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Bajo la piel del Hyde

Summary:

Tyler Galpin siempre supo que algo en él no era del todo libre.

Nevermore siempre había sido un refugio para lo diferente.
O al menos, eso era lo que decían.

Wednesday Addams no creía en refugios.
Creía en patrones. En mentiras bien construidas. En control.

Y eso era exactamente lo que la inquietaba:
los Hydes que no actuaban como Hydes.

Porque alguien los había enseñado a comportarse.
A obedecer.

Tyler y Wednesday estaban a punto de descubrir
que el verdadero horror no era el monstruo bajo la piel del Hyde...
sino en las manos de a quienes servía.

Chapter 1: Un beso y Un Cuádruple con Hielo

Chapter Text

Un año después de los acontecimientos en la Torre Iago, Nunca Más abrió nuevamente sus puertas, esta vez bajo la administración de una nueva y discreta directora llamada Tabitha. Nadie parecía conocerla realmente, y rara vez se la veía en público; prefería mantenerse entre las cuatro paredes de su oficina.

Su llegada trajo consigo nuevas reglas, las visitas a Jericó quedaron prohibidas bajo cualquier circunstancia: los normies no eran bienvenidos en su gestión. Además, por primera vez en treinta años, los Hydes fueron admitidos en la institución. Por lo tanto, Tyler y otros dos adolescentes (un chico y una chica), fueron recibidos en la escuela, siendo el castaño el único en estar en el mismo grado que Wednesday: el último año.

La torre más apartada del castillo fue asignada exclusivamente para los de su condición. Tenían prohibido acercarse a los otros dormitorios, y el taller de música era obligatorio para ellos, algo que a Wednesday le resultaba extrañamente sospechoso.

Ese año, Isadora Capri tampoco llegó sola, ahora tenía a su cargo a una pequeña de unos 12 años, llamada Daisy, quien vivía con ella en una cabaña dentro de los terrenos de la escuela y cursaba el primer año.

 

Casi a mitad del ciclo escolar...

Desde el inicio, Tyler la ignoraba por completo, ni siquiera volteaba a mirarla y la esquivaba cada vez que la tenía cerca. A pesar de compartir clases, actuaba como si Wednesday simplemente no existiera, cuando los encuentros en los pasillos eran inevitables, apenas inclinaba la cabeza a modo de saludo, con la distancia cortés que se le ofrece a un desconocido, era como si fueran dos completos extraños y aunque Wednesday jamás lo admitiría —ni siquiera para sus adentros—, le afectaba más de lo que estaba dispuesta a soportar.

En algún rincón de su gélido corazón todavía persistían latidos cálidos para aquella presencia que ahora parecía tan lejana.

Tyler, por su parte, ni siquiera a la distancia parecía buscarla, fuera del horario de clases pasaba casi todo su tiempo con Daisy, la pequeña pelirroja que vivía con Capri. Rara vez se separaban: desayunaban juntos, almorzaban juntos, caminaban juntos y de alguna forma, siempre terminaban rondando cerca de Isadora, como si los tres compartieran un secreto que el resto de la escuela desconocía.

Una tarde, Wednesday decidió que ya había tolerado suficiente, lo encontró en el patio, apoyado contra un faro de luz mientras conversaba con Daisy, como si el resto del mundo no existiera, la pequeña pelirroja reía con una naturalidad que a Wednesday le resultaba casi ofensiva.

Los observó unos segundos desde la distancia, Tyler no miró en su dirección ni una sola vez, haciendo que algo oscuro se retorciera en su pecho y sin pensarlo demasiado, caminó directamente hacia él. Al notarlo, Enid la siguió de inmediato —colocándose detrás de su amiga— pues sabía que aquello no terminaría bien.

Wednesday (dirigiéndose a Tyler con expresión imperturbable): Así que ahora tienes guardaespaldas.

Daisy (se acercó desafiante; eran casi del mismo tamaño, pero había algo salvaje en ella que la hacía parecer más grande y amenazante): ¿Se te perdió algo, gótica tonta?

Wednesday (ignorándola por completo, su mirada seguía fija en Tyler): ¡Felicidades!, tiene agallas.

Daisy: Y tú tendrás mi puño en la cara si no te alejas de él.

Tyler (abriendo los ojos como plato): Wow... Ya basta Daisy (puso las manos sobre sus hombros para calmarla) Merlina es una... (tardó unos instantes en encontrar las palabras para nombrarla) "vieja amiga".

Daisy: Y la responsable de que terminarás en Willow Hill a pesar de que no hiciste nada malo.

Enid: ¿Disculpa?, ¿Asesinar personas qué es?

Daisy: Cállate, bola de pelos multicolor. (le dirigió una mirada cargada de enojo) Se llama control mental, ¿lo entiendes o te lo explicó arrancándote esas bonitas uñas?

Tyler (apretando sus hombros con firmeza): Daysi... será mejor que nos vayamos.

Les dirigió una última mirada a sus queridas enemigas e intentó llevarse a la pequeña pelirroja, que aún se resistía, hasta que la profesora de música notó la confrontación.

Capri (interponiéndose en medio de ambos bandos): Chicos... ¿sucede algo?

Tyler (algo inquieto): No. Nada... Daisy y yo ya nos íbamos.

Capri (le dedicó una sonrisa): Perfecto, vámonos. Necesito hablar con ustedes dos.

Wednesday: ¿Podemos saber de qué?

Capri (alzó una ceja sin perder la sonrisa): No, Wednesday... es un asunto personal.

Wednesday: ¿En horario de clases?

Capri: Sí.

Wednesday: Interesante... Yo también quería hablar con Tyler. Acabo de descubrir que usted es la tutora legal de ambos. (Señalando a Daisy y al castaño) Me gustaría saber por qué tiene a 2 Hydes a su cargo.

Capri (su mirada se endureció apenas, pero mantuvo la compostura): Daysi es una mujer lobo, igual que Enid... y yo.

Wednesday: Su temperamento... y los documentos falsos en la oficina de la nueva directora me dicen todo lo contrario.

El silencio se volvió denso entre los cinco, nadie dijo nada durante unos segundos, hasta que Daisy intentó soltarse del firme agarre de Tyler, queriendo abalanzarse sobre la gótica.

Daisy: ¿Por qué simplemente no nos dejas en paz?

Wednesday (la observó como quien mira a un insecto molesto y dirigiéndose a Capri): ¿Algo que decir?

Capri (cruzando los brazos): El problema contigo, Wednesday, es que no sabes cuando detenerte. Daysi, es una mujer lobo y es mi sobrina. ¿Resolví tus dudas?

Wednesday (con fría ironía): ¿Y Tyler también?

Capri: Como si lo fuera... y ese no es asunto tuyo.

Wednesday: Me resultaba extraño que Tyler pudiera pagar una escuela como esta. (Lo miró desafiante) Aquí no dan becas.

Tyler se tensó por completo, la humillación le recorrió el cuerpo como un golpe silencioso, pero no dijo nada, su mirada se quedó fija en el piso.

Capri: Wednesday, eso fue muy desagradable y para tu información los tres Hydes de Nunca Más están becados. La directora cree que es una forma de retribuirles a ellos y a sus familias tantos años de desprecio.

Enid (en voz baja, incapaz de creer lo que acababa de escuchar) Mer... creo que deberías disculparte.

La gótica la ignoró y observó con cuidado a los tres, había rasgos demasiado similares entre ellos. Todo era confuso... y, al mismo tiempo, demasiado claro. Su comentario había sido una provocación deliberada, quería romper su perfecto autocontrol y ver lo que escondían bajo esa aparente calma.

Wednesday: Tyler es quien debería disculparse por estar aquí, después de intentar asesinarte, Enid. (Su voz salió afilada) O ya se les olvidó que ayudó a Laurel Gates (Thornhill) a incendiar y purgar la escuela.

Capri: Wednesday Addams, ¡ya basta!.

Wednesday: ¿Dije alguna mentira, profesora?

Capri: Es un tema que no te compete y sí, Tyler está bajo mi cuidado, así que no voy a permitir que le hables así. (Demandante) Discúlpate con él, ahora.

Wednesday (la comisura de sus labios apenas se curvó): Ya obtuve lo que quería. Y no pienso disculparme, creo firmemente en todo lo que dije... Solo me gustaría saber porque lo ha mantenido en secreto tanto tiempo.

Capri: No tengo porque hacerlo público. Además, no quiero que piensen que tengo favoritismo con mis estudiantes. ¿Algo más?

Wednesday: Nada... por ahora.

Capri: Bien. Tyler y Daisy, síganme.

Isadora, se giró furiosa aunque su semblante transmitía aparente tranquilidad. Wednesday los había estudiado a la perfección, su reacción solo confirmaba su teoría: Daisy no era una lobezna, era una Hyde. Dedos había descubierto que su documentación era falsa, aunque aún no sabían por qué, al menos, ahora ya tenían la certeza.

Cuando vio a Tyler alejarse junto a las pelirrojas, Wednesday sintió una extraña presión en el pecho, irritante, persistente y antes de que pudiera detenerse a sí misma, lo llamó.

Wednesday: Tyler.

Pero él no se detuvo, continuó caminando detrás de la profesora, rodeando con un brazo los hombros de Daisy, quien sí se volvió antes de desaparecer entre los árboles, para dedicarle a Wednesday una mirada cargada de ira visceral y salvaje. Ella permaneció inmóvil unos segundos más, observándolos alejarse en dirección a la cabaña de Capri.

A su lado, como siempre, Enid comenzó a hablar sin parar, su voz fluyó sin pausa, llena de indignación y sorpresa, pero la gótica apenas la escuchaba. No podía terminar de entender por qué, en todos los meses que llevaban en Nunca Más, Tyler ni siquiera la había mirado, ni una sola vez, ni siquiera ahora, después de lo agresiva que acababa de ser... después de ese comentario cruel y venenoso sobre su orfandad y su clase social.

Sintió una extraña sensación de vacío en el pecho y aquello le resultaba mucho más perturbador que cualquier respuesta que él hubiera podido darle.

 

Semanas después...

Un viernes por la tarde, Tyler e Isadora estaban teniendo una discusión, la pelirroja había visto a Wednesday merodeando cerca de la torre Hyde y aquello no le gustó en absoluto. Wednesday había aprendido a disipar su propio aroma, así que él ni siquiera la había notado.

Capri: Tyler Galpin, no es necesario que te repita por qué debes mantenerte alejado de Wednesday, ¿verdad?

Tyler (conteniendo el enojo): Capri...

Capri (su voz salió con calma pero había algo más): Espero que no hayas olvidado por qué estamos aquí... y por qué debemos proteger nuestro secreto.

Tyler (soltó un leve suspiro, irritado): La ignoro a diario... No entiendo por qué estamos teniendo esta conversación.

Capri: Solo quería repasarlo, Ty. Ya sabes... para que no se te olvide. (posó una mano firme sobre uno de sus hombros).

Tyler: No me gusta el tono de esto... Me iré de regreso al castillo.

Capri (sonrió con tranquilidad): No quiero que te vayas enojado. Ven... vamos a la cabaña con Daysi. Tomaremos té.

En realidad lo que quería era evitar un encuentro con Wednesday, sabía que ella no se rendiría tan fácil.

Tyler: En serio... (cerró los ojos, conteniendo la frustración) No creo que sea lo mejor.

Capri (Con un tono que no admitía discusión): Te dije que beberíamos té... (sonrió) Adelántate. Iré a mi oficina por unos documentos.

Tyler (perdiendo la paciencia): ¡No! Tú no eres mi madre, ni mi ama y estamos fuera del horario escolar, así que tampoco eres mi maes...

Capri (Interrumpiéndolo): Silencio, Tyler. (se acercó a él con una calma casi amenazante) Quizá no pueda darte órdenes yo sola... pero aquí somos una pequeña manada y yo estoy a cargo de ti y de Daysi. (Inclinándose apenas hacia él) Así que vas a la cabaña, te sientas... y me esperas.

Intentó sonreír para suavizar la tensión que ella misma había creado, pero Tyler se marchó irritado sin añadir una sola palabra más.

Aquella noche, la pelirroja preparó la cena para los tres y como si nada hubiese ocurrido, sugirió que debían alejarse de la escuela por unas horas, propuso que al día siguiente fueran al pueblo de al lado para tomar aire y liberar tensiones. De hecho, casi siempre iban a ese pueblo por las reglas y Tyler, quien prefería evitar Jericó y a cualquier conocido que pudiera encontrarse, temía sus reacciones... y la suya propia, por lo que prefería mantenerse alejado.

Pero el castaño se negó rotundamente, lo que desató una discusión inmediata con Daysi, quien no entendía por qué él se mostraba tan obstinado. La pequeña Hyde desconocía que Tyler había discutido con Isadora horas antes, por lo que su paciencia estaba completamente agotada.

Todo se salió de control y, sin remedio, Isadora aceptó que Tyler se quedara en Nunca Más... aunque con una condición: debía permanecer en la cabaña y no tenía permitido salir hasta que ellas regresaran.

Tyler se quedó a dormir a regañadientes, pues Capri no permitiría un posible encuentro con Wednesday.

A la mañana siguiente, intentaron convencerlo de acompañarlas una vez más, pero él no cedió, por el contrario, aquella decisión lo hizo sentirse enjaulado otra vez, estaba completamente furioso con su "tutora", pero no le quedó más opción que aceptarlo. Antes de partir, Capri se tomó un instante para disculparse —Lo siento, Ty, no quiero que pienses que te estoy presionando... y mucho menos encerrando, es solo... seguridad, nos estoy protegiendo. Por favor, no lo hagas más difícil...— El castaño solo asintió irritado y entonces, ella, le mencionó que le había dejado un pequeño obsequio en su oficina, le guiñó el ojo sonriendo y salió de la cabaña junto con Daysi.

Tyler suspiró con resignación y se dejó caer en el sofá de la sala. Después de todo, estaría solo durante unas horas y aunque se sentía encerrado, de alguna manera aquello también le resultaba reconfortante, en la escuela siempre estaba ocupado... o evitando a Wednesday o en su habitación, sin ningún tipo de entretenimiento, terminaba aburriéndose. Al menos ahora podía hacer algo normal: quedarse en "casa" y descansar un poco del constante ruido adolescente del castillo.

Cuando llegó la hora del almuerzo, se calentó la comida que Capri había dejado preparada la noche anterior, seguía enojado, pensaba: ¿Quién se creía ella?, ¿acaso no sabía que él podía cocinarse perfectamente solo?, lo había hecho toda su vida. Entonces... ¿por qué se estaba comportando así con él?. Tan amable, tan controladora, tan cariñosa, tan... los pensamientos comenzaron a quemarle por dentro hasta que, finalmente, la palabra "madre" se implantó en su mente, quitándole el hambre de inmediato.

Se dio una larga ducha para calmar sus pensamientos y se dejó caer otra vez en el sofá, aplastando sin querer el oso de peluche que le regaló a Daysi cuando se transformó por primera vez, durante el verano, lo levantó y lo observó con una pequeña mueca burlona, ¿cómo era posible que aquel pequeño manojo de ira contenida se entretuviera con algo así?. Estaba disfrutando del silencio cuando su teléfono vibró con un mensaje.

¿Qué haces? Espero estés sufriendo sin nosotras.
Preparamos muchas cosas para hacer contigo hoy...
Sé que te hubiera encantado.
PD: Aún te odio.

 

Una amplia sonrisa ocupó su rostro, Daysi tenía ese tipo de humor: ruda con todos, menos con él... o al menos nunca lo suficiente como para lastimarlo de verdad. Desde que se conocieron habían desarrollado un cariño profundo, se cuidaban como si fueran hermanos, siempre uno al lado del otro. Después de todo... ella era lo único que él tenía.

Rato después recordó las palabras de Isadora y se asomó a su pequeña oficina en la cabaña. Lo que vio sobre el escritorio le iluminó el rostro: una cafetera sencilla, acompañada de varios paquetes de granos de café, algunos clásicos y otros difíciles de conseguir, junto a ellos había una nota: Feliz cumpleaños 17, Ty. Él se quedó paralizado. ¿Realmente lo había olvidado?, se sentó un instante y miró la fecha: 23 de mayo... su cumpleaños. Alguien por fin había recordado su fecha especial y él las había plantado, definitivamente se sintió como un idiota. Por eso la insistencia en salir juntos, por eso el enojo desmesurado de su "hermanita" cuando dijo que no, todo empezaba a tener sentido y otra vez lo había arruinado todo por Wednesday.

Estaba tan molesto con Isadora, por recordarle la distancia que debía mantener con Merlina, que había olvidado todo lo demás, como siempre que se trataba de la gótica, el amor que sentía por ella siempre terminaba lastimándolos, consciente o inconscientemente, soltando un largo y amargo suspiro.

Se sentó en el escritorio y, sin darse cuenta, se quedó dormido, cuando despertó, el reloj marcaba casi las cuatro de la tarde, supuso que Capri y Daysi no tardarían en regresar, entonces decidió preparar algo para cuando llegaran. Hizo galletas y brownies para acompañar el regalo que le habían dejado, pensó que sería una buena forma de disculparse por su mal humor de la mañana.

Llevaba meses sin preparar una taza, ni sentir el aroma profundo de su bebida favorita, así que el simple hecho de encender la cafetera le produjo una extraña sensación de calma, mientras el café se filtraba lentamente, puso a calentar agua en una pequeña olla, haría chocolate para Daysi.

La cabaña pronto se llenó con el aroma dulce de los postres recién horneados y el perfume oscuro del café, entonces oyó pasos, Tyler sonrió de inmediato, su humor había cambiado por completo, estaba demasiado feliz... y también un poco avergonzado, quería disculparse en cuanto cruzaran la puerta, cuando escuchó que la abrían, no oyó el sonido de las llaves, pero estaba tan contento que lo pasó por alto, pues todo olía delicioso...

Tyler (gritando desde la cocina): Adivinen que hice para la cena... les va a encantar. Además arreglé la puerta del mueble de la alacena que est...

Wednesday (tono seco, ligeramente sarcástico): Qué conmovedor... Me halagas pero no pretendo quedarme a celebrar.

Tyler (se giró de inmediato): Wed... Wednesday... no capté tu aroma (frunció el ceño, confundido)

Wednesday (alzó una ceja y sacó un pequeño paquete de café de su bolsillo): Truco de cacería.

Tyler (Sonrió, nostálgico): Me suena familiar...

Wednesday: Alguien me lo enseñó hace tiempo.

Tyler: Lo recuerdo bien, siempre lo usaba para que Elvis no detectara mi olor. (tomo aire) Chocolate oscuro y tostado fuerte... (señalando el café) debí imaginarlo.

Wednesday: Envíe a Dedos hace rato... (lo obligó a pasearse sobre una bufanda de Isadora en su oficina del castillo y a untarse té en la palma para anular su olor) Sé que estas solo.

Tyler (asintió preocupado, sabía que Isadora y Daysi podrían llegar en cualquier momento): Lo estoy... pero... ¿qué haces aquí?

Wednesday: Quería... hablar contigo... (su voz salió mas baja de lo normal, casi tímida) Me has evitado durante todo el semestre.

Tyler: Sí... bueno... para estar aquí debo cumplir algunas reglas... (nervioso, no quería mentirle así que básicamente le dijo la verdad, sin profundizar en el tema)

Wednesday: ¿Incluyen ignorarme?

Tyler: Básicamente, sí. (admitió nervioso) Debo mantenerme alejado de ti... y además...creí que eso era lo que querías.

Wednesday: No me malinterpretes, es lo que quiero... pero me interesa saber por qué tú también.

Tyler (sonrió apenas): ¿Es una declaración?

Wednesday (poniendo los ojos en blanco): No has cambiado nada.

Tyler: Creo que es un poco injusto decir eso. Aunque tampoco hemos hablado desde que... me salvaste.

Wednesday: ¿Quieres seguir así?

Tyler: Estamos haciéndolo ahora (intentó sonreír, pero estaba tenso, alerta)

Wednesday (lo observó con detenimiento): ¿Qué me ocultas?

Tyler: ¿Yo?

Wednesday: Sí, tú, ¿qué es lo que pasa?, por qué a pesar de todo lo que he hecho y dicho para llamar tu atención no lo he logrado.

Tyler (soltó una risa nerviosa): ¿Has estado coqueteándome?

Wednesday (cortante): Responde mis preguntas, Tyler.

Tyler (negó con la cabeza): Creo que lo mejor será que te vayas...

Wednesday (frunció ligeramente el ceño): ¿Me estás echando?

Tyler: Solo... no quiero lastimarte.

Wednesday: ¿Por qué lo harías?, ¿planeas vengarte por lo que pasó?

Tyler: No, por favor... no me malentiendas, yo...

Wednesday: Entonces dime qué sucede.

Tyler (suspiró): No puedo...

Wednesday (visiblemente enojada): Todos ustedes están ocultando algo. Tú, Capri, la directora... y esa niña.

Tyler (trató de mantener la calma): Por favor deja las cosas como están, te aseguro que todo esta bien.

Wednesday: ¿Por qué debería creerte?

Tyler: Por la misma razón por la que estás aquí, Wednesday.

Wednesday (Se giró, dándole la espalda): Solo vine a investigar.

Tyler (quería tocarla, abrazarla pero se contuvo): Gracias.

Wednesday (volvió la mirada, sorprendida): ¿Por qué?

Tyler (se encogió de hombros): Nunca te agradecí por haberme salvado.

Wednesday: Solo lo hice para salvar a Pericles.

Tyler (un sonrisa torcida se dibujó en su rostro): Por lo que haya sido.

Wednesday: ¿Te gusta tu nueva... vida?

Tyler (se encogió de hombros): Algo así. Supongo que esto es mejor que una madre loca y un padre alcohólico... ¿no?

Wednesday (alzó una ceja): De modo que otra profesora pelirroja y una niña con problemas de ira son tu nueva familia.

Tyler (sonrió con cierta melancolía): Es... complicado.

Wednesday: Deja de esquivarme, solo respóndeme.

Tyler: Merlina, por favor...

Wednesday: ¿Por qué no eres sincero? Desde que te conozco, todo en ti ha sido una mentira.

Tyler (algo herido): No es verdad... sé que tuve que mentir en algunas cosas pero... mis sentimientos por ti fueron reales.

Wednesday: No quiero hablar de eso.

Tyler: Solo quiero que lo sepas, nunca pude decirte que... realmente estaba enamorado de ti.

Ella no dijo nada.

Tyler: Wednesday, yo... te amo.

Wednesday (lo miró con frialdad): ¿Y por eso me evitas en cuanto me ves?

Tyler: Nunca lo entenderías, solo intento protegerte.

Wednesday: ¿De qué?

Tyler: De mí.

El silencio se asentó entre los dos, los sentimientos flotaban en el aire, mezclados con el aroma del café y los postres, solo interrumpidos por el sonido del horno anunciando que las galletas estaban listas. Tyler se puso los guantes y las sacó aún calientes, dejando escapar un aroma dulce que, para sorpresa de Wednesday, le resultó muy agradable.

Ella lo observaba en silencio, llevaba el delantal puesto, los guantes gruesos protegiendo sus manos mientras acomodaba cada galleta con cuidado sobre el plato. Todo era perfecto: la naturalidad con la que se movía por la cocina, la calma doméstica con la que realizaba cada gesto, aquella escena cotidiana tenía algo increíblemente encantador... y eso la enfurecía, se suponía que ya no sentía nada por él, después de todo, él ya no era el amable barista que había conocido en el Veleta.

Perdida en sus pensamientos —como siempre que él estaba cerca—, no notó en qué momento Tyler le había preparado el café exactamente como a ella le gustaba.

Tyler: Un cuádruple con hielo (le extendió un vaso con una sonrisa tímida)

Wednesday lo fulminó con la mirada antes de tomarlo con evidente molestia, no sabía qué decir, quería lastimarlo, provocarle el mismo dolor que ella sintió cuando aquella visión había golpeado su mente hacía más de un año y medio atrás... pero no pudo.

Le dio un pequeño sorbo. El sabor profundo y amargo del café se mezcló con su aroma oscuro y familiar. Al levantar la vista, los grandes ojos verdes de Tyler estaban clavados en ella con una intensidad que recordaba demasiado bien... y aquello la irritó aún más, dejó el vaso a un lado y entonces, sin advertencia alguna, se abalanzó sobre él. Sus dedos se enredaron en los rizos desordenados de Tyler mientras lo atraía hacia ella y lo besaba con una intensidad que contrastaba violentamente con su actitud anterior. Él se quedó paralizado durante un segundo, sorprendido al sentir sus fríos y suaves labios, luego sus manos descendieron hasta su cintura, la apretó contra él y le correspondió el beso con la misma intensidad.

Estuvieron así durante varios minutos, ninguno de los dos quería, ni podía separarse del otro, hasta que...

La puerta de la cabaña se abrió, Isadora y Daysi entraron riendo, abrazadas, con un pastel de cumpleaños en las manos de la pequeña pelirroja, aunque el instinto delataba la presencia de algo extraño. Caminaron directo a la cocina y al ver a Wednesday tan cerca de Tyler, las sonrisas desaparecieron al instante, los ojos de Daysi se clavaron en la gótica con una intensidad salvaje.

Capri (su voz salió más como un regaño que con verdadero enojo): ¡Tyler!

Daysi (dirigiéndole una mirada asesina a Wednesday): Suéltalo.

Merlina y Tyler se separaron de inmediato. El castaño se colocó delante de ella casi por instinto, como si quisiera protegerla de todo: desde un simple regaño... hasta una amenaza sobrenatural como una mujer lobo o una pequeña y posesiva Hyde.