Chapter Text
Frio. Jodidamente frio.
Eso era lo único que podía pensar Arthur mientras cabalgaba rumbo al asentamiento de la banda de Colm O'Driscoll.
"Osea que han venido hasta aquí para asaltar un tren…"Arthur dirige su mirada hacia Dutch, que se halla delante de él dirigiendo al grupo. "Y como no, Dutch no puede dejar esto pasar. Esta pelea empieza a hacerse demasiado larga y absurda. Al fin y al cabo, esta es una disputa entre Dutch y Colm la cual hemos convertido en una guerra entre bandas llena de gente ajena a ella.” Arthur observa a los compañeros que le siguen por detrás. Justo después de él, se encuentra Bill, el cual se halla dando unas palmaditas y unas palabras de ánimo a su caballo, animándole para que continúe cabalgando a pesar de la gran cantidad de nieve y el frio. “Bill será un borracho, pero ama a su caballo”. Detrás de él, Lenny y Javier comparten unas palabras, posiblemente sobre el temporal o el estado de la banda.
- Eh, vaquero, no te distraigas.
Arthur mira a su lado, donde se encuentra Micah, el más reciente de los integrantes de la banda. Por alguna razón no lo aguantaba. Esa sonrisa de suficiencia con la cual le miraba siempre, es como si estuviera riéndose de él. Después de mantenerle la mirada unos segundos, Arthur decide sumirse en sus pensamientos.
- Muy bien, esperad aquí.
Al oír la orden, todos paran sus caballos. Y permanecen atentos a las palabras de Dutch.
- Bueno, caballeros, ha llegado el momento. ¿Estamos listos?
Lenny y Javier no esperan ni un segundo para responder a Dutch. Después de una pausa, continúa hablando.
- Bueno, Morgan y yo vamos a subir un poco, para ver si nos hacemos una idea del trazado del campamento. Williamson, Bell, tomad posición y ocultaos por fuera del campamento. Summers, Escuella, cubridnos desde aquí. Vamos.
Arthur sigue a Dutch al alto señalado, se posiciona y saca sus prismáticos. Frente a él, puede ver a un hombre preparando las alforjas de su caballo.
- Ahí están… Son ellos, seguro.
- Colm? - Pregunta Arthur mientras dirige la vista hacia la izquierda.
- Parece…
Él puede ver a un hombre bien vestido, el cual se dirige a su caballo, sin ninguna prisa.
- Si… Es él.
Arthur vuelve a centrar su atención en el hombre de antes, el cual se ha acercado a Colm. Puede notar una conversación no muy agradable por el movimiento corporal.
- ¿Con quién está hablando? No parece muy contento. - Contesta Dutch confirmando sus sospechas sobre la tensión en la conversación.
- No…
No le da tiempo a continuar cuando ve como Colm le agarra y abofetea para luego dejarlo ir asustado. “No deberías haberle hablado a su a Colm O’Driscoll, chico”.
- ¿Se van? - Pregunta Dutch con un tono impaciente en su voz.
- Sí, Eso parece. ¿Vamos a por ellos? - Pregunta Arthur.
- Ya nos ocuparemos de Colm. - Contesta Dutch después de meditarlo. – Será mejor que saquemos a algunos de aquí. Y es mucho menos divertido robarle a él y quitarle le botín si nunca se entera.
Arthur observa al chico irse antes de guardar sus prismáticos. “Bien, otra vez en acción” piensa de camino a su caballo.
Ya con su rifle y revolver encima, y después de unas palmaditas de despedida a su caballo, Arthur sigue a Dutch en su descenso hacia el lugar elegido por Micha y Bill para esconderse.
Desde su escondite, observa los O'Driscoll que tiene delante.
- Vale, yo iré primero.
Arthur sale de su escondite y se dirige lentamente hacia unas cajas cerca de los O´Driscoll. Dos de ellos conversan tranquilamente, sin parecer haberse dado cuenta del intruso. Arthur mira hacia sus compañeros, los cuales le observan pacientemente, antes de descubrirse ante el enemigo y disparar. El primer disparo acierta de lleno en la cabeza de uno de ellos. Ante el asombro, el otro se da la vuelta, sacando su pistola, pero muere antes de ver a su enemigo.
- ¡O’Driscoll! ¡Estáis muertos, hijos de perra!
Alertados por el ruido, y la amenaza, el resto de los O’Driscoll salen de su escondite para pelear, al igual que sus compañeros se unen a él.
Después de un largo tiroteo en el asentamiento, y posterior en el bosque, el grupo se dispone a buscar lo necesario para el ataque al tren. Arthur encuentra unas cajas de dinamita, que, en opinión de Bill, parecen tener buena pinta. Después de darle las cajas a su compañero, Arthur se une al resto el grupo.
Dutch se encuentra mirando un mapa que al parecer Micah ha encontrado. “Todo este lio por un mapa y un poco de dinamita.” Arthur dirige su mirada hacia Dutch, el cual mira bastante satisfecho el mapa. “Bueno, al menos Dutch parece feliz.”
Pasados unos momentos, Dutch da la orden de retirada y todos vuelven a sus caballos. “Ah, solo quiero llegar al campamento y beber algo.”
El viaje de vuelta no estaba siendo malo del todo, incluso el viento frio y la nieve que le daba de cara dejaba de molestarle. Arthur estaba incluso a punto de sumirse en su pensamiento cuando oye la voz de Dutch.
- Eh, ¿veis a ese tipo? ¿No estaba en el campamento con Colm?
- Dejádmelo a mí. – Dice Arthur antes de emprenderse al galope tras el chico.
- Bien, nosotros regresaremos. ¡Tráelo con vida! Podría ser útil.
- Vale, de acuerdo.
Despidiéndose de esa forma de sus compañeros, Arthur saca su lazo y azuza a su caballo dispuesto a atrapar a ese O’Driscoll cueste lo que cueste.
La persecución resulta algo tediosa, pero en poco tiempo, el O’Driscoll se ve en el suelo y sin escapatoria.
- Ya eres mío. – proclama Arthur mientras se tira de la cuerda para acercar a su enemigo.
- Oh, mierda. - es la única respuesta que puede dar el O’Driscoll mientras es atado de manos y pies.
- Tú te vienes conmigo, chico. Pero primero…
Arthur registra al hombre de arriba abajo. Solo encuentra un viejo reloj y media botella de Bíter. “Bueno, es mejor que nada” piensa mientras de guarda su humilde botín. Acto seguido, coge al hombre y se lo sube al hombro.
- ¡Has tenido que confundirme con otro! – clama el O'Driscoll en un vano intento de librarse.
Arthur opta por el silencio mientras le coloca en la grupa de su caballo y se acomoda para emprender su viaje de vuelta al refugio.
- Solo déjame irme, vamos. - le ruega ahora su prisionero.
“Ah, es un poco patético…”.
- ¿cómo te llamas, chico? - pregunta Arthur mientras emprende el galope.
- ¡No lo sé! - contesta asustado el hombre.
“Como he dicho…patético.”
- ¿No sabes tu nombre? - intenta de nuevo.
- Me llamo Kieran. - le contesta finalmente el asustado joven.
- ¿Kieran qué? - pregunta de nuevo Arthur, empezando a perder la paciencia.
- Duffy. Kieran Duffy.
“Bien, será mejor que le diga lo que le va a pasar cuanto antes.”
- Bueno, no voy a mentirte… Hoy es un día terrible para ti, Kieran Duffy.
- ¿Adónde me lleva? - un leve tono de miedo se oye en su pregunta.
- A un sitio que no te va a gustar. - contesta Arthur hastiado.
- ¿Por qué? ¿Qué piensa hacer conmigo? - vuelve a preguntar el O'Driscoll, con un tono algo más histérico que el anterior.
- Algo que no te va a gustar. Así que te aconsejaría que reservaras fuerzas para gritar. - suelta Arthur en un intento de callarle durante el resto del viaje.
- ¡No, por favor…! ¡No hagas esto, por favor…! ¡Por favor, señor! - suplica Kieran, lo cual solo ayuda a agotar más la paciencia de Arthur.
- ¡Será mejor que cierres el pico, granuja, o te lo cerraré yo! – le amenaza Arthur. Lo cual parece funcionarle durante unos escasos diez segundos.
- No quiero morir señor. ¡Tenga corazón, señor!
“Vale, es suficiente. No tengo el día para soportar esta mierda.”
- ¿Quieres ponerme a prueba? ¿es eso? Porque te romperé todos los huesos del cuerpo. – advierte, totalmente cabreado Arthur.
- Lo siento, perdone, ¿vale? - se disculpa Kieran, más colaborativo.
- Ni una maldita palaba mas, ¿está claro? - vuelve a intentar Arthur.
- ¡Vale, vale! –
- Con eso ya van dos huesos.
Afortunadamente, después de esas amenazas, el O'Driscoll pareció captar el mensaje y permaneció callado hasta llegar al campamento. “Muy bien, acabemos con esto.”
- Ya hemos llegado, saco de mierda. Deja que te presente a los muchachos. – dice Arthur mientras coge al “saco de mierda” y lo acerca hacia la cabaña principal
- No me hagas daño, por favor. – intenta suplicar una vez más Kieran.
- Oh, no te preocupes, son muy amables.
Acto seguido de esta frase, Arthur suelta al prisionero en el suelo, y Dutch sale de la cabaña, avisado de su llegada por las voces.
- Ah, encontraste a ese malnacido, ¿eh? Muy bien. – Comenta el líder de la banda, observando a su “invitado” mientras Arthur le desata. – Bienvenido a tu nuevo hogar. Espero que seas muy feliz aquí.
Arthur, levanta a Kieran del suelo, sujetándolo firmemente.
- ¿Quieres que le haga hablar?
- Oh no, nada de lo que diga será verdad. – explica Dutch.
En ese momento, Uncle y Bill salen a recibir al prisionero.
- Uncle! Mr. Williamson! – Les llama la atención Dutch. – Atad a este gusano en un lugar seguro. Primero haremos que pase hambre. - Arthur suelta a Kieran, dejándolo en manos de Uncle y Bill.
- Tengo un dicho, amigo mío. - continua Dutch, esta vez hablándole a Kieran, y logrando su atención – Disparamos a los que tengamos que disparar, salvamos a los que tengamos que salvar y alimentamos a los que tengamos que alimentar… Ya descubriremos que te corresponde. – después de usar su famosa frase para intimidar a su prisionero, la expresión de Dutch cambia a una de toral felicidad. – No me lo puedo creer! ¡Un O’Driscoll en mi campamento!
- No, no soy un O’Driscoll, señor. Odio a ese tipo. – intenta defenderse Kieran, con una mirada de terror en opinión de Arthur, quien le sigue con la mirada hasta que le meten en el establo. “Vaya mal día para ti, chico…casi siento pena y todo… pero eres nuestra oportunidad para dar con Colm O’Driscoll.”
- Oh, lo que tú digas, hijo. - le contesta Dutch. – Bien hecho, Arthur. -
- Siento que hayamos dejado escapar a Colm. - se disculpa Arthur.
- Oh, hay tiempo para eso. Ahora tengo que ver si podemos asaltar el tren. – se despide Dutch, para luego desaparecer en el interior de la cabaña.
“Vaya día más largo…” piensa Arthur de camino al porche de su cabaña. Se enciende un cigarro y saca la botella de Bíter que le robo antes al chico. Se sume en sus pensamientos durante un rato, hasta que se acaba el cigarro y decide que ya es hora de descansar. Fuma la última calada, tira la colilla al fuego y dirige una última mirada al establo antes de retirarse.
