Actions

Work Header

Un trago de veneno

Chapter 9: Odiar

Summary:

Era la matriz la que deseaba el amor de Megatron, no él.

Él solo quería…

No, él solo estaba por interés, no deseaba nada de Megatron.

Nada

Nada

— “Te odio” — Fue la voz de Optimus que rompió el silencio.

— “Lo sé” — Megatron respondió, con una sonrisa perfecta en su rostro antes de continuar — “Yo me siento igual”

Notes:

¿Pensaban que esto ya no se iba a actualizar? Pues están en lo incorrecto, reescribí este capítulo varias veces porque no me gustaba hasta que llegamos a esta versión. Tengo dos menciones que hacer, porque ya me reclamaron por no haberlo hecho y pues Josefo, lo siento, tarde pero llegó, gracias a ella porque la idea original surgió en parte por una lluvia de ideas en un server. Para la otra mención, pues al final.

Espero les guste el cap, ya no prometo cuando estará el otro, el trabajo me está comiendo el alma, tal vez haga algunos oneshots durante la semana para no sentir que no haga nada.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Al terminar de amarrar aquella cinta Optimus dio un par de pasos atrás, contemplándolo de arriba hacia abajo. Si tan solo no le hubiese dicho que estaba por irse, puede que ahora sus pensamientos no estuviesen tan dispersos, porque deseaba un alivio físico, eso era evidente pero una angustia que no era capaz de comprender del todo, poco a poco se estaba colando por los rincones de su procesador. No quería que se fuera, no deseaba a nadie más ¿Quién podría necesitarlo más que él? 

 

No, su procesador estaba funcionando de manera incorrecta, esta era una muestra de debilidad. En su mente no había espacio para este tipo de emociones cursis, no fue creado con ellas. Él no era así. Él era… ¿Cómo era? De pronto dejó de pensar. Tal vez su código de carrier era lo que lo estaba alterando, seguro que al igual que su forja, algo estaba mal. Él era defectuoso. Siempre lo había sido.

 

Megatron jaló aire hacia su interior, esperando en aquella completa oscuridad el siguiente movimiento de Prime. Escuchaba pasos que se alejaron un momento para enseguida acercarse a él. Al ya no ser capaz de verlo, sus receptores auditivos se reajustaron más sensibles, ahora era capaz de escuchar incluso el ronroneo constante del motor interno del otro, la forma en que ciertas piezas aparentemente se reajustaban por alguna razón se le hacía que sonaban de forma irregular. 

 

— “Optimus”

 

La voz de Megatron era tan dulce en sus receptores auditivos funcionaba como una caricia a su chispa, el canto de una criatura que le invitaba a su propia ruina. Así que sin más se acercó y se sentó en su regazo, dejando sus piernas a los costados de su cuerpo. Sus manos pasaron por la placa del pecho ajena, llegando hasta la parte trasera de su casco, donde tiró un poco hacia atrás, el otro no opuso resistencia, dejándose hacer como un simple muñeco. Soltó aire en un soplo sobre sus labios, esperando un espasmo, pero parecía ser que su víctima estaba tratando de ganar la apuesta. Así que enderezó su cuerpo y se acercó a sus labios, atrapándolos en un beso. Pero las formas distaban mucho de ser amables, algo brusco, invadiendo su boca con su glossa, mordiendo sus labios y recorriendo cada espacio disponible. Debía dejarle claro que no pensaba ser amable o considerado, él lo usaría y desecharía a la primera oportunidad. 

 

Los labios de Prime sabían dulces al punto de ser intoxicantes, deseaba devorarlos hasta sentirse satisfecho, pero puede que eso no fuese a ocurrir nunca, nunca se sentiría lo suficientemente satisfecho. Los impulsos pasaban por su cuerpo de forma que los avisos de alerta saltaban de forma incesante, llenando su pantalla interna con advertencias y necesidad que no podría saciar por completo.

 

Optimus llegó al punto de morder su labio inferior, hasta que un par de gotas de energon brotaron por ahí. Pero pese a ello, su reacción fue nula, esto era lo que le había pedido pero aún así no era lo que necesitaba. Sus atenciones fueron bajando, por su cuello, dejando mordidas ocasionales; siguió a la placa de su pecho, dejando un camino de besos; la placa de su abdomen, hasta llegar a su entrepierna. Una vez ahí, se puso de rodillas, recordando de repente algo, un pretexto para mantener su mente ocupada. 

 

“Acabo de acordarme… hay algo que necesito enseñarte” — Con esas palabras, pasó la mano sobre la cubierta de su espina, haciendo presión con la punta de sus dedos, empujando para dejar que se frotara. Entonces escuchó el sonido característico del metal chocando. Claro, su espina se había presurizado. — “Y parece que tú también lo intuyes”

 

Notó algo, bastante leve, por lo cual era mucho más complicado percatarse de ello. Pero una corriente había recorrido el metal ajeno, sus dedos habían sostenido con algo más de fuerza el posa brazos, apenas visible, seguro pensó que pasó desapercibido pero sus labios se habían presionado contra si mismos.

 

Las alertas de la necesidad de que sus ventiladores internos se iniciaran eran constantes, no verlo acentuaba cada caricia haciendo que su espina se presionara dolorosa en su cubierta. No podía perder, sabía que de hacerlo podría complicarlo todo, ya que pese a lo calculador que podía ser, cuando se encaprichaba, Optimus no pensaba con claridad. No debía darle la oportunidad de pensar en una ruta de escape sino en convencerlo que aquella acción era completamente innecesaria. El lugar más seguro para él era y siempre estaría a su lado, no podía dejarlo ir. Necesitaba que comprendiera que hacía las cosas por una buena razón.

 

— “Te daré una pequeña concesión” — dijo de forma sugerente, mientras paseaba su dedo de arriba hacia abajo en la placa de la entrepierna de Megatron — “Desactivar tu cubierta no contará como moverte”

 

No hizo falta que dijera algo más y casi de inmediato la cubierta se retrajo, dejando ver su espina presurizada. Eso le hizo pensar ¿Con qué movimiento lo había provocado? Estaba seguro que las caricias lo habían terminado de motivar, pero podría apostar que algo antes había hecho el truco. 

 

— “Aquella vez, cuando tú quisiste complacerme, fuiste malísimo“ — Continuó hablando al mismo tiempo que tocaba la punta de la espina ajena con sus dedos, usando el índice y el pulgar, con estos mismo fue bajando por toda la extensión, de forma lenta para después frotar un poco hacia arriba. Así, sin detenerse, ocasionalmente haciendo presión en los puntos que ahora sabía le eran placenteros. — “No siempre debes empezar directo usando la boca ni tratando de tomarlo todo cuando claramente no tienes la destreza para hacerlo, puedes empezar provocando un poco”

 

Megatron quería recordar a qué momento se refería de todos los anteriores ¿A la primera vez? Ya habían hecho esto en otras ocasiones, de las tantas que habían sucedido por las coacciones ajenas ¿Entonces? Ah, enseguida comprendió que esta era una fantasía de Optimus, que estaba provocándolo y vaya que estaba funcionando. Aunque no pudiese verlas, imaginaba las manos del otro, la expresión de su rostro ¿Lo introduciría en su boca? ¿Tenía idea de lo hermoso que se veía entre sus piernas cuando parecía hacer travesuras? ¿O acaso comprendía el hambre que surgía en su interior cada vez que el otro le hablaba con tanta dulzura?

 

De nuevo Optimus se percató de la forma en que los dedos se habían clavado en el reposabrazos, esto era algo, una reacción, si, justo esto. Lo estaba sintiendo. Buscó su mirada, arrepintiéndose casi al instante de haber cubierto sus ópticas. No debió hacerlo, ahora quería mirarlo y que él lo mirara, se sentía desesperado. Si tan solo pudiera él ser su prioridad. Ser más importante que su insípida causa y que sus patéticos decepticons. Ser lo más importante en su existencia y no solo un agregado. Pero sabía que estos deseos no eran lo ideal, es más, ni siquiera debería tenerlos porque de nuevo representaban obstáculos, todo lo que sentía por Megatron lo era y bien podría culpar a su código de carrier, pero incluso antes de este, sabía bien que en su interior habitaban muchos de esos deseos desde mucho tiempo atrás. Siempre pensó que lo mejor para él era consumir, apropiarse de todo, hacer suyo incluso por la fuerza, sus deseos, porque siempre había sido de esta manera. Incluso al principio cuando ambos decidieron salir de aquellas vidas predeterminadas, él siendo una simple pieza de la maquinaria, uno más del montón desde que fue creado, ni siquiera recordaba a sus progenitores y aunque lo hiciera, no sentía anhelos sobre sus presencias, lo habían puesto en línea y nada más. No les debía nada ni deseaba nada de ellos. Pero Megatron, había subido la escalera a la fuerza, surgiendo de la mugre para tratar de tocar aquellos cielos brillantes que a los de su estirpe le fueron negados, sin saber que aquel mundo estaba construido sobre sonrisas falsas y paranoias.

 

Ahora que lo pensaba, durante todo su tiempo en línea él mismo sólo deseó una cosa, alcanzar la cima, un lugar donde pudiese mirar a todos y plantear su propio orden caótico, puede que ello sonara contradictorio, pero de alguna forma lo había conseguido. Todo había sido suyo para romper y torcer pero incluso estando ahí, la sensación de vacío en su pecho solo alimentaba las voces, de la matriz de liderazgo únicamente había aprendido que todos sus anteriores portadores habían tenido finales miserables, ninguno realmente digno de portarla pero aunque fueron inútiles, ahora le susurraban desde ahí. Tenía que escucharlos repetir hasta el cansancio que su momento no había llegado, que ellos aún tenían mucho por hacer y que su misión estaba incompleta. Aquello no podría importarle menos, si estaban fuera de línea es que fueron unos completos inútiles. Durante mucho tiempo existió de esa manera, como si dentro de su tanque de combustible existiera un agujero que no importaba lo mucho que intentara llenarlo o con qué, era imposible, por el contrario, parecía hacerse cada vez más profundo y doloroso. 

 

Entonces, Megatron apareció en escena y fue atrayente de una forma que nada más lo había sido antes, aunque al principio su mera existencia le resultó ridícula, sus ideas simples murmullos a la nada, mientras él quitaba estorbos en su camino al poder, el otro trataba de razonar inútilmente con los que sostenían la correa. Sus maneras eran las correctas, siempre lograba el éxito pero con el tiempo empezó a ver como la forma en que Megatron les hablaba lograba atraer a los bots como si fuera una droga a su causa. Y él quiso probar, se acercó fingiendo ser inocente, conociendo, infiltrándose tratando de pudrir su causa desde adentro y al hacerlo, lo que encontró hizo crecer algo en su chispa que por primera vez llenaba el vacío en su interior. Fue en ese momento cuando deseó poseerlo, algo tan brillante y frágil, pero pese a su naturaleza por alguna razón se resistió a pertenecerle a alguien. Le ofreció todo lo que le pareció razonable y de acuerdo a su valor, pero lo rechazó, cada regalo y privilegio valían nada, no era eso lo que deseaba de él, por el contrario, parecía buscar algo que desde el principio no existió. Eso solo hizo crecer más su necesidad. 

 

Se le hizo sencillo, fingir compasión y docilidad hacia Megatron y los suyos al mismo tiempo que sus manos se manchaban con el energon de aquellos que se oponían a sus deseos y sus receptores auditivos se llenaban de los gritos de los perdedores. Cada paso le daba la oportunidad de consolidar su poder a través del miedo, justo estando en ese punto sintió a Megatron finalmente al alcance de sus manos, discretamente le había cerrado todos los caminos para ser él su única esperanza de victoria pero como la espuma, simplemente se desvaneció entre sus manos. Cuando los lamentos de los perdedores fueron reemplazados por los reclamos del otro, un pequeño descuido que lo arruinó todo.

 

Ahora lo tenía justo frente suyo, entregándose voluntariamente, pero de alguna forma había algo que hacía falta. Si tanto lo había deseado, porque esto no estaba saciando sus necesidades, ¿Qué era lo que estaba alterando su sistema?. Así que continuó, moviendo sus dedos para después envolver la espina completa con su mano, subiendo y bajando en un ritmo constante, de la punta un poco de lubricante empezó a brotar y dejando que su cuerpo actuara sin pensar, acercó los labios a esta parte y succionó un poco, probando su sabor una vez más. Esperó un tirón o algo, una reacción incontrolable, pero aquello no sucedió, estaba quieto como una estatua. 

 

Esto estaba resultando cada vez más difícil, su cuerpo estaba mandándole alertas de sobrecalentamiento y estaba seguro de que no importaba de quien se tratara, jamás había sentido esto. No era solo el placer físico, sino el saber de parte de quien venía. En su mente el nombre del autobot se repetía en bucle, deseando besarlo, abrazarlo, hacerlo suyo con amor o con violencia, sus deseos empezaban a desbordarse por la necesidad de unirse y de hacerlo sentir todo lo que su chispa deseaba gritar. 

 

— “Apuesto que esto se siente bien, así es como se hace, caricias con las manos y luego, puedes usar la boca para aumentar el estímulo” — Murmuró contra la espina que tenía sujeta, esperando de nuevo, pero sin recibir respuesta. — “Cuando notes que el lubricante empieza a salir de la punta y ya está completamente presurizada, puedes entonces usar tu boca, pero no es necesario que hagas todo entrar, puede ser solo la punta o incluso únicamente acercar tus labios”

 

Mientras hablaba, aprovechaba en hacer pequeñas pausas, donde sacaba su glossa para lamer su extensión, empezando de la base hasta llegar a la punta, donde succionaba cada vez que llegaba hasta ahí.

 

— “Recuerda mis movimientos y las zonas que mi glossa está recorriendo, esos puntos son mis favoritos” — Llevó sus labios a la base nuevamente, succionando un par de veces, podía sentir como la temperatura del cuerpo ajeno empezaba a traicionarlo, parecía entercado en incluso evitar que sus ventiladores sonaran. Fue en ese momento que su ego finalmente se tranquilizó, lo estaba sintiendo y lo llevaba tanto al límite que incluso estaba resistiéndose en hacer que su cuerpo lo traicionara. Si, esto era bueno — “Pero no puedes quedarse solo con eso, recuerda ser un bot agradecido y cuando estes listo, usa esa bonita boca que tienes para devolver el favor que estoy por hacerte”

 

“Optimus, Optimus, Optimus, te amo, te amo, te necesito”

 

Llevó sus labios de nuevo a la punta, dando un par de besos antes de separar sus labios y dejarlo entrar todo lo que le fue posible, haciendo que la espina chocara contra la parte de arriba de su boca para después dirigirse hasta lo más profundo posible de su garganta, la presión en esa zona era casi dolorosa, pero estaba bien, le gustaba cuando se sentía de esa manera. Entonces usó su mano para acompañar los movimientos de su boca cada vez que dejaba la espina salir, aprovechando que ahora su lubricante bucal facilitaba todo. Podía percibir como el otro estaba apunto de ceder, algo se lo decía, así que decidió succionar con mayor fuerza y acelerar sus movimientos. Porque puede que pareciera estar en control total de su cuerpo, la realidad es que su válvula llevaba un buen rato goteando lubricante y su espina completamente lista para ser liberada, pero aún no iba a usar ninguna, porque hacerlo implicaría aceptar hasta cierto punto su derrota.

 

Entonces sucedió, sin previo aviso, el fluido de Megatron se liberó de manera que tuvo que soltar la espina casi de inmediato, obligándolo a recalibrar su módulo de voz casi al instante.

 

Un tic en una de sus ópticas lo traicionó, esperó no ser descubierto, pero por la falta de reclamos al respecto, supuso que pasó desapercibido lo suficiente como para que no mencionara nada al respecto. Por dentro se reclamó a sí mismo por su poco autocontrol, preocupado pero los sonidos que percibía. Ahora quería abrazarlo, acariciar su rostro y llenarlo de besos, hacerlo sentirse amado al extremo del hartazgo. 

 

— “Debiste haberme avisado” — dijo en tono de reclamo, pero de nuevo el silencio lo acompañó — “Puedes hablar, solo para responderme esta vez” 

 

Optimus pensó que no le haría caso, pero entonces el otro abrió los labios y finalmente de nuevo la habitación se llenó de otro sonido además de su propia voz y sus receptores auditivos.

 

— “No me dejaste hacerlo”

 

La forma en que había sonado, estaba lejos de estar tranquila, era tan agradable notar lo excitaba y preocupado que estaba y de la misma forma lo estimulaba de maneras curiosas el pensar que por un instante él había sido todo en lo que el otro había pensado. Así es como debía ser y como siempre debió haber sido 

 

— “No te detuve, solamente debiste aceptar perder la apuesta” — La respuesta de Prime fue juguetona pero desafiante, así estaba bien, no debía darle más control del que ya tenía.

 

Por su parte Megatron no le respondió, pero ahora no hacía falta, el saber que lo estaba alterando era suficiente como para animarlo a continuar, incluso empezaba a importarle poco o nada si es que al final se quedaba con Starscream o no, si esta era solo una prueba de lo que podía recibir, entonces la agonía de tener que soportar al vosiano por un par de ciclos, pasaba a segundo plano. Iba a tomar todo lo que pudiese, hacer suyo a Megatron por completo, hasta el punto de la locura, en donde no pudiese pensar en alejarse ni un solo paso lejos de su vista. Domesticarlo hasta hacerlo una bonita y obediente mascota era su nuevo objeto. Esta sería una que no se rendiría, que lo pondría como su única prioridad, aquella que haría todo por tratar de cumplir sus deseos. Antes lo había intentado, pero ahora dentro de su forja tenía dos seres que servirían como motivadores, ni siquiera habían emergido y ya empezaban a ser de utilidad para sus necesidades. 

 

Algo sonaba extraño ¿Estaba bien? Quería preguntar pero temía hacerlo, si acaso hacía la pregunta incorrecta puede que el otro se cerrara de nuevo a sus emociones, era poco pero quería pensar que al menos ahora tenía un pequeño trozo del procesador de Optimus enfocado en él, deseándolo, necesitando de su afecto. No importaba si por ahora no era suficiente, aún tenía tiempo al menos hasta que sus sparklings emergieran, para lograr ganarse su lugar en su chispa. 

 

Una vez Optimus se limpió la boca, decidió treparse al sillón, pero no sentado, sino de pie, pisando las piernas de Megatron, para así mirarle hacia abajo. Verlo así de indefenso era algo que no creyó necesitar tanto hasta ahora, por lo mismo se sentía incapaz de tener lo suficiente. Desactivó la cubierta de su espina, dejándola salir, en sus interacciones solía usarla poco, porque la realidad es que era un desperdicio no ver a Megatron tratar de resistirse todo lo posible a sus propios impulsos, cuando ocurría era casi gloriosa la forma salvaje en que se dejaba llevar y usaba su válvula sin piedad. A veces incluso veía como dejaba salir algunas lágrimas de sus ópticas, junto con la culpa cuando creía que estaba siendo demasiado brusco, sin comprender del todo que él estaba disfrutando cada instante del encuentro, aunque eso hacía ser a Megatron un tonto que no era capaz de comprender los mensajes sutiles porque su válvula presionaba de forma juguetona cada vez que entraba, como él mismo insistía en morder el metal a su alcance y la forma en que las puntas de sus dedos trazaban caminos por el cuerpo ajeno, solo un estúpido no sería capaz de darse cuenta lo mucho que estaba disfrutando ser embestido hasta la inconciencia. Claro que saberlo y decirle eran dos cosas muy diferentes, todo esto sería su secreto, si no se daba cuenta, lo mejor era seguir así. Tomó su propia espina en su mano y comenzó a acariciarla, subiendo la velocidad cada vez más, acercándola al rostro de Megatron.

 

— “Abre la boca y saca tu glossa”

 

Sonrió con malicia al hablar, viendo al otro obedecer al instante, analizó sus opciones, bien podría introducirla por la fuerza y hacerlo reaccionar por la sorpresa o podría simplemente sobrecargar en su rostro, manchar aquellos hermosos labios. Eligió la segunda, con un poco de la primera. Acercó su espina a la glossa de Megatron, frotando la punta ocasionalmente, el otro parecía intentar atrapar la punta con sus labios de forma torpe, soltó una pequeña risa al darse cuenta. Era tan malo en esto, se le notaba lo incómodo pero ello no le molestaba, quería decir que se estaba esforzando por complacerlo. Se sostuvo de la placa en el hombro ajeno para ganar estabilidad, clavando un poco sus dedos. No sabía porque, muchas veces evitaba gemir, no es que no lo deseara, pero había algo en su interior, una vocecita que le decía que era mejor contenerse lo más posible, así que apretó los labios entre sí, mientras sus manos seguían sus movimientos. El calor empezó a desprenderse de su cuerpo a modo de vapor, incluso siendo evidente la humareda constante en sus tubos de escape. Estaba a nada, pero aún esto la sensación era incompleta, por su procesador la imagen de Megatron, sosteniéndolo de las caderas para devorarlo con esa inexperiencia suya, era demasiado sugerente pero lo más embriagante era la forma en que sus ópticas le miraban, con una emoción que, aunque lo negara, no podría nombrar con certeza. Eso junto con el movimiento de su mano le hizo sobrecargar, introduciendo su espina finalmente en la boca ajena como un acto de rebeldía hacia las emociones inútiles que trataban de formarse en su procesador. 

 

Tras todo lo que había hecho, sus piernas temblaron un poco y sintió que estuvo a nada de caer, muchas veces fantaseó con una imagen parecida, una completa escena del decepticon sometido a sus deseos, comportándose como un muñeco que solo respondía a sus acciones. Pero ahora que lo tenía, se daba cuenta de lo vacío que realmente se sentía si el otro no respondía, no quería que fuera así. Se dejó caer sobre el regazo de Megatron, observándolo de cerca, analizando los estragos que su guerra había ocasionado en él, rayones que parecía jamás desaparecerían a menos que el otro decidiera reemplazar la pieza completa, pero que por alguna razón no hacía. Su propio fluido manchando el rostro estoico frente a él y los brazos tensos por todo. 

 

La chispa de Megatron palpitaba con fuerza en su pecho. “Optimus, Optimus” quería abrazarlo contra su pecho, besar sus manos, la placa de su abdomen, mirar sus ópticas. Oh, como deseaba encontrarse con esa mirada desafiante que parecía inquebrantable pero que en ocasiones pequeños destellos de cariño se escapaban cuando menos lo esperaba. Esos instantes hacían que todo valiera la pena. 

 

Prime terminó apoyando su frente en la placa del pecho ajeno, apagando sus ópticas, este no era el momento que pensó que tendría, algo no estaba bien, además que su forja se sentía extraña. Acababa de recordar que aquel par de parásitos recién bajaron a ese lugar ¿Estaban intranquilos?. Colocó ambas manos en esa zona, dando un par de caricias suaves, no entendía la razón pero algo primitivo lo obligó a hacerlo. Por primera vez en mucho tiempo, estaban pasando demasiadas cosas que escapaban de su entendimiento.

 

— “Te puedes mover, ganaste”

 

La respuesta había sido dada de manera monótona, no es porque hubiese aceptado la derrota, es que fundamentalmente se estaba dando cuenta que lo había echado todo a perder. Todo este plan había sido mal calculado desde el principio, porque ahora sabía de sobra que no podría apagar la chispa de Megatron ni aunque fuera absolutamente necesario, porque incluso su código de carrier estaba corrupto. En este momento solo debería importarle recibir fluido para estabilizarse y asegurarse de tener una dotación constante de nutrientes pero lo que realmente deseaba era ser rodeado por los brazos de Megatron.

 

— “¿Seguro?” — Megatron le respondió con duda, pausando su manera de hablar.

 

— “Si” — Replicó con fastidio. Maldito sea todo, el universo, los decepticons, Starscream y maldito sea el sire de sus sparklings.

 

Megatron se sacudió, soltando aire y perdiendo el temple casi de inmediato, el vapor comenzó a liberarse de todo su cuerpo y sus ventiladores a funcionar al máximo. Usó una mano para quitarse la cinta que cubría sus ópticas, reajustándolas a la luz al reactivarlas. Enseguida estas se posaron en Optimus, un par de kliks bastaron para que su placa facial reflejara su preocupación.

 

— “¿Estás bien?”

 

“No estás bien”

 

El decepticon tomó su rostro entre sus manos, levantándolo para revisarlo bien, estaba seguro de que su expresión demostraba lo irritado que estaba. Pero no era para menos, había desperdiciado tanto tiempo en un plan que ahora sabía era un fracaso en al menos un sesenta por ciento. Aún así no opuso resistencia y le miró, recalibrando sus ópticas y haciendo una mueca, no pensaba decirle nada de lo que ahora pasaba por su mente, al menos eso le ayudaría a conservar algo de su dignidad.

 

“¿Qué pasa por qué no me quieres decir?”

— “Te ves ridículo, tienes fluido en la mejilla”

 

Megatron soltó su rostro casi enseguida, haciendo que el color de su placa facial subiera de tono, con cierta desesperación trato de limpiarse pero no tenía nada a la mano, intentó ponerse de pie pero Optimus estaba perfectamente acomodado impidiendo que lo hiciera. Con resignación se llevó la mano a la mejilla intentando limpiarse con la palma de su mano pero sin saber exactamente donde estaba el fluido, solo lo hizo peor. Prime rio un poco ante lo tonto que se veía, extendió ambas manos y ahora era él aquel que lo sostenía. Se puso casi de rodillas en las piernas de Megatron, para quedar en un mejor ángulo y así lamer el fluido en su mejilla, haciendo que su glossa pasara de esa zona hasta su óptica derecha donde amenazó con cerrar, como si tratara de comérselo.

 

— “¡No, no, si haces eso vas a retrasar mi viaje!”

 

Las ópticas de Prime brillaron, no lo había considerado, claro, si lo lesionaba un poco, solo lo suficiente, entonces no podría irse y tendría que quedarse con él. Si lo reparaban, solo tendría que repetir y hacerlo de nuevo. Por supuesto, que a veces lo mejor es lo más sencillo.

 

Megatron pareció darse cuenta de lo que pensaba y casi enseguida se puso en pie, cargando a Prime como un costal, este se movió en el aire por la sorpresa, lo había tomado desprevenido.

 

No podía dejar que Optimus lo lastimara, no en estos momentos, debía terminar todo pronto y volver a su lado. No quería retrasar las cosas y deseaba volver con él lo más pronto posible, así que perder una de sus ópticas estaba fuera de cuestión. Si de todas formas ocurría, estaba listo para irse así.

 

— “Si no me voy ahora, tendré que ir eventualmente y podría ser cuando ellos ya estén a nada de emerger, además que pronto tendré que anunciar que serán dos y no uno, todo se volverá muy caótico, así que ten algo de autocontrol, por favor” 

 

Optimus le miró con una perfecta expresión de indiferencia, sus problemas le parecían banales cuando lo importante era él en estos momentos ¿Se estaba atreviendo a pensar en otras cosas? ¿En otros bots tal vez? ¿En quién? El torrente de pensamientos surgía de zonas que él mismo no sabía que existían hasta que de repente se detuvo, este no era él, no su yo habitual ¿Entonces de donde surgía esta?

 

Percibió un murmullo de la matriz hacia él, como si las voces en su interior trataran de decir algo, pero él mismo envió un pulso para hacerlas callar, claro, todo esto era para darle gusto a esa cosa, era eso aquello que deseaba a Megatron, la que no deseaba apartarse de su lado, la que quería toda su atención.

 

Era la matriz la que deseaba el amor de Megatron, no él. 

 

Él solo quería…

 

No, él solo estaba por interés, no deseaba nada de Megatron. 

 

Nada

 

Nada

 

Megatron apoyó todo su peso sobre él, abrazándolo con fuerza, de manera posesiva, el flujo de voces se detuvo, escuchó los ventiladores internos de Megatron, sintió las caricias sobre el metal de su espalda y eso bastó para tranquilizarlo ¿Por qué parecía como si el otro leyera su procesador y supiera todo lo que estaba pasando en su interior y lo que necesitaba?

 

— “Dame un beso”

 

Exigió sin pensarlo mucho, a lo cual Megatron respondió casi de inmediato, ese contacto fue intenso, tosco, glossas rozándose con necesidad, manos que ahora acariciaban metal en una danza sincronizada, sin chocar, solamente tocando aquellos lugares que por un momento parecían enfriarse ante la falta de atención. Un pensamiento surgió de la nada, Optimus lo atribuiría a la matriz, porque eso no podía venir de él.

 

“Te necesito”

 

Algo que resonó, sin darse cuenta incluso en el procesador de Megatron, pero eso era algo que Optimus no podría saber, porque ambos eran ignorantes el uno del otro del punto de no retorno al cual ambos habían llegado sin querer. 

 

Megatron bajó por su cuerpo, colocando marcas en el camino de mordidas y besos, dejando huellas en el metal como si tratara de marcarlo como suyo, pobre iluso que se olvidaba del orden correcto de las cosas, él no podía pertenecerle porque esto era un camino de una sola vía e iba en el sentido opuesto.

 

Al llegar a la altura de su espina de pronto Optimus la retrajo, ocultándola de nuevo, la mirada de Megatron parecía confundida, lo cual le hizo reír, si, así debía ser, siempre pendiente de sus reacciones.

 

— “Eres muy malo en eso, ya me lleve una decepción hoy, no quiero dos, así que ocúpate de mi válvula” — Separó los pliegues de su válvula con sus dedos, estaba empapada de lubricante – “Asegúrate de hacerlo bien o no podrás recibir tu premio”

 

Megatron obedeció casi enseguida, hundiendo su rostro para lamer, parecía empeñado en dejarlo limpio pero eso era casi imposible si tomamos en cuenta que el lubricante parecía solo brotar más en mayor intensidad. En algún punto capturó su nodo y succionó, con la fuerza suficiente como para hacerle arquear su espalda. Sus dos manos empujaron el casco ajeno, presionando su casco más hacia él. Fue en ese punto que sus labios se separaron y un gemido claro escapó de su módulo de voz. Ese solo fue el principio, pronto una sinfonía se hizo presente, todos entrecortados, haciendo evidente que intentaba contenerse.

 

“Hermoso, eres hermoso, suenas hermoso” Los pensamientos de Megatron solo se llenaban de ideas cursis, no podía hacer nada al respecto, era perfectamente consciente de todos los errores y pecados que el otro había cometido pero su chispa no respondía a la razón, únicamente deseaba protegerlo y hacerle ver que a su lado existía otra forma de vivir.

 

Esta sería la segunda vez para Optimus que sobrecargaba, pero estaba bien, podía sentir el calor acumularse y pronto este recorrió todo su cuerpo hasta el punto que sobrecargar. En esta ocasión el rostro de Megatron había quedado bastante cerca y lo que se había manchado eran sus manos. Nuevamente un cierto pánico se hizo evidente, siempre tan exagerado, por lo que aunque todavía estaba calibrando sus ópticas, extendió sus manos para tomar las de Megatron y las lamió de forma sugerente. Aún no tenía su premio, así que no podía dejarle escapar, hizo un gesto de fingida inocencia, haciendo sus movimientos más torpes adrede, eso no era nada, podía con más pero si se mostraba demasiado intenso temía que el otro fuese a escapar.

 

— “¿Esto es todo? ¿No hay algo más que quieras?” — Introdujo uno de los dedos a su boca y succionó este, provocándole. Sabía bien con que presionar y esto era a lo que el otro era bastante débil. — “Megatron”

 

Al dejar salir el dedo de su boca, había dejado sus dedos manchados de lubricante bucal, esto era lo que hacía falta. Porque casi de inmediato Megatron lo empujó contra la cama, lo tomó de las caderas y en un solo movimiento entró en su interior, empezando con una embestida violenta y desenfrenada. Si, esto era lo que necesitaba, la forma en que se aferraba a sus caderas era adictiva y al fijarse en la expresión de su rostro descubrió un par de gotas de refrigerante escapando de la esquina de sus ópticas.

 

— “Perdón, yo, sé que no debería ser tan brusco pero” — La voz de Megatron sonaba entrecortada y agónica. Era claro que estaba excitado tanto que su procesador no era capaz de seguirle el ritmo a su chispa.

 

Optimus se aferró a los brazos ajenos, intentando decir algo para burlarse de él, pero en lugar de algo coherente, los gemidos empezaron a adueñarse del lugar. Si, sus interacciones debían ser así, no dejando que su procesador pensara en cosas absurdas sino que su cuerpo hiciera lo que deseaba, lo más placentero posible.

 

No quería que fuera así, debía tener cuidado, controlarse pero la forma en que sus ópticas miraban al techo, como se aferraba a él y su válvula, oh, esa era tan honesta, presionando de forma tan deliciosa que le hacía imposible detenerse. Quería que todo su interior fuera suyo, reclamarlo como de su propiedad. Porque Optimus no podía pertenecerle a nadie más, era de él, solo él podía satisfacerlo y darle felicidad, no le importaba terminar herido si al final podía quedarse con él. Así es como debía ser, estaban hechos para ser lo únicos capaces de contenerse el uno al otro.



Megatron hizo presión de nuevo en sus caderas, inclinando su cuerpo para atrapar sus labios, un beso que de nuevo ambos necesitaban pero que por la brusquedad del encuentro era imposible de mantener, frustrados tuvieron que conformarse con mirarse a sus ópticas, gimiendo uno contra el otro. Eran uno solo y de pronto fue como compartir un momento parecido a la vez que se unieron a través del cable de datos, se sintieron en paz, complementados y en un completo entendimiento. Las voces se callaron y sólo existieron ellos en un instante en el tiempo.

 

Regresar a la realidad fue difícil, una sobrecarga de Megatron lo había llenado al máximo, eso sin contar que de por si estaba funcionando con la cantidad necesaria de materiales, así que solo hizo falta una carga para alcanzar sus parámetros necesarios. Aun así, buscando de nuevo esa sensación, continuaron hasta que sus cuerpos se sintieron agotados, cada vez que pasaba Optimus sentía los impulsos en los diferentes nodos placenteros y como estos enviaban descargas que pasaban por todo su ser, hasta que ninguno pudo más y simplemente tuvieron que parar. Optimus estaba satisfecho, todo su cuerpo lleno de estática, pero en una completa tranquilidad, por su parte Megatron se dejó caer a su lado jalándolo para envolverlo en un abrazo.

 

— “Te odio” — Fue la voz de Optimus que rompió el silencio. 

 

— “Lo sé” — Megatron respondió, con una sonrisa perfecta en su rostro antes de continuar — “Yo me siento igual”

Con eso sus labios se unieron en un beso, Optimus rodeando su cuello con ambos brazos, atrayendo hacia él. Del enlace que ambos ignorantemente desconocían que existía entre ellos, una frase se repetía en bucle.

 

“Te amo”

 

Ambos se convencerían de que venía de sí mismos, porque darse cuenta de que en algún punto se habían enlazado sonaba a algo demasiado descabellado.

Notes:

Quería quebrar al OP pero creo que como siempre, él no se dejó del todo, porque es caprichoso, así que esto es lo que tienen, en el siguiente cap no creo que haya clank clank de estos dos pero toca salida con Starscream ¿Creen que salga ileso? Pueden hacer sus apuestas jajajaja.

Y la otra mención es solo para recordarle a Leafy que chambee