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A mixtape Vol1.

Summary:

"Durante un año y medio pensé que estabas muerta"

Notes:

Empecé a ver Stranger Things con mis hijas en el 2016. La cosa era bastante emotiva, porque ellas tienen la misma edad que los protas y yo tengo más o menos la misma edad que los personajes. Los he visto crecer a la vez, así que la noche de Año Nuevo mientras veía el final no daba crédito a lo que estaba presenciando: el final es terrible, una mierda, sin paliativos. Y no solo porque, en 2026, aún tengamos que tragarnos el tropo de las mujeres en los congeladores, mujeres que mueren o son duramente castigadas para hacer avanzar la historia de los hombres. Doy por hecho que cualquiera con un mínimo de sensibilidad comprende que hacer que la cría abusada por el Estado se inmole delante de todos sus seres queridos porque, aparentemente, no hay otra salida al abuso (bonito mensaje en estos tiempos de resurgir del fascismo) es, cuanto menos, éticamente problemático como mensaje. Todo el rollo de la sangre y las embarazadas me pareció sinceramente un body horror bastante repugnante e innecesario, una herramienta del guion para obligar a Eleven a “sacrificarse” a cámara lenta y con banda sonora épica. Castigar a las mujeres poderosas es otro recurso de misógina de garrafón. Por dios, que estamos en el segundo cuarto del siglo XXI, córtate un pelo, Ross. Pero es que además el tratamiento de la recuperación del trauma me parece irresponsable, tan típico del individualismo yanki. La pep talk de Hopper “¿Estás traumatizado? ¡No estés traumatizado”! al más puro estilo Barney de HIMYM es asquerosa y la excusa del realismo es estúpida. Mucha mierda viniendo de un veterano de guerra, no han tenido respeto ni por su propia historia. Y para terminar la romantización del sufrimiento, en este caso de Mike, que queda convertido en el arquetipo de autor trágico escribiéndole a la foto de la musa de 14 años muerta, también me parece repugnante. Vamos, que no hay por dónde cogerlo. Un asco para una serie de TV que hasta ese momento hablaba de resiliencia, amistad, amor y redes de apoyo para superar el abuso infantil. Así que me metí a leer fanfics. Y me encontré con un montón de azúcar y una caracterización de los personajes propia de un crío de 13 años, en su mayoría. Y decidí escribirle esto a mis hijas. Así que, premisas:
- Aceptamos pulpo. En este fanfic aceptamos todo el canon. Max está viva y se ha recuperado sin ningún tipo de problema. Hopper se ha ido a Montauk. Nancy y él se han ido de rositas después de matar a no sé cuántos militares. Nadie se ha preocupado del tráfico de armas de Murray y Mike está en la universidad con una máquina de escribir. Las gafas en cambio no se las he puesto, porque caracterizarle como a un señor de 50 años con presbicia me pareció demasiado. Y no sabemos si El está viva o muerta.
- Vi la serie en inglés así que para mí Once es Eleven, sorry.
- Esto no es fluff, no hay shippeos y sobre todo, Islandia no es Suiza y El no es Heidi. Y en Islandia las cabras están en peligro de extinción. O estaban.
- Aquí creemos en la capacidad del ser humano de recuperarse y seguir viviendo después de eventos terribles, pero, que tu novia se inmole en tus narices es, de hecho, un evento terrible y no una cosilla que pasa frecuentemente con las novias del insti, qué le vamos a hacer.
Pero no aceptamos que el realismo crudo solo se aplique a la chica, que no se pueda luchar contra el fascismo y que lo mejor para una víctima de abuso es matarse o exiliarse al polo norte. Tampoco aceptamos que tener que elegir entre morirte o que te maten o te torturen y te utilicen hasta la muerte sea libre elección, por mucho que la escena del final parezca una reproducción de la Ascensión de Cristo. Ni que para superar un trauma de este calibre lo único que tienes que hacer es decidirlo.
Y para terminar, tampoco vamos a refocilarnos en el sufrimiento como si fuéramos cerditos revolcándonos en el lodo. La cosa me ha salido ligeramente oscura, pero no hay casi nada muy explícito. Excepto lo del tabaco. En los 90 muchos fumábamos como carreteros hasta en la consulta del médico.
Convirtieron al Paladin en un narrador con vista cansada.
Este es mi intento de devolverles la humanidad y la música que les quitaron. Una enmienda a la totalidad de lo que intentaron vendernos :D

Chapter 1: Nothing Compares 2U

Notes:

Bueno, pues aquí estoy. Vaya por delante que no es solo la primera vez que escribo un fanfic sino la primera vez que escribo ficción, así, a secas. Faltarán comas casi seguro. Además soy una señora mayor, así que tengo problemas de vista :D

Tengo antecedentes de bloguera, así que la primera parte está estructurada por fechas. Luego ya no. Tengo un borrador larguísimo. Algunas entradas tienen música. He intentado que fuera cronológicamente precisa, pero igual se me ha colado alguna un poco más moderna. Como en los 90 lo que había es MTV pues os dejaré enlaces a vídeos de youtube.
La primera: Nothing compares 2U de Sinead O’Connor.
https://youtu.be/0-EF60neguk?si=4c3BjikoX-ub4B9A
Y por eso empezamos en 1991. Mike está en Chicago, intentando estudiar literatura o algo y es seis de noviembre. Hace cuatro años que El murió/desapareció. Mike ha vivido un duelo típico durante un año y medio y ahora lleva dos años y medio metido en un duelo congelado por pérdida ambigua (Sí, Ross, eso hicisteis cuando decidisteis dejar el final abierto).

Mike está escribiendo “Durante un año y medio pensé que estabas muerta”

Chapter Text

CARA A

Chicago

Miércoles 6 de noviembre de 1991

Nothing compares 2 U

“Durante un año y medio pensé que estabas muerta”.

Mike golpea suavemente el retorno de la máquina de escribir. Suspira, se aparta el pelo de la frente y contempla fijamente la única frase que ha sido capaz de pensar en tres horas y media. La chica de los ojos enormes le mira con su sonrisa de 14 años desde la foto del escritorio y Mike The Brave venciendo al dragón de tres cabezas le observa desde el cuadro de la pared.

It’s been seven hours and fifteen days…

La música llena la habitación casi como si fuera un ser vivo.

…since you took your love away…

 El teléfono suena. Antes de contestar ya sabe quién es. Es el único que hoy no ha llamado todavía. Con otro suspiro, Mike descuelga.

– Te estás torturando, Wheeler
– Dame un poco de crédito, Dustin. Estaba escribiendo – contesta con voz cansada.

– No me vengas con rollos, estoy oyendo a la irlandesa esa en bucle desde Boston.
– ¿Tan obvio soy?
– Sí.

– Mira, Dustin, hoy ya solo me falta que me llame Jonathan.
– Eso sería raro.
– Bastante.

– O sea, ¿te llamó Steve?

– El primero. A las nueve.

Dustin se ríe un poco por lo bajo.

– Siempre se puede confiar en Steve ¿Y Sarah?

Mike aprieta los párpados y frunce el ceño un segundo.

– Y Sarah ¿qué? – La respuesta es seca.

– Nada, nada…Sigue siendo la misteriosa bioquímica pre–med que me debe un experimento raro.
– Ya…Sí – dice Mike, dejando que la frase cuelgue mientras se recuesta.

– Algún día de estos – dice Dustin. Mike casi puede verle sonreír de medio lado desde su habitación.

– Sí...Perdona, Dustin – dice tras unos segundos de silencio – como comprenderás no he tenido muy buen día.
– Claro, Mike – responde Dustin, con tono cálido – ¿Por qué crees que te he llamado?
– ¿Para contarme lo último de los nuevos procesadores loquesea?
– Procesadores digitales de señal. Sí, eso también – se ríe Dustin.

Mike deja que Sinead lo envuelva un momento, los dedos jugando con el cable del teléfono. Respira hondo, mirando la foto.

…It’s been so lonely without you here…

– Lo sé… solo estoy un poco cansado – murmura Mike, casi en un susurro.
– Lo sé, lo sabemos, Wheeler. Solo que sepas que no estás solo, ¿ok?
– Gracias, Dustin.
– ¿Nos vemos en Acción de Gracias?
– No creo que pueda…
– ¿Por Sarah?
– Eh… sí, claro – responde Mike, con voz baja – Bueno… ¿y el procesador ese lo que sea? – distraer a Dustin sigue siendo igual de fácil.
– Procesador digital de señal. Sí, es un nuevo procesa…en realidad no quieres oírlo, ¿verdad?
– Jajaja. La verdad es que no.
– Vale, pero luego no me llores cuando lo necesites.
– ¿Cuándo se supone que voy a necesitar yo un procesador de eso, Henderson?
– Procesador digital de seña…vete a la mierda, Mike.
– Te quiero, Dustin.
– Y yo a ti, idiota.

Mike cuelga y deja la mano sobre el teléfono. Respira despacio y mira de nuevo la hoja en blanco. La música sigue sonando.

…Nothing can stop these lonely tears from falling

Tell me baby, where did I go wrong?...

Se enciende un cigarro y deja que el humo suba lento.

– No quieres preocupar a nadie, pero preocupas a todos. Genial. Otro capítulo de Michael Wheeler, autor trágico – murmura para sí mismo. La chica de la foto le sonríe desde el pasado – Tú ya no te preocupas, El ¿o sí?


– Mmmm, Coca–Cola y M&Ms – añade, como para quitarse un poco de peso y deja escapar otro suspiro.

Da un paso fuera del estudio, dejando atrás la máquina de escribir y con Sinead llenando el silencio, se aleja hacia el campus, deseando que el aire lo despeje un poco.

 

 

El otoño en Chicago dura dos minutos. Luego empieza el invierno.

Es de noche y el frío duele. Mike mete las manos en los bolsillos de su parka demasiado grande. Se ha dejado los guantes en el estudio. A veces no sabe si le gusta el frío o lo que le gusta es castigarse. El viento sopla. Las farolas emiten una luz amarillenta, amortiguada por la niebla. El campus está casi desierto, como casi todos los miércoles. Se sienta en un banco y enciende otro cigarro. A lo lejos un grupo de estudiantes sale de algún edificio riendo y bromeando.

– ¡Eh, Wheeler! – grita alguien – vente al pub un rato, ¿quieres?

– Otro día, hoy es tarde – contesta.

Se coloca el Walkman y sube el volumen. Se recuesta en el banco y cierra los ojos.

…’cause nothing compares, nothing compares to you…