Chapter Text
En retrospectiva, quedarse despierto hablando con mi novia no fue la mejor de las ideas. De cualquier modo, eso no sería tan malo si no fuera por la vergonzosa situación en la que me encuentro ahora.
“Te ves cansado hermanito ¿No es así madre?” Preguntó burlonamente mi estúpido hermano.
“Sí ¿Estás seguro que dormiste bien hijo?” Respondió mi madrastra mientras me tenía atrapado en un abrazo sin darme la oportunidad de escapar. Tritón había cumplido su promesa de contarle a papá y a… mamá mi desliz del día anterior lo nos llevó a esta situación.
Papá solo sonreía mientras nos miraba interactuar, probablemente complacido por cómo había resultado todo esto de la reunión.
“En verdad estoy bien, solo me dejé llevar un poco hablando con Annabeth…” Dije con dificultad. Pude notar por mi vista periférica como la sonrisa de Tritón flaqueaba un poco antes de volver.
Cualquier cosa relacionada con Atenea solía hacerlo enojar, lo cual lamentablemente también incluía a mi novia en eso. Había aprendido a al menos tolerarla en el mejor de los casos o a ignorarla en el peor, pero mientras sus problemas con Atenea siguieran esa animosidad no desaparecería y para mi infortunio dudo que eso cambie en un futuro próximo.
“¿Puedes soltarme?” Le supliqué alargando las palabras. Anfitrite alzó una ceja en respuesta e ignoró mi petición —Grosera—. Miré a mi padre en busca de ayuda.
“Sabes cómo salir de todo esto hijo” Me murmuró entre risas, yo solo solté un suspiro.
“Puedes por favor soltarme… ¿Mamá?” Dije con un leve rubor. La sonrisa en el rostro de mi ahora reconocida segunda madre se hizo más grande y finalmente me dejó libre.
“¿No fue tan difícil verdad?”
Entre los comentarios burlones de mi hermano y la alegría de papá estaban haciendo que esto solo fuera aún más vergonzoso.
No me molestaba llamar mamá a Anfitrite realmente, pero no se me pasó por la cabeza que nuestra relación ya fuera tan cercana. Me costaría un poco superar la pena.
Tyson era el único que parecía no comprender con exactitud que estaba pasando, después de todo él ya se había acostumbrado a llamar mamá tanto a mi madre como a Anfitrite.
De cualquier modo, el desayuno —O al menos para mí era él desayuno— fue muy agradable ignorando las sonrisas burlonas ocasionales que me lanzaba mi idiota hermano. Hablamos sobre cuál era el plan a seguir con respecto a la paz. Aunque más bien ellos hablaron porque yo no tenía mucho que decir además de contarles la charla que tuve con Océano ayer.
Papá a regañadientes aceptó el punto de su rival, pero no sin antes que yo señalara que estaba comportándose como su hermanito en sus momentos más paranoicos al dudar de la lealtad de alguien que no le había dado ninguna razón para hacerlo.
Como hoy era la última reunión del concejo marino y la mayoría de temas importantes ya se habían tratado con anterioridad la parte de los juicios y política aburrida sería más corta para céntranos en el banquete final que habría en el palacio.
La tensión entre mi padre y el titán, aunque todavía presente, parecía encaminarse a una resolución pacífica lo que podría cimentar una mejor relación entre ambas facciones y una posible paz permanente que le vendría bien a todos los reinos que estaban bajo el mando de esos dos.
Si jugamos bien nuestras cartas hoy y logramos evitar cualquier pelea ese objetivo podría estar más cerca de lo que creemos, pero eso se verá después.
---
“Todo está perdido, ya no queda esperanza” Se lamentó mi hermano con su cara escondida entre sus palmas, soltando de vez en cuando sonidos que eran la combinación de los gemidos de un perro herido y los silbidos de una orca —Era casi adorable—.
“Deja de ser tan dramático” Le dije, aunque mis hombros tensos delataban mi nerviosismo.
“¡¿Cómo quieres que me calme?!” Levantó la voz sin dejar su posición de derrota.
“Cállate y baja la voz” Le gruñí, recordándole que no estamos en un lugar precisamente privado ahora mismo.
“Tú fuiste el que me arrastró aquí” Murmuró molesto señalando las focas a medio desollar en la cocina ahora vacía después de que los cocineros salieran apresuradamente al ver la expresión de furia y desesperación a partes iguales que tenía mi hermano.
“No quería molestar a nadie, me disculparé con ellos más tarde” Pensé. Solo entré a la primera puerta que vi para discutir con él como proseguiríamos con el plan ahora que recibimos cierta información…
“Hice lo primero que se me ocurrió ¿De acuerdo? Entré en pánico” Resoplé un poco antes de volver a hablar. “¿Está seguro de que nuestra hermana va a venir? ¿100%? ¿No existe la más mínima posibilidad de que solo sea, ya sabes, un error?”
Él parecía ofendido.
“Sé cómo hacer mi trabajo de mensajero Perseo y sí, ella con toda seguridad va a venir. Desconozco las razones detrás de este resiente cambio de actitud, padre y ella tuvieron una fuerte discusión después de que él intentara que ella controlara sus tormentas” Su rostro se contorsiono un poco con lo que parecía amargura, pero siguió hablando. “Eso fue hace unos cientos de años y desde entonces ha preferido vagar entre reinos sin asentarse, atormentando a los tritones o a mortales de vez en cuando. Suelo mantener un registro de su posición, pero los últimos años han sido turbulentos y le perdí un poco la pista, recuerdo que la última vez que supe dónde estaba era en alguna parte del mediterráneo”
Su mirada estaba un poco perdida, muy seguramente recordando esa discusión que llevó a su hermana a irse del palacio de su padre.
“Puedo confirmarte que la última vez que la vi estaba en el mediterráneo” Murmuré recordando mi encuentro con la diosa de las tormentas marinas durante nuestra travesía en el Argo ll.
“Lo sé, nada de lo que hagas durante tus heroicas aventuras es un secreto para nadie hermanito. A los espíritus marinos les encanta chismear sobre ti” Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro antes de volver a ser remplazada por una expresión de disgusto y en parte, tristeza. “Antes de que lo menciones, sí, tanto yo como padre y madre sabemos cuál era su posición en la segunda Gigantomaquia”
“¿Entonces-”
“¿Entonces por qué no ha sido castigada?” Completó mi pregunta y yo asentí.
“Padre es muy blando con nosotros, tu mejor que nadie deberías saberlo, después de todo te has enfrentado a algunos de los peores de nosotros que caminan impunes entre los mortales. No tiene el corazón para castigarnos duramente” Dijo soltando un suspiro cansado, moví mi cabeza en acuerdo. Conociendo las historias de algunas de las atrocidades cometidas por nuestros hermanos no me sorprendía.
Anteo y su trono de huesos, Teseo y sus intentos de secuestros, Polifemo y su irrespeto por la hospitalidad, eran algunos ejemplos de ellos.
Supongo que siendo justos los crímenes de nuestra volátil hermana no son tan grandes como los de los peores de nuestros hermanos, pero casi aliarse con la madre tierra para destruir a los dioses parecía ameritar un castigo.
Kimopolia… Seré honesto y admitiré que no había escuchado de ella antes de nuestro encuentro bajo el agua, pero desde entonces y con acceso a la biblioteca de Atlantis me concentré en conocer todo lo que pudiera de ella ya que Tritón siempre evitaba el tema y mamá siempre tiene una expresión de dolor cada vez que intentaba hablar de ella.
No es que tuvieran mucha información además de la típica que tenían para cada dios, una descripción de sus dominios y la apariencia que más prefería tomar, junto con alguna historia relacionado con ella.
“Además, creo que esta es su forma de compensarla por su fracaso de matrimonio en que la metió, ignorar sus crímenes” Dijo como una idea tardía.
"Claro, también recuerdo que ella mencionó su matrimonio con Briares" Me guardé mi opinión sobre eso para más tarde, tendría una larga conversación con papá...
Me mordí el interior de la mejilla con frustración, las cosas no se veían bien. La relación entre nuestra hermana y papá seguía inequívocamente rota, lo que podría desembocar en una posible pelea entre los dos y eso era el peor escenario posibles.
Casi podía escuchar reírse a las Moiras diciendo algo así como “¿Enserio creías que te lo dejaríamos tan fácil? JAJAJAJA”
“¿Quién de ustedes es a quien menos odia?” Pregunté de repente después de pensar un rato.
“¿Qué?”
“Me escuchaste ¿Quién es al que menos odia?”
Pensó por un momento antes de hablar. “Diría que es a Rode, pero de los que estamos aquí esos serían Tyson y tú”
“Bien, Tyson y yo nos encargaremos de evitar que ella y papá empiecen una discusión. Ustedes encárguense de que él no empiece una pelea con el Uranida. Que hablando de eso ¿Cómo han ido las conversaciones de paz? ¿Papá ya dejó de ser un cabeza dura?” Tenía la esperanza de que al menos esa parte del plan estuviera saliendo bien y por la expresión en su rostro eso parecía.
“Está siendo sorprendentemente abierto al dialogo después de que lo comparaste con el tío” Dijo con una sonrisa genuinamente feliz.
Solté un suspiro y dejé caer mis hombros como si me hubieran quitado un enorme peso de encima.
“Gracias a todo lo divino, al menos eso va como esperábamos. De todos modos ¿Tienes alguna idea de cuándo va a llegar ella?”
Iba a decir algo, pero fue interrumpido por un repentino cambio en la corriente, producto de un aumento abrupto de la energía divina, energía divina la cual ambos reconocíamos. El suelo debajo de nosotros tembló por un momento antes de calmarse, como si algo masivo acabara de caer.
Intercambiamos miradas preocupadas.
“Supongo que ahí tienes tu respuesta…” Murmuró con irritación. “Nunca ha sido alguien de entradas discretas, en ese sentido es muy parecida a Padre”
“¿No creerás que el temblor es porque ya está pelando con papá verdad?” Le lancé una mirada inquisitiva y para mi disgusto y preocupación parecía dudar de su respuesta. Juntos partimos al epicentro del estruendo donde esperábamos encontrarnos a nuestra hermana —Preferiblemente sin que estuviera intentando matar a papá—.
“Diría que es muy pronto para que iniciaran cualquier conflicto, pero con nuestra familia nunca se sabe” Suspiró con irritación.
Cuando llegamos a la entrada del palacio donde habíamos sentido la presencia de Kimopolia fuimos recibidos por lo que parecía una mantarraya transparente gigante con línea bioluminiscentes que formaban patrones en sus alas y terminaban en su cola.
Nos miraba con aburrimiento, como diciéndonos que él tampoco quería estar aquí —Pobre—.
En su espalda una burbuja contenía a la susodicha diosa de la que tanto nos habíamos preocupado, sentada en una burbuja de espuma.
Al igual que la última vez que la vi medía alrededor de 6 metros, sin molestarse en transformar sus piernas en una cola. Por su tamaño y lo pequeña que se veía en comparación con la mantarraya podía decir que esa cosa debería medir al menos más de 30 metros ¿Era el equivalente de una limusina o algo así?
“Hermanos, que amable de su parte recibirme” Todavía no había dominado el arte de sonreír por lo que la mueca que nos dedicó era más ella mostrando sus afilados dientes que otra cosa.
“Querida hermana, nos sorprende gratamente tenerte aquí, pero ¿no crees que fue un poco excesivo darte a conocer así? Los pobres habitantes de la Aigía deben estar aterrados” El tono de Tritón volvió a ser formal.
Kimopolia solo se rió —Como un delfín, por cierto, eso tampoco había cambiado—.
“Esa era la idea hermano” Casi soltó un bufido al pronunciar la palabra hermano, como si apenas se lo creyera ella misma.
Finalmente se fijó en mi presencia y me dedicó una sonrisa que estaba lejos de ser amable, pero era mejor que la que tenía cuando nos conocimos por primera vez así que eso al menos es un avance.
“Y que tenemos aquí, si no es el pequeño héroe” Por fin se bajó de su montura la cual se fue finalmente libre de nadar y perderse en la oscuridad —Suertudo—.
“Hola Kim- digo, querida hermana” Me corregí rápidamente cuando Tritón me lanzó una mirada asesina.
“Fue una sorpresa escuchar que asistirías a una de estas aburridas reuniones hermana, no suena como algo que harías voluntariamente” Tritón mantuvo su tono neutral y político, pero podía notar en sus hombros la tensión, no puedo decir que lo culpaba porque yo estaba igual.
“Oh ya sabes, curiosidad” Soltó una risita malvada.
Antes de que cualquiera de los dos pudiéramos hacer más preguntas un grupo de robustos guardias acompañados por Kalemna llegaron apresuradamente y se inclinaron.
“Mi señora, es una agradable sorpresa que nos acompañe hoy. Por favor discúlpenos por no honrar su llegada como es debido, pero no sabíamos que estaría aquí” Dijo casi en pánico mi amigo inclinando su cabeza al igual que sus súbditos.
No pude evitar sentir pena por él, no era un secreto para nadie la mala relación entre la diosa de las tormentas y papá, las posibilidades de que su ciudad fuera arrasada por ser el campo de batalla de dos deidades volátiles acababa de incrementar enormemente.
Kim parecía complacida con el miedo en los rostros de los tritones así que desestimo todo con un movimiento de su mano. “Calma rey de Aigía, tampoco tenía planeado venir originalmente, pero quería pasar a ver a mis queridos hermanos. No te culpo por no estar preparado”
Los hombros de todos cayeron en alivio, casi pude ver como sus almas —¿Los tritones tienes alma? ¿O son como los sátiros y están atados al mar y reencarnan en vida marina o algo así? Otra pregunta para hacerle a Rode en nuestra próxima sesión de estudio— les regresaban al cuerpo.
Los guardias nos guiaron dentro del palacio a la sala de huéspedes y yo le di unos golpecitos en la espalda a Kal para tranquilizarlo. Quería prometerle que todo iba a salir bien y su ciudad no sería destruida por dioses iracundos, pero ni siquiera yo mismo estaba seguro de eso, así que solo procuré infundirle un poco de confianza.
---
La primera parte de la reunión fue ciertamente… Una experiencia.
Todos, nobles y dioses, parecían caminar —¿Nadar? — de puntillas alrededor de papá. En el lado positivo es que parece que ya no tendremos que preocuparnos de Océano, parece que nuestra charla de ayer había funcionado y estaba dispuesto a confiar en papá o a al menos intentarlo una última vez, si él lograba mantener esa confianza ya dependía de Poseidón y espero que Anfitrite y Tritón hayan logrado convencerlo de ser más flexible.
Lamentablemente ahora todo el asunto era en evitar que Kim se lanzara al cuello de papá.
Proteo parecía más atento que nunca a lo que pasaba en la sala, probablemente esperando a que algo interesante pasara. Mentiría si dijera que eso no me preocupaba y por la sonrisa significativa que me dedicó antes de que empezara la reunión supe que tenía razones para estar preocupado, algo iba a pasar hoy.
Mi violenta hermana estaba sentada entre Tyson y yo, era sorprendentemente amable con nuestro hermanito respondiendo todas sus preguntas sin mucho problema, disfrutando la atención e interminable curiosidad del pequeño ciclope. No se molestó en prestar atención a cualquier mortal que entrara para presentar su suplica y por el alivio en los rostros de ellos parecía que estaban bien con eso.
“¿Cuál fue el barco más grande que hundiste? ¿Es cierto que ni siquiera los barcos mágicos pueden escapar de tus tormentas?” Preguntó en su mejor intento de susurro Tyson.
“¿El más grande? ¿Mortal o mágico? He hundido muchos de esas elegantes latas que los mortales llaman porta cargas o algo así” Se rió probablemente al recordar todos esos barcos perdiéndose en sus tormentas.
“Mágicos”
“¿El barco mágico más grande que haya hundido? Déjame pensarlo…” Reposó su cabeza en su palma mientras cerraba los ojos para recordar. “¡Ya! El de ese idiota de Crisaor, medía más de 100 metros. Se gastó una fortuna para repararlo JAJAJA”
No se molestó en siquiera intentar disimular su risa o bajar la voz. Papá no se veía contento con todo esto.
“No dejes que te provoque” Le dije mentalmente.
“Está faltando el respeto al consejo y poniéndome en vergüenza” Me respondió.
“Después de lo que le hiciste pasar diría yo que te lo mereces un poco, pero lo más importante es no iniciar una pelea papá” Repliqué, suplicando que se controlara y se guardara su ira para otro momento.
“Pero-”
“Papá por favor…”
“Bien, lo dejaré pasar por ahora”
“Gracias” Me relajé más en mi asiento después de escuchar eso. La primera parte de la reunión pasó sin pena ni gloria, ningún caso era lo suficientemente relevante como para que mi atención escapara de mi hermana y debo decir que probablemente ayudara que ningún noble o plebeyo estuviera dispuesto a permanecer más de lo necesario en el estelmara.
En ese sentido casi estaba agradecido de que ella estuviera aquí, menos tiempo de reunión significaba menos probabilidad de que algo malo pasara.
Aunque por la expresión de papá, él no lo estaba disfrutando. Especialmente cada vez que Kim lo interrumpía con su risa o algún comentario sarcástico apenas disimulado. Al menos Océano lo estaba pasando bien supongo.
Pasaron las horas y cuando todos los nobles y plebeyos restantes fueron atendidos se dio por finalizada la reunión un par de horas antes de lo esperado.
Los dioses y nobles comenzaron a salir rápidamente, dirigiéndose una vez más a la sala de eventos del palacio de Aigía. Kal parecía haber envejecidos 5 años, el pobre moriría de un ataque al corazón si papá y Kim no dejaban de lanzarse comentarios mordaces. Le dediqué una sonrisa de disculpa, él solo suspiró y me respondió con otra sonrisa, aunque la de él estaba cargada de cansancio.
Ya en el banquete, los nobles y dioses tomaron asientos y empezaron la celebración. Por lo que me explicó Tritón, al ser el último día de la reunión los lideres principales de cada facción como muestra de buena voluntad y de amistad se sentarían en una misma mesa.
Océano, Tetis, mamá y papá estaban sentados en una misma mesa junto con dioses que no conocía con la excepción de Egeón. Mientras que Tritón, Proteo y otros más que no conozco estaban sentados en otra mesa, la de los que tenían mucha influencia en las facciones, pero no llegaban ser líderes de una.
Me habían ofrecido sentarme en la mesa de los invitados de honor junto a otros más, pero decidí sentarme con Ty y Kim.
No es que ella fuera menos influyente o poderosa, pero parecía disgustada de estar rodeada de gente y tomó su mesa a parte. Nadie se quejó.
Ella seguía felizmente explicándole a Tyson la forma más eficiente de hundir un barco reforzado, aunque él estaba más interesado en mantenerlos a flote por lo que tomaba notas sobre aleaciones y hechizos que debería tomar en cuenta cada vez que creara un barco mágico. Al igual que él, yo era más de mantener los barcos a flote, pero aportaba alguno que otro comentario. Kim también estaba feliz —Y enfatizo, MUY feliz— De explicarme como maximizar la capacidad destructiva de mis tormentas.
No puede evitar mirar de vez en cuando a la mesa de los líderes de facciones, para mi sorpresa —Y la de todos—, papá y Océano estaban hablando civilizadamente. Se estaban comportando como los reyes que se supone que eran y por las expresiones de alivio que tenía mi madre y Tetis, todo iba bien y no era una especie de fachada para mantener las apariencias frente al público.
Parecía que lo que sea que estaban hablando era importante por la cara seria de papá. Bueno, de todos modos, mi única preocupación es que no se maten y que la paz dure. Ellos resolverán sus cosas de gobernantes, eso no es asunto mío.
Me permití relajarme un poco y meterme más en la conversación que tenían mis hermanos.
Por supuesto que ese sería el momento para que todo se volviera un caos…
Pude ver como en tiempo real a todos los dioses y espíritus de la sala le llegaba la misma idea a la cabeza. Para mi disgusto, yo también estaba incluido en ese saco a pesar de que no era ninguna de las dos cosas —consecuencias de ser muy sensible a la energía divina supongo—.
Algo se acerca, algo grande y muy muy antiguo.
Miré primero a Kim que parecía por primera vez sorprendida y sin ningún comentario sarcástico que decir. Tritón tenía la mirada perdida, como quien ya se había rendido y aceptaba su destino. Los viejos y nuevos reyes y reinas del mar tenían los hombros tensos, pero parecían más sorprendidos que preocupados ¿Sabían quién o que estaba afuera del palacio?
Y después estaban Proteo y Egeón, el primero se veía más emocionado que nunca y el segundo parecía feliz. Sí, eso no era para nada desalentador.
No tomó mucho tiempo para que un heraldo casi temblando de miedo o de nerviosismo entrara en la sala, detrás de él se cernían dos imponentes figuras serpentinas y difusas, cada una tan grande como mi padre.
“¡EA! ALÉGRENSE MIS COMPATRIOTAS, PUES LA GRACIA DE LOS ANTIGUOS RECAE SOBRE NOSOTROS, RECIBAN CON LOS BRAZOS ABIERTOS Y JUBILO A LOS ILIMITADOS TALASA Y PONTO, LOS PRIMEROS HABIDOS.”
La voz del tritón resonó por toda la sala para que cualquiera que no hubiera notado el cambio en el ambiente finalmente reaccionara. El heraldo se apartó con una reverencia dando paso a los susodichos.
Ahora que no eran escondidos por las sombras del pasillo podía verlos mejor, no era que sus figuras fueran difusas, era que eran literalmente transparentes. Sus cuerpos estaban formados por el agua misma, lo que causaba que los límites de donde empezaban y donde terminaban sus cuerpos fueran confusos, supongo que tiene lógica con sus títulos.
Ambos estaban semidesnudos, tampoco es que hubiera mucho que ver ya que las partes más sólidas de sus cuerpos estaban en su mayoría cubiertos de vida marina como corales, anemonas, estrellas de mar, etc.
Sus ropas era un par de simples mantas finas que se envolvía en sus colas.
Talasa tenía una corona de corales rojos acompañados de un par de cuernos con forma de pinzas y patas de cangrejo que funcionaban a modo de una especie de tocado.
Ponto, al igual que su esposa/contraparte femenina, lucía una corona similar hecha de coral que acentuaba sus cuernos en forma de pinzas de cangrejo, aunque la de él permitía que su largo y ondulado cabello flotara libremente. Por la cantidad de veces que su pelo se interponía en su cara me hacía preguntarme que tan buena idea había sido eso.
Mientras todos estaban recuperándose del shock, yo estaba tenso. El olor que desprendían los nuevos invitados era inquietantemente idéntico al que tenía Gea, eso no me sorprendía teniendo en cuenta que eran las contrapartes de ella, pero en el mar, lo que me sorprendía era que estuvieran aquí.
Primordiales. En esta época del año, en esta hora del día, en esta parte del mundo y específicamente cuando yo estaba aquí ¿En serio?
Estaba rezando a todos los dioses del olimpo para que no fueran a decir alguna especie de declaración de guerra cuando mi mirada se cruzó con la de Ponto.
Me sonrío, casi de forma amable, pero sin dejar esa faceta misteriosa. Intercambió unas palabras en un idioma que apenas entendía con Talasa antes de que siguieran a presentar sus respetos a los reyes del mar, no como súbditos, sino como iguales.
Esa breve interacción que tuve con el primordial masculino del mar, por extraño que suene, me tranquilizó un poco ¿Tal vez solo querían pasar a saludar? Espero que sí.
---
Al pobre Kalemna le habían dado tantos sustos hoy que apenas se mantenía firme en su mesa.
Lo bueno es que hasta ahora nadie ha muerto y fuera de la sorpresa y el pánico inicial las cosas se calmaron bastante rápido después de que los nuevos invitados saludaran cortésmente a mis padres. Parece que —Para decepción de Proteo— los primordiales solo vinieron a disfrutar de la fiesta y no a causar problemas.
Por elección propia habían decidido no sentarse en ninguna mesa de los líderes y en su lugar eligieron una mesa apartada para estar ellos dos. Se la pasaban hablando en un idioma que no podía reconocer pero que sonaba extrañamente familiar. No podía entendía ni una palabra de lo que decían.
“Es Proto-Pontalasico hermanito” Murmuró de repente Kim, interrumpiendo su animada charla con Tyson quien también me miraba con curiosidad.
Al notar mi expresión confundida volvió a hablar. “Piensas muy fuerte chico, es obvio que tienes curiosidad por saber en qué idioma hablan los Protogenoi”
Tuve la decencia de parecer avergonzado.
“¿Lo entiendes?” Pregunté, ella solo se rió.
“No soy tan vieja ni tan aburrida como para saberlo o intentar entenderlo hermanito, solo lo reconocí porque Rode me habló de él. Probablemente el niño dorado si lo entienda por si tienes curiosidad” Lo último lo dijo mientras ponía los ojos en blanco, niño dorado era como se refería a Tritón.
“¿Te das cuenta que acabas de llamar a Rode vieja o aburrida no?” Intenté volver a animar la conversación. La sonrisa volvió al rostro de Kim.
“Nadie puede ser perfecto” Se acomodó en su burbuja que tenía por silla para seguir hablando. “Por lo que recuerdo de lo que me dijo y para ahorrarte horas de palabrerío del principito: El Proto-Pontalasico es la raíz de todas las lenguas habladas bajo el mar, eso incluye en parte al atlante y al oceánico arcaico, pero no a cuál sea que sea la lengua que hablan los telquines. El caso del atlante tiene algo que ver con que nuestro querido padre combinó el proto-atlante con la lengua que aprendió a hablar en la superficie de parte de la abuela la cual, por cierto, y por mucho que papá lo quiera negar, es básicamente la misma lengua que hablaban los titanes solo que con unas pocas variaciones.”
No se me había pasado por la cabeza que probablemente el griego antiguo o un antecesor muy muy lejano de él viniera de los titanes, tenía lógica y también tiene lógica que papá quiera separarse lo máximo de sus raíces, personalmente me consuela que probablemente sea Mnemosine quien lo haya inventado y no alguien como nuestro abuelo o algo así.
“El oceánico es lo mismo, solo que el titán si usó la lengua estándar que hablaban sus hermanos y que el proto-oceánico estaba hecho para las profundidades por lo que de ahí sacó su dependencia a las señales de luz” Finalizó su explicación.
“Guau” Fue lo único que puede decir, porque honestamente no tenía mucho que aportar.
Satisfecha con mi reacción volvimos a hablar sobre barcos.
La fiesta sorprendentemente transcurrió sin problemas. Además de una ocasional discusión entre nobles nada relevante ocurrió en el banquete.
La felicidad era evidente en la sala, risas y cantos habían opacado al nerviosismo inicial de este día.
Tras horas de celebración y tras un discurso de papá sobre la paz, el trabajo en equipo, la unidad, bla, bla, bla, las típicas cosas de un político, se dieron por terminadas las reuniones de este año.
Sin ningún muerto, ni ninguna guerra iniciada. Además, parece que la relación entre mi padre y Océano estaba yendo por buen camino. Honestamente esto acabó mejor de lo que creía.
La mayoría de los dioses y nobles salieron del palacio formando una especie de procesión o desfile flanqueados por dos filas de guardias reales. Podía notar como los ciudadanos de esta pobre ciudad estaban felices de que por fin esto terminara, no los culpo, diablos incluso Kal parece aliviado de que todo finalizara. Me dio un fuerte abrazo antes de partir a despedir a sus invitados en la entrada de la ciudad, pero le prometí que vendría en otro momento en un contexto menos formal.
Mis hermanos, padres y yo nos quedaríamos una noche más en el palacio de Aigía antes de ellos partieran a Atlantis y yo partiera a la superficie.
Una repentina presencia divina me sacó de mis pensamientos y sentí como alguien pasaba su brazo alrededor de mi cuello.
“Oh hermanito, lamento que esta reunión no fuera el espectáculo que esperaba. Mis visiones pueden ser muy ambiguas a veces.” Se lamentó exageradamente Proteo, me recordó la vergüenza que había pasado al confundirlo con uno de mis hermanos. “Pensé que el viejo Ponto vendría a hacer algo interesante y resulta que solo estaba paseando”
“Señor Proteo, y-yo lamento haber asumido su linaje” Tartamudee intentando controlar mi sonrojo, el viejo dios solo ensanchó su sonrisa.
“No importa pequeño héroe, muchos quieren saber de dónde vengo, algunos lo intuyen y muy pocos lo saben, pero siempre es divertido verlos teorizar. Además, me caíste bien, ahora eres mi hermano adoptivo” Me dio unas palmaditas en la espalda y antes de que pudiera decir cualquier cosa se acercó a mi oído. “No olvides lo que te dije la última vez, tenlo presente, pude que te ahorre muchos malos ratos”
Antes de que pudiera preguntar nada se deshizo en burbujas, dejando solo preguntas y una sonrisa burlona.
Genial, más mensajes crípticos.
¿Qué era lo que había dicho?
“Escucha las palabras de quien mucho conoce y mucho ha visto…” Recordé.
¿A quién se referirá? Si somos técnicos esa descripción aplicaría a cualquier dios, todos son unos ancianos.
“¿Por qué esa cara de idiota?” La voz de mi hermana me sacó de mis pensamientos.
“Nada importante ¿también te vas a quedar en el palacio?” Ella no respondió y se apoyó en una pared.
“Osado de tu parte asumir que nuestro padre me dejaría quedarme, ¡JA! No. Estaba a punto de irme, solo sentí que estabas con otro dios y conociendo tu fama quería ver cómo te mataban” Una media sonrisa se formó en su rostro, intentando imitar la crueldad de sus anteriores, pero fracasando en el intento. No lo mencioné.
“No te esfuerces demasiado, hermana. Casi suenas preocupada por mi” Ella intentó contener la risa, pero yo seguí hablando. “Además, estoy seguro que papá estaría encantado de tenerte aquí”
Ella soltó un bufido y su anterior sonrisa desapareció, remplazada por una expresión amarga.
“Que hermosa imaginación tienes mocoso, pero sé muy bien que no soy bienvenida en esta familia. Honestamente, solo vine para arruinar cualquier plan que tuviera padre, pero es más divertido hablar con Ty” Por un momento su sonrisa se hizo más genuina y casi humana. “En fin, no soy masoquista. No me quedaré donde no me quieren, excepto cuando sea para ahogar a alguien”
Quería decir algo, consolarla de cualquier forma, pero no tenía ni idea de cómo.
“Fue divertido hermanito, si necesitas ayuda para destruir una ciudad o un barco sabes que puedes llamarme” Se despidió con la mano antes de darse la vuelta y empezar a irse.
Por primera vez caí en cuenta sobre su corona. Una corona de obsidiana y coral, como la que me dio papá, como la que teníamos todos nosotros.
¿Era un viejo regalo de papá? ¿O la había creado ella para… para sentirse incluida? Cualquier de las dos posibilidades me hacía doler el corazón. Antes de que pudiera decir cualquier cosa reconfortante que se me ocurriera para animarla ya había desaparecido, tampoco podía sentir su presencia así que probablemente se teletransportó a cualquier otro lugar.
“Mierda” Pensé.
“Tienes una familia muy complicada ¿No es así pequeño?” Dijo una voz que venía de todos lados, lo extraño era que no podía detectar ni oler a ningún dios cerca.
Ya me estaba hartando de que los dioses decidieran que era muy divertido asustarme. Antes de que pudiera decirle sus verdades a quien sea que me hablara una figura se materializó y la voz se dio a conocer como el propio Ponto.
…Bueno, ahora tiene sentido que no lo pudiera oler ni detectar su esencia cuando estoy literalmente nadando en él. No sabía que pensar, por nuestra última interacción en el banquete me dio la idea de que el primordial que tenía en frente no quería problemas.
“eh, saludos mi señor” Murmuré intentado parecer lo más formar posible, pero su presencia no dejaba de recordarme incómodamente a Gea.
El viejo primordial solo soltó una risa profunda, haciendo vibrar toda el agua a su alrededor.
“No tienes que preocuparte por mí joven héroe, a diferencia de mi madre no tengo ningún interés en arrasar tu civilización” Cierto, había olvidado que además de también ser un primordial, Ponto era hermano de Urano e hijo de Gea al igual que él.
“Cariño, deja de intimidar al niño” Otra voz se nos unió y otra figura se manifestó de las aguas, solo que esta vez era femenina. Talasa estaba tan hermosa como durante la reunión.
“Amada mía, solo estoy hablando con el pequeño, nadie está siendo intimidado aquí” Me contuve de hacer cualquier comentario sobre lo molesto que era que se refirieran a mi como pequeño, pero supongo que 21 años para seres que han vivido casi desde el origen de la tierra es muy poco tiempo.
Talasa resoplo y me dedicó una sonrisa genuinamente amable. De hecho, era la más amable que había recibido de un primordial. Aunque sus competencias eran La Noche, La Miseria, El Abismo y La Tierra por lo que la barra estaba tan abajo que había atravesado el suelo.
“Disculpa a mi marido héroe, se deja llevar mucho por la curiosidad y no controla su lengua”
“No hay problema mi señora, es un honor que me dediquen su tiempo, pero si se me permite preguntar ¿En qué les puedo ayudar?” Pregunté después de hacerle una reverencia, era lo mínimo que podía hacer a una de los pocos inmortales que me había tratado con cortesía desde el principio.
Talasa fulminó a su esposo con la mirada.
“Se supone que mi marido debería darte una información, esa es la razón de ser de nuestra visita aquí en primer lugar” Murmuró lanzándole miradas acusadoras a Ponto quien parecía un poco avergonzado.
“Eh… Si, lo siento mi amor, lo olvidé” Dijo por lo bajo. Si entrecerrabas los ojos casi podías olvidar que lo que tenías en frente eran unos de los seres todopoderosos que formaban el cosmos, eran como un viejo matrimonio.
Ponto volvió a recuperar su postura firme y divina, me miró con una expresión indescifrable, como si estuviera hurgando en mi alma.
“No es sorpresa para nadie que preferimos mantenernos alejados de todos los problemas que no nos involucren directamente. Por eso le cedimos el control a Océano y no hicimos nada cuando él se lo cedió a tu padre” Comenzó a hablar con calma. “En todos nuestros años de existencia hemos interactuado con el reino de los dioses un número contado de veces y con el reino de los mortales aún menos, la última vez que cualquiera de nosotros puso un pie en la superficie fue antes de que lo que llamas continentes se separaran”
Ponto miró a su esposa es busca de confirmación y recibió un asentimiento en respuesta.
“Así que sí, no es lo nuestro intervenir con nada” Murmuró mirándome. “Hasta ahora”
“¿Qué cambió?” Pregunté con nerviosismo. “…Mis señores”
Me reprendí mentalmente por volver a olvidarlo, ellos solo se rieron un poco.
“Tú, pequeño héroe” Afirmó Talasa en lugar de su marido.
Notando mi desconcierto, siguió hablando.
“Te hemos estado vigilando y estoy segura de que mi marido está de acuerdo conmigo que eres lo más interesante que ha pasado en mucho tiempo. Nos hemos llegado a encariñar contigo y es por eso que nos gustaría darte un pequeño consejo”
“Espera ¿Acaba de decir que me han estado vigilado? O sea, como... ¿acosando?” Pensé para mí mismo.
“Supongo que es una forma de ver las cosas” Me respondió el viejo primordial entre risitas.
“Mierda, murallas mentales idiota” Me maldije a mí mismo, recordándome la importancia de mantener las murallas mentales en presencia de un dios.
“En fin, hemos estado escuchando entre sueños cosas… interesantes” Me interrumpió Ponto antes de que pudiera decir algo. “Las profundidades resuenan con memorias de un futuro que todavía no ha ocurrido, pero que se aproxima rápidamente”
Mis hombros se tensaron al escuchar eso ¿Otra gran profecía? ¿Otro posible fin del mundo? A penas habían pasado 2 años desde que Apolo venció a los emperadores, esto debe ser una broma de mal gusto.
Notando mis preocupaciones Talasa me posó su mano en mi hombro para reconfortarme. “Calma Perseo, este futuro no trae sangre consigo, o al menos no más de la que se ha estado derramando en el mundo mortal. El cambio que se aproxima va a ser más pacífico que los que han ocurrido en el pasado, pero eso no significa que estará libre de conflicto o será más fácil”
“¿Cuál será ese gran cambio?” Me atreví a preguntar.
“He ahí el problema mi muchacho, lo desconocemos. Las hijas de La Noche son muy celosas con sus secretos y apenas nos dejan ver trazas de su tapiz” Ponto soltó lo que parecía un bufido molesto antes de volver a mirarme. “De lo poco que podemos ver, tú estás involucrado de alguna forma en todo eso”
“Por supuesto que lo estaría” Gruñí. Ambos me miraron con pena.
“Lamentamos no poderte ofrecer más, pero como veraz, estamos limitados” Trató de consolarme, pero no ayudó mucho.
“Bueno, al menos esta vez alguien me avisó de antemano” Intenté infundir humor en mis palabras, pero estaba demasiado cansado para fingir. “Gracias, por advertirme”
Ellos solo sonrieron en respuesta.
“No preocupes tu corazón héroes, recuerda que siempre tendrás a nuestras aguas de tu lado. Ahora debemos partir antes de que el rey de estas tierras se ponga más nervioso, creo que le hemos robado suficientes años de vida” Rió para sí mismo el primordial, quien diría que Ponto sería tan juguetón.
“Adiós muchacho, te deseamos suerte en tu camino”
Se despidieron antes de deshacerse como construcciones de neblina, de nuevo, estaba solo en los oscuros pasillos del palacio.
Solo pude soltar un suspiro de cansancio y dirigirme a mi habitación. Tendría mucho que explicar mañana.
---
Papá decidió que sería él personalmente quien me llevaría a casa, también decidió que quería hacerlo de la forma mortal por lo que ahora estábamos en un taxi destartalado en camino a la casa de mamá y Paul.
Les había contado a todos mis encuentros con los primordiales, pero colectivamente habíamos concluido que no había nada que pudiéramos hacer con tan poca información.
Papá había sido el más preocupado, pero al mismo tiempo se quedó muy callado durante todo el debate lo que me llevó a preguntarme ¿Sabía él algo? Recuerdo leer en alguna parte que él en algún punto ostentó el control del oráculo de Delfos, o al menos una parte de él junto con Gea antes de que se lo intercambiara a Apolo o algo así.
¿Había visto algo y no quería decirlo?
No lo sé y sacarle información a un dios paranoico siempre es peligroso e improductivo así que lo dejé pasar… por ahora al menos.
Cuando nos bajamos del carro y comenzamos a caminar a la casa no pude evitar empezar a hablar.
“Kim está muy molesta” Dije de repente. Él no parecía sorprendido, triste, pero no sorprendido.
“Lo sé, créeme que lo sé hijo” Suspiró con cansancio. “Lo ha estado desde hace mucho tiempo”
“¿Entonces por qué no haces nada para solucionarlo? Sabes que su matrimonio es infeliz y se siente miserable” Tenía ganas de gritarle, pero no lo haría en medio de la calle.
“Es complicado…” Murmuró.
“Para mí se ve muy fácil” Le repliqué.
“Eso es porque no tienes toda la historia”
“¿Entonces por qué no me la das papá? Porque ahora mismo todo te pinta como un monstruo sin corazón que no solo vendió a su hija, sino que también como un hipócrita controlador que evita que haga cosas que tú haces a diario” No sé cómo logré mantener la voz baja y el gruñido para nada humano que salió de mi garganta bajo control. “No se siente parte de esta familia. Ningún hijo merece ser abandonado, no te creía capas de eso padre”
“No aquí, no ahora” Finalizó la conversación cuando estábamos en la puerta de la casa Bolfis-Jackson.
“Bien” Resoplé molesto, esta conversación no había terminado. Tuve que tomar un respiro para calmarme y le dediqué la mira más seria que tenía a mi padre. “Pero, prométeme, y enfatizo, PROMETEME que vas a intentar arreglar las cosas con ella. Quiero creer en ti papá”
“Tienes mi palabra hijo” Dijo con una profunda tristeza en los ojos. “Ya estaba buscando consejo de cómo manejar todo esto de todos modos”
“Es un comienzo” Iba a tocar la puerta cuando algo hizo clic en mi cabeza. “Espera ¿No será eso lo que estabas hablando con Océano o sí?”
“Tal vez” Refunfuño. “No me mires así ¿Quién mejor que alguien con más de 3000 hijas para dar consejos sobre paternidad?”
No puede evitar reírme un poco, aunque no estaba en desacuerdo con su argumento.
“Me alegro que estén empezando a llevarse bie-” Fui interrumpido cuando Paul abrió la puerta con una bolsa de basura en la mano.
Lo único que salió de su boca fue un “oh” y se nos quedó mirando sin saber cómo reaccionar.
“E-eh, hola señor Poseidón. Es un honor verlo en persona otra vez” Logró balbucear por fin antes de cedernos el paso. “Hola Percy ¿Cómo te fue?”
Le sonreí, verlo ponerse nervioso con papá siempre era divertido, pero para mí disgusto puede notar la mirada que le estaba lanzando mi padre a mi padrastro. El tipo de mirada que implicaba un futuro nuevo semidiós dando vueltas por ahí. No en mi guardia.
Me interpuse entre él y Paul.
“Genial Papá”
…Mierda.
¡¿PRIMERO ANFITRITE Y AHORA PAUL?! ¿¡EN SERIO!?
Ambos se me quedaron viendo, papá confundido y Paul entre aterrorizado y feliz.
“Y-yo quiero decir, genial Paul” Me corregí rápido. Aunque, pensándolo mejor…
“No, espera, si puedo tener 2 mamás puedo tener 2 papás ¿No?” Miré acusadoramente a mi padre, retándolo a que dijera algo. Se quedó callado, aunque seguía más confundido que molesto.
“¿Qué-é? Espera Percy, esta-” Lo hice callar con un fuerte abrazo.
“Me alegro de verte” Y por fin entré.
“¿Qué acaba de pasar?” Preguntó mi ahora reconocido segundo papá. Mi primer papá solo se encogió de hombros.
“Cuida a m- a nuestro hijo Paul” Se despidió con una sonrisa antes de desaparecer en una brisa marina.
Paul se quedó parado en la puerta todavía procesando lo que pasó.
---
“Y eso fue todo lo que pasó” Terminé de resumirle todo lo que ocurrió en el último día a mi hermosa novia mientras nos acurrucábamos en el sillón de nuestro apartamento en Nueva Roma.
“Eso fue una locura” Murmuró escondiendo su cabeza en mi pecho, pero todavía muy atenta a lo que decía. “¿En verdad crees que es otra… ya sabes, gran profecía?”
“Yo… Espero que no listilla, en verdad espero que no” La atraje más cerca de mí. “Lo único que sé es que sea lo que sea lo vamos a enfrentar juntos”
Ella se rió un poco.
“Que cursi sesos de alga” Murmuró, antes de acercarse a mi rostro y robarme un beso. “Pero sí, lo que sea que pase lo vamos a enfrentar los dos”
“Te amo Annabeth”
“Yo también te amo Percy” Nos quedamos en un silencio cómodo antes de que ella lo volviera a romper con un poco de timidez. “…Ahora ¿Me puedes mostrar cómo brillas en la oscuridad? ¿Por favor?”
Solté una carcajada. Sí, definitivamente podríamos con todo mientras estemos juntos.
