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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 1 of El ancla de la vida y la guadaña de la muerte
Stats:
Published:
2022-10-02
Updated:
2026-03-04
Words:
44,971
Chapters:
14/57
Comments:
3
Kudos:
535
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62
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24,218

La estrella más brillante de la noche

Chapter 2: Soy un... ¿qué?

Chapter Text

El duende lo miró fijamente y Harry le sostuvo la mirada. El duende intensificó la vista, así que él hizo lo mismo. Finalmente, resoplando, la criatura apartó la mirada, haciendo que Harry casi sonriera en señal de victoria… hasta que el duende le ladró una orden a otro compañero en la sala. De repente, ambos se abalanzaron sobre él y comenzaron a pincharlo con sus largos y puntiagudos dedos.

—¡Oye! —protestó Harry, retrocediendo al sentir que algo extraño sucedía a su alrededor. Una especie de ondas surgieron del aire, rodeándolo y envolviéndolo en sus tentáculos—. ¿Qué está pasando? —gritó, intentando esquivar los ataques y sentarse.

—Deja de luchar contra la magia, niño —ordenó el sanador Sharptooth, empujándolo de nuevo hacia la cama—. Intento lanzar un encantamiento de diagnóstico para saber cuánta memoria has perdido.

—Mi memoria está perfectamente —replicó Harry con brusquedad—. ¿Y de qué habla? ¿Qué encantamiento? La magia no existe.

Al decir aquello, se detuvo en seco. ¿Por qué demonios su voz sonaba siseante, como si estuviera ceceando de nuevo? Agradeció que sus tíos no estuvieran allí para escucharlo; por la mirada inexpresiva de los duendes, supuso que ellos tampoco lo habían entendido. Suspiró y repitió las palabras, asegurándose de hablar en español esta vez. Nadie le entendía cuando cambiaba involuntariamente a ese lenguaje siseante, algo que solía provocar que los Dursley le pegaran con más fuerza tras tacharlo de "anormal".

El duende se quedó helado, dejando de pincharlo por un momento e ignorando su siseo inicial.

—¿Quién dice que la magia no existe?

—No existe —confirmó Harry—. Mi tío Vernon lo dice.

El duende le dedicó una sonrisa desagradable mientras lo observaba con ojos afilados.

—Ya veo. Entonces, ¿cuál es tu nombre, niño?

—Soy Fenómeno.

El sanador Sharptooth se tensó y entrecerró los ojos.

—¿Perdón?

Harry se aclaró la garganta.

—Mi nombre es Fenómeno. Fenómeno... er, Dursley, supongo —añadió con un encogimiento de hombros desolado. No sabía si tenía apellido, pero al ser el de sus tíos, le pareció lógico compartirlo.

Sus palabras parecieron inquietar al duende, quien se removió incómodo e intercambió miradas significativas con sus colegas.

—Escúchame, Harry —dijo Sharptooth con firmeza—. Primero que nada, tu nombre es Harry, no "Fenómeno". Tu tío es un estorbo para la sociedad que debería estar encerrado en Azkaban —gruñó, provocando un escalofrío en la espalda del niño.

—Harry… —murmuró él con asombro—. Mi nombre es Harry —repitió, demasiado aturdido por el descubrimiento como para procesar lo que Sharptooth había dicho sobre su tío.

—Sí, eres Harry —confirmó el duende con paciencia—. En segundo lugar, la magia sí existe. Simplemente está bien escondida de la gente no mágica por el bienestar de ambos mundos.

—¿De verdad? —interrumpió Harry, incapaz de contenerse—. ¿La magia existe? ¿Y el bienestar de quién? No entiendo nada, me temo.

—Lo entenderías mejor si no te hubieran dejado con esa basura de muggles —escupió Sharptooth con desprecio—. Por la forma en que te golpean y te matan de hambre cada vez que manifiestas magia accidental.

El cerebro de Harry trabajaba a toda marcha intentando seguir el ritmo.

—¿Muggles?

—Muggles es como llamamos a las personas que no tienen magia.

—Entiendo… —Harry tragó saliva, mirándose las manos—. Entonces, ¿está diciendo que soy un... qué? ¿Un mágico? ¿Un hechicero?

—Mago es el término correcto —dijo Sharptooth con una leve sonrisa—. ¿Seguro que recuerdas haber hecho algo extraordinario? Algo que no podías explicar a los demás.

—Sí —asintió Harry—. Recuerdo que mi tía Petunia intentaba cortarme el pelo una y otra vez, y siempre me crecía de la noche a la mañana. También recuerdo que ayer mismo, mientras huía de Dudley, aparecí de repente en el techo de la escuela. El tío Vernon no se puso muy contento.

—Ya veo —dijo Sharptooth sombríamente—. Dime, Harry, ¿recuerdas algo de lo que pasó después de la paliza que te dio?

Harry frunció el ceño, intentando hacer memoria.

—Eh, no, la verdad. Lo último que recuerdo es que me lanzaron contra la pared —explicó con voz monótona, como si hablara de otra persona. No tenía sentido ocultarlo si el sanador Sharptooth parecía saberlo todo—. ¿Por qué lo pregunta?

El sanador pareció sorprenderse por su tono respetuoso. —Bien, permíteme explicarte algunas cosas. A veces, algunos miembros de familias mágicas muestran una "herencia de criatura" cuando alcanzan la madurez, especialmente aquellos con un núcleo oscuro. No es algo extraño ni aterrador; de hecho, se celebra. Sin embargo, algunos magos, la mayoría nacidos de muggles, los consideran malvados e intentan matarlos porque no entienden cómo funciona la magia. ¿Me sigues?

—Sí —asintió Harry, preguntándose a dónde quería llegar.

—Normalmente esto ocurre al madurar, pero en condiciones extremas, como situaciones de peligro de muerte, la magia de un mago puede forzar al cuerpo a alcanzar esa herencia prematuramente para sobrevivir. La noche que tu tío te golpeó, casi mueres, Harry —dijo Sharptooth con una voz sorprendentemente suave—. Pero tu magia se negó a dejarte ir; buceó en lo profundo de tu alma y trajo un don para salvarte la vida.

—¿Está diciendo que he pasado por una especie de… transformación en criatura? —preguntó Harry con voz incrédula.

—Eso parece —asintió Sharptooth.

Harry frunció el ceño.

—Pero me sigo sintiendo humano. ¿Cómo puedo ser un animal?

Sharptooth sonrió con suficiencia.

—Es que aún no te has visto por completo, Harry.

Harry abrió mucho los ojos e intentó incorporarse. Sharptooth levantó una mano para detenerlo.

—Con calma —dijo, antes de hacer aparecer un espejo de cuerpo entero de la nada.

Harry se quedó boquiabierto.

—¿Eso fue magia?

—Sí —respondió el duende, divertido.

—Vaya… ¿Podría enseñarme?

—Aprenderás las artes más refinadas de la magia en Hogwarts —explicó Sharptooth—. Antes de que preguntes, es una escuela británica para magos a la que asistirás cuando cumplas once años.

—Ya veo —asintió Harry.

Aceptó sus gafas de vuelta, recordando de pronto la razón por la que habían aparecido los espejos. Se movió con dificultad, incorporándose bajo la mirada expectante de los duendes. Intentó mover las piernas, pero sintió que estaban unidas; frunció el ceño y sus manos entraron en contacto con lo que solo pudo describir como una superficie lisa, fría y de una textura extraña bajo la manta.

—¿Qué…? —susurró, tirando de la sábana blanca para destaparse.

En lugar de encontrarse con sus piernas atadas por algún tipo de cuero escamoso, vio un objeto largo y tubular que se extendía desde su cintura hasta el final de la cama, donde terminaba en una punta fina. El inicio de esa superficie texturizada estaba un par de pulgadas por debajo de su ombligo; la transición de la piel a las escamas era perfecta, totalmente plana y natural. Era una cola.

Una cola de serpiente que se movía y latigaba desde su cintura hasta la punta.

—¡¿QUÉ?! —gritó Harry en un susurro, intentando mantener el control de su voz.

—Tranquilo —soltó Sharptooth con una carcajada, visiblemente divertido por su pánico.

—No está ayudando —sentenció Harry con voz plana, mientras el terror aumentaba.

Era una… ¡una serpiente! ¡Una especie de mitad serpiente!

—Un naga, eso es lo que eres —le informó Sharptooth, rodando los ojos—. Alégrate, niño. El naga es una herencia de criatura verdaderamente poderosa y muy rara de obtener.

—Entiendo —masmuró Harry, acariciando la suave textura de su cola mientras miraba el espejo, dividido entre la fascinación y el horror—. ¿Y qué se supone que haga? No tengo padres… me dijeron que murieron en un accidente de coche.

—Oh, no. Tus padres están muy vivos —soltó Sharptooth con una sonrisa maliciosa.

—¡¿QUÉ?! —chilló Harry tan fuerte que todos en la habitación, incluido él mismo, se sobresaltaron.

Sharptooth le ladró una orden a uno de los duendes, quien salió corriendo y regresó con un portafolio. El sanador lo revisó hasta extraer un… ¿pergamino? Se lo tendió a Harry.

—Es el resultado de tu prueba de herencia de sangre.

Harry arrebató el pergamino al instante, se ajustó las gafas y comenzó a leer.

Nombre: Harry James Sin Apellido (Potter de nacimiento) (RENEGADO)

Estatus: Mago

Estatus de sangre: Mestizo (Por nacimiento)

Familiar: Desconocido

Núcleo mágico: Oscuro

Habilidad mágica: Metamorfomago

Criatura: Naga

Familia

Padre biológico: James Fleamont Potter

Madre biológica: Lily Potter de soltera Evans

Hermano biológico: James Charlus Potter Jr.

Madrina: Alice Longbottom de soltera Fortescue

Padrino: Sirius Orión Black (RENEGADO)

Frank Longbottom

Padre del alma: Tom Sorvolo Ryddle

Herencia

Heredero de:

Potter (RENEGADO)

Black (RENEGADO)

Gryffindor (RENEGADO)

Lord de:

Ryddle (Muggle) (Por derecho de conquista)

Gaunt (Por derecho de conquista)

Slytherin (Por derecho de conquista)

Peverell (Por derecho de conquista)

—¿Renegado? —murmuró Harry con un tono vacío, ocultando su incredulidad y el dolor que sentía.

—Supongo que tienes una larga charla pendiente —dijo Sharptooth encogiéndose de hombros—. ¿Tienes hambre?

El estómago de Harry rugió, respondiendo por él.


Tras devorar las frutas que le ofrecieron mientras escuchaba las historias sobre el llamado "Señor Tenebroso", sus conquistas y su supuesta derrota a manos de su hermano gemelo, Harry se hundió en su asiento con una expresión de tristeza empañando su joven rostro.

—No te confundas, niño: la magia nunca miente. Sí, todos hemos escuchado las historias de que tu gemelo, Jim Potter, es el "Niño que sobrevivió", pero si la magia dice que fuiste tú quien lo derrotó, entonces así fue.

—¿Cómo puede estar tan seguro? Ni siquiera sé nada de magia, ¿cómo podría haber matado a ese "Señor Tenebroso"?

—Ese "Señor Tenebroso", como tú dices —bufó Sharptooth con desdén—, es la razón por la que estás vivo ahora mismo, así que deberías mostrarle el respeto que merece. Además, solo ha sido derrotado temporalmente; no está muerto.

—¿Cómo? —susurró Harry—. ¿Cómo es él la razón de…?

—¿Por qué crees que logramos rescatarte tras recibir la alerta de tu herencia de criatura? "Señor Tenebroso" no es un simple título; él es el Señor de la Oscuridad, lo que significa que vela por cada mago de núcleo oscuro y cada criatura tenebrosa. Él se encargó de inventar encantamientos que nos avisan sobre nuevas herencias de criaturas y su ubicación para rescatarlas antes de que el bando de la Luz pueda matarlas.

—Ya veo —reflexionó Harry, echando un vistazo a su propio documento de herencia, que confirmaba que él también era de núcleo oscuro—. Entonces, ¿por qué me atacó? Siendo que él también sería milord.

—Me temo que eso solo él podría decírtelo.

Harry suspiró y se frotó los ojos; estaba demasiado cansado para pensar en ello.

—¿Quién es Tom Sorvolo Ryddle?

—Ese es el nombre de nacimiento del Señor Tenebroso.

—¡¿Qué?! —gritó Harry, boquiabierto—. Pero… aquí dice que él es mi, esto… —Entornó los ojos hacia el pergamino—. "Padre de alma". ¿Qué es un padre de alma?

—Parece que hay formas de magia que ni siquiera nuestro antiguo conocimiento puede comprender —reveló Sharptooth con gravedad—. Me temo que, a pesar de los cuentos, las almas gemelas no existen. El Señor Tenebroso debe tener un conocimiento extensivo de la magia de alma; lo que deducimos es que la práctica constante de sus rituales ha creado una parte de tu alma que lo identifica a él como su creador.

—Entiendo —suspiró Harry, aunque sin comprender del todo—. Básicamente dice que probablemente soy el resultado de algún tipo de experimento mágico. ¿Quizás por eso los Potter me desheredaron aunque me dieran la vida? ¿O tal vez él intentó reclamarme esa noche y algo salió mal?

Dios, ¡todo aquello sonaba tan complicado!

—No podemos decir qué salió mal exactamente esa noche, pero no fue por eso que te desheredaron —negó Sharptooth—. Lo hicieron porque pensaron que eras un squib.

Harry frunció el ceño.

—¿Y qué es un squib?

—Es una persona no mágica nacida de magos —explicó el duende—. La gente los considera una vergüenza para la familia y existe la vieja tradición de repudiarlos y enviarlos al mundo muggle para que se las arreglen solos.

—Pero… —Harry entró en pánico—. Usted dijo que yo soy mágico.

—Y lo eres —confirmó Sharptooth—. Ellos simplemente asumieron que no lo eras y te desecharon sin confirmarlo primero con nosotros.

—¿Cómo sabe tanto?

—Está escrito en tus papeles.

—Está escrito en tus papeles. —Sharptooth abrió de nuevo el portafolio y extrajo el documento de repudio—. Era un contrato cerrado, pero para conocer tu identidad tras la prueba de sangre, tuvimos que reabrirlo.

Harry asintió y comenzó a leer, sintiendo cómo el pecho le ardía por el dolor. Podría haber tenido padres y un hermano gemelo, pero no: tuvieron que echarlo declarándolo…

Harry forzó la vista.

—¿Quién es Albus Dumbledore?

—El Señor Luminoso —escupió Sharptooth con asco—. Director de Hogwarts y la fuente de nuestros problemas. Él es quien se interpone entre nosotros, las criaturas oscuras, y nuestros derechos.

—Aquí dice que él confirmó que yo era un squib —murmuró Harry sombríamente—. ¿Podría ser porque sabía que soy un "hijo de alma" del Señor Tenebroso?

—Poco probable. De haberlo sabido, habría preferido manipularte o, tal vez, matarte.

—Ya… veo… —Harry suspiró, cerrando los ojos con resignación—. Así que parece que, para seguir sobreviviendo, tendré que acudir al Señor Tenebroso… es decir, a mi padre.