinero comenzaron a proyectarse en mi mente.
No tenía sentido. Trabajé día y noche. Hice lo posible por equilibrar mi vida universitaria con el trabajo, mi tiempo en familia y con Soobin. Cuando estaba por rendirme, la idea de conseguirlo y que valdría la pena me mantenía en pie. No era posible que después de todo ese esfuerzo, no lo haya logrado.
Después de la negación, me llegó la desesperanza. Me resigné totalmente, culpándome por ser tan incrédulo y decepcionado por no poder conseguirle la carta a Soobin. Hasta llegué a soltar una lágrima de frustración. Cualquiera pensaría que era una reacción exagerada, más aún considerando que eran solo “pedazos de cartón de Pokemon”. Sin embargo, para este punto de mi vida, sé muy bien que la gente jamás comprenderá lo importante, emocionante y gratificante que es coleccionar algo que tanto amo. De hecho, la única persona que puede entender ese amor por el coleccionismo es Soobin, y con eso es suficiente para mí.
Por ese mismo motivo, me entristecí mucho más, pues realmente anhelaba sorprenderlo en su cumpleaños con aquella carta que él había dado por perdida. Intenté que mi decepción se transformara en resiliencia e intenté convencerme de que podría conseguirla si estaba atento a los claims, esperar algún evento próximo o recurrir a revendedores, pero para entonces, seguramente el mismo Soobin la conseguiría por su cuenta y ya no sería igual de especial que si se la diera yo.
Justo cuando estaba a punto de sumirme en la desesperanza otra vez, Taehyun se contactó nuevamente conmigo.
―¿Qué estás dispuesto a hacer por la carta?
―Lo que sea.
―¿Lo que sea?
Retomamos la negociación.
Creí que al final “la oferta de la otra persona” no se concretó o fue una farsa y por eso recurrió a mí otra vez. O quizás la tentación de recibir la, bastante generosa, cantidad que había pedido desde el inicio sobrepasaba su capricho de no cederle la carta a Soobin. No obstante, al momento de oír su petición, comprendí que esto iba más allá de solo dinero.
No estaba dispuesto, era algo que sobrepasaba mis límites. Es más, seguramente me estaba viendo la cara de idiota otra vez, burlándose de mi urgencia por conseguir la carta.
No respondí. Me había rendido.
Decidí resignarme y quedarme con el plan B, intentar conseguir la carta por otros medios, incluso si era después de su cumpleaños y Soobin aún no la tenía. También tenía el plan C, que era buscar alguna otra carta especial o algún otro regalo. Aún así, la engañosa “oferta” no dejaba de rondar mi mente.
Estaba a punto de darle el “no” definitivo, bloquearla y partir caminos con Taehyun, pero la voz de la razón, mi adorado peluche de Piplup, mi pokemon favorito, hizo que lo reconsiderara.
Ese Piplup me lo regaló el mismo Soobin en mi cumpleaños hace unos meses. También era merch oficial y de edición limitada, así que no dudé que se esforzó mucho en conseguirlo para mí. Aún tengo muy vívida la euforia que sentía cuando recibí el regalo. Lo adoro mucho, me encanta abrazarlo y es mi peluche preferido. Es un detalle que atesoro mucho.
Recordar esa ocasión me hizo pensar en que, al igual que él cuando me obesquió al Piplup, a mí también me gustaría ver la emoción de Soobin al recibir la carta. Estoy seguro de que será igual o incluso mayor que cuando me dio el peluche. Quizás estoy siendo terco, pero de verdad, de verdad quiero darle esa carta especial de Scorbunny. Ahora ya ni siquiera es por “ganarle” a Taehyun, sino por Soobin y nadie más.
Conocí a Soobin en la universidad. En ese entonces, jamás creí que ese sería el punto de mi vida en el que conocería a alguien con la misma pasión y amor por Pokémon y el coleccionismo, más aún considerando que mucha gente de mi edad lo veía como algo ridículo, infantil e inutil. Pero Soobin no pensaba así a pesar de ser mayor que yo. Con él compartía el mismo gusto y sentía la misma gratificación por coleccionar y jugar. Eso inevitablemente nos convirtió en amigos. Con el tiempo, ya no se trataba solo del coleccionismo, sino que congeniamos por otros gustos también, como los videojuegos, el anime y hasta la música que escuchábamos. Después, fuimos incluso más allá como amistad, llegando a coincidir en nuestra forma de vivir la vida. Sabíamos que no seguíamos “la norma”, que por ejemplo, cosas tan “normales” como el tener pareja no nos interesaba en lo absoluto. La gente nos decía “otakus espantaviejas” por eso, y nosotros igual bromeamos al respecto, pero en el fondo sabemos que estamos bien y plenos viviendo “ese tipo de vida”. En pocas palabras, logré encontrar a mi alma pendeja gemela en un tipo como Choi Soobin.
Me quedé viendo a Piplup, rememorando y reflexionando sobre todo el asunto.
Si soporté ser explotado en un restaurante sin poder tomar ni un respiro para conseguir el dinero, ¿quién decía que no podría soportar lo que Taehyun me exigía? Tendría que lidiar con su violencia psicológica por otro rato más, pero estaba dispuesto. Y sé que Soobin se volvería loco si se enterase de lo que tengo pensado hacer, pero era algo que yo quería hacer por él,por mi mejor amigo.
“Acepto”.
◆◇
Creí que nunca llegaría, pero finalmente está aquí.
¿El armagedón? ¿El apocalipsis? ¿El caos sobre la tierra? ¿El fin del mundo y de los tiempos?
No, algo mucho peor.
Que he sido traicionado por mi mejor amigo.
No es que nunca se me hubiese cruzado por la cabeza que algún día Kai o yo llegáramos a tener novia algún día. Es lo normal, supongo. Incluso a espantaviejas como nosotros, quizás nos llegaría la “oportunidad”.
Aún así, en mi cabeza tenía tan arraigada la idea que éramos solo él y yo contra el mundo, que incluso siendo yo consciente de la posibilidad de que alguno consiga novia, creo que no asimilé la idea por completo.
Sí, supongo que llegaría el día en que cada quien se case con alguna mujer, que tengamos hijos y demás, pero eso sucedería en… ¿dentro de más de una década, tal vez? No lo sé. Pasan los años mientras más se acerca la “edad”, más lejana veo esa “realidad”. Mi realidad, aunque no ideal ni normativa, se sentía ya demasiado establecida como para ser solo una “etapa” o inmadurez del momento. No miento cuando digo que podía visualizarnos a Kai y a mí juntos, todavía yendo a torneos de Pokemon y agradando nuestra colección incluso si ya nos tronaba las rodillas (más de lo que truenan ahora). E incluso si ya no nos gustara Pokemon, lo cual es muy fuerte de plantear, estaba seguro de que habría cualquier otra cosa que aún nos mantendría unidos en este mundo, pues está en nuestra naturaleza ser fanboys.
Por esa misma razón, en cuanto Kai soltó la primera risilla que no fue por haber tenido suerte en sus gachas, no sabía en lo que todo esto se convertiría.
Inició con cambios de actitud muy sutiles, tan mínimos que no creí que valieran la pena ser mencionados. Primero, que el tiempo que pasamos juntos ya no era el mismo que antes. No era agradable reducir el contacto con Kai cuando antes estábamos pegados como chicles el uno al otro, pero lo adjudiqué al nuevo empleo en un restaurante que había conseguido hace un par de semanas y lo tenía bastante ocupado. En ese entonces no le cuestioné nada, pero empezó a tornarse extraño cuando Kai me miraba como si le hubiese sucedido algo importante y, a pesar de querer contármelo, se arrepentía y no decía nada. Aún así, no creí que fuera suficiente para intervenir. Ya habíamos tenido conversaciones sobre que yo era muy “sobresaltado” sin razón aparente, por lo que estaba procurando no dejar que mis pensamientos intrusivos actuaran.
Pero a eso se le sumaron acciones que no podía ignorar más. Siempre que pasábamos tiempo juntos, ya fuese para jugar, ver anime o hacer cualquier cosa, él no estaba “presente” aunque estaba literalmente al lado mío. Lo notaba disperso y pendiente a cualquier cosa excepto lo que estábamos haciendo juntos. Además, se la pasaba pegado al celular todo el tiempo. Yo sabía que ese mocoso era un adicto a sus videojuegos, pero cuando se trataba de nuestro tiempo, había aprendido a no ensimismarse con eso aunque a veces le ganaba el tic de agarrar su dispositivo solo porque sí. Entonces creí que podría tratarse de algún juego con el que estaba hypeado y del cual no me había contado, pero siempre que yo me acercaba para querer echarle un vistazo, Kai se ponía a la defensiva y escondía su celular al instante. Ahí es donde asaltaron mis dudas sobre que me estaba ocultando algo más.
Hallar la respuesta sin duda fue decepcionante.
Un día nos reunimos para ponernos al día con la serie que estábamos viendo juntos y otra vez tuvo ese comportamiento sospechoso. A pesar de que el capítulo estaba proyectándose en la pantalla, Kai tenía el celular entre manos, tecleando con cierta urgencia. Me molestó que hiciera eso en nuestro tiempo juntos, el cual de por sí ya nos costaba tener, por lo que, camuflándolo con bromear, se lo arrebaté de las manos.
―¿Qué juego nuevo te tiene tan hiper enfocado que ni siquiera con Avatar lo dejas de lado? ¿O es que en realidad te aburrió y mentiste con que te gustó…?
La secuencia en la que yo le quité el celular de las manos y Kai se sobresaltó para tenerlo de regreso fue fugaz, pero suficiente para que yo leyera el “Taehyunnie ❤️” de su contacto.
No omití resistencia cuando me quitó el dispositivo y él comenzó a protestar el por qué había hecho eso. En mi mente solo resonaba cierto nombre indeseado con el emoji de corazón en los chats de mi mejor amigo.
Yo ya lo dije, tenía sospechas de que la atención de Kai podría estarse desviando a algo (un videojuego) o alguien (una novia) nuevo en su vida. Estuve esperando todo ese tiempo a saber qué era y cuándo me lo diría. Le di tiempo porque él y yo incontables veces aseguramos que no nos interesaba tener novia y, ahora que conoció a alguien que sí despertó su interés romántico, él estaría apenado de contármelo tras jurar y perjurar que no quería tener pareja.
Por eso estaba dispuesto a esperar e incluso a darle señales para que tuviese la confianza de decírmelo. Lo habría molestado un poco e incluso bromeado con que a pesar de ser un espantaviejas lo había logrado, pero al final lo habría apoyado. Sería una nueva dinámica a la que me costaría mucho acostumbrarme, pero era algo que tenía que suceder en algún momento. Eso ya lo sabía. No era el problema. Ya estaba mentalmente preparado para todo lo que Kai teniendo novia implicaría. Pero en la ecuación no estaba contemplado que Taehyun fuera dicha novia.
―Ajá… Ahora lo entiendo todo. ¿Así que es por eso que todo este tiempo has estado así de distante y evasivo conmigo?! ¿Por estar coqueteando con esa perra?
No pude soportarlo más. Toda mi furia y decepción se desató en ese momento.
―¿Coquetear? ¿De qué estás hablando? ¿Por qué de repente te pones así?
―¿Y qué es eso que vi en tu celular, entonces? ¿El nombre con el corazón? ¿Es quién creo que es o no?
―En primer lugar, ¿por qué me quitaste el celular así?
―En primer lugar, ¿cómo conseguiste su número si solo yo lo tenía? Seguramente tú agarraste mi celular y lo buscaste entre mis contactos y eres tú quien se quiere hacer el ofendido.
―¡No es lo que piensas! No sé qué ideas raras tengas en la cabeza en este momento, pero te aseguró que no es nada de eso.
―¡¿Qué quieres que piense después de ver eso?!
―¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan celoso y te alteras de ese modo? De verdad no es nada de lo que piensas…
―¿Entonces qué es, Kai? ― Me estaba desesperando que dijera “no es lo que piensas” pero no pudiese darme una justificación. Jamás negó que era la misma Taehyun que no quiso venderme la carta de Scorbunny.
―Es… Escucha, voy a contártelo pero no todavía…
Ya, con eso es suficiente. Lo he entendido todo.
―Está bien. No digas nada más ―lo interrumpí―. Si no quieres decirme, está bien. No voy a obligarte. No sé qué razones habría para que mi mejor amigo me esté ocultando que tiene asuntos con… esa tipa que conocimos en la anterior convención y cuyo nombre tiene guardado con un apodo y un corazón, pero está bien. Tienes tus razones y lo entiendo.
Noté que la expresión de Kai había cambiado drásticamente ante el tinte sarcástico y poco honesto de mi comentario, pero no me importó. ¿Qué esperaba de mí después de que me dijera eso?
―No sabes nada ―repitió, con un tono de voz frívolo e impropio de él―, pero no es tu incumbencia, al fin y al cabo.
Esa última declaración fue la gota que rebalsó el vaso para mí. Después de eso no volvimos a hablar y, honestamente, estaba demasiado fastidiado como para querer hacerlo.
Muchas cosas pasaron por mi cabeza durante ese periodo, sobre todo en contra de Kai. En ese preciso instante, yo ya daba todo entre nosotros perdido. No creía ser capaz de dirigirle la palabra después de ese espectáculo.
Aunque, aunque yo juraba que iba a estar molesto con él toda la vida, la furia en mí se apaciguó y, en cuestión de horas la rabia se transformó en incertidumbre, tristeza y culpabilidad.
Odiaba nuestros divorcios.
Habiendo enfriado mi cabeza tras la pelea, me puse a repasar mentalmente todo lo que había sucedido. ¿Era yo quien estaba mal?
Para comenzar, no era como si quisiera pelearme con Kai por diversión. Yo genuinamente estaba preocupado por su cambio de actitud, y descubrir que todo aquello era por una chica, por Taehyun, me hizo sentir mal, me hizo sentir traicionado.
¿Por qué Kai no me lo dijo? Si él no no estuviera haciendo “nada malo” como él dijo, ¿por qué ocultarlo y comportarse de forma tan sospechosa?
Por más que intento pensar, no se me ocurre alguna otra razón por la que ellos dos estarían involucrados. Y siguiendo esa línea de pensamiento, ¿realmente Kai sería capaz de estar con ella? Es decir, ya dejamos en claro que no es malo que tenga novia, el problema es solo ella, ¿verdad? ¿Y si realmente todo era un malentendido y no le di a Kai tiempo de explicarse? Él me dijo:“no todavía”, pero yo me exalté por no recibir una explicación inmediata.
“¿Por qué estás tan celoso?”.
Aquella acusación resonó en mi mente. En su momento lo adjudiqué totalmente a que fuera Taehyun. ¿Pero qué tal si el problema no era Taehyun, sino que fuera un ella? Una novia…
¿Qué tal si de verdad estaba actuando por celos y me molestó la idea de que Kai tenga novia y solo agarré el hecho de que fuera Taehyun para desquitarme con él?
Oh no. No puede ser.
La repentina revelación me cayó como un balde de agua fría.
Yo siempre creí que mi vida era la de un personaje secundario sin gracia, que nunca me sucedería ningún suceso interesante y, en cierto punto, llegué a estar bien con ello. Al final, siempre tuve en claro las cosas que me hacían feliz. Por lo mismo, ser popular, tener novia, destacar en algún deporte o realizar alguna actividad artística o hobby “normal” y no de espantagente, jamás estuvo en mis planes.
Con esa vida tan normal que siempre tuve, en algún momento llegué a preguntarme qué género de anime sería mi vida y llegué a la conclusión de nada más y nada menos que un slice of life, nada popular y quizás aburrido.
Pero ahora, con todo esto que está pasando, me doy cuenta de que en realidad estoy a punto de vivir mi romcom, mi drama juvenil universitario. No es que sea mi género predilecto, y de hecho, para el poco interés que tengo por el romance en la vida real, dichos animes me gustan bastante. Suena irónico, pero eso es lo que hace que sea aún más orgánico, pues muchos otros protagonista de este tipo de anime, al igual que yo, suelen ser unos fracasados que no tienen interés en el amor y justo cuando menos se lo esperan, tienen a la niña más popular, a la más ruidosa, a la más bonita, a la incomprendida, a su amiga de la infancia, a su hermanastra o cualquier otro tipo de arquetipo femenino, ahí lista para cambiar todo su mundo.
Eso es exactamente lo que me está sucediendo a mí, ¿verdad? Aunque en mi caso, es mi mejor amigo y no mejor amiga, pero entra dentro de la dinámica. Aunque pensándolo bien, si Kai y yo somos ambos hombres, ¿eso no nos vuelve un yaoi en realidad? De esos casi no he visto. Conozco más yuris que yaois en realidad, pero me gustó Given y Sasaki to Miyano, así que estoy bien con ello, creo… ¡En fin! El punto es que nuestra trama se basa en que acabo de darme cuenta de que estoy enamorado de mi mejor amigo gracias a que, “inesperadamente”, él se involucra en un situación romántica con mi “mayor enemiga" (quien además me lleva ventaja por ser mujer) y eso detona mis verdaderos sentimientos por él.
Es increíble. Jamás hubiera imaginado que las cosas tomarían este rumbo. Pero tiene todo el sentido del mundo. Se trata de él, a quien considero mi chicle y alma gemela, con quien comparto gustos y mucho más que solo gustos. ¿Quién más podría ser si no es Kai?
Ahora mi pregunta es: ¿qué papel debo cumplir yo aquí? No lo sé… Antes estaba reacio a ir a hablar con él porque me sentía molesto, pero como yo soy muy testarudo y Kai es evasivo y desapegado, probablemente ni se le ocurra hablarme primero. ¿Así cómo haremos que nuestra trama avance? Supongo que eso es parte del conflicto también, pero no sé si quiero tanto drama y alargar la historia.
¡Dios! Qué terrible es ser protagonista de un romcom yaoi. Ojalá me hubiera tocado ser el protagonista de un shonen o un spokon en su lugar.
Pero bueno, supongo que uno de los tiene que ceder y ese debo ser yo. Después de haberme dejado invadir por estos celos, ahora es momento de acercarme a él y admitir el verdadero por qué de mi arrebato…
Así es, debo confesarme a Kai antes de que sea tarde y Taehyun sea su endgame por no haber actuado yo a tiempo.
Woah… Jamás creí que llegaría el día en el que le confesaría mis sentimientos de amor a mi mejor amigo. Ni siquiera sabía que era gay ¿o bisexual? Lo que sea.
―Muy bien, es hora de ir por mi hombre.
Ugh… suena peor de lo que imaginaba. Me da cringe referirme a Kai de ese modo, pero supongo que es normal sentirse apenado al inicio y luego me acostumbraré a llamarlo con apodos cariñosos de novios y esas cosas. Claro, pero antes debo hacer que él corresponda a mis sentimientos.
(Que sí lo hará. Si no, ¿qué sentido tendría ser protagonistas de un romcom si no vamos a terminar juntos?).
◆◇
―Es un insoportable. Se pone más terco que una mula y no escucha a nadie. Ojalá alguien le enseñara a callarse la boca de vez en cuando, que buena falta le hace. Pero yo soy más idiota por no haber respondido que…
―¿Podrías dejar de murmurar? Es molesto.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por la indeseada voz de Taehyun. Intenté inhalar y exhalar. A ella ya le he aguantado muchas cosas, pero hoy no estoy de humor para ello.
―No estoy murmurando ―repliqué en seco, esperando que con mi tono entendiera mi estado de ánimo.
―¿Ah, no? ¿Y todo ese monólogo sobre que no sé quién es más terco con la mula? ¿Te peleaste con tu novio o qué?
―Él no es mi novio.
―Woah, ¿ya lo estás negando? Eso significa que sí se pelearon.
Tras escuchar la risilla burlona y hasta satisfecha de Taehyun, decidí no dirigirle más la palabra para que no siguiera provocándome.
Ya estaba bastante molesto con Soobin como para que viniera ella a querer encajarme el “drama romántico” que imagina de los dos. Podía pasar por alto que se refiriera a él como “mi novio” a pesar de que ya le había dicho que no lo era. La verdad, no sé si lo dice por molestarme o porque de verdad cree que somos pareja, pero me da igual lo que piense, así que no me molesté el volver a corregirle. Pero justo ahora, no soporto que lo mencione y quiera relacionarme con ese tonto.
―¿Es posible acaso que tú y tu novio se hayan peleado por eso? ¿Se puso celoso?
Aunque, al parecer, esta no tiene planeado callarse la boca.
―No es de tu incumbencia. ¿Ya estás lista? Me citaste aquí hace más de media hora porque supuestamente ya se nos estaba haciendo tarde, pero seguimos aquí.
―Ustedes hombres siempre tan desconsiderados. ¿No ves que estoy arreglando mi cabello?
―Pues apúrate.
―Alguien que usa el mismo hoodie apestoso de anime todas las veces que nos vemos no va a tener la audacia de apresurarme. Cállate y espera unos minutos.
Tomé asiento en la cama de la chica, por demás fastidiado. Usualmente podía lidiar con su actitud de diva altanera, pero hoy tan solo escuchar su voz empeoraba mi humor. No la soportaba a ella, ni a Soobin, ni a nadie.
El enojo no es una emoción muy recurrente en mí, por lo que siempre que algo así sucede, me cuesta mucho gestionar mi sentir. Me siento ofuscado y nervioso. No me dejan de temblar las manos. De repente hasta el ambiente se siente extraño. ¿Qué estoy haciendo yo aquí, en la cama de esta mujer? Solo quiero irme a casa y que nadie exista cerca de mí.
―Muy bien, querubín. Estoy lista. Vámonos.
Taehyun se acercó hacia mí y me sujetó de la barbilla, gesto al cual, a comparación de las anteriores veces, rechacé. Ella parecía ofendida por mi reacción, pero no insistió y se aproximó a la puerta para salir. Yo la seguí con mala gana, sin ni una pizca de energía o entusiasmo para lo que íbamos a hacer.
Por si fuera poco, en la sala de su casa nos encontramos con la hermana mayor de Taehyun, quien para entonces ya me reconocía. Solo nos saludamos educadamente y ella pasó a hablar con su hermana.
―¿Tú y tu novio saldrán?
―Sí, iremos al arcade.
―¿Al arcade? Pero si a ti nunca te ha gustado ir ahí.
―Por amor una hace muchas cosas.
―Ajá…
No tenía el mayor interés en su conversación, pero incluso yo noté el sarcasmo en la voz de Taehyun y la incredulidad de su hermana. Si así quería que se creyera el cuento de que ella y yo estábamos saliendo, lo estaba haciendo pésimo. De hecho, cualquiera notaría que ella y yo, en realidad no somos novios y solo estamos fingiendo. Bueno, cualquiera menos Soobin.
Si él presenciara todo esto, seguramente se estaría regocijando por “haber tenido la razón” y que yo, efectivamente, estaba saliendo con su “enemiga jurada”. Si prestara atención, hasta podría evidenciar que todo es un fraude, pero no, él es tan testarudo que pretendería no darse cuenta solo para hacerme un drama.
―Es un celoso sin remedio… Ojalá le hubiera dicho que sí, que mi novia es Taehyun y…
―Ya estás murmurando sobre Soobin otra vez...
―No me molestes.
―Escucha, no me interesan los problemas amorosos que tengas con el otro otaku rancio de tu novio, pero necesito que te controles. Ya estamos por llegar al lugar y si no te comportas como el “novio” que eres, no hay carta.
―Esa maldita carta… Ya me da igual. Puedes quedártela, quemarla o lo que quieras.
Taehyun no parecía dimensionar el nivel de mi molestia sino hasta que le dije eso, pues por primera vez vi un ápice de desconcierto en su rostro. Aunque se recompuso al instante, poniendo una cara perversa más rápido de lo que me hubiera gustado.
―Ni tú ni yo hacemos esto por gusto. Yo tengo mis motivos y tú los tuyos. Me dijiste que estarías dispuesto a hacer lo que fuera para conseguirle esa carta a Soobin y por eso aquí estamos, pero por lo que te he escuchado despotricar todo el día, ese sujeto no es alguien por quien valga la pena esforzarse tanto. Que se joda y ya. Mejor quédate la carta tú o vendela a alguien más. O si no, y para que veas que te aprecio lo suficiente, voy a devolver el dinero que me diste y gástalo en algo mejor. ¡O no! ¡Tengo una mejor idea! ¡Mejor sí quédate la carta y luego se la presumes a Soobin como parte de tu colección!
A decir verdad, no sé como se me cruzó por la mente hacer alguna de las fechorías que Taehyun maquiavélicamente me estaba sugiriendo. Era algo terrorífico escuchar la certeza con la que hablaba, pero siendo justos, me hizo cuestionarme que yo estuviera ahí, a punto de montar un show en el que Taehyun y yo somos novios, solo para regalarle la carta. Siendo sensatos ella tenía algo de razón. El idiota me acaba de tratar como a un cualquiera y yo estoy aquí malgastando mi tiempo y energía por y para él cuando no lo merece. En ese sentido, quedarme la carta y luego agregarla a mi colección descaradamente sonaba como una venganza increíble…
Siento que lo detesto tanto que voy a hacerlo con todo el placer del mundo. No puedo esperar a ver su cara de tristeza y desconcierto cuando le muestre mi nueva adquisición.
Ganas no me faltan en este momento, lo juro y perjuro.
Pero…
En el fondo, sé perfectamente que no soy capaz de hacer tal cosa.
En cuanto este pensamiento aterrizó en mi mente, de repente las palabras de Taehyun se sintieron más torcidas y malvadas que nunca y, de hecho, llegaron a tener el efecto contrario en mí.
Sí, aún estoy molesto con Soobin y hay muchas cosas que necesito dejarle en claro, pero es esta misma situación en la que estoy involucrado me lo impide. Siendo sensato (ahora sí), entiendo de dónde viene su molestia y si yo estuviera en su posición también me sentiría confundido y hasta traicionado. Sé que a sus ojos es muy sospechoso y es lógico que él haya malinterpretado todo, pero a su vez, me hace sentir mal que no me haya dado el tiempo de explicarme y que desconfiara tanto de mí. Sé que él es bastante impulsivo y su cabeza funciona igual que una bomba de mecha corta, pero es algo que necesita aprender a controlar si no quiere lastimar a los demás a su alrededor como lo hizo conmigo.
No sé qué va a pasar entre nosotros y si en realidad seremos capaces de arreglar todo esto, si él será capaz de reconocer cómo me hizo sentir o si escuchará mis razones. Pero aún con toda esa incertidumbre y los sentimientos encontrados, puedo decir con certeza que mi plan e intenciones no flaquean. Podría parecer ilógico, pero aún estoy muy decidido a seguir con este plan, conseguir la carta y dársela el día de su cumpleaños. Hasta diría que la ilusión de conseguirlo ayuda a mitigar mi molestia del momento.
Supongo que todo esto implica que en realidad no lo detesto como creí hace rato y, el hecho de que contemple darle la carta, significa que Soobin me importa más de lo que yo imaginaba.
Esto no es algo que diga muy a menudo o que admita en voz alta, ni siquiera para el mismo Soobin, pero lo amo mucho. Sé que son palabras fuertes y la gente no suele sentirse de ese modo respecto a sus amigos, pero no hay otro sentimiento que evoque lo que siento por él si no es amor sincero e incondicional. Sí, incluso si me da dolor de cabeza aguantarlo cuando se pone en este plan, aún quiero arreglar las cosas con él y recibir una disculpa suya. Soobin es de las personas más importantes en mi vida, y eso va más allá de nuestra afición por Pokémon o el anime. Es simplemente su mera existencia y compañía, él como mi mejor amigo en todo sentido (incluyendo su mal genio).
―Ey, ¿me estás escuchando? ¡Kai!
Los reclamos de Taehyun detuvieron mi tren de pensamientos. Se la notaba fastidiada y aburrida tratando de llamar mi atención y provocarme, pero no iba a lograrlo. En este momento, estoy ofuscado con tantos sentimientos: vestigios de mi molestia por la pelea que tuve con Soobin, la cual fue arrasada por la tristeza de que todo esto haya terminado así, al igual que una floreciente esperanza de hablar con él y reconciliarnos. Eso es suficiente para darme la fuerza que necesito y cumplir mi tarea del día como “novio de Taehyun”.
―Dijiste que necesitabas aprender algunas cosas, ¿no es así? Pues entremos de una vez, tenemos mucho por practicar.
―¿Qué? ¿Eso qué significa? ¿En serio decidiste seguir con el plan?
―Sí.
◆◇
No puedo creer lo cegado que estuve.
Dudé de mis propios principios y convicciones, dejándome llevar por la confusión y efusividad del momento. Fue tan grave que estuve a punto de cometer uno de los peores malentendidos de mi vida y arruinar algo que habíamos construido con mucho esfuerzo y dedicación.
Tuve suerte de que Yeonjun, un amigo de la infancia y ahora salvador, haya llegado a tiempo para abrirme los ojos.
Cuando le conté sobre mi gran revelación ―que estaba enamorado de Kai y estaba dispuesto a hacer lo que fuese para no perderlo―lo tomó desprevenido. Al inicio se emocionó, alegando que jamás habría imaginado que realmente llegaría a enamorarme de alguien que no fuera un personaje 2D y que además dicha persona fuera nada más y nada menos que mi “amiguito otaku”. Fue esa misma declaración la que lo hizo reaccionar y percatarse de que, era extraño que de repente hubiese tenido tal iluminación de sentimientos.
Entonces, comenzó el momento de verdadera reflexión (ahora sí).
Llegué a la conclusión de que en realidad no amo a Kai, al menos no el tipo de amar que me haría desearlo como novio. Fue complicado llegar a ello porque había muchas contradicciones. Por ejemplo, varias cosas que “hacen los novios” yo ya las hago con Kai, razón por la cual al inicio no me pareció descabellado que yo estuviese enamorado de él. Con el tema de los celos fue similar, pero comprendí que es algo que puedo sentir por otras personas cercanas a mí, incluso si no eran intereses románticos. Qué tan sano o bien sobrellevado está en mí, eso es asunto para otra reflexión.
Regresando al punto, lo cierto es que jamás había considerado a Kai como una pareja sentimental y visualizarlo de ese modo se sentía extraño… En pocas palabras, yo veía más probable que Kai fuera mi compañero de vida otaku y coleccionar Piplups y Scorbunnys hasta que enterrados metros bajo tierra que hacer algo tan “natural” como darnos un beso en los labios o peor aún… otras cosas.
Entender eso fue lo verdaderamente revelador. Sin embargo, debo admitir que no me decepcionó en lo absoluto, sino que todo parecía encajar ahora, refiriéndome a mis sentimientos por Kai.
Eso también me hizo salir de mi burbuja de fantasía. Mi desinterés y hasta rechazo por el romance o el no haber sentido ese tipo atracción por hombre ni por mujeres, ni siquiera por la persona más cercana a mí. Ahora lo entiendo. No soy un protagonista de anime romcom.
¡Porque lo cierto es que yo estoy hecho para ser el protagonista de un anime shonen!
(Aunque Yeonjun diga que en realidad solo soy arromántico y posiblemente asexual).
Mientras le contaba que la causa de mi última pelea con Kai fue debido a que sospechaba que estaba saliendo a escondidas con Taehyun, la mención de ese nombre le hizo ruido a Yeonjun. Podría ser solo una coincidencia, pues había mucha gente en este mundo llamada Taehyun, pero mientras más la describía, más calzaba con la descripción de cierta persona que él conocía.
―Definitivamente es ella. No hay duda alguna.
―¿La conoces? ¿Quién es exactamente?
―Sí, la conozco. Mucho más de lo que me gustaría.
―¿Por qué? ¿Quién es?
―Solo te diré que no hay manera alguna de que esté saliendo con Kai. Te lo aseguro. Pero es alguien con quien tener cuidado.
―¿Por qué lo dices?
―Por que ella es vengativa… y lesbiana.
―¿Quééé?
―Lo sé porque es el “casi algo” de mi hermana menor Beomgyu.
No podía creer lo que mis oídos acababan de escuchar.
―¿Kang Taehyun es vengativa y lesbiana? Si es lesbiana, ¿por qué está involucrada con Kai?. Y si es vengativa, ¿por qué querría vengarse de Kai? Nada de esto tiene sentido.
―Por eso mismo. Aquí hay gato encerrado. Aunque ella no lo admita y se haga a las orgullosa, yo sé que está prendada de mi hermana. Lastimosamente, y lo digo con toda intención, Beomgyu está igual de enamorada de ella, pero ninguna ha sido capaz de “dar el paso”. Entonces, debe haber alguna razón, muy mala por cierto, por la cual esté jugando con Kai.
―¿Qué podría ser? ¿Crees que Taehyun quiere aplicar el truco de los celos?
―También lo pensé, pero ya te dije que es lesbiana y Beomgyu lo sabe. No creo que sean tan tonta como tomar ese camino.
―¿Tal vez pensó que así tendría más efecto en tu hermana? Ya sabes, que duela más que sea un hombre y no una mujer.
―Taehyun es alguien a quien temer, pero no creo que sea tan idiota como para arriesgarse a quedar así de mal ante Beomgyu. Pero si resulta ser eso, qué asco. Quién le manda a mi hermana a tener gustos tan nefastos. Aún así, sigo creyendo que hay algo más de por medio.
―¿Y si está estafando a Kai? Él es muy ingenuo.
―O explotando… o amenazando.
Entonces eso significaba que yo debía salvar a Kai ¡Ese es mi papel. El protagonista que salva a su mejor amigo de las fauces del enemigo. Y de hecho, eso tiene mucho más sentido porque todos los animes shonen tienen a un prota cuya relación más intensa es con su mejor amigo, rival o enemigo en lugar del interés amoroso femenino, pero nunca terminan juntos como pareja. Si tienen dudas solo miren a Naruto con Sasuke.
―Quién diría que mi mayor enemigo, el final boss, sería una lesbiana perversa. Me espera una gran batalla.
―Mientras no creas que todas las lesbianas son tus enemigas…
Lesbiana o no. No tendré piedad con ella. ¡Espérame, Hueningnie, ya voy por ti!
◆◇
Yo sé que Taehyun puso como condición que no hiciera cuestionamientos al respecto, pero si soy honesto, no logro entender del todo su plan.
El trato para obtener la carta de Scobunny, a parte de toda la cantidad de dinero que ya le di, era que yo me hiciera pasar como su novio frente a su familia, pues ya tenían sospechas de su orientación y quería evitar ser señalada. Como era un asunto delicado, consideré sensato no preguntar más al respecto. De todos modos, estos solo eran negocios y Taehyun ni siquiera era mi amiga o algo parecido.
Sin embargo, si bien muchas veces nuestro teatro de “novios” tiene sentido, como pretender tener una cita frente a su hermana, a veces son muy ilógicos y hasta innecesarios. Acepté cosas desagradables como agendarla con un “Taehyunnie ❤️”, cumplir sus caprichos de vernos seguido o pasarme por su casa para presumir nuestro noviazgo. Pero justo ahora, estando en nuestra “cita” no había necesidad de comportarnos como tal. Aún así, ella exige que lo hagamos y no entiendo por qué.
Es decir, estamos en un arcade y ni su hermana ni sus padres están aquí. ¿Por qué deberíamos fingir? Ella me reclama que debo seguir el papel al pie de la letra para que llegado el momento se vea”real” y “espontáneo”, pero a veces creo que en realidad ella es solo una otaku de clóset en busca de un amigo. De otro modo, no veo por qué querría venir a un arcade a que yo le enseñe a jugar o que le explique tantas cosas de Pokemon. Se me hace que la carta de Scorbunny siempre fue para ella y por eso se ofendió cuando Soobin la llamó poser.
Por fortuna, la misma naturaleza de la actividad me salvaba de que estuviéramos excesivamente pegados o cariñosos el uno al otro, que si bien no era algo muy recurrente, habíamos tenido que hacerlo frente a su familia, pero era evidente que ni ella ni yo estábamos cómodos con eso. Por el momento, ella estaba más concentrada en intentar agarrarle el truco a The King of Fighters. Esto no es algo que disfrute hacer con ella ―me divertiría si estuviera jugando con Soobin―, pero era más soportable que una cita romántica de verdad.
En cierto punto yo también me metí en el juego y empezaba a sentir todo más ameno, hasta que de repente sentí que Taehyun se me abalanzó y se sujetó de mi brazo.
―¡Wah! No seas tan rudo conmigo, querubín. Recuerda que apenas estoy aprendiendo.
Me descolocó el repentino cambio de tono en su habla. Eso solo lo hacía cuando teníamos que fingir. Dirigí mi mirada hacia ella para intentar comprender y pude notar que miraba de reojo con malicia a cierta dirección. Quise dirigir mi mirada hacia esa dirección también, pero una voz conocida inmediatamente me sacó del trance.
―¡Oye, tú! ¡Quieta ahí!
En cuanto la voz de Soobin retumbó por el lugar, el agarré de Taehyun en mi brazo se incrementó. Yo no supe qué hacer ni qué decir. Me quedé congelado ante la inesperada llegada de la última persona que esperaba que me viera en esa situación.
Ahora sí estoy jodido. De esta no me salvo.
―¿Sabes quién es esta persona, Hyuka? Creo que me parece conocido ―dijo Taehyun descaradamente y acrecentando mi agarre conmigo.
―Ah, no, nada de eso ―dijo Soobin―. Yo tengo asuntos pendientes para ti.
Detrás de Soobin, apareció a quien logré reconocer como Yeonjun, un amigo suyo. Una chica desconocida también con él.
No entiendo absolutamente nada.
Justo cuando estaba a punto de preguntar, de repente Taehyun soltó su agarre de mi brazo y su fingido rostro de “inocencia” se transformó en uno de incredulidad ante las personas que estaban frente a nosotros.
―¿Beomgyu-unnie? ―murmuró, algo ofuscada.
―Soobin, ahora ―ordenó Yeonjun.
Soobin se me acercó y me hizo una seña para retirarnos de ese sinsentido. Yo no estaba convencido sobre qué hacer ante tal repentino caos, más aún de dejar a Taehyun ahí, pero en cuanto me di cuenta, ella ya había corrido al encuentro de Yeonjun y la tal Beomgyu. La vi nerviosa y callada como nunca. No podía creerlo. ¿Quiénes eran esas personas que de repente la tenían a esa fiera como un gato manso?
―Esto nos servirá por el momento, ven ―reiteró Soobin, sujetándome del brazo―. Hay que aprovechar que está distraída con su novia o lo que sea.
―¿Novia? ¿Qué? ¿Tú la conoces? ―Cada vez comprendía menos lo que estaba sucediendo.
―¡Sí! ¡Ella es la villana y yo he venido a rescatarte de sus garras!
Me quedé viéndolo con total incredulidad, aún confundido por lo que estaba sucediendo. ¿Acaba de decir “villana” y "rescate”?
Ante la falta de respuesta por mi parte, Soobin retomó la palabra.
―Kai Kamal Huening, ¿por qué no me dijiste lo que estaba pasando? Aún no sé todo el contexto, pero ella te está extorsionando, amenazando o algo así, ¿verdad?
Por un momento, quise reírme de las locas conclusiones de Soobin, más aún por la gran seriedad y preocupación de sus palabras, pero si lo pienso bien, no es del todo mentira. Podríamos decir que la situación escaló tanto que si llegué a ser explotado por Taehyun.
Sin embargo, ¿cómo le explicaba todo esto a Soobin? No me extrañaba que se estuviera haciendo toda clase de líos mentales intentando descifrar lo que sucedía. Y, antes que nada, ¿por qué estaba él aquí y por qué había traído a toda esta gente? No sé cual de los dos tiene más dudas en este momento, si él o yo.
Suspiré, sin saber por dónde comenzar.
―Ay, hyung. ¿No podías haberme esperado un par de semanas más? Te juro que tenía la situación bajo control y me faltaba nada, casi nada para lograrlo.
Quien me miró con confusión ahora fue Soobin.
―¿A qué te refieres?
―Es… Es una historia muy larga, pero en resumen, y respondiendo a lo que probablemente ya sabes: no, Taehyun no es mi novia, ni me hice amigo suyo a tus espaldas. Tampoco es que ella me esté amenazando o extorsionando… bueno, no exactamente. Digamos, que tenía un trato con ella.
―¿Qué trato? ¿De qué estás hablando?
Con esa pregunta supe que aquello que quise mantener como sorpresa ya no podía mantenerse como tal. Debía contarle la verdad.
―Tenías razón al acusarme de haberme contactado con ella a tus espaldas, pero no para lo que tú piensas. ¿Recuerdas la vez que la conocimos y no te quiso vender la carta especial de Scorbunny porque la llamaste poser y normie? Estabas tan frustrado y triste por eso que planeé conseguir la carta para ti y regalártela en tu cumpleaños. Intenté obtenerla por otros medio pero no se pudo, así que no me quedó de otra más que hablar con ella. Acordamos en que le daría una cantidad de dinero, superior a la que te dijo a ti, y razón por la cual estuve trabajando en ese restaurante explotador por varias semanas. Pero justo cuando había reunido la cantidad suficiente, ella me dijo que ya no iba a vendermela porque le había llegado una mejor oferta.
―Qué perra… Lo hizo a propósito porque te reconoció de esa vez.
―Sin duda, pero el hecho es que luego me volvió a contactar. Me aseguró que me daría la carta a cambio de un favor: fingir ser su novio para que sea su tapadera frente a su familia, pues no quería que su familia la intercepte por ser lesbiana. Me pareció algo muy fuerte, pero terminé aceptando a cambio de que por fin me diera la carta.
Soobin parecía incrédulo ante todo. Supongo que jamás se le pasó por la cabeza que eso era lo que estaba haciendo.
―Entonces, ¿soportaste todo esto por mí? ¿Esa era la razón por la cual de repente empezaste a estar ausente, cancelar nuestras salidas y estar distante?
―Sí… fue por eso.
Parecía que con esa explicación, todo finalmente encajó en el cerebro de mi amigo, cuya expresión tensa se relajó, pero regresó en forma de incertidumbre en cuanto retomó la palabra.
―Yo… no sé qué decir. Te dije todas esas cosas y te acusé de haberme traicionado. No tenía idea de que era porque querías conseguir la carta para mí, y a costa de tu dignidad. Lamento mucho haber dudado de ti y decirte todas esas cosas. Fui un idiota contigo. Lo siento.
Soobin estaba por demás abochornado. Su rostro estaba rojo hasta las orejas y apenas podía mantener el contacto visual conmigo, pero se forzó a hacerlo por demostrarme su sinceridad al hablar.
―Está bien, sé que mi actitud fue muy rara… estos días. La única razón por la que no tedije fue que quería mantener todo como una sorpresa hasta que llegara tu cumpleaños y… ―agregué, siendo ahora yo el que se sentía avergonzado― porque sabía que no estaría de acuerdo en que hiciera tal cosa. Lamento si te oculté cosas e hice el ambiente incómodo entre los dos.
―Está bien… Los dos nos equivocamos y yo me pasé de la raya con lo que dije.
―Sí, es cierto. No me vas a negar que cuando te pones celoso, es imposible razonar contigo ―dije con un tono más bromista, queriendo disipar el tenso ambiente.
―Cállate… Me asustó la idea de “perderte”, de perder a mi mejor amigo de repente… ―confesó, carraspeando―. Es decir, yo sé que no hay nada malo con que tengas novia y eso, pero me ganó la inseguridad de ya no ser tu “número uno".
―Para alivio tuyo, sigues siendo mi chicle y no hay nadie que te reemplace. Incluso si llego a tener novia, nadie te quitará ese puesto. Aunque todo esto es algo que necesitamos hablar más a fondo en un momento más adecuado ―dije, observando las instalaciones del arcade a mi alrededor.
Aquella sería una conversación difícil, pues siempre me ha costado marcar límites con las demás personas y eso incluye a Soobin, pero era necesario abordar ese tema por el bien de nuestra relación.
―Sí, estoy de acuerdo. Yo también tengo algunas cosas que decirte.
―Por el momento ―cambié de tema, retomando el tono bromista―, solo diré que tras tener esta “experiencia” con Kang Taehyun, no creo querer tener novia, novio ni nada de eso. Así estoy bien.
―Estoy de acuerdo contigo ―dijo con una sonrisa, evidentemente feliz por mi comentario―, aunque yo me di cuenta por otros motivos que quizás en otro momento te diga…
―Ajá… pero mira esa sonrisa en tu cara. ¿Realmente te angustiaba tanto que yo fuera a reemplazarte?
―¡No me molestes! No fui yo el que se dejó engañar y burlar con una lesbiana embustera.
―¿Por qué engañar?
―Kai, ¿sí sabes que en realidad Kang Taehyun no necesita ninguna tapadera? Me enteré de que su familia sabe exactamente quién es. De hecho a ella le da igual si la aceptan o no, Jamás se los ha ocultado.
―¿Quééé? No te creo, ¿de dónde sacas eso?
―Me lo dijo mi amigo Yeonjun. Él es el hermano mayor de la chica que viste antes, Beomgyu, la novia de Taehyun.
―Eso no tiene sentido. ¿Entonces por qué me pediría que finja ser su novia y hacer todo ese teatro frente a su familia?¿Me estaba humillando para nada? ¿Por qué?
―No lo sé… Yeonjun me dijo que a parte de lesbiana es vengativa… ¿le hiciste algo?
―¡No! Yo jamás le hice nada. Es más, a quien seguramente odia es a ti porque estoy seguro de que no se olvida de que… ¡Ah!
Ahora lo entiendo. Con lo que me acaba de decir Soobin, todas las piezas finalmente encajan.
―¿Qué?
―¿Recuerdas cuando dijimos que ella haría todo lo posible para que la carta no llegara a manos?
―Ajá… pues al parecer hablaba muy enserio. Por eso me puso tantas trabas y misiones imposibles. Creo que no esperaba que yo aceptara su juego de ser novios, pero como lo hice, aprovechó para “sabotearnos” porque sabía que yo te la iba a dar a ti.
―¿Sabotearnos?
―Ella creía y estaba convencida de que tú eras mi novio. Creo que además quería que tú y yo nos pelereamos o algo así.
―¿En serio? ¿Tú crees que haya hecho todo eso solo por venganza hacia mí?
―Tu mismo lo dijiste, es vengativa y lesbiana.
―Lo peor es que lo consiguió… Es decir, tú y yo no somos novios, pero sí provocó que nos distanciemos e incluso peleemos.
―Con razón se puso tan feliz cuando tu y yo tuvimos la pelea. Hasta me persuadió para “terminar contigo”.
Soobin estaba genuinamente ofendido, tanto como yo, aunque para ese punto la situación se había tornado tan hilarante que me dio algo de risa.
―Qué desgraciada…
―Fue un plan muy sucio de su parte. Además, creo que también aprovechó para obtener ventajas con quien dices que es su novia porque me sacó mucha información de Pokemon y cosas otakus y gamers. Todo fue por ella y yo creyendo que en realidad solo buscaba tener un amigo otaku y no sabía cómo pedirmelo.
―Para nada, es seguro que todo es por Beomgyu. Yeonjun me contó que compra cartas especiales y bonitas de Pokemon para regalarselas a ella, pues colecciona la cartas según los autores de las ilustraciones. Sin duda que la de Scorbunny era para ella.
―Tienes razón… Se aprovechó en todo sentido.
―En fin, ahora que sabemos la verdad, ya no hay necesidad de que sigas humillándote con sus juegos. Olvídate de la carta.
―Mmmm…. ―no estaba del todo feliz con esa resolución. Me sentía tonto y burlado por los planes raros de Taehyun y, además, había trabajado tanto por conseguir la carta que se sentía injsuto no tenrla después de pasar por todo esto―. ¿Será tan malvada para no razonar y darme la carta después de todo lo que hice?
―No lo sabemos, pero por el momento, conformémonos con que tendrá que darle una buena explicación a su “novia” de por qué estab de los brazos de un hombre. Por lo que Yeonjun me dijo, su hermana puede ser una chica bastante sensible e intensa ―comentó riendo, disfrutando el cómo se había volteado la situación.
―Le va a costar zafarse de esta...
Soobin y yo nos reímos mientras salíamos del arcade. Luego nos enteraríamos del desenlace todo ese asunto. Por el momento, debíamos ir a celebrar nuestra reconciliación.
◆◇
―¿Sabes? Juraba yo era el protagonista de este shonen llamado vida, pero la verdad es que el verdadero protagonista es Yeonjun. Si no fuera por él, jamás habría descubierto la farsa y fechorías de Kang Taehyun.
―¿Uh? ¿Shonen? ¿Protagonista?
Kai se veía confundido, pero yo solito me entendía.
―Sí, él es el protagonista del shonen… Pero fue suficiente para mí. Después de todo lo que pasó, estoy feliz siendo un personaje secundario de un anime slice of life aburrido.
―Hyung, no entiendo de qué estás hablando, pero sí. Fue demasiado drama y caos hasta ahora, tanto que hasta yo empiezo a creer que todo parecía la trama de algún anime. Y ya sabes que ni tú ni yo estamos hechos para ser los protagonistas de romcom, shonen, spokon, u otros.
―¿Ni mucho tampoco el de un romcom yaoi, cierto?
―No, para nada.
―En fin, ¿hacemos cosas de personajes secundarios y espantaviejas?
―O sea, ¿ir al torneo del evento de esta tarde?
―Obvio. Es momento de sacar a pasear a la nueva reina de esta casa ―declaré, exhibiendo la carta especial de Scorbunny que Kai me regaló hace un par de días por mi cumpleaños.
―Te juro que ya la daba por perdida. Aún parece increíble que por fin haya llegado a ti.
―Y no gracias a la lesbiana malvada.
―Ya dijimos que las lesbianas no son tus enemigas, hyung. Recuerda que si no fuera por la hermanita de Yeonjun, esta carta no estaría en tus manos en este preciso momento.
―Mmm… Hasta el momento están empatadas. Una buena y una mala… Pero sí, le doy créditos tanto por ser capaz de tener al demonio de Kang Taehyun de novia, como por haber logrado que soltara la carta para mí en un dos por tres.
―Aunque no logró que me devolviera el dinero que le di.
―Claro que no. Si te lo devolvía, ¿cómo iba a pagar la carta especial de Teddiursa que le quiere comprar a Beomgyu.
Los dos nos reímos. Si ser el personaje secundario de mi slice of life aburrido significa coleccionar cartas de Pokemon, jugar Genshin, ver anime de culto como Gintama, tener gustos musicales excepcionales y underground como Sawano Hiroyuki y chismear sobre lesbianas con mi mejor amigo, estoy más que bien con ello.
