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El Otro

Chapter 9: IX

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

...Just try to see in the dark, just try to make it work, to feel the fear before you're here; I make the shapes come much too close, I pull my eyes out, hold my breath and wait until I shake...

—The Cure

 

—¡Guau! ¡Tu novio sí que es lindo, Khao!

First miró a Khao, sorprendido por el comentario tan directo de su amiga. Khao solo sonrió y asintió con la cabeza; ya se estaba acostumbrando a que María dijera cualquier cosa que se le viniera a la mente.

—Voy a tomar eso como un halago y no como que le estás coqueteando —dijo, aún sonriendo ante la mirada atónita de su novio, que no podía creer que se lo tomara tan a la ligera. Aunque Khao intentara disimular, First sabía que era muy posesivo con él.

—Por supuesto. Espero que sea tan lindo por dentro como por fuera, ya que tú has sido muy bueno conmigo —añadió y, sin siquiera pestañear ante el rubor que cubrió el rostro de First, se volvió hacia él extendiéndole la mano—. Es un placer conocerte. Mi nombre es María. Espero que nos llevemos bien.

First le estrechó la mano y la saludó. Luego sacudió la cabeza con desaprobación al ver cómo Gun y Khao cuchicheaban, seguramente burlándose de su reacción ante la sinceridad de su nueva amiga.

En ese momento, Off hizo su aparición. Se acercó al grupo, que se encontraba reunido a unos pasos de la entrada del bar, y los saludó. Luego, haciendo uso de su habitual desvergüenza, se dirigió a la chica.

—Hola, mi nombre es Off. Soy amigo de First. Tú debes de ser la nueva amiga de estos dos. Me gustan tus orejas, son lindas.

La chica lo miró y sonrió, extendiendo nuevamente la mano y recibiendo el saludo del recién llegado.

—Hola, Off. Sí, soy amiga de Khao y Gun —dijo, mirándolos brevemente para que notaran que los había nombrado de manera informal—. Mi nombre es María. Gracias, a mí también me gustan mis orejas.

Gun sonrió ante el intercambio; María podía parecer rara, pero realmente sabía cómo romper el hielo. A partir de ese momento, se movió con ellos como si los conociera desde hacía años.

Cuando entraron, First pidió la mesa de siempre, una rodeada de sillones. A un lado de Gun se sentó Off y, del otro, María, mientras que Khao y First se acomodaron en el sillón del lado opuesto de la mesa.

El bar estaba más concurrido de lo normal. Un murmullo alegre envolvía el ambiente, tal vez porque era el primer viernes de clases y los estudiantes querían salir a distraerse un poco. Las bebidas empezaron a llegar y el grupo comenzó a beber y conversar animadamente. María parecía llevarse bien con todos, y Gun se alegró de que así fuera; le estaba tomando cariño a la chica.

Por otra parte, la procesión que llevaba por dentro era muy distinta. No sabía por qué, pero se sentía ansioso ante la presencia de Off. El no saber cómo comportarse con él lo hacía sentirse inseguro. En un momento, se perdió en sus propios pensamientos mientras los otros cuatro se embarcaban en una conversación acalorada sobre la última película de Marvel. Sin medir sus palabras, se giró hacia Off.

—No sabía que miraras otra cosa que no fueran películas románticas.

Su tono fue tan personal que el resto se quedó en silencio y lo miró.

Off, por su parte, sonrió de manera pícara, ignorando por completo la reacción de los demás, y se acercó a su rostro mientras lo miraba directo a los ojos.

—Esas son de las que hablo contigo. Pero me gusta ver todo tipo de películas.

Khao se mostró visiblemente desconcertado ante el intercambio y First contuvo la respiración. ¿Qué diablos estaba haciendo su amigo? ¿Quería que todos se enteraran? A su novio no le iba a gustar nada descubrirlo de esa manera. Estaba seguro de que Gun no le había dicho nada.

La química desmedida que emanaba la parejita y la expresión de Khao tampoco pasaron inadvertidas para María, que decidió intervenir para distender el ambiente. Estiró el cuello y, pasando por encima del hombro de Gun, se dirigió a Off.

—A mí me encantan las películas románticas. ¿Cuál es tu favorita?

En ese momento, Gun, que se encontraba sin palabras y atrapado en la mirada de su amante, pestañeó y se recostó contra el sofá.

—Hiciste la pregunta equivocada. Ahora no va a dejar de hablar en toda la noche…

Off se carcajeó y le dijo a María que la mejor película romántica era Notting Hill.

—Con todo respeto, creo que esa es la mejor en tu opinión. Para mí, la mejor es Los puentes de Madison

—¡Oh, por Dios! ¡Eso no es una película romántica, es un drama que termina de manera horrible!

La chica se llevó una mano al pecho ante semejante ofensa a su película favorita, y ambos se sumergieron en una larga discusión sobre tramas y personajes. First y Khao parecieron olvidar la tensión del momento anterior, y Gun se concentró en recuperar un ritmo respiratorio normal.

Al cabo de unos minutos, Off y María ,que parecían llevarse bien, demasiado bien a los ojos de Gun, seguían conversando animadamente. Off incluso le hacía bromas burlándose de sus gustos, y ella reía encantada. Algo empezó a formarse en el centro del pecho de Gun: una incomodidad ante la felicidad que compartían, una sensación de vacío. Sentía que Off no le prestaba atención, y eso lo molestó.

Solo están conversando… ¿qué demonios está mal conmigo?, pensó.

Todo empeoró cuando, mientras hablaba, Off apoyó la palma de su mano sobre su rodilla. Aquello terminó de confundirlo, así que, retirándola disimuladamente, se puso de pie y se disculpó para ir al baño.

Se encerró en uno de los cubículos y se dijo que tenía que actuar con normalidad. Se sentía fuera de lugar, desencajado, y no quería que eso se reflejara en su rostro. Al salir, se mojó la nuca para refrescarse antes de mirarse al espejo y ensayar su mejor sonrisa.

Cuando regresó, Off estaba apoyado contra la pared del pasillo que conducía al salón principal. Gun pasó frente a él, pero no logró seguir su camino: Off lo tomó de la muñeca y tiró de él, atrapándolo entre sus brazos, con los rostros peligrosamente cerca.

—¿Qué pasa, gatito?

Gun sintió su aliento tibio rozarle el rostro antes de balbucear un “nada” e intentar soltarse para volver a la mesa. Off mantuvo firme el agarre, sin dejarlo ir.

—Vamos… —dijo, suavizando el tono con dulzura—. Sé que algo te molesta, tu amiga también lo notó. Dime qué te pasa, quiero que estés a gusto.

—Lamento arruinar el ambiente. Se ve que ustedes la están pasando muy bien… Tal vez sea mejor que me vaya, así pueden continuar con su amena charla.

En cuanto esas palabras, cargadas de resentimiento, salieron de su boca, Gun se arrepintió. Off, en cambio, sonrió abiertamente, se acercó aún más y comenzó a acariciarle la espalda de forma lenta y sensual.

—¿Estás celoso, gatito? Solo estaba intentando ser amable con tu amiga; es alguien que ustedes trajeron aquí y no quería ser grosero. Deberías saber bien que yo solo vine a verte a ti. Estuve toda la semana esperando a que me escribieras —miró brevemente a los lados para asegurarse de que no hubiera nadie y lo giró, dejándolo atrapado contra la pared—. Me la he pasado pensando en hacer esto…

Se inclinó despacio hacia su cuello e inhaló su perfume. El contacto de sus pieles hizo que Gun se estremeciera. Depositó un beso en el lóbulo de su oreja y luego se separó apenas para mirarlo a los ojos durante una fracción de segundo. Cuando tomó sus labios, Gun estaba completamente embriagado por el calor que recorría su cuerpo. Off apoyó todo su peso sobre él, y Gun acarició su cuello antes de enredar los dedos en ese cabello lacio y negro que tanto le gustaba. Sus lenguas, entrelazadas, jugaban a un duelo de poder; Off parecía estar ganando, y Gun disfrutaba de la sumisión a la que se veía arrastrado.

No supo si pasó un minuto o una hora cuando un grito agudo llegó a sus oídos, haciéndolo sentir como si le hubieran arrojado un balde de agua helada.

—¡KIARA TIRIAK! ¡Tanto tiempo sin verte! ¿Me recuerdas? Mi nombre es María, íbamos a la misma escuela primaria. Yo sí te recuerdo a ti…

María hablaba a una velocidad frenética, y la agudeza de su tono dejaba en claro que estaba muy nerviosa. Gun sintió el pánico subirle por el esófago, mezclado con el alcohol que había bebido. Se tapó la boca con una mano y se apresuró hacia el baño para esconderse, dejando a un Off desconcertado en medio del pasillo.

Segundos después, una Kiara visiblemente molesta caminaba hacia él de la mano de una chica. María la seguía sin dejar de hablarle. Solo se detuvo cuando vio a Off solo, con el cabello revuelto, en la penumbra.

—Discúlpame, pero de verdad no sé quién eres. Necesito ir al baño —dijo al pasar junto a Off, ignorándolo deliberadamente antes de entrar al baño de chicas.

Cuando la puerta se cerró detrás de ellas, María lo miró y susurró:

—Uf, eso estuvo cerca.

Se acercó a él y le acomodó el cabello con las manos, como si fuera lo más normal del mundo.

—¿Gun está en el baño? —Off asintió, anonadado por la actitud de la chica, sin emitir palabra—. Ok, iré a buscarlo. Tú ve con los demás, ¿sí?

Off dudó en hacer lo que María le decía, pero Kiara iba a salir y podían volver a verse juntos, así que se fue. María, por su parte, entró al baño de varones y buscó a Gun en los cubículos. Cuando lo encontró y se aseguró de que no hubiera nadie más, cerró la puerta.

—Gun Atthaphan, puedes salir. Solo estamos tú y yo aquí.

Gun abrió lentamente la puerta, invadido por la vergüenza. No necesitaba que su amiga le dijera que los había visto; era más que evidente. Ella se acercó, lo tomó por los antebrazos y lo miró con atención.

—¿Estás bien? Debes haberte asustado mucho.

Gun asintió sin decir nada. María lo condujo hasta el lavabo y lo ayudó a lavarse la cara; era evidente que había vomitado. Luego le acomodó el cabello con un gesto cariñoso.

—¿Necesitas un abrazo? —dijo más como un aviso que como una pregunta, antes de rodearlo con los brazos.

Gun apoyó la cabeza en su hombro, su cuerpo temblaba levemente aún así que esperó unos segundos a que su respiración se regularizara para hablar.

—No estoy engañando a mi novia.

Ella se separó despacio y lo miró.

—La verdad es que siento una curiosidad tremenda por saber qué pasa aquí, pero no tienes que explicarme nada. Sin embargo, debo decir que, aunque tu novia no me cae del todo bien, no creo que esté bien engañarla. El resto es asunto tuyo…

—No… quiero explicarte —se apoyó contra el lavabo y respiró hondo; por fin comenzaba a sentirse más calmado—. Tenemos una relación abierta… con Kiara. Tenemos una relación abierta. De todos modos, no quiero que me vea… así, en esa situación. Así que gracias…

—De nada. Venía al baño y los vi primero, así que traté de distraerla. ¿No soy genial?

Gun sonrió; la verdad era que lo era.

—Sí, eres genial. Pero tengo que pedirte otro favor… Khao no sabe nada. Por favor, no se lo digas.

La mirada de María adoptó un matiz reprobatorio.

—No se lo diré porque es tu secreto y no soy quien para revelarlo. Pero Khao es tu amigo, y Off es el amigo de su novio. Sé que no es obligatorio contarle tu vida privada a todo el mundo, pero algo me dice que se sentirá muy herido si descubre que todos lo saben menos él.

—First no lo sabe.

—Oh, First lo sabe. Casi se desmaya cuando hicieron el numerito de las películas románticas hoy. Miraba a Khao con una cara de preocupación tan grande que tuve que intervenir.

Gun giró la cabeza para mirarla. ¿Qué tenía aquella chica? ¿Un tercer ojo? Iba a matar a Off si le había contado a First.

—Ok, pensaré en decírselo. Pero necesito tiempo, no sé bien cómo explicarle…

—Bien. Creo que con abrir la boca y hablar es suficiente. Él no quiere explicaciones; quiere compartir contigo tus preocupaciones porque te ama. Pero creo que tu cerebro no está en condiciones de recibir una charla así ahora mismo, así que lo dejaremos para después. ¿Ya te sientes mejor?

—Sí, gracias.

—¿Puedo pedirte algo? —Gun asintió—. ¿Puedo llamarte Phi?

Gun se acercó a ella, le apoyó las manos en los hombros, sorprendido por su propio gesto, y sonrió.

—Claro que sí.

—Ok, Phi —la felicidad se reflejaba en cada sílaba—. Volvamos a la mesa.

Cuando regresaron, Khao se preocupó al ver el aspecto de Gun. Él le explicó que se había sentido mal y había vomitado —lo cual era, en parte, cierto— y que se había encontrado con María a la salida del baño, quien lo había ayudado. Ante eso, decidieron dar por terminada la noche. Off se ofreció a llevar a Gun y a María en su camioneta, mientras First se fue con Khao.

El viaje de regreso transcurrió en silencio. Los tres estaban cansados por la tensión de lo que acababan de vivir. Al llegar a la casa de María, ella sacó su celular y lo acercó a los chicos sentados en los asientos delanteros.

—Ahora que entramos en confianza, ¿por qué no me dan sus contactos?

Gun sonrió ante la ocurrencia y tomó el teléfono para marcar su número y guardarlo. Luego se lo pasó a Off y lo animó con la mirada a hacer lo mismo. El joven tomó el aparato con cierta timidez, hizo lo propio y se lo devolvió a la chica.

—Muchas gracias por traerme. Me divertí mucho hoy… —bajó de la camioneta y se acercó a la ventana del conductor, que estaba abierta—. No te preocupes, Off. No tienes que sentirte avergonzado: besarse con la persona que te gusta es algo totalmente normal.

Luego se dio media vuelta y se fue.

Las carcajadas de Gun llenaron la camioneta.

—No es gracioso… —replicó Off, rojo como un tomate.

—Discúlpame, pero has estado callado y avergonzado desde que salimos del bar —respondió Gun entre risas—. Y ella te remata con esa frase… es muy gracioso…

—Ok, ok… —admitió, comenzando a reír también—. Tu pequeña amiga es todo un caso. Me cae bien, pero vaya momento que me hizo pasar…

—Lo sé. Cuando me lo hace a mí no me gusta, pero debo admitir que es hilarante cuando sus víctimas son otros…

Rieron durante varios segundos, como si las carcajadas exorcizaran la tensión acumulada de la noche. De pronto, el silencio se instaló, y Off se giró hacia Gun.

—Terminé de amueblar mi condominio…

—Qué bueno. ¿Vas a mudarte ahí?

—Creo que no del todo… Trataré de dormir algunas noches en casa también para que no me molesten por “desaparecer”, como ellos dicen.

Gun asintió y volvió a quedarse en silencio. No sabía cómo continuar la conversación; otra vez se sentía nervioso. Bajó la cabeza y observó sus manos sobre el regazo. Tal vez lo mejor sería pedirle que lo llevara a su casa. Levantó la mirada para hacerlo, pero Off habló primero.

—¿Te gustaría verlo? —preguntó, con una inseguridad apenas perceptible en la voz.

Gun asintió, complacido por la iniciativa. Sin decir nada más, el auto arrancó y retomaron el camino.

Notes:

Gracias por llegar hasta acá 🫶✨

¿Qué les pareció este capítulo?
¿Team celos de Gun o Team "María salvando todo"? 😅💚

Los leo en los comentarios 🤍