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In Love and Death

Chapter 4: Take This to Your Grave, and I'll Take it to Mine

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

—Así que te atreviste a volver, Lucius...

Era una voz terrible. Fría, vacía, con un siseo... se podía oír como si una serpiente sacara la lengua, como un cascabel, una brisa helada...

—Huelo la desesperación... —sintió justo detrás. Al voltearse no había nada—. Sabía que volverías... a acudir a mí.

—Es mi último recurso.

—Eres un estúpido —se materializó frente a él. Era horrible, no tenía nariz, solo dis agujeros verticales, sus ojos eran rojos como la sangre de sus víctimas y su piel era blanca y escamosa, como una serpiente albina. Parecía que flotaba sobre las hojas del bosque—. ¿Creíste que podías engañar a la muerte criando a aquella niña como un hombre? ¿Cómo puedes vivir así?

—Solo quiero que tenga una vida plena. Haré cualquier cosa.

—Me encuentras de buen humor —hizo un gesto con las manos—. Así que te pediré algo simple esta vez. Algo que esté dentro de tus muy limitadas capacidades. Esa maldición que tiene tu... hija-hijo... podría tener una solución tan simple como una rueda. Con solo un cabello suyo puedo cambiar la maldición, que se rompa con el clásico remedio, tan sencillo como el beso del verdadero amor... su marca desaparecerá, y tendrá una vida próspera. Solo pido una cosita chiquita a cambio.

—¿Qué sería eso?

—Un cabello de la sangre sucia reina Lily. Solo eso.

—¿Para qué? —cuestionó Lucius.

—¿Y a usted qué le importa? Tráeme el cabello, de la reina y de tu hijo, entonces, la maldición se podrá romper. ¿Es un trato?

Le extendió su pálida, larga y horrenda mano. Lucius abrió un guardapelo que colgaba de su cuello con un mechón que había cortado de Draco el día que nació a un lado, atado con una cinta azul, al otro, uno de Narcissa, con una cinta negra.

Las uñas del Señor Tenebroso eran repugnantes, sus dedos huesudos... pero aún así, Lucius la estrechó y le entregó el mechón de Draco.

No había precio que lo pagara, la vida de su hijo era lo mas importante. Haría lo que fuera necesario.

—Usa esto para protegerlo... tómalo como un regalo de bienvenida... le dará a quien lo use habilidades especiales y la suerte de un conejo. Se me hace que lo necesitará... pronto. —le entregó una cadena negra con un pequeño dije del cráneo de un cuervo colgando.

—Usted no hace favores.

—El muchacho no tiene la culpa. De hecho me agrada, me recuerda a la mía.

—¿A la... suya?

—Hasta pronto, Lucius. Espero el cabello de esa sangre sucia. —siseó antes de desaparecer.

┈┈∘*┈ ☆ ┈*∘┈┈

Draco se quitaba el vendaje antes de dormir. Por más que fuera un hombre, su biología decía lo contrario y esa marca que tenía justo al medio de las costillas lo decía. Una marca de nacimiento roja en forma de lirio abierto era como una bomba de tiempo. La promesa de que tendría el mismo destino que su madre y todas sus ancestras.

No sabía a quién culpar por tener que llevar el tormento de la madre de su madre, pero se había decidido a que el linaje terminaba con él. Así tuviera que buscar alguna forma de esterilizarse, no quería más sufrimiento, un trabajo que nunca pidió se le pagaba en polvo. No quería más dolor en su sangre.

Había sido un día agitado. No sabía si era peor ser excluido u obligado a socializar, de cualquier forma terminaba agotado.

Se colocó su camisón para dormir y se metió a la cama, respirando profundo. No entendía por qué las noches se me hacían tan cortas. Parecía solo un parpadeo cuando las cortinas de su cama ya estaban abiertas y Ginny dejaba entrar la luz de la mañana.

—¡Buenos días! ¡Feliz jueves! El desayuno estará listo, ve a ducharte mientras puedas.

Draco reclamó metiendo su cabeza debajo de la almohada.

—¡Vamos, vamos! —dijo saliendo del cuarto. Draco dormitaba primero, pero sabía que debía apresurarse.

Agarró todo para ir a las duchas antes de que llegaran los demás, pero vio de lejos que Ron ya estaba saliendo con el cabello mojado, así que se relajó un poco. Ron se fue directo al comedor, así que no se cruzaron. Draco se metió a la última ducha, pero al desvestirse, se dio cuenta de que su camisón estaba manchado.

Con horror, llevó su mano entre sus piernas y observó la sangre en sus dedos.

—Mierda. Mierda, mierda...

Puso el camisón bajo el chorro. Eso significaba que su cama también estaría manchada... y la sangre no salía con el agua. Su varita estaba en la banca donde dejó su ropa, así que se cubrió el cuerpo con el camisón y fue a buscarla.

La empuñó y dejó la punta en la mancha.

—Freg-

—¿Quién dejó la ducha andando? —la puerta se abrió, Neville iba entrando—. Ah, hola, ¿eso es sangre? Estás heridooOOOOH ¡¿Eres una mujer?!

—No- —Draco agarró su ropa y se cubrió con eso, apuntándolo con su varita—. No te muevas.

—Yo- pero- no-

—¡Cállate! ¡Desma-!

—¡Por favor no! —lo interrumpió, sacando su varita también—. No, no, no le diré a nadie, te lo juro-

—¡No te creo!

—Te lo prometo, solo- ¿por qué?

—Por nada —lo volvió a apuntar con su varita—. Solo- oblivia-

—¡Expelliarmus! —gritó Neville, desarmándolo—. Explícate.

—¿Me dejarías ducharme primero?

—Está bien. Supongo que puedes hacer dos cosas a la vez, ¿no? Yo también tengo que empezar el día —Neville fue a recoger la varita de Draco y fue a ducharse dos compartimientos más lejos—. Explícate, Malfoy.

—¡Merlin! Mira, me criaron así, mi papá pensaba que podría "distraer" a la maldición, pero parece que no. Soy un chico, lo soy, simplemente mi anatomía dice otra cosa... y hoy... decidió atentar contra mí. No le digas a nadie, te lo pido... podría perder este trabajo... podría morir.

—¿Cómo?

—La maldición me afecta diferente. En Beauxbatons se enteraron de esto y los demás me empezaron a tratar como a una mujer, a pesar de que no lo soy... y empeoró, comencé a toser semillas y sangre, estaba débil... cambia por cómo me perciben los demás. Por favor...

—Bueno... pero... es que no eres... ¿cómo es posible?

—Yo soy un chico. Tengo todo lo que tiene un chico, ya te he dicho. Me siento uno, simplemente tengo otra cosa entre mis piernas, ¿okay?

—Pero... es que una silla es una silla aunque le digan que es una mesa, si yo veo una silla...

—¡Pero no soy un mueble, soy una persona! ¿Puedes entenderlo? —le dijo con desesperación—. ¿Puedes?

—Es que...

—Mira. Uno nace sin saber nada... y en la vida aprende cosas. Dime, ¿qué quieres ser en el futuro?

—Me gustaría ser herbólogo.

—Perfecto —lo apuntó con las manos—. Naciste sin saber nada de plantas, ¿verdad? No naciste siendo herbólogo, pero un día descubriste que te gustaba, y aprendiste... apuesto que eres el que más sabe de plantas de todos ellos. Eres el herbólogo del grupo. Nadie puede llegar y decirte que no sabes una mierda de plantas solo porque no tienes un título aún, tú no puedes llegar y decirme que no soy un chico solo porque nuestro cuerpo es distinto. ¿Lo entiendes?

—Eso creo...

—Pueden hacer herbólogos más experimentados que tú, pero eso no te hace menos. ¿Puedes comprenderlo?

—Sí. Está bien... pero el resto no es tan comprensivo.

—Es por eso que nadie puede saberlo. Te lo suplico. —Draco se afirmó en la superficie.

—Bien, guardaré tu secreto. Estás a salvo por ahora, ¿pero qué harás cuando Harry se dé cuenta? Él tiene la cabeza muy dura, él no escuchará tu discurso, pensará que eres una mujer y se va a morir si piensa que una mujer lo estuvo protegiendo... te va a ejecutar.

—Estupendo. Escucha, no debe saberlo.

—No, yo no le voy a decir... pero debes pasar todo el día con él, y le gusta navegar, y las mujeres son de mala suerte abordo. De hecho, su padre escribió anoche... al señor Barty Crouch, el ministro de la cooperación mágica internacional subió a su elfina al barco y han naufragado en las islas vírgenes del norte. Gracias a Dios a su lechuza no le sucedió nada, pero vamos a ir a su rescate.

—¿Qué? ¿Cuando iban a decirme?

—Ahora, la reina te iba a decir... y mira, entiendo y respeto tu identidad, pero si la maldición no lo hace, la suerte tampoco.

—He navegado un montón de veces, ¿okay? Y aquí sigo, jamás ha pasado nada. Vamos a rescatar al rey y vamos a estar perfectamente bien, es una promesa. No estoy aquí solo para proteger al príncipe, sino que a todos ustedes. Me encargaré de eso personalmente.

—Okay, y te lo agradezco, pero otro punto importante es... que es un viaje de más o menos cinco días. ¿Cómo vas a ocultarte tanto tiempo?

—Tú me vas a ayudar.

┈┈∘*┈ ☆ ┈*∘┈┈

—Entiendo que sea necesario que vaya, pero...

—Estará bien, Lucius. No imaginé que dudara de las habilidades de su hijo. —sonrió Lily mirando con orgullo a los chicos, como Ginny y Molly de despedían entre lágrimas de Ron y Draco miraba de reojo a Lucius suplicando por ayuda, con la mano sujeta a su espada.

—No dudo de sus habilidades, solo... nunca lo había tenido tan lejos.

—Comprendo... pero estará bien.

—Es lo único que me queda de Cissy.

—Lucius... volverán sanos y salvos —le dijo Lily con calidez—. Ve a decirle hasta luego a tu hijo.

Lucius tomó aire y se apartó, haciéndole una señal a Draco para que se acercara.

—Padre, tienes que sacarme de esto, los mataré a todos, y además estoy con mi periodo, se acabó, estamos jo-

—Silencio —ordenó Lucius—. Vas a estar bien, esto es de protección —le colgó la cadena de cuervo en el cuello—. No te la quites.

—Okay...

—Te hace falta un corte de cabello —agarró un mechón y se lo arrancó.

—¡Auch! —Draco lo miró horrorizado—. ¿Qué te pasa?

—Nada —guardó el mechón en su guardapelo—. Estarás bien, nos veremos en una semana. Solo ten cuidado con ser descubierto.

—Sí, padre.

—Te amo. Estoy siempre contigo, igual que tu madre.

Draco asintió.

—También yo. Nos vemos.

—Viaje bueno, Draco. Hasta pronto. —dejó un beso en su frente.

—¡Ya vámonos, Malfoy! —llamó Ron desde arriba. Draco le dio una última mirada a su padre y fue hacia la nave, Lucius tomó el lugar junto a Lily otra vez.

—A James le pasa cada cosa... —suspiró ella—. Pero saca buenas historias de ello.

—Me imagino que sí —la miró—. Majestad, si me lo permite... tiene algo en el cabello.

—¿Oh? Adelante, quítemelo.

Lucius bajó sus manos por el cabello de Lily, logrando llevarse unas cuantas hebras consigo.

—Solo era una hoja —dijo haciendo el gesto de tirarla—. Disculpe.

—Gracias, Lucius. Ahí van... —Lily agitó su pañuelo ante el barco que se alejaba.

La tierra se hacía cada vez más lejana, el capitán estaba seguro ante el timón, y Draco estaba aferrado al borde.

—¿Te encuentras bien? —le preguntó Neville.

—¿Recuerdas cuando dije que había navegado muchas veces?

—Claro.

—En ninguna de esas veces pude contener el- —Draco se inclinó hacia adelante y vomitó hacia el agua.

—¡Oh, Malfoy! —se burló Ron—. No llevamos ni dos horas abordo.

—Solo he viajado en barco de forma... comercial... en habitaciones de lujo... —se sentó en el piso, apoyado en la madera del borde.

—Qué suerte, porque tendrás que dormir en mi habitación de lujo —le dijo Harry—. Acá es más peligroso que en cualquier otro lugar; al menos en el reino no hay piratas... aquí sí, así que... duermes conmigo y con un ojo abierto.

Draco miró a Neville un momento, luego a Harry.

—Por supuesto...

—Pido la cama de arriba.

El primer día fue aburrido. Draco intentaba centrarse y dejar de tener náuseas, y solo lo logró cuando cayó la noche, recién ahí pudo comer algo. Hasta el momento no había pasado nada terrible y lo agradecía... hasta que llegó a los aposentos del príncipe, donde también le iba a tocar dormir.

No era una litera, al menos tampoco era una cama doble. Eran dos camas, una a cada extremo de la muy pequeña habitación. Se separaban por apenas un metro, no más.

—Oh... Bueno, yo quiero a la izquierda. —dijo Harry brincando en la cama.

—Bien.

—Te advierto que ronco y a veces hablo dormido. No te asustes.

—Sí, creo que yo igual... o me han dicho.

Harry se quitó la camisa y los pantalones, quedando solo en su ropa interior. Draco miró a otro lado, sintiendo la cara caliente.

—Hace mucho calor.

—No tanto... —Draco solo se quitó los pantalones y aflojó su vendaje dándole la espalda—. Que descanse, majestad.

—Cómo, ¿te vas a dormir así nada más?

—¿Y qué quiere que haga?

—No sé, ¿nunca has tendido una pijamada?

—No...

—¿Ni con tus amigos? ¿Jamás?

—Nunca he tenido amigos. —admitió Draco.

—¿Pero cómo?

—Nunca he durado mucho tiempo en ningún sitio, con mi padre viajábamos mucho, y fui a Beauxbatos desde los once hasta los trece. Era muy bueno en todo, pero nadie se me acercaba, me tuve que ir. Luego fui a Worcestershire, donde todos me molestaban por mi acento. Al menos había un eslabón más débil, pero todos me ignoraban... nos fuimos cuando cumplí dieciséis, a principios de junio.

—Hace poco.

—Sí. Pero hacer vida social nunca estuvo en mis prioridades, toda mi vida estuve enfocado en ser el mejor.

—Debe ser muy triste. No sé qué haría sin mis amigos... son mi tesoro más preciado —Harry lo miró—. Oye, deberías ser mi amigo.

—¿Lo dice de verdad?

—¡Claro! Con todos los beneficios de amigos, como contarse secretos y guardarlos, y estar ahí para el otro, y... todo eso.

—Oh. Está bien.

—Bueno, Draco, ahora que somos amigos, debes decirme un secreto. Yo te diré uno para comenzar. Promete que no juzgarás, y que no le dirás a nadie, porque nadie en este barco ni en el reino lo sabe.

—Bien, lo prometo.

—Si le dices a alguien, negaré todo y te cortarán la cabeza. Hablo en serio.

—Claro, alteza. Me lo llevaré a la tumba.

—Bien... te digo porque he escuchado que en Francia es común... okay, ahí va —Harry se acomodó—. Mi secreto es... que el curso pasado yo vi a la chica que me gustaba irse con el tipo que me venció en el Quidditch. Pero lejos de estar ofendido, en realidad me pareció... interesante.

—¿Okay?

—Entonces... estuve todo el curso con ese tormento, hasta que me di cuenta... que no solo me sentía atraído por Cho... sino que también por Cedric.

—Oh- yo...

—Y me di cuenta... de que también me he sentido atraído por... otros chicos. ¿Comprendes?

—Lo comprendo.

—El Anciano... el director de Hogwarts estorbe la capacidad de leer la mente, así que lo supo... y me compartió su historia con otro mago con el que quiso dominar el mundo. Me sentí menos solo, pero eso aún es... tabú en nuestro reino. No sé si mis demás amigos lo aceptarían.

—Bueno, yo creo que le tienen mucha estima. Quizás a Weasley le podría costar entender, pero Neville comprendería.

—Sí, pienso lo mismo, Neville es muy comprensivo; es bueno en el alma. Además, estoy casi seguro que él también. Así como tú.

—¿Yo?

—Sí, eso creo. ¿Estoy en lo correcto?

—Uh... nunca me he sentido atraído a nadie.

—Mentiras... —acusó—. ¿Nunca jamás?

—Bueno... había alguien... de la escuela Durmstrang. Era un buscador, igual que yo, fuerte y alto... al final nunca llegó a nada, conoció a una chica y... yo supongo que prefirió eso. Además era mucho mayor que yo...

Harry frunció el ceño.

—De casualidad... ¿te refieres a Viktor Krum?

Draco se echó hacia atrás sorprendido.

—¿Cómo supo?

—Es que... hace dos años atrás se realizó el torneo de los tres magos en Hogwarts y alumnos de Beauxbatons y Durmstrang vinieron a jugar, entre ellos Viktor Krum... que... efectivamente conoció a una chica aquí... Hermione.

—Oh.

—¡Qué pequeño es el mundo!

—Sí... también conozco el torneo, pensaba aplicar, pero justo tuve que... irme...

—Nos hubiéramos conocido antes.

—Ouch, ¿entonces me cortó por Hermione? Harsh... ¿al menos sigue con ella?

—Eso creo, se escriben constantemente.

—Bueno, qué haya valido... —dijo con amargura—. Su secreto está a salvo conmigo, majestad.

—Gracias. Ahora tú cuéntame un secreto.

—Uhm... en realidad no tengo secretos —solo uno, enorme—. Mi vida es muy aburrida.

—¡Yo te conté uno muy bueno! No es justo.

Draco suspiró.

—Bueno, hay algo... pero no es... un secreto como un chisme, en realidad es algo muy malo... que solo mi padre sabe.

—Te escucho.

—Pues... la maldición de las Rosier...

—¡Es falsa! —acusó Harry sorprendido.

—No, no... ojalá lo fuera. No... en realidad esa maldición también me afecta a mí.

—¿Qué?

—Sí... uhm... tengo la marca —Draco se levantó la camisa y el vendaje con cuidado de no enseñar de más—. Y he pasado periodos donde me he encontrado muy enfermo, tosiendo semillas, débil... no me ha pasado hace años, pero... en realidad hemos vuelto para ver cómo podemos romper la maldición.

—Pero eso es terrible... ¿cómo se puede romper?

—Es que no sabemos.

—Draco, ningún amigo mío va a morir de una maldición. Vamos a hacer todo en nuestras manos para romperla.

—Nadie puede saber esto, se lo digo de verdad. Es un secreto.

—¿Pero cómo pretendes que te ayudemos?

—Déjeselo a mi padre.

—Bueno... si en algún momento quieres ayuda, me dices y vemos. Hermione es muy lista, ella siempre tiene salidas muy ingeniosas. No la juzgues por ser una roba hombres, te puede devolver la mano ayudándote —se rió—. Bueno, pero hasta entonces. Llévatelo a la tumba, y yo me lo llevaré a la mía.

—Sí, majestad.

—Solo dime Harry. Bueno... qué sueño. Duerme bien, Draco.

—Duerme bien.

Draco se acomodó en la cama, dándole la espalda, pero con una sonrisa dibujada en el rostro. Podía ser un completo inútil y le daría mucha vergüenza ajena, pero ahora era su primer amigo.

Al menos ese viaje no sería una tortura... no sabía lo que se venía.

 

Notes:

Cortoooo pero de impacto. Díganme que les pareció !! Sospechan de Harry o q bicho creen q le pico dndndndn