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Road to Victuuri

Summary:

Tras una dolorosa derrota en su primer Grand Prix Final, Yuuri Katsuki decide ahogar sus penas en alcohol durante el banquete posterior y termina con algo más que una resaca.
Ahora con un bebé en camino y un flamante entrenador ruso, Yuuri enfrenta el año más extraño de su vida.

(Favor de ver los tags)

Notes:

Antes que nada un saludo y de antemano muchas gracias por darte el tiempo de leer esta pequeña historia, es una idea que había estado saltando por mi cabeza desde hace tiempo pero que hasta ahora me di la oportunidad de escribir en mis pocos ratos libres entre el trabajo y la familia.

Trate de conservar la historia lo mas similar al canon posible, pero adaptándola para encajar con mi idea, por lo que hay varias cosas que están cambiadas cronológicamente o simplemente omitidas por completo. Además, posee varios elementos del omegaverse sin llegar realmente a serlo. Como la historia es un Mpreg dentro de un universo como el de YoI, traté de que tuviera sentido pero sin caer en demasiados tropes o aspectos sobrenaturales. Espero que lo disfruten y que no lo encuentren muy loco o desagradable.

Agradezco sus comentarios y críticas constructivas, pero tomen en cuenta de que ESTE FIC ES UN UNIVERSO ALTERNO, por lo que hay cosas cambiadas y no será exactamente igual al anime, ya que contiene al menos un muy fuerte elemento fuera de lo común (el mpreg).

Por último, un agradecimiento a mi sis Hikaru Mo por ser el paraguas donde cayó mucha de la lluvia de mis ideas y ayudarme como Beta Reader. Tqm sis :3

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: El banquete

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Road to Victuuri
Por FatimaSalinas
Beta Reader: Hikaru11
Capitulo 1: El banquete

Víctor Nikiforov estaba aburrido, por completo. El banquete tras el Grand Prix Final siempre era igual: un grupo de gente aburrida tratando de quedar bien con él, mientras que los otros competidores aprovechaban la oportunidad para compartir la gloria, o la derrota, con sus seres queridos.

Víctor tenía a Yakov y sus compañeros de entrenamiento con él y aun así, se sentía completamente solo.

Si bien era cierto que Yuri Plitseski lo había seguido casi toda la noche, también lo era que el chico solo quería hablar de patinaje y de rutinas, de su próximo debut como senior, de un futuro del que Víctor tenía pocas o nulas ganas de hablar.

- Yuuri, ¿Tienes hambre? Mira, hay pizza... - escucho decir detrás suyo y por aburrimiento más que por otra cosa giro a ver de dónde provenía la voz.

Justo detrás de él a unos cuantos metros, se encontraba una persona que exudaba sufrimiento y decepción por todos sus poros, era quizás la persona más lúgubre y deprimente que jamás hubiera visto. A su lado se encontraba otro hombre tratando de animarlo, Víctor lo recordaba vagamente, era un entrenador, Celestino, si su memoria no le fallaba. Un coach italiano-americano con el que se había topado en otras ocasiones, por lo que aún si no podía ver su rostro, Víctor de inmediato supo quién era el otro hombre...

El chico era un patinador y aunque le diera la espalda el ruso lo pudo recordar como el joven japonés que había quedado en último lugar del Grand Prix tras una desastrosa presentación.

Yuuri Kas... Kad... Yuuri algo.

Si era completamente franco, Víctor no recordaba del todo las rutinas del chico, ni siquiera recordaba las de otros patinadores como Chris o la del canadiense. Su mente había estado en otro sitio desde hacía meses, un sitio lejano que cada día se vislumbraba más en el horizonte: su retiro. Aún con el poco recuerdo que tenía de cualquier rutina esos días, lo que sí podía recordar, era el sentimiento de emitía el chico al patinar. Víctor había salido al pasillo para una entrevista durante la presentación del italiano Crispino que se había extendido hasta la mitad de la rutina del japonés.

Cuando regresó y se sentó junto a Yuri, Víctor trato de hacer conversación solo para notar como el rubio miraba fijamente al chico en la pista.

Víctor miro los pocos segundos que quedaban de la presentación, mirando la secuencia de pasos del japonés, una secuencia muy interesante pero que lamentablemente se vio empañada por un mal salto cerca del final.

Luego de eso su mente regresó a otras preocupaciones, mismas que en ese momento, empañaban su ánimo durante el banquete.

Aún así, los ojos de Víctor no pudieron separarse por mucho tiempo del pelinegro, había algo, un aura de tristeza y de desesperación que identificaba dentro de si, como si el chico frente a él estuviera pensando en cosas similares a las suyas.

"Una, dos, tres... doce...... ¿Cuántas copas de champagne más va a consumir ese chico?" se preguntó Víctor cuando tras varios minutos observaba como el japonés bebía su quinceava copa.

Y luego de la dieciséis...

...Oh mi Dios...

Víctor observó la transformación como si de una mariposa se tratase, en un momento el chico se encontraba en un rincón del salón luciendo triste y gris y al siguiente el mismo chico se paseaba por la pista de baile con una enorme botella de Brut en sus manos y tomando directamente de ella.

Era como ver a un ser totalmente distinto, atrás quedó el lúgubre chico deprimido del inicio de la cena y en su lugar había dejado a un elfo, un ser mítico que con su baile parecía cautivar a todos... o al menos así lo sentía el ruso peli plateado.

Su postura era extravagante, pero hermosa y lo que menos parecía era que el japonés estuviera ebrio, sus movimientos eran cautivantes, su cadencia hipnotizante, su cuerpo excitante. Paso tras paso, giro tras giro, mirada tras mirada, Víctor había pasado de espectador a participante.

Había sucedido casi sin darse cuenta, un brazo al aire del chico, un brazo al aire de Víctor, un pie hacia adelante del japonés, un pie adelante del ruso, un movimiento de cadera del pelinegro y el pentacampeón había quedado atrapado.

Una canción dio paso a otra y por fin el hombre de Japón notó al de Rusia. Y Víctor no pudo más que sonreír al verse atrapado, pero en lugar de alejarse o dejar de bailar, Yuuri le devolvió esa sonrisa con una de las más brillantes que jamás viera Víctor y se giró, lo miró sobre su hombro y tras un guiño y una sonrisa de superioridad comenzó a girar sus caderas con un ritmo casi primitivo, guiando al mayor en una danza que terminó con el pelinegro llevando entre sus brazos al campeón por toda la pista, enormes sonrisas en el rostro de ambos.

En otro lado del salón, un chico rubio miraba a la pareja con un sentimiento que figuraba entre el desdén y la confusión. En su lugar al lado de su entrenador miraba el espectáculo que el Yuri japonés y Víctor estaban dando. Una parte de él, la parte que no entendía de todo lo que estaba pasando pero que escuchaba todo lo que Yakov se quejaba y maldecía, veía a los dos hombres y se avergonzaba. ¿Cómo era posible que estuvieran haciendo el ridículo bailando así? Yuri no lo entendía realmente, pero si Yakov pensaba que era indebido y vulgar, lo más seguro es que lo fuera, por más que otra parte suya pensara que ambos parecían estar divirtiéndose mucho.

Yuri estaba confundido y no ayudaba que Mila le hubiera arrebatado su celular y se encontrara tomando decenas de fotos de la pareja.

- Yuratchka, prométeme que cuando crezcas no serás como ellos - habló Yakov, distrayéndolo de lo que era el show del banquete. Y aunque esa parte juvenil y divertida quería decirle que él esperaba poder divertirse tanto como ellos, el lado que quería ser un buen chico para una de las únicas figuras paternas que tenía ganó y tras solo unos segundos contesto con un mohín de disgusto.

- Jamás Yakov... además yo bailo mil veces mejor que ese perdedor.

- Ohh... ¿De verdad? - escuchó detrás suyo y de inmediato se giró para ver a la pareja. Sin darse cuenta los dos bailarines habían terminado muy cerca de ellos justo cuando la canción concluía, por lo que ambos habían escuchado perfectamente al rubio. La voz del Yuuri japonés había sido la que hablara y a pesar de la gran cantidad de alcohol que había ingerido se oía clara y fuerte, y hasta divertida.

- ¡Víctor! Ven acá - habló Yakov mientras se aproximaba al campeón, quien se había separado momentáneamente del japonés cuando este se giró para ver a Yuri quien se acercó al rubio con una enorme sonrisa, por lo que el peli plateado no escuchó lo que hablaron los dos Yuri, la voz de Yakov gritándole mucho más fuerte que la de los otros.

- ¡Ohh, vas a perder! - se escuchó gritar al fin la voz del pequeño rubio antes de salir hacia la pista.

- Eso quisieras - escucharon responder al hombre japonés que seguía al rubio con paso decidido.

Tanto Víctor como Yakov detuvieron su plática, miraron a los dos chicos en el centro de la pista, se miraron entre ellos con confusión y justo en ese momento la banda comenzó un ritmo que no podía ser otra cosa que break dance.

- Oh no, Yuratchka - se lamentó Yakov mientras Víctor salía corriendo a la orilla de la pista con su teléfono celular en mano listo para grabar todo el reto de baile.

Luego Víctor se enteraría que había sido el Yuuri de Japón que había emitido el reto y la competitividad y ganas de divertirse del Yuri ruso habían ganado y había decidido aceptar el mismo.

Víctor miraba fascinado al japonés. Cuando el pelinegro había bailado con él el ritmo había sido movido, pero suave, ese tipo de baile que te permite moverte junto a alguien, no necesariamente una balada, pero tampoco un rock and roll, era una mezcla que la banda había decidido tocar y a la que ambos simplemente se adaptaron.

Pero este reto era completamente distinto a la danza amable y juguetona de minutos atrás. Esta era energía, era fuerza, era ritmo salvaje y poderoso. Con pasos acrobáticos que alguien con la cantidad de alcohol consumida por el pelinegro no debería de ser capaz de realizar.

- Impresionante ¿Cierto? - escuchó decir a su lado mientras una copa grande de vino aparecía en su periferia.

Sin realmente pensarlo Víctor la tomó y la bebió con rapidez, el ruso tenía una buena tolerancia al alcohol, por lo que por lo general tomaba con cierta libertad. Más aún cuando el alcohol provenía del suizo a su lado. El hombre tenía un excelente gusto para las bebidas.

- Mmhh... - contestó Víctor, aceptando una nueva copa del rubio a su lado, quién también tenía su celular en la mano, a su lado estaba su manager, quien sostenía una botella de un buen y fuerte vino. Sin duda el origen de las copas que había tomado antes.

- Es increíble lo bien que se mueve el pequeño Yuri, pero sin duda es el mayor el que llama la atención de todos. - continuó el suizo tomando un par de fotos mientras ambos Yuri en la pista se paraban en una mano y levantaban las piernas en un movimiento audaz.

- Baila bien - contestó Víctor aún embelesado por los movimientos del pelinegro.

- Oh sin duda, tanto el baile con pareja como el break dance... quizás deba retarlo yo a otro tipo de baile...

Víctor miró de reojo a Chris Giacometti, quien se tomaba la barbilla en contemplación mientras exploraba el salón con su mirada, deteniéndose en un objeto. El ruso se giró a ver lo que había llamado la atención del suizo y cuando lo encontró no pudo evitar que su quijada tocara el suelo.

"Ooohhh no, no creo que esté pensando lo que creo que está pensando..." pensó el ruso que fue interrumpido cuando una voraz ronda de aplausos lo regresó a las figuras en la pista.

La más alta lucía un gesto de superioridad mientras que la más pequeña lo señalaba con el dedo y gritaba que lo vencería en la siguiente ocasión. Yuuri había derrotado a Yuri, al parecer por un gran margen y mientras que el chico ruso lucía algo cansado, el japonés no había ni sudado un poco.

Ambos comenzaron a acercarse a Víctor cuando Chris se interpuso entre ellos, directamente frente al de pelo negro.

- Hola Yuuri, veo que ganaste este reto. ¿Qué te parecería uno nuevo?

Yuuri miró a Chris por un segundo, antes de sonreír - ¿Me estas retando? - preguntó animadamente con los brazos cruzados.

- Efectivamente, Yuuri-kun - contestó el suizo acercándose un poco más.

- ¿Qué propones? - preguntó el japonés cruzándose de brazos y sonriendo.

- Que te parece... ¿Pole dance?

- ¡¿Ehhh?! - se escucho decir al rubio Yuri mientras que Víctor miraba de retador a retado. ¿Acaso Chris estaba loco? Una cosa era un reto de break dance, pero otra muy distinta era pole dance, en medio de un salón repleto de gente.

- De acuerdo - escucharon decir al japonés y todos a su alrededor lo miraron sorprendido. Nadie esperaba realmente que el hombre aceptara un reto tan extraño, mucho menos lo que a continuación salió de su boca - pero las cosas hay que hacerlas bien... que sea pole dance semidesnudos.

- ¡Ohhh, es un reto! - gritó Chris encantado mientras tomaba las solapas de su saco para posteriormente jalarlas con fuerza, haciendo que todo el frente del traje se despegara de la parte trasera, el sonido del velcro que delineaba todo el traje sonado como miles de burbujas reventando y dejando al suizo tan solo en un camisa y slip . A su lado, su manager sólo suspiró resignado mientras recogía los pedazos del traje del suelo donde el rubio los había tirado.

Por su parte, Yuuri se quitaba los pantalones con algo de torpeza, ni siquiera se había quitado los zapatos cuando Víctor se acercó a él. El campeón no lo admitiría de inmediato, pero este reto lo tenía preocupado.

Durante toda la noche, o al menos desde que el pelinegro comenzara a bailar, Víctor no había podido quitarle la mirada de encima. No lograba entender como alguien que tan solo momento atrás era el epítome de la tristeza se había convertido en el alma de la fiesta.

Su mente seguía tratando de comprender de donde había surgido ese ser tan luminoso, uno que con solo un par de bailes había capturado su atención y lo había hecho tener una de las noches más divertidas y libres de su vida.

Había algo en el japonés que llamaba a una parte dentro del ruso, como si una parte suya siempre hubiera estado con el hombre que minutos atrás lo había guiado por la pista. Cada toque, cada roce de piel y aliento, sudor y risa eran como un elixir del cual el mayor no podía saciarse. Y en los ojos castaños de Yuuri y su risa deslumbrante pudo ver que lo mismo le pasaba a su compañero de baile.

Pero una cosa era girar por la pista, e incluso dar un par de saltos y acrobacias y otra muy distinta era subirse completamente borracho a un palo. Víctor tenía miedo de que fuera el alcohol y no verdadera destreza la que hablara y que Yuuri se diera contra el piso lastimándose.

- ¿Estás seguro? - preguntó Víctor parándose frente al japonés que ya se estaba quitando la corbata - No tienes porque aceptar todos los retos, no es como si estuvieran apostando algo o si ganaras algo si lo vences.

El ruso vi a Yuuri mirarlo fijamente mientras se amarraba la corbata en su cabeza, por unos segundos ninguno dijo nada, observándose en silencio hasta que algo pareció cambiar dentro del pelinegro, como si una idea acabara de entrar en su embriagada mente. Sin perder un solo momento, el japonés se lanzó sobre el ruso, abrazándolo fuertemente del cuello mientras movía sus caderas de forma ondulante y le hablaba en japonés.

Víctor trató de entender todo lo que le decía, durante toda la cena el hombre había hablado en un perfecto inglés, el idioma universal, pero justo ahora cuando parecía que le trataba de decir algo importante el pelinegro hablaba una mezcla entre japonés e inglés.

"...Temporada..."

"...familia..."

"...si gano este reto...."

"Be my coach, Víctor!!"

Víctor no podía creer lo que escuchaba, dentro de todo lo que había dicho el japonés que ahora lo abrazaba, lo que si había comprendió era que él quería que fuera su entrenador.

El, Víctor Nikiforov, estaba sin palabras.

Nunca antes alguien le había pedido algo tan directamente y era algo que no esperaba, la gente lo elogiaba a diestra y siniestra, le llamaba por nombres como el 5 veces campeón, el héroe de Rusia, el Dios del hielo y demás títulos estúpidos, pero todos palidecían en comparación a la simple palabra que el hombre frente él había pronunciado.

"Entrenador"

Alguien que ya no necesitaba enloquecer a la audiencia por si mismo, alguien que ya no estaría solo...

Y en ese momento una nueva puerta se abrió frente a sus ojos azules, una puerta hacia algo nuevo, algo brillante, algo que jamás había experimentado el hombre ruso y esa puerta estaba en los ojos luminosos del japonés.

Y Víctor no pudo evitar la enorme sonrisa que ilumino su rostro, o como una nueva felicidad hasta ahora desconocida lo inundaba.

Aquí estaba alguien que no lo miraba solamente como un astro inalcanzable, que no tenía miedo de acercársele o de pedirle cosas, alguien que lo miraba como su igual, alguien que lo necesitaba.

Y Víctor Nikiforov cayó en los brazos de un nuevo futuro.

- De acuerdo, si ganas te entrenaré - le contestó en uno susurro solo audible para la gente más cercana a su alrededor.

La sonrisa del pelinegro creció más antes de soltarse, acomodar de nuevo su corbata y caminar hacia un costado de la pista, donde se encontraba la columna de metal, luego tras mirar a la banda y con una música seductora y un poderoso movimiento de sus brazos se impulso hacia arriba de la columna y comenzó a girar lentamente, mientras abrazaba la columna con las piernas de manera sensual para luego tomar el tobillo de su pie izquierdo con mano derecha, extendiendo su brazo izquierdo hacia adelante y dejando solamente la corva de la pierna como el único apoyo de su cuerpo con la barra, en un perfecto movimiento llamado Superpain...

Y las quijadas de todo el mundo tocaron el suelo...

No es necesario decir que Yuuri venció al suizo sin problema alguno.

Luego de eso Víctor recordaba muy poco, tras el último duelo, los patinadores se unieron en una mesa y continuaron bebiendo durante el resto de la noche y en algún momento bastante confuso, el ruso recordaba haber sido arrastrado por Yakov hacia la salida.

Pero de todo lo que había olvidado por el alcohol, había algo que permanecía en su mente... una voz aún resonaba en su cerebro...

"Mmhh... Vi-Víctor... ahhh, mmmhh..."

Una voz que gemía con dulce desenfreno.

"...Ahhh... m-m-ás.... uhhg.... ahi... ra-ra-rápidooo..."

Una voz que lo enloquecía.

"¡¡Vi-Vityaaaaa!!"

Una voz cuyo dueño no recordaba, oculto entre la niebla etílica, pero que aún podía sentir el calor de su roce, sus piernas abrazando su cintura, el frio de la pared del cubículo de un elegante sanitario, mientras unos labios invadían los suyos, una lengua penetraba su cordura nublada por el alcohol y una humedad pegajosa que aún descansaba en su piel y manchaba su camisa favorita.

Al día siguiente una resaca como pocas en su vida lo mantuvo en cama por más tiempo del que acostumbraba, hasta que Yakov consiguió despertarlo y junto con los demás miembros de su grupo regresaron a Rusia.

Por varias semanas el campeón ruso olvidaría su encuentro en el sanitario, pero recordaría al chico japonés y su promesa, esperando topárselo en el Campeonato Mundial, entrenando con fuerza para poder estar de nuevo en la misma pista. Ignorando toda red social y hobby en favor de su carrera y de una meta.

Pero el pelinegro nunca apareció

Hasta que una tarde cualquiera, justo cuando Víctor esta en medio de la encrucijada más grande de su vida, un video sencillo, de una calidad cuestionable, se hizo viral.

Continuará...

Notes:

Como lo había comentado al inicio, aunque trataré de navegar paralelamente al canon, la historia es un AU y un mpreg, por lo que sin duda habrá cosas que no concuerden por completo. Como por ejemplo, quizás el orden de los bailes no es el mismo que en el anime, pero es el que funcionaba para mi historia, así que así lo dejé.

En relación a la historia, aunque ya tengo la misma planeada, la voy escribiendo conforme tengo tiempo luego del trabajo y la familia, por lo que no puedo prometer un Schedule, pero tratare de no dejar mucho tiempo sin actualizar.

Por último, el movimiento Superpain sí existe en el Pole dance, es una variante del Superman que vimos hacer a Yuuri durante la secuencia de fotos pero según lo que investigue es un movimiento nivel master y más complicado que el Superman, traté de explicarlo según lo que vi en los videos de referencia, pero sino quedo muy claro solo busquen Pole dance superpain en google.

¡Nos vemos pronto!