Chapter Text
Luffy se despertó dentro de una cabaña extrañamente familiar, se sintieron como años la última vez que durmió en esta cabaña. No era el Sunny, aunque estaba seguro de que se había ido a dormir a su hamaca, después de todo había celebrado después de librar a Wano y estaban en camino de su próxima aventura.
Parpadeó hacia el techo mientras dejaba que su haki observara el área en busca de amenazas, extendiendo la mano y comprobando la intención de las formas de vida cercanas. Había un grupo de personas y muchos depredadores salvajes, pero nadie con poder real cerca. Parpadeo, el grupo de personas, por alguna razón e sentían conocidas, pero Luffy no pudo identificar de donde se le hacían conocidas.
Se sentó mirando a su alrededor con curiosidad. No pasó mucho tiempo para identificar el “país” de su infancia. No pudo evitar dejar de ver el “país” de Sabo como de Ace, suspirando. Luffy se asomó desde la casa del árbol y vio la cabaña de los bandidos.
-Ah. Un sueño.
Tenía que serlo, de lo contrario ¿por qué no estaría en el nuevo mundo con su nakama?
Dicho esto, se puso de pie con su energía renovada para salir a cazar. Siempre encontraba los mejores alimentos cazando en sueños. Otras veces Sabo y Ace estaban con el, sobre todo Ace. Mirando sus manos más pequeñas, decidió cazar a la antigua usanza y agarró la pipa que estaba junto a la puerta. Sonrió, encontrarse a Sabo en Dessroba y viendo que a pesar de todo seguía usando la pipa como su arma, le hizo darse cuenta que es una conexión que siguen tenido, aunque claro a Luffy siempre le gustaría mas usar los puños.
No era la primera vez que soñaba con la casa de su infancia, ni era la primera vez que estos sueños le daban hambre y después despertaba para pedir a Sanji que le cocinara algo. Sin embargo, normalmente en estos sueños Ace y Sabo estaban aquí. Sobre todo, cuando pensaba precisamente con sus hermanos. Una búsqueda rápida no reveló hermanos. Decepcionado, se dirigió hacia el río. Hacía tiempo que no comía cocodrilo y tenía hambre. Se daría un festín.
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Zoro se despertó esperando ver a cualquiera de la tripulación cerca, pero no podía ver a nadie. Deambular en una nueva isla no era algo extraño, después de todo era algo que ciertamente pasaba de vez en cuando, pero… n poder encontrar a su nakama a pesar de casi haber recorrido toda la isla, y escuchar que estaba a varios días de una ciudad portuaria… eso era inusual.
Volver a tener el mismo nivel de profundidad en mi vista…que sus cicatrices ya no estaban, que sus espadas no eran las mismas aparte de su Wado Ichimonji, que Enma y Sandai Kitetsu, no estaban… ciertamente, eso era nuevo.
Zoro suspiro cuando se dio cuenta de lo que realmente había ocurrido, debía haberlo sospechado desde el momento en que se despertó, pero el tiempo se había movido por alguna razón. No debería de sorprenderse, ya que después de todo en el Nuevo Mundo habían conocido a mucha gente poderosa. Después de Wano, este tipo de cosas eran posibles cuando se enteró de que los samuráis viajaban en el tiempo. El sabía que las calles a veces se movían y que a veces el norte y el sur cambiaban de lugar. Nunca se le ocurrió que el tiempo pudiera pasar así y volver al pasado. Fue complicado, y sinceramente le estaba causando un dolor de cabeza.
Solo pensar que su nakama estaba separada, que Luffy talvez ni siguiera había zarpado, le llevó un tiempo encontrar un periódico con la fecha. Zoro tragó con dificultad y no pudo evitar cerrar los ojos con frustración. En ese momento todavía le faltaban años para conocer a su Capitán, Luffy. Eso fue inaceptable. Además, su cuerpo no era el mismo. Su entrenamiento… volvió a suspirar mientras arrugaba el periódico, tenia que hacer algo para poder reunirse de nuevo con su capitán.
Tendría que ir a recoger a su tripulación antes. Necesitaba mantenerlos a salvo. Tenía que hacerse cargo como primer oficial del futuro dey pirata. Algo en eso lo estaba molestando. Su nakama, ¿Quién estaba en peligro? Luffy estaría en su isla eso era seguro a menos que cambiara eso, Zoro volvió a suspirar, realmente ese dolor de cabeza punzante lo estaba enojando, necesitaba sake para poder pensar con claridad.
Mientras caminaba hacia el bar cercano empezó a enlistar nuevamente a todos sus nakamas. Luffy en su isla; El cocinero a salvo en su restaurante flotante con su viejo. Chopper estaba aprendiendo a ser médico, …joder Chopper era aún más joven que antes, empezó a caminar mas rápido hacia el bar, o lo que parecía ser el bar. Brook estaba... sin sombras y solo, pero sin ningún peligro físico, pero aun asi solo sin sus nakamas. Franky tenía su propia pandilla callejera a sus espaldas. Jimbe todavía era un señor de la guerra y Robin probablemente trabajaba para Crocodile. ¡Nami…Joder Nami claro! Las campanas de alarma comenzaron a sonar. Nami trabajaba para Arlong. Nami fue amenazada y herida por Arlong. Nami… y Usopp estaba en su isla, como el mentiroso que era diciendo que estaba siendo invadidos por piratas, con Captain Kuro. El capitán Kuro que trato de matar a Kaya antes. Kaya quien les había dado a Going Mery.
Zoro sintió que su ira crecía mientras tocaba las espadas a su costado. Estas espadas no eran sus armas habituales, pero servirían. Llegaría hasta Nami y destriparía a ese gyojin, esperarían encontrarse con Luffy y todos juntos irían por Usopp y Going Mery. Zoro sospechaba que su capitán tendría la misma idea. Suponiendo que su capitán fuera su capitán. Luffy no dejaría que nadie lastima a su nakama.
Con su objetivo en mente comenzó a planificar. Tenía que hacer algunas paradas, pero con un poco de suerte podría tener a Nami a salvo en un mes y a Usopp poco después. Sólo tenía que descubrir dónde desapareció ese maldito muelle, rindiéndose al tratar de encontrar ese bar, se dio la vuelta buscando alguien que pudiera ayudarlo. Y juntar un tesoro. Zoro solo pudo sonreír de lado, Solo esperaba poder juntar lo suficiente para ayudar a la bruja.
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Sanji se despertó a la hora habitual y salió de su hamaca para preparar el desayuno, estaba pensando usar parte de la comida que los habitantes de Wano les había dado después de partir. Casi de inmediato tropezó con un par de botas. Ese tonto marino dejando, sus botas tiradas, Sanji parpadeo procesando ese pensamiento, la hamaca del marino estaba dejaba de la de Luffy pero a la derecha suya, no enfrente por lo que las botas el siempre las dejaba del lado derecho de su propia hamaca para evitar que Luffy las aplastara después de que Luffy había caído encima de ellas la última vez que se cayó de su hamaca.
La caída fue más corta y dolorosa de lo que esperaba. En la oscuridad no podía ver sus propias manos, pero no las sentía bien. Estaba seguro que Chopper lo había revisado y el recordaba muy claramente que sus manos estaban bien.
Tratando de sacudirse la extraña sensación de no encajar en su propia piel, Sanji se levantó y casi se cae de nuevo. No estaba en el Sunny, sus alrededores le eran familiares, pero no era el Sunny. Esto parecía... no podía ser el Baratie. No podía ser posible, el Baratie estaba en el East Blue, y ellas estaban demasiado lejos como para que esto fuera posible.
El coro de chefs que roncaban le decía lo contrario. Era familiar y nostálgico. Sanji se había costumbrado a los ronquidos de su nakamas después de todo, pero oír a los chefs de nuevo le traía recuerdos. No se le había escapado el ruido, pero nunca podría confundirlo. Tiró de su cabello mientras intentaba comprender la situación. Tenía que ser un sueño, tratando de ponerse de pies, volvió a caer por lo que suspiro algo fuertemente esperando oír a alguno de los chefs quejándose por la hora, se dirigió al baño arrastrando los pies.
La imagen que se reflejaba en el espejo fue a la vez impactante y nada sorprendente. Ciertamente había pasado por suficientes locuras pro culpa de su capitán como no pensar que algo asi podría llegar a pasar cuando Monkey D. Luffy era tu capitán.
Él era su yo más joven. No se había dado cuenta de cuánto músculo había ganado en la parte superior de su cuerpo en los últimos años... ¿años? con los de Sombrero de Paja. Realmente el tiempo que había pasado entrenando había hecho cambias no solo en su apariencia, las apariencias de Robin-swan y Nami-swan vinieron a su mente, al igual que todos sus demás nakama.
Sanji era muy consciente de lo lejos que había llegado en fuerza y velocidad de sus patadas. Cuánto había perdido en esta extraña regresión. Esos dos años infernales, se esfumaron como si nunca existieron, pero si existían, Sanji lo había sufrido. Pensó en las patadas de pino y en los platos de carne que ahora hacía malabarismos con facilidad y pudo ver cómo debía haberse fortalecido sin darse cuenta. Fue una comprensión extraña. Sanji se quedó allí, asimilándolo, hasta que un golpe en la puerta le recordó que los otros chefs también estarían preparando el desayuno.
-¡Saldré en un maldito minuto!-Sin saber si se trataba de algún tipo de viaje en el tiempo o simplemente un truco mental, decidió fingir que era un día normal.
Se vio una última vez en el espejo y esperaba que fuera una alucinación o un sueño. Para salir y actuar como si nada estaba pasando o tratar al menos. Pasó la mayor parte de la mañana aturdido. Caminó distraídamente por la cocina. Estaba bien acostumbrado a los movimientos y movimientos del restaurante. Ni siquiera años en el mar pudieron hacerle olvidar una década de experiencia. Sanji caminó por la cocina tratando de reunir su entusiasmo habitual, no era el Sunny, pero tenía que hacer su mejor trabajo. Llevó los platos a las mesas según le indicaron y logró sonreír educadamente, sin darse cuenta que ni siguiera estaba coqueteando. Él esquivó una patada distraídamente y se movió para lavar los platos que había sido utilizados. Esperaba despertar pronto y poder preparar el desayuno para sus nakamas. No pudo evitar dejar salir un resoplido al pensar en su capitán de mierda quejándose que tenia hambre, sin darse cuenta que Zeff lo estaba observando.
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Zeff estaba preocupado. Sanji no estaba actuando como él mismo. El mocoso estaba desenfocado y distraído. Había estado ignorando o simplemente no notando los insultos lanzados en su dirección en lugar de devolver el asalto verbal. Sanji siempre tenía algo que decir asi que cuando vi como evitaba su patada de forma distraída y se ponía a lavar los trastes sin que le dijeran algo o se quejara por lo mismo Zeff siguió observándolo, observó cómo Sanji casualmente condimentaba la sopa de nueces con una combinación que podría haber jurado que el mocoso no había descubierto de la noche a la mañana y mucho menos perfeccionado en el mismo tiempo. Aún más preocupante era la forma en que su chico simplemente se detenía y tiraba de su cabello. Era un hábito que Zeff no había visto desde que Sanji era un niño. Muchos de los cocineros que habían estado con ellos desde el principio ya se habían acercado para expresar su preocupación. Sanji los preocupaba. Zeff no sabía qué decirles. Hasta donde él sabía, nada era diferente. No hubo ningún incidente ni desencadenante. Ni siquiera había oído hablar de ninguna pesadilla de ninguno de los hombres en la litera del mocoso. Sanji había despertado como todos los días, para poder empezar a hacer el desayuno y por alguna razón no se sentía como que este Sanji fuera su mocoso.
Fue un día lento en el restaurante. Zeff observó cómo Sanji se acercaba a una mesa compuesta únicamente por mujeres piratas. Realmente esperaba que empezará a coquetear y tratar de darles la comida gratis como siempre trataba cuando se traban de mujeres hermosas. Pero el mocoso saludó y tomó órdenes y ni una sola vez se agitó, coqueteó o propuso a ninguno de ellos, pudo ver claramente como las mujeres piratas se sentía decepcionadas, mientras Sanji partía hacia la cocina con su pedido, al parecer había oído rumores de Sanji y esperaban comer gratis, ero no fue su día de suerte. Zeff observó con creciente preocupación cómo Sanji regresaba con bebidas y pasaba a la mesa de al lado sin demorarse ni dudar. Todos estaban esperando que Sanji pusiera, aunque sea sus ojos habituales de corazón, pero no se vio nada de eso. Miró a la media docena de cocineros que observaban desde varias perspectivas. Esto estuvo muy mal. A Sanji le pasaba algo. Su berenjena no era la misma de siempre.
Dos días, eso fue lo máximo que pudo ver Zeff a Sanji actuar de esa manera. Dos días de evadir preguntas y tratar de fingir que el mocoso estaba bien, no parecia nada cómodo ni siguiera en su propia piel. Dos días fingiendo no notar las miradas preocupadas o los comentarios mordaces de Zeff. Dos días de asumir tareas aleatorias y encontrar cosas que limpiar u organizar para que nunca fuera estuviera libre para entonces poder hablar, cuando los otros cocineros rondaban. Pasaron dos días antes de que Zeff le pusiera una mano en el hombro y le dirigiera una mirada seria. Tenía que hablar con su berenjena. Sanji se arrugó como un soufflé demasiado cocido. Zeff lo saco de la cocina y lo guio hasta la habitación del jefe de cocina. Tenían que hablar.
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-Sanji… ¿estás bien Berenjena? -Zeff sonaba preocupado, él podía sentirlo en su lenguaje corporal.
Sanji suspiro, estaba cansado, dos días. Dos días y esta alucinación, sueño o lo que sea todavía estaba ahí, Sanji en este punto, sabia claramente que estaba pasando y no sabía cómo diablos lo había hecho incluso si en el nuevo mundo se miraban cosas de lo mas raras.
-Zeff-su voz sonaba apagada, como si estuviera a punto de llorar o algo estúpido. Trago el nudo que estaba en su garganta, sentía la boca seca.
Sanji se aclaró la garganta y cometió el error de mirar a su figura paterna, el nudo volvió con fuerza, podían sentir como su miraba se opacaba un poco, quería llorar. En lugar de decir algo, se desplomó hacia adelante y dejó que el anciano lo envolviera en un abrazo, el viejo no dudo en abrazarlo fuerte, y Sanji solo pudo sentir como las lágrimas estaban empezando a caer.
-Maldito viejo de mierda. ¿Por qué te preocupas por mí? -pudo sentir como Zeff se tensaba para separarlo del abrazo y mirar como estaba llorando.
-Estás amargando la comida con todo tu desaliento y mal humor- Zeff contesto pasando sus dedos por el cabello rubio y limpiando sus lágrimas. -También quemaste la sopa -termino, mintiendo, claramente, él había sido perfecto como siempre. ¿Por qué decirle eso? ¡Maldito viejo!
-¡¡Yo nunca!!- Sanji gruñó enojado, si parto las manos del viejo de su rostro, y lo abrazo de nuevo con más fuerza fue porque planeaba estrangularlo lentamente, eso es todo. No quería su preocupación.
Zeff dejo de abrazarlo para verlo directamente a los ojos
-¡Ja! ¿Crees que no tengo ningún gusto? ¿Me estás llamando mentiroso? Mocoso imprudente
Zeff lo empujó para poder tomar en asiento en su silla. Sanji no pudo evitar seguirlo, apoyándose y tratando se fundirse con el costado del anciano no pudo evitar abrazarlo de nuevo, estaba siendo muy pegajoso, se dejó caer lentamente hasta hundiéndose en el suelo con la cabeza en el regazo del viejo. Cerro los ojos mientras absorbía el olor a especias, pescado y sudor, tan familiar. Podía sentir claramente como el anciano jugaba con su cabello. Se sentía nuevamente como un niño pequeño. Había echado de menos al viejo. Sanji nunca tuvo motivos para arrepentirse de su decisión, seguir a Luffy seguía siendo la mejor decisión de su vida, , pero algunos días extrañaba el restaurante, extrañaba a su figura paterna. Tomó un respiro profundo, decidió hablar.
-Creo que de alguna forma viajé en el tiempo
-¿Qué?- la pregunta que realizo Zeff y como su voz sonó plana de una manera que le dijo a Sanji que estaba reprimiendo cualquier emoción que estuviera sintiendo. Claramente quien lo oyera creería que estaba loco.
Sanji se tensó y comenzó a alejarse, pero Zeff puso una gran mano en su espalda y en su cabello. Sanji se permitió suspirar y descansar contra la rodilla buena del hombre. Cerro los ojos pensando en como decirle lo que creía que estaba pasando.
-No recuerdo cómo ni por qué, pero hace tres días estaba viajando en un barco pirata por el Nuevo Mundo y hace dos días desperté y me encontré aquí, cinco años antes aquí en el Baratie.
-¿El nuevo Mundo? - Zeff sonaba neutral, pero cuando levantó la vista, el anciano tenía las cejas arqueadas y la boca abierta claramente sorprendido. -¿En un barco pirata?
Sanji sonrió alegremente.
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Luffy tuvo que darse cuanta cuando una voz en su interior le decía que no estaba donde se supone debería de estar.
Después de Wano, Luffy se dio cuenta que el Gear 5 era un poder superior, sabía que alguien vivía dentro de él.
Nika se había acercado a él cuándo ya había pasado una semana después de despertar en la casa del árbol de su infancia.
“Luffy, mi protegido, viajamos en el tiempo” fue lo primero que oyó de él.
Luffy por un momento pensó que era solo la voz de todas las cosas que le estaba dando una jugada, pero al empezar el sonido de los tambres viniendo de su pecho, se dio cuenta que realmente algo estaba pasando.
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Dadan también se dio cuenta, cuando llego con varios cocodrilos para la cena de esa noche, Luffy estaba callado y tranquilo, eso no era típico de él. Después de comer le había pedido a si podía usar algún espejo que tuviera disponible en casa, ¿desde cuándo Luffy se preocupa por su apariencia?
Había un cierto aire de madurez alrededor de él, tuvo que decirle que no contaba comuna espejo que podía ayudarle, por lo que espero que se rindiera y lo dejar a pasar, pero en sus ojos pude verse la decisión y terquedad de querer algo. No sabía qué pero Luffy tenía una misión y no se iba a rendir hasta cumplirla.
La mañana siguiente Luffy no estaba en casa, pero si había una nota, la letra de Luffy nunca fue prolija después de todo Makino apenas pudo hacer que el niño estuviera quieto lo suficiente como para que aprendiera lo básico, peor la letra de esta nota era más prolija, se sentía que se había tomado su tiempo para poder escribirla.
Dadan, baje al pueblo para hablar con Makino.
Cace algunos lagartos en la mañana para desayunar, deje unos fuera de la cabaña para ustedes.
Regresare pronto.
Luffy.
Luffy que estaba pasando?
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Zeff no pude evitar sonreír un poco al ver a Sanji atender a los clientes, estaba haciendo su trabajo con una sonrisa después de hablar con el y desahogarse. Al arecer su berenjena había encontrado buenos nakamas, una familia que viajaba por el mar, un capitán que creía en su sueño. ALL BLUE.
No pudo evitar sonreír solamente recordando su conversación
“¡Oh Zeff! ¡Encontré el nakama más increíble! Luffy será el hombre que algún día será el Rey de los Piratas. Yo, el estúpido capitán cree en mi sueño, nuestro sueño y me ayudara a cumplirlo. Yo-uh ¿Zeff no crees que estoy loco verdad?” la pequeña berenjena lo miró fijamente. "¿Tú me crees?"
No pudo evitar sorprenderse al ver como los ojos de su berenjena se iluminaban. Era todo un espectáculo y él quería saber quiénes habían sido los uqe habían puesto ese brillo en ellos. Especialmente ese capitán suyo. Quería saber quiera era Luffy.
"Cuéntame más sobre tu nakama, Berenjena, pero empieza por el principio".
Si Sanji antes brillaba, ahora parecía una super nova, el solo tenia ese brillo cundo hablaba del all blue. Pero la forma en que hablaba de sus nakama, familia, era sin duda algo que Zeff no podía dejar de ver.
"El principio. Hace tres años, o dentro de dos años, esta esté niño que accidentalmente hace rebotar una bala de cañón en el restaurante y mientras lo obligas a hacer las reparaciones el me mira y decide que quiere que yo sea su cocinero. El es tan terco como una mula. Él no se rendiría.”. Sanji se rió. “cuando me negué me dijo: niego tu negativa. ¿Como diablos, puedes negar lo que alguien ya negó?, él quería que yo fuera su cocinero a como diera lugar”
Arrodillándose a los pies de Zeff, trató de explicar todo el lío con Luffy, los piratas de Don Krieg, Hawkeyes y Zoro, como se decidió seguir a Luffy e ir en búsqueda del All Blue. Describió a la hermosa pelirroja que era su navegante Nami, con ojos de corazón que no había visto los últimos días, que estaba mapeando el mundo y podía leer el clima de la misma manera que Zeff podía leer una cocina y daba los puños más dolorosos que ha logrado experimentar. Tomo un respiro y suspiró por el misterioso Robin, que era un arqueólogo con un oscuro sentido del humor, que hacia comentarios oscuros en el momento que creerías inoportuno, pero aligeraba el ambiente. Que tenía una forma de reír única y una mente brillante. Hizo un gesto salvaje mientras hablaba de su fantástico doctor Chopper, que también era un reno, había comido la Hito Hito No Mi que le daba el poder de hablar como un ser humano y que había desbloqueado su poder de la fruta del diablo Zoan para tener nueve formas en lugar de las tres habituales.
Y al parecer solo estaba empezando.
“Y ni siquiera es el más extraño del grupo. Luffy tiene buen ojo para encontrar lo mejor en todo, pero casi todos somos los raros, marginados o monstruos. Tenemos un esqueleto viviente real que se llama Brook, otro usuario de fruta del diablo que es nuestro músico. La fruta del diablo de Brook le permitió volver a la vida, pero…le pasaron muchas cosas antes de que lo encontráramos” sonrió lanzándose a la historia de almas perdidas y sombras desaparecidas y como Luffy lo haba salvado.
Al parecer Luffy era un pirata pero el chico parecía más un héroe, conforme Sanji contaba mas acerca de el y lo que había hecho.
Se inclinó hacia adelante emocionado mientras compartía historias de vivir con un cyborg real como carpintero de barcos llamado Franky, el cual era todo un pervertido que no vestía pantalones y saludaba con desdén al espadachín con cabeza de musgo que probablemente algún día sería el mejor del mundo llamado Zoro, quien había mencionado antes que había peleado con Hawkeyes, pero que siempre sería un idiota vago sin sentido de dirección, el tipo podía perderse en una línea recta. Explicó sobre su francotirador Usopp, que era un mentiroso y un cobarde, pero no importaba que tanto mentía o fingía una enfermedad para huir, el no duda de que podían confiar ene l y era también unos de lo primero que cubría sus espaldas, porque todos podían ver lo valiente que era al enfrentar sus miedos una y otra vez por su nakama. Explicó cómo recientemente reclutaron a un timonel que solía ser uno de los Señores de la Guerra y trabajaba para un Emperador, pero Luffy lo convenció para unirse a la tripulación, que ahora se repartían entre Jimbe, Zoro y el en quien salvaba a sus usuarios de fruta del diablo cuando caían al agua. Cómo Jimbe era un hombre honorable y poderoso, pero también tenía un perverso sentido del humor con el que disfrutaba sorprender a la gente, él y Robin eran todo un par cuando se juntaban.
Zeff no pudo evitar sorprenderse, al parecer su tripulación, la tripulación de los Sombreros de Paja solo eran 10, contando a su capitán.
“Es...bueno, no todo… no todo fueron cosas buenas, por supuesto". Suspiro mientras sentía la mano de Zeff aun jugando con su cabello y jugueteo con el pantalón de Zeff. -“Nuestros enemigos se volvieron más poderosos y nos patearon el trasero. A menudo, dolía, diablos si lo hacía. Pero nos levantamos y seguimos. Una y otra vez. No nos rendimos. Salimos victoriosos sobre probabilidades imposibles y nos sentimos invencibles. Hasta que ya no lo fuimos. Nos dieron una paliza que nos obligaron a separarnos y, bueno, sucedieron tantas cosas que ni siquiera pude empezar a explicar todo ese maldito lío. La gente murió. No pudimos está en un momento decisivo para Luffy.” - “Tuvimos mucha suerte de que no fuera nadie de nuestra tripulación. No me malinterpretes…” empezó gestionar con sus manos rápidamente algo nervioso tratando de explicarme que no importaba si no era su tripulación, pero por el tono de su voz, él quería explicarme por qué lo había dicho. “solo somos 10 con Luffy, pero no quiere decir que no hay miembros honorarios. Perdimos a uno, uno que a Luffy le importaba mucho más que su vida. Amigos, sin embargo, los perdimos. Perdimos aliados.” – Zeff pudo sentir la tristeza en sus palabras, esa era la vidad e un pirata, no todo era color de rosa, sobre todo en el nuevo mundo. - “Tengo cicatrices, tuve cicatrices, de tantas peleas y situaciones cercanas. Sin arrepentimientos. Mi tripulación... moriría por ellos sin lugar a dudas. Son mi familia. Se que cualquiera de nosotros nos sacrificaríamos por el otro sin dudar. Nuestro capitán odia cuando decimos cosas así. Insistiría en que vivamos para ellos. Nuestros sueños. Tch.” Sanji, el estaba sonriendo con los ojos llorosos, su berenjena al parecer estaba sensible y lo miro mientras trataba de evitar llorar. - “No dudaría en pedirnos que arriesgáramos nuestras vidas, pero nunca permitiría que nadie diera su vida por poco dinero. Para el su nakama lo es todo, el es egoísta en eso.”
Al parecer Sanji había encontrado su lugar.
"Háblame de tu capitán". Zeff no pudo evitar preguntar directamente.
“¿Luffy? Él es un idiota. Y lo mejor de todo. Puede ver directamente el corazón de las cosas. El puede verte a los ojos y saber que estas hecho para cosas más grandes. Es egoísta y mimado y te pedirá que le des todo de ti, todo lo que tengas para darle y más. Y a cambio él te dará el mundo entero. Hace que sucedan milagros y luego actúa como si no fuera nada, como si hacerlo fuera algo que cualquier otra persona haría por ti. Quemaría el mundo, desafiaría al Gobierno Mundial o golpearía a un Dragón Celestial por un amigo.”
Zeff no puede evitar sentirse cada vez más y más intrigado por este chico.
“Luffy una vez se infiltró en Impel Down y regresó con más de 200 fugitivos detrás de él apoyándolo. Simplemente hace lo imposible. Dice que será el Rey de los Pirata, y nosotros lo creemos, porque ese hombre será el hombre más libre del mundo y yo le creo. Realmente lo hará algún día. Nuestra tripulación no debería encajar. Somos un grupo de inadaptados, monstruos según algunos con diferentes sueños e historias oscuras. Un pasado del que no queremos hablar. No deberíamos tener nada que nos una. Pero somos nakama. Por alguna razón en eso encajamos. Dejaríamos cualquier cosa para ayudarnos unos a otros y hemos llegado a extremos ridículos al hacerlo, y lo haríamos mil veces sin pensarlo. De alguna manera nos convertimos en una familia y a Luffy nunca le sorprendió nada de eso. Él siempre lo supo, desde el primer instante en que poso sus ojos en nosotros y decidió que quería que fuéramos nakama”.
Zeff no pudo evitar sonreí al ver a su niño. Su berenjena. Él era feliz, eso es lo que siempre quiso. Sabia que Sanji tenia mucho más que contar, se notaba que lo que le había dicho era apenas la superficie de loque había vivido con su tripulación.
En lugar de eso, vio como Sanji soltaba un gran bostezo y como parpadeó con los ojos cansados en la oscuridad de la habitación de su oficina mientras los estómagos de ambos gruñían. Se había hecho de noche antes de que se dieran cuenta, había pasado toda la tarde hasta que anocheció hablando.
"Lo siento. Yo..." Sanji no pudo evitar que sus mejillas se colorearon de un pálido rosado.
"Sanji." Zeff suspiro mientras, tocaba las trenzas de su barba, al parecer la posición en la Sanji se había acomodado para empezarle a contar sobre su tripulación lo había entumecido al ver como este se levantaba y empezaba a estirar su cuerpo y pudo ver como se giraba para mirarlo a los ojos.
"Me crees, ¿verdad?" su voz se quebró vergonzosamente. Pudo oír la desesperación de su voz, él quería saber si no lo creía un loco.
"Por supuesto que sí. No es posible que hayas soñado todo eso. ¿Olvidaste que viajé por Grand Line? Un poco de viaje en el tiempo... bueno, seguramente le sucedería a alguien, no sería algo loco de creer”. El anciano chasqueó la lengua. "Deberíamos comer. Entonces puedes contarme más historias mientras lo hacemos. No tiene sentido pasar hambre”.
"Sí, propietario Zeff". El mocoso sonrió “Quizás no deberíamos contarle esto a todo el mundo, todos han estado actuando alrededor mío los últimos días”.
“Pah. Neh. Deberías haber venido a verme a primera hora, mocoso. Tonta berenjena. Te habría ahorrado mucha tristeza y preocupación”. Zeff se dirigió hacia la puerta, golpeando con fuerza la pata de palo. Claramente esperando que Sanji lo siguiera rápidamente y dejara de lamentarse. "Sin embargo, podemos mantener esto en privado, solo nosotros".
"Gracias."
Una palabra, pero se podía sentir una gratitud enorme en la misma.
Zeff pudo sentir como Sanji dejo de estar tenso en los hombros cuando entraron al comedor y espetó a los demás chefs que todo estaba bien. Los cocineros ofrecieron sonrisas de alivio y miradas inquisitivas aun algo preocupadas, pero más tranquilas. No se había dado cuenta de cómo todos caminaban de puntillas a su alrededor. Sanji dio miradas de disculpa y dejó que Zeff tomara la iniciativa mientras recogía los platos y se dirigía al comedor del personal para comer la cena.
