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Un milagro concebido

Summary:

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— ¿Entonces? ¿Qué trae a mi dulce esposo aquí? — pregunta Orter, sin apartar la mirada del documento que está leyendo.

Mash extiende una hoja de papel, que Orter toma inmediatamente para leer.

— Estoy embarazado. La señorita Meliadoul me dio esto después de decirme que tengo dos semanas de embarazo. — confiesa Mash, y sin querer, la magia de arena de Orter comienza a revolotear por el lugar, causando un desastre.

Notes:

Esto forma parte del reto “Agosto MPREG”

Realmente no se en que me estoy metiendo, pero quise aventurarme a realizar este reto de escritura, más principalmente porque necesito contenido MPREG de Mashle.

Y si no tengo el suficiente, entonces es mi deber crearlo para mi misma y para quienes también están interesados en leer algo como esto.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: 🍄⏳ : Prueba de embarazo

Chapter Text

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Mash observa con curiosidad mientras Meliadoul utiliza un extraño artefacto mágico para examinarlo. En algún momento, cierra instintivamente los ojos, temiendo que el artefacto le cause un dolor insoportable, como aquella motosierra mágica que alguna vez fue su peor pesadilla.

 

El procedimiento termina más rápido de lo que esperaba, y Mash permanece en silencio mientras Meliadoul analiza los resultados obtenidos. 

 

— Señorita Meliadoul — dice Mash, inquieto ante el silencio que parece estar durando más de lo esperado. — ¿Pasa algo?  — es entonces cuando ella parece regresar en sí.

 

— No, no es nada grave... o tal vez sí. — Meliadoul vacila al responder, lo que solo aumenta la preocupación de Mash, quien había venido solo para una revisión debido a un malestar constante que no lo ha dejado tranquilo desde hace algunas semanas. — Mash, necesito que seas completamente sincero conmigo. — Meliadoul continúa, y Mash asiente, dispuesto a responder cualquier pregunta sin reservas. — ¿Sabías que tienes la capacidad de quedar embarazado? — pregunta finalmente, y la reacción de Mash revela que no tiene idea de lo que está hablando.

 

— Pero soy un hombre, ¿cómo puede un hombre quedar embarazado? — pregunta, confundido y sin saber cómo reaccionar ante esta noticia inesperada.

 

— Verás, Mash… Hay un porcentaje muy pequeño de hombres en la población que tienen la capacidad de embarazarse, tal como una mujer, pero a ellos generalmente, se les conoce como donceles. — le explica, y Mash necesita un momento para procesar toda esta información. — El registro más reciente indica que el porcentaje de donceles en la población general no supera el 5%. — continua, una vez que siente que Mash está listo para seguir con la conversación.  — Hasta ahora, no se ha registrado ningún caso de embarazo en alguien sin magia. — agrega, siendo este un caso especial y único, digno de una persona como Mash. — Así que muchas felicidades; estoy segura de que Orter se sorprenderá mucho con la noticia. — lo anima, notando la expresión de preocupación que Mash tiene en el rostro, aunque con esas palabras se anima un poco, pues aún tiene mucho que contar y experimentar de ahora en adelante. 

 

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— Maestro Orter. — 008 abre con cuidado la puerta de la oficina del Desert Cane, quien, como siempre, está concentrado en su trabajo.

 

— ¿Qué necesitas? — pregunta Orter, sin levantar la vista de lo que está leyendo.

 

— Tiene visitas. — informa la pequeña criatura, haciendo que Orter lo mire con curiosidad. Antes de que pueda preguntar quién es, la puerta se abre por completo, revelando a Mash, que se está comiendo un panecillo con crema.

 

— Entra, por favor. — dice Orter, haciendo que Mash entre de inmediato a la oficina, mientras 008 se retira para dejarlos solos.

 

Ambos permanecen en silencio por unos minutos hasta que Mash hace un suave ruido para llamar la atención de Orter.

 

— Espero no interrumpirte. — dice Mash, a lo que Orter simplemente niega con la cabeza antes de sellar el documento que estaba leyendo, para después tomar otro documento.  

 

— No, no me interrumpes en absoluto. De hecho, tu presencia siempre es bienvenida aquí. — responde Orter, provocando que el corazón de Mash comience a latir con más fuerza, intensificado por los nervios que ya sentía.

 

— Yo… ¿Recuerdas que esta mañana te dije que iría con la señorita Meliadoul porque no me he estado sintiendo bien? — pregunta Mash, sin saber cómo darle una noticia de esta magnitud a su compañero de vida.

 

— Sí, lo recuerdo perfectamente. — responde Orter de inmediato. — ¿Ya te dieron los resultados? ¿Hay algo malo contigo? — pregunta, dejando momentáneamente su lectura.

 

— No hay nada malo, de hecho, la señorita Meliadoul dice que estoy más sano que nunca. — Mash siente que su corazón está a punto de salirse de su pecho, y la tranquilidad de Orter no ayuda mucho a calmar sus nervios, aunque debería de ser todo lo contrario ahora mismo. 

 

— ¿Entonces? ¿Qué trae a mi dulce esposo aquí? — pregunta Orter, volviendo brevemente la mirada al documento que está leyendo.

 

Mash extiende una hoja de papel, que Orter toma al instante para leer.

 

— Estoy embarazado. La señorita Meliadoul me dio esto después de decirme que tengo tres semanas de embarazo. — confiesa por fin. 

 

Causando que la magia de arena de Orter comience a revolotear por el lugar, causando un pequeño desastre.

 

Algunas páginas vuelan por los aires, pero ni siquiera llegan a tocar el suelo, ya que Mash las atrapa justo antes de que caigan. Orter parece desconcertado por la noticia, tanto que abre y cierra la boca en repetidas ocasiones, como si no fuese capaz de encontrar las palabras adecuadas para expresar su sorpresa. 

 

Finalmente, Orter se sienta con más firmeza en su silla, tratando de recuperar la compostura, debido a que ahora más que nunca la necesita. 

 

— ¿Estás seguro? — pregunta Orter, su voz temblando ligeramente por un sentimiento que ahora ni siquiera entiende.

 

— Sí, la señorita Meliadoul lo confirmó. Me dijo que soy uno de esos casos raros, y que el embarazo está en sus primeras etapas. — responde Mash con su voz cargada de emoción y nervios.

 

Orter se pasa una mano por el rostro, intentando procesar la información. El asombro es evidente en sus ojos, y Mash puede ver cómo el desconcierto da paso a una mezcla de alegría y preocupación.

 

Como si su noticia fuese algo que se dijera todos los días.