Actions

Work Header

Nada es lo que parece

Chapter 8: ¿Un final y ya? : Parte III

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Mash se despierta cuando el sonido de los pájaros se vuelve demasiado fuerte como para ignorarlo. Por un momento, parece desconcertado por el lugar en el que se encuentra, pero después de que vuelve en sí, no puede evitar sentir un hundimiento en lo más profundo de su corazón. 

 

“Debería volver con los demás”, piensa con desánimo.

 

Sin embargo, sí debe ser completamente sincero, no quiere regresar.

 

Quiere quedarse en casa, alejado de la ciudad y de todas aquellas personas que fueron capaces de lastimarlo sin ni siquiera dudarlo.

 

Aunque valora mucho lo que sus amigos han hecho por él hasta el día de hoy,  cree que lo mejor que puede hacer en este momento es mantenerse alejado de ellos por un tiempo. 

 

Empieza a sentirse como una  carga pesada,  y el ya no quiere ser eso, quiere hacerse cargo de sí mismo desde ese preciso momento. 

 

Sin embargo, si toma esta decisión, tendrá que limpiar y ordenar su hogar, que actualmente no está en condiciones para que alguien pueda vivir ahí. 

 

Decidido a cumplir con lo que se ha propuesto, se levanta de un salto de la cama y empieza a sacar todas las cosas para hacer una limpieza profunda. El polvo se ha acumulado por todos lados, y la tela de araña que adorna las esquinas del techo son un recordatorio del tiempo que ha pasado desde la última vez que estuvo ahí.

 

Barre determinado a que todo quede reluciente,  como si esperara la visita de alguien de renombre. Luego de sacar el polvo y eliminar las telas de araña,  vuelve a ingresar los muebles, no sin antes sacarles la suciedad que tienen encima. 

 

Está a punto de entrar una estantería cuando nota la inesperada presencia de Rayne, quien simplemente lo observa con una expresión que le es difícil interpretar.  

 

— Hola. — Mash lo saludó, pretendiendo que no había hecho nada malo y que Rayne no estaba allí para llevárselo de regreso a la clínica.

 

— Hola. — Rayne respondió, aún con esa mirada inexpresiva. — Los demás están preocupados por ti. — dijo de inmediato. A lo que Mash sintió un leve remordimiento, pero tenía claro lo que quería y no pensaba retroceder.

 

— Lo siento... Nunca quise irme, aunque en primer lugar, ni siquiera sé cómo llegué aquí. — se disculpó por toda la angustia que seguramente le había causado a los demás. — Pero he decidido que no quiero volver, quiero quedarme aquí. — confesó, obteniendo finalmente una reacción de sorpresa por parte del iluminado divino.

 

— ¿Quieres quedarte? ¿De verdad quieres quedarte aquí? — preguntó Rayne, como si no estuviera seguro de haber escuchado bien.

 

— Sí, quiero quedarme. — afirmó Mash. — Así que valoraría mucho si respetaran mi decisión. — agregó, esperando que eso bastará para que Rayne se retirara. 

 

Pero Rayne permaneció en silencio, observándolo como si tratara de comprender sus motivos para quedarse en un lugar que seguramente le traía recuerdos dolorosos.

 

— Sí es por lo que sucedió, no tienes que preocuparte por ninguna consecuencia en tu contra. — dijo Rayne. — La señorita Meliadoul ya se encargó de...

 

— No es por eso... Yo solo quiero... volver a tener mi vida de antes. — lo interrumpió Mash, sin ánimo de conocer el desenlace de su arrebato contra ese tipo que había perturbado la paz por la que tanto había trabajado. — Aunque sé que es imposible, porque no hay manera de volver el tiempo atrás, yo quiero volver a mi casa. — continuó, sin poder mantener la mirada sobre Rayne, sintiéndose juzgado por la decisión que estaba tomando.  — Papá me ocultó del mundo por quince años, y cuando decidí salir, solo empecé a tener problema tras problema.  — murmuró, luchando contra el impulso de llorar. — A veces me arrepiento de haber ido a comprar aquellos panecillos con crema. Creo que hubiera tenido una vida diferente si simplemente me hubiera quedado en este bosque por el resto de mi vida. — señaló, y Rayne no supo qué decirle para consolarlo. — Quizás... papá no hubiera sufrido tanto por mi culpa, y yo hubiera tenido otro tipo de final. — su voz se apagó al final, y tuvo que tomarse un momento antes de volver a hablar.

 

El silencio se hizo pesado entre ellos, cargado de una tensión palpable. Rayne observaba a Mash con una mezcla de incomprensión y preocupación, mientras Mash trataba de mantenerse firme conforme a la decisión que había tomado. 

 

Finalmente, Mash no pudo soportar más la presión y, con un suspiro profundo, se arrodilló frente a Rayne. Su cabeza hacía contacto con él suelo, mientras se sostenía con las palmas de sus manos. 

 

— Por favor, déjenme quedarme aquí. — le suplicó Mash, sin saber cómo controlar la emoción que ahora era evidente en su voz. — Aceptaré que vengan a visitarme cada vez que quieran, pero no me obliguen a volver. — dijo sin moverse de donde se encontraba. — Este es el único lugar donde siento que puedo encontrar paz, donde puedo intentar reconstruir lo que queda de mi vida.

 

Rayne permaneció en silencio, observando a Mash con una expresión difícil de descifrar. Podía ver el dolor y la desesperación en las palabras  del menor, esto lo hacía sentir en medio de un conflicto interno entre sus responsabilidades y el deseo de respetar la decisión de Mash.

 

— Mash... — Rayne comenzó, pero se arrepintió en un instante al ver la insistencia del otro. — ¿Estás seguro de que esto es lo que quieres? ¿De verdad crees que estarás mejor aquí, solo?

 

Mash asintió, levantando la mirada para encontrarse con los ojos de Rayne.

 

— Sí, estoy seguro. — afirmó, estando más que seguro con sus palabras. — He pasado por mucho en este último tiempo, que ahora, lo único que deseo es empezar a vivir tranquilo. 

 

Rayne suspiró profundamente, sintiendo el peso de la decisión que tenía que tomar. Finalmente, se acercó a Mash para extenderle una mano, ayudándolo a levantarse.

 

— Está bien, Mash. — dijo con suavidad. — Tratare de convencer a los demás de respetar tu decisión. Solo… te pido que nunca dejes de luchar.  — le pidió, y por fin pudo obtener una sonrisa sincera del otro, que se veía bastante agradecido con él. 

 

— Te lo prometo. 



.

.

.

.

 

Ceder a su petición resultó ser menos complicado de lo que Mash había imaginado. El primero en oponerse fue Finn, quien argumentó que podría estar tomando una decisión apresurada y que no había nada de malo en que se quedara en la clínica médica de la señorita Meliadoul por un poco más de tiempo.

 

Sin embargo, la determinación de Mash fue tan fuerte que incluso Finn terminó cediendo, aunque no sin expresar su preocupación varias veces. Lemon y Dot también intentaron disuadirlo, pero al ver la firmeza en sus palabras, comprendieron que esta vez no había vuelta atrás.

 

Lance no se opuso en ningún momento; de hecho, fue de los primeros en apoyar su decisión, lo cual le hizo sentir un poco más tranquilo y seguro de lo que hacía. Meliadoul, por su parte, no aceptó ni rechazó la propuesta de inmediato. De todos, fue quien más ponderó los pros y los contras, pero al final llegó a la conclusión de que a veces es necesario alejarse para poder ver con claridad lo que realmente se desea en la vida. 

 

Así que, al finalizar el día, el hogar de Mash quedó más que listo y preparado para ser habitado. Mientras él terminaba de limpiar y ordenar  con ayuda de Lemon y Finn, los demás se encargaron de traerle comida, ropa y algunas cosas más con las que pudiera vivir cómodamente. 

 

Hasta le dieron un extraño artefacto el cual se llama “rabbitphone”, que funcionaba exactamente como un teléfono normal, a pesar de su curioso diseño de conejo, ni siquiera tuvo que preguntar quién fue el creador de dicho aparato ya que la respuesta era más que evidente. 

 

Aquel día fue la primera vez que se sintió agusto con ver el atardecer, la noche,  que antes le provocaba pavor porque solía tener terribles pesadillas, ahora no le parecía tan amenazante. 

 

No cuando había ido y regresado del infierno en varias ocasiones de este mismo.  



Notes:

Y bueno, por fin terminamos...
Realmente no me siento satisfecha como termino esto, siento que pudo ser mejor, pero no encontré una mejor manera de darle un cierre a esto.

Razón la cual, les pido una disculpa, y quizás, a manera de compensación, les invito a pasar a mi nueva historia titulada "Un milagro concebido" (otro fanfic de Orter x Mash, pero menos heavy)

Esta es una historia que forma parte de un reto MPREG por el mes de agosto, y realmente espero poder terminarlo a tiempo, así que nos vemos en dicha historia.

Si no, fue un gusto haber hecho esto.

Notes:

Siempre quise escribir algo sobre Orter y Mash, me hubiera gustado que fuese acerca de todo tema, pero su relación se prestaba para esta temática.